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viernes, 17 de mayo de 2013

UN ORÁCULO EN EL MONTE CARMELO



A lo largo de la historia, los seres humanos han encontrado la divinidad en determinados lugares del planeta. Lo más curioso, es que existen ubicaciones especiales donde la sacralidad es notoria, sitios dónde diversas personas, en diferentes momentos y con distintas creencias han entrado en contacto con la esfera de los sobrenatural. Uno de esos hitos es el Monte Carmelo. 

El significado del Monte Carmelo para el Cristianismo es de sobra conocido, pero quizás no lo es tanto, la existencia de un oráculo enclavado en la montaña en épocas anteriores.

El escritor Suetonio cuenta como, el futuro emperador Vespasiano, durante su campaña en Judea, se desplazó al lugar a consultar dicho Oráculo, para conocer que le deparaba el destino. 

"En Judea las suertes le animaron, cuando consultó el oráculo del dios Carmelo, prometiéndole que cualquier cosa que proyectase y que estuviese valorando mentalmente saldría bien, por grande que fuese el proyecto"
Vida de Vespasiano V, 6.
Suetonio

martes, 13 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (IV)



8  De Calpe a Gádira.
         Después viene Menlaría, que tiene saladeros, y a continuación el río y la ciudad de Belón (Baelo o Bolonia).  De allí es de donde parten generalmente las travesías hacia Tingis de Maurusia, y es puerto comercial y saladero. También Zelis era vecina de Tingis, pero los romanos la trasladaron a la orilla opuesta, añadiendo incluso algunos habitantes procedentes de Tingis; enviaron también colonos propios y denominaron Iulia Ioza a la ciudad. Luego está Gádira, una isla separada de Turdetania por un estrecho brazo de mar, distante de Calpe setecientos cincuenta estadios aproximadamente (otros dicen que ochocientos). Esta isla no se diferencia en lo demás nada de las otras, pero por el valor de sus habitantes en empresas navales y por su amistad con los romanos fue tanto su crecimiento hacia todo tipo de prosperidad que, a pesar de estar situada en el extremo de la Tierra, es la más renombrada de todas. Pero de ésta ya hablaremos cuando tratemos de las restantes islas. 

9 De Gádira al Promontorio Sagrado.
       A continuación se halla el denominado puerto de Menesteo, y el estero de Asta y Nabrisa. Se llaman esteros las depresiones del terreno que son cubiertas por el mar en las pleamares y que, a modo de ríos, permiten su navegación hacia el interior y las ciudades de sus orillas. Luego, inmediatamente, está la desembocadura del Betis, dividida en dos; la isla configurada por las bocas define un litoral de cien, o según algunos, de más estadios. Por allí se encuentra también el oráculo de Menesteo y se alza la torre de Cepión, sobre una roca ceñida por el batir del oleaje, admirablemente dispuesta, como el Faro, para auxilio de los navegantes; pues el aluvión arrastrado por el río produce bajíos, y la zona de la salida están tan plagada de escollos que hace falta alguna señal bien visible. Partiendo de allí encontramos la corriente del Betis, la ciudad de Ébura y el santuario de la diosa Fósforo, a la que llaman Luz Incierta. A continuación las corrientes de los otros esteros, y más allá el río Anas, también él con dos bocas, y sus corrientes respectivas. Luego por último el Promontorio Sagrado, distante de Gádira menos de dos mil estadios. Algunos afirman que desde el Promontorio Sagrado hasta la boca del Anas hay sesenta millas, desde alli hasta la del Betis cien, y luego hasta Gádira setenta.

sábado, 30 de enero de 2010

AMONIOS

En el Oasis de Sivah, donde se pueden contar más de 200 fuentes, tanto de agua fría como agua caliente, existía un oráculo que estaba consagrado al dios Amón. Al parecer este territorio pertenecía a los Amonios. Es muy posible que el nombre de Amonios derive de la deidad a la que estaba dedicado dicho oráculo. El rey persa Cambises lanzó contra ellos una ofensiva para someterlos, de muy dudoso resultado, ya que los propios amonios contaban que “el desierto, una tormenta de arena, se tragó a todo un ejército persa”. Heródoto cita a un rey de los amonios; Etearco.
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