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domingo, 20 de enero de 2019

CASIODORO.



Destacado hombre de estado de Teodorico el Grande el cuasi emperador de los Godos, fue además historiador, aunque buena parte de su producción literaria se perdió bajo las arenas del tiempo. Escribió una “Historia de los Godos”, hoy perdida, en la que les atribuye un origen divino y los emparente, nada más y nada menos, que con Hércules y con Teseo.

De joven había estudiado gramática y ornitología, y con noventa años aún disfrutaba en su finca criando canarios y otros pájaros. En cierta ocasión tuvo que dirigir un brindis por el rey, y lo hizo con tanta gracia, ingenio y desparpajo, que Teodorico lo nombró su secretario personal.

sábado, 29 de septiembre de 2018

TESEO Y LAS AMAZONAS



Algunos dicen que Teseo tomó parte en la afortunada expedición de Heracles contra las Amazonas y recibió como su parte en el botín a su reina Antíope, llamada también Melanipa; pero que este no fue un destino tan desdichado para ella, como pensaban muchos, pues le había entregado la ciudad de Temiscira sobre el río Termodón, en prueba de la pasión que él había encendido ya en su corazón. 

Otros dicen que Teseo fue al país de las Amazonas algunos años más tarde, en compañía de Pirítoo y sus camaradas, y que las Amazonas, complacidas por la llegada de tantos guerreros apuestos, no les hicieron resistencia. Antíope salió a recibir a Teseo con regalos, pero tan pronto como subió a bordo de su nave, Teseo ordenó levar, anclas y la raptó. Otros más dicen que Teseo permaneció algún tiempo en Amazonia y agasajó a Antíope como su, invitada. Añaden que entre sus compañeros se hallaban tres hermanos atenienses, Euneo, Tóloas y Solunte, el último de los cuales se enamoró de Antípode, pero como no se atrevía a cortejarla directamente, pidió a Euneo que defendiera su causa. Antíope rechazó esos requerimientos, pero siguió tratando a Solunte con la misma cortesía que anteriormente, hasta que él se arrojó al río Termodonte y se ahogó Teseo no se enteró de lo que había sucedido y eso le afligió mucho. Recordando una advertencia que le había hecho el oráculo de Delfos en el sentido de que si alguna vez se sentía afligido en un país extraño debía fundar una ciudad y dejar en ella a algunos de sus compañeros para que la gobernasen, construyó Pitópolis, en honor de Apolo Pitio, y al río cercano le dio el nombre de Solunte. Dejó allí a Eunéo, Tóloas y un tal Hermo, noble ateniense a cuya primera residencia en Pitópolis se le llama ahora equivocadamente «Casa de Hermes». Luego se hizo a la mar con Antíope. 

La hermana de Antíope, Oritia, confundida por algunos con Hipólita, cuyo ceñidor obtuvo Heracles, juró vengarse de Teseo. Concluyó una alianza con los escitas y condujo una gran fuerza de amazonas a través del hielo del Bósforo Cimerio, cruzó el Danubio y pasó por Tracia, Tesalia y Beocia. En Atenas acampó en el Areópago e hizo un sacrificio a Ares, acontecimiento por el que, según dicen algunos, recibió ese nombre la colina; pero primeramente ordenó que un destacamento invadiera Laconia y disuadiera a los peloponeses de enviar refuerzos a Teseo por el istmo. 

Las fuerzas atenienses estaban ya formadas, pero ninguna de las dos partes se decidía a iniciar las hostilidades. Al fin, por consejo de un Oráculo, Teseo sacrificó a Fobo, hijo de Ares, y presentó batalla el día 7 del mes de Boedromión, fecha en que se celebran en Atenas los sacrificios llamados Boedromios; aunque algunos dicen que el festival ya había sido fundado en honor de la victoria que obtuvo Juto contra Eumolpo en el reinado de Erecteo. El frente de batalla de las Amazonas se extendía entre el lugar llamado ahora Amazonio y el Pnix, cerca de Crisa, El ala derecha de Teseo descendió desde el Museo y cayó sobre el ala izquierda enemiga, pero fue derrotada y tuvo que retirarse hasta el Templo de las Furias. Recuerda este episodio una piedra erigida al jefe local Calcodomte en una calle a cuyos lados se hallan las tumbas de los que murieron en el combate y que ahora lleva su nombre. Pero el ala izquierda ateniense atacó desde el Paladio, el monte Árdelo y el Liceo y obligó al ala derecha de las Amazonas a retirarse a su campamento, infligiéndoles muchas bajas. 

Algunos dicen que las Amazonas ofrecieron la paz sólo tras cuatro meses de dura lucha; el armisticio, jurado cerca del templo de Teseo, es conmemorado todavía con el sacrificio amazónico que se realiza en la víspera de su festival. Pero otros dicen que Antíope, ahora esposa de Teseo, peleó heroicamente a su lado, hasta que la mató una flecha disparada por una tal Molpadia, a la que Teseo dio muerte luego; que Oritía, con unas pocas compañeras, huyó a Megara, donde murió de pena y desesperación; y que las demás Amazonas, arrojadas del Ática por el victorioso Teseo se establecieron en Escitia. 

En todo caso, ésta fue la primera vez que los atenienses rechazaron a invasores extranjeros. Algunas amazonas que quedaron heridas en el campo de batalla fueron enviadas a Caléis para que las curaran. Antíope y Molpadia están enterradas en las cercanías del templo de la Madre Tierra, y una columna de barro señala la tumba de Antíope. Otras yacen en el Amazonio. Las Amazonas que cayeron cuando cruzaban la Tesalia están enterradas entre Escotusia y los Cinocéfalos, y unas pocas más cerca de Queronea, junto al río Hemón. En la región pírrica de Laconia unos altares señalan el lugar donde las Amazonas detuvieron su avance y dedicaron dos imágenes de madera a Artemis y Apolo; y en Trecén un templo de Ares conmemora la victoria de Teseo sobre este destacamento cuando trató de abrirse paso por el istmo a su regreso. 

Según un relato, las Amazonas entraron en Tracia por Frigia y no por Escitia, y fundaron el templo de Artemis Efesia mientras marchaban a lo largo de la costa. Según otro, se habían refugiado en ese templo en dos ocasiones anteriores, a saber, en su huida de Dioniso y después de haber vencido Heracles a la reina Hipólita; y sus verdaderos fundadores fueron Creso y Éfeso. 

La verdad respecto a Antíope parece ser que sobrevivió a esa batalla y que finalmente Teseo se vio obligado a matarla, tal como había predicho el oráculo de Delfos, cuando se alió con el rey Deucalión de Creta y se casó con su hija Fedra. La celosa Antíope, que no era su esposa legal, interrumpió las fiestas nupciales irrumpiendo en ellas completamente armada y amenazando con dar muerte a los invitados. Teseo y sus compañeros se apresuraron a cerrar las puertas y la mataron en un horrendo combate, aunque ella le había dado a él un hijo, Hipólito, llamado también Demofonte, y nunca había yacido con otro hombre. 

Robert Graves. 
Los mitos griegos. 




miércoles, 10 de enero de 2018

ALCESTIS




Alcestis, la más bella de las hijas de Pelias, fue solicitada en matrimonio por muchos reyes y príncipes. Como no quería poner en peligro su posición política rechazando a cualquiera de ellos y viendo, al mismo tiempo, que era claramente imposible satisfacer a más de uno, Pelias hizo saber que casaría a Alcestis con el hombre que lograra uncir un jabalí y un león a su carro y conducirlos alrededor del estadio. Al enterarse de eso, Admeto, rey de Feras, llamó a Apolo, quien durante un año le tenía que servir como vaquero por orden de Zeus, y le preguntó: «¿Te he tratado con el respeto debido a tu divinidad?» «Lo has hecho, ciertamente — asintió Apolo— y yo te he mostrado mi agradecimiento haciendo que todas tus ovejas paran mellizos.» «Entonces, como un favor final —suplicó Admeto— te ruego que me ayudes a conseguir a Alcestis permitiéndome que cumpla las condiciones de Pelias.» «Será un placer para mí», contestó Apolo. Heracles le ayudó también amansando a las fieras y poco después Admeto condujo su carro alrededor del estadio de Yolco tirado por aquel par de animales salvajes.

No se sabe por qué Admeto omitió el acostumbrado sacrificio a Artemis antes de casarse con Alcestis, pero la diosa se apresuró a castigarle. Cuando, animado por el vino, ungido con esencias y enguirnaldado con flores, entró esa noche en la cámara nupcial, Admeto retrocedió horrorizado. En el lecho matrimonial no le esperaba una bella novia desnuda, sino un nudo enmarañado de serpientes sibilantes. Admeto corrió gritando en busca de Apolo, quien intervino bondadosamente ante Artemis en favor de él. Después de ofrecerse inmediatamente el sacrificio olvidado, todo quedó arreglado y Apolo incluso obtuvo la promesa de Artemis de que, cuando llegara el día de la muerte de Admeto, se le perdonaría la vida con la condición de que un miembro de su familia muriese voluntariamente por amor a él.

Ese día fatídico llegó más pronto de lo que esperaba Admeto. Hermes se introdujo en el palacio una mañana y le citó para el Tártaro. Se produjo una consternación general, pero Apolo gano un poco de tiempo para Admeto emborrachando a las Tres Parcas, y así aplazó el corte fatal del hilo de su vida. Admeto corrió apresuradamente a ver a sus ancianos padres, se asió a sus rodillas y suplicó a cada uno de ellos por turno que le cedieran lo que les quedaba de vida. Pero ellos se negaron rotundamente, alegando que la vida les placía mucho todavía y que él debía conformarse con su suerte, como hacía todo el mundo.

Entonces, por amor a Admeto, Alcestis se envenenó y su alma descendió al Tártaro, pero Perséfone consideró que estaba mal que una esposa muriese en vez de su marido. «¡Vuelve al aire superior! », exclamó.

Algunos refieren las cosas de un modo diferente. Dicen que Hades fue personalmente en busca de Admeto y que, cuando éste huyó, Alcestis se ofreció voluntariamente a ocupar su lugar, pero Heracles se presentó inesperadamente con una nueva clava de acebuche y la salvó.
Robert Graves. 
Los Mitos Griegos.


martes, 19 de enero de 2016

HÉRCULES Y EL CENTAURO NESO.



El cincel de Giambologna golpea el mármol, del que surgen un moribundo centauro y un colérico Hércules sometiendo a la criatura a garrotazo limpio. Momentos antes, el semidiós sorprendió al centauro, de nombre Neso, tratando de violar a su esposa, Deyanira. La escultura renacentista “Hércules y el centauro Neso” está expuesta desde 1812 en la Loggia dei Lanzi de Florencia.  

sábado, 7 de marzo de 2015

LOS GUERREROS DE PORCUNA



Este maravilloso conjunto está vinculado a la ciudad ibérica de Ipolka, llamada Obulco por los conquistadores romanos, y fue recuperado entre 1975 y 1979 en Cerrillo Blanco. Muchos investigadores han tratado de desentrañar los misterios que esconden estas esculturas.


Se supone que estas esculturas fueron creadas en el siglo V a.C. para enaltecer la grandeza de un linaje aristocrático ibérico por diversos escultores del taller de Porcuna. Pero lo más enigmático es el proceso de destrucción que sufrieron. No aparecen fragmentadas por el paso del tiempo, sino que fueron destrozadas intencionadamente.

Existe el convencimiento de que la piedra fue extraída de la antigua cantera de Santiago de Calatrava, abandonadas en la actualidad. Esta suposición conlleva consigo otro problema, el transporte de la materia prima desde una distancia de casi 20 kilómetros. 


A principios del siglo IV a.C. fueron destruidas y mutiladas por un clan rival, que posiblemente se había hecho con el poder, para borrar la memoria del linaje representado en el grupo escultórico. Luego los restos se enterraron en una antigua necrópolis de tradición tartésica, que comenzó nuevamente a ser utilizado como cementerio. Y aquí radica lo fascinante ¿qué significado pudo tener todo este ritual? Se procede a destruir una serie de esculturas y posteriormente se entierran en un lugar sagrado, quizás para vincularlas a un ilustre pasado y de gran prestigio como fue Tartessos. La arqueología nunca dejará de sorprender. 

Otras hipótesis tratan de explicar la destrucción deliberada de las esculturas, como el resultado de una agresión externa, como fue la Segunda Guerra Púnica, o a conflictos socioeconómicos que surgieron en el seno mismo de la sociedad ibérica del lugar.


La exposición en el Museo de Jaén lleva por nombre "Historia de un linaje mítico", y es una visita obligada para cualquier amante de la arqueología, la historia antigua y los misterios. Sin duda la muestra más espectacular y completa de escultura ibérica. 

Como resultado de la compra, la recogida y sucesivas campañas de excavación se lograron reunir en el museo unos 1.500 fragmentos que había que estudiar e intentar ensamblar. El resultado es más que satisfactorio. 

El conjunto forma un todo coherente, donde cada pieza tiene un significado propio, que añade un nuevo hito al valor en conjunto de toda la obra. Se ha vinculado a modelos heroicos típicos del Mediterráneo, mediante el cual un grupo dominante desea perpetuar su posición (algo que han hecho, y seguirán haciendo, todas las élites a lo largo de la historia). 


En el lenguaje ibérico, los animales son metáforas del poder. El toro propiciador de fecundidad encarna la fuerza del guerrero.


El águila, con las alas desplegadas, domina el territorio con su vuelo, una metáfora del príncipe poderoso.


La esfinge, de claro influjo oriental se asocia a la realeza, al igual que el grifo, con función de protección. 


Grifomaquia. El hombre lucha con el animal, fuerza irracional de la Naturaleza, aspira a convertirse en héroe. Obtiene la fuerza de éste al darle muerte. La escena se relaciona con el acervo mitológico de las culturas mediterráneas, en especial con Hércules.


Los antepasados míticos del clan son identificados con divinidades y sacerdotes.


Los guerreros representan a la élite aristocrática que resultan victoriosos. A los vencedores bien armados y pertrechados, se les oponen los vencidos, escasamente preparados. El jinete desmontado alancea al enemigo caído.


Un rostro misterioso, hasta cierto punto inquietante, que esconde un fascinante enigma. Las mismas estatuas parecen observarnos mientras paseamos por el museo contemplando estas apasionantes esculturas. Olvidados ritos de purificación y/o maldición, que sacrifican sin matar, y que envían a un abismo de inexistencia a las almas que latían en cada estatua. 



miércoles, 3 de diciembre de 2014

CABEZA DE HERACLES.



El más fuerte de los héroes, el tamaño, la seriedad y las facciones de esta cabeza barbada transmite potencia y fortaleza, pero también templanza y sabiduría, virtudes imprescindibles para superar los Doce Trabajo. El cincel de un copista romano dibujó las facciones del semidiós que había imaginado un escultor heleno allá por el 360 a.C. 

martes, 18 de noviembre de 2014

KYLIX DE HERACLES Y PALAS ATENEA.



El héroe y la diosa son representados en un kylix ático de figuras rojas, datado hacia el 480 a.C. y expuesto en la Colección Estatal de Antigüedades de Munich. Heracles descansa mientras Atenea le ofrece un refresco que le ayude a recuperar fuerzas y poder continuar con sus Doce Trabajos.

martes, 18 de junio de 2013

ANÍBAL Y FILIPO V



Unos meses después de sus aplastante victoria en las llanuras de Cannas, Aníbal Barca, el general cartaginés y enemigo odiado de Roma, firmó un pacto con Filipo V , Rey de Macedonia, que supo ver en el gigante púnico, un perfecto aliado en sus planes de socavar el poder de Roma y crear un Imperio Macedonio en el sudeste de Europa. 

"Juramento de Aníbal, el general, de Magón, de Mircano, de Barmócar, de todos los ancianos de Cartago presentes, de todos los soldados cartagineses presentes, prestado ante Jenófanes, hijo de Cleómaco, ateniense, enviado a nosotros como embajador por el rey Filipo, hijo de Demetrio, en nombre suyo, de los macedonios y de los aliados de éstos, juramento prestado en presencia de Zeus, de Hera y de Apolo, en presencia del dios de los cartagineses, de Heracles y de Yolao, en presencia de Ares, de Tritón y de Poseidón, en presencia de los dioses de los que han salido en campaña, del sol, de la luna y de la tierra, en presencia de los ríos, de los prados y de las fuentes, en presencia de todos los dioses dueños de Cartago, en presencia de los dioses dueños de Macedonia y de toda Grecia, en presencia de todos los dioses que gobiernan la guerra y de los que ahora sancionan este juramento. Aníbal, el general, dijo, y todos los senadores de Cartago presentes y todos los soldados cartagineses presentes: por voluntad vuestra y nuestra prestamos este juramento de amistad y de noble adhesión para ser amigos, parientes y hermanos, bajo las cláusulas siguientes: que el rey Filipo, los macedonios y los demás griegos que les son aliados protegerán a los cartagineses y a sus magistrados supremos, y a Aníbal, su general, y a los que el acompañan y a todo el imperio de Cartago, que vive bajos sus leyes, y también al pueblo de Útica, y también a todas las ciudades y pueblos sometidos a Cartago, y a nuestros soldados y aliados, y a todas las ciudades y poblaciones de Italia, de Galia y de Liguria, con las cuales tenemos amistad, y a aquellas ciudades de esta última región con las que lleguemos a tener amistad y confianza. Y también el rey Filipo y los macedonios y los demás aliados griegos serán protegidos y salvados por los cartagineses, que saldrán con ellos a campaña, y por los uticenses, y por todas las ciudades y linajes sometidos a Cartago, y por los aliados, y por las tropas, y por todos los linajes y ciudades que hay en Italia, en Galia, en Liguria, y por todos los que se les alíen de la región de Italia. No maquinaremos nada unos contra otros, ni diremos nada unos contra otros, y con todo afán y lealtad, sin engaño, seremos todos enemigos de los que hagan la guerra contra Cartago, a excepción de los reyes, ciudades y linajes con los cuales tengamos juramento de amistad. También nosotros seremos enemigos de los que hagan la guerra al rey Filipo, a excepción de los reyes, las ciudades y los linajes con los cuales tengamos juramento de amistad. Nos seréis también aliados en esta guerra contra los romanos, hasta que los dioses nos cedan a todos la victoria. Nos ayudaréis como convenga, en la forma que acordemos. Y si los dioses hacen que esta guerra que hacemos todos contra los romanos y sus aliados la acabemos con buen éxito y ellos buscan nuestra amistad, accederemos, pero de manera que esta amistad valga también para vosotros, y así no les sea nunca lícito declarados la guerra, ni dominar Córcira, ni Apolonia, ni Epidauro, ni Faros, ni Dimale, ni Partino, ni Atintania. Restituirán a Demetrio de Faros sus amigos que ahora se encuentran en poder de los romanos. Y si éstos os declaran la guerra, o nos la declaran a nosotros, nos ayudaremos mutuamente, según precisemos unos y otros. Y también si la declaran a terceros, a excepción de aquellos reyes, ciudades o linajes con los cuales tengamos juramento de amistad. Y si nos parece necesario añadir o suprimir algo de este juramento, lo suprimiremos o añadiremos, según parezca bien a las dos partes". 
Polibio. Libro VII. Fragmento 9

jueves, 31 de enero de 2013

EL EMPERADOR COMODO

HEROIZADO COMO HÉRCULES.


Este retrato de medio cuerpo, expuesto en el Museo Capitolino de Roma, representa al emperador Cómodo ataviado como el semidios griego Heracles. Era algo habitual entre los militares vincularse de alguna manera con los grandes héroes del glorioso pasado.

La piel del león de Nemea, cazado por Heracles, cubre la cabeza del emperador, porta una maza en una mano y las Manzanas de la Inmortalidad, robadas del Jardín de las Hespérides, en la otra. 

lunes, 28 de enero de 2013

SOBRE IBERIA APIANO



1-2  Geografía y pobladores de Iberia.

Los montes Pirineos se extienden desde el mar Tirreno hasta el océano septentrional. Habitan su parte oriental los celtas, que hoy día se llaman gálatas y galos, y la parte occidental, los íberos y celtíberos, que comienzan en el mar Tirreno y se extienden formando un círculo a través de las columnas de Hércules hasta el océano septentrional. Por consiguiente, Iberia está rodeada por el mar, a excepción de los Pirineos, los montes más altos de Europa y, tal vez, los más abruptos de todos. De este entorno marítimo recorren, en sus travesías, el mar Tirreno hasta las columnas de Hércules, pero no cruzan el océano occidental y septentrional, excepto para atravesarlo hasta el país de los britanos y, para ello, se ayudan de las corrientes marinas. La travesía tiene una duración de un día y medio. El resto de este océano no lo surcan ni los romanos ni los pueblos sometidos a ellos. La extensión de Iberia - a la que algunos ahora llaman Hispania, en vez de Iberia - es enorme e increíble como para tratarse de un solo país, puesto que su anchura se evalúa en diez mil estadios y su longitud es igual a su anchura. La habitan pueblos numerosos y de nombres variados y fluyen, a través de ella, muchos ríos navegables. 

No es mi propósito, ya que sólo escribo una historia de Roma, preocuparme con detalle de qué pueblos se piensa que fueron sus primeros pobladores y quiénes la poseyeron después de éstos. Sin embargo, me parece que en algún momento los celtas, después de atravesar el Pirineo, la habitaron fusionándose con los nativos, lo que explica, por tanto, también el nombre de celtíberos. De igual modo, me parece que los fenicios, navegando con frecuencia hasta Iberia desde época remota por razones de comercio, se asentaron en una parte de ella. Asimismo, los griegos, al llegar hasta Tartessos y su rey Argantonio, también algunos se quedaron en Iberia. Pues el reino de Argantonio estaba en Iberia. Y creo que Tartessos era entonces una ciudad a orillas del mar, la que hoy se llama Carpesos. El templo de Hércules que se encuentra en el estrecho lo erigieron, según creo, los fenicios. Y todavía en la actualidad se celebran ceremonias religiosas a la manera fenicia y su dios no es el Hércules Tebano, sino el Tirio. Queden, sin embargo, estos asuntos para los que tratan de épocas remotas. 

martes, 22 de enero de 2013

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XXX)



6 Razonamiento sobre toponimia.
Pero también es natural que los lugares adopten esa misma denominación, sobre todo después de que el tiempo ha destruido los hitos establecidos; porque hoy día no subsisten los altares de los Filenos, pero el lugar ha adoptado su nombre; y dicen que tampoco se vieron en la India columnas de Heracles ni de Dioniso, y sin embargo, al ser denominados así y mostrados como tales ciertos lugares, los macedonios creían que eran columnas aquellos en los que encontraban algún indicio de lo que se contaba sobre Dioniso o Heracles. Así pues, no hay porqué dudar de que los primeros en llegar aquí utilizaran como hitos, en los lugares más alejados y visibles a los que llegaron, altares, torres o pequeñas columnas hechas con sus propias manos - y los más visibles para indicar límites y comienzos de lugares son los estrechos, las montañas que se ciernen sobre ellos y las islitas - ni de que, al desaparecer los monumentos construidos por los hombres, se transfiera su nombre a los lugares, bien a las islitas, bien a los promontorios que forman el Estrecho; pues es difícil determinar ya a cuál de los dos accidentes hay que atribuir esa denominación, puesto que las Columnas se asemejan a ambos. Y digo que se asemejan porque se alzan en lugares tales que hacen pensar claramente en confines, por lo cual se llama también "boca" este Estrecho, y como éste otros muchos: la boca es comienzo si se entra y confín si se sale navegando. Por consiguiente, como las islitas situadas en la boca tienen un contorno definido y están en situación señalada, se podría, no sin razón, compararlas con columnas. Lo mismo pasa con las montañas que se ciernen sobre el Estrecho y que presentan un aspecto prominente, como las columnitas o las columnas. En este sentido tendría razón Píndaro al hablar de las "Puertas de Gádira", si se supusieran las Columnas en la boca; pues las bocas parecen puertas.

En cambio Gádira no se alza en lugares tales que puedan indicar un término, sino que está más o menos a la mitad de un extenso litoral que forma un golfo. Pero relacionar con las Columnas las del templo de Heracles  que se encuentra allí es a mi parecer aún menos razonable, porque lo verosímil es que prevaleciera la fama de este nombre si se lo hubieran dado primero generales, no comerciantes, como en el caso de las columnas de la India; y argumento en contra de esta interpretación es sobre todo la inscripción, que dicen que muestra no una imagen sagrada sino una relación de gastos; pues las Columnas de Heracles deberían ser un recordatorio de su gran empresa, no de los gastos de los fenicios. 

7 Régimen de las fuentes y pozos del Heraclion
Dice Polibio que hay una fuente en el Heraclion de Gádira que tiene una bajada de unos cuantos escalones hasta llegar al agua, que es potable, a la cual le sucede en las mareas lo contrario que al mar, que se seca en los flujos y se llena en los reflujos. Aduce como causa el hecho de que el aire que se escapa del fondo hacia la superficie de la tierra, al ser ésta cubierta por el oleaje durante las crecidas del mar, no puede salir por sus vías habituales, y regresando al interior obstruye los conductos de la fuente y provoca la falta de agua; y al quedar de nuevo la tierra al descubierto, yendo directo al exterior, deja libres las venas de la fuente de forma que puede manar con facilidad. Artemidoro, por otro lado, contradice a Polibio y da al mismo tiempo su propia explicación, citando además la opinión del historiador Sileno, pero creo que no dicen cosa digna de mención porque tanto él como Sileno son profanos en la materia. En cuanto a Posidonio, que asegura que es falsa esta historia, dice que hay dos pozos en el Heraclion y un tercero en la ciudad; de los del Heraclion, el más pequeño se agora de inmediato si se le saca agua sin interrupción y si se deja de sacar agua se llena de nuevo, y el mayor, que da agua abasto durante todo el día,  aunque baja de nivel como todos los demás pozos, de noche se vuelve a llenar cuando cesa la extracción. Pero puesto que la bajamar tiene lugar muchas veces con ocasión de la subida del agua del pozo, los lugareños han creído sin fundamento en lo inverso del fenómeno; así pues, que se ha dado crédito a la historia no sólo lo ha dicho Posidonio, sino que nosotros la hemos encontrado también recogida minuciosamente en las Paradojas. 

Hemos oído decir también que existen otros pozos, unos delante de la ciudad en los huertos y otros dentro de ella, pero que a causa de la mala calidad del agua proliferan en la ciudad los aljibes para el agua de lluvia. No obstante, si alguno de estos pozos avala la suposición de lo inverso del fenómeno, eso no lo sabemos; las causas, si es que realmente la cosa sucede así, habría que situarlas entre los problemas de difícil solución; porque es verosímil que sea tal como dice Polibio, pero es verosímil también que algunas de las venas de las fuentes, al ser mojadas por la marea por su parte externa, cedan y permitan a las aguas derramarse hacia los lados en vez de empujarlas a brotar siguiendo su cauce primitivo hasta llegar a la fuente; y se mojan, por fuerza, cuando el oleaje inunda la tierra. Pero sí, como dice Atenodoro, lo que sucede en las pleamares y bajamares se asemeja a la espiración e inspiración, podría haber algunas corrientes de agua que tuvieran su desagüe natural en la superficie por unas salidas cuyas bocas llamamos fuentes y manantiales, mientras que por otras salidas fueran atraídas al fondo del mar, y subiendo con él al subir la marea, cuando se produce una especie de espiración, abandonaran su cauce habitual y regresaran a él de nuevo cuando también el mar comenzara a retroceder.

domingo, 20 de enero de 2013

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XXIX)




4 Rebaños míticos.
Ferécides parece designar a Gádira con el nombre de Eritía, donde se sitúa el mito de Gerión. Otros sin embargo identifican ésta con la isla cercana a esas ciudad, separada de ella por un estrecho de un estadio, a la vista de sus buenos pastos, porque la leche de los rebaños que pacen allí no forma suero. Debido a la grasa que contiene hacen los quesos mezclándola con gran cantidad de agua, y en treinta días se ahoga el animal si no se lo sangra. La hierba que pacen es seca, pero engorda mucho. Se cree que a partir de esto se ha forjado el mito de los rebaños de bueyes de Gerión <...>. Sin embargo, todo el litoral está ocupado por fundaciones mixtas. 

5 Fundación de la ciudad. Las Columnas. 
Acerca de la función de Gádira recuerdan los gaditanos cierto oráculo que según ellos les fue dado a los tirios ordenándoles enviar una colonia a las Columnas de Heracles; los que fueron enviados para inspeccionar, cuando estuvieron en las proximidades del Estrecho de Calpe, creyendo que los promontorios que forman el Estrecho eran los límites de la tierra habitada y de la expedición de Heracles y que constituían lo que el oráculo había designado con el nombre de Columnas, se detuvieron en un lugar del lado de acá del Estrecho, donde se encuentra ahora la ciudad de los saxitanos; y como quiere que, realizando un sacrificio allí no les resultaran favorables las víctimas, se volvieron. Un tiempo después, los enviados avanzaron unos mil quinientos estadios más allá del Estrecho hasta una isla consagrada a Heracles situada junto a la ciudad de Onoba de Iberia, y creyendo que estaban allí las Columnas hicieron un sacrificio al dios, pero como las víctimas volvieron a resultar desfavorables, regresaron a la patria. Los que llegaron en la tercera expedición fundaron Gádira, y levantaron el templo en la parte oriental de la isla y la ciudad en la parte occidental. Por esto creen unos que las Columnas son los promontorios del Estrecho, otros que Gádira, y otros que están situadas aún más allá de Gádira. Algunos supusieron que las Columnas eran Calpe y Abílix, la montaña situada enfrente de Calpe en Libia, la cual dice Eratóstenes que se eleva en el Metagonio, un pueblo nómada; otros, que eran las islitas cercanas a una y otra montaña, a una de las cuales dan el nombre de Isla de Hera. Artemidoro menciona la Isla de Hera y su santuario, pero niega que exista otra, un monte Abílix y un pueblo Metagonio. También las Errantes y las Entrechocantes las trasladan algunos aquí, pensando que son ellas las Columnas, que Píndaro llama "Puertas de Gádira" cuando afirma que Heracles llegó hasta ellas como al último confín de las tierras. Y tanto Dicearco como Eratóstenes, Polibio y la mayoría de los autores griegos sitúan las Columnas en los alrededores del Estrecho, mientras que los iberos y libios dicen que están en Gádira, puesto que la zona del Estrecho no se asemeja nada a unas columnas. Otros las identifican con la columnas de bronce de ocho codos de altura del santuario de Heracles en Gádira, en las cuales están grabados los gastos de construcción del templo, porque los que llegaban a ellas al finalizar su travesía y hacían un sacrificio en honor de Heracles hicieron que se propagara la creencia de que éste es el límite de la tierra y del mar. También Posidonio considera esta explicación como la más plausible, y en cambio el oráculo y las diversas expediciones, una invención fenicia.

Ahora bien, acerca de las expediciones, ¿qué argumento podría esgrimirse como refutación o prueba, si ninguna de las dos opiniones es contraria a la razón? Y en cuanto a afirmar que las islitas o las montañas no parecen columnas, y buscar en cambio los límites de la tierra habitada o de la expedición de Heracles en unas columnas en sentido estricto, hay cierta razón en ello, pues era costumbre antigua establecer tales límites; por ejemplo, los de Regio construyeron la columnita, una especie de torrecilla, situada sobre el Estrecho, y frente a esa columnita está llamada Torre de Péloro; los llamados Altares de los Filenos se hallan más o menos en medio del territorio que hay entre las Sirtes, y sobre el Istmo de Corinto se tiene memoria de una columna que se alzaba antiguamente, que erigieron a medias los jonios que ocuparon el Ática y la Megáride, tras su expulsión del Peloponeso, y los que ocuparon el Peloponeso, grabando en la parte que mira a Megáride: 

Esto no es el Peloponeso, sino Jonia,

y en la otra: 

Esto es el Peloponeso, no Jonia.

Y Alejandro levantó, como hitos de su expedición a la India, unos altares en los lugares más orientales a los que llegó, imitando a Heracles y a Dionisio. Por tanto, existía esta costumbre.

sábado, 19 de enero de 2013

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XXVIII)





2 Plaga de conejos.
A la fecundidad de la tierra se suma el hecho de no hallarse allí fácilmente ninguno de los animales dañinos, pues dicen que ni siquiera los lebratos son indígenas, sino que alguien llevó desde la costa de enfrente un macho y una hembra, que engendraron una prole que desde el principio fue tan numerosa que derribaban casas y árboles con sus galerías subterráneas, y, como dije, las gentes se vieron obligadas a recurrir a los romanos. En cambio ahora la facilidad de su caza no permite que prevalezca el daño, sino que los propietarios disfrutan con provecho de su tierra. éstas son pues las islas del lado de acá de las llamadas Columnas de Heracles.

3. Gádira.
Junto a las Columnas hay dos islitas, a una de las cuales denominan isla de Hera, incluso hay quienes llaman Columnas a éstas. Del lado de allá de las Columnas a éstas. Del lado de allá de las Columnas está Gádira, de la cual tan sólo hemos dicho que dista de Calpe más o menos setecientos cincuenta estadios; se halla en las cercanías de las desembocadura del Betis. Pero hay mucho más que decir sobre ella; pues sus habitantes son los que envían una flota más numerosa y de mayores barcos tanto el Mar Nuestro como al Exterior, a pesar de no habitar una gran isla, de no ocupar mucho de la costa de enfrente y de no haberse apoderado de otras islas, sino que la mayoría viven en el mar, siendo pocos los que se quedan en casa o pasan su tiempo en Roma. Y sin embargo, por su población parecería que no va por detrás de ninguna ciudad, exceptuada Roma; al menos, he oído decir que en uno de los censos recientes se estimó en quinientos el número de gadiranos del orden ecuestre, número que no se da en ninguna de las ciudades itálicas salvo en Patavium (Padua). Y, con ser tantos, ocupan una isla de no mucho más de cien estadios de longitud, y de anchura en algunos puntos incluso de sólo un estadio. Al principio habitaban una ciudad muy pequeña; pero Balbo Gaditano, el que logró el triunfo, les construyó otra que llaman Nueva, y a la ciudad constituida por ambas, Gemela, que a pesar de no tener más de veinte estadios de perímetro no padece estrechez. Porque son pocos los que residen en ella, debido a que todos pasan la mayor parte del tiempo en el mar y a que otros viven también en la costa de enfrente, y sobre todo, por sus ventajas naturales, en la islita vecina, de la que, contentos con el lugar, han hecho como una "ciudad enfrentada" de Gemela. Pero, en comparación, vive poca gente en ésta y en el puerto que Balbo les edificó en la costa continental. La ciudad está emplazada en la zona oeste de la isla, y muy próximo a ella, en el extremo, está el santuario de Crono, junto a la islita; el Heraclion se encuentra al otro lado, al Este, por donde la isla se aproxima más al continente, estando separada de éste por un estrecho de alrededor de un estadio. Y dicen que el santuario dista de la ciudad doce millas, haciendo coincidir el número de trabajos con el de millas; sin embargo la distancia es mayor, casi tanta como la longitud de la isla. La longitud de la isla se mide de Poniente a Levante. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XVIII)



3 Fundaciones míticas
Tras ésta se encuentra Ábdera, también ella fundación fenicia. Al interior de estos lugares, en la zona montañosa, aparece Odisea y en ella el santuario de Atenea, según han dicho Posidonio, Artemidoro y Asclepiades de Mirlea, un hombre que fue maestro de letras en Turdetania y publicó una Descripción de sus pueblos. Éste mantien que como recuerdos del viaje de Odiseo hay colgados en el santuario de Atenea escudos y tajamares; y que algunos de los que fueron en la expedición con Teucro vivieron entre los calaicos, y que existen allá ciudades, una llamada Helenos y otra Anfílocos, porque Anfíloco habría muerto allí y porque sus compañeros habrían llegado en sus andanzas hasta el interior. Dice que se tiene testimonio de que algunos de los que iban con Heracles y de los que partieron de Mesenia se establecieron en Iberia, y que los laconios sometieron una parte de Cantabria no sólo lo sostiene él, sino también otros. Cuentan también que hay una ciudad Opsicela en el país, fundación de Ocelas, el que cruzó el mar con Antenor y sus hijos en dirección a Italia. Y como ha dicho Artemidoro, hay quienes, dando crédito a los mercaderes gadiritas, están convencidos de que los que viven en Libia más allá de Maurusia, junto a los etíopes occidentales, son llamados lotófagos porque se alimentan de loto, una especie de hierba con su raíz, que no necesitaban beber - aunque no tienen tampoco de qué, por la falta de agua - y que se extienden hasta la región de más allá de Cirene. Otros a su vez son llamados lotófagos son los que habitan una de las dos islas fronteras a la Sirte Menor, Méninx.

4 Homero, geógrafo.
No es de extrañar que el poeta haya compuesto así la leyenda sobre el vagabundeo de Odiseo, de manera que la mayor parte de lo que narra sobre él se sitúa más allá de las Columnas, en el Mar Atlántico; pues lo comprobado por observación concordaba con los lugares y demás aspectos imaginados por él, de modo que no dejaba sin verosimilitud la ficción. Tampoco es de extrañar que algunos, dando crédito a esas mismas historias  a los extensos conocimientos del poeta, hasta convirtieran en hipótesis científicas la poesía de Homero, como hicieron Crates de Malos y algunos otros. Pero otros acogieron semejante intento tan ásperamente que no sólo desterraron al poeta, como si fuera un labrador o un segador, de toda la ciencia geográfica, sino que tomaron por locos a los que acometieron dicha interpretación. Pero a añadir defensa, enmienda u otra cosa por el estilo a lo dicho por aquéllos no se ha atrevido ninguno de los maestros de letras ni de los conocedores de las matemáticas; y, sin embargo, a mi entender es posible defender mucho de lo que dijeron y corregirlo, especialmente todo aquello con lo que Piteas confundió a los que le creyeron por desconocimiento de los lugares occidentales y septentrionales que bordean el Océano. Pero dejemos esto, que exigiría un tratado extenso y específico.

jueves, 29 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XI)




13 Griegos y troyanos en Iberia. Comparación con el Elisio.
Por lo que respecta a los mejores testimonios, puede juzgarse a partir de los siguiente: pues la expedición de Heracles, que se prolongó hasta aquí, y la de los fenicios le pintaron la riqueza y despreocupación de sus gentes: éstas llegaron a estar tan completamente sometidas a los fenicios que la mayor parte de las ciudades de Turdetania y de los lugares cercanos están hoy habitadas por aquéllos. Y me parece que la expedición de Odiseo, que llegó hasta estos parajes y fue conocida por Homero, le dio un pretexto para, a partir de lo ocurrido, transformar tanto la Odisea como la Ilíada en poesía y en la fabulación habitual en los poetas.

Pues no solamente presentan vestigios de estos acontecimientos lugares de Italia y Sicilia y algunos otros, sino que también en Iberia aparece una ciudad Odisea, un santuario de Atenea y otros miles indicios de sus andanzas y las de otros supervivientes de la Guerra de Troya, que perjudicó por igual a los que sufrieron la agresión y a los que tomaron Troya (pues éstos obtuvieron una victoria cadmea), al ser aniquiladas sus casas y no corresponder sino un escaso botín a cada uno; y sucedió que los que se salvaron, cuando estuvieron lejos de los peligros, se dedicaban a la piratería, inlcuidos los griegos, los unos por haber sido expoliados y los otros por vergüenza, pensando cada cual de antemano que es 

en verdad deshonroso estar tanto tiempo [sin los suyos] y volver de vacío

junto a ellos de nuevo. Han sido transmitidas las andanzas de Eneas, Antenor y las de los henetos; también las de Diomedes, Menelao, Menesteo y otros más. El Póeta, que tenía efectivamente información sobre tantas expediciones a los confines de Iberia y sabía de su riqueza y demás excelencias por haberlas revelado los fenicios, ubicó allí la morada de los hombres piadosos y el Campo Elisio, donde dice Proteo que morará Menelao:

Pero a ti el Campo Elisio y al confín de la tierra
te enviarán los Inmortales, donde el rubio Radamantis.
Muy fácil es la vida allí para los hombres:
ni nevada, ni crudo invierno, ni lluvia nunca,
sino que siempre Océano envía brisas de Céfiro
que soplan suaves para aliviar a los hombres

Pues la pureza del aire y el soplo suave del Céfiro son característicos de esta región, por ser occidental y cálida y encontrarse en el extremo de la Tierra, donde según el mito decimos que se sitúa el Hades. En cuanto a Radamantis, mencionado más arriba, evoca la proximidad de Minos, acerca del cual dice Homero:

Allí ví a Minos, hijo ilustre de Zeus,
con cetro de oro, impartiendo justicia a los muertos.

Y los poetas posteriores no cesan de referir cosas en el mismo sentido, la expedición a por las vacas de Gerión y la de las manzanas de oro de las Hespérides, denominando incluso Islas de los Bienaventurados algunas que hoy sabemos que se ven no muy lejos de los promontorios de Maurusia que están frente a Gádira.
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