Hildegarda de Bingen, una de las
personas más extraordinarias de la Edad Media, fue abadesa (una de
las pocas profesiones eclesiásticas posibles para la mujer),
teóloga, música, escritora y filósofa. Si San Agustín y San
Jerónimo son padres de la iglesia, ella, por los mismos motivos,
debería ser una de sus madres.
Mostrando entradas con la etiqueta San Agustín de Hipona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Agustín de Hipona. Mostrar todas las entradas
sábado, 9 de marzo de 2019
miércoles, 26 de diciembre de 2018
EL ENTIERRO DEL CONDE ORGAZ.
La
pequeña parroquia toledana de Santo Tomé, una iglesia del siglo
XIV, de la que sobresale una espectacular torre mudéjar, alberga en
su interior un tesoro pictórico, una obra maestra de las artes
plásticas “el Entierro del Conde Orgaz”.
“Don
Gonzalo Ruíz de Toledo, Señor de Orgaz, notario mayor de Castilla
con Fernando IV, ayo de Alfonso XI, alcalde mayor de Toledo,
bienhechor de esta parroquia y de sus pobres. Murió el 9 de Octubre
de 1323. Cuando iba a ser enterrado, bajaron del cielo San Agustín y
San Esteban, que con sus propias manos lo depositaron en este
sepulcro”. (Inscripción de la lápida sepulcral).
El
Señor de Orgaz destacó por su caridad durante la Baja Edad Media y
en el año 1586 el párroco de Santo Tomé encargó al Greco una
pintura grandiosa que recogiera el momento de la muerte del
benefactor y del milagro que rodeó el sepelio.
Estamos
ante una de las obras más conocidas del genial pintor. Las
fotografías, como sucede con el arte, no le hacen justicia, es
necesario viajar a Toledo, entrar en la iglesia y dejarse atrapar por
la creación de Doménikos Theotokópoulos.
Los
santos se encargan del cadáver del conde, mientras la virgen recibe
el alma del finado. Dos
personajes son los únicos que miran directamente al espectador, un
niño, probablemente el hijo del Greco, y el propio autor.
La
obra, dividida claramente en dos partes, los cielos y la tierra,
muestra el contraste entre el mundo terrenal y la esfera celestial,
un Jesucristo, Hijo del Creador, ha entrado en la muerte para redimir
de sus pecados a una humanidad que alcanza, mediante la resurrección,
la gloria eterna del Padre. Figuras estilizadas que se alargan como
la llama de una vela, rostros brillantes que iluminan una oscura
estampa, colores intensos que contrastan con el tono lúgubre de la
composición, lo fantasmagórico del espíritu y lo patético del
cadáver, la realidad terrenal y la sobrenaturalidad del más allá.
domingo, 17 de enero de 2016
RAYMOND DU PUY.
Raimond
du Puy (o frey Raimundo de Podio) fue un noble caballero francés
compañero de armas de Godofredo de Bouillon, que sustituyó al Beato
Gerardo (Gerardo Tum) al frente del Hospital de Jerusalén. Tras la
muerte del fundador del Hospital, Raymond se convirtió en el primer
Maestre de la Orden Hospitalaria de San Juan (posteriormente Orden de
Malta) y ya como maestre organizó la orden, amplió y codificó la
Regla (inspirada en la de San Agustín) y la convirtió en una
poderosa fuerza militar.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
ORIGEN RELIGIOSO DE LA MARGINACIÓN FEMENINA.
Tres principios religioso-mitológicos que han servido para legitimar históricamente la marginación de la mujer.
♠ Un principio, EVA. Según la religión judía, transmitida también a la tradición cristiana, Eva fue la primera mujer, creada por Dios a partir de una costilla de Adán. Como todos conocemos Adan y Eva fueron expulsados del Paraíso y condenados a sufrir en vida, debido a la debilidad de la mujer que fue tentada por Satanás en forma de serpiente. De esta forma, desde el principio de los tiempos la mujer ha sido “culpable” de todos los males de la Humanidad. Pero ¿ha sido esto siempre así?.
La religión católica de la mano de los Padres de la Iglesia, se encargó de perpetuar la figura de la mujer como origen de todo mal: «Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer… No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños». (San Agustín de Hipona.)
♠ Otro principio, LILITH. Para la tradición judía, aquella que no ha pasado al Cristianismo, existió una esposa de Adán anterior a Eva, nos referimos a Lilith. Lilith, en este caso, sería la primera mujer, pero no quiso someterse al hombre y a la hora de mantener relaciones sexuales quería dominar a Adán. Consecuencia de su desacato a la autoridad masculina; fue expulsada, maldecida y condenada a vagar eternamente (y alimentarse de sangre humana). La idea que transmite este mito es bien clara, la mujer que no se someta al hombre será expulsada de la sociedad.
♠ Un tercer principio, PANDORA. El titán Prometeo, compadecido del sufimiento humano, robó el fuego a los dioses, y se lo entregó a los hombres para que pudiesen sobrevivir y llevar una vida más placentera. Los mezquinos olímpicos planearon su venganza, Pandora. Hefesto, el herrero, forjó una bella mujer a imagen y semejanza de los inmortales. También se le hizo entrega de un ánfora donde quedaron guardaros todos los males, bajo la promesa de no abrila nunca. Zeus acompañó a Pandora junto a los hombres, y Epimeteo, el hermano de Prometeo la acogió gustoso entre sus brazos. Entonces, Pandora, levantó la tapa del ánfora y todas las desgracias inundaron el mundo de los hombres. Asustada, tal vez arrepentida, cerró de nuevo el ánfora, quedando atrapada en su interior, la esperanza.
domingo, 23 de marzo de 2014
¿UN RENACIMIENTO EN LA EDAD MEDIA?
La Edad Media siempre ha sido vilipendiada y adjetivada de oscura, atrasada e incluso se la ha acusado de involución cultural. Mas todo esto son tópicos historigráficos que afortunadamente se van superando, y comenzamos a descubrir la mucha luz que iluminaba los profundos, fríos y húmedos sótanos del medievo.
Durante los primeros siglos medievales se produce una profunda fusión entre elementos cristianos y elementos paganos. Los denominados padres de la iglesia, Ambrosio, Agustín, Gregorio Magno y Jerónimo, como representantes intelectuales de la iglesia fueron recogiendo el espíritu cristiano y el espíritu de los clásicos paganos y los fueron aunando, para constituir un único Corpus dogmático.
Este pensamiento cristiano y pagano se fue transmitiendo por los diferentes reinos que habían ido instalándose en Europa Occidental, en el solar de lo que había sido el Imperio Romano a lo largo de las centurias sexta y séptima.
En cada uno de los reinos se desarrollaron determinadas actividades culturales, que van a desembocar, durante el siglo IX, en lo que se conoce como Renacimiento Carolingio. Un renacimiento cultural, pero con un claro barniz cristiano, que se desarrolla en la corte de los emperadores carolingios, Carlomagno y Ludovico Pío (Luis el Piadoso).
Etiquetas:
Carlomagno,
Edad Media,
Gregorio Magno,
Imperio Carolingio,
Ludovico Pío,
Renacimiento Carolingio,
San Agustín de Hipona,
San Ambrosio de Milán,
San Jerónimo
LA CULTURA CLÁSICA Y LOS PADRES DE LA IGLESIA III.SAN AGUSTÍN DE HIPONA
San Agustín nació en Tagaste, Norte de África, de padre pagano, fue criado como cristiano por su madre, aunque no fue bautizado. El bautismo lo recibirá más adelante. Estudió retórica en Cartaago, y como docente ejerció en Italia. Durante este periodo de su vida se dedicó a una serie de actividades académicas ¡, como fue el neoplatonismo, pero también a otras actividades mundanas que le alejaron de la educación cristiana que le había inculcado su amorosa madre. Todos estos datos vitales aparecen recogidos en su autobiografía; "Confesiones".
El cambio se produjo en el año 385. Agustín debido a la influencia del obispo Ambrosio de Milán se bautiza en el año 386 y comienza su consagración al estudio formal de la doctrina cristiana. Debemos pensar que el contacto de San Agustín con un círculo de gente cristiana, aristócratas y bien preparadas, al que con probabilidad pertenecía el propio Ambrosio, es lo que propicia la conversión de San Agustín.
Posteriormente, San Agustín será nombrado obispo de Hipona, y desde esta posición va a combatir a diversos grupos heréticos, por ejemplo maniqueos y donatistas.
El maniqueismo es un pensamiento filosófico que mantiene la existencia de dos principios, el bien y el mal. El bien asociado a todas las cuestiones espirituales y el principio del mal, vinculado a todas las cuestiones materiales. El propio San Agustín también había abrazado ideas maniqueas antes de su conversión al Cristianismo.
El donatismo es una herejía que se extendió por el Norte de África, cuyo promotor fue Donato obispo de Cartago. En el norte de África estaban reinando los vándalos, que eran arrianos y por tanto combatirán todo lo relativo al catolicismo. Hubo muchos integrantes de la iglesia católica romana que renegaron de su fe para evitar las persecuciones y represalias de los vándalos. Donato apuntaba que todos aquellos que habian renegado del catolicismo, no podrían volver a ser católicos.
San Agustín fue un personaje importante desde el punto de vista intelectual. Su educación, su cabeza y su obra. Fue muy leído en su momento, y sobretodo con posterioridad. Su pensamiento será una y otra vez retomado, con gran trascendencia en buena parte de la Edad Media.
Su obra más importante y conocida es "La Ciudad de Dios". Esta obra viene motivada por los acontecimientos del año 410, cuando los visigodos saquearon Roma, lo que produjo un gran impacto en todos los órdenes de la vida. En función de este acontecimiento, San Agustín ofreció su opinión sobre lo ocurrido escribiendo Ciudad de Dios.
En su obra Agustín intenta dar una interpretación de la Historia de la Humanidad. Y esta interpretación estará planteada, como no podía ser de otra forma, en términos de lucha entre lo divino y lo terrenal; La Ciudad de Dios y la Ciudad de los Hombres. Se trata de un pensamiento dualista y maniqueo. La Ciudad de Dios estaría habitada por los fieles y la Ciudad de los Hombres lo estaría por los incrédulos. Esta es la explicación que da el obispo de Hipona.
Pero también intenta resolver algunas cuestiones surgidas a raíz de los acontecimientos del 410. Determinados intelectuales paganos señalaban que Roma había sido saqueada por hordas de visigodos por culpa de los cristianos. La conversión del Imperio Romano al Cristianismo habría sido la culpable.
San Agustín argumenta en su Ciudad de Dios, lo contrario. Sostiene que los acontecimientos del 410 se había producido por que el Imperio no era lo suficientemente cristiano. El dios cristiano había permitido esos saqueos, para que los habitantes del imperio supieran que debía llevar una vida más acorde con el cristianismo.
En relación a los autores paganos, San Agustín pensaba que la Antigüedad no era una fin en sí misma, pero que era necesaria para el conocimiento de las Escrituras. San Agustín no puede renegar de ese pasado suyo, los autores paganos van a servir para ayudar a comprender los textos sagrados, ayudan a alcanzar la divinidad, el conocimiento de Dios.
Etiquetas:
Antigüedad Tardía,
Cartago,
Cristianismo,
Donatismo,
Donato de Cartago,
Edad Media,
Iglesia,
Maniqueismo,
Roma,
San Agustín de Hipona,
San Ambrosio de Milán,
Vándalos,
Visigodos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)









