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domingo, 6 de abril de 2014

CÁLIBES



Los cálibes, también escrito chalibes, eran un pueblo que habitaba la zona del Ponto, muy famosos por trabajar el hierro. Y de todos es conocida la gran utilidad de este metal, que permitió al ser humano comenzar su dominio sobre la naturaleza, y al poseedor de armas de este material, someter a sus vecinos. 

De raza escita se especializaron en trabajar el hierro y el acero. A este último metal los griegos llamaban calibs. Por tanto el nombre de la tribu sería "acero". Según el lingüista Archibald Sayce el nombre girego, Chalybe, procedería del hitita, otro pueblo muy vinculado a la metalurgia del hierro. 

Según Plinio (VII, 197) se les considera los inventores del trabajo del bronce. 

Probablemente la tradición griega los relacione con el hierro, y no con otros metales, a pesar de la riqueza minera de su territorio, basándose en la importancia del hierro cultural y socialmente. 

La mayoría de los autores antiguos los ubica en una zona al este del río Halis, entre Paflagonia y la Cólquide. Más o menos en la Armenia histórica. 

Un pueblo con esta habilidad para trabajar el metal era un bocado apetecible para reinos y pueblos más poderosos. Tal fue el caso de Creso, el rey de Lidia, que los sometió junto a otros en su intento de crear un gran imperio.

"Transcurrió el tiempo, y quedaron sometidos casi todos los que viven al oeste del río Halis, pues descontando a los cilicios y a los licios, Creso tenía sometidos a todos los restantes, a saber, a los lidios, frigios, misios, mariandinos, cálibes, paflagonios, tracios, tinos y bitinios, carios, jonios, dorios, eolios y pánfilos"
Heródoto I, 28 

La famosa expedición de los Diez Mil, cuya maravillosa crónica escrita por Jenofonte sigue siendo una de las obras maestras de la literatura universal, también atravesó el territorio donde habitaban los cálibes.

"Los griegos fueron avanzando a través de este país, a veces amigo, a veces enemigo, durante ocho etapas, hasta que llegaron al territorio de los cálibes. Éstos eran pocos y estaban sometidos a los mosinecos, y su medio de vida, para la mayoría de ellos, procedía de la siderurgia.
Jenofonte. Anábasis. V 5,1.

Como ocurre con muchos pueblos de la Antigüedad es Estrabón el que más detallada información nos transmite de ellos. 

Da noticia de que los armenios Artaxias y Zariadris, en la expansión que protagonizaron arrebataron territorios a los cálibes que vivían en vecindad con la Armenia histórica (XI, 14, 5).

En la descripción de las tierras del Ponto, Estrabón se detiene para escribir sobre los cálibes, que basaban su economía en dos actividades: las minas de hierro y plata, y la pesca de pelamydes, que son atunes de un año y de delfines. 

"Los que hoy día se llaman caldeos eran llamados cálibes en la antigüedad. Justo a la altura de su territorio se encuentra Farnacia, que tiene las ventajas naturales de la pesca de pelamídes en el mar, pues ocupa el primer lugar en la captura de este pez, y de la explotación de minas en la tierra, actualmente sólo de hierro pero antiguamente también de plata. La costa es toda ella muy estrecha en estos lugares, pues muy cerca se elevan las montañas llenas de minas y bosques, pero poco cultivadas. Como forma de ganarse la vida les queda por tanto a los mineros las minas y a los marineros la pesca, especialmente de pelamydes y delfines, pues estos últimos se ponen gordos persiguiendo a los bancos de peces, tanto de jóvenes atunes y atunes hembras como de los propios pelamydes, y se vuelven fáciles de capturar porque se acercan muy imprudentemente a la tierra, poniéndose ellos solos el cebo. Así matan estas gentes a los delfines y usan su gran cantidad de grasa para todo". 

Estrabón. XII, 3, 19.

Conocidos, y muy bien, por los griegos, los romanos también tuvieron el placer de saber de su existencia. Los cálibes apoyaron a Mitrídates del Ponto, un auténtico grano en el culo de Roma, en sus enconadas luchas contras las Águilas del Lazio. 

"Aparte de sus fuerzas anteriores, se le unieron como aliados los cálibes,..."
Apiano. Sobre Mitrídates 69.

viernes, 8 de febrero de 2013

MARIANDINOS



Los mariandinos habitaban Asia Menor, para Estrabón pertenecían a los tracios, y para Heródoto serían un pueblo completamente diferente; entre ambas afirmaciones se encontrará la realidad. 

De cualquier manera, parece ser que estaban emparentados con los paflagonios, o al menos compartían usos y costumbres con ellos.

"Los mariandinos y los sirios salieron en campaña con equipo idéntico al de los paflagonios"
Heródoto  VII, 72. 

Los mariandinos fueron tempranamente sometidos por el rey Creso de Lidia. 

"Todas las naciones que moran más acá del río Halis, fueron conquistadas por Creso y sometidas a su gobierno, a excepción de los Cílices y de los licios. Su imperio se componía por consiguiente de los de los lidios, frigios, misios, mariandinos, calibes, paflagonios, tracios, tinos y bitinios; como también de los carios, jonios, eolios y panfilios".
Heródoto   I, 28 

Y posteriormente se convirtieron en súbditos y tributarios del Imperio Persa. 

"El tercer gobierno, en que estaban encabezados los pueblos del Helesponto que caen a la derecha del que navega hacia el ponto Euxino, a saber, los frigios, los tracios asiáticos, Paflagonios, los Mariandinos y los Sirios, cargaba con 360 talentos de contribución".
Heródoto III, 90

La principal ciudad de los mariandinos era Heraclea Póntica, una antigua polis situada en Bitinia, en la provincia turca de Zonguldak. 

"Respecto a los mariandinos y los caucones, en cambio, no todos coinciden. Dicen que Heraclea, fundación de los milesios, está situada en territorio de los mariandinos, pero nada se puede decir sobre quiénes son sus habitantes ni de dónde vienen, ni parece que tengan estos hombres un dialecto o alguna otra distinción étnica, sino que son muy similares a los bitinios; parece por tanto, que también esta tribu era tracia".
Estrabón  XII,  3, 4. 

Los habitantes griegos de esta ciudad, terminaron sometiendo a servidumbre a sus antiguos pobladores. 

"También se cuenta que habiendo sido los milesios los primeros fundadores de Heraclea, obligaron a los mariandinos, los anteriores ocupantes del lugar, a servir como hilotas, hasta el punto de que podían venderlos"
Estrabón XII, 3, 4 

sábado, 13 de octubre de 2012

MOSINECOS CONSTRUCTORES DE TORRES





En las ribereñas e inhóspitas tierras aledañas al Ponto Euxino - mar Negro - habitaban los mosinecos, vecinos de cálibes, tibarenos y macrones. Jenofonte, "el de la expedición de los Diez Mil", cuenta que no encontró a gente más incivilizada y salvaje en todo su interminable camino de vuelta a casa. Se alimentaban, además de la caza, de un áspero pan de castañas, manjares para los bárbaros, pero auténtica pestilencia para los civilizados, y estirados, helenos. 

"los que tomaron parte en la expedición decían que éstos eran los más bárbaros que habían encontrado en su recorrido y los más diferentes de las costumbres griegas"
                                                             Jenofonte. Anábasis V, 4,34 

Su nombre parece que procedía de las torres de madera que construían, desde las que hostigaban a los forasteros, y donde paraban la mayor parte de sus vidas. 

La más alta de todas las torres era la del rey, cuyo cargo era electivo, pero si faltaba a sus obligaciones, se le condenaba a morir de hambre. 

"Su rey, por otro lado, está sentado en las más alta
mosina,
y dicta allí rectas sentencias a un grupo de gente 
numeroso:
¡infeliz! pues si acaso se equivoca alguna vez
dictando su sentencia
aquel día lo mantienen encerrado castigándolo con
hambre". 
                                           Apolonio de Rodas.   Argonáuticas


"Algunos viven sobre los árboles o en pequeñas torres, y por eso los antiguos los llamaron mosinecos, pues llamaban a las torres mosines. Viven de la caza y de frutos de cáscara dura, y atacan a los caminantes saltando desde sus armazones de madera".
Estrabón, XII, 3. 18.

A los mosinecos también los cita Heródoto formando parte del numerosos contingente de tropas, que al mando del rey persa Jerjes, intentaron conquistar Grecia.

"Los tibarenos, los macrones y los mosinecos iban equipados como los moscos. He ahí, por orden, sus comandantes: Ariomardo, hijo de Darío y de Pamis, la hija de Esmerdis (el hijo de Ciro), lo era de los moscos y de los tibarenos; de los macrones y los mosinecos lo era Ataictes, hijo de Querasmis, el gobernador de Sesto, en el Helesponto"
Heródoto VII, 78.  

Según nos cuenta Jenofonte, los mosinecos utilizaban la carne de delfín salada y un pan, a base de castañas, como principales alimentos.

"Los griegos, al saquear las plazas fuertes, encontraban en las casas depósitos de panes amontonados que se transmitían de padres a hijos, según contaban los mosinecos, y trigo nuevo guardado con la paja. La mayor parte era espelta. También encontraban en las ánforas lonchas de delfín en salazón y, en vasos, grasa de delfín, que los mosinecos utilizaban como los griegos el aceite de oliva.  En los graneros había muchas nueces lisas, sin ninguna hendidura (castañas). Éste era su alimento principal, que hervían y cocían como pan. Se encontraba también vino que, sin mezclar, parecía agrio por su aspereza, pero mezclado, resultaba aromático y dulce".
                                                       Jenofonte. Anábasis V, 4, 27-29 

  
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