Estudiar historia antigua es una búsqueda constante de pueblos y sociedades, de las que nunca tendremos ni evidencias ni certezas, tal es el caso de los Turboletas. El historiador Apiano los cita (Ib, 10) durante los preparativos de Aníbal para asediar Sagunto, pero pocas referencias más tenemos. Se piensa que podría ser una tribu de los celbíberos, que ocuparía un territorio en la zona meridional del Sistema Ibérico, cuya capital sería Turba, población que les da nombre. Sin embargo también hay autores que niegan su existencia y un tercer grupo los consideran una étnia íbera, ya que parece ser que se localizaban cerca de la mencionada Sagunto.
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martes, 11 de noviembre de 2025
TURBOLETAS.
Estudiar historia antigua es una búsqueda constante de pueblos y sociedades, de las que nunca tendremos ni evidencias ni certezas, tal es el caso de los Turboletas. El historiador Apiano los cita (Ib, 10) durante los preparativos de Aníbal para asediar Sagunto, pero pocas referencias más tenemos. Se piensa que podría ser una tribu de los celbíberos, que ocuparía un territorio en la zona meridional del Sistema Ibérico, cuya capital sería Turba, población que les da nombre. Sin embargo también hay autores que niegan su existencia y un tercer grupo los consideran una étnia íbera, ya que parece ser que se localizaban cerca de la mencionada Sagunto.
miércoles, 4 de octubre de 2017
A TRAVÉS DE LOS ALPES.
“Después
de haber reclutado todas las tropas que pudo entre los celtíberos,
africanos y otros pueblos, y de encomendar los asuntos de Iberia a su
hermano Asdrúbal, atravesó los montes Pirineos en dirección al
país de los celtas, hoy llamado Galia, con nueve mil soldados de
infantería, doce mil jinetes y treinta y siete elefantes. Atravesó
el país de los galos, atrayéndose a algunos con dinero, a otros,
mediante la persuasión, y a otros, en fin, sometiéndolos por la
fuerza. Cuando llegó a los Alpes y no encontró ningún paso que los
atravesara o pasara sobre ellos – pues se trata de una cordillera
sumamente escarpada -, emprendió también su ascenso con intrepidez
sufriendo grandes pérdidas debido a la gran cantidad de nieve y al
rigor del frío existentes. Cortaba madera, la quemaba y apagaba los
rescoldos con agua y vinagre, y a la roca, que se había tornado
frágil por este procedimiento, la rompía con martillos de hierro.
Así, abrió un paso sobre las montañas que aún está en uso en la
actualidad y se llama paso de Aníbal. Como le empezaron a faltar las
provisiones, se apresuró en su marcha sin que los romanos se
percataran de que en realidad estaba ya en Italia, y al sexto mes de
su partida de Iberia, después de haber perdido a muchos hombres,
descendió desde los montes a la llanura”.
Apiano.
La Guerra de Aníbal, 4.
jueves, 27 de octubre de 2016
FÍBULA DE JABALÍ.
Los cerdos salvajes
campaban a sus anchas en los profundos bosques de la protohistoria
ibérica. Los celtíberos además de disfrutar de su exquisito sabor,
admiraban su tenacidad, y por ambos motivos se convirtió en una
imagen recurrente en sus manifestaciones artísticas, como esta
fíbula de bronce (expuesta en el Museo de La Rioja) fechada en la
época de La Tene.
martes, 15 de diciembre de 2015
SOBRE IBERIA DE APIANO (L)
98 Escipión parte hacia Roma.
Escipión, después de haber elegido
cincuenta de entre ellos para su triunfo, vendió a los restantes y
arrasó hasta los cimientos a la ciudad. Así, este general romano se
apoderó de las dos ciudades más difíciles de someter; de Cartago,
por propia decisión de los romanos a causa de su importancia como
ciudad y cabeza de un imperio, y por su situación favorable por
tierra y por mar; y de Numancia, ciudad pequeña y de escasa
población, sin que aún hubieran decidido nada sobre ella los
romanos, ya sea porque lo considerara una ventaja para éstos, o bien
porque era un hombre de natural apasionado y vengativo para con los
prisioneros o, como algunos piensan, porque considerara que la gloria
inmensa se basaba sobre las grandes calamidades. Sea como fuere, lo
cierto es que los romanos, hasta hoy en día, lo llaman «Africano»
y «Numantino» a causa de la ruina que llevó sobre estas ciudades.
En aquella ocasión, después de repartir el territorio de Numancia
entre los pueblos vecinos, llevar a cabo transacciones comerciales
con otras ciudades y reprimir e imponer una multa a cualquier otro
que le resultara sospechoso, se hizo a la mar de regreso a su patria.
99.- Breve resumen sobre los hechos
militares posteriores en Iberia.
Los romanos, como era su
costumbre, enviaron a diez senadores a las zonas de Iberia recién
adquiridas, que Escipión o Bruto antes que él habían recibido bajo
rendición o habían tomado por la fuerza, a fin de organizarías
sobre una base de paz. Posteriormente, al haberse producido otras
revueltas en Iberia, fue elegido como general Calpurnio Pisón. A él
le sucedió en el mando Servio Galba, Sin embargo, cuando los
cimbrios invadieron Italia, y Sicilia se debatía en la segunda
guerra de los esclavos, no enviaron ningún ejército a Iberia a
causa de sus múltiples preocupaciones, pero enviaron legados para
que llevaran la guerra del modo que les fuera posible. Después de la
expulsión de los cimbrios, llegó Tito Didio y dio muerte hasta
veinte mil arevacos. A Termeso, una ciudad grande y siempre
insubordinada contra los romanos, la trasladó desde la posición
sólida que ocupaba a la llanura y ordenó que sus habitantes
vivieran sin murallas. Después de poner sitio a Colenda, la tomó a
los ocho meses de asedio por rendición voluntaria y vendió a todos
sus habitantes con los niños y las mujeres.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
SOBRE IBERIA DE APIANO (XLIX)
96 Los numantinos se rinden.
No mucho después, al
faltarles la totalidad de las cosas comestibles, sin trigo, sin
ganados, sin yerba, comenzaron a lamer pieles cocidas, como hacen
algunos en situaciones extremas de guerra. Cuando también les
faltaron las pieles, comieron carne humana cocida, en primer lugar la
de aquellos que habían muerto, troceada en las cocinas; después,
menospreciaron a los que estaban enfermos y los más fuertes causaron
violencia a los más débiles. Ningún tipo de miseria estuvo
ausente. Se volvieron salvajes de espíritu a causa de los alimentos
y semejantes a las fieras, en sus cuerpos, a causa del hambre, de la
peste, del cabello largo y del tiempo transcurrido. Al encontrarse en
una situación tal, se entregaron a Escipión. Éste les ordenó que
en ese mismo día llevaran sus armas al lugar que había designado y
que al día siguiente acudieran a otro lugar. Ellos, en cambio,
dejaron transcurrir el día, pues acordaron que muchos gozaban aún
de la libertad y querían poner fin a sus vidas. Por consiguiente,
solicitaron un día para disponerse a morir.
97 Reflexiones sobre el heroísmo de
Numancia.
Tan grande fue el amor a
la libertad y el valor existentes en esta pequeña ciudad bárbara.
Pues, a pesar de no haber en ella en tiempos de paz más de ocho mil
hombres, ¡cuántas y qué terribles derrotas infligieron a los
romanos! ¡Qué tratados concluyeron con ellos en igualdad de
condiciones, tratados que hasta entonces a ningún otro pueblo habían
concedido los romanos! ¡Cuán grande no era el último general que
les cercó con sesenta mil hombres y al que invitaron al combate en
numerosas ocasiones! Pero éste se mostró mucho más experto que
ellos en el arte de la guerra, rehusando llegar a las manos con
fieras y rindiéndolos por hambre, mal contra el que no se puede
luchar y con el que únicamente, en verdad, era posible capturar a
los numantinos, y con el único que fueron capturados. A mí,
precisamente, se me ocurrió narrar estos sucesos relativos a los
numantinos, al reflexionar sobre su corto número y su capacidad de
resistencia, sobre sus muchos hechos de armas y el largo tiempo que
se opusieron. En primer lugar se dieron muerte aquellos que lo
deseaban, cada uno de una forma. Los restantes acudieron al tercer
día al lugar convenido, espectáculo terrible y prodigioso, sus
cuerpos estaban sucios, llenos de porquería, con las uñas crecidas,
cubiertos de vello y despedían un olor fétido; las ropas que
colgaban de ellos estaban igualmente mugrientas y no menos
malolientes. Por estas razones aparecieron ante sus enemigos dignos
de compasión, pero temibles en su mirada, pues aún mostraban en sus
rostros la cólera, el dolor, la fatiga y la conciencia de haberse
devorado los unos a los otros.
domingo, 29 de noviembre de 2015
SOBRE IBERIA DE APIANO (XLVII)
92 Se completa el cerco de Numancia. Sistema de señales.
Cuando todo estuvo dispuesto y las catapultas, las ballestas y las máquinas para lanzar piedras se hallaban apostadas sobre las torres, y estaban apilados junto a las almenas piedras, dardos y jabalinas, y los arqueros y honderos ocupaban sus lugares respectivos en los fuertes, colocó a lo largo de toda la obra de fortificación numerosos mensajeros, que de día y de noche debían comunicarle lo que ocurriera transmitiéndose unos a otros las noticias. Cursó órdenes por cada torre, en el sentido de que, si ocurría algo, hiciera una señal el primero que tuviera problemas y que todos los demás le secundaran de igual modo cuando la vieran, a fin de que pudiera enterarse más rápidamente, por medio de la señal, de la perturbación, y, por medio de los mensajeros, de los detalles. El ejército estaba integrado por sesenta mil hombres, incluyendo las fuerzas indígenas. Dispuso que la mitad se encargara de la guardia de la muralla y de acudir a donde fuera necesaria su presencia; veinte mil hombres debían combatir desde los muros, cuando la ocasión lo requiriese, y otros diez mil constituirían un cuerpo de reserva de éstos. También a cada una de estas tropas le fue asignada una posición y no les estaba permitido intercambiarla sin órdenes previas. Sin embargo, debían lanzarse de inmediato al puesto ya asignado, tan pronto como se diera una señal de ataque. Tan concienzudamente tenía dispuestas Escipión todas las cosas.
93 Los numantinos intentan romper el cerco en vano.
Los numantinos, en muchas ocasiones, atacaron a las fuerzas que vigilaban la muralla por diferentes lugares, y la aparición de los defensores era fugaz y sobrecogedora; las señales eran izadas en alto desde todos los lugares, los mensajeros corrían de un lado a otro, los encargados de combatir desde los muros saltaban hacia sus lugares en oleadas, las trompetas resonaban en cada torre de tal modo que el círculo completo presentaba para todos el aspecto más temible a lo largo de sus cincuenta estadios de perímetro. Y Escipión recorría este círculo para inspeccionarlo cada día y cada noche. Estaba firmemente convencido de que los enemigos, así copados, no podrían resistir por mucho tiempo al no poder recibir ya armas ni alimentos ni socorro.
martes, 17 de noviembre de 2015
SOBRE IBERIA DE APIANO (XLII)
82.-Sucesivos fracasos de Emilio.
Al prolongarse el asedio
de Palantia, comenzaron a faltar los alimentos a los romanos y el
hambre hizo presa en ellos, todos sus animales de carga perecieron y
muchos hombres empezaron a morir de necesidad. Los generales Emilio y
Bruto resistieron con paciencia durante mucho tiempo, pero, vencidos
por la mala situación, dieron la orden de retirarse, de manera
repentina, una noche alrededor de la última guardia. Los tribunos
militares y los centuriones corrían de un lado a otro apremiando a
todos a hacer esto antes del amanecer. Y ellos, en medio del tumulto,
lo abandonaron todo, incluso a los heridos y enfermos que se
abrazaban a ellos y les suplicaban que no los abandonasen. Como la
retirada se llevó a cabo de forma confusa y desordenada y muy
semejante a una huida, los habitantes de Palantia atacando desde
todos los lugares les causaron muchas heridas desde el amanecer hasta
la tarde. Cuando llegó la noche, los romanos, hambrientos y
exhaustos, se dejaron caer en el suelo agrupados, según cayó cada
uno, y los de Palantia se retiraron gracias a una intervención de la
divinidad. Y esto fue lo que ocurrió a Emilio.
83 El senado desaprueba el tratado de
Mancino y entrega a éste a los numantinos.
Cuando los romanos se
enteraron de ello, separaron a Emilio del mando y del consulado;
retomó a Roma como un ciudadano privado y se le impuso una multa.
Todavía se estaba dirimiendo la querella entre Mancino y los
embajadores numantinos. Estos últimos mostraron públicamente el
tratado que habían realizado con Mancino y éste transfirió la
culpa del mismo a Pompeyo, su predecesor en el mando, imputándole
que había puesto en sus manos un ejército inactivo y mal equipado y
que, por esto mismo, también aquél había sido derrotado muchas
veces y había efectuado tratados similares con los numantinos. En
consecuencia, afirmó que esta guerra, decretada por los romanos en
violación de estos tratados, había sido llevada bajo auspicios
funestos. Los senadores se irritaron con ambos por igual, pero
Pompeyo escapó, debido a que ya antes había sido juzgado por estos
hechos. Y decidieron entregar a Mancino a los numantinos por haber
llevado a cabo un tratado vergonzoso sin su autorización,
argumentando que también sus antepasados habían entregado a los
samnitas a veinte generales que habían tratado en semejantes
condiciones sin su consentimiento. Por tanto, Furio, llevando a
Mancino de vuelta a Iberia, lo entregó, inerme, a los numantinos,
pero ellos no lo aceptaron. Elegido general contra ellos Calpurnio
Pisón no realizó ningún intento contra Numancia, sino que hizo una
incursión contra el territorio de Palantia y, tras haberlo devastado
un poco, pasó el resto de su mandato en sus cuarteles de invierno en
Carpetania.
martes, 6 de octubre de 2015
FÍBULA CELTIBÉRICA.
Fíbula con adorno
espiraliforme confeccionada en bronce datado en la Edad del Hierro y
procedente de El Castillejo (Castilfrío de la Sierra). Está
vinculado a la cultura celtibérica antigua, entre los siglos VI –
V a.C.
martes, 26 de mayo de 2015
DENARIO DE BOLSKAN
Los denarios acuñados en
la ceca de la ciudad de Bolskan (la Osca romana, actual Huesca) pasan
por ser las monedas más famosas de la numismática de la Hispania
Antigua. Estas piezas proceden de un taller de abundante producción,
posiblemente en relación con las campañas militares que Roma
llevaba a cabo en la península en esta época, siglo II a.C., sus
monedas muestran la iconografía más asociada a la moneda ibérica:
una cabeza masculina, el jinete armado con lanza y el nombre de la
ciudad en escritura ibérica.
lunes, 27 de abril de 2015
ESTELA DE CLUNIA.
Estela celtibérica en
caliza procedente de Clunia (Coruña del Conde, Burgos), data en el
siglo I a.C.y conservada en el Museo Arqueológico Nacional. El
jinete representado en la estela funeraria porta lanza y escudo, pudo
llamarse kaabaarinos, según se desprende de la transcripción
de la inscripción en legua celtibérica que se encuentra entre las
patas del caballo.
Bajo la cabeza de la montura aparecen tres
pequeños escudos circulares, que se supone que representan a los
guerreros vencidos en combate. Posteriormente esta estela funeraria
fue reutilizada en un edificio romano de la ciudad de Clunia.
domingo, 6 de abril de 2014
GUERREROS DE TODOS LOS TIEMPOS.
Desde la Prehistoria hasta el Renacimiento. Guerreros de todos los tiempos en una vieja colección de cromos de los años '80
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