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sábado, 27 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO (XIII)



37   Los cimbrios, próximos al Océano, ocupan justamente el saliente de la Germania. Pequeña nación en la actualidad, aunque de pasado glorioso. Subsisten amplios vestigios de su antigua fama: espacios destinados a campamentos en ambas orillas, por cuya extensión se puede calcular aún hoy la magnitud y fortaleza de aquel pueblo y dar credibilidad a un éxodo tan grande. 

Corría el año 640 de nuestra Ciudad cuando por ver primera se oyeron los hechos de armas de los cimbrios, durante el consulado de Cecilio Metelo y Papirio Carbón. Si contamos desde entonces hasta el segundo consulado del emperador Trajano, tenemos un total de casi doscientos años: ¡tanto va tardando Germania en ser sometida!. En un período tan extenso se han producido mutuos y abundantes reveses. Ni el Samnio, ni los cartagineses, ni Hispania o las Galias, ni siquiera los partos, nos han suministrado tantas lecciones. Sin duda, la libertad de los germanos nos cuesta más cara que el despotismo de Arsaces. En efecto, ¿qué otro trastorno, a no ser la muerte de Craso, nos ha causado el Oriente, sometido por Ventidio y que perdió por su parte, a Pacorro?. Los germanos, en cambio, además de derrotar o capturar a Carbón, Casio, Escauro Aurelio, Servilio Cepión y Máximo Manlio, arrebataron al tiempo cinco ejércitos consulares al pueblo romano; incluso lo mismo sucedió al César y a Varo y sus tres legiones. Si bien los derrotó Cayo Mario en Italia, el divino Julio en la Galia y Druso, Nerón y Germánico en su propio territorio, no fue sin sufrir, a su vez, pérdidas. Posteriormente, las grandes amenazas de Cayo César cayeron en el ridículo. Hubo después paz, hasta que, con ocasión de nuestras disenciones y guerras civiles, tras asaltar los cuarteles de invierno de las legiones, trataron también de invadir las Galias y de nuevo fueron rechazados. En los últimos tiempos, más que victorias nos han dado excusas para que celebremos triunfos.

38    Debo hablar ahora sobre los suevos, que no son un solo pueblo, como ocurre con los catos y tencteros. Ocupan la parte más extensa de Germania y se diferencian por sus respectivos nombres nacionales, aunque se les llama comúnmente suevos. Es típico de esta raza peinarse el pelo hacia un lado y sujetárselo por debajo con un moño; de esta manera, los suevos se diferencian de los restantes germanos y los suevos libres de los esclavos. En otros pueblos se da también, aunque raramente y durante la edad juvenil, ya por algún parentesco con los suevos, o, lo que sucede con más frecuencia, por mimetismo. Los suevos, hasta que encanecen, cardan sus hirsutos cabellos y es frecuente que los lleven atados en lo alto de la cabeza. Los próceres llevan el pelo de forma más rebuscada. Tal es su preocupación por la estética; aunque inofensiva, por cuanto no se adornan para amar o ser amados, sino para aparentar una mayor estatura a los ojos de los enemigos e infundir así el terror al entrar en combate. 

sábado, 30 de enero de 2010

LOS ALANOS SEGÚN AMIANO.




De complicado origen, los alanos, procedentes de Asia Central, fueron uno de los múltiples pueblos que aprovechando la crisis del siglo III realizaron incursiones en las tierras del Imperio Romano. Parece ser que serían de procedencia irania, con quienes les uniría la lengua y otros aspectos culturales, procederían de las zonas montañosas, pues parece que el término “alain” significa montaña.

Según Amiano, autor de Res Gestae;
“casi todos los alanos eran algo rubios, de hermosas facciones y arrogante figura, consideraban como una felicidad morir en la guerra, y su mayor timbre de gloria era el haber matado a un enemigo, cuyos despojos gloriosos, especialmente la piel de su cráneo colgaban como trofeo del petral de sus caballos de guerra, no tenían templos, ni adoraban más dios que una espada desnuda clavada en la tierra; no reconocían otra autoridad más que la de unos magistrados o jueces nombrados entre los guerreros más ancianos y valientes, y desconocían cualquier tipo de esclavitud”.
Los alanos llegaron a formar una especie de estado, muy mal organizado por cierto, en el siglo III, entre el Ural, el Cáucaso y el Don, que fue rápidamente destruido ante el avance imparable de los hunos.

jueves, 21 de enero de 2010

ABANTES

Con parte de la cabeza afeitada, pero dejándose una larga trenza, los guerreros abantes, primitivos habitantes de la Grecia Ilírica, fueron uno de los muchos contingentes que participaron en el sitio de Troya, y tras la guerra, desgajándose en pequeños grupos, acabaron por desaparecer de la historia.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y DESCRIPCIÓN DEL TERRITORIO.

Los Abantes habitaban la isla griega de Eubea. Es una región muy montañosa, con alturas superiores a los 1.300 metros, situada en el mar Egeo y separada de la Grecia continental por el Golfo de Eubea. A pesar de estar atravesada por montañas, entre ellas se extienden fértiles llanuras aptas para el cultivo. El propio nombre de la isla deriva del de este pueblo los abantes, que fueron los primeros habitantes conocidos de la isla.

ORIGEN

Es posible que los abantes procedieran de Tracia siendo la ciudad Abes (Abae) su patria de origen. De todas formas algunos autores los hacen descender de un héroe epónimo; Abante, hijo de Metanira y Celeo fue convertido en lagarto por burlarse de Deméter.


ALGO DE HISTORIA

Uno de los príncipes de los abantes gobernaba sobre siete principados, amén de ser tributario de Micenas. Los veremos combatiendo en la guerra de Troya a favor de los griegos, para posteriormente disgregarse en pequeños grupos y desaparecer de la Historia.

PERSONAJES CONOCIDOS.

Homero nombra a Elefenor Calcodontíada (hijo de Calcodón) como caudillo de los bravos abantes, descendiente de Ares y que comandaba cuarenta naves negras. Pero que perdió la vida combatiendo en Troya.

LA GUERRA

Los abantes eran valientes y arrojados guerreros.

CIUDADES.

Homero cita siete ciudades de los abantes en la isla de Eubea, a saber; Calcis, Eretria, Histiea en uvas abundosa, Cerintio marítima, Dio ciudad excelsa, Caristo y Estira.

COSTUMBRES.

Una de sus costumbres más conocidas, es la de raparse la cabeza pero dejándose una larga trenza. Pensamos que puede tratarse de algún tipo de ritual relacionado con la actividad bélica.

SELECCIÓN DE TEXTOS

"Los abantes de Eubea, que residían en Calcis, Eretria, Histiea en uvas abundosa. Cerinto marítima, Dio, ciudad excelsa. Caristo y Estira, eran capitaneados por el magnánimo Elefenor Calcodontíada, vástago de Ares. Con tal caudillo llegaron los ligeros abantes, que dejaban crecer la cabellera en la parte posterior de la cabeza: eran belicosos y deseaban siempre romper con sus lanzas de fresno las corazas en los pechos de los enemigos. Seguíanle cuarenta negras naves".

Homero , Ilíada: Canto II 536.

La Muerte de Elefenor.

"Fue Antíloco quien primeramente mató a un teucro, a Equepolo Talisíada, que peleaba valerosamente en la vanguardia: hirióle en la cimera del penachudo casco, y la broncínea lanza, clavándose en la frente, atravesó el hueso, las tinieblas cubrieron los ojos del guerrero y éste cayó como una torre en el duro combate. Al punto asióle de un pie el rey Elefenor Calcodontíada, caudillo de los bravos abantes, y lo arrastraba para ponerlo fuera del alcance de los dardos y quitarle la armadura. Poco duró su intento. Le vio el magnánimo Agenor e hiriéndole con la broncínea lanza en el costado, que al bajarse quedara en descubierto junto al escudo, dejóle sin vigor los miembros. De este modo perdió Elefenor la vida y sobre su cuerpo trabaron enconada pelea teucros y aqueos: como lobos se acometían y unos a otros se mataban".

Homero; Ilíada; Canto IV 457

"Era entonces costumbre que los que salían de la edad pueril fuesen a Delfos y consagrasen a Apolo en primicia su cabellera; pasó a Delfos, Teseo, y dicen que el lugar de la ceremonia de él se llama hasta el día de hoy Teseia. Afeitóse solamente la parte anterior de la cabeza como de los Abántidas lo refiere Homero, y este modo de afeitarse también por él se llamó Teseide. Fueron los Abantes los primeros que así se trasquilaron: no por haberlo aprendido de los Árabes, como creen algunos, ni por imitar a los de Misia, sino a causa de que eran guerreros amigos de combatir de cerca, e inclinados más que otros algunos a venir a las manos con los contrarios, según que en estos versos lo atestigua también Arquíloco:

No en el tender del arco, o de las hondas
en el crujir frecuente, se señalan;
sino en el campo, cuando el crudo Marte
para herir con el hierro más se ensaña:
que en esta lucha los gloriosos hijos
de la Eubea prez ilustre alcanzan:

trasquílanse, por tanto, para no dar a los enemigos el asidero de los cabellos. Y con esta misma idea se dice que Alejandro de Macedonia dio orden a sus generales para que hiciesen rasurar las barbas a los Macedonios, porque eran para los contrarios una presa que les estaba muy a la mano".


Plutarco; Vidas Paralelas; Teseo V

FUENTES.

Aparecen citados en la Ilíada y en la obra de Hesíodo. También encontramos menciones de ellos en Heródoto, Aristóteles, Estrabón, Pausanias Plutarco.

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