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jueves, 6 de noviembre de 2014

ZÄHRINGERBRUNNEN.



El duque Bertoldo se adentró en el bosque, cazó un oso, fundó una ciudad y la bautizó con el nombre del animal; Berna.


La fuente de Zähringen se ubica en la Kramgasse, una de las calles históricas del casco antiguo de Berna, y cerca de la Torre del Reloj, uno de los símbolos de la urbe medieval.


La Zähringerbrunnen fue construida en 1535 como un monumento homanje al fundador de la ciudad, el Duque Bertoldo. Un oso, con armadura completa (aunque a mí el yelmo me parece un casco de buzo), y un osezno a sus pies. Porta además un escudo, espada y la bandera con el blasón de la casa Zähringen, un león.



Para mí la más hermosa de todas las fuentes bernesas.  




domingo, 26 de octubre de 2014

BERNA EN LA EDAD MEDIA.



Berna un pequeño burgo medieval, embellecido gracias a la labor de mercaderes y artesanos. Embaucadora la capital de Suiza, te atrapa para que cuando marches, tengas la necesidad imperiosa de volver.


La ciudad histórica de Berna se enclava en un meandro del río Aare. El Ayuntamiento y la Münster forman el corazón político y religioso, con las calles gremiales a su alrededor. Las enormes casas de los potentados levantadas sobre arcadas, otorgan aun más solemnidad (y grandeza) al centro.


Una preciosa ciudad fundada en 1191 por el duque Bertoldo V de la casa Zähringer, y que como muchas ciudades medievales dedicadas al comercio y a la artesanía estaban llamadas a triunfar y romper las cadenas de la sociedad feudal y señorial. Hacia 1405 un terrible incendio destruyó todos los edificios de madera, siendo reconstruída en piedra. Su aspecto actual data de ese momento.


La dinastía Zähringer puso en marcha una política de fundación de ciudades y edificación de castillos, para reforzar el espacio prealpino frente a las poderosas dinastías aristocráticas locales, en especial los Hohenstaufen. Tras la muerte de Bertoldo se convirtió en una villa imperial, bajo la órbita de los Habsburgo. A partir de 1218 Berna pasó a ser una ciudad libre dentro del Sacro Imperio; prácticamente una ciudad estado autónoma, una república urbana. Su prosperidad iba en aumento, su poderío e influencia no paraban de crecer y finalmente en 1353 se unió a la Confederación Suiza.


Sus animadas fuentes policromadas ofrecen un aspecto divertido a sus calles. Personajes de leyenda siguen habitando entre los berneses.


Parece un suspiro. Pero son varias generaciones de hombres y mujeres colaborando durante siglos para dar forma a esta bella ciudad de Berna. Para mí, es un abrir y cerrar de ojos, un último destello de otro día que se va, para los berneses es una Obra Magna, comenzada el día en que el Duque Bertoldo, cazó un oso y fundó la ciudad. Pero siempre queda algo de estos instantes efímeros y fugaces, una sensación, un recuerdo, una impresión de un ahora que es siempre todavía


viernes, 24 de octubre de 2014

BERTOLDO V DE ZÄHRINGEN.



Bertoldo y el Oso, el hombre y el animal, el fundador y el símbolo. En cualquier rincón de Berna se hacen presentes los lejanos ecos de la leyenda fundacional de Berna, según la cual, Bertoldo concedió a la ciudad el nombre del primer animal abatido durante una cacería, en este caso, un oso.


En una época de luchas entre dinastías y porfías familiares, varios eran los linajes que peleaban por el control de la región alpina. Bertoldo V, duque de la Casa de Zähringer fundó hacia 1191 la ciudad de Berna, levantando una fortaleza en un promontorio sobre el río Aare y concediendo a sus habitantes derechos de franquicia.





La fundación de Berna hay que ponerla en relación con la política familiar de construir fortalezas y fundar ciudades para reforzar y consolidar el espacio prealpino frente a los Hohenstaufen y otras poderosas familias rivales de la zona.




martes, 7 de octubre de 2014

BERNA, LA CIUDAD DE LOS OSOS.



El oso pardo (Ursus arctos) dominaba libremente los bosques medievales europeos, era frecuente para los hombres y las mujeres de la época tropezar con alguno de ellos, no es de extrañar pues, que se convirtiese en el animal simbólico de pueblos y ciudades. 


Y si existe una ciudad de los osos, esa es Berna. Estatuas, escudos, fuentes, pinturas, recuerdos e incluso un foso, reflejan esta centenaria relación.


La vinculación de Berna con el enorme carnívoro comienza en el mismo momentos de su origen. El duque Bertoldo V de la Casa Zäharingen, fundador de la ciudad, prometió que bautizaría la urbe con el nombre del primer animal que abatiera en una expedición de caza. 


Y el primer animal cazado por el duque fue un oso, de tal manera que la recién nacida localidad recibió el nombre de Bärn (oso en alemán). El documento más antiguo que poseemos al respecto fecha esta fundación en 1121.



El oso forma parte del escudo heráldico de Berna al menos desde 1220 y la primera referencia a osos vivo en un foso está documentada, como pronto, en 1440.


Históricamente, el foso de los osos, Barengraben, estuvo situado cerca del Puente Nyddeg y siempre ha sido una de las atracciones preferidas por visitantes, viajeros y más recientemente turistas.


Temido y admirado por igual, la figura del oso es inseparable de la configuración cultural de mucha regiones de Eurasia.


En el año 2009 se inauguró un nuevo recinto para los osos, el Bärenpark, más amplio, mejor acondicionado y junto a la orilla del río Aare.


No obstante, el primer foso para osos del que se tiene constancia estaba más cerca del corazón de la ciudad, una plaza céntrica que en la actualidad sigue denominándose Bärenplatz, la plaza de los osos. Un desgastada figura de Bertoldo, acompañado de un oso, se ubica en el mismo lugar donde antaño estaba el foso. El fundador, vigila la plaza desde un pilar. El peso de los siglos ha desdibujado su rostro.


En la Kramgasse, céntrica calle, se encuentra Zähringerbrunnen, una de las preciosas y policromadas fuentes típicas de Berna, aparece un oso, ataviado con extraño yelmo y portando un estandarte, es un homenaje tanto al duque fundador, como al propio animal totémico.






martes, 2 de septiembre de 2014

KRAMGASSE DE BERNA. UNA CALLE COMERCIAL DE LA EDAD MEDIA.



Cuando uno viaja por Europa, a menudo pasea por calles que tienen varios siglos de historia. Al menos, si no en su aspecto actual, si en su trazado, y a menudo en su función. Este es el caso precisamente de la Kramgasse de Berna.


Esta calle, una de las más antiguas del trazado medieval bernés, data de finales del siglo XII, arranca en la Torre del Reloj y presenta en ambas aceras un precioso conjunto de casas gremiales con agradables soportales de piedra. Ideal para buscar la sombra en verano y protegerse del frío en invierno. Los potentados de los negocios construían su residecia en este lugar - aún es fácil encontrar el rastro de las familias de abolengo que habitaron en esta calle - a un paso del Ayuntamiento y de la Catedral


Precisamente la Kramgasse separa en el espacio ambas sedes de poder, que ni se miran, ni se tocan. Como sucede en muchas ciudades medievales, el ayuntamiento se encuentra alejado de la catedral, para no interferir uno en los asuntos e intereses del otro. En el caso de Berna, entre ambos, se dibujan las calles más bulliciosas, donde se llevan a cabo los trabajos y negocios de las clases burguesas, que van a utilizar su dinero, tanto para construir la catedral, como para organizar la política de la ciudad. De esas familias de artesanos y comerciantes irá surgiendo el Patriciado Urbano, que va a regir los destinos de Berna.


En la Kramgasse destaca una fuente por encima del resto, la Zähringerbrunnen, de 1535, en la que un oso con armadura porta el estandarte del fundador de la ciudad Berthold von Zähriger.


viernes, 25 de julio de 2014

RATHAUS DE BERNA.



La catedral es el centro del poder religioso en la ciudad medieval y el ayuntamiento la sede del poder temporal. En el pequeño casco histórico de Berna ambos pasaron siglos conviviendo, pero cada uno a lo suyo.


El ayuntamiento de la capital de Suiza es un maravilloso ejemplo de arquitectura civil del gótico tardío, pues se construyó entre los años 1406 y 1416, y aunque ha sufrido importantes restauraciones, ha respetado el espíritu original. Desde que fue levantado ha sido el escenario de las asambleas de la ciudad y también del cantón de Berna (Berna se unió a la confederación suiza como cantón en 1353). Estas instituciones ciudadanas, lograron escapar totalmente del incómodo control de los señores feudales medievales.



Una muchacha de sonrisa malévola que se levanta con picardía su falda, mira con sorna a otra chica, mucho más taimada que la desafía espada en mano. Ambas situada en la fachada principal del ayuntamiento bernés. ¿Representarían a dos mujeres de carne y hueso?.


La estatua del fundador de la ciudad, Bertoldo V Zährigen, mira de frente, a la fachada principal de la Casa Consistorial.


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