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miércoles, 20 de febrero de 2019

CAMINO DE LE PUY.




Gotescalco, obispo de Le Puy, y primer peregrino internacional conocido que visitó Compostela, inauguró esta vía, que cruza el Bearn, atravesando bellas ciudades como Le Puy en Velay, Conqués y Moissac. Era (y es) la ruta seguida por alemanes y borgoñones, y por todos aquellos que echan a andar en Europa Central: Berna, Munich, Viena o Budapest. Un vez conocí en el descenso de Riego de Ambrós a un francés que venía caminando desde Budapest. Nos cruzamos con él a mediados de agosto, y nos comentó que llevaba desde abril en la brecha.

Asimismo, por los borgoñones y teutones que van a Santiago por el camino del Puy se ha de visitar el santísimo cuerpo de Santa Fe. (Códice Calixtino).

domingo, 4 de noviembre de 2018

EL RÍO DANUBIO.




El Danubio es un símbolo de la Europa Centro-Oriental, que recorre casi tres mil kilómetros (2.850) atravesando Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía antes de verter sus aguas en el mar Negro. Se trata del río más largo del continente si exceptuamos los de las llanuras rusas, nace en la Selva Negra, desciende por Alemania y Austria, recorre la llanura Panónica y cruz los Cárpatos meridionales a través de las Puertas de Hierro, uno de los paísajes naturales más espectaculares de Europa, y se divide en varias bocas formando un próspero Delta en la desembocadura.


Su amplia cuenca riega el sur de Alemania, incluye la práctica totalidad de Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, y parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia, Serbia y Bulgaria y una pequeña porción de Ucrania y Moldavia. Doce países y cuatro capitales: Viena, Bratislava, Budapest y Belgrado. En una región altamente urbanizada, el Danubio es una auténtica arteria vital, con gran valor cultural y geoestratégico y una destacada riqueza natural.


La cuenca danubiana acoge a un sinnúmero de pueblos y culturas que se fueron asentando en sus tierras – germanos, eslavos, búlgaros, húngaros, turcos – durante los cinco primeros siglos de la Edad Media, y se fusionaron con las gentes que las habitaban; dacios, romanos, gépidos. . . .


El río Danubio, el bello Danubio Azul de Strauss, ha sido testigo mudo de una historia larga y dramática, al tiempo que ha ido desempeñando un rol integrador de las culturas y las naciones más diversas. El Danubio es un símbolo eterno de la unión de todos los pueblos de la Europa Central, la Europa danubiana.




lunes, 30 de julio de 2018

LA TUMBA DE JANOS HUNYADI, EL CABALLERO BLANCO.




Uno de los grandes héroes del reino medieval de Hungría, Janos Hunyadi, el Caballero Blanco, descansa en suelo rumano. Una tierra, Transilvania, que durante siglos fue húngara. Al escribir estas líneas tengo la esperanza de no ofender a nadie, ni a rumanos, ni a húngaros, ni a los pasados, ni a los presentes, ni a los futuros. Pero fueron los ciudadanos de Transilvanias los que votaron la unión con Rumanía en noviembre de 1918, una vez concluida la Gran Guerra.


Hace unos años – no se cuantos – en una visita a Budapest conocí a Janos Hunyadi – o Hunyadi Janos – y rápidamente caí en la cuenta que se trataba de Iancu de Huneodara, del que había leído tanto mientras me dedicaba a recrearme en las andanzas del valaco Vlad Tepes. El verano pasado volví a Hungría, encontré estatuas y referencias a Hunyadi en varias ciudades, y en este viaje a Rumanía, quería visitar su sepulcro.


Debo confesar que me llama la atención como tratan algunos pueblos a las personas que consideran importantes para su historia; la lápida de Hunyadi Janos estaba llena de pequeñas coronas de flores con una cinta de la bandera de Hungría atada. Aquello me hizo pensar, que poco símbolos existen en España que identifiquen a todos (o a gran parte de) los españoles. ¿Os imagináis los sepulcros de los Reyes Católicos así?. Para que no se ofenda nadie, debo apuntar que también había una bandera rumana sobre el féretro.





jueves, 30 de junio de 2016

MATEO CSÁK, EL REY SIN CORONA DE HUNGRÍA.



Poderoso señor feudal húngaro que aprovechó la debilidad de los últimos monarcas de la Casa Arpad y la crisis sucesoria subsiguiente, para medrar en política, acumular dominios, hacerse tremendamente rico, campar a sus anchas por las tierras del reino y convertirse, de facto, en un “el rey sin corona de Hungría”.

Miembro de una poderosa e influyente familia, los Csak, inmersos en un cruenta lucha de poderes contra otras familias. Los Kozsegie eran sus más encarnizados rivales. Mateo Csák fue, como su propio padre, nádor (segunda persona más poderosa después del rey), mariscal, juez, gobernador y señor de la tesorería, además de dueño absoluto de la Alta Hungría. A lo largo de su vida fue juntando un destacado patrimonio territorial a través de diferentes procedimientos: herencia de su padre y de su tío, conquista de posesiones rivales y compra de tierras y fortalezas.

En el año 1291 participó en una campaña militar que Andrés III lanzó contra el duque Alberto I Habsburgo, un pretendiente al trono magiar. Las tropas húngaras derrotaron a los austriacos en una batalla cerca de Viena. Sus triunfos militares ayudaron a incrementar su prestigio. Como recompensa Mateo recibió del rey el título de caballero y el de gobernador de Bratislava. Más tarde fue nombrado juez de los cumanos y nádor de Hungría. A lo largo del reinado de Andrés III Mateo fue consiguiendo más y más títulos, acrecentando exponencialmente su poder e influencia.

En 1293 las ansias de poder de Mateo eran incontenibles y ocupó, utilizando la fuerza, la provincia de Trencín. Atacó y devastó la región de Nitra y por el uso irresponsable y desmedida de la violencia, el rey le desposeyó de sus títulos. Sin embargo, el orgullo y altivo Mateo siguió hacierno gala de ellos. Enfrentado al rey, comenzó a ocupar tierras y fortalezas de otros nobles (más afines al monarca), llegando a eleminar a algunas de las ramas rivales. En esos momentos logró una posición que ningún otro noble había alcanzado jamás en la longeva historia de Hungría.

En 1301 muere el rey Andrés III, último representante de la casa de Arpad y se inicia una larga lucha por la sucesión con tres candidatos enfrascados en ella: Otón III duque de Baviera, Wenceslao III de Bohemia y Carlos Roberto de la familia Anjou.


Como sucedió en la corona de Castilla durante el siglo XV (y otros rincones de Europa), los clanes nobiliarios luchan por el poder y la supremacía sobre el resto. Se dedican a coleccionar tierras, haciendas y feudos, para demostrar quién la tenía más grande. Tras la muerte de Andrés los barones se independizaron totalmente: recaudaban impuestos, acuñaban moneda, impartían justicia....

Para consolidar su poder, Mateo Csák decidió establecer a un rey marioneta, joven, débil e inexperto al que pudiese manejar a su antojo, y el elegido fue Wenceslao III de Bohemia. Mateo Csák participó activamente en su coronación en la ciudad regia de Szekesfehervar. Por este apoyo, Mateo Csák recibió los territorios de Nitra. Como en el fondo Mateo no quería a ningún rey (salvo a él mismo), pronto se levantó contra su antiguo protegido. Sin apoyos y desde una posició débil, Wenceslao renunció al trono húngaro y se volvió a Bohemia a reinar allí con dignidad.

Mateo Csák aprovechó la vuelta a casa de Wenceslao para conquistar e instalarse en Visegrad. Convirtió esta palza en residencia y desde allí se lanzó a tomar otras fortalezas (no menos de veinte). A priori en estos momentos no parecía oponerse abiertamente a otro candidato, Carlos Roberto. De todas formas el enfrentamiento entre ambos era cuestión de tiempo, no puede haber dos gallos altaneros en el mismo corral.

Desde Visegrad Mateo lanzó un terrible ataque sobre la cercana ciudad de Buda, obligando a Carlos Roberto a traslader su corte a Temésvar (Timisoara). Con el rey acantonado en el sur y él dominando todo el norte del país, alcanzó Mateo Csák la cúspide de su poder. Fue excomulgado por no acatar la autoridad de un rey al que había jurado obediencia. Su respuesta fue asediar y tomar las fortalezas del arzobispo de Esztergom y la del arzobispo de Nitra. Estaba dando el todo por el todo y Carlos Roberto (si quería reinar sin obstáculos) no podía permanecer de brazos cruzados.

En 1312 Mateo Csák aliado con los hijos de Amado Aba, fue vencido en la batalla de Rozgony por las tropas reales. A pesar de que con esta derrota la posición del noble Mateo se había debilitado mucho, el rey nunca pudo ni vencerlo ni someterlo del todo. Esa partida únicamente la podían decidir las Moiras.

Aprovechando esta debilidad, Tamás Széceni, fiel partidario del Carlos Roberto, arrebató en 1315 la ciudad y la estratégica fortaleza de Visegrad al noble rebelde. Ahora pudo el monarca regresar a la plaza fuerte y la ciudad recuperó la capitalidad del reino. En los años venideros, el rey solo pudo recuperar un puñado de fortalezas, hasta que en 1321 murió Csák, y con él su vasto imperio. Sin hijos, descendencia, ni sucesor, el rey Carlos Roberto dijo, todo para mí e incorporó los antiguos dominios de Mateo a la Santa Corona Húngara, restableciendo la autoridad (y la unidad).


La vida de Mateo Csák fue una carrera de fondo en pos del poder omnímodo. Una persona ambiciosa, con pocos escrúpulos, un fascinante personaje de la historia medieval húngara. El oligarca más poderoso de la Alta Hungría, nunca sometido ni sojuzgado, nunca derrotado ni desposeído. Se enfrentó a la nobleza, a la alta jerarquía eclesiástica y a la monarquía. Nadie pudo con él.


sábado, 16 de abril de 2016

IGLESIA DE MATÍAS.



La colina de Buda es el enclave original de Budapest, celebrada su belleza con el apelativo de “Reina del Danubio”. El Bastión de los Pescadores es uno de los grandes atractivos que ofrece la urbe, siempre animado y concurrido. Muy cerca se sitúa la Iglesia de Matías – Matyas templom – el templo católico histórico de Budapest.


La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora – advocación auténtica – fue levantada durante la Baja Edad Media. Fundada en 1255 por Bela IV, los trabajos se prolongaron entre el siglo XIII y XV. Buena parte de la construcción data del reinado de Segismundo de Luxemburgo, aunque ha quedado vinculada con el rey Matías (de ahí el nombre por el que es conocida), que encargó la ampliación del edificio. En 1458 tras su coronación se celebró aquí una multitudinaria Misa de Acción de Gracias.


Durante un tiempo fue el lugar de coronación de los reyes húngaros. En 1309 fue coronado aquí Carlos Roberto de Anjou, primer rey húngaro tras la desaparición de la histórica dinastía de Arpad. Su interior guarda una réplica del Orbe de San Esteban, el Cetro y la Santa Corona, los elementos simbólicos del ceremonial.


También fue coronada en este templo Sissi Emperatriz, que gozó del amor del pueblo húngaro. 


Los muros interiores de las iglesias húngaras aparecen siempre policromados, ofreciendo a los feligreses vívidas imágenes de la historia del país.



Un interminable fresco que se extiende por paredes, bóvedas y cúpulas. Nada que ver con la monotonía de la piedra desnuda de nuestras iglesias.



Los otomanos conquistaron la ciudad y transformaron la iglesia en mezquita. Es por este motivo que muchos elementos originales han desaparecido.


Los avatares de la ciudad pasaron factura a la iglesia que fue reconstruida por los franciscanos en estilo barroco y a finales del siglo XIX vuelta a restaurar siguiendo la moda del momento; el neogótico.


El altar mayor es el corazón espiritual de la iglesia.


Capilla de San Emeric, hijo de San Esteban, al que la muerte le llegó en la incompleta juventud.


En el año 1860 se trasladaron desde la desaparecida basílica de Szekesfehervar los cuerpos del rey Bela III y su esposa Inés de Chatillón.


El ciervo es uno de los animales simbólicos y totémicos de los magiares desde los tiempos en que cabalgaban libremente por las estepas.




Capilla del rey San Ladislao – Szent Laszlo.


Rematando una de las puntiagudas cúpulas el cuervo, símbolo de la poderosa familia Hunyadi, a la que pertenecía el rey Matías.




viernes, 8 de abril de 2016

JUSZTINA SZILAGI, EL GRAN AMOR DE VLAD DRÁCULA.



Perdido en el laberinto de Buda, que atraviesa las entrañas de la colina, me topé con una leyenda que habla del amor entre Drácula y Jusztina Szilagi, su segunda esposa. Al parecer el romance comenzó mucho tiempo antes de que Vlad III – el Drácula histórico – se convirtiera en prisionero del rey húngaro. Desde muy temprana edad Drácula frecuentaba la casa de los Hunyadi, y allí conoció a Jusztina Szilagi, una hermosa prima de Marías, que acudía a la corte para ser educada y medrar en lo posible. Drácula y Jusztina coincidieron muchas veces, las miradas furtivas dieron paso a los besos fogosos, sus corazones se encendieron y los jóvenes se enamoraron perdidamente. Pero no era su momento y sus caminos se separaron.

A pesar de la distancia, y los avatares vitales, el amor entre ellos nunca se apagó del todo, ni siquiera en la complicada época en que Matías, ya convertido en rey, se enemistó con el voivoda valaco. El momento y las circunstacias que rodearon la boda son bastante desconocidas, tan solo una breve referencia a la huída de Jusztina con Vlad, y una ceremonia íntima en un lugar secreto. Después de las nupcias Drácula tomó a su flamante esposa, la montó en su corcel y juntos cabalgaron hasta la fortaleza de Poenari. Allí, apartados del mundo dieron rienda suelta al amor y la pasión. Durante un tiempo fueron felices, pero la guerra irrumpió nuevamente en el hogar de Drácula.

Valaquia había perdido a Hungría como aliada frente a los otomanos, Vlad fue caputurado por los hombres del rey húngaro y encerrado en una fría mazmorra de Buda. Posiblemente en este mismo laberinto donde leí esta leyenda. Con el paso del tiempo las condiciones del cautiverio de Vlad fueron mejorando, y se le trasladó a una confortable casa en Pest. Mientras Vlad era rehén de Matías, su esposa lloraba amargamente su ausencia en la fría soledad de Poenari. Un aciago día recibió Vlad la terrible noticia que dejó su alma ajada. Los turcos habían atacado su castillo y una desesperada Jusztina prefirió lanzarse por la ventana, antes que convertirse en un juguete en manos de los crueles jenízaros. Cuentan los lugareños (o Francis Ford Coppola, eso no lo tengo muy claro), que el río al que cayó Juzstina, pasó a llamarse río Princesa.


Realmente no se cual es el origen de esta leyenda, no exenta de cierta belleza trágica, pero lo que me queda claro es que al igual que ocurre en Rumanía, también en Hungría quieren aprovechar el tirón de la inmortal figura de Vlad Drácula (el hombre y el vampiro).  

martes, 20 de octubre de 2015

SANTA CORONA HÚNGARA.



A pesar de llevar casi un siglo siendo una república (más o menos independiente), uno de los símbolos más importantes de la nación húngara, presente en todos lados (incluido su escudo) es la Santa Corona. Además la Santa Corona está muy vinculada a la Iglesia Católica, también muy presente en prácticamente la totalidad del país. No debemos olvidar, que el Reino de Hungría siempre fue un fiel aliado del Papado de Roma. 

Aunque lo más interesante de todo este asunto, es que la Santa Corona era la encargada de dar y transmitir el poder. Durante la Edad Media era frecuente otorgar atribuciones mágicas y/o religiosas a determinados objetos. En el caso que nos ocupa, hace diez siglos que se estableció que en Hungría no reina el monarca, el primer ministro o un regente. En Hungría ostenta el poder de reinar la propia Santa Corona, que posee alma propia y que tiene por cuerpo el territorio físico del estado. De esta manera un rey no podía ser aceptado como tal por el pueblo si su cabeza no ceñía la Corona. En ese sentido, durante la Edad Media, para que la Coronación del Monarca fuese legal debían darse tres requisitos; ser coronado con la Santa Corona, en la ciudad de Szekesfehervar y por el arzobispo de Esztergom.

domingo, 23 de agosto de 2015

OND



Ond, con una terrible hacha de guerra dispuesta a cortar cabezas, comandaba uno de los grupos de magiares que se establecieron en Europa y según la tradición fue uno de los Siete Jefes fundadores de la nación húngara durante los siglos oscuros de la Edad Media.


domingo, 28 de junio de 2015

MATÍAS CORVINO.




He atravesado la llanura húngara  , bajado a las catacumbas de Pecs  , visto una puesta de Sol en Szeged, caminado junto a la orilla del Gran Río en Mohács, ascendido hasta la Roca del Cuervo en Holloko , remontado el Danubio, contemplado la inmensidad desde el castillo de Visegrad, paseado por Szekesfehervar , la ciudad de la Coronación y por Veszprem, la ciudad de las reinas, subido a la inmensa cúpula de la Iglesia Madre húngara en Esztergom e irremediablemente he caído rendido ante la indeleble belleza de Budapest. Definitivamente me enamoré de Hungría, de su gente y de su historia. Por todas partes encontré las huellas de Matías Corvino, uno de los monarcas más recordados en el país magiar; favoreció la implantación del Humanismo en su reino, fortaleció el estado, aspiró al trono imperial, luchó contra turcos, bohemios, polacos y valacos, consiguiendo además la mayor expansión territorial en la historia del Reino de Hungría. Coronado en Szekesfehervar, residió en Visegrad, embelleció Buda y murió en Viena. Él mismo quiso contarme su historia.



Matías no había nacido para reinar. Por sus venas no corría sangre azul, ni siquiera era primogénito de su familia, pero al parecer el destino de las personas (afortunadamente) no viene escrito en los genes. Los acertados movimientos estratégicos de los miembros de su poderoso clan, y su propia determinación personal, le convirtieron en uno de los monarcas europeos más reputados (y prestigiosos) del siglo XV, y un símbolo perpetuo para su país, Hungría. Bien es cierto, que la tierra originaria de su estirpe, Transilvania, pertenece desde hace unos cien años, a otro estado, la vecina Rumanía (Matías nació en la actual Cluj Napoca). Hijo de Janos Hunyadi , un reputado comandante conocido como "el Caballero Blanco", famoso por sus batallas (y victorias) contra los turcos, terrateniente transilvano y regente de Hungría durante la minoría de Ladislao V, y de Erzsebet Szilágyi, perteneciente a una noble familia húngara. El Matías niño fue educado en Hunyad (Hunedoara) el centro de las posesiones paternas, por un eminente preceptor, Janos Vitez, tutor, maestro y máxima autoridad religiosa como Arzobispo de Esztergom.



A la muerte de Janos Hunyadi, poco después de salvar Belgrado de las llamas turcas, su primogénito y heredero, Ladislao, se vio envuelto en una rocambolesca conjura palaciega, a consecuencia de la cual fue declarado culpable de traición y decapitado. Matías terminó arrestado en Praga, pero logró, con la ayuda y mediación de Janos Vitecz, establecer una alianza con el rey de Bohemia, Jorge Podiebrad, que además le ofreció a su hija Catalina en matrimonio. En estas circunstancias, Mihaly Szilágyi, hermano de la madre de Matías, quien aún era un niño (y esa circunstancia le salvó de acabar como su hermano mayor), se convierte en el "padrino" del poderoso clan de los hunyadi, y en protector del futuro rey.

La prematura muerte del rey Ladislao V, que ha pasado a la historia como "el Póstumo", provocó una situación de trono vacante, y el enfrentamiento entre las diferentes facciones nobiliarias para imponer a su candidato. Según la tradición, mientras Matías permanecía secuestrado en Bohemia, algunos nobles húngaros juraban sobre las heladas aguas del Danubio que Matías sería su único rey. La actuación de su tío materno Mihaly, que no tuvo inconveniente en usar la fuerza para presionar, intimidar y convencer a los indecisos, su propia madre y otros influyentes aliados de la familia, como Janos Vitecz o su suegro Jorge Podiebrad, resultaron determinantes para que Matías, que sólo tenía quince años, fuese elegido rey de Hungría.



En 1458 Matías era proclamado rey, pero lo coronación oficial y legítima se retrasó uno años, pues la Santa Corona , sin la cual el acto de la coronación carecía de validez, se hallaba en poder del emperador Federico III. Tras varios años de duras y tensas negociaciones, la corona fue devuelta, a cambio de una importante suma de dinero y la promesa de que si Matías moría sin heredero, Federico podría sentarse en el trono magiar. El enfrentamiento entre Matías y Federico fue recurrente a lo largo de las vidas de ambos, pues Federico pretendía reinar en Hungría y Matías convertirse en el emperador del Sacro Imperio.



En 1464, Matías, era coronado rey como dios manda: en la ciudad de Szekesfehervar, por el obispo de Esztergom, Dionisio Szecsi , y con la Santa Corona Húngara. En un rincón de la ciudad de Szekesfehervar un precioso monumento recuerda la coronación del rey Matías.

Muy pronto demostró Matías de que pasta estaba hecho. Su primera decisión importante fue apartar del poder a su tío Mihaly (Miguel para los amigos), el mismo que había propiciado su entronamiento, pues el joven rey, pudo entrever claramante cual era la intención del hermano de su madre; regentar Hungría en nombre de su sobrino. Esta medida anunciaba el ideal político del rey Matías, la monarquía autoritaria, y a lo largo de su reinado fue dando pasos en esa dirección con la finalidad de consolidarla.



En la segunda mitad del siglo XV, Fernando de Aragón, Isabel de Castilla, Lorenzo de Médici, Murad IIMehmet II , Federico III, Maximiliano I o el propio Matías Corvino personificaron la creación del Estado Moderno. Cada uno de ellos puso un granito de arena (o de cemento según se mire) en la creación de un nueva forma de organizar el estado, dejando atrás definitivamente la esencia y fundamentos de las monarquías feudales. Se trata de los cimientos de las formas estatales que conocemos (y sufrimos) hoy día. Matías forjó alianzas con la baja nobleza y con la dinámica, y por momentos, poderosa burguesía urbana, enfrentados ambos a la gran nobleza, privilegiados y rancios linajes de terratenientes inmovilistas, para dinamitar sus posiciones de preeminencia y lograr la independencia absoluta de la institución monárquica. Para sufragar sus ambiciosos proyectos reformó la hacienda, apartando a la nobleza de los ingresos reales y apoyándose en un cuerpo de funcionarios profesionales.



En Visegrad, a orillas del Danubio, vigilado desde la altura por un auténtico nido de águila fortificado, se levantan los impresionantes restos pétreos de un palacio renacentista, restaurado y engrandecido por el Rey Cuervo, una materialización del poder absoluto que llegó a detentar el rey. Sus ruinas aún conservan la grandeza que el edificio tuvo en vida.

Combatió en diferentes momentos contra todos sus vecinos: su propio suegro, Jorge Podiebrad (acusado de proteger a los husitas) encabezando una cruzada y proclamándose rey de los checos católicos, con el monarca de Polonia Casimiro IV , con el incómodo voivoda valaco Vlad "el Empalador" al que no dudó en arrestar y utilizar como peón en un enorme partida de ajedrez, con los invencibles turcos, con el inteligente Esteban III de Moldavia y sobre todo, con Federico III del Sacro Imperio. La Europa cristiana veía en Matías al general que debía llevarles hacia la definitiva victoria sobre los sultanes otomanos, no obstante, la mayor preocupación de Corvino fue el cetro imperial. Podemos hipotetizar que el plan de Matías consistía en crear un fuerte estado en Europa Central que aglutinaría Hungría, Bohemía y el Sacro Imperio, para hacer frente, con garantías de éxito, al poderoso Imperio Otomano.

Su enfrentamiento con Federico y sus ansias imperiales, le llevaron a sitiar y ocupar Viena en 1485. Todo para nada. Trasladó su corte a la capital austríaca, pero en 1486, los electores imperiales se decantaron por el hijo de Federico, Maximiliano I, al que nombraron Rey de Romanos (es decir, heredero del Sacro Imperio Romano Germánico). Incluso en la carrera de la vida venció Federico, que murió tres años después que Matías.



Aunque Matías jamás alcanzó, ni de lejos, las altas cotas militares de su padre, organizó un moderno ejército para mantener el orden interno, consolidar el poder autoritario dentro de sus fronteras, asegurar las fronteras del país y luchar por sus objetivos expansionistas. Este ejército formado básicamente por mercenarios, soldados profesionales, era conocido como "ejército negro". Este "ejército negro" estaba organizado en tres cuerpos: la caballería pesada, los húsares, unidades de caballería ligera que ganarían fama y popularidad durante la Edad Moderna europea, y la infantería, que incluía arcabuceros. Los arcabuceros eran rodeados y protegidos por escuderos, lanceros y hombres acorazados, de tal forma, que podían disparar con la sensación de parapetarse en un bastión. También incorporó carros husitas, de los que su inteligente (y flexible) padre ya hizo buen uso.

Al año de casarse con Catalina, la hija del rey bohemio murió y Matías quedó viudo. No perdió el tiempo Matías, y encontró a varias amantes, una de las cuales llegó a darle un hijo, bastardo por supuesto, hasta que en el año 1476 contrajo matrimonio con Beatriz, la hija de Ferrante I, rey de Nápoles. Con Beatriz llegaron a la corte húngara poetas, músicos y artistas italianos, que siempre han tenido la extraordinaria capacidad de exportar sus productos; el Renacimiento, los zapatos, el café, los helados, la pasta o la pizza, por nombrar los más conocidos.



Otro de los motivos por los que es alabado y recordado este rey es que, precisamente junto a su segunda esposa, Beatriz, propició la irrupción del Humanismo en tierras húngaras. De un lado Matías se había rodeado de los más selectos pensadores humanistas, empezando por su maestro Janos Vitez, el afamado Janos Panonio, su cronista Antonio Bonfini, o el bibliotecario Galeotto Marzio. El monarca poseía una biblioteca con más de mil volúmenes, digna del más purista de los eruditos. De otro ladro, la reina consorte irrumpió en Hungría con un variopinto cortejo formado por escritores, poetas, músicos, maestros y artistas italianos, que introdujeron en la corte disciplinas antes desconocidos. Además introdujo costrumbres elegantes en la comida y en las formas de vida. Los bravos magiares dejaron de comer el goulash y la paprika, y comenzaron a apreciar las virtudes de la pasta y la pizza.



Los palacios de Buda y de Visegrad fueron embellecidos por deseo y obra de la pareja real, llenando las habitaciones de sus palacios con muebles de lujo y decorando las estancias con pinturas y grabados de excelso gusto italiano.



En 1490 el rey Matías murió en Viena, sin poder llegar a convertirse en emperador. No obstante, consiguió considerables éxitos como monarca, a pesar de no ser de sangre real. La imagen legendaria de Matías, el rey Justo, fue dibujada tras su muerte, pues esta, fue seguida de inestabilidad y disturbios en el reino, por lo que Matías, que defendía a los pobres y derrotaba a los orgullosos señores que abusaban de su poder, encarnaba una época dorada. Una leyenda , un tanto apócrifa, hacia descender a Matías Corvino, a través de su padre Janos Hunyadi, del recordado rey (y emperador) Segismundo de Luxemburgo . Por supuesto, el inteligente Matías jamás se preocupó por desmentir esas historias, ni por aclarar los oscuros orígenes de su progenitor.



El pueblo, siempre ávido de cuentos, chismes, modelos e historietas, convirtió a Matías en protagonista de aventuras y situaciones más o menos irreales, que coadyudaron a forjar la figura post morten del rey justo, campechano y cercano al pueblo. Eso sí, también contaron sus amoríos y peripecias fornicadoras. Juan Carlos I de España circulaba de incógnito con su motocicleta de gran cilindrada por las carreteras de la transición socorriendo a accidentados y necesitados, del mismo modo que Matías Corvino gustaba pasear disfrazado de plebeyo, pasando desapercibido entre el populacho y ofreciendo su ayuda a los más desvalidos. También tuvo Matías a su particular Corina en la figura de Ilonka , joven y hermosa pastora, protagonista de cuentos y narraciones populares.



Visegrad, Budapest, Szekesfehervar, Esztergom, Vezprem, Holloko, Pecs, Mohacs, Szeged, prácticamente no hay ciudad húngara que no recuerde a su rey. Quedaron atrás los reyes santos de la Edad Media, como Esteban o Ladislao, y Matías se convirtió en el prototipo de monarca autoritario renacentista, férreo gobernante y activo humanista, de su mano penetraron en Hungría las nuevas ideas alumbradas durante el Renacimiento.


domingo, 21 de junio de 2015

VLAD DRÁCULA ENCARCELADO EN LAS ENTRAÑAS DE BUDAPEST.



El terrible voivoda valaco, Vlad III, caído en desgracia, pasó un tiempo como rehén del rey Matías de Hungría. Un tiempo que se prolongó más de una década. Los verdaderos motivos solo podemos suponerlos, algo hizo Vlad, que enojó a su antiguo aliado y protector.


Aunque muy posiblemente viviría en una auténtica jaula de oro, a las mentes más escabrosas, les gusta imaginarlo sometido a las más terribles torturas y vejaciones. En el subsuelo de la colina donde se asienta Buda, existe un húmedo y oscuro laberinto, y una tradición apócrifa cuenta que el Empalador pasó parte de su cautiverio encerrado en él.


Una auténtica ciudad subterránea recorre Buda por el subsuelo.



Resulta muy complicado reconstruir la historia de Vlad el Empalador, prisionero en Buda y convertido en un vampiro de leyenda. En 1462 Drácula fue encerrado en las mazmorras localizadas en las cuevas que se encontraban en el interior del Distrito del Castillo. (Las noticias coetáneas sobre el prisionero son poco fiables). Sabemos, por noticias de la historia local, (a ciencia cierta) que en tiempos de los Hunyadi, las cuevas no solo eran utilizadas para encerrar a prisioneros, sino también como cámara de tortura. ¿No tuvo suficiente Vlad con sufrir tormento en Turquía, que también padeció terribles torturas en suelo húngaro?.  


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