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sábado, 1 de julio de 2017

ARCHIDONA, MORA Y BARROCA.



Cuando el invierno intentaba llegar a Andalucía nosotros arribamos a Archidona. La Plaza Ochavda, precioso ejemplo de urbanismo barroco es el centro neurálgico de esta pequeña localidad. Una obra maestra del barroco andaluz que se anticipa al Siglo de las Luces.


Arcis domina – Señora de la Altura – es el nombre romano de esta ciudad que fue morada de los túrdulos. Los árabes la rebautizaron Arxiduna. La ermita es la auténtica señora de las alturas. Domina la transitada ruta que conecta Loja con Antequera.


Romana, mora y barroca. En la Sierra Norte de Málaga, un corredor natural entre la Vega de Antequera y de Granada, a lo largo de los tiempos una zona de paso entre la Andalucía del Guadalquivir y la Antalucía esteparia y montañosa, en una posición central de cruce de caminos y culturas, y en la zona media de esta comarca, en pleno corazón, se levanta Archidona.


En tres zonas se divide la Sierra Norte malagueña; en el Norte Cuevas Bajas, Villanueva de Tapia y Villanueva de Algaidas; Archidona situada en el centro de la comarca; con Villanueva del Rosario y Villanueva del Trabuco situadas en las estribaciones medirionales.


Archidona, a los pies de la Sierra de Gracia y flanqueada por las sierras del Conjuro y de las Grajas. Los restos de la muralla del antiguo castillo árabe hablan del pasado histórico del enclave. La blanca ermita de la patrona, Virgen de Gracia, es la auténtica señora de las cumbres.


Centro urbano con calles en pendiente y casas encaladas, estampa inequívoca de un pueblo andaluz y andalusí.


El santuario de la patrona se construyó sobre una antigua mezquita de época andalusí.


En la Avenida de la Victoria un monumento a Blas Infante, padre de la patria andaluza.


Los túrdulos la fundaron, los romanos la bautizaron, los moriscos le confirieron su esencia y los arquitectos del Barroco la embellecieron. Conjunto histórico – artístico en el que sobresalen las iglesias barrocas y las casas blasonadas, siendo la plaza ochavada la joya de la corona.


sábado, 8 de diciembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XV)


5 Ártabros y montañeses.
Los que viven más alejados son los ártabros, en las proximidades del cabo que llaman Nerio, que separa los flancos occidental y norte. En sus cercanías viven celtas, emparentados con los de las orillas del Anas. Dicen que en una ocasión en que hicieron allí una campaña militar éstos junto con los túrdulos, se sublevaron tras pasar el río Limea, y que luego de la revuelta, como sobreviniera la pérdida de su jefe, permanecieron en el lugar dispersos; y por esto es por lo que el río sería llamado Olvido. Tienen los ártabros numerosas ciudades agrupadas en el golfo que los navegantes que tienen relación con estos lugares denominan Puerto de los Ártabros. Hoy día se llaman arrotrebas a los ártabros.

Son alrededor de treinta las tribus que se reparten el territorio entre el Tago y los ártabros, pero a pesar de ser próspera la región por sus frutos, pastos y abundancia de oro, plata y metales análogos, la mayoría de ellos pasaban la vida apartados de la tierra, en piraterías y en continua guerra entre sí y contra sus vecinos de la otra orilla del Tago, hasta que los pacificaron los romanos, haciéndolos bajar al llano y convirtiendo en aldeas la mayor parte de sus ciudades, aunque también asociándose a algunas como colonos en mejores condiciones. Fueron los montañeses los que originaron esta anarquía, como es natural; pues al habitar una tierra mísera, y tener además poca, estaban ansiosos de lo ajeno. Los demás, al tener que defenderse, quedaron por fuerza en la situación de no poder dedicarse a sus propias tareas, de modo que también ellos guerreaban en vez de cultivar la tierra. Y sucedía que la tierra, descuidada, quedaba estéril de sus bienes naturales y era habitada por bandidos.

6 Los Lusitanos.
Dicen que los lusitanos que son hábiles en las emboscadas y exploraciones, vivos, llevan armamento ligero, y son expertos en las maniobras. Tienen un escudo pequeño de dos pies de diámetro, cóncavo por delante y sujeto con correas porque no lleva abrazadera ni asas, y portan además un puñal o un cuchillo. La mayoría viste cotas de lino; son raros los que las usan de mallas y cascos de tres penachos, y los demás, cascos de nervios. Los de a pie llevan grebas y varios venablos cada uno. Algunos usan también lanzas, cuyas puntas son de bronce. Se dice que algunos de los que habitan en las inmediaciones del río Durio siguen un modo de vida lacónico (espartano), que utilizan dos veces al día los alipterios, toman baños del vapor que se desprende de piedras candentes, se bañan en agua fría y hacen una sola comida al día, con limpieza y sobriedad. Los lusitanos son dados a los sacrificios y examinan las entrañas sin separarlas del cuerpo; se fijan además en las venas del costado y adivinan palpando. Hacen también predicciones por las entrañas de sus cautivos de guerra, a los que cubren con sayos. Luego, cuando son heridos por el arúspice en las entrañas, adivinan en primer lugar por la forma en que caen. Cortan las manos de los prisioneros y consagran las diestras.

viernes, 30 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XII)



14 Prosperidad y longevidad.
Los fenicios, como digo, fueron sus descubridores y ocuparon la zona mejor de Iberia y de Libia antes de la época de Homero, y continuaron siendo los amos de los lugares hasta que los romanos destruyeron su imperio. De la riqueza de Iberia hay también los siguientes testimonios: los cartagineses, en una expedición militar con Barca, sorprendieron a las gentes de Turdetania, según dicen los historiadores, utilizando pesebres y tinajas de plata. Podría, por otra parte, suponerse que es a su gran prosperidad a lo que deben su fama de longevos los hombres de allí, especialmente sus jefes, y que por ello Anacreonte dijera aquello de:

Mas yo no querría
ni el cuerno de Amaltea
ni ciento cincuenta años
en Tartesso reinar

y que Heródoto registrara el nombre de su rey, llamándolo Argantonio. Las palabras de Anacreonte podrían interpretarse, bien al pie de la letra, bien en el sentido más general de "...ni reinar en Tartessos mucho tiempo". Hay no obstante quienes llaman Tartessos a la actual Carteya.

15 Romanización y latinización.
Con la prosperidad del país les vino a los turdetanos la civilización y la organización política; y, debido a la vecindad, o, como ha dicho Polibio, por el parentesco, también a los celtas, aunque en menor medida, porque la mayoría viven en un sistema de aldeas. Sin embargo los turdetanos, en particular los que habitan en las proximidades del Betis, se han asimilado perfectamente al modo de vida de los romanos y ni siquiera se acuerdan ya de su propia lengua. La mayoría se han convertido en latinos y han recibido colonos romanos, de modo que poco les falta para ser todos romanos. Las ciudades que se fundan en la actualidad, como Pax Augusta entre los celtas, Emérita Augusta, entre los túrdulos, Cesaraugusta en territorio celtíbero y algunos otros asentamientos, muestran a las claras la evolución de dichas constituciones; todos los iberos que han adoptado este modo de ser son llamados togados, y entre éstos se cuentan incluso los celtíberos, que en un tiempo fueron tenidos por los más fieros de todos.

Esto, en lo que concierne a los turdetanos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (X)


11 El Betis y Tartessos.
    No muy lejos de Castalon está también la montaña donde dicen que nace el Betis, que llaman Argéntea por las minas de plata que en ella se encuentran. Polibio sostiene que tanto el Anas como aquél nacen en Celtiberia, aunque distan entre sí unos novecientos estadios; porque los celtíberos, que habían acrecentado su territorio, dieron su propio nombre a todo el país vecino. Parece que los antiguos llamaban al Betis Tartessos y a Gádira e islas cercanas Eritía. Por eso, se supone, dijo Estesícoro del boyero Gerión que fue dado a luz  
casi frente a la ilustre Eritía
junto a las fuentes inagotables de argéntea raíz del río Tartessos
en un escondrijo de la roca.

Siendo dos las desembocaduras del río, se dice que antiguamente, en el espacio entre ambas, se levantaba una ciudad que llamaban, con el mismo nombre del río, Tartessos, y al país Tartéside, que es el que ahora ocupan los túrdulos. Eratóstenes mantiene que la que recibía el nombre de Tartéside es la región que linda con Calpe y el de Eritía una isla próspera, pero Artemidoro le responde que es falso esto, lo mismo que el que la distancia de Gádira al Promontorio Sagrado sea la de una navegación de cinco días, cuando no hay más de mil setecientos estadios, y que las mareas se detengan aquí en vez de producirse alrededor de toda la tierra habitada, así como que la parte septentrional de Iberia sea más accesible por Céltica que navegando por el Océano, y todo lo demás que dijo con jactancia dando crédito a Piteas.

12 Homero conoció Tartessos.
     Por otra parte, el Poeta, que habló de tantas cosas y tan amplios conocimientos tuvo, da motivos para pensar que tampoco era desconocedor de oídas de estos lugares, si se quiere juzgar directamente a partir de dos tipos de testimonios, a saber, las afirmaciones de menor consistencia que hizo acerca de ellos y las mejores y más ajustadas a la verdad. Entre las de menor consistencia se cuenta que esta tierra sea, según había oído decir, la más alejada hacia Poniente, donde, como él mismo dice, cae en el Océano

la luz radiante del Sol,
que negra noche arrastra sobre la tierra dadora de espelta.

Pero la noche, por ser algo nefando, es también, evidentemente, noción cercana a la del Hades, y Hades a su vez a la del Tártato; podía, pues, imaginarse que Homero oyera hablar de Tartessos e identificara desde entonces su nombre con el del Tártaro, el último de los lugares subterráneos, añadiendo además un mito que salvaguardara el tono poético; del mismo modo, al saber que los cimerios vivían en sitios boreales y brumosos junto al Bósforo, los estableció cerca del Hades, llevado quizá del odio común de los jonios hacia ese pueblo; pues en tiempos de Homero o poco antes de él dicen que se produjo la incursión de los cimerios que alcanzó Eólida y Jonia. Otro ejemplo: estableció una relación entre las Rocas Errantes y las Azuladas, introduciendo siempre los mitos a partir de algunas informaciones. Porque nos cuenta que existen ciertos escollos peligrosos, como dicen que son las Azuladas (por lo cual son también llamadas las Entrechocantes) y hace por eso pasar entre ellas la expedición de Jasón; y los Estrechos de las Columnas y de Sicilia le sugirieron el mito de las Errantes. Por consiguiente, en lo que respecta a las afirmaciones de menor peso, podría adivinarse, a partir de su mito del Tártaro, la alusión a los lugares próximos a Tartessos.

lunes, 12 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (III)



6  Situación de la Bética.
      Del litoral que arranca del Promontorio Sagrado, una parte señala el comienzo del flanco occidental de Iberia hasta la desembocadura del río Tago y la otra el del flanco meridional hasta otro río, el Anas, con su desembocadura. Uno y otro vienen desde la zona de Levante, pero el primero va a dar directamente a Occidente y es mucho mayor que el Anas, mientras que éste se desvía en dirección Sur, delimitando la tierra entre ríos que ocupan en su mayor parte celtas y algunos lusitanos deportados por los romanos de allende el Tago. En las regiones del interior viven carpetanos, oretanos y numerosos vetones. Ese país es moderadamente próspero, pero el que viene a continuación, situado al Sureste, no permite hipérbole se se lo compara con todo el mundo habitado, gracias a su fertilidad y a los bienes de la tierra y el mar. Esa región es la que recorre el río Betis, que tiene su nacimiento en los mismos parajes que el Anas y el Tago, y que por su tamaño se encuentra en medio de estos dos. Del mismo modo que el Anas, corre al principio en dirección Oeste, volviéndose luego hacia el Sur y desembocando en la misma costa que él. A la región la denominan Bética por el río y Turdetania por sus habitantes, y a los que en ella viven los llaman turdetanos y túrdulos, que unos creen que son los mismos y otros que son distintos, y entre los últimos se cuenta Polibio, que dice que los túrdulos son vecinos de los turdetanos por la parte Norte; pero actualmente no parece haber entre ellos ninguna separación. Éstos son los tenidos por más cultos de entre los iberos, puesto que no sólo utilizan escritura, sino que de sus antiguos recuerdos tienen también crónicas históricas, poemas y leyes versificadas de seis mil años, según dicen. También los otros pueblos iberos utilizan escritura, cuyos caracteres no son uniformes, como tampoco es una la lengua. Esta región de más acá del Anas se extiende en dirección Este hasta Oretania y en dirección Sur hasta la costa comprendida entre la desembocadura del Anas y las Columnas. Acerca de ella, así como sobre las tierras vecinas, es preciso tratar más por extenso todo aquello encaminado a dar a conocer la bondad natural y la riqueza de los lugares.

7  La zona del Estrecho.
       Desde esta costa en la que desembocan el Betis y el Anas y desde los confines de Maurusia hacia el interior, el Mar Atlántico penetra y configura el Estrecho de las Columnas, por el que el Mar Interior se une con el Exterior. Hay allí un monte que pertenece a los iberos llamados bastetanos, a los que también llaman bástulos, el Calpe, no muy grande si se atiende a su perímetro, pero tan alto y escarpado que de lejos parece como una isla. Para los que navegan desde el Mare Nostrum, hacia el Mar Exterior queda éste por consiguiente a la derecha, y junto a él, a cuarenta estadios, está la ciudad de Calpe, antigua y digna mención, que fue en tiempos puerto marítimo de los iberos. Algunos sostienen que también ella fue fundada por Heracles, entre los cuales se cuenta Timóstenes, quien afirma que antiguamente incluso tenía por nombre Heraclea y que mostraba una gran muralla y dársenas.
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