Mostrando entradas con la etiqueta Cumanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cumanos. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de junio de 2016

HERMAN VON SALZA.



Experimentado diplomático, maestre de la Orden Teutónica, amigo (y consejero) de Federico II Hohenstaufen, mediador entre Emperador y Papa e influyente político en la Europa del siglo XIII.

Antes de participar en la quinta cruzada, Herman von Salza dirigió una expedición militar contra los cumanos a petición del rey de Hungría Andrés II. Una serie de controversias con la nobleza local y el propio monarca, desencaderon la expulsión de la orden del territorio magiar.

En Tierra Santa actuó como casamentero de su amigo el emperador, participando en los acuerdos prematrimoniales con Isabel II de Jerusalén, la hija de Juan de Brienne. También intervino, junto a otras personalidades, en las negociaciones que hicieron posible la recuperación de Jerusalén para la causa cristiana.

A Herman von Salza le picó el gusanillo de la cruzada y convencido de lo difícil que iba ser medrar en Oriente, dirigió su punto de mira a otra región de Europa: el Báltico. En colaboración con Conrado I de Masovia puso en marcha una cruzada para evangelizar a los pueblos bálticos que seguían manteniendo sus tradiciones paganas. De esta manera el maestre de la Orden Teutónica ponía las bases para la expansión alemana en Europa Nororiental. A partir de este momento los Caballeros Teutónicos formaron un estado feudal centralizado en Prusia y en 1237 incorporaron en sus filas a los Hermanos Livonios de la Espada.

Agotado y sintiendo el aliento del Parca en el cogote, abandonó la orden y se retiró a Salerno. El inevitable desenlace ocurrió pocos meses después.


jueves, 17 de marzo de 2016

CUMANOS



Los cumanos, un pueblo de raigambre turca, procedentes de las amplias estepas del sur de Siberia, penetraron durante el siglo XI en tierras de Ucrania, Moldavia, Valaquia y Transilvania. En el periodo anterior a las invasiones, los cumanos debieron compartir territorio con otros grupos nómadas como magiares o alanos. Una vez que consiguieron fijar su residencia en estas tierras lanzaron razzias de depredación sobre el Imperio Bizantino, el Reino de Hungría o el Rus de Kiev. Su fuerza de combate estaba basada en los temibles arqueros a caballo.


Pronto se convirtieron en eficientes mercenarios que ponían sus arcos y monturas al servicio de bizantinos y rusos. En ese sentido los bizantinos los utilizaron para lanzarlos contra sus hermanos de raza, los pechenegos. Cumanos y pechenegos fueron aliados o enemigos circunstanciales. Hacia 1091 el rey cumano Ozul, instigado por el emperador bizantino, atacó Hungría, aunque fue fácilmente rechazado por el rey Salomón en la batalla de Cserhalom.


En el año 1223 los mongoles, en su oleada expansiva, aplastaron a un ejército ruso-cumano en la batalla del río Kalka. Prometieron no derramar sangre. Los prisioneros murieron asfixiados. Los cumanos se retiraron a Hungría, y tras un primer intento fallido, el rey Bela IV permitió su asentamiento en territorio magiar, para juntos resistir los ataques mongoles. Para reforzar los lazos de amistad, el hijo de Bela IV, futuro Esteban V, contrajo matrimonio con la hija de un príncipe cumano, Isabel la Cumana (madre del rey Ladislao IV).


En Hungría, los cumanos, al igual que los pechenegos o szekley, poblaciones aliadas de los magiares, desempeñaron una función de vital importancia; la vigilancia y defensa de las fronteras. Con el tiempo los cumanos se fueron fusionando con las poblaciones de Hungría, de Valaquia y de Transilvania.


El lobo, vecino y rival en las áridas estepas, era el animal simbólico de los cumanos. El chamán dirigía la vida religiosa de la sociedad cumana y según sus creencias, el origen del pueblo era un gran árbol. Conforme fueron avanzando hacia occidente algunos cumanos abrazaron el cristianismo. Los conversos tuvieron más fácil su fusión con los habitantes de Hungría y Rumanía.


miércoles, 9 de marzo de 2016

TATIKIOS



Un imperio territorial ha necesitado históricamente a hombres capaces que lo defendieran de las apetencias surgidas del bajo vientre de propios y extraños. Tatikios, un hombre con la nariz mutilada y una prótesis de oro, cumplió con esa función para un decadente (y prácticamente insalvable) Imperio Bizantino.

Este Tatikios era el hijo de un esclavo (posiblemente turco) que sirvió a Juan Comneno, se crió en la corte y creció junto al futuro emperador Alejo I. Su carrera militar y servicio al estado comenzó en 1081 cuando participó en la batalla de Dirraquio, donde los bizantinos fueron derrotados por los normandos de Roberto Guiscardo. En los años siguientes combatió a los selyúcidas, a los pechenegos, a los cumanos, al tiempo que se convertía en protector y guardaespaldas del emperador.

A finales del siglo XII los cruzados se desparraman por Tierra Santa y Tatikios recibe el encargo de convertirse en su guía, y de esta manera tenerlos vigilados muy de cerca. El comandante bizantino acompañó a la expedición de Bohemundo de Tarento (enemistado visceralmente con Alejo) y cómo su misión era preservar los intereses de Bizancio, pronto se ganó el desprecio de los caballeros occidentales que veían en él a un traidor y un cobarde. Esta opinión difiere totalmente de la imagen que nos legan los historiadores bizantinos, con Ana Comneno a la cabeza, que se refiere a él como un luchador valiente, un orador inteligente y un hombre muy capaz.



jueves, 19 de noviembre de 2015

SALOMÓN DE HUNGRÍA.



Salomón, hijo de Andrés I y Anastasia de Kiev, fue rey de Hungría el tiempo que pudo. Mejor dicho, fue rey cuando lo dejaron. Cuando murió su padre fue apartado del trono por su tío Bela I y buscó refugio en la corte de su cuñado, estaba casado con Judith de Baviera, el emperador Enrique IV. Allí en Alemania esperó Salomón el momento de regresar y reclamar su trono. La oportunidad llegó con otra muerte, la de Bela I. 

En 1063 fue coronado en Szekesfehervar , gracias a la ayuda de Enrique IV (y su ejército) que le presentó al pueblo húngaro, y que consiguió un acuerdo con su primo Geza, el hijo de Bela I. Geza reconocía rey a Salomón y a cambio recibia la tercera parte del territorio del reino, convirtiéndose en el segundo hombre más poderoso de Hungría. La ayuda de Enrique IV no era gratuita, pues pretendía extender su influencia sobre el reino magiar. 


Tras este acto de fraternidad Salomón contó con el apoyo de Geza y de su hermano Ladislado, con los que combatió a los extranjeros, en especial a los cumanos y a los pechenegos. Enfrentado también al Imperio Bizantino, Salomón tomó Belgrado, y posteriormente Nis. Tras la conquista surgieron serias desavenencias entre el rey y sus primos por el reparto del botín. No sabemos si Geza tenía preparada la pataleta, pero el caso es que aprovechó la coyuntura para romper sus relaciones amistosas y pugnar abiertamente por el trono húngaro. En 1074 Ladislao y Geza vencieron en la batalla de Mogyorod, Geza se proclamó rey, y Salomón volvió al exilio otra vez, llevándose con él la Santa Corona. 

Durante el reinado de Geza, Salomón contó nuevamente con el apoyo de su cuñado Enrique IV, al que prometió entregar el reino en vasallaje si le ayudaba a recuperarlo. Vencido al primer intento, el emperador decide retirarse de Hungría. Cuando murió Geza, fue sucedido por su hermano Ladislao. Se acababan las oportunidades para Salomón, que fue perdiendo también la confianza del emperador, aunque siempre estuvo presto a incordiar a su primo, confabulando con cualquiera que pudiese ofrecerle hombres armados, como fue el caso de los cumanos. Derrotados también por Ladislao I

La historia de Salomón tiene un final hasta cierto punto poético. Se le recuerda en los campamentos de los pechenegos combatiendo con ardor al Imperio Bizantino, y viviendo sus últimos trece años vagando como un eremita y durmiendo en el interior de una cueva.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

BATALLA DE CSERHALOM.



La Edad Media está llena de batallas inolvidables que han quedado recogidas en los anales de la historia, y esas mismas batallas están llenas de actos heroicos y leyendas. Y el rey húngaro San Ladislao protagonizó tanto batallas como leyendas.

En el año 1068 los cumanos, procedentes de la inmensa Asia (el mismo lugar del que siglos antes habían llegado a Europa los magiares), dirigidos por Ozul, penetraron y arrasaron la región de Transilvania. El rey húngaro Salomón, en compañía de sus primos, los hermanos Ladislao y Geza (que también llegarían a sentarse en el trono de Hungría), les salieron al pason empeñados en presentar batallas y expulsarlos de su país.

Ozul situó a sus tropas en una posición ventajosa sobre la colina de Cserhalom y recibían con una lluvia de flechas a los tres ejércitos húngaros. Ambos bandos se emplearon a fondo, el combate fue duro y muchos soldados jamás abandonarían el campo de batalla. La resistencia de los húngaros parecía inquebrantable, y agotados, los cumanos decidieron emprender la huída, concediendo la victoria al ejército magiar.


Y durante la huida se produce el legendario episodio protagonizado por Ladislao, e inmortalizado por los trovadores medievales y los pintores románticos. Cuando los cumanos iniciaron la retirada, Ladislao pudo ver a uno de ellos que huía al galope cargando con una joven doncella sobre su caballo. El futuro rey y santo, comenzó una persecución frenética, y al ver que no lograba dar alcance al captor, gritó a la joven que se agarrase al cinturón del jinete y se arrojasen juntos al suelo. Una vez pie en tierra, Ladislao y el cumano se enzarsaron en un agotador combate, que se resolvió cuando la valiente muchacha clavó una daga en el muslo de su raptor. Exhausto y malherido el cumano recibió la lanzada mortal de Ladislao que de esta manera logró liberar a la joven.


sábado, 22 de diciembre de 2012

ACERRANOS


Las ciudades de los acerranos, como Acerra, junto con la de otros grupos vecinos de los latinos, como los cumanos, fueron de las primeras en convertirse en municipios romanos, hacia el 343 a. C.

Los municipios eran comunidades con derecho de ciudadanía romana, pero sin voto (civitates sine sufragio). Era una forma peculiar de integrar las ciudades en el estado romano, sus habitantes estaban sujetos a las obligaciones tributarias y militares, pero no podian participar en la vida política de la urbe. No formaban parte de las Asambleas ni tenían la posibilidad de presentarse como candidatos a las magistraturas.

Durante la Segunda Guerra Púnica, Aníbal inició el asedio de Acerra, pero los acerranos consiguieron escabullirse antes de que los cartagineses consiguieran completar el cerco.

“Los acerranos tenían más valor que fuerzas, y cuando vieron que el asedio rodeaba sus murallas y que no había esperanza para intentar otra defensa, decidieron escapar antes de que la línea de circunvalación enemiga se cerrase, escabulléndose en la oscuridad de la noche a través de los huecos desprotegidos en los trabajos de asedio, y dejándose llevar por cualquier carretera o camino al que les llevase el azar”
Tito Livio, 23, 17
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...