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jueves, 27 de junio de 2019

CONSEJOS PARA EL BUEN GOBIERNO.



Para conservar su reino, debe atender a estos tres principios:

Perseverancia pacis, es decir la preservación de la paz y la armonía en el interior de cada uno.

Delectio paganorum, la destrucción de los infieles.

Ecclesiarum ad legem, el prefeccionamiento de la vida colectiva y las mentes cristianas.

Carta del abad Oliva a Sancho III, rey de Navarra, 1023.



lunes, 22 de abril de 2019

EL CAMINO DE SANTIAGO A TRAVÉS DEL VALLE DE ESTERIBAR.




El camino de Santiago, la vieja Ruta de las Estrellas, atraviesa el valle de Esteribar de Norte (Agorreta) a sur (Olloki). Esta es la ruta que el rey navarro Sancho III el Grande, en su momento el monarca cristiano más poderoso e influyente de la península Ibérica, promovió en el siglo XI y que llegó a establecerse como oficial, el Camino Francés.


Valle Pirenaico surcado por el Arga desde su nacimiento 28 núcleos de población que suman unos 2000 habitantes. Zubiri, Illarotz, Eskirotz, Larrasoaña, Akerreta, Zabaldika-Olloki. Pueblos de paso a través del valle, hasta las inmediaciones de la capital. Caseríos, zonas de bosque y rutas urbanas para una travesía sin grandes sobresaltos y escasos desniveles.




lunes, 18 de marzo de 2019

LA SIDRA EN EL PAÍS VASCO.




La sidra es una de las bebidas típicas de la zona pirenaica, elaborada desde el momento en que el tiempo pierde la memoria. Desde mucho tiempo atrás en el País Vasco los manzanos lindan con los viñedos. La sidra es mencionada en el año 1084 en un documento real de Sancho III el Mayor. En el siglo XVI esta bebida, más barata que el vino (reservado para ocasiones puntuales) era considerada como alimento principal.

En la zona húmeda de Euskalherría la fabricación de sidra – sagardo – es muy antigua y forma parte de la tradición y la cultura. Habitualmente cada casería disponía de su propio manzanal – sagasti – aunque fuese de pequeño tamaño. Existen muchos apellidos que guardan una clara relación con sidras y manzanas: Olasagasti, Anasagasti, Sagastibeltza . . .

El proceso de elaboración de la sidra sigue pasos semjantes al del vino: en el primer momento se tritura la manzana y se obtiene una pasta (patsa); esta pasta se introduce hasta diez veces en la prensa para la obtención del mosto; el mosto se vierte en toneles para que fermente. A los tres meses ya tenemos sidra.

sábado, 8 de abril de 2017

MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE OÑA.



La historia de la Edad Media se escribió en los monasterios, convertidos en bibliotecas y centros culturales de la época, especialmente en los primeros siglos medievales, cuando la vida urbana sufrió un fuerte retroceso. Una de las cunas de Castilla es el Monasterio de San Salvador de Oña.


En el año 1011 el conde de Castilla Sancho García fundó el monasterio de San Salvador, que frente a Leyre y Nájera, se convirtió en panteón regio. La propia hija de Sancho, Santa Tigridia sirvió como abadesa hasta la reforma de 1033. La comunidad primitiva asentada en Oña tenía naturaleza mixta.


El abad Íñigo, designado como tal por Sancho III de Navarra, introdujo la reforma de Cluny y a partir de entonces el monasterio se convirtió en el centro religioso más destacado de Castilla. En el altar mayor, una arqueta trabajada en plata y bronce, custodia los restos del influyente abad.


La orden de San Benito permaneció en Oña hasta la desamortización de Juan Álvarez Mendizábal en el siglo XIX. Más tarde fue transformado en Universidad Pontificia por los jesuítas y ya en época plenamente contemporánea fue transformado en un manicomio. Por todos estos avatares poco queda del mobiliario e instalaciones monásticas.


Junto al monasterio abre sus puertas la iglesia abacial, donde nos reciben impertérritos los reyes enterrados aquí.


En el conocido como Pórtico del Cid, depositó el campeador el cuerpo sin vida de su rey Sancho II, para que la comunidad benedictina le diese cristiana sepultura.


Mil años de arquitectura, complicado distinguir y diferenciar la cantidad de estilos superpuestos. Se fueron derribando torres, muros y bóvedas para acometer las pertinentes reconstrucciones y reformas; de esta manera, el mundo medieval desapareció completamente.


Capilla Mayor, Sillería Coral y Panteones, la joya artística de Oña. Aquí la madera sustituyó a la piedra y al oro, configurando un espacio original y sobrecogedor. Los sarcófagos tallados durante el siglo XV en madera de boj y de nogal son de gran valor artístico. 


Panteón Real y Condal; a la derecha el conde Sancho García, su esposa Urraca, el hijo de ambos el infante don García, y dos hijos de Sancho IV el Bravo; Alfonso y Enrique (infantes). A la izquierda Sancho II de Castilla, Sancho III el Mayor rey de Navarra y su esposa doña Mayor, y el infante don García, hijo de Alfonso VII.


Otra tumba para el rey don Sancho III de Navarra. ¿O es esta la auténtica?. En San Isidoro de León aseguran que Fernando I trasladó a la capital del reino los restos de su padre. Por supuesto, en Oña piensan de otra manera.


Alfonso X el Sabio visitó el monasterio en su niñez, quedó fascinado por su belleza y le dedicó una de sus cantigas a la Virgen de Santa María de Oña.



El claustro de los caballeros, gótico-flamígero, organiza la estructura del monasterio y sirve de nexo de unión con la iglesia. Simón de Colonia fue su constructor entre los años 1503 y 1508. A lo largo del muro de la Ala de los Caballeros, se disponen sepulcros que corresponden a algunos condes de La Bureba.  


jueves, 2 de febrero de 2017

SANCHO GARCÍA, CONDE DE CASTILLA.



Sancho García era hijo del conde castellano García Fernández, y por tanto, nieto de Fernán González. A la muerte de su padre Sancho García se convirtió en el nuevo conde. Como todo buen gobernante Sancho García se movió entre la guerra y la diplomacia, y de esta manera concertó una tregua con Almanzor, que ya se las tuvo tiesas con su predecesor.

La tradición, que bebe directamente de la leyenda, sostiene que Sancho García participó junto a Sancho III de Navarra y Alfonso V en la histórica batalla de Calatañazor, donde se cuenta, Almanzor perdió su tambor.

Tras la muerte del invencible caudillo musulmán y aprovechando la descomposición del Califato, Sancho se hizo con las plazas fuertes de San Esteban de Gormaz, Osma, Atienza y Sepúlveda, consolidando la frontera del Duero. También consiguió extender sus tierras hacia el oeste, a expensas de su sobrino el rey Alfonso V de León.


Sancho García es conocido como “el de los Buenos Fueros” por la cantidad de privilegios que concedió a numerosas poblaciones de Castilla. Su fundación más importante fue el Monasterio de San Salvador de Oña, siendo enterrado allí mismo.


Se casó con Urraca Gómez. Su hijo García Sánchez le sucedió en el condado, Tigridia fue abadesa de Oña y a las otras dos les buscó dos matrimonios provechosos, Sancha se casó con el conde de Barcelona Berenguer Ramón I y Muniadona fue la esposa del monarca navarro Sancho III el Grande.  

domingo, 1 de febrero de 2015

ÍÑIGO, ABAD DE OÑA.



Íñigo, mozárabe nacido en Calatayud alrededor del año 1000, suave y manso, vivió parte de se juventud como anacoreta, primero en el monasterio de San Juan de la Peña y luego en las montañas de su tierra, tras abrazar a temprana edad la regla de San Benito. Sus virtudes y milagros llamaron la atención del poderoso Sancho III el Mayor , que fue a sacarlo de su retiro para convertirlo en el abad del Monasterio de Oña, que dirigió durante 35 años. Fue consejero del propio Sancho, y a la muerte del rey continuó al lado de su hijo, García Sánchez III , al que acompañó hasta sus últimos momentos; el rey García recibió la atención de Íñigo en el campo de batalla en Atapuerca, antes de entregar su alma al Creador. Iñigo, ferviente defensor de la paz entre los reyes, los señores y el pueblo, se convirtió en auténtico pastor y guía de su rebaño. Como un ejemplo a seguir por los cristianos de buen corazón, en el año 1259 el papa Aljandro IV concede 40 días de indulgencias a todos los fieles que honrasen con su visita la iglesia de Oña el día de la fiesta de San Íñigo. 

jueves, 29 de enero de 2015

SANCHO GARCÉS IV "EL DE PEÑALÉN"



En pleno campo de batalla, con el cadáver de su padre aún caliente, con tan sólo 14 años, era coronado rey de Pamplona-Navarra, Sancho Garcés IV, tristemente conocido como el de Peñalén.

Sancho Garcés IV acompañó a su padre García Sánchez III el día de su muerte en la batalla de Atapuerca (1054), pero el vencedor, su tío Fernando I, aceptó sin condición alguna la proclamación como rey y sucesor de García el de Nájera. El joven rey Sancho contó con la desinteresada y fraternal ayuda de su madre Estefanía durante los primeros años de gobierno.


Al igual que su padre, sus tíos y sus primos, Sancho tuvo que luchar por cada palmo de tierra incluido en el famoso testamento de su abuelo Sancho III el Mayor . De todos los conflictos en los que se vio envuelto, quizá sea el más afamado "la Guerra de los Tres Sanchos" (1065 - 1067). El rey navarro, aliado de su primo Sancho Ramírez de Aragón, se enfrentó a otro primo Sancho, Sancho II de Castilla, que había penetrado en tierras navarras. Aunque no tengamos hoy día muy claros los resultados de aquellas contiendas, lo cierto es que Sancho, el castellano, volvió a su reino sin lograr su objetivo.


Objeto de una conjura perpetrada por sus hermanos, Sancho fue asesinado durante una cacería en 1076. Su hermano Ramón lo precipitó al vacío por un barranco de Peñalén, de ahí su desgraciado mote. 


Esta conjura y vil asesinato provocó que Navarra perdiese su independencia. Sus vecinos y rivales, como aves de carroña ávidas de carne muerta, se abalanzaron sobre los despojos de un reino descabezado y aprovecharon la coyuntura para repartirselo; Alfonso VI de León (especialista en asesinatos oportunistas) ocupó La Rioja, y Sancho Ramírez, otrora compañero de armas del asesinado rey, apoyado por parte de la nobleza se proclamó rey de Navarra. Desde este momento y hasta la muerte de Alfonso I el Batallador, Navarra estaría vinculada a la corona aragonesa. ¿Quién estuvo detrás del regicidio? No resulta demasiado complicado imaginarlo.  


Sancho Garcés IV, el desgraciado rey que murió víctima de la más rastrera de las traiciones, descansa junto a su padre en el Monasterio de Santa María la Real de Nájera.

miércoles, 28 de enero de 2015

GARCÍA SÁNCHEZ III "EL DE NÁJERA"




García Sánchez fue el mayor de los hijo legítimos de Sancho Garcés III y por tanto heredó el reino de Pamplona a la muerte de su padre, aunque dedicó parte de su reinado a intentar ampliar las tierras del reino, o al menos manternerlas a salvo de las apetencias de sus hermanos Fernando y Ramiro.

En un primer momento apoyó a su hermano Fernando, flamente conde de Castilla, en una guerra abierta contra el rey de Bermudo III. El choque decisivo tuvo lugar en 1037, en la batalla de Tamarón, donde el pobre rey leonés encontró la muerte.

Combatió contra los moros de la Taifa de Zaragoza a los que arrebató Calahorra y otras plazas. Y como está en los genes de los reyes, de toda época y lugar, no conformarse con lo que se tiene, y aspirar a siempre más. Y como también está en los genes de todas las personas porfiar y competir con sus hermanos, la tragedia estaba escrita de antemano.

Decidido a ampliar su reino García se enfrentó con su medio hermano Ramiro, el rey de Aragón, al que derrotó cerca de Tafalla, afianzando de esta manera la frontera oriental. Pasado los años, y también por asuntos de tierra y poder, se enfrentó en la batalla de Atapuerca a su hermano Fernando. Los castellanos no sólo derrotaron a los navarros, sino que además dieron muerte a su rey. En el mismo campo de batalla fue coronado su hijo, Sancho Garcés IV. 


García Sánchez III ha pasado a la historia con el sobrenombre de "el de Nájera" por su especial vinculación con esta ciudad riojana. En 1052 fundó el monasterio de Santa María la Real, tras encontrar una imagen de la Virgen en una cueva, que se convirtió en el nuevo panteón regio en detrimendo de Leyre. Aunque su padre había residido ocasionalmente en Nájera, fue García el que convirtió en sede de la corte y en núcleo central de sus territorios. ¿Fue un intento de emular a los reyes asturianos cuando trasladaron su capital a León?. 

Pero no todo iban a ser guerras, García el de Nájera puso en marcha una política de repoblación y también de protección y restauración de iglesias y monasterios. Y cuando el trabajo se lo permitía se dedicaba a su gran pasión (u obsesión); los caballos. 


Estefania de Foix, hija de Bernardo Roger de Foix, criada al parecer en la corte de Barcelona fue la esposa de García y cofundadora del monasterio. Juntos tuvieron nueve hijos. Durante todo su reinado fue aconsejado y ayudado por Fortún Sánchez, conocido como "Bono Patre", que había sido su preceptor, y tras pasar toda su vida junto al rey, murió con él Atapuerca. 


Tras la batalla de Atapuerca, arrepentido quizá, o vuelto a la razón, Fernando permitió que su hermano fuese trasladado y enterrado en el Monasterio de Nájera, donde reposa eternamente junto a su esposa Estefanía.

martes, 27 de enero de 2015

MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE LEYRE



Entre la montaña y el embalse, el monasterio benedictino (continua en funcionamiento) fue un enclave simbólico (y aglutinador) del Reino de Pamplona, un lugar de gran importancia, como más tarde llegó a ser Nájera. Muy cerca de Sangüesa, en las proximidades de la corona de Aragón. Es curioso como los reyes navarros están enterrados (mayoritariamente) en las fronteras con Aragón y con Castilla, como si los monarcas fueran eternos guardianes de los límites de su Reino. Es un hecho para reflexionar, que ni es gratuito, ni fortuito, sino que tiene toda su razón de ser.


Leyre es a la vez el nombre de un macizo montañoso y de un monasterio, San Salvador de Leyre, un lugar cargado de arte, historia y que es además, panteón de los primeros reyes de Pamplona-Navarra.


En el año 848 San Eulogio de Córdoba, que pasaba por aquí, visitó la abadía y encontró una floreciente comunidad, que contaba con una nutrida biblioteca. Más tarde, durante los siglos X y XI se convierte en panteón regio de los monarcas navarros. En los años que reinó Sancho III el Mayor, San Salvador de Leyre, alcanza su máximo esplendor, controla el movimiento espiritual, político y cultural del reino, tiene incontables posesiones y dinamiza la peregrinación jacobea a través del control de los pasos pirenaicos, convirtiéndose en vanguardia de Cluny en el Pirineo. A partir del siglo XII comienza una lenta decadencia, hasta que en la centuria siguiente Teobaldo I introduce la reforma del Císter.


Desde aquí podemos ver el monasterio nuevo del siglo XVII a la izquierda, y el monasterio medieval de los siglos IX y XI convertido en Hotel Restaurante a la derecha.



La Porta Speciosa es la entrada principal de la Iglesia, comenzada en el siglo XII, fue finalizada por el taller del Maestro Esteban, mismo autor de la puerta de las Platerías de Santiago de Compostela.


El Salvador, la Virgen, San Pedro, San Juan y dos evangelistas presiden el tímpano, que descansa sobre dos ménsulas: un toro y un león.


Un santo apoyado sobre un león en uno de los laterales de la portada.



Detalles.



La iglesia de Leyre, como la mayoría de las iglesias, es fruto de sucesivas remodelaciones y ampliaciones. La cabecera del siglo XI, junto con la cripta que se sitúa justo debajo, forman la construcción románica más antigua de Navarra.



Santa Maria de Leyre, talla neorrománica.



Un viejo arcón de madera, expuesto en una de las paredes laterales, contiene los restos de los primeros reyes de Navarra.


Entre los reyes, cuyos restos reposan en el interior de este arcón, están Iñigo Arista, García Íñiguez, Fortún Garcés, Sancho Garcés I (aunque hay quien opina que está enterrado en las ruinas del castillo de San Esteban de Deyo), García Sánchez I, Sancho Garcés Abarca o García Sánchez "el Trémulo".


Retablo renacentista dedicado a las santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires, de padre musulmán y madre cristiana, que fueron martirizadas en el 851.


Portada románica del siglo XII, que da paso a la capilla de Nunilo y Alodia.


Crismón.



La cripta de Leyre, al contrario de la mayoría de las criptas, no servía como lugar de culto y enterramiento de miembros de la comunidad, su función era servir de cimiento a la cabecera de la iglesia.


La torre con forma de prisma cuadrangular, que se eleva por encima de los tres macizos ábsides, fue levantada en el siglo XI.


Hace 118 años desapareció, víctima del desgaste y abandono el claustro románico, que estaba situado entre el monasterio medieval y el moderno. Aún podemos contemplar la puerta, del siglo XI, que comunicaba el claustro con la iglesia.


San Virila era abad de Leyre en el siglo X, mas vivía atormentado por sus dudas sobre la vida eterna en el Cielo. Cuenta una leyenda, que en una ocasión se encontraba paseando por la cercana serranía, y entró en éxtasis al oir el canto de un ruiseñor cerca de una fuente. Al volver a ser conciente y abandonar el estado de ensoñación regresó al monasterio, pero ningún monje le reconocía. Habían transcurrido trescientos años desde su partida, y de esta manera le mostró Dios el misterio de la vida eterna.



Al fondo de un túnel, que recorre el nivel superior de la cripta, hace su aparición San Virila.
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