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domingo, 23 de marzo de 2014

¿UN RENACIMIENTO EN LA EDAD MEDIA?



La Edad Media siempre ha sido vilipendiada y adjetivada de oscura, atrasada e incluso se la ha acusado de involución cultural. Mas todo esto son tópicos historigráficos que afortunadamente se van superando, y comenzamos a descubrir la mucha luz que iluminaba los profundos, fríos y húmedos sótanos del medievo. 

Durante los primeros siglos medievales se produce una profunda fusión entre elementos cristianos y elementos paganos. Los denominados padres de la iglesia, Ambrosio, Agustín, Gregorio Magno y Jerónimo, como representantes intelectuales de la iglesia fueron recogiendo el espíritu cristiano y el espíritu de los clásicos paganos y los fueron aunando, para constituir un único Corpus dogmático. 

Este pensamiento cristiano y pagano se fue transmitiendo por los diferentes reinos que habían ido instalándose en Europa Occidental, en el solar de lo que había sido el Imperio Romano a lo largo de las centurias sexta y séptima. 

En cada uno de los reinos se desarrollaron determinadas actividades culturales, que van a desembocar, durante el siglo IX, en lo que se conoce como Renacimiento Carolingio. Un renacimiento cultural, pero con un claro barniz cristiano, que se desarrolla en la corte de los emperadores carolingios, Carlomagno y Ludovico Pío (Luis el Piadoso). 


LA CULTURA CLÁSICA Y LOS PADRES DE LA IGLESIA III.SAN AGUSTÍN DE HIPONA



San Agustín nació en Tagaste, Norte de África, de padre pagano, fue criado como cristiano por su madre, aunque no fue bautizado. El bautismo lo recibirá más adelante. Estudió retórica en Cartaago, y como docente ejerció en Italia. Durante este periodo de su vida se dedicó a una serie de actividades académicas ¡, como fue el neoplatonismo, pero también a otras actividades mundanas que le alejaron de la educación cristiana que le había inculcado su amorosa madre. Todos estos datos vitales aparecen recogidos en su autobiografía; "Confesiones".

El cambio se produjo en el año 385. Agustín debido a la influencia del obispo Ambrosio de Milán se bautiza en el año 386 y comienza su consagración al estudio formal de la doctrina cristiana. Debemos pensar que el contacto de San Agustín con un círculo de gente cristiana, aristócratas y bien preparadas, al que con probabilidad pertenecía el propio Ambrosio, es lo que propicia la conversión de San Agustín.

Posteriormente, San Agustín será nombrado obispo de Hipona, y desde esta posición va a combatir a diversos grupos heréticos, por ejemplo maniqueos y donatistas. 


El maniqueismo es un pensamiento filosófico que mantiene la existencia de dos principios, el bien y el mal. El bien asociado a todas las cuestiones espirituales y el principio del mal, vinculado a todas las cuestiones materiales. El propio San Agustín también había abrazado ideas maniqueas antes de su conversión al Cristianismo. 

El donatismo es una herejía que se extendió por el Norte de África, cuyo promotor fue Donato obispo de Cartago. En el norte de África estaban reinando los vándalos, que eran arrianos y por tanto combatirán todo lo relativo al catolicismo. Hubo muchos integrantes de la iglesia católica romana que renegaron de su fe para evitar las persecuciones y represalias de los vándalos. Donato apuntaba que todos aquellos que habian renegado del catolicismo, no podrían volver a ser católicos. 

San Agustín fue un personaje importante desde el punto de vista intelectual. Su educación, su cabeza y su obra. Fue muy leído en su momento, y sobretodo con posterioridad. Su pensamiento será una y otra vez retomado, con gran trascendencia en buena parte de la Edad Media. 

Su obra más importante y conocida es "La Ciudad de Dios". Esta obra viene motivada por los acontecimientos del año 410, cuando los visigodos saquearon Roma, lo que produjo un gran impacto en todos los órdenes de la vida. En función de este acontecimiento, San Agustín ofreció su opinión sobre lo ocurrido escribiendo Ciudad de Dios. 

En su obra Agustín intenta dar una interpretación de la Historia de la Humanidad. Y esta interpretación estará planteada, como no podía ser de otra forma, en términos de lucha entre lo divino y lo terrenal; La Ciudad de Dios y la Ciudad de los Hombres. Se trata de un pensamiento dualista y maniqueo. La Ciudad de Dios estaría habitada por los fieles y la Ciudad de los Hombres lo estaría por los incrédulos. Esta es la explicación que da el obispo de Hipona.

Pero también intenta resolver algunas cuestiones surgidas a raíz de los acontecimientos del 410. Determinados intelectuales paganos señalaban que Roma había sido saqueada por hordas de visigodos por culpa de los cristianos. La conversión del Imperio Romano al Cristianismo habría sido la culpable.

San Agustín argumenta en su Ciudad de Dios, lo contrario. Sostiene que los acontecimientos del 410 se había producido por que el Imperio no era lo suficientemente cristiano. El dios cristiano había permitido esos saqueos, para que los habitantes del imperio supieran que debía llevar una vida más acorde con el cristianismo.

En relación a los autores paganos, San Agustín pensaba que la Antigüedad no era una fin en sí misma, pero que era necesaria para el conocimiento de las Escrituras. San Agustín no puede renegar de ese pasado suyo, los autores paganos van a servir para ayudar a comprender los textos sagrados, ayudan a alcanzar la divinidad, el conocimiento de Dios. 

domingo, 9 de febrero de 2014

LA CULTURA CLÁSICA Y LOS PADRES DE LA IGLESIA II. SAN AMBROSIO DE MILÁN



Ambrosio, uno de los Padres Latinos de la Iglesia, comenzó desempeñando cargos administrativos en el Imperio Romano, y sin estar bautizado fue propuesto para ostentar el obispado de Milán. Por tanto antes de acceder al cargo fue instruído, y como no podría ser de otra manera, bautizado, y aunque en principio él no lo fuera, debía estar relacionado con círculos frecuentados por cristianos. 

Una vez ocupada la cátedra de Milán, se dedicó a estudiar a los escritores cristianos, y también a los autores clásicos y paganos. Además combatió con fuerza y dedicación el arrianismo. 

Mantuvo una actitud también ambigua con los autores clásicos; había que utilizar unos y desechar a otros, según una elección basada en unos criterios que no siempre nos resultan tan claros. Estos primeros sabios cristianos, tenían una formación de los autores clásicos anterior a su conversión, de ahí su interés en conservar el legado de éstos. 
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