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martes, 11 de noviembre de 2025

TURBOLETAS.

 


Estudiar historia antigua es una búsqueda constante de pueblos y sociedades, de las que nunca tendremos ni evidencias ni certezas, tal es el caso de los Turboletas. El historiador Apiano los cita (Ib, 10) durante los preparativos de Aníbal para asediar Sagunto, pero pocas referencias más tenemos. Se piensa que podría ser una tribu de los celbíberos, que ocuparía un territorio en la zona meridional del Sistema Ibérico, cuya capital sería Turba, población que les da nombre. Sin embargo también hay autores que niegan su existencia y un tercer grupo los consideran una étnia íbera, ya que parece ser que se localizaban cerca de la mencionada Sagunto.

domingo, 26 de enero de 2025

ALTAR DE SACRIFICIOS DE ULACA.

 



Altar de sacrificios del castro vettón de Ulaca. La sangre de la víctima, animal o humana, desciende cálida y viscosa por los escalones de granito. ¿Costumbre ritual en la Edad del Hierro o invención de las mentes más morbosas de los siglos XIX y XX?.




Un monumento a cielo abierto, una gran estancia rectangular tallada en granito, que consta de una pequeña plataforma y dos escaleras paralelas de nueve escalones. Una serie de cavidades permitían recoger los líquidos que se derramaban durante las libaciones.




El enclave está situado en un paraje sobrecogedor de rocas desnudas que se elevan formando una enorme mole granítica que controla los extensos pastos que se abren a los pies del castro de Ulaca. Nos encontramos en la Sierra de la Paramera, situada en el Sistema Central (que divide a la gran Meseta española en submeseta norte y submeseta sur). Esta sierra de la Paramera se ubica al sur del Valle del Amblés, un espacio rico en zoomorfos vettones. Desde este castro de Ulaca es posible controlar todo el valle.




El altar, directamente tallado en la roca, tendría funciones relacionadas con el sacrificio de animales, e incluso de personas. El morbo humano, que se deleita imaginando truculentas escenas de cadáveres con la garganta abierta, de la que brota sangre caliente, viscosa y espesa, que se derrama por los escalones construidos a tal fin.




Rodeado de montañas pedregosas y bajo el inmaculado cielo azul, se alza el recinto sagrado. Su espacio central es ocupado por el altar de sacrificios construido a partir de la posición de los astros en el cielo, relacionado con solsticios y equinoccios. No tengo muy claro que es más poderosa, la existencia de sacrificios humanos en la lejana Edad de Hierro o la construcción ideal de esos sacrificios pergeñada en los siglos XIX y XX. Nunca llegaremos a comprender enteramente ese pasado. Tan difícil es dejar caer las lentes de nuestro propio tiempo.




Los vettones, sus castros y sus verracos, forman parte de mis pequeñas obsesiones. Paisaje duro, frío y agreste. El valle es todo lo contrario, feraz y fértil. Los ganados pastan aquí bajo la atenta vigilancia de zagales, mayorales y pastores. De los vettones a La Mesta, de Alfonso X al chuletón de Ávila. Nadie recuerda cuando comenzaron a pastar las primeras vacas por estas tierras.


sábado, 19 de junio de 2021

VIVIENDA CASTREÑA EN A PAREDES.


Saliendo de Sarria dirección Barbadelo el Camino atraviesa la carballeira de As Paredes. Semioculto bajo el bosque atravesado por el sendero que transitan los peregrinos encotramos las ruinas de una vieja citania o castro, el Castro de Paredes. En concreto el arranque de una típica vivienda celta de planta circular. Estos bosques gallegos fueron el hogar de pueblos celtas, bajo las enormes raíces de sus viejos árboles yacen las ruinas de su cultura material. Los habitantes de estos castros vivían en contacto permanente con la naturaleza.

lunes, 16 de septiembre de 2019

VIRIATO EL CAUDILLO LUSITANO.




En sus últimos enfrentamientos con los romanos, los lusitanos serán conducidos por un caudillo guerrillero llamado Viriato.
Arcadio del Castillo.


También podemos dudar de las tareas a las que se dedicaba Viriato según la leyenda. En uno de los casos se nos presenta como un humilde pastor de ovejas y cabras; en otra leyenda se habla de él como cazador, y más tarde bandolero. Cabe decir que en todas las ocasiones los investigadores pueden estar acertados, dado que las ocupaciones anteriormente citadas eran factibles dentro de la idiosincrasia lusitana. Ya hemos dicho que la pobreza de los territorios habitados por éstos aborígenes era el factor primordial que los impulsaba a militar en bandas de guerreros que asaltaban el sur peninsular. Los que no se dedicaban a estos menesteres, se tenían por fuerza que emplear en la ganadería o el pastoreo. Sí parece que nuestro héroe tenía acreditadas cualidades como estratega militar, lo que nos pone sobre la pista de alguien enraizado en alguna élite guerrera dominante de tal o cual tribu lusitana.
Por tanto, Viriato recibió una instrucción castrense de alto nivel para su pueblo, lo que confirmaría su pertenencia a la clase aristocrática dominante.
Juan Antonio Cebrián;
La Aventura de los Romanos en Hispania (pag 101-102)


Lo cierto es que tantos años sin ser derrotado o capturado por Roma nos dan una idea acerca del talento demostrado por este líder lusitano, al que sus hombres seguían con lealtad absoluta, algo insólito en al historia de este pueblo peninsular. Hasta su aparición, los lusitanos luchaban desordenadamente, en pequeñas bandas de rapiña; con él se logró la unión tribal en pos de un objetivo común: echar a los invasores de sus tierras.
Juan Antonio Cebrián;
La Aventura de los Romanos en Hispania (pag 104)




“Habéis venido aquí porque no aceptáis vivir bajo el dominio extranjero. Los romanos han ocupado nuestras tierras, saqueado nuestros tesoros e incluso han reducido los nombres de nuestros dioses confundiéndolos con los de los suyos. Estoy seguro que anheláis otra vida mejor. Viriato, ese pastor lusitano que ha vencido a los romanos, ha despertado de nuevo la esperanza entre las gentes de Iberia, y son muchos quienes ven en él al caudillo capaz de lograr la unidad de todos los pueblos ibéricos. Tenéis que saber que si nos unimos a Viriato, seremos declarados enemigos del Senado y del pueblo romano, que quizá sean confiscadas nuestras propiedades, que nuestras familias sufrirán un acoso insoportable, que durante mucho tiempo no veremos a nuestros familiares ni a nuestros amigos, tal vez nunca más, y que la muerte será nuestra más fiel compañera. Me habéis propuesto que sea vuestro jefe, y yo acepto, pero os pido tres condiciones: lealtad, disciplina y amistad. Nada más”.
José Luis Corral; Numancia, (pag 214).


Durante los meses siguientes no cesaron de llegar noticias a Numancia de nuevos pueblos que se adherían a Viriato, convencidos por sus agentes de que si se aliaban todas las tribus y naciones de Iberia, la República romana, que los estaba extorsionando con tantas cargas y tributos, podría ser derrotada. Viriato comenzaba a ser reconocido no sólo como un héroe lusitano, sino como el referente de toda Iberia, el verdadero caudillo que según algunas viejas leyendas algún día vendría para unificar a los iberos del sur y del levante, a los celtíberos del centro y a los celtas del noroeste, e incluso a las escurridizas y extrañas tribus de las montañas boscosas del norte, de las que apenas se sabía otra cosa que lo que contaban algunos de los pocos viajeros que se habían atrevido a adentrarse en aquellas escarpadas montañas, siempre cubiertas por la bruma y la niebla, envueltas en un manto casi impenetrable de bosques umbríos y tupidas espesuras.
José Luis Corral; Numancia (pag 225).

martes, 23 de abril de 2019

MUNIA, LA HIJA DE ASTOLPAS.



Durante el verano llevábamos los rebaños de Astolpas hacia los verdes pastos del norte, y en invierno marchábamos hacia el sur, en busca de zonas menos frías donde pudiésemos pacer al ganado, en algunas ocasiones llegamos a las fértiles tierras de Turdetania, donde solíamos chocar con algunas patrullas romanas, y en esas pequeñas escaramuzas salía a relucir todo el ardor guerrero y el genio militar de Viriato. Cuando llegaba la primavera y volvíamos a “nuestras” tierras, algunos hombres sin nada como nosotros, enterados de nuestros enfrentamientos con las legiones, y con deseos de venganza pedían unirse a nosotros en la temporada siguiente de pastoreo.

Pero lo que hacía más feliz a Viriato cuando regresábamos a Lusitania, era el reencontrarse con Munia, la hija de Astolpas, pues ambos estaban perdidamente enamorados. Un día Astolpas los encontró juntos, y dijo que nunca permitiría que su hija se casase con un andrajoso pastor de cabras. En ese momento le comunicó a Viriato que no volvería a trabajar para él, y que se marchase de sus tierras o sino serían denunciado la pretor de la Citerior. Viriato marchó, pero le prometió a Munia que volvería a casarse con ella, y que entonces su padre no se podría negar.

miércoles, 30 de enero de 2019

PRIMERA VISIÓN DE NUMANCIA.



Los cegadores rayos del sol, de las ultimas horas de la tarde, parecían provocar un incendio en las inhóspitas tierras de la Hispania interior, un océano marrón se extendía ante nosotros, pero en medio de tanta tierra baldía emerge como un oasis en el desierto, la ciudad de Numancia.


Aún tuvimos que seguir caminando un buen rato más, hasta encontrarnos, de pie, quietos pero nerviosos, fatigados por el viaje, pero con la satisfacción de arribar por fin a nuestro destino, ante la poderosa muralla que circunrodea a la ciudad numantina....


No podía imaginar, que en medio de la agreste Celtiberia, pudiese encontrar una ciudad tan grande y perfectamente fortificada como Numancia, (habitada por hombres y mujeres realmente valientes), pues desde que abandonásemos las calidas tierras del sur, donde multitud de ciudades salpicaban no solo la costa, sino también el interior del país, únicamente encontrábamos pequeños poblados y aldeas, amen de alguna que otra ciudad pero muy pequeña, en comparación con esta la capital de los bravos arévacos......


Los muros ciclópeos aparecían imponentes, me sentí empequeñecido al alzar la mirada hacia arriba, y ver la altura de aquella muralla y la dureza y resistencia de aquel paramento defensivo. Contemplando la considerable altura a la que estaban situados los centinelas pensé, realmente Numancia se constituye como una fortaleza inexpugnable.

(De una novela inconclusa que nunca comencé a escribir)

miércoles, 7 de febrero de 2018

MI NOMBRE ES PÚNICO.



Mi nombre Púnico, es de origen cartaginés, mi abuelo luchó como mercenario en las tropas de Aníbal, frente a las legiones romanas. Tras la derrota del ejército de los Bárcidas mi abuelo Púnico se quedó en Iberia, donde se enamoró de una joven lusitana, que la postre sería mi abuela. Su hijo, mi padre, también llevaba por nombre Púnico, y también luchó contra los romanos. Dirigió un grupo de lusitanos que se dedicaron a devastar los pueblos aliados y sometidos de Roma, y consiguió poner en fuga a los pretores Manilio y Calpurnio Pisón, logrando matar a seis mil romanos. Mi padre, en una batalla recibió el impacto de una gran piedra sobre la cabeza, lo que le ocasionó la muerte. Aún recuerdo cuando aquellos que combatieron junto a él, trajeron sus restos al poblado, donde fueron cremados sobre una pira. Ese día comprendí lo que significaba una guerra, y a raíz de este hecho juré odio eterno a los romanos. Así es que mi abuelo se llamaba Púnico, al igual que mi padre, y si algún día tengo un hijo, también llevará Púnico por nombre, en memoria de mis antepasados que lucharon contra las fuerzas romanas.

miércoles, 19 de julio de 2017

TORO DE AZAILA.



Fuerza contenida, temple y porte, actitud de embestir. Esta pequeña escultura de bronce del siglo II a.C. encarna las fuerzas que propician la fecundidad, necesaria para la supervivencia de animales, cosechas y población. Fue hallado en la provincia de Teruel y en la actualidad se puede ver expuesto en el Museo Arqueológico Nacional. Una pequeña joya que puede pasar desapercibida si andamos con prisa por las salas del museo. El lugar donde se encontró se ha interpretado como un santuario, “el Templo de Azila” situado junto a la puerta de entrada de la población.  

sábado, 19 de marzo de 2016

LOS VERRACOS DEL MAN.



Un toro (procedente de Segovia) y un cerdo (originario de Avila) son los dos representantes de la llamada “Cultura de los Verracos” en el Museo Arqueológico Nacional.


La posición de los verracos en el museo dan la sensación de rebaño, de caminar en busca de pastos y abrevaderos. Apasionante misterio de las piedras.


El cerdo fechado entre los siglos III y I a.C.


El toro datado entre los siglos II y I a.C.


En la Iberia prerromana (y aún en la romana) se tallaron reses con profusión de detalles y esmero. Pero las que han trascendido son las toscas esculturas de la Meseta: verracos, cerdos y toros de granito. Estos verracons pacían en solitario en medio del bosque o en las orillas de los prados.


¿Pudieron estas figuras de piedra ser la representación de un dios? Puestos a lanzar hipótesis difíciles de demostrar, puede ser tan válida como cualquier otra. Es cierto que ahora mismo no recuerdo haber leído nada a este respecto, pero podría servir como punto de partida para una investigación. También podría ser explicada desde una supuesta multifuncionalidad de estas esculturas.


Seguimos elucubrando, e imaginamos una especie de reino o entidad estatal completamente ágrafa. Y los verracos serían el blasón de la estirpe dominante. Una aristocracia guerrera, señores del ganado, se sitúan en la cúspide de una pirámide correspondiente a una sociedad vetona en proceso de compejización, gracias a la propiedad de los rebaños y al control de caminos, pastos y ganados.


Al cabo poco o nada sabemos de la religiosidad, creencia y dioses de estas gentes que habitaban vetonia.




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