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jueves, 6 de diciembre de 2018

URBANO II.



No era imán, ni predicaba en una mezquita, pero hizo un envalentonado llamamiento a la Guerra Santa. Nunca quedará muy claro si la yihad imitó a la cruzada o sucedió al contrario. En el año 1095 en el Concilio de Clermont el papa Urbano II alentó a toda la Cristiandad y la lanzó a la conquista de Tierra Santa, en manos de los musulmanes, a los que consideraba unos perros infieles; comienza la Primera Cruzada. Sin embargo Urbano II murió sin ver Jerusalén en manos Cristianos, los cruzados conquistaron la ciudad santa dos semanas después del fallecimiento del Santo Padre. 

martes, 28 de junio de 2016

BENÓN DE MEISSEN



Al margen de ideología y creencias, las sociedades tienden a valorar, recordar y respetar sus símbolos. En el ayuntamiento de Munich (capital del estado de Baviera), junto a duques y reyes históricos, encontramos la figura de Benón de Meissen, patrón de la ciudad (y creo que de toda Baviera).

Monje alemán, capellán de Goslar, obispo de Messen, por deseo expreso del emperador Enrique IV, y patrónde los pescadores. A pesar de su vinculación con el emperador, Benón era defensor de una iglesia unidad, y mostró su apoyo a Gregorio VII durante la Querella de las Investiduras. Consecuencia: el emperador lo expulsó de su diócesis. Cuenta una leyenda, que antes de abandonar su sede episcopal, lanzó las llaves de la catedral al río Elba. Lo extraordinario sucedió cuatro años más tarde. Una mañana Benón fue al mercado, compró un pez y cuando lo limpiaba para cocinarlo, encontró las llaves entre sus tripas.

Más tarde se reconcilió con el emperador, apoyó (quizás a regañadientes) al antipapa Clemente III (cuyo nombramiento fue otro tejemaneje de Enrique IV) y hacia 1097 reconoció a Urbano II como papa legítimo. Benón trabajó activamente en su diócesis, introduciendo reformas según el modelo de Hildebrando.

La iconografía lo representa vestido de obispo, sin barba, con mitra, báculo, un pez y unos clavos. Después de su muerte, y tras ser venerado durante un timpo en la catedral de Messen, sus restos sufrieron diversos avatares, llegando a mediados del siglo XVI a la Catedral de Nuestra Señora en Munich.


lunes, 27 de junio de 2016

RAIMUNDO IV CONDE DE TOLOSA.



Raimundo de Sain Gilles, miembro de una de las familias más antiguas de la Provenza, fue conde de Tolosa, marqués de Provenza, duque de Narbona y conde de Sain Gilles. Acaudalado señor, motivado por sus creencias religiosas participó en la Reconquista española y fue uno de los primeros en apuntarse a la Primera Cruzada (donde se enfrentó abiertamente a Bohemundo de Tarento) tras el llamamiento de Urbano II en Clermont. Comandaba un numeroso ejército (costeado por él mismo), bien entrenado y especialista en la guerra de asedio, que tuvo una brillante actuación en la toma de Antioquía. Los hombres de Raimundo participaron del descubrimiento de una de las reliquias más fantásticas de la Cristiandad, la Sagrada Lanza, un hecho que contribuyó a aumentar el prestigio de su señor, erigido en uno de los líderes de la expedición. Tras la conquista de Jerusalén se le ofreció el título de rey, que con dignidad rechazó.



sábado, 11 de junio de 2016

LA IGLESIA EN LA PLENA EDAD MEDIA.



La iglesia plenomedieval, una de las instituciones más influyentes en la sociedad de la Europa Occidental, va a estar caracterizada por los siguientes elementos y procesos.

Reforma del monacato. La reforma del monacato, que se realizó siguiendo el modelo clásico benedictino, se produjo por obra de las órdenes de Cluny (siglos X – XI) y de Císter (siglo XII). Ambos, Cluny y Císter, pretendían volver a los orígenes, al espíritu cristiano de las primeras comunidades evangélicas. Según estos reformadores, la Cristiandad, con la propia iglesia a la cabeza, se habían apartado del camino, del mensaje de los primeros cristianos, de ahí la importancia vital de recuperar dichos principios. Estas ideas dieron lugar a amplios y profundos movimientos de reforma.

Enfrentamiento Papado/Imperio. Durante la Alta Edad Media había surgido este enfrentamiento que alcanzará su punto álgido en los siglos plenomedievales. La razón de la disputa la podemos resumir en una sencilla disyuntiva: ¿quién debe tener la primacía sobre quién, el poder temporal o el poder espiritual?. La confrontación fue muy dura, el papado excomulgó a varios emperadores, y a su vez, algunos emperadores nombraron a diversos antipapas. Al final de la “Querella de las Investiduras” ambas instituciones están agotadas y muy debilitadas, las monarquías serán las beneficiadas, pues conseguirán hacerse con más parcelas de poder.

Liderazgo. La iglesia ejercerá su liderazgo en todos los aspectos, con ramificaciones que se extienden por los diversos ámbitos del mundo occidental cristiano. Y ese liderazgo queda materializado en las Cruzadas, expediciones militares en las que el papa demuestra su inmenso poder de convocatoria, empenzando por la primera lanzada a viva por en Clermont por el papa Urbano II.


martes, 15 de marzo de 2016

ADEMAR DE MONTEIL.



Antes de la génesis de las órdenes militares formadas por monjes guerreros, en el seno del cristianismo ya existían obispos que dirigían ejércitos sin ningún tipo de complejos. Ademar de Monteil, obispo de la ciudad francesa de Le Puy, fue uno de los participantes de la Primera Cruzada. Auténtico guía espiritual de las fuerzas expedicionarias, fue nombrado legado apostólico del papa artífice de la cruzada Urbano, negoció con Alejo Comneno en Nicea y ayudó en lo que pudo para restablecer la disciplina entre los envalentonados cruzados. Eso sí, nunca intentó imponer la superioridad (teórica) de la iglesia occidental sobre la oriental. Ademar debía ser consciente de su situación de inferioridad espiritual en territorios tan alejados de Roma. Murió poco después de la toma de Antioquía en la que participó al frente de unos cuentos centenares de soldados.

domingo, 8 de marzo de 2015

PIACENZA, UNA CITTÁ DA SCOPRIRE.



Piacenza no se incluye habitualmente entre las ciudades más famosas y turísticas de Italia, sin embargo, un trazado medieval de gran atractivo, bien merecen una visita. Así como un recorrido por su dilatada historia. 

La ciudad fue funda en el 218 a.C. con el nombre de Placentia y el recuerdo de su pasado como colonia romana se hace patente en el centro histórico dividido en calles ortogonales dando forma a una especie de tablero de ajedrez. Un trazado que los griegos conocían como hipodámico. 

Con el advenimiento del Cristianismo, se consagra la primera basílica, la de San Antonio, dedicada al patrón y mártir de la ciudad, mientras la creación del complejo episcopal da lugar a una nueva sede del poder religioso. 

La guerra gótica y el dominio lombardo, terminaron de hacer efectiva la desintegración del mundo romano y propició una reorganización de la vida urbana, que fue promovida posteriormente por los obispos y favorecido por los reyes carolingios. A partir del 997 la ciudad se verá beneficiada por el continuo fluir de peregrinos y comerciantes que llenaban sus calles de vida. La excelente posición estratégica propiciará además un renacer demográfico y económico. 


Durante el Concilio celebradro en la ciudad en 1095, el Papa Urbano II ya manifiesta su voluntad de ofrecer ayuda a los cristianos de oriente. Una voluntad que se materializó en la convocatoria de la Primera Cruzada.  

En 1126 Piacenza se convirtió en municipio libre, y unas décadas más tarde se unió a la Liga Lombarda para combatir a Federico Barbarroja. Precisamente, después de varias derrotas de las tropas imperiales, firmando en la iglesia de San Antonio, los preliminares de la paz de Constanza (1183).

Los siglos de la Comuna Municipal, son testigos de profundos cambios urbanísticos, asociados a cambios politicos e institucionales. La ciudad se expande, se convierte en un centro de producción intensiva, especialmente en el sector textil, y de intensas actividades comerciales y financieras. Además se propició el asentamiento de las órdenes mendicantes que edificaron aquí sus iglesias.


A finales del siglo XII, la política está en manos de la facción güelfa, dirigida por Alberto Scoto, que seguía las directrices de los Visconti y los Sforza.

A principios del Cinquecento, momento de dominio papal, se construyen las murallas de la ciudad, conservadas en parte, y en 1545 el papa Pablo III Farnesio, incluye Piacenza en el Ducado de Parma, cedido a su hijo Pier Luigi Farnesio.


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