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lunes, 15 de febrero de 2016

ULRICH VON HUTTEN.



Ulrich von Hutten fue caballero del Imperio, reputado humanista y defensor de la Reforma Protestante. Siendo muy joven, su padre, empeñado en verlo ordenado sacerdote lo envió a un monasterio, pero el indisciplinado Ulrich se las arregló para escapar. Ávido de conocimiento (pero inconstante hasta la exasperación) vagó de una universidad a otra, pasando por Colonia, Viena, Leipzig...sin obtener grandes resultados. Caído en la pobreza y viéndose en la indigencia por su mala cabeza, varias veces puso su espada al servicio del mejor postor; sirvió en el ejército imperial de Maximiliano I (que lo nombró Poeta Laureado y lo quiso convertir en propagandista), se alistó como soldado en Bolonia durante las Guerras Italianas y participó (con total convencimiento) en la revuelta de los caballeros contra el arzobispo de Trier. Seducido por la energía renovadora de Martín Lutero abrazó el protestantismo desde el Humanismo, aunque le importaba un pimiento la doctrina teológica. Escribió poesía y en sus poemas cantó a la pureza de las costumbres germanas, letras que le convirtieron en figura del primer nacionalismo alemán. Convencido del glorioso destino del pueblo germano, afirmaba que lo mejor que pueden hacer los italianos es someterse al poder alemán y que los franceses harían bien en no intentar jamás avanzar más allá del Rin. Aventurero, anárquico, trotamundos y vividor, la fatiga vital le arrastró hasta una isla del Lado de Zurich donde el llamado “mal francés”, la sífilis, que contrajo durante alguna loca juerga universitaria, terminó derrotándole.  

miércoles, 27 de mayo de 2015

ANTIGUA CONFEDERACIÓN SUIZA.



Suiza es, teniendo en cuenta su organización política y administrativa, uno de los estados más originales de la Vieja Europa, hay incluso quien afirma, sin rubor, que es el estado más extraordinario del continente. El origen de su característica estructura cantonal hay que buscarlo en la Edad Media, en la Antigua Confederación, cuando poblaciones rurales de campesinos y centros urbanos sedes de artesanos y comerciantes, decidieron romper los mecanismos feudales clásicos que les hacían depender de poderosos linajes aristocráticos y crear una forma diferente de organizar su sociedad, su economía y su política. Su aparición entre los siglos XIV y XV fue una auténtica sorpresa e innovación política para la época.

En el territorio de lo que hoy es Suiza, en el corazón de la cordillera más elevada de Europa, los Alpes, se sucedieron cazadores recolectores del Paleolítico, trabajadores del metal del Neolítico, diversas tribus celtas como retios y helvecios, invasores germanos como cimbrios y teutones, todos ellos sometidos por el fuerte brazo de Roma, el reino altomedieval de los burgundios y los señores carolingios. Y desde el 1037 el territorio de la Suiza moderna se hallaba en el interior de los límites del Imperio. Parecía que el destino de esta tierra y de sus gentes, iba a depender de las energías e intereses de unas pocas familias aristocráticas.

Durante el siglo XII, época del renacer urbano, el número de ciudades suizas pasó de 16 a 80, de tal manera que la vida económica del país se desarrolló a un ritmo vertiginoso, especialmente gracias a las rutas entre el Rin y el Norte de Italia a través del paso de San Gotardo, que abrieron el acceso a la Suiza central por vez primera en la Historia.

Hacia mediados del siglo XIII el rey Rodolfo I de los Habsburgo, extendió sus dominios por la Meseta Suiza, al mismo tiempo que se iba imponiendo a marchamartillo el régimen feudal, pero sus ambiciones imperiales le distrajeron de los asuntos suizos. Un hecho que los suizos se apresuraron en aprovechar.

Las comunidades de los bosques, que se querían libres e independientes, Waldstatten , fueron las primeras en agruparse, dando lugar, con el tiempo, a la Antigua Confederación, una férrea alianza concretada por las poblaciones que habitaban los valles centrales de la cordillera alpina. De la misma manera que en el siglo XX, los maltrechos estados europeos destrozados durante la Segunda Guerra Mundial, estas comunidades de los bosques aunaron una serie de intereses comunes, como el libre comercio y el asegurar la paz, la seguridad y la viabilidad de las principales rutas mercantiles que atravesaban las montañas.


En el año 1291, pocos meses después de la muerte de Rodolfo I, las comunidades suizas quisieron dar oficialidad a su unión, como cuando contraen matrimonio dos personas que llevan veinte años compartiendo sus vidas, y firmaron la Carta o Pacto Federal (Bundsbrief). Este documento que suscribieron las comunidades rurales de Uri, Schwyz (de donde procede el nombre de Suiza) y Unterwalden, está considerado el acta fundacional de la Ewiger Bund, la Liga Eterna. Estos primitivos cantones, cuyo objetivo más inmediato era sacudirse las injerencias extranjeras y oponerse a los soberanos austríacos, estaban compuestos por campesinos, siervos y ciudadanos, tanto nobles como burgueses, y con la firma de este tratado se juraron fidelidad y socorro mutuo.


Para consolidar su posición buscaron el apoyo de los rivales de los Habsburgo, como Adolfo de Nassau o Enrique VII de Luxemburgo, que no tardan en reconocer a la Confederación.

En 1353 a los tres cantones originales (y fundacionales) se habían sumado otros dos cantones, Glaris y Zug, y las ciudades estado de Lucerna , Zurich y Berna (que siguen estando entre las más destacadas e importantes del país), y todos juntos dieron vida a la Antigua Confederación, compuesta ahora por ocho estados, que con el tiempo fue incrementando sus miembros y que pudo existir hasta los convulsos años revolucionarios de finales del siglo XVIII.


Lucerna, Berna y Zurich se fueron uniendo a la confederación por diferentes intereses, aunque algunas de estas ciudades no habían roto su relación con los Habsburgo. En un momento de debilidad de la dinastía imperial, Lucerna intentó apoderarse de ciertas tierras de los Habsburgo, y Leopoldo III reaccionó armando un ejército dipuesto a someter a los levantiscos suizos. El choque entre ambos ejércitos tuvo lugar en 1386 en la batalla de Sempach , donde los helvéticos volvieron a demostrar sus habilidades como combatientes. El propio Leopoldo III murió en batalla.


Para el siglo XV la pujante confederación controlaba gran parte de los territorios al sur y al oeste del Rin, hasta los Alpes, en 1476 derrotaron a Carlos el Temerario en la batalla de Morat y en 1499 la victoria suiza sobre la Liga Suaba y la Casa de Habsburgo en la celebrada batalla de Dornach , dio como resultado la independencia de facto del Sacro Imperio.

Con esta victoria la Confederación reafirmó su reputación de invencible, pero no siempre se puede ganar, y en 1515 la expansión suiza fue frenada en seco, tras sufrir una derrota en la batalla de Marignano. Tras la batalla suizos y franceses firmaron una paz perpetua, (lejano origen de la neutralidad suiza), que marcaba además el final de la expansión de los confederados, que prácticamente no volvieron a participar en ninguna guerra continental. Solo como mercenarios.


Sin embargo la Confederación carecía de instituciones comunes, aunque se había adquirido la conciencia de remediar este defecto durante las siguientes centurias. A veces los intereses de las ciudades entraban en conflicto con los valles, de ahí que en el fondo no existieran motivos para perseguir un gran objetivo político. Y esto último quizá salvó a Europa de ser dominada por Suiza. La fama de gente pacífica de la que gozan los suizos en la actualidad, nada tiene que ver con la imagen de los montañeses helvéticos del siglo XV, prácticamente imbatibles en el campo de batalla. El carácter local de su gobierno cantonal, sin excesivos intereses imperialistas, ancló sus ambiciones dentro de unos límites geográficos determinados.




martes, 13 de enero de 2015

FRAUMUNSTER DE ZURICH.



El origen medieval de Zurich, como tantas y tantas ciudades europeas, está íntimamente relacionado con un convento, en este caso, femenino. Hacia el 853 Luis el Germánico, nieto de Carlomagno que heredó el reino de Francia Orientalis, nombró a su hija Hildegarda, abadesa de un convento fundado a orillas del río Limmat, y a los pies de la colina Lindehof. Bertha, la hermana de Hildegarda ordenó la construcción de una cripta para resguardar las reliquias de los santos Félix y Régula, patronos de la ciudad. Unos cien años más tarde, en 929, se documenta la primera mención de Zurich como ciudad.


Con el tiempo Fraumunster se convirtió en un símbolo de la ciudad y en la residencia de la abadesa, a la que el emperador Enrique III el Negro, en 1045 otorgó el privilegio de celebrar mercados, acuñar monedas y cobrar peajes, contribuyendo al desarrollo económico de la ciudad. Además se convirtió en hogar y/o refugio para muchas damas (descarriadas) de la nobleza germana.


El convento en una orilla y la catedral, Grossmünster, en la opuesta, y alrededor de ambas, las ricas casas de comerciantes y lujosos edificios de los gremios. Toda la prosperidad de la Edad Media concentrada alrededor del río Limmat.


El día de la fiesta de los santos se celebraba una procesión entre la Grossmünster y la Fraumunster, con las reliquias de los patrones, objeto, por otro lado, de continuas disputas entre la Catedral y el Convento. Estas procesiones atraían a millares de peregrinos cada año. (El comercio y las reliquias movían los pies de miles de europeos).



Durante la Reforma el convento fue disuelto y parcialmente destruido, conservándose la iglesia del románico tardío (siglo XIII). En el solar del antiguo convento encontramos hoy día el Stadhaus, un edificio neogótico que intentan recuperar, de alguna manera, la estética medieval, y que funciona como salón de exposiciones y celebraciones varias (cuando pasamos por allí comenzaban los brindis de una boda).  

lunes, 8 de diciembre de 2014

LINDENHOF, LA COLINA DE ZURICH.



Mirador y plaza pública, en la colina Lindenhof, sobre el río Limmat, podemos rastrear los orígenes de Zurich. Un enclave elevado elegido por romanos para instalar un cuartel que protegiese la aduna de Turicum, de los antiguos alemanes. Sede de un palacio carolingio, cuando la ciudadfue, digamos, refundada. Durante la Edad Moderna tipico lugar de reunión para los vecinos de la urbe tras las agotadoras jornadas laborales. Aquí los ciudadanos juraron la constitución de la Confederación Helvética. Hoy día es un oasis de paz, un agradable parque donde sentarse a descansar tras haber consumido energías subiendo y el lugar ideal para contemplar la historia de esta sorprendente ciudad.


domingo, 16 de noviembre de 2014

KATHARINA VON ZIMMERN.



El siglo XVI fue una época convulsa para Europa, los Humanistas intentaban desterrar de la memoria la Edad Media y los Reformistas iniciaron su cruzada contra la Santísima Iglesia Católica. En algunos cantones suizos las ideas de Zwinglio corrieron como la pólvora, especialmente en Zurich, el lugar donde había comenzado sus prédicas. Katharina von Zimmern fue la última abadesa del Convento de Mujeres - Fraumunster - de la ciudad suiza, y su prudente actuación evitó un mayor derramamiento de sangre en los disturbios ocasionados por las turbas de radicales reformistas. En el interior del claustro del antiguo convento se erige un monumento en forma de prisma como homenaje a Katharina von Zimmern, una obra de la escultora Anna Maria Bauer. 

DAS HAUZ ZUM LOCH.



Los edificios antiguos otorgan empaque y personalidad a las ciudades. Aunque la mayoría de las veces poca queda de la construcción original, al menos la ubicación suele ser la elegida para su edificación. La ciudad de Zurich conserva muchos de estos edificios, especialmente viviendas y antiguas sedes gremiales. La Hauz zum Loch, algo así como la Casa del Agujero, situada muy cerca de la catedral fue la residencia de la familia de caballeros Wisso entre 1230 y 1250, y probablemente la vivienda que el duque de Zähringen tenía en la ciudad. Una leyenda cuenta que aquí estuvo situada la casa donde se hospedaba el emperador Carlomagno cuando pasaba por Zurich. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

BATALLA DE DORNACH.



Muchas nacionalidades (por no decir todas) se han forjado a golpe de mandoble. Suiza, un estado que hunde sus raíces en la turbulenta Edad Media no iba a ser menos. Un día de verano de 1499 un pequeño ejército de la confederación suiza (6000 hombres) derrotó, cerca de la localidad de Dornach, al poderoso ejército imperial formado por 13.000 soldados. Esta batalla rubricó la independencia de Suiza (y aunque no fue ni la primera ni la última es una de las más recordadas). En Lucerna, en Hirschenplatz, un impresionante y colorista mosaico recuerda la hazaña del valeroso ejército confederado.


En el contexto de un conflicto de mayor alcance, las Guerras de Suabia, se produjo esta batalla entre el ejército imperial de Maximiliano I y el eficiente ejército suizo. Las tropas enviadas por el emperador avanzaba hacia el castillo de Dorneck, cerca de Donach, y una vez allí, comenzaron a colocar las piezas de artillería para comenzar el asedio. Un emisario consiguió romper el cerco y consiguió que los suizos, que ya se dirigían hacia el castillo, aumentasen el ritmo.


La mañana del 22 de julio la artillería austriaca comenzo a abrir fuero sobre el castillo. Cuando llegaron los contingentes de Berna y Zurich se abalanzaron sobre el campamento enemigo tomándolo por sorpresa. Animados, los suizos siguieron avanzando y se toparon con otro cuerpo del ejército sitiador, y no les quedó más remedio que replegarse. Al caer la noche llegaron unos mil hombres de refuerzo, que venían de los cantones de Zug y Lucerna, obligando a los austriacos a retirarse.


El ejército suizo estaba formado mayoritariamente por tropas del cantón de Berna, unos 5000 hombres. Zurich aportó 400 y el resto de cantones, Uri, Zug, Lucerna, Soleura y Unterwalden, enviaron pequeños destacamentos hasta llegar a los 6.000 valientes que consiguieron la decisiva victoria.


Los suizos se hicieron con cañones y un cuantioso botín, los ecos de la victoria corrieron como la pólvora, había sido la última batalla de la Guerra de Suabia. El 22 de septiembre se firmó la paz de Basilea, consiguiendo la Confederación una mayor independencia del Sacro Imperio. No obstante siguió formando parte de la entidad imperial hasta la paz de Westfalia de 1648, cuando consiguió la independencia plena.



viernes, 24 de octubre de 2014

GROSSMÜNSTER, LA CATEDRAL DE ZURICH



Las dos grandes torres gemelas de la Grossmünster son visibles desde cualquier punto de Zurich, siendo desde hace varios siglos uno de los edificios emblemáticos de la ciudad suiza.



Carlomagno, protagonista de leyendas en media Europa, fundó esta iglesia a finales del siglo VIII, en una suave colina sobre el río Limmat, el lugar exacto donde fueron hallados los cadáveres de Félix y Régula.


Otra leyenda relata que los santos mártires fueron decapitados a orillas del río, en el lugar donde hoy se ubica la Wasserkirche, y que tomaron sus propias cabezas y corrieron colina arriba hasta detenerse en el punto donde siglos más tarde se edificó la Catedral.


Dejando a un lado las leyendas, siempre recurrentes y siempre imprescindibles, de los Santos y el Emperador, las obras del templo románico-gótico comenzaron hacia 1100 mientras que las torres occidentales no fueron concluidas hasta finales del siglo XV.


Y un tercer acontecimiento, esta vez real y de gran trascendencia, que ocurrió en este lugar; desde el púlpito de la Grossmünster el humanista Ulrico Zwinglio predicó su Reforma religiosa que rápidamente se extendió a otras ciudades suizas como Berna o Basilea.


martes, 21 de octubre de 2014

HANS WALDMANN.



¿Todos los hombres poderosos terminan corrompidos? ¿Todos los que olisquean el poder tratan de convertirse en soberanos absolutos imbuidos de una proyección social y política más allás del bien y del mal? Indudablemente, muchos seguro que sí.


Hans Waldman, estadista suizo, comenzó en el oficio de curtidor y desde esta modesta posición fue capaz de asecender hasta la magistratura de Zurich. Hombre de armas, destacó en la Batalla de Morat (o Murten) en la que el ejército confederado suizo derrotó a las experimentadas tropas borgoñonas comandadas por Carlos el Temerario, y llegó a ser nombrado burgomaestre (alcalde) de la ciudad de Zurich.

Su forma de ejercer el poder, de forma autoritaria y tiránica, le acarreó numerosos enemigos (envidiosos y/o temerosos), que consiguieron acuaserle de aspirar a la Dictadura, e incluso de traicionar a su patria. Por dichos cargos fue juzagado, condenado, y finalmente, en 1487, decapitado.  

domingo, 19 de octubre de 2014

ZURICH, CIUDAD GREMIAL.



Zurich es en la actualidad un centro internacional de negocios. Durante la Edad Media también lo era. Prueba de ello son las lujosas casas, que a orillas del Limmat, levantaron las familias más ricas y poderosas.


A comienzos de la Edad Media, el dinámico comercio de productos textiles como la seda, la lana, el lino y el cuero reportaban grandes beneficios a los comerciantes locales. 



Después de la revuelta protagonizada por Rudolf Brun, los maestros de los gremios consiguieron una importante cuota de poder político, y gracias a la conjunción de los dos poderes, el político y económico, la ciudad de Zurich se convirtió en una pequeña potencia regional.

Aún ondean las banderas de los gremios que engrandecieron la ciudad.
En el siglo XIX las clases burguesas de la ciudad revivieron el espíritu medieval y protagonizaron un rápido crecimiento industrial, que gracias a la neutralidad Suiza en las dos Guerras Mundiales, convirtieron a Zurich en uno de los grandes centros financieros a nivel mundial.


miércoles, 15 de octubre de 2014

FÉLIX Y RÉGULA, PATRONES DE ZURICH.



Todas las ciudades europeas poseen un Santo Patrón (o Patrona), muchas veces relacionado directamente con la fundación de la misma. Zürich tiene dos; Félix y Régula.

Cuenta la tradición que el emperador Carlomagno decidió fundar Zürich tras descubrir las tumbas de Félix y Régula. Ambos desertaron de una legión romana, junto a su sirviente Exuperantus, y más tarde fueron martirizados a causa de su fe cristiana. Los mártires tras ser decapitados a orillas del río Limmat corrieron colina arriba con la cabeza en la mano, deteniéndose en el lugar que hoy ocupa la Catedral (Grossmünster).


El claustro románico de Fraumünster, el convento de la ciudad, está adornado con frescos, realizados entre 1923 y 1932 por Paul Bodmer, que narran la vida y peripecias de los patrones.  

martes, 7 de octubre de 2014

WASSERKIRCHE. LA IGLESIA DEL AGUA EN ZURICH.



La Wasserkirche, llamada así por su localización en un islote sobre río Limmat que se encuentra en la actualidad unida a tierra firme, es una iglesia de estilo gótico tardío. El templo señala el lugar exacto donde Félix y Régula, santos y patrones de Zurich, sufrieron martirio y cayeron muertos.  

lunes, 8 de septiembre de 2014

RUDOLF BRUN, ALCALDE PERPETUO DE ZURICH.




El caballero Rudolf Brun lideró el movimiento gremial en la ciudad suiza de Zurich y llegó a convertirse en el primer alcalde independiente de la urbe. Desde sus mismos orígenes Zurich estaba predestinada a convertirse en un importante centro de negocios.

Corría junio del año 1336, con la colaboración (imprescindible) de los artesanos locales derrocó al consejo aristocrático de la ciudad que estaba formado por la nobleza y el patricido urbano. Esta revuelta urbana cabe encuadrarla dentro de los movimientos sociales bajomedievales, aunque totalmente apartado del mundo rural.


Una vez alcanzado el poder se redactó una constitución gremial. Según este documento, el nuevo consejo que debía regir los destinos de la ciudad estaba formado por 26 miembros; 13 eran miembros del Patriciado Urbano y 13 eran los maestros de los 13 gremios de la ciudad (Zürefte de Zürich). Con esta fórmula se pretendía equilibrar las fuerzas vivas de la ciudad.


Brun se convirtió en alcalde perpetuo y dominó el consejo de la ciudad hasta su muerta acaecida en 1360. Posiblemente sus adversarios políticos utilizaron veneno para apartarlo de este mundo. Bajo el gobierno de Rudolf Brun, Zürich se unió a la Confederación Suiza en 1350.


domingo, 10 de agosto de 2014

EN ZURICH, LAS CHICAS SON GUERRERAS.



Corría el año 1292, los hombres de Zurich marchan a la guerra contra la vecina Winterthur y sufren una dolorosa derrota, de la que no queda ningún superpiviente. El duque Albrecht I de Habsburgo, señor de Winterthur ordena a sus generales asediar y conquistar la ciudad de Zurich que es encuentra indefensa.

Cuando las tropas del duque llegan a la ciudad en cuestión se encuentran con un envalentonado ejército formado por las mujeres de Zurich, viudas y huérfanas que empuñaron con valentía las armas , y que muy bien pudieron entonar la inolvidable canción de Coz, "Las Chicas son guerreras", obligando al acosador levantar el sitio y huir con el rabo entre las piernas.


En la colina Lindenhof, el mismo lugar donde nació la ciudad de Zurich, una fuente, rematada con una guerrera abanderada, recuerda esta hazaña protagonizada por estas valientes mujeres.



PETERSKIRCHE - IGLESIA DE SAN PEDRO EN ZURICH.



La iglesia más antigua de Zurich, la de San Pedro, no podría tener una advocación más apropiada, pues según que opiniones y según que textos, se puede considerar el primero de los Cristianos. Lo más llamativo, y con diferencia, es su enorme reloj de ocho metros de diámetro. Dicen que es el más grande de Europa, aunque personalmente concedo poco crédito a esos records, lo cierto es que se trata de un inmenso reloj. Por momentos, y según la zona de la ciudad, la Peterskirche llega a eclipsar a la propia catedral. En el mismo lugar donde se ubica existía un templo romano consagrado a Júpiter y en su interior está enterrado Rudolf Brunn, un personaje trascendental en la historia de Zurich, que se convirtió en su primer alcalde y sentó las bases de su prosperidad gremial.  




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