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martes, 26 de marzo de 2019

MIESZKO I DE POLONIA.




Mieszko – o Miecislao – hijo de Siemomysl, era líder de la tribu de los polanos (tribu eslava que da nombre, consistencia y razón de ser al pueblo polaco), sometió a otros grupos eslavos vecinos, se hizo colega del emperador (y también del Papa), y en cuanto lo tuvo todo de clara, aprovechó para convertirse en el primer duque de Polonia. Previamente había abandonado el paganismo eslavo y abrazado el Cristianismo.


Cuentan que antes de su bautismo tenía siete esposas, a las que tuvo que repudiar para contraer matrimonio con Dobrawa, hija de Boleslao I de Bohemia. Entre los hijos de Mieszko y Dobrawa estaba Boleslao, que sucedió a su padre y posteriormente fue coronado como primer rey de Polonia.




jueves, 22 de diciembre de 2016

BOLESLAO EL BRAVO.



Boleslao I el Bravo – Boleslaw Chrobry fue un paso más allá que su padre Miezko y no paró hasta conseguir convertirse en rey del recién nacido estado polaco.


Boleslao sucedió a su padre Miezko como duque independiente (y cristiano) de Polonia, adulador y diplomático daba a los otones una de cal y otra de arena, al tiempo que sus ejércitos conseguían aumentar sus territorios con la anexión de Gdansk, Cracovia, Silesia y Moravia. Su experiencia militar le permitió posteriormente defender sus fronteras con éxito.


Como todo buen gobernante buscó aliados entre sus vecinos y se casó sucesivamente con Enilda de Lusacia y con Judith de Hungría, hija de Geza y Sarolta, y hermana de Esteban I. Ambos cuñados se convertirían en los primeros reyes de sus respectivos estados.



La religión fue el gran pilar que sustentaba todas las monarquías medievales y Boleslao lo sabía. Su buena relación con la iglesia fue determinante para que el papa de Roma diese el visto bueno a su coronación en el año 1025. 


Poco pudo Boleslao disfrutar en el trono, pues meses después de convertirse en rey le sorprendió la muerte. Con su muerte la inestabilidad e incertidumbres se extendieron rápidamente por Polonia.  


jueves, 22 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA IX: CORONACIÓN.



Al igual que su padre, el Duque Miezko, Boleslao I el Valiente mantuvo relaciones cordiales (en la medida de lo posible) con los emperadores otonianos, que en el fondo no les parecía nada bien la creciente concentración de poder en el este. En este tiempo (principios del siglo XI) se va a producir la conquista de Cracovia y el sometimiento de las tribus eslavas de la región del Vístula, anexionando Lusacia, Moravia, el país de los checos y Eslovaquia. Con estas dos certeras acciones consigue Polonia la hegemonía plena sobre los eslavos occidentales.

El siguiente paso se produce en el año 1000 con la fundación del arzobispado de Gniezno, que estaba integrado por tres provincias eclesiásticas; Wroclaw, Cracovia y Kolberg. Para darle más caché, prestigio y renombre a la nueva sede metropolitana, Boleslao consigue comprar las reliquias de Adalberto de Praga para depositarlas allí.

Poco a poco comienza a preocuparse más por sus propios asuntos, y abandona la concepción imperialista de los Otones y orienta su política a salvaguardar los intereses polcaso y la integridad territorial frente a bohemios y alemanes. De esta forma Boleslao fortalece su autoridad, mantiene intacta su independencia y en 1025, precisamente aprovechando la extinción de la dinastía otónida, consigue coronarse rey de Polonia, con el necesario conocimiento del Papa. Con Boleslao vivió Polonia su primera etapa de auténtico esplendor, pero a su muerte, toda su obra quedó en el aire. Continuará....


martes, 20 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA VIII: LA CRUZ LLEGÓ A LA LLANURA.



En el proceso de evangelización del pueblo polaco, que se aferró con fuerza e ilusión a la nueva fe, podemos señalar tres momentos claves: en 966 el caudillo Miezko se convierte al cristianismo tras su boda con la princesa bohemia Dobrawa, en 968 se forma el primer obispado de Polonia y ya, en el año 1000, se contituye el arzobispado de Gniezno. La misión evangelizadora vino desde el reino de Bohemia, y el protagonista fue Adalberto de Praga, un personaje clave en la historia religiosa de Hungría, de Bohemia y de Polonia.

“La conversión de los príncipes de Polonia, Bohemia y Hungría, amplió los límites de una cristiandad fijados tradicionalmente en el Elba. La inflitración de colonos alemanes y de misioneros hizo de estos agentes eficaces de germanización en las grandes bolsas territoriales que el paganismo seguía manteniendo en el Báltico”.
Emilio Mitre. Historia de la Edad Media en Occidente.

El principal problema para Miezko I (Miecislao en nuestra lengua castellana) y sus inmediatos sucesores fue abrazar el Cristianismo y recibir la Civilización Occidental (latina-germánica), sin perder su independencia, ni venderse, ni ser víctima propiciatoria de las apetencias del Imperio alemán. Históricamente los expertos alemanes en geopolítica han considerado el espacio eslavo en general, y Polonia en particular su propio espacio para la expansión (el tristemente famoso Lebensraun). Para justificar esas ideas utilizarán la palabra de Dios, la misión evangelizadora, o las más absurdas teorías raciales que Hitler y su camarilla intentanron llevar hasta sus últimas consecuencias. En el siglo XX los soldados de las SS dieron el relevo a los caballeros de la Orden Teutónica.


La independencia religiosa se consigue, Santo Padre mediante – Silvestre II – con la creación de un arzobispado en el año mil, sometido directamente a la autoridad papal. Curiosamente (y no casualmente) ese mismo año se creó el arzobispado de Esztergom y se coronó a Esteban como primer rey de Hungría. El cristianismo romano occidental, con Silvestre II a la cabeza, forjaba poderosas y duraderas alianzas. Continuará...

domingo, 18 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA VII: EL DUCADO.



Durante la Plena Edad Media, una época de renacimiento y restructuración geopolítica, en los territorios habitados por los polanos se forma una primera entidad independiente que pronto va a entrar en contacto (y conflicto) con la política expansiva de los germanos hacia el Este (su zona natural de expansión).

El castro o “grozdy” de Gniezno era el centro y ejercía como capital del incipiente ducado de Polonia. Hacia el año 850 existía un embrión de forma estatal, sus príncipes investidos con el oropel de lo legendario, Lech, Lestko, Siemomysl, y finalmente Miezko I, fundador real de la dinastía Piasta que transformó el estado polano en el estado polaco.

La familia Piasta (cuyo primer miembro histórico fue Siemomysl y el fundador mítico Piast) fue poco a poco incrementando el poder y ampliando su influencia, tejiendo complejas redes clientelares, hasta que a mediados del siglo X uno de sus miembros más destacados, Miezko I, se bautizó y el emperador Otón I le concedió el título de duque (todo en uno) inagurando la historia del Ducado de Polonia.

Varias circunstancias favorecieron el nacimiento de la unidad polaca en torno a la familia Piasta, con Miezko a la cabeza: cierta cohesión étnica, prosperidad económica y el establecimiento de otras entidades estatales en la periferia (Sacro Imperio, Bohemia, Kiev...)

Tras sucesivos vaivenes, idas y vueltas, encuentros y desencuentros, Miezko jura sincera fidelidad al emperador, pero con la firme determinación de mantener su frágil independencia política, puso a su país bajo la protección de Roma. Este miembro del prestigioso linaje de los Piasta abrazó el cristianismo cuando se casó con la princesa bohemia Dobrawa, la hija del duque Boleslao I el Cruel, aquel que asesinó a su hermano Svaty Vaclav (San Wenceslao). Aquí comienza la fructífera relación de Polonia con la iglesia católica, que alcanzó su punto culminante con la proclamación de Karol Wojtila (Juan Pablo II) como Sumo Pontífice de Roma.

Con la conversión Miezko consigue el apoyo papal, extendiendo además sus dominios, y de paso acercó Polonia al resto de Europa. Con esta práctica maniobra consigue salvaguardar la integridad de Polonia frente al Sacro Imperio. Su hijo Boleslao I fue un paso más allá y consiguió ser coronado rey. Esta voluntariosa dinastía Piast o Piasta, a pesar de los intentos no fue capaz nunca de estabecer una monarquía fuerte y creible.


viernes, 16 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA VI: LOS POLANOS.



Los polanos, uno de los pueblos que pertenecía a la rama occidental de los eslavos (junto a bohemios y moravos), se fueron asentando, en compañía de otros grupos tribales con los que estarían emparentados de alguna manera, en las tierras comprendidas entre los ríos Oder y Vístula, una fértil llanura, una Mesopotamia a la europea.

Hacia el siglo IX estos polanos lograron unificar, para pasar inmediatamente a dominar a viaras de estas tribus que habitaban el norte de la Gran Moravia, que en estos momentos comenzaba su rápida desintegración. Los belicosos magiares también colaboraron en la caída de este primer gran estado eslavo.

Esta unificación bajo el mando polano, que a la postre terminarían dando nombre al Reino y al actual estado, estuvo dominada durante varios siglos por la dinastía Piast, nombre que recuerda al legendario fundador y patriarca mítico.

Ya en el siglo X, bajo el liderazgo de Miezko I (o Miecislao I si así lo prefieren) los polanos eran, sin discusión, la tribu más poderosa de la región, dominando un vasto terrotorio que se extendía entre los ríos Oder y Bug, y alcanzaban los Cárpatos por el sur y el Báltico hacia septentrión. Los polanos habitaban la región de Poznán, Giecz y Gniezno y desde esta área se irán imponiendo al resto. Con el tiempo, estas tierras se convirtieron en el centro sobre el que basculará el estado polaco. Continuará....


lunes, 20 de junio de 2016

DOBRAWA DE BOHEMIA.



Las casas nobiliarias tienden a unirse y apoyarse mutuamente contra las adversidades (cualquiera que sea la forma que tomen), y a lo largo de la Historia de la Humanidad, la mujer ha sido la tinta con la que se han firmado esas alianzas. Dobrawa fue infanta de Bohemia de la familia premíslida, hija de Boleslao I el Cruel. Su matrimonio con Miezko I la convirtió, además, en duquesa consorte de Polonia. Nos situamos a mediados del siglo X, un momento histórico en que los diferentes grupos eslavos trabajaban para dar forma a sus propios estados (ya fueran condados, ducados o reinos).


Durante la Edad Media se consideraba a Dobrawa la principal responsable del bautismo de Miezko y de la adopción del cristianismo por el Ducado de Polonia. La iglesia siempre tuvo interés en mantener viva esta tradición. No obstante los historiadores modernos (¿más objetivos?) consideran que la conversión religiosa se había acordado entre polacos y bohemios poco antes de la celebración de la boda. Esas clausulas matrimoniales también sirvieron para materializar la colaboración entre Miezko y Boleslao, o lo que es lo mismo, entre Polonia y Bohemia.



Miezko y Dobrawa tuvieron varios hijos e hijas, entre ellos Boleslao I que sería coronado primer rey de Polonia (1025) o la legendaria Sigrid la Altiva, una reina escandinava casada sucesivamente con el sueco Erick el Victorioso y con Svend I de Dinamarca "Barbapartida". La propia existencia histórica de Sigrid es todavía motivo de discusión. La muerte de Dobrawa, ocurrida en 977, debilitó considerablemente la alianza polaco-bohemia.  
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