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miércoles, 6 de marzo de 2019

EL LEÓN DE LUCERNA.



El León de Lucerna obra del escultor neoclásico B. Thorvaldsen, es un sentido homenaje a los mercenarios suizos caídos en la defensa de las Tullerías cuando se produjo el asalto en 1792. Para el escritor Mark Twain es "la roca más triste y emotiva del mundo".

martes, 6 de febrero de 2018

BATALLA DE GUINEGATE.



Borgoñones, alemanes, tiroleses y suizos, comandados por el duque de Borgoña – y futuro emperador – Maximiliano de Habsburgo, formados en cuadrados de piqueros derrotaron a la caballería francesa del rey Luis XI en el año 1479. La clave de la victoria austroborgoñona estuvo en la disposición de la infantería, dividida en dos cuadrados grandes y profundos. Uno de los cuadrados estuvo al mando de Jacobo de Saboya, que ya había servido bajo las órdenes de Carlos el Temerario, y el otro por el conde Engelberto de Nassau. 

sábado, 20 de agosto de 2016

THOMAS MÜNTZER.



Predicador y teólogo germano, defensor de la Reforma (primero partidario de Lutero y después crítico feroz de la doctrina luterana), abrazó la causa de los anabaptistas suizos y líder del movimiento campesino alemán en los albores de la Edad Moderna. Su objetivo, preparar el terreno para el advenimiento del Reino de Dios. Tras incitar al campesinado alemán a la revuelta, el ejército popular fue aplastado en el campo de batalla y Müntzer torturado y decapitado.  

lunes, 11 de julio de 2016

BATALLA DE MORGARTEN



El 15 de noviembre del año 1315, 1.500 disciplinados campesinos, leñadores y montaraces suizos, integrantes de la primigenia confederación, derrotaron contra pronóstico al superior ejército del duque de Austria Leopoldo I. Las picas de los campesinos alpinos fueron capaces de aniquilar a la caballería feudal austriaca, un hecho excepcional en la historia militar de la Edad Media.  

sábado, 6 de febrero de 2016

LOS GREMIOS DE BERNA.



Gran parte de la riqueza secular de Berna, la capital de Suiza, procedía de los dinámicos gremios que desde la Plena Edad Media se fueron desarrollando en la ciudad. En la actualidad es un auténtico placer para los sentidos, pasear por sus calles y detenerse a cada pocos pasos a observar, ensimismado, los símbolos, que toman distintas formas, de esos antiguos gremios.
















miércoles, 27 de mayo de 2015

ANTIGUA CONFEDERACIÓN SUIZA.



Suiza es, teniendo en cuenta su organización política y administrativa, uno de los estados más originales de la Vieja Europa, hay incluso quien afirma, sin rubor, que es el estado más extraordinario del continente. El origen de su característica estructura cantonal hay que buscarlo en la Edad Media, en la Antigua Confederación, cuando poblaciones rurales de campesinos y centros urbanos sedes de artesanos y comerciantes, decidieron romper los mecanismos feudales clásicos que les hacían depender de poderosos linajes aristocráticos y crear una forma diferente de organizar su sociedad, su economía y su política. Su aparición entre los siglos XIV y XV fue una auténtica sorpresa e innovación política para la época.

En el territorio de lo que hoy es Suiza, en el corazón de la cordillera más elevada de Europa, los Alpes, se sucedieron cazadores recolectores del Paleolítico, trabajadores del metal del Neolítico, diversas tribus celtas como retios y helvecios, invasores germanos como cimbrios y teutones, todos ellos sometidos por el fuerte brazo de Roma, el reino altomedieval de los burgundios y los señores carolingios. Y desde el 1037 el territorio de la Suiza moderna se hallaba en el interior de los límites del Imperio. Parecía que el destino de esta tierra y de sus gentes, iba a depender de las energías e intereses de unas pocas familias aristocráticas.

Durante el siglo XII, época del renacer urbano, el número de ciudades suizas pasó de 16 a 80, de tal manera que la vida económica del país se desarrolló a un ritmo vertiginoso, especialmente gracias a las rutas entre el Rin y el Norte de Italia a través del paso de San Gotardo, que abrieron el acceso a la Suiza central por vez primera en la Historia.

Hacia mediados del siglo XIII el rey Rodolfo I de los Habsburgo, extendió sus dominios por la Meseta Suiza, al mismo tiempo que se iba imponiendo a marchamartillo el régimen feudal, pero sus ambiciones imperiales le distrajeron de los asuntos suizos. Un hecho que los suizos se apresuraron en aprovechar.

Las comunidades de los bosques, que se querían libres e independientes, Waldstatten , fueron las primeras en agruparse, dando lugar, con el tiempo, a la Antigua Confederación, una férrea alianza concretada por las poblaciones que habitaban los valles centrales de la cordillera alpina. De la misma manera que en el siglo XX, los maltrechos estados europeos destrozados durante la Segunda Guerra Mundial, estas comunidades de los bosques aunaron una serie de intereses comunes, como el libre comercio y el asegurar la paz, la seguridad y la viabilidad de las principales rutas mercantiles que atravesaban las montañas.


En el año 1291, pocos meses después de la muerte de Rodolfo I, las comunidades suizas quisieron dar oficialidad a su unión, como cuando contraen matrimonio dos personas que llevan veinte años compartiendo sus vidas, y firmaron la Carta o Pacto Federal (Bundsbrief). Este documento que suscribieron las comunidades rurales de Uri, Schwyz (de donde procede el nombre de Suiza) y Unterwalden, está considerado el acta fundacional de la Ewiger Bund, la Liga Eterna. Estos primitivos cantones, cuyo objetivo más inmediato era sacudirse las injerencias extranjeras y oponerse a los soberanos austríacos, estaban compuestos por campesinos, siervos y ciudadanos, tanto nobles como burgueses, y con la firma de este tratado se juraron fidelidad y socorro mutuo.


Para consolidar su posición buscaron el apoyo de los rivales de los Habsburgo, como Adolfo de Nassau o Enrique VII de Luxemburgo, que no tardan en reconocer a la Confederación.

En 1353 a los tres cantones originales (y fundacionales) se habían sumado otros dos cantones, Glaris y Zug, y las ciudades estado de Lucerna , Zurich y Berna (que siguen estando entre las más destacadas e importantes del país), y todos juntos dieron vida a la Antigua Confederación, compuesta ahora por ocho estados, que con el tiempo fue incrementando sus miembros y que pudo existir hasta los convulsos años revolucionarios de finales del siglo XVIII.


Lucerna, Berna y Zurich se fueron uniendo a la confederación por diferentes intereses, aunque algunas de estas ciudades no habían roto su relación con los Habsburgo. En un momento de debilidad de la dinastía imperial, Lucerna intentó apoderarse de ciertas tierras de los Habsburgo, y Leopoldo III reaccionó armando un ejército dipuesto a someter a los levantiscos suizos. El choque entre ambos ejércitos tuvo lugar en 1386 en la batalla de Sempach , donde los helvéticos volvieron a demostrar sus habilidades como combatientes. El propio Leopoldo III murió en batalla.


Para el siglo XV la pujante confederación controlaba gran parte de los territorios al sur y al oeste del Rin, hasta los Alpes, en 1476 derrotaron a Carlos el Temerario en la batalla de Morat y en 1499 la victoria suiza sobre la Liga Suaba y la Casa de Habsburgo en la celebrada batalla de Dornach , dio como resultado la independencia de facto del Sacro Imperio.

Con esta victoria la Confederación reafirmó su reputación de invencible, pero no siempre se puede ganar, y en 1515 la expansión suiza fue frenada en seco, tras sufrir una derrota en la batalla de Marignano. Tras la batalla suizos y franceses firmaron una paz perpetua, (lejano origen de la neutralidad suiza), que marcaba además el final de la expansión de los confederados, que prácticamente no volvieron a participar en ninguna guerra continental. Solo como mercenarios.


Sin embargo la Confederación carecía de instituciones comunes, aunque se había adquirido la conciencia de remediar este defecto durante las siguientes centurias. A veces los intereses de las ciudades entraban en conflicto con los valles, de ahí que en el fondo no existieran motivos para perseguir un gran objetivo político. Y esto último quizá salvó a Europa de ser dominada por Suiza. La fama de gente pacífica de la que gozan los suizos en la actualidad, nada tiene que ver con la imagen de los montañeses helvéticos del siglo XV, prácticamente imbatibles en el campo de batalla. El carácter local de su gobierno cantonal, sin excesivos intereses imperialistas, ancló sus ambiciones dentro de unos límites geográficos determinados.




miércoles, 25 de febrero de 2015

GUILLERMO TELL



Todos conocen la leyenda de Guillermo Tell, una gallardo caballero que se vio obligado a disparar una flecha a una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo. Además de valiente, era experto arquero y no erró el tiro, Pero ¿quién era ese Guillermo Tell?

Guillermo Tell es un héroe popular suizo, cuyas andanzas se sitúan en el lejano siglo XIV, una convulsa época en la que se estaba formando la Confederación de Cantones suizos, un precedente de la actual organización política del pequeño estado alpino.

Se cree que Guillermo se enfrentó al poder imperial, feudal y opresor que representaban los Habsburgo y que conseguirá la libertad para su gente. Firme opositor de la dinastía germana, Guillermo fue apresado por el administrador Herman Gressler, que obligó al rebelde a lanzar una flecha sobre su propio hijo. Cuentan el protagonista de la leyenda tenía otra saeta a mano, para en caso de fallar y matar a su vástago, disparar directamente al corazón del tirano. Al declarar, bravuconamente, como no podía ser de otra forma, para un tipo con fama y hechuras de héroe, su intención de matar al gobernador, fue condenado a prisión. 

Durante la travesía en el barco que le conducía al presidio, Guillermo Tell burló a sus guardianes, logró escapar, para finalmente encontrar y matar a Herman Gresslet. La leyenda del arquero suizo sirvió a Friedrich von Schiller para escribir una obra de teatro, que inspiró a su vez la obra musical de Rossini. 

martes, 13 de enero de 2015

FRAUMUNSTER DE ZURICH.



El origen medieval de Zurich, como tantas y tantas ciudades europeas, está íntimamente relacionado con un convento, en este caso, femenino. Hacia el 853 Luis el Germánico, nieto de Carlomagno que heredó el reino de Francia Orientalis, nombró a su hija Hildegarda, abadesa de un convento fundado a orillas del río Limmat, y a los pies de la colina Lindehof. Bertha, la hermana de Hildegarda ordenó la construcción de una cripta para resguardar las reliquias de los santos Félix y Régula, patronos de la ciudad. Unos cien años más tarde, en 929, se documenta la primera mención de Zurich como ciudad.


Con el tiempo Fraumunster se convirtió en un símbolo de la ciudad y en la residencia de la abadesa, a la que el emperador Enrique III el Negro, en 1045 otorgó el privilegio de celebrar mercados, acuñar monedas y cobrar peajes, contribuyendo al desarrollo económico de la ciudad. Además se convirtió en hogar y/o refugio para muchas damas (descarriadas) de la nobleza germana.


El convento en una orilla y la catedral, Grossmünster, en la opuesta, y alrededor de ambas, las ricas casas de comerciantes y lujosos edificios de los gremios. Toda la prosperidad de la Edad Media concentrada alrededor del río Limmat.


El día de la fiesta de los santos se celebraba una procesión entre la Grossmünster y la Fraumunster, con las reliquias de los patrones, objeto, por otro lado, de continuas disputas entre la Catedral y el Convento. Estas procesiones atraían a millares de peregrinos cada año. (El comercio y las reliquias movían los pies de miles de europeos).



Durante la Reforma el convento fue disuelto y parcialmente destruido, conservándose la iglesia del románico tardío (siglo XIII). En el solar del antiguo convento encontramos hoy día el Stadhaus, un edificio neogótico que intentan recuperar, de alguna manera, la estética medieval, y que funciona como salón de exposiciones y celebraciones varias (cuando pasamos por allí comenzaban los brindis de una boda).  

lunes, 8 de diciembre de 2014

LINDENHOF, LA COLINA DE ZURICH.



Mirador y plaza pública, en la colina Lindenhof, sobre el río Limmat, podemos rastrear los orígenes de Zurich. Un enclave elevado elegido por romanos para instalar un cuartel que protegiese la aduna de Turicum, de los antiguos alemanes. Sede de un palacio carolingio, cuando la ciudadfue, digamos, refundada. Durante la Edad Moderna tipico lugar de reunión para los vecinos de la urbe tras las agotadoras jornadas laborales. Aquí los ciudadanos juraron la constitución de la Confederación Helvética. Hoy día es un oasis de paz, un agradable parque donde sentarse a descansar tras haber consumido energías subiendo y el lugar ideal para contemplar la historia de esta sorprendente ciudad.


FRITSCHI, ESPÍRITU DEL CARNAVAL DE LUCERNA.




La Fritschibrunnen en Lucerna es un homenaje a Fritschi, un legendario personaje vinculado al famoso carnaval de la ciudad. Su esposa, hijo y algunos criados también son representados en la fuente.


Fritschi, que porta una bandera con los colores de la ciudad, es el líder imaginario y legendario del "Safran Cofradia" el más antiguo gremio de Lucerna, y es desde el siglo XV, el protagonista del Carnaval. Posiblemente en origen, un pelele que simbolizaba la corporación gremial.



Toda la familia Fritschi al completo - Fritschne la esposa, Fritschikind el hijo - protagonizan un desfile, en el que antaño predominaban los aspectos patrióticos y folklóricos, mientras que en la actualidad son cómicos y satíricos, como todo carnaval que se precie.  


martes, 2 de diciembre de 2014

RYFFLIBRUNNEN.



Homenaje a los eficientes ballesteros de la ciudad de Berna, arma fundamental de los ejércitos de la Confederación suiza, obra del escultor Hans Gieng. Un capitán de ballesteros, que más bien recuerda a un bufón, con espada y ballesta, y a sus pies un pequeño oso, símbolo de Berna, que carga un fusil de chispa.  

NYDEGGKIRCHE



Construida entre 1341 y 1346 es la segunda iglesia más antigua de Berna. Fue edificada sobre los restos del antiguo castillo en el burgo de Nydegg sobre el río Aare. A finales del siglo XV se la añadió la torre.  


GERECHTIGKEITSGASSE - CALLE DE LA JUSTICIA EN BERNA.



Prolongación de la Kramgasse, la Gerechtigkeitsgasse, la Calle de la Justicia, une el precioso centro histórico, el Altstadt, con el no menos histórico barrio de Nyddeg a orillas del Aare. Algunos de los soportales y edificios más antiguos de la ciudad se ubican en esta calle, muchos de ellos construidos por los gremios, cuyos símbolos siguen ornamentando sus fachadas. La fuente de la justicia preside la rúa. 


Un grifo dorado en el gremio de los tejedores. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

NYDEGG BURG DE BERNA,



El barrio medieval de Nydegg surgió en la ciudad de Berna alrededor de una castillo situado cerca de las aguas del río Aare. Hacia el año 1268 el castillo Nydegg fue derruido y la ciudad se expandió hacia la zona que anteriormente ocupaba la fortaleza.


Berna desciende bruscamente hacia las aguas del río Aare, que son salvadas en el extremo del espolón por el Nydeggbrucke. Cerca del puente se erige la iglesia de Nydeg con el barrio de Matte a su alrededor. Un barrio que conformaba el antiguo burgo medieval donde residían y trabajaban los artesanos, que junto a los comerciantes y patricios engrandecieron esta pequeña joya urbana. Curtidores de pieles, ceramistas, molinos de harina y aserraderos, todas actividades que necesitaban del agua, se arremolinaban en torno al río Aare.


Una larguísima pasarela de madera conduce a uno de los barrios más antiguos de Berna y te acerca a algunos de los fascinantes rincones de esta ciudad. 



La iglesia de Nydegg fue construida sobre las ruinas de la fortificación entre 1341 y 1346. Erigir una iglesia era una manera de decirle al Emperador; únicamente el poder de Dios está por encima de nosotros. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

KATHARINA VON ZIMMERN.



El siglo XVI fue una época convulsa para Europa, los Humanistas intentaban desterrar de la memoria la Edad Media y los Reformistas iniciaron su cruzada contra la Santísima Iglesia Católica. En algunos cantones suizos las ideas de Zwinglio corrieron como la pólvora, especialmente en Zurich, el lugar donde había comenzado sus prédicas. Katharina von Zimmern fue la última abadesa del Convento de Mujeres - Fraumunster - de la ciudad suiza, y su prudente actuación evitó un mayor derramamiento de sangre en los disturbios ocasionados por las turbas de radicales reformistas. En el interior del claustro del antiguo convento se erige un monumento en forma de prisma como homenaje a Katharina von Zimmern, una obra de la escultora Anna Maria Bauer. 

DAS HAUZ ZUM LOCH.



Los edificios antiguos otorgan empaque y personalidad a las ciudades. Aunque la mayoría de las veces poca queda de la construcción original, al menos la ubicación suele ser la elegida para su edificación. La ciudad de Zurich conserva muchos de estos edificios, especialmente viviendas y antiguas sedes gremiales. La Hauz zum Loch, algo así como la Casa del Agujero, situada muy cerca de la catedral fue la residencia de la familia de caballeros Wisso entre 1230 y 1250, y probablemente la vivienda que el duque de Zähringen tenía en la ciudad. Una leyenda cuenta que aquí estuvo situada la casa donde se hospedaba el emperador Carlomagno cuando pasaba por Zurich. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

SIMSONBRUNNEN - LA FUENTE DE SANSÓN EN BERNA.



El forzudo Sansón, uno de los jueces de Israel, descoyunta con sus propias manos la mandíbula de un fiero león hasta acabar con su vida.

"Sansón bajó a Timná y, al llegar a las viñas de Timná, vio un leoncillo que venía rugiendo a su encuentro. El espíritu de Yahvé le invadió, y sin tener nada en la mano, Sansón despedazó al león como se despedaza un cabrito; pero no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho".
Jueces, 14, 5.


La fuente, construida durante el Renacimiento, en plena Reforma Religiosa, se convirtió en un símbolo de Berna; los berneses esperaban vencer al león del Catolicismo.  

sábado, 8 de noviembre de 2014

BATALLA DE SEMPACH



En 1386 los caballeros del duque Leopoldo III de Austria se enfrentó a la infantería confederada suiza armada con largas lanzas, en Sempach, a unos 15 kilómetros de Lucerna. Infantes de Uri, Schwyz, Unterwalden y Lucerna, dirigidos por Petermann von Gundoldingen (natural de Lucerna) obtuvieron una importante victoria frente al ejército de los Habsburgo, formado por tropas de los ducados de Austria, de Carintia y de Estiria, dirigidas por el propio Leopoldo III. Tras una maniobra de distracción el grueso del ejército suizo cargó contra uno de los flancos austriacos, cogiendo desprevenidos a sus enemigos y provocando una auténtica masacre, que acabó con la muerte de muchos nobles, incluyendo la del duque Leopoldo. La obstinación de los suizos forjó su identidad nacional victoria tras victoria. 
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