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miércoles, 3 de diciembre de 2025

EUDES DE METZ, ARQUITECTO CAROLINGIO.

 


Eudes de Metz, maestro de obra, arquitecto de origen armenio que trabajó en Francia, una de las máximas figuras del conocido como Renacimiento Carolingio. Su obra más destacada es la maravillosa Capilla Palatina de Aquisgrán, el cénit de la arquitectura carolingia. Se trata, además, del primer arquitecto de nombre conocido al norte de los Alpes. Se considera que su obra estuvo influida por la iglesia de San Vital de Rávena y por algunos templos de Próximo Oriente. Las características de los edificios construidos por Eudes son la forma poligonal y la planta centralizada. Esos diseños han sido atribuidos, erróneamente, a los templarios. Curiosamente en Metz existe una pequeña capilla, conocida como de los templarios, que parece haber sido diseñada por el propio Eudes. ¿Y si el tan traído y llevado estilo templario hubiese comenzado mucho antes de la fundación de la orden?. 

sábado, 5 de abril de 2025

EL PACTO FRANCO-VENECIANO Y EL DOMINIO DEL COMERCIO EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL.

 



En los inicios del siglo X bizantinos y árabes seguían dominando el mar Mediterráneo, pero estaba comenzando a producirse un fenómeno que terminaría cambiando esta tendencia, “la contraofensiva comercial y militar de la Europa Occidental”. Palabras de Roberto Sabatino López, citadas por Gerald A.J. Hodgett en “Historia social y económica de la Europa medieval”.


Los antiguos puertos de larga tradición urbana y comercial, como Nápoles, Pisa y Rávena, y también los de reciente creación como Amalfi y Venecia, y ciudades como Pavía y Milán empezaron, poco a poco, pasito a pasito, a desplazar a bizantinos y árabes como los intermediarios entre Oriente y Occidente. Primeros pasos, décadas complicadas, un conflicto de intereses, la pujanza occidental, el caso es que hacia finales del siglo XII y comienzos del XIII, los italianos dominaron, incluso, el Mediterráneo Oriental. Con Venecia a la cabeza.


Amalfi, Gaeta, Salerno, Bari y algunas otras ciudades italianas de pequeño tamaño, que se habían abierto al comercio doscientos años antes, fueron pioneras en este renacimiento comercial en la Europa Occidental. Los ataques de los lombardos habían obligado a las ciudades que todavía se encontraban bajo dominio bizantino, a practicar el comerio para conseguir un medio de subsistencia. Los centros urbano italo-bizantinos adquirieron una importancia primordial desde las primeras décadas del siglo X. Sobre todas estas ciudades destaca una, Venecia. Anteriormente Venecia era simplemente un asentamiento modesto de pescadores, pero a finales del siglo IX mantenía un activo y lucrativo comercio con Constantinopla. Gracias a las ganancias que le proporcionaba esta actividad comercial, los venecianos podían comprar el cereal y el vino, que ellos no producían, en la cercana Lombardía.


Venecia, y el resto de ciudades italo-bizantinas tenían capacidad para recoger toda clase de productos y enviarlos a Constantinopla, la flamante y próspera capital del Imperio. Como ciudadanos bizantinos, los venecianos gozaban de ciertos privilegios por encima de comerciantes de otras procedencias. En ese sentido tenían acceso a los almacenes locales situados por las autoridades en los términos de los caminos y en los principales puertos, además de alojares en las casas de huéspedes ubicadas en la capital.


Bizancio dispensaba un trato excepcional a los venecianos, puesto que esos cedían sus barcos al gobierno imperial para el servicio de correos y el transporte de tropas. Los venecianos fueron los más avezados intermediarios en aguas del mar Mediterráneo. Gracias a estos favores, los bajeles venecianos únicamente debían pagar dos nomismata de oro al pasar el estrecho de los Dardanelos, mientras el resto de naves debían pagar quince.


Además del comercio legal, mercaderes y marineros practicaban un intenso contrabando, con Constantinopla como centro de salida y de recepción. Pese a los decretos imperiales que prohibían este tipo de actividades, el tráfico ilegal (como ha ocurrido y seguirá ocurriendo a lo largo de la historia) fluía libremente. Los contrabandistas italianos introducían esclavos en tierras del Imperio y sacaban toda clase de telas de lujo (cuya exportación estaba prohibida), oro, material de guerra y alimentos básicos. La demanda de ciertos productos en determinados lugares y momentos contribuyeron a forjar la imagen romántica del contrabandista, hombre libre y valiente que se mueve con destreza entre los estrechos márgenes de la ley.


El comercio legal y reglado era lo suficientemente atractivo y lucrativo, como para inducir a mercaderes de Venecia, Amalfi, Gaeta y Salerno a desplazarse a Constantinopla, aunque no era posible asentarse de forma permanente en la ciudad. El permiso de residencia que expedía el gobierno bizantino en la xenodochia o casas de alojamiento tenía una validez de tres meses (en cada viaje).


El dinero y los recursos son más valiosos que las diferencias culturales y religiosas. El pragmatismo por encima de las creencias y los fanatismos (sean de la naturaleza que sean). Todos estos puertos italianos también mantenían relaciones comerciales con los países islámicos. La abundancia de monedas árabes halladas en Europa occidental, parece corroborar que este comercio con el mundo islámico era más productivo y beneficioso que el que se mantenía con el Imperio de Oriente. Se importaban especias, perfumes, marfil, textiles y aceites, mientras que se exporaban esclavos, madera, hierro y herramientas. El hecho de comerciar con un potencial enemigo, como era el caso del Islam, no importaba demasiado a los mercaderes italianos.


En el siglo X el papel fundamental en la actividad comercial correspondió a Venecia. Este monopolio comercial del que disfrutaban los puertos italo-bizantinos podía haberse amenazado en el supuesto que las negociaciones de Carlomagno con Bizancio o con el califa abasí Harun-al-Rashid de Bagdad se hubiesen llegado a materializar. Al no concluir con éxito estas negociaciones, los derechos que el Emperador de Occidente hubiese otorgado al Imperio de Occidente como un todo, le fueron concedidos por entero a la República veneciana.


El pactum franco-veneciano del año 840 está en la base de la supremacía de la que disfrutó Venecia por encima del resto de puertos comerciales italianos, en lo que respecta al comercio occidental. Ciudades como Amalfi, Nápoles y Gaeta desarrollaron una poco inteligente política a ojos bizantinos, al seguir colaborando con los musulmanes. Esta colaboración socavó los privilegios comerciales que estas ciudades disfrutaban en los dominios del Imperio de Oriente.


“A los tres años de su elección [Pietro Tradonico de Jesolo], lo vemos encabezando una expedición naval a Dalmacia, y en el 840, fortalecida su posición por el relativo éxito de tales operaciones, envió un embajador a los francos con la misión de firmar un tratado con el nieto de Carlomagno, el emperador Lotario. Gran parte de dicho tratado no era sino la simple confirmación de acuerdos anteriores, pero resulta notable por dos motivos. En primer lugar, el manuscrito original aún existe, y se considera como el más antiguo documento diplomático veneciano que se conserva. En segundo lugar, contiene el compromiso explícito del dogo de responsabilizarse de la defensa del Adriático frente a los eslavos o cualquier otro enemigo, así como el reconocimiento implicito por parte de Lotario de su propia debilidad naval y de los consiguientes derechos de los venecianos sobre el Mediterráneo central”.

Historia de Vencia.

John Julius Norwich


A comienzos del siglo XI la preponderancia de Venecia era absoluta, al tiempo que se producía el declive de los puertos de la región como Comacchio e incluso Rávena, que en su momento disfrutó del puerto más grande del Adriático. En la práctica Venecia era completamente independiente de Constantinopla, y sin embargo sus mercaderes conservaban el privilegio de la ciudadania bizantina. Y por otro lado mantenían relaciones diplomáticas con todas las potencias del Islam. Los negocios por encima de todo. Cuando existe el interés – especialmente el economico – las diferencias religiosas dejan de tener importancia. Para Venecia todos eran clientes y socios comerciales, de manera que trataban de igual a igual a los reyes lombardos, a los posteriores – y efímeros – reinos de Italia y a los emperadores de Occidente (a los carolingios y a los del Sacro Imperio).


Los mercaderes extranjeros eran tratados en Vencia de la misma manera a como lo hacian en Constantinopla, eran controlados por el estado y tenían que redidir obligatoriamente en las xenodochia. Hasta el siglo XI, Venecia no sufrió la rivalidad de otros puertos italianos, pues a partir de esta centuria comenzó Génova a recuperarse lentamente de los destrozos causados por los lombardos. Por otro lado, Pisa, la única ciudad que había continuado realizando actividades comerciales, nunca supuso un serio peligro para la poderosa República de San Marco.


miércoles, 10 de mayo de 2023

INDEPENDENCIA DE VENECIA

 


Independencia, hermoso vocablo, anhelo del alma, conquista irrenunciable. Finalizado el conflicto franco, Venecia fue, pasito a pasito, consolidando una independencia, que ya era una realidad en el siglo IX. La ciudad no obedecía al emperador bizantino en la práctica, ni estaba integrada en el Sacro Imperio Romano Germánico, sino que establecía relaciones comerciales con ellos como un auténtico estado soberano.

Por otro lado se mantenían las buenas relaciones entre la República y el Imperio Bizantino, existiendo una fuerte y estrecha alianza entre Venecia y Constantinopla. Esta vinculación de Venecia con Bizancio, la alejó del clima político, e incluso cultural, que se vivía en la península italiana. En ese sentido, y al igual que su protectora oriental, Venecia era más griega que latina (como la bella Apollonia en el Padrino).

Venecia siempre se mostraba dispuesta a prestar sus servicios a los griegos, como sucedió en 841 cuando enviaron una flota para apoyar al basileus en su lucha contra el creciente Califato Abásida. Ambos colaboraban en la lucha contra los sarracenos y demás peligros, así como contra sus restantes enemigos.

La ubicación de Venecia en una laguna natural hacía arriesgado el intento de conquistarla, en tanto el arte naval europeo en la Baja Edad Media estaba poco desarrollado. Precisamente, fueron los marinos venecianos los que colaboraron en dinamizar la construcción naval en Europa por razones de primera necesidad: Venecia disponía de un territorio continental de reducidas dimensiones, por lo que su fuente principal de abastecimiento fue el comercio con el Adriático, y ante ello, el estímulo a la navegación marítima se había transformado en una necesidad y, a la vez, en fuente de poder político y financiero.

lunes, 10 de abril de 2023

OTRA MUDANZA. EL ESTABLECIMIENTO EN EL RIALTO.

 


En el 811, poco antes de presentar sus respetos y rendir cuentas ante el Creador, Carlomagno, en un gesto de buena voluntad (o de estrategia buen estudiada) restituye a Bizancio sus conquistas en la región lacustre. De esta manera se fija en los confines de Venecia, la frontera más o menos permeable, entre Oriente y Occidente. Esta circunstancia tuvo otra consecuencia más; se refuerza el poder del dux, que nunca más volverá a depender del exarca.


En otro orden de cosas, el conflicto (cuando no guerra abierta) entre francos y bizantinos, había puesto de manifiesto la vulnerabilidad del Lido de Malamocco. Como consecuencia de esto, el centro de gravedad de los asentamientos vénetos se trasladan más al Norte, entre Torcello y las Islas del Rialto. Estas islas rialtinas fueron el lugar primitivo de refugio para los trevisanos.


Este traslado estuvo organizado por Agnello Partecipazio (810 – 827) y por sus descendientes, que coparon de manera prácticamente ininterrumpida el ducado hasta el año 942.


Esta mudanza de sede ducal reforzó el poblamiento de las islas centrales de la laguna; en el Norte, Torcello y en el Centro Olivolo (Castello) y Rialto. En Torcello se estableció el obispo de Altino (hasta el siglo VIII) y fue centro activo de comercio hasta la décima centuria. En Olivolo se alzaba la iglesia de San Pedro, sede de un obispado desde finales del siglo VIII. En Rialto, la residencia de Agnello Partecipazio fue erigida en Palatium, convertida por tanto en centro político, y cuya capilla privada albergaba los restos del evangelista San Marcos, trasladados desde Alejandría por dos mercaderes de Torcello. Alrededor de este palacio, del mismo modo que castillos y alcazabas en otros rincones de Europa, se edificó Venecia.


En el año de la muerte de Carlomagno (813) los venecianos resolvieron hacer de la isla de Rialto la sede del gobierno y la capital de su Estado. Su Dux Angelo o Agnello Participazio, tomo inmediatamente enérgicas medidas para aumentar el pequeño grupo de construcciones que debían formar el núcleo de la futura Venecia. Nombro los agentes encargados de vigilar la extracción de los bancos de arena para asegurar los cimientos y arrojar los puentes de madera sobre los canales. Para las atenciones religiosas hizo construir la iglesia de San Marcos, y sobre el emplazamiento del palacio actual elevo un palacio para la administración del gobierno.

John Ruskin. Las piedras de Venecia.


domingo, 2 de abril de 2023

UNA PAZ MUY VENTAJOSA.


 

La opinión de los habitantes de la Laguna era unánime, era preferible la soberanía bizantina al sometimiento a los francos. Parece claro que era más cómoda la vigilancia desde lejos de Bizancio, al encorsetado y fastidioso régimen feudal de Carlomagno, que poco iba a contribuir a la prosperidad económica de Venecia. En el año 811 ambos imperios volvieron a hacer las paces. Los bizantinos reconocieron a Carlomagno como emperador y este les devolvía Venecia, Istria y Dalmacia. De esta forma, Venecia siguió siendo bizantina, al menos nominalmente, al tiempo que escapaba de la feudalización carolingia, y las guerras que estallarían en los territorios francos a la muerte de Ludovico Pío, hijo y sucesor de Carlomagno.


Los venecianos, listos y avispados, sabían que debían cuidar su porvenir, velar por su bienestar y asegurar su existencia, por lo que no se llevaron mal con los continuadores de la labor carolingia, más bien al contrario, pusieron en práctica una política de amistad, primero con los herederos de Carlomagno, y más tarde con los emperadores alemanes, que fue aprovechada por medio del comercio.

jueves, 30 de marzo de 2023

ENTRE BIZANCIO Y CARLOMAGNO.

 



Entre finales del siglo VIII y principios del siglo IX, la joven Venecia, se convierte en el teatro de operaciones de un conflicto a gran escala entre Carlomagno y el Imperio Bizantino.


En el 732 Carlos Martel derrotó a los musulmanes en la batalla de Poitiers deteniendo su avance y fortaleciendo su posición como Mayordomo de Palacio del rey merovingio. En el 751 su hijo, Pipino el Breve se proclama rey de los francos consolidando el poder de la dinastía carolingia. El nuevo rey franco interviene en Italia en favor del papa Esteban II que necesita con urgencia un protector para la iglesia. Pipino conquista la zona de Rávena, que se encontraba en poder de los lombardos, que a su vez se la habían arrebatado a Bizancio. Estos territorios serán cedidos al Papa de Roma, mientras que el Imperio de Oriente va perdiendo presencia en la península italiana. Venecia, que antes de la intervención carolingia, tenía un punto de apoyo en Rávena, se encuentra totalmente aislada, y rodeada de potenciales enemigos: al Norte se encuentran los lombardos, al Sur los territorios papales, al Este, diferentes pueblos procedentes de las estepas rusas, tales como eslavos, ávaros y magiares, y al Oeste, los mencionados francos.


El sucesor de Pipino fue un hombre destinado a convertirse en gran estadista, además de protagonizar tanto gestas militares como un interesante renacimiento cultural, nos referimos por supuesto, al celebérrimo Carlomagno. El nuevo rey continuó la política de su predecesor y mantuvo las excelentes relacionas con la Santa Sede, de tal modo que el día de Navidad del año 800, el papa León III decide coronarlo emperador, restituyendo así el antiguo Imperio Romano. Este acontecimiento irritó a los orgullosos bizantinos que consideraban que el único Imperio Romano que existía era el suyo. El conflicto entre ambos imperios estaba abierto y Venecia se encontraba en medio.


Venecia era el último bastión bizantino en el Norte de Italia. La guerra estalló como consecuencia de la ruptura de negociaciones entre el emperador Carlomagno y el basileus Nicéforo I. Las fuerzas estaban muy equilibradas. Por mas los bizantino poseían una poderosa flota, pero en tierra el ejército franco era claramente superior. Transcurrido un tiempo de igualdad el rey franco descubrió la manera de desequilibrar la balanza a su favor; Venecia.


Venecia era el punto clave, un nudo de comunicaciones donde se produce la unión comercial entre dos mundos: Oriente y Occidente. A los muelles de la ciudad llegaban sedas y especias de Oriente, y el trigo, el vino y los metales de Occidente. Controlando la ciudad podría estrangular el comercio bizantino, al tiempo que pasaba a controlar directamente valiosas mercancías.


Se desató entonces una auténtica Guerra Fría en las islas e islotes de la Laguna. En Venecia, dos facciones aristocráticas pugnaban por el poder, una de ellas era favorable a Constantinopla, y la otra a Aquisgrán, sede de la Corte Regia del Reino de los Francos. El soberano carolingio prestó ayuda al bando aliado, para derrotar a su rival, y proclamar su dominio sobre la ciudad. Este éxito franco fue contrarrestado por la armada bizantina que puso de nuevo la ciudad bajo su control. Además consiguieron rechazar el asalto que Pipino, hijo de Carlomagno, organizó para tomar la ciudad en el 810, apoyando a las huestes de la laguna dirigidas por Agnello Partecipazzio. La unidad de los habitantes de las islas habían conseguido detener a Pipino, que eso sí, solo aceptó retirarse cuando los venecianos se comprometieron a pagar tributos.


domingo, 6 de marzo de 2022

CAMINO DE SANTIAGO. TRAMO RONCESVALLES - BURGUETE - ESPINAL.

 


Apenas siete kilómetros para abandonar la montaña sin alejarnos definitivamente de ella. Partiremos de Roncesvalles, atravesaremos el robledal de las brujas, visitaremos fugazmente Burguete y finalizaremos en la apacible localidad de Espinal.


Hace una temperatura agradable, fresca, como un verano alemán. La niebla se disipó y las nubes se marcharon, el Sol ilumina, pero hoy (28 de junio a media mañana) no caliente. Un inmaculado cielo azul se funde en el horizonte con las montañas.  



Iniciamos a caminar a 960 metros de altitud. El fresco de la montaña revitaliza cuerpo y mente. Cuando llega el verano, en una viaje inverso a la mayoría de los turistas, abandonamos las calurosas playas de mar Mediterráneo, y buscamos refugio en las montañas del norte peninsular. En ese sentido, el Pirineo es un auténtico paraíso. 


Verde y azul. Dos colores genuinos de nuestro planeta, que lo diferencian del resto de nuestros vecinos del Sistema Solar. Los colores de la vida. 



Nos giramos, paramos unos instantes, volvemos a mirar el recinto, nos despedimos de Roncesvalles. Hasta la próxima vez que nuestros pies pisen este enclave.



Una sencilla placa y un significativo relieve en una roca rememoran la mítica batalla de Roncesvalles, aquella en la que los vascones emboscaron a la retaguardia carolingia. La batalla en que el emperador Carlomagno, el hombre más poderoso de Europa en aquellos momentos, no pudo evitar que su sobrino, el paladín Roldan, cayese muerto. La misma batalla que acabó convertida en uno de los más hermosos cantares de gesta medievales, la Chanson du Roland.  


La iglesia de Santiago o de los peregrinos, un pequeño templo del siglo XIII, funcionó como parroquia hasta el siglo XVIIII.  






El edificio más antiguo de Roncesvalles es esta Capilla del Espíritu Santo, fechada entre 1170 y 1210, aparece descrita en el Poema, La Preciosa, de principios del siglo XIII. También es conocido como Silo de Carlomagno, pues es tradición que aquí fueron enterrados los soldados francos caídos en la batalla de Roncesvalles.  


Hostal Restaurante la Posada, siempre preparado para recibir a viajeros, caminantes, turistas y peregrinos. Su menú del día merece mucho la pena.  


790 kilómetros para disfrutar de la naturaleza, la sociedad humana, y la vida en su máxima plenitud. Ahora parece mucho, pero pasará en un suspiro. No es la primera vez que pasamos por aquí, y a buen seguro no será la última. Durante los largos meses de trabajo, muchas noches nos vamos a la cama, cansados de la monotonía diaria, soñando (despiertos) con llegar hasta aquí, y comenzar a caminar. Y es que, aunque gran parte de la sociedad actual lo hay olvidado, los seres humanos fuimos diseñado para eso, para caminar.  




Amarillo, rojo, blanco, negro, el jilguero adulto luce una preciosa gama de colores, que lo hacen inconfundible.  


 En este punto comenzamos el camino que nos llevará a Burguete.  



La Cruz de los Peregrinos (Erromesen Gurutzea), situada en una de las orillas de la carretera que llega hasta Roncesvalles y atraviesa los Pirineos con destino a Francia, data del siglo XIV. El primero de los cruceros. Cuando pisemos tierras gallegas, aumentará considerablemente su número.



El musgo se desarrolla en lugares húmedos y sombríos.   




El tramo que comunica Roncesvalles y Burguete es completamente arbolado. El bosque regala su protección, su sombra, y si estamos atentos, puede revelarnos algunos de sus maravillosos secretos.  El musgo tapiza los árboles y los rayos de Sol apenas llegan al suelo. Los árboles crecen a lo alto y configuran una cúpula natural que hace las delicias de los peregrinos que penetran en él. A estas alturas del Camino de Santiago, la montaña y los árboles son los principales protagonistas. Mirlos, petirrojos, urracas, y algún arrendajo, frecuentan el entorno.


Sorginaritzaga, el Robledal de las Brujas, una estrecha franja boscosa, atrapada entre la carretera y los campos de labor, pastos para ganado, mayoritariamente. Dos kilómetros sugerentes para unir Roncesvalles con Burguete, nacido como burgo al servicio de los monjes. El Camino de Santiago atraviesa un bosquecillo húmedo y oscuro, un lugar marcado por las historias y las leyendas de akelarres y brujas.



La Cruz Blanca, también conocida como Cruz de Roldán, fue instalada en este bosque para sacralizarlo, después de los juicios por brujería celebrados en la cercana localidad de Burguete.  


Abandonamos el robledal y encaramos la llegada a Burguete. 


Un mural en varios idiomas nos da la bienvenida.  


El inicio de una fascinante aventura. Pamplona, la antigua capital del Reino de Navarra, nos espera a la vuelta de la esquina. 


El supermercado de Burguete está estratégicamente situado para que los peregrinos se puedan abastecer de todo lo necesario para la jornada. A unos metros se ubican unas mesitas de madera, ideales para desayunar con las viandas que compramos en el súper. 


Instalado en el Prepirineo navarro, el término municipal de Auritz/Burguete forma, junto con Roncesvalles y Espinal, ujna cuenca ubicada entre las cimas del monte la Corona al Este, Mendiaundi y Menditxuri al Oeste, Bagoandi al Sur, y Lindus, El Castillo, Girizu y Ortzantzurieta (la altitud más elevada con 1570 metros) al Norte.  



Urraca (Pica pica) y Mirlo (Turdus mérula) dos de los pájaros más habituales en nuestros campos. Me fascina la capacidad de adaptación a diferentes medios de ambas especies. Maravillas de la vida.  


Espinal nos espera en aproximadamente una hora. 









Las casas de Burguete responden todas al mismo esquema constructivo, típico por otro lado, de la zona pirineica navarra. Los caminantes la atravesamos longitudinalmente, compartiendo el asfalto con bicicletas, automóviles y enormes camiones. Lo más curioso es una canalización de agua que discurre, divertida, paralela a la carretera. Los vehículos que nos encontramos de cara, y avanzan en sentido contrario, tienen en Francia su próximo destino.  





Ayuntamiento e Iglesia, dos edificios que no pueden faltar en ningún pueblo de las Españas. Los poderes ancestrales ocupando el espacio más destacado de Burguete, a la vista siempre de todo el mundo, de propios y extraños, que nunca a nadie se le olvide quien manda de verdad, quien dirige los destinos de miles de almas.  



La pequeña localidad de Burguete se inserta en el sistema fluvial del río Urrobi. Los bosques de ribera, formados por alisos, sauces y olmos, albergan una gran biodiversidad. Cerca de Burguete se sitúa un interesante humedal (al que por motivos obvios no nos acercamos) en el que viven especies como la nutria, el visón, el desmán de los Pirineos, el mirlo acuático y el martín pescador. El humedal se sitúa fuera del camino y de nuestra zona de influencia.  












Senderos arbolados atraviesan campos de labor donde pace tranquilamente el ganado. El paso que une Burguete y Espinal es fantástico, un lugar idóneo para observar la avifauna de la región.







Entre las aves pirenaicas ocupa un lugar muy especial el alimoche (Neophron percnopterus) el buitre del Viejo Mundo de menor envergadura.  


La Dama Azul, uno de los vulgarismos de Calopteryx Virgo, está entre los insectos más hermosos que existen. Su delicadeza y sus colores metalizados son fascinantes. 



Los últimos tramos del bosque nos conducen al destino del día.


La localidad navarra de Espinal, su toponimia en euskera es Auriz-berri, se inserta en el Camino de Santiago que procede de los Pirineos camino del valle. No es un pueblo demasiado antiguo, fundado en el año 1263 por el rey navarro Teobaldo II de la casa de Champaña. 



El milano real (Milvus milvus) es una de las rapaces más abundantes de todo el Viejo Mundo. Se distribuye, además, por un gran número de espacios, tanto naturales, como humanizados. 


No se sabe muy bien las causas que llevaron al rey Teobaldo II a fundar Espinal. Lo cierto es que entre Roncesvalles y Viscarret existía un gran espacio despoblado, cubierto de bosques, que podría servir de refugio a proscritos, bandoleros y gentes ajenas a la sociedad del reino. Aún más, teniendo en cuenta que el siglo XIII era la época de las grandes peregrinaciones. El Camino de Santiago atravesaba precisamente el lugar donde se emplaza actualmente Espinal. La ruta que conducía a la capital del reino, Pamplona. El deseo de ofrecer mayor seguridad a peregrinos y viajeros europeos pudo estar detrás de la fundación de esta tranquila población pirenaica. 


Simbolismo medieval en una preciosa jardinera realizado por la empresa Artiber, situada en la localidad murciana de Totana, ciudad alfarera. 


Restaurante Ederrena. Un lugar magnífico, buena cocina con productos de la zona y de gran calidad. Para nosotros, parada obligatoria cada vez que pasamos por Espinal. 



Las construcciones de Espinal son similares a las que ya vimos en Burguete, los esquemas y técnicas constructivas se repiten en estas localidades, que no por conocidas (hemos pasado por aquí varias veces) dejan de ser interesantes. Partimos de Roncesvalles y seguimos el descenso que comenzamos en Lepoeder, pero que hoy no culminaremos. Esta noche pernoctaremos en Espinal. 



Después de llenar bien la panza y recuperar un poco las fuerzas nos vamos a pasear por los alrededores de Espinal para desarrollar otra de nuestras aficiones, el pajareo. 






En estas tierras es habitual encontrar al ganado caballar pastando tranquilamente en condiciones de semilibertad. Muchos de estos caballos corresponden a la raza Burguete, cuyo origen está en el cruce de la yegua autóctona, la jaca navarra, con caballos franceses como el bretón. Tradicionalmente estos caballos han sido animales de trabajo, pero en los últimos tiempos se destinan a la producción cárnica. 

Zorzal común (Turdus philomelos)

El entorno donde confluyen el bosque y los pastos es paisajísticamente una maravilla de gran belleza. Los ganados vacuno y caballar comparten el medio con la fauna silvestre. Los córvidos son los más abundantes, sociables y ruidosos (urracas, cuervos y arrendajos), pero son los pequeños pájaros los que presentan una mayor diversidad. 





El alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) suele pasar el invierno en África, y cada año vuela a Eurasia para criar. Este pequeño, y vistoso, depredador se alimenta de grandes insectos, pequeños pájaros, roedores de campo y lagartijas. 






El Zorro (Vulpes vulpes) es un cánido que se ha ido adaptando a todo tipo de medios naturales y que ha aprendido a convivir con el ser humano. Lo divisamos mientras descansaba medio oculto por la hierba, a escasos metros de un grupo de caballos que pastaban tranquilamente sin percatarse ni preocuparse por la presencia del raposo. En época de cría, las madres pasan muchas horas buscando comida para sus cachorros, se muestran muy activas, y por eso no resulta extraño encontrarlas a cualquier hora del día.

Lunes 28 de Junio de 2021. 



 

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