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viernes, 7 de noviembre de 2025

TRIESTE - RIJEKA.



Los escasos 80 kilómetros que unen (o separan, según se mire) Trieste y Rijeka (conocida también como Fiume) condensan la historia de Europa durante el siglo XX.
 

El derrumbe de los Imperios, la consolidación de los estados nación, experimentos sociales (el proyecto de D’Annunzio en Fiume) y políticos (Territorio Libre de Trieste), las reivindicaciones nacionalistas e irredentismo, el origen del fascismo, el desarrollo del socialismo, el Telón de Acero, la desaparición de Yugoslavia y el triunfo (nunca definitivo) de la Unión Europea.
 


miércoles, 4 de junio de 2025

FONDACO DEI TEDESCHI, UNA PEQUEÑA HANSA EN LA LAGUNA.


 



Durante siglos Venecia fue la metrópoli comercial del mar Mediterráneo y punto de encuentro de comerciantes y mercaderes llegados desde otras latitudes. Los comerciantes alemanes se organizaban, para defender sus intereses, en asociaciones llamadas hansas. La ciudad de Lübeck funcionaba como capital y cabeza de la Liga Hanseática. A las orillas del gran canal, en la bella Venecia, los comerciantes germanos se organizaron siguiendo las mismas directrices que en sus ciudades de origen, alrededor del Fondaco dei Tedeschi. En la práctica una especie de sucursal de la poderosa Liga Hanseática del Norte.

jueves, 22 de mayo de 2025

COMACCHIO

 



Jueves 1 de Agosto de 2024 una parada en la larga ruta que une Rávena con Trieste. Un maravilloso, y muy soleado, paseo por las tranquilas calles de Comacchio, y una deliciosa piadina con bresaola para almorzar. Viva l'Italia.


La ciudad vieja, la histórica, la que hace las delicias de los viajeros que, cámara en mano llegan día tras día, se asienta sobre treces islotes unidos mediante puentes. Imposible no reconocer en Comacchio una suerte de delicada Venecia en miniatura.


La misma estrategia utilizada en otras poblaciones enclavadas en el Delta del Po y en las salubres lagunas adriáticas. Concretamente Comacchio se ubica en la desembocadura del río Reno. Nos situamos en la provincia de Ferrara, integrada en la región de Emilia Romagna (como la bella Rávena o la docta Bolonia).





Humedad y calor asfixiante. El verano no es la mejor época para visitar estas regiones mediterráneas. Tras las visita una piadina con rúcula y bresaola, acompañada de agua gasatta. El palador inundado por los sabores de Italia.


Situada en un territorio estratégico, ambicionado por las potencias de cada momento, al colapsar (definitivamente) la Roma Imperial, varios poderes trataron de dominarla sucesivamente. Comacchio vivió cierta prosperidad en el Reino Ostrogodo y cuando los francos penetraron en Italia, el rey Pipino el Breve negoció con el papa Esteban II la incorporación a sus dominios. En algunos momentos los francos utilizaron el puerto de Comacchio para atracar a su flota. Los rivales venecianos como consecuencia de un incidente diplomático sin mayor importancia, incendiaron y arrasaron la población.


Más tarde la ciudad pasó por manos del arzobispado de Ravena, del señor de Ferrara Obizzo IV de Este y en su expansión por el mar cayó en poder Veneciano en 1508. Los venecianos la mantuvieron hasta 1597 fecha en que el papa Clemente VIII la reclamó como feudo vacante. Formó parte de los dominios pontificios hasta 1866, cuando pasó a formar parte del Reino de Italia.


Me pregunto, esos ciudadanos de un estado teocrático ¿cómo vivieron el nacionalismo italiano?. 250 años siendo parte de los Estados Pontificios. Una teocracia en toda regla, en el corazón del Occidente Civilizado e Ilustrado. Cambiaron al Santa Padre – Pío IX – por un rey – Vitorio Emmanuelle – a la iglesia por un Estado, a Dios por la Patria, y el anillo del pescador por la bandera tricolor. Me resulta todo tan extraño, y al mismo tiempo tan curioso.


El jornalero cambió a un patrón por otro. La mentalidad liberal fue imponiéndose a la aristocrática (aunque en muchos casos trataban de imitarla). El gran empresario se convirtió en el titiritero que mueve los hilos. Y el Santo Padre acabó enclaustrado en el Vaticano.


La sangre de los mismos jóvenes fue derramada a causa del Risorgimiento, el irredentismo y la Gran Italia. Cuando no se encuentran enemigos en el exterior, dirigen la mirada hacia el sur. Napolitanos, sicilianos y calabreses acuden prestos a recoger el guante.


Que sencilla y placentera es la vida y cuanto la complican los dogmas, las religiones y las ideologías. El odio visceral que nace del bajo vientre de millones de seres infelices en todo el mundo se alimenta de ellas.





Trepponti es el monumento más conocido y al tiempo el más reconocible de todo el entramado urbano de Comacchio. Y aunque el nombre parece indicar la existencia de tres vías de acceso, en realidad son cinco, algo completamente original y genuino.





También es conocido como Ponte Pallotta en homenaje al cardenal legado de Ferrara, Giovan Battiste Pallotta, que fuen quién ordenó su construcción. El proyecto del puente fue obra de Luca Danese enmarcado en la profunda renovación que se acometió en una ciudad de Comacchio bastante ruinosa y abandonada. Estamos en el siglo XVII y se puede hablar de la nuova fondazione de Comacchio.





Las preciosas torres de vigilancia se añadieron posteriormente, en 1695 , para reforzar todo el paramento defensivo.







La Antica Pescheria situada en el que es, quizás, el rincón más pintoresco de la ciudad, lugar donde propios y extraños se reúnen para comer, beber, hablar y brindar por la vida. Construida en la segunda mitad del Setecentto.





En el centro de la ciudad, en via Ugo Bassi, se puede ver la Loggia del Grano, un bello edificio. una de las primeras obras de la renovatio urbis papal del siglo XVII, fue construida durante la legación del cardenal Giacomo Serra (1615-1623). Piedra de Istria y pilares de ladrillo sustentan un primer piso destinado al granero para abastecimiento público.






La existencia de un edificio catedralicio nos indica la importancia histórico que tuvo esta pequeña y embaucadora ciudad. La Catedral de San Cassiano, aunque sus orígenes se remontan al 708, es un edificio erigido durante la segunda mitad del siglo XVII.


Paseo por el centro de la ciudad, zona vetusta, de casas bajas y humildes, pavimento adoquinado, y cipreses que anuncian el memorial. Las dos Guerras Mundiales robaron a Europa millones de hijos, destrozaron sueños y llenaron de soledad y lágrimas los hogares que nunca los olvidaron.





La vivienda mediterránea utiliza como frontera entre la casa y la calle una simple cortina; un ojo en el salón y el otro en la calle. Mirar y oír sin ser visto. Típico de ambas orillas del mare Nostrum. Tras las cortinas, la morada, un trozo de tela, sencillo y simple, separa el ámbito privado del ámbito público,las sociedades mediterráneas han gustado vivir en la calle,con los vecinos, el calor no se busca en el hogar, si no en aquellos que viven en la puerta de al lado.









Y caminando, caminando alcanzamos las ruinas del monasterio de los Santos Mauro y Agostino. La fachada sigue en pie, rodeada de vegetación y maleza. Un poderoso imán que nos atrae irremediablemente hacia sus muros, ventanas rotas e historias nunca contadas. Hace calor, cantan las chicharras, me siento agotado, y las palabras que cuentan los escombros de los muros derruidos, no alcanzan mis oídos.







Puentes, canales, fondamentas, sotoporteggios, callejones . . . todo aquí tiene un inconfundible aire veneciano. En realidad toda la región adriática está llena de estas fabulosas Venecias.





Desplegar velas y navegar. Caminar y conocer, una y mil veces, cada rincón del mundo.

sábado, 5 de abril de 2025

EL PACTO FRANCO-VENECIANO Y EL DOMINIO DEL COMERCIO EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL.

 



En los inicios del siglo X bizantinos y árabes seguían dominando el mar Mediterráneo, pero estaba comenzando a producirse un fenómeno que terminaría cambiando esta tendencia, “la contraofensiva comercial y militar de la Europa Occidental”. Palabras de Roberto Sabatino López, citadas por Gerald A.J. Hodgett en “Historia social y económica de la Europa medieval”.


Los antiguos puertos de larga tradición urbana y comercial, como Nápoles, Pisa y Rávena, y también los de reciente creación como Amalfi y Venecia, y ciudades como Pavía y Milán empezaron, poco a poco, pasito a pasito, a desplazar a bizantinos y árabes como los intermediarios entre Oriente y Occidente. Primeros pasos, décadas complicadas, un conflicto de intereses, la pujanza occidental, el caso es que hacia finales del siglo XII y comienzos del XIII, los italianos dominaron, incluso, el Mediterráneo Oriental. Con Venecia a la cabeza.


Amalfi, Gaeta, Salerno, Bari y algunas otras ciudades italianas de pequeño tamaño, que se habían abierto al comercio doscientos años antes, fueron pioneras en este renacimiento comercial en la Europa Occidental. Los ataques de los lombardos habían obligado a las ciudades que todavía se encontraban bajo dominio bizantino, a practicar el comerio para conseguir un medio de subsistencia. Los centros urbano italo-bizantinos adquirieron una importancia primordial desde las primeras décadas del siglo X. Sobre todas estas ciudades destaca una, Venecia. Anteriormente Venecia era simplemente un asentamiento modesto de pescadores, pero a finales del siglo IX mantenía un activo y lucrativo comercio con Constantinopla. Gracias a las ganancias que le proporcionaba esta actividad comercial, los venecianos podían comprar el cereal y el vino, que ellos no producían, en la cercana Lombardía.


Venecia, y el resto de ciudades italo-bizantinas tenían capacidad para recoger toda clase de productos y enviarlos a Constantinopla, la flamante y próspera capital del Imperio. Como ciudadanos bizantinos, los venecianos gozaban de ciertos privilegios por encima de comerciantes de otras procedencias. En ese sentido tenían acceso a los almacenes locales situados por las autoridades en los términos de los caminos y en los principales puertos, además de alojares en las casas de huéspedes ubicadas en la capital.


Bizancio dispensaba un trato excepcional a los venecianos, puesto que esos cedían sus barcos al gobierno imperial para el servicio de correos y el transporte de tropas. Los venecianos fueron los más avezados intermediarios en aguas del mar Mediterráneo. Gracias a estos favores, los bajeles venecianos únicamente debían pagar dos nomismata de oro al pasar el estrecho de los Dardanelos, mientras el resto de naves debían pagar quince.


Además del comercio legal, mercaderes y marineros practicaban un intenso contrabando, con Constantinopla como centro de salida y de recepción. Pese a los decretos imperiales que prohibían este tipo de actividades, el tráfico ilegal (como ha ocurrido y seguirá ocurriendo a lo largo de la historia) fluía libremente. Los contrabandistas italianos introducían esclavos en tierras del Imperio y sacaban toda clase de telas de lujo (cuya exportación estaba prohibida), oro, material de guerra y alimentos básicos. La demanda de ciertos productos en determinados lugares y momentos contribuyeron a forjar la imagen romántica del contrabandista, hombre libre y valiente que se mueve con destreza entre los estrechos márgenes de la ley.


El comercio legal y reglado era lo suficientemente atractivo y lucrativo, como para inducir a mercaderes de Venecia, Amalfi, Gaeta y Salerno a desplazarse a Constantinopla, aunque no era posible asentarse de forma permanente en la ciudad. El permiso de residencia que expedía el gobierno bizantino en la xenodochia o casas de alojamiento tenía una validez de tres meses (en cada viaje).


El dinero y los recursos son más valiosos que las diferencias culturales y religiosas. El pragmatismo por encima de las creencias y los fanatismos (sean de la naturaleza que sean). Todos estos puertos italianos también mantenían relaciones comerciales con los países islámicos. La abundancia de monedas árabes halladas en Europa occidental, parece corroborar que este comercio con el mundo islámico era más productivo y beneficioso que el que se mantenía con el Imperio de Oriente. Se importaban especias, perfumes, marfil, textiles y aceites, mientras que se exporaban esclavos, madera, hierro y herramientas. El hecho de comerciar con un potencial enemigo, como era el caso del Islam, no importaba demasiado a los mercaderes italianos.


En el siglo X el papel fundamental en la actividad comercial correspondió a Venecia. Este monopolio comercial del que disfrutaban los puertos italo-bizantinos podía haberse amenazado en el supuesto que las negociaciones de Carlomagno con Bizancio o con el califa abasí Harun-al-Rashid de Bagdad se hubiesen llegado a materializar. Al no concluir con éxito estas negociaciones, los derechos que el Emperador de Occidente hubiese otorgado al Imperio de Occidente como un todo, le fueron concedidos por entero a la República veneciana.


El pactum franco-veneciano del año 840 está en la base de la supremacía de la que disfrutó Venecia por encima del resto de puertos comerciales italianos, en lo que respecta al comercio occidental. Ciudades como Amalfi, Nápoles y Gaeta desarrollaron una poco inteligente política a ojos bizantinos, al seguir colaborando con los musulmanes. Esta colaboración socavó los privilegios comerciales que estas ciudades disfrutaban en los dominios del Imperio de Oriente.


“A los tres años de su elección [Pietro Tradonico de Jesolo], lo vemos encabezando una expedición naval a Dalmacia, y en el 840, fortalecida su posición por el relativo éxito de tales operaciones, envió un embajador a los francos con la misión de firmar un tratado con el nieto de Carlomagno, el emperador Lotario. Gran parte de dicho tratado no era sino la simple confirmación de acuerdos anteriores, pero resulta notable por dos motivos. En primer lugar, el manuscrito original aún existe, y se considera como el más antiguo documento diplomático veneciano que se conserva. En segundo lugar, contiene el compromiso explícito del dogo de responsabilizarse de la defensa del Adriático frente a los eslavos o cualquier otro enemigo, así como el reconocimiento implicito por parte de Lotario de su propia debilidad naval y de los consiguientes derechos de los venecianos sobre el Mediterráneo central”.

Historia de Vencia.

John Julius Norwich


A comienzos del siglo XI la preponderancia de Venecia era absoluta, al tiempo que se producía el declive de los puertos de la región como Comacchio e incluso Rávena, que en su momento disfrutó del puerto más grande del Adriático. En la práctica Venecia era completamente independiente de Constantinopla, y sin embargo sus mercaderes conservaban el privilegio de la ciudadania bizantina. Y por otro lado mantenían relaciones diplomáticas con todas las potencias del Islam. Los negocios por encima de todo. Cuando existe el interés – especialmente el economico – las diferencias religiosas dejan de tener importancia. Para Venecia todos eran clientes y socios comerciales, de manera que trataban de igual a igual a los reyes lombardos, a los posteriores – y efímeros – reinos de Italia y a los emperadores de Occidente (a los carolingios y a los del Sacro Imperio).


Los mercaderes extranjeros eran tratados en Vencia de la misma manera a como lo hacian en Constantinopla, eran controlados por el estado y tenían que redidir obligatoriamente en las xenodochia. Hasta el siglo XI, Venecia no sufrió la rivalidad de otros puertos italianos, pues a partir de esta centuria comenzó Génova a recuperarse lentamente de los destrozos causados por los lombardos. Por otro lado, Pisa, la única ciudad que había continuado realizando actividades comerciales, nunca supuso un serio peligro para la poderosa República de San Marco.


miércoles, 15 de mayo de 2024

MARINEROS DÁLMATAS EN LA BATALLA DE LEPANTO.


 



En el año 1571 tuvo lugar la batalla naval de Lepanto, en la que la Liga Santa derrotó a la armada otomana. La Liga Santa estaba formaba por el Imperio Español, las Repúblicas marineras de Génova y Venecia, los Estados Pontificios, la Orden de Malta, el Gran Ducado de Toscana y el Ducado de Saboya. En la flota de la República de Venecia se integraba una galera de la ciudad de Trogir, la Donna, comandada por Alvise Cipiko. Larga es la tradición naval de la ciudad croata. Además de la Donna, en el registro de la batalla se contabilizan otras cuatro galeras procedentes de Croacia, la San Nicolás de la isla Cres comandada por Colan Drascio, la Cristo Resucitado de Krka con Lodovico Cicuta al mando, de Rab la Galera San Juan con Ivan Dominis y de la isla de Hvar la San Jerónimo con Dragón Zvir.




A estas cinco se sumaban una procedente de Capodistrio, actualmente Koper en Eslovenia, el León de Koper y otra de la ciudad montenegrina de Cattaro, ahora Kotor, la San Trifon. Un octava galera de Sibenik, la San Jorge, aguardaba en la reserva, con Kristofor Lucic como capitán. En la flota había otras dos galeras “croatas” una de Zadar y otra de Korcula, que contaba con una larga tradición en la construcción naval. Ninguna de las dos pudo entrar en combate. Todas estas ciudades estaban vinculadas a la República de Venecia y por ese motivo colaboraron en el esfuerzo bélico para derrotar a la poderosa armada otomana. Por otro lado varias naves de la República de Ragusa colaboraron en el auxilio y en el transporte de tropas y armamento. Entre dálmatas, istrianos y oriundos de la boca de Kotor, se calcula que hubo unos diez mil hombres en la batalla, como remeros y también como marineros, gente de mar de gran prestigio, de los que dependía, en buena medida, la poderosa flota veneciana para dominar (por los medios que fuesen necesarios) el lucrativo comercio mediterráneo.


domingo, 26 de noviembre de 2023

MÁS ALLÁ DEL VÉNETO. EL DOMINIO DE DALMACIA.



 

A sus dotes diplomáticas sumaba Pietro II Orseolo capacidad de mando militar, que le hacen aparecer en la historia como un Pompeyo Veneciano. Durante su mandato comenzó Venecia su expansión por el Adriático, más allá de la laguna véneta, hacia las costas de Dalmacia.


El primer objetivo de esta política expansiva era dominar el Adriático, y de paso librarse de los piratas de estirpe iliria que azotaban aquellas costas. Pacificar el mar Adriático redundaría en un considerable prestigio para la República. Por otro lado, como la expansión militar y comercial del Imperio Bizantino estaba concentrada en las rutas terrestres, las islas mediterráneas quedaban a merced de la ambición mercantil veneciana. Las zonas estratégicas para Venecia eran Istria y Dalmacia y para dominarlas organizó una potente flota. El dux Pietro II Orseolo comandaría la expedición.


La escuadra zarpó en el año 1000 y avanzó victoriosa a lo largo de toda la costa de Dalmacia. Fueron muchas las ciudades que fueron cayendo una a una bajo el poderío veneciano: Zara, Veglia, Trau, Spalato, Curzola, Lagosta o Ragusa. Pietro II Orseolo unificó la costa adriática bajo el protectorado veneciano desde Zara hasta Ragusa (lo que viene siendo toda la costa Dálmata de Croacia). Cuando regresaron a Venecia, la flota fue recibida con todos los honores y grandes festejos en honor del dux, que a partir de estos momentos adoptaría el título de Duque de Venecia y Dalmacia (Dux Dalmaticorum).


jueves, 25 de mayo de 2023

CORFÚ, EL CERROJO DEL ADRIÁTICO

 


La República de Venecia aunando esfuerzos militares, experiencia diplomática y habilidades comerciales, consiguió convertir el Adriático en un mar veneciano. El mar Adriático, más largo que ancho, se extiende aproximadamente desde la desembocadura del Po en el Norte, al canal de Otranto, que lo conecta con el mar Jónico, en el Sur. En palabras de Fernand Braudel Dominar este angosto mar equivale a dominar el Adriático (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Tomo I). La posición clave para dominar la angosta entrada el mar Adriático es Corfú. Enclave controlado por Venecia desde 1386.


En 1386 se apropió de Corfú. Aprovechándose hábilmente de las dificultades internas del Reino de Nápoles, al que la isla en principio pertenecía, sugirió a sus habitantes la necesidad de contar con una mayor protección frente a posibles agresores, y estos – que a su vez sabían que cualquier lista de tales agresores vendría encabezada por la propia Venecia – no tuvieron otra elección que aceptar.

Historia de Venecia.

John Julius Norwich


Entrar o salir del Adriático obliga forzosamente a pasar delante de Corfú. Esta isla situada estratégicamente era considerada el Corazón del estado veneciano. Su control era clave para controlar las rutas comerciales y señorearse de las aguas del Adriático, donde durante varias centurias las naves venecianas prácticamente no tuvieron rivales. Conocedores de la importancia de la isla, las autoridades de la Serenissima no escatimaron recursos para fortificarla. Los ingenieros venecianos se encargaron de proteger tan valiosa plaza, siendo nombrada como Kastrópolis. El arquitecto veronés Michele Sanmicheli diseñó un sistema de fortificación triple, en el que además la ciudad amurallada es complementada por un fuerte a cada lado. Aunque el control y gobiernos eran venecianos, Corfú y sus vecinas fueron un reducto de cultura bizantina a nivel étnico, lingüístico y religioso. Los venecianos colocaron un cerrojo al sur del Adriático, de manera que eran sus galeras las auténticas dueñas de sus aguas y las únicas que podían moverse libremente por el mar. Además sus galeras podían asaltar y detener a cualquier embarcación que navegase por su mar.


De hecho, con Corfú y con su flota, Venecia tenía en sus manos la entrada del Adriático; mejor dicho, el Adriático entero, pues al otro extremo del mar, hacia el norte, la propia ciudad detenta la posición clave, el punto de confluencia de los caminos marítimos y de los caminos continentales, que, a pesar de los Alpes, unían a la Europa Central con el Adriático y el Levante. La misión de Venecia consiste en establecer la ligazón.

Fernand Braudel.

El Mediterráneo y el mundo mediterráneo

en la época de Felipe II.


Los otomanos, conocedores de su importancia, intentaron su conquista en varias ocasiones durante los siglos XV, XVI y XVIII, pero nunca lo consiguieron, de manera que Corfú veneciana fue veneciana hasta prácticamente la extinción de la República en tiempos de Napoleón.


sábado, 7 de diciembre de 2019

PALADÍN GUNDULIC.





En el siglo XV el Mediterráneo Oriental era un hervidero, con Repúblicas de comerciantes buscando constantemente nuevos mercados, al tiempo que los turcos otomanos proyectaban el dominio absoluto de las tierras bañadas por el Mare Nostrum. Paladín Gundulic, Paladino Góndola en italiano, fue uno de los hombres que se movió por el mundo de estos tiempos. 

Paladín Gundulic fue un notable comerciante y diplomático de la República de Ragusa (Dubrovnik). Su familia era de origen italiano – Lucca – y se asentó en la ciudad del Adriático hacia el año 930. Gondola suministraba a Dubrovnik cereales del sur de Italia y Sicilia, gracias a los privilegios que le otorgaron los monarcas napolitanos. 

A lo largo de su vida protagonizó numerosas misiones diplomáticas. En una ocasión escoltó a Erik de Pomerania, gobernante de la Unión Kalmar que regresaba de Tierra Santa y pasó por Dubrovnik. La ciudad equipó una galera y le concedió una escolta, puesta bajo el mando de Gundulic. 

En 1433 el gobierno de la República de Ragusa envió una comitiva encabezada por Gundulic, a felicitar al déspota serbio Brankovic, por el matrimonio de su hija Mara con el sultán Murad II. De paso pidió ayuda al serbio para tratar con el soberano otomano. Más tarde fue nombrado como uno de los supervisores de las obras para el suministro de agua de Dubrovnik. 

Paladin Gundulic se fue ganando la confianza del rey de Nápoles Fernando I (Ferrante I), que lo contrató para mantener una conexión permanente con el señor de la guerra albanés, Skanderbeg.


lunes, 26 de agosto de 2019

VENECIA, LA CIUDAD VAMPIRA




Corre el rumor que durante siglos y cada cierto tiempo aparecen cadáveres desangrados en alguno de los cientos canales de la ciudad, y es que Venecia es la Ciudad Vampira por excelencia; oscura, tenebrosa, húmeda, con calles donde nunca llegan los rayos del Sol, perfecta para ser un No-Muerto, un ser condenado a vagar por las sombras y a alimentarse del Alma Humana a través de su sangre; Ponte del Diavolo, Calle de la Morte... lugares donde seguramente en un pasado remoto apareció una de estas víctimas exangües del Vampiro de Venecia.

domingo, 28 de julio de 2019

FRANCO SACCHETTI.



Escritor y diplomático italiano nacido en Ragusa, la bella Dubrovnik, una ciudad que llegó a ser conocida por su actividad cultural y su influencia marítima como la Atenas de Dalmacia. Siendo joven Franco se ganó fama y reputación como poeta. Escribió una colección similar al Decamerón titulado Il trecento novelle. Trescientos cuentos en los que narra anécdotas sobra la vida popular de su época.


jueves, 25 de octubre de 2018

SAN TEODORO, EX PATRÓN DE VENECIA.



Cuando desembarcamos en el bacino veneciano de San Marco, entre la residencia de los dogos y el campanile, nos encontramos con dos columnas que llevan varios siglos elevándose por encima de la miriada de visitantes que se concentran cada día en una de las plazas más fascinantes y cargadas de historia de toda Europa. Una de las columnas está coronada por el León de San Marco, símbolo de la república veneciana. En la otro aparece entronizado San Teodoro, matador de reptiles y ex patrón de la ciudad de los canales.

Teodoro fue un soldado griego reclutado por el ejército romano en el siglo IV y alcanzó fama y prestigio después de enfrentar y dar muerte a un terrible lagarto. Cristiano devoto, su espíritu combativo le llevó a oponerse a los antiguos ritos paganos y una noche prendió fuego a un templo de Cibeles. Maldita la culpa que tendría la diosa de las porfías humanas. Las autoridades romanas lo juzgaron y fue ejecutado. Los cristianos aprovecharon para proclamarlo santo.


San Teodoro se convirtió en el primer patrón de Venecia, un pequeño núcleo de comerciantes que poco a poco se iba transformando en una próspera y brillante urbe. Conforme crecía el poder de Venecia, sus dogos se iban sacudiendo el control del Imperio Bizantino, que por la misma época comenzaba un exasperante declive. Con la idea de romper definitivamente con Oriente (y de paso aproximarse a la sede romana), las autoridades venecianas relegaron a San Teodoro y nombraron patrón de la ciudad a San Marco. El evangelista demás elevaba el caché de la República.

A pesar de su degradación, Teodoro sigue ocupando un lugar de honor en uno de los espacios públicos más concurridos, destacado y fotografiado de la ciudad, con el dragón muerto a sus pies. ¿O era un cocodrilo?.


martes, 16 de octubre de 2018

PRINCIPADO DE ZETA.





La República de Montenegro, uno de los países más jóvenes de Europa, enclavado entre las montañas y el bellísimo mar Adriático, hunde sus raíces históricas en un pequeño estado medieval: el Prinpado de Zeta. 

El nombre montenegrino Crna Gora, documentado por primera vez en 1296 en una carta de un monasterio, se traduce literalmente al español como “montaña negra” debido al color oscuro de las masas boscosas que tapizan las cumbres de los Alpes Dináricos, vistos desde el mar Adriático. 

Tras la desaparición del poder romano, la región estuvo habitada por ilirios, ávaros, bizantinos y tribus eslavas de diferente procedencia, formando una auténtica mezcla étnicocultural. Las tribus eslavas en el siglo X formaron un principado independiente, Doclea – Duklja – cuyas ruinas se localizan cerca de Podgorica. La independencia de este principado la reconoció el papa Gregorio VII en 1077. Sin embargo todo este territorio fue anexionado en 1186 por Stefan Nemanja, gran príncipe de Serbia. 

La zona litoral, muy diferente al interior montañoso, y más abierta al comercio y a las corrientes culturales externas, cayó bajo el control (más o menos directo) de la República de Venecia, que conformó en esta región una especie de provincia que agrupaba a varias ciudades y puertos comerciales: la Albania Veneciana. 

El principado se formó por influencia serbia y la conversión de la población a la iglesia ortodoxa. Zeta vivía en una situación de semi autonomía con respecto a los serbios, aunque hubo de esperar hasta la muerte del zar Esteban Dusan (Esteba Uros IV Dusan) para conquistar su independencia absoluta. 


Sería la dinastía local de los Balsha los que afirmaron la total autonomía del principado de Zeta a partir del año 1356, con Balsha I como fundador. Además de afirmar su independencia frente a Serbia los dinastas balsha tuvieron que enfrentarse al creciente poder otomano en la zona. La familia Balsha fue desplazada del poder por la familia Crnojevic, que se vieron involucrados en las guerras entre albaneses y otomanos.

Durante varios siglos, Montenegro, como Principado de Zeta, fue gobernado por sucesivas dinastías, y su territorio sometido a potencias extranjeras o poderes locales, incluído el obispado, obteniendo su independencia en el Congreso de Berlín de 1878, convirtiéndose, además, en reino.

sábado, 13 de octubre de 2018

LA REGIÓN DE ALBANIA ENTRE FINALES DEL SIGLO XII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIII.



Los albaneses no crearon ninguna entidad similar a un estado hasta el siglo XV. Sin embargo, organizados en tribus dirigidas por sus propios jefes, los albaneses dominaron y controlaron las montañas de todo el territorio que en el actualidad forma la República de Albania.

Los albaneses estaban (y en parte aún lo están) divididos en dos grupos a partir de dos dialectos diferentes: los Ghegs al norte y los Toks al sur. El río Shkumbi (Vrego) marca en cierta manera la frontera entre los dos grupos lingüísticos. El segundo límite destacado en el interior de Albania es el río Drin. El territorio al norte estaba orientado hacia Serbia y Zeta (actual Montenegro). Una y otra gobernaron con frecuencia estas tierras, y la influencia serbia tuvo un gran impacto en la organización política, relaciones comerciales y culturales.

Al cierre del siglo XII los serbios dominaban la ciudad de Skadar, y presumiblemente, también controlaban todas las tierras bañadas por las aguas del río Drin.

Al sur del Drin (de forma más intensa cuanto más al sur) la influencia Griega era muy fuerte. Este territorio había sido incorporado a la provincia (thema) bizantina de Durazzo (Durrës), y organizado por la Iglesia Griega. El metropolitano de Durrës ejercía aquí su autoridad.

A lo largo de la costa, y también en Durazzo, la iglesia católica romana trabajó activamente para mantener y mejorar la posición de sus instituciones tanto en Durazzo, como en otras ciudades costeras. A pesar de la rivalidad entre católicos y ortodoxos, los practicantes de ambos ritos parecían disfrutar de una coexistencia pacífica.

Durazzo había sido largo tiempo un destacado centro de comercio, el punto de partida y llegada, desde Macedonia, Tracia y Constantinopla, y otros enclaves más orientales, y la vía Egnatia, que unía Constantinopla con Tesalónica y Ohrid, finalizaba aquí. Aunque Durazzo tenía ciudadanos muy dinámicos que participaban en los asuntos locales, los bizantinos, y sus sucesores en el domino de la ciudad y el entorno a lo largo de la Edad Media, fueron capaces de mantener administrar la ciudad y controlar a sus habitantes. Así Durazzo no fue capaz de alcanzar el nivel de autonomía que encontramos en las ciudades de Dalmacia (Zadar, Split, Ragusa). De hecho ninguna ciudad al sur de Bar fue capaz de crear una comunidad autónoma, una ciudad estado configurada bajos su propias leyes y gobernada por un concejo local.

A finales del siglo XII, excluidos los grupos tribales de las montañas, muchos de los cuales funcionaban de libremente, de forma independiente del estado al que debían teórica sumisión, la única entidad política albanesa conocida era la de Krujë. Un cierto personaje, Progon, parece que tomó posesión de su castillo y del territorio circundante. La posesión de la fortaleza recayó en miembros de su familia, y desde 1208 en su hijo, o nieto, Dimitri, contra quien Venecia y Zeta sellaron una alianza, fue el único señor de Kroja.

miércoles, 10 de octubre de 2018

LA REVUELTA ALBANESA DE ANDREA THOPIA Y GERGJ ARIANITI.



Tradicionalmente se considera que la Edad Media echa el telón en 1453, el año en que los turcos de Mehmet II conquistan Constantinopla, sin embargo, como cabe suponer, los ejércitos otomanos llevaban varias décadas pululando por la región. Uno de los territorios que quedó completamente absorbido por el Imperio de la Sublime Puerta fue Albania. El proceso de conquista fue largo y complicado. 

Dos señores locales de rancio abolengo, Andrea Thopia y Gergj Arianiti, lideraron el primer levantamiento serio y generalizado contra los turcos, que acababan de aterrizar en suelo albanés. Fueron cuatro años (1432 – 1436) de escaramuzas, emboscadas, resistencia y guerra abierta. 

Los motivos de este levantamiento contra el invasor no tienen nada que ver ni con el amor a la libertad, ni con el patriotismo, ni con nada parecido a un nacionalismo, que en esta época aún no existía. El verdadero motivo es algo mucho más mundano. A partir de la batalla de Savra (1385) los turcos comenzaron a penetrar y a controlar el territorio albanés, y poco a poco, las autoridades otomanas iban sustituyendo a los señores feudales locales por sipahis otomanos, en su mayoría procedentes de Anatolia. Esta sustitución de la nobleza local por señores afines al todopoderoso sultán, vino acompañada por un incremento de la carga impositiva que debían tributar los campesino y por el devsirne; el reclutamiento obligatorio de jóvenes albaneses para integrar el ejército imperial, una práctica que llevaba consigo, además, la conversión al Islam. 

Los cambios en la administración del territorio y el fuerte aumento de los impuestos creo un vínculo entre nobles y campesinos, imprescindible para llevar a cabo un levantamiento armado frente al invasor. El terreno había sido abonado para que estallase la guerra. 

Andrea Thopia comenzó la revuelta en 1432 derrotando a un pequeño destacamento del ejército turco en el centro de Albania. Esta victoria insufló animos a otros nobles, como Gergj Arianiti, que poseía tierras a lo largo del curso medio del río Shkumbi. Ante la noticia – que después resultó falsa – de la muerte del sultán Murad II, Arianiti levantó en armas a los miembros de su tribu. 

La revuelta era imparable y se extendió rápidamente por toda Albania, desde Vlöre hasta Skodra. En tres años los rebeldes derrotaron a otros tantos ejércitos otomanos, incluido la gran fuerza dirigida por Ishak bey, gobernador otomano de Skopje. 

Aprovechando la coyuntura, Nicolás Dukagjini, recuperó los territoros que habían pertenecido a su familia antes de la llegada de los otomanos, y automáticamente se sometió a la soberanía de Venecia (el otro gallo del corral). Más tarde conquista la ciudad de Dagnum, que también se la cede a la república veneciana. Los venecianos no querían provocar al sultán, y deciden rechazar el ofrecimiento de Dukagjini y rompen relaciones con él. Como muestra de buena voluntad restituyen Dagnum a los otomanos. 

En estos momentos, y llamado por sus familiares para unirse a la rebelión, Skanderbeg, quizás esperando una ocasión más propicia, no hizo nada, permaneció en el este, cumpliendo sus obligaciones con el sultán. 

En 1436, y decididos a acabar de una vez por todas con la revuelta, los otomanos envían un formidable ejército a Albania. La campaña fue salvaje, se masacraron aldeas y se levantaron pirámides con los cráneos de las víctimas. Las tropas también arrasaron algunas regiones del norte del Epiro. 

Los otomanos, tan diplomaticos y prácticos como los antiguos romanos, ofrecieron tierras y ciertos privilegios a los nobles que aceptaron su soberanía, mientras, Gergj Arianiti, prosiblemente el albanés que más éxitos cosechó, marchó a las montañas, reunió un grupo de seguidores y continuó con la guerrilla de resistencia antiotomana. Nunca pudo ser sometido y aún estaba activo cuando estalló la gran revuelta de Skanderbeg en 1443.

jueves, 4 de octubre de 2018

PETER SPANI.




Peter Spani fue un noble albanés, aliado de Venecia, cuyos dominios incluían varias aldeas alrededor de Skodra y Drisht, y entre 1444 y 1450 fue uno de los miembros de la Liga de Lezhë, que reunía a varios príncipes y señores albaneses. Probablemente la familia Spani era de origen griego.

Spani, junto a otros militares como Skanderbeg o Gergj Arianiti, luchó contra los otomanos que pretendían invadir el país. Según la crónica de Gjon Muzaka, sobrevivió a la guerra y vivió hasta una edad muy avanzada.

jueves, 27 de septiembre de 2018

PAULUS ANGELUS.



Figura política y religiosa de la época de Skanderbeg en Albania. Recordado como consejero y colaborador de Skanderbeg. Conocido en Italia como Paolo Angelo y en albanés Pal Engjelli (1416 - 1469). Miembro de una familia de patricios católicos en Durrës acabó convertido en el obispo de la ciudad. 

Paulus estuvo en Apulia (septiembre 1461 – principios de 1462) cuando Skanderbeg asitía militarmente al rey Fernando I de Nápoles. A su retorno, en 1462, reorganizó su archidiócesis de Durrës. Desde el episcopado introdujo la fórmula bautismal en lengua albanesa, considerada la primera obra escrita en este idioma. 

En 1464 viajó como embajador de Skanderbeg a Milán y a Ragusa. Amigo de Skanderbeg convenció a Lek Dukagjini que dejara de lado a los otomanos y se aliara con él. 


martes, 7 de agosto de 2018

MARIN BARLETI.




Toda época necesita un historiador, todo héroe precisa de un heraldo. Marin Barleti (Marino Barlezio 1450 - 1512) es el primer historiador reconocido de Albania y es el auténtico creador de la figura legendaria de Skanderbeg.

Natural de Shkodra, la ciudad más importante del Norte de Albania, cuando formaba parte del imperio marítimo de Venecia. Participó en la resistencia antiturca, hasta que la plaza fue entregada por los venecianos a los turcos en el año 1478. En este momento Barleti, como muchos otros compatriotas, abandonó su tierra natal y se exilió a Italia estableciéndose en Padua.

Su propia experiencia le inspiró sus escritos sobre la turbulenta historia de Albania durante la invasión turca y la heroica resistencia nacional bajo el mando de Skanderbeg.

Barletius es el autor de tres obras en latín:

    • El sitio de Escutari.
    • Historia de la vida y hechos de Skanderbeg, príncipe del Epiro.
    • Compendio de la vida de los papas y los emperadores romanos.

La historia que escribió Barletius sobre Skanderbeg fue muy leída y traducida en los siglos XVI y XVII y es básica para conocer la Albania del siglo XV.

Barleti fue un historiador fuertemente influenciado por los clásicos romanos, en especial Tito Livio. Su experiencia vital le sirvió para documentar la historia de Albania y en especial del guerrero Skanderbeg. Su obra sobre Skanderbeg se publicó en una época en que la opinión pública europea (la Cristiana), necesitaba de referentes en la lucha global contra los turcos, que estaban asediando Viena.


Martin Barletius fundador del culto a Skanderbeg en Albania y entre los albaneses de la diáspora. La visión que ofrece Barleti de Skanderbeg roza lo hagiográfico. Skanderbeg es un extraño personaje, sin tacha alguna. Es difícil encontrar algún defecto, parece un personaje inhumano, un dechado de virtudes, sin las connotaciones negativas que se han vertido sobre otros hombres de la época como Vlad III, demonizado por su crueldad.

Esta imagen que tenemos de Skanderbeg fue diseñada por Barletius, que sembró la base del culto y veneración hacia Skanderbeg. Una veneración casi sagrada, como si de un santo se tratara, tanto en casa como entre los albaneses de la diáspora. Héroe nacional, símbolo y quintaesencia de la resistencia a la dominación extranjera.


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