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miércoles, 23 de diciembre de 2020

AMARDOS.



Amardos es un nombre genérico con el que los autores clásicos designaban a los pueblos nómadas que vivían del robo y vivían del pillaje. Probablemente el vocablo procede del persa amardu, que significa feroz. Por esta razón a los amardos se les ha asignado diferentes puntos de origen y residencia: según Estrabón moraban a orillas del mar Caspio, Pomponio Mela se refiere a ellos como habitantes de Escitia y Plinio los considera vecinos de los partos. Tanta disparidad viene a confirma el carácter nómada de este pueblo cuyo origen, probablemente, haya que buscarlo en Persia.


domingo, 3 de noviembre de 2019

LA HIENA MANCHADA.



Carroñera y temible cazadora, solidaria en el esfuerzo, pequeña pero muy agresiva, un animal que no conoce el miedo. Su fuerza están en el número. Recorren la sabana africana en grandes grupos y por eso pueden atacar piezas muy corpulentas como cebras y búfalos. Y si es menester se lanzan a robar su presa a otro depredador, como leones, guepardos y leopardos.

La Hiena Manchada – Crocuta crocuta – es un extraño animal de costumbres nocturnas que ha dado pie a curiosas creencias, como que se trata de un híbrido entre perro y lobo, una anécdota recogida por Plinio el Viejo, o que eran hermafroditas.

La mandíbula más poderosa del reino animal, sus potentes patas le permiten alcanzar los 50 kilómetros por hora y su proverbial risa hiela la sangre de quien tiene la desgracia de oírla.

La vieja matriarca dirige su clan con sabiduría y conduce a sus soldados al campo de batalla. El instinto y la fortaleza de esta hembra resulta decisiva para el éxito y la supervivencia del grupo.

 El sol tropical se oculta tras el horizonte y el silencio del crepúsculo es el preludio de un enfrentamiento eterno, la sabana se convierte en un campo de batalla, donde hienas y leones pelean por la supremacía total.

lunes, 5 de agosto de 2019

ALBENSES.




Pueblo del Lazio, que como muchos otros se extinguieron sin dejar huella, a decir de Plinio el Viejo. ¿Emparentados de alguna manera con Alba Longa?

Plinio: “...solían hacer sacrificios en el monte Albano los pueblos albenses, albanos...”.

domingo, 28 de abril de 2019

ALANTENSES.




Los cita Plinio el Viejo, en las proximidades de Macedonia. De Allante, equivalente a Atalante, ahora Ariochorium.

jueves, 4 de abril de 2019

ACUENSES.



Los acuences son mencionados por Plinio el Viejo como uno de tantos grupos de los que habitaban Etruria.

viernes, 15 de febrero de 2019

ABEATAS.



Los abeatas son citados por Plinio, como habitantes de la ciudad de Abea, en la región griega de Acaya.

“Los restantes pueblos de Acaya dignos de mención son los alifereos, abeatas, pirgenses, paroreatas, farigenitas, tortunos, tipaneos, triusios y tritienses”.
Plinio, Historia Natural IV, 22

miércoles, 12 de diciembre de 2018

ADUNICATES.



Los adunicates, citados por Plinio, habitaban la Galia, la región de los bajos Alpes, junto a suebros y cuariates.

martes, 11 de diciembre de 2018

ALMOPOS.




Álmope, que la leyenda hace hijo de Poseidón y Hele, es el héroe epónimo de Almopia. A los almopos los cita Plinio y los sitúa cerca de Macedonia (en la frontera tal vez).

domingo, 18 de noviembre de 2018

APULIOS.



Los apulios eran los habitantes de la comarca de Apulia, llamada Yapigia por los geógrafos griegos. Probablemente procedían de Iliria. ¿Serán los mismos que los daunios? 

Los apulios se enfrentaron (como la mayoría de los habitantes de la Italia antigua) en repetidas ocasiones con Roma. Fueron sucesivamente aliados de los samnitas y también tomaron partido por Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica. Finalmente Roma devastó este hermoso país (Guerra de la Confederación Itálica 90 – 88 a.C.) 

“... hay pues, tres clases de apulios, los teanos, por el nombre de su caudillo, que proceden de los griegos, los lucanos, que fueron sometidos por Calcante, en los lugares que ahora ocupan los atinates, y los daunios....” 
Plinio el Viejo.

sábado, 5 de mayo de 2018

MARMOTA ALPINA



Un roedor de gran tamaño, una especie de ardilla de tierra, de orejas y cabeza corta, amante del sol, la siesta y la montaña. La Marmota Alpina – Marmota marmota – pasa la mitad de su vida durmiendo y la otra mitad tumbada al Sol. Durante las glaciaciones las marmotas invadieron todo el continente europeo. Con la retirada de los hielos quedaron constreñidas a los Alpes y los Cárpatos. Posteriormente fueron reintroducidas en los Pirineos donde han conseguido medrar. Habitantes pretéritos de las montañas, conocidos en la Antigüedad Clásica, el naturalista Plinio el Viejo las llamó “ratones de los Alpes” y escribió que transportaban la comida a su cubil llevándola sobre la espalda.

Las marmotas alpinas viven en las laderas de las montañas a más de 2000 metros de altitud y es capaz de alimentarse de una considerable cantidad de plantas, aunque suelen ocupar las altas cumbres rocosas, desprovistas, casi totalmente, de cubierta vegetal. También necesitan suelos suficientemente profundos para cavar sus madrigueras. Se organizan en pequeños grupos familiares, y cada uno de estos grupos dispone de una acogedora madriguera cuyo interior forran cariñosamente con paja.

Son animales tímidos y austadizos, que les encanta el sol, pero el sol fuerte de mediodía y de pleno verano. Pueden pasar horas enteras tumbadas bajo sus rayos. La mejor forma de observarlas es desde la distancia utilizando unos prismáticos. Se puede ver como salen de su madriguera, corretean por la hierba y se levantan, de cuando en cuando, sobre sus patas traseras para ver si hay algún peligro. El águila real es su enemigo más peligroso y cuando la marmota centinela ve aproximarse alguna lanza un característico silbido de aviso. El resto del grupo corre a esconderse. Como la mayoría de los roedores la marmota necesita del contacto físico y de forma continua con sus congéneres, se agarran, se frotan las narices y se rascan con las patas.


Cuando llegan los fríos el clan familiar de marmotas, compuesta por tres o cuatro decenas de individuos, se introducen en la guarida excavada bajo tierra, taponan las entradas y en la cámara más profunda se echan a dormir todas juntas y apretadas. De esta manera consiguen mantener el calor. Este profundo sueño dura no menos de cinco meses, y es que la marmota es uno de los animales de considerable tamaño que hacen una hibernación auténtica. Con el despertar de la primavera, despierta también el celo.

Según el naturalista suizo Hainard a estos animales lo que mas les entusiasma son “los bellos días, la vida apacible, el alimento abundante, los juegos sobre la hierba y la siesta al sol”. Como esos turistas nórdicos que cruzan Europa buscando el sol y las playas del mar Mediterráneo.



viernes, 23 de junio de 2017

CARACTERÍSTICAS DE LOS ASTROS ERRANTES.



Las estrellas, que señalamos que están errantes clavadas en el cielo, no nos están asignadas a cada uno de nosotros, como se cree vulgarmente, ni son brillantes para los ricos, mas pequeñas para los pobres, oscuras para los desafortunados, ni relucen según la suerte de cada cual, dado que no nacen y mueren con la persona correspondiente, ni cuando declinan significan que alguien se este extinguiendo. No es tan estrecha nuestra relación con el cielo como para que el resplandor de los astros sea, incluso en el, mortal por culpa de nuestro destino. Esas estrellas, cuando parece que caen, es que vomitan con una fuerte llamarada la sobrecarga del humor acumulado por exceso de alimentación, como también notamos entre nosotros que ocurre con el aceite al encender las lamparas.


En realidad, la naturaleza de los objetos celestes es eterna, ya que forman el entramado del universo y están determinados por su entramado, si bien afecta fundamentalmente a la tierra el influjo de las estrellas. Estas se pudieron conocer con tanto detalle a causa de sus efectos, su claridad y su tamaño, como demostraremos en el lugar correspondiente. Asimismo, la teoría de los círculos del cielo se expondrá con mas propiedad a propósito de la tierra, ya que se refiere enteramente a ella, aunque sin posponer mas los descubrimientos sobre el Zodiaco. Es tradición que Anaximandro de Mileto fue el primero que percibió su inclinación, osea el que abrió las puertas de la naturaleza en la Olimpiada quincuagésima octava; posteriormente Cleostrato descubrió sus signos, empezando por Aries y Sagitario, y mucho antes Atlante descubrió la propia esfera.


Dejando por ahora la configuración del mundo en si mismo, trataremos de los elementos restantes entre el cielo y las tierras. Es evidente que el astro mas elevado es el que denominan Saturno y por esta razón se ve muy pequeño. Recorre la órbita mayor y retorna a los treinta anos al punto inicial de su posición. Asimismo, la traslación de todos los astros errantes, y la del sol y la luna entre ellos, describe un curso inverso al del mundo, o sea, a la izquierda, y el de este, siempre en dirección a la derecha. Así, aunque con su rotación incesante de inconmensurable rapidez se eleven por encima del ocaso y se precipiten hacia el, sin embargo van en sentido opuesto, cada cual por su órbita. De este modo ocurre que el aire, al no estar concentrado en la misma dirección por el eterno torbellino del universo, no permanece inmóvil en forma de un globo inerte, sino que se difunde expandiéndose y distribuyéndose en virtud del impulso opuesto de los astros.


Pues bien, Saturno es de naturaleza gélida y rígida. La órbita de Júpiter esta muy por debajo de el y de ahí que la recorra con un movimiento mas acelerado en doce anos. El tercero es Marte, que algunos llaman Hércules, ardiente en llamas por la proximidad del sol; recorre su órbita aproximadamente en dos años y, por eso, por el calor excesivo de este y por el frío de Saturno, Júpiter al estar en medio de ambos se templa por la acción de los dos y resulta mas saludable. Por ultimo, el recorrido del sol es, por supuesto, de trescientos sesenta grados, pero para que su sombra coincida exactamente con las marcas, se añaden al ano cinco días mas la cuarta parte de otro. Por esta razón, cada cuatro años se intercala un día, para que la división de las estaciones concuerde con el curso del sol.


Gira por debajo del sol un astro inmenso llamado Venus que se mueve en dirección alterna y que, de acuerdo con sus propios sobrenombres, es rival del sol y de la luna. Asi que cuando sale temprano y aparece antes del amanecer recibe el nombre de Lucifero, ya que anticipa el día como otro sol; a la inversa, cuando resplandece por el poniente, se le llama Vespertino como si prolongara el día e hiciera las veces de la luna. Fue Pitagoras de Samos el primero que descubrió esta característica suya, aproximadamente en la cuadragésima segunda Olimpiada, que fue el ano 142 de la ciudad de Roma. Ademas, por su tamaño, esta por encima de todos los demás astros y tiene tanta luminosidad que los rayos de esta estrella son los únicos que producen sombra. También por eso figura con una amplia serie de nombres, pues unos la llamaron Juno, otros Isis y otros Madre de los Dioses. Por acción de su naturaleza se originan todas las criaturas en las tierras, ya que al impregnarse del rocío genital en sus dos nacimientos no solo da fecundidad a la tierra sino que ademas estimula la de todos los seres vivos. Recorre el curso del Zodiaco en trescientos cuarenta y ocho días sin separarse nunca del sol mas allá de cuarenta y seis grados, como opina Timeo.


Por un motivo similar, aunque no por su tamaño ni por su influjo, el mas próximo a el es Mercurio, denominado por algunos Apolo, que se desplaza por una órbita inferior en un curso nueve días mas rápido, brillando ya antes de la salida del sol o ya después del ocaso, pero nunca a mas de veintidós grados de el, como ensenan Cidenas y Sosigenes. Por lo tanto, esta característica es peculiar de estos astros y no es compartida con los anteriormente mencionados, pues estos no solo se ve que están distantes del sol a una tercera y a una cuarta parte del firmamento sino que también se ven muchas veces enfrente de el. Ademas, todos ellos juntos dan otras vueltas mayores de giro completo, de las que se hablara a propósito del Gran Año.
Plinio el Viejo. Historia Natural II, 8.


sábado, 28 de noviembre de 2015

PANONIA.



Después vienen los fecundísimos espacios de Panonia. En ese lugar las cimas de los Alpes suavizándose a través del Ilírico de septentrión a mediodía, se asientan a derecha e izquierda en blandas ondulaciones. Las partes que miran al mar Adriático, se llaman Dalmacia y el Ilírico antes mencionado. Vuelta al septentrión esta la Panonia. Alcanza desde allí hasta el Danubio. En ella están las colonias de Emona y Siscia, unos ríos famosos y navegables que vierten al Danubio, el Drao de corrientes violentas que viene del Nórico, y el Sao de los Alpes Cárnicos, más plácido, a una distancia de ciento veinte mil pasos. El Drao atraviesa por los serretes, serapilos, yasos y andicetes; el Sao, por los colapianos y los breucos. Estos son los principales de sus pueblos. Ademas están los arviates, azalos, amantinos, belgites, cataros, comacates, eraviscos, hercuniates, latovicos, oseriates, y varcianos; el monte Claudio, en cuya cara anterior están los escordiscos y en la posterior los tauriscos; la isla Metubarbis en el río Sao, que es la mayor de las fluviales. Además unos ríos dignos de mención, el Colapis que al desembocar en el Sao cerca de Siscia, desdoblando su cauce forma una isla que se llama Segestica, y un segundo río, el Bacuncio, que desemboca en el Sao en la localidad de Sirmio, donde se hallan la comunidad de los sirmienses y la de los amantinos. Desde allí a Tauruno, donde el Sao se junta con el Danubio, hay cuarenta y cinco mil pasos. Mas arriba son afluentes el Valdaso y el Urpano, tambien importantes.
Plinio “el Viejo” 
Historia Natural III, 25

sábado, 2 de mayo de 2015

ZGËRDHESH.



Al sur de la carretera que comunica Fushë Krujë, en la llanura albanesa, con la histórica ciudad de Krujë, se encuentra el yacimiento arqueológico de Zgërdhesh. El topónimo Zgërdhesh aparece mencionado por vez primera en un documento otomano de 1431, pero su origen sigue siendo un misterio. Algunos eruditos están convencido que podría tratarse de la antigua Albanopolis (capital de la tribu iliria del mismo nombre), mencionada por Plinio el Viejo, y habría sido fundada por los ilirios en el siglo VI a.C, aunque su florecimiento se produjo algunos siglos más tardes, entre el IV y el III. En el siglo II a.c. fue abandonado sin que se puedan establecer, con seguridad las causas, y sus habitantes se trasladaron a Lezhë y Durrës. Entre los restos del antiguo asentamiento aún quedan en pie más de mil metros de murallas, terrazas y algunas torres repartidas por la ladera.

martes, 16 de septiembre de 2014

VICENZA PRERROMANA.



Cuenta la tradición, que a veces se disfraza de historia, que Vicenza es una de las ciudades más antiguas del Véneto, pues sus cimientos son muy anteriores a la llegada de los latinos. Los euganeos, una tribu alpina que solía realizar incursiones en el valle del Po, fueron sus fundadores en el siglo VI a.C, una época en que Roma comenzaba a despertar, aunque tardaría trescientos años en llegar y romanizar Vicenza.

"A continuación, en el frente de los Alpes que mira a Italia, están los pueblos euganeos, de derecho latino, de los que Catón enumera treinta y cuatro poblaciones."

Plinio el Viejo. Historia Natural III,20.

domingo, 6 de abril de 2014

CÁLIBES



Los cálibes, también escrito chalibes, eran un pueblo que habitaba la zona del Ponto, muy famosos por trabajar el hierro. Y de todos es conocida la gran utilidad de este metal, que permitió al ser humano comenzar su dominio sobre la naturaleza, y al poseedor de armas de este material, someter a sus vecinos. 

De raza escita se especializaron en trabajar el hierro y el acero. A este último metal los griegos llamaban calibs. Por tanto el nombre de la tribu sería "acero". Según el lingüista Archibald Sayce el nombre girego, Chalybe, procedería del hitita, otro pueblo muy vinculado a la metalurgia del hierro. 

Según Plinio (VII, 197) se les considera los inventores del trabajo del bronce. 

Probablemente la tradición griega los relacione con el hierro, y no con otros metales, a pesar de la riqueza minera de su territorio, basándose en la importancia del hierro cultural y socialmente. 

La mayoría de los autores antiguos los ubica en una zona al este del río Halis, entre Paflagonia y la Cólquide. Más o menos en la Armenia histórica. 

Un pueblo con esta habilidad para trabajar el metal era un bocado apetecible para reinos y pueblos más poderosos. Tal fue el caso de Creso, el rey de Lidia, que los sometió junto a otros en su intento de crear un gran imperio.

"Transcurrió el tiempo, y quedaron sometidos casi todos los que viven al oeste del río Halis, pues descontando a los cilicios y a los licios, Creso tenía sometidos a todos los restantes, a saber, a los lidios, frigios, misios, mariandinos, cálibes, paflagonios, tracios, tinos y bitinios, carios, jonios, dorios, eolios y pánfilos"
Heródoto I, 28 

La famosa expedición de los Diez Mil, cuya maravillosa crónica escrita por Jenofonte sigue siendo una de las obras maestras de la literatura universal, también atravesó el territorio donde habitaban los cálibes.

"Los griegos fueron avanzando a través de este país, a veces amigo, a veces enemigo, durante ocho etapas, hasta que llegaron al territorio de los cálibes. Éstos eran pocos y estaban sometidos a los mosinecos, y su medio de vida, para la mayoría de ellos, procedía de la siderurgia.
Jenofonte. Anábasis. V 5,1.

Como ocurre con muchos pueblos de la Antigüedad es Estrabón el que más detallada información nos transmite de ellos. 

Da noticia de que los armenios Artaxias y Zariadris, en la expansión que protagonizaron arrebataron territorios a los cálibes que vivían en vecindad con la Armenia histórica (XI, 14, 5).

En la descripción de las tierras del Ponto, Estrabón se detiene para escribir sobre los cálibes, que basaban su economía en dos actividades: las minas de hierro y plata, y la pesca de pelamydes, que son atunes de un año y de delfines. 

"Los que hoy día se llaman caldeos eran llamados cálibes en la antigüedad. Justo a la altura de su territorio se encuentra Farnacia, que tiene las ventajas naturales de la pesca de pelamídes en el mar, pues ocupa el primer lugar en la captura de este pez, y de la explotación de minas en la tierra, actualmente sólo de hierro pero antiguamente también de plata. La costa es toda ella muy estrecha en estos lugares, pues muy cerca se elevan las montañas llenas de minas y bosques, pero poco cultivadas. Como forma de ganarse la vida les queda por tanto a los mineros las minas y a los marineros la pesca, especialmente de pelamydes y delfines, pues estos últimos se ponen gordos persiguiendo a los bancos de peces, tanto de jóvenes atunes y atunes hembras como de los propios pelamydes, y se vuelven fáciles de capturar porque se acercan muy imprudentemente a la tierra, poniéndose ellos solos el cebo. Así matan estas gentes a los delfines y usan su gran cantidad de grasa para todo". 

Estrabón. XII, 3, 19.

Conocidos, y muy bien, por los griegos, los romanos también tuvieron el placer de saber de su existencia. Los cálibes apoyaron a Mitrídates del Ponto, un auténtico grano en el culo de Roma, en sus enconadas luchas contras las Águilas del Lazio. 

"Aparte de sus fuerzas anteriores, se le unieron como aliados los cálibes,..."
Apiano. Sobre Mitrídates 69.

CAONES



Gente que criaba palomas capaces de predecir el porvenir.

Caón, amigo o hermano de Heleno, el hijo de Príamo, dio su nombre a esta comarca del Epiro.

"En esta región se encuentran en primer lugar los caonios, de los que procede el nombre de Caonia"
Plinio.

Caonia, una región el Epiro, que hoy día pertenece a Albania, era célebre por sus bellotas y por sus palomas que mediante su vuelo podían enseñar a los hombres su futuro. 

"Dide Teopompo que los pueblos epirotas son catorce, siendo las más famosos de éstos caones y molosos (.....)"
Estrabón VII, 1,3.

Himarë es una ciudad grecoalbanesa, situada al sur de Albania en el distrito de Vlöre. En la Antigüedad se llamaba Quimera y era una de las plazas fuertes de los caones.

domingo, 15 de diciembre de 2013

SAPEOS



Tracios es el nombre de un conjunto de pueblos, vecinos de los griegos, que habitaban regiones septentrionales de la Hélade, y aún más al norte, en territorios que en la actualidad pertenecen a Bulgaria. Uno de estos pueblos tracios eran los Sapeos. 

"He aquí los pueblos tracios por cuyos territorios [Jerjes] prosiguió su marcha: los petos, los cicones, los bistones, los sapeos, los derseos, los edonos y los satras"
Heródoto VII, 110



Los sapeos habitaban la cuenca inferior del río Nesto, cerca de su desembocadura en el golfo de Tesalónica, muy cerca de la isla de Tasos.

"[...] hasta el río Mesto que discurre al pie del monte Pangeo, entre los haletos, diobesos y carbilesos, y después los brigas, sapeos y odomantos"
Plinio el Viejo. Historia Natural IV, 11. 

El geógrafo griego Estrabón, al que tantos y tantos datos debemos, y con el que nunca podremos saldar la deuda, recoge una versión, según la cual un pueblo tracio llamado sayos, que se podrían identificar con sapeos, habrían dado su nombre a la isla de Samos. 

"Algunos, sin embargo, afirman que fue llamada así por los sayos, un pueblo tracio que la habitó anteriormente y que también ocupaba el territorio continental situado enfrente, pueblo que se identificaría bien con los sapeos o con los sintos (a los que el poeta llama sinties), bien con otros".
Estrabón. X, 2, 17 

lunes, 9 de diciembre de 2013

BUEYES LUCANOS



El año 280 a. C. desembarcó en la península italiana el general Pirro, rey del Epiro, para ofrecer a los romanos algunas lecciones de táctica en el campo de batalla. Pirro llegó a Italia acompañado de unos extraños animales, a ojos de los itálicos, a los que llamaron "bueyes lucanos". Era la primera vez que veían elefantes. 

"Italia vio por primera vez elefantes en la guerra con el rey Pirro y los llamó bueyes lucanos, puesto que habían sido vistos en Lucania en el año de la ciudad 472"
Plinio el Viejo, Historia Natural 8, XVI

La identificación de los "bueyes lucanos " con los elefantes se debe a Varrón. 

"Bos luca es un elefante. He encontrado escrita una doble explicación de por qué se llama así. Así, en el Comentario, de Cornelio, lucas deriva de Libyci (los libios) en el de Virgilio, en cambio, se dice que lucas viene de Lucani (los lucanos). Debido a que nuestros compatriotas denominaban "buey" al mayor cuadrúpedo que poseían, y como quiera que la primera vez que vieron los elefantes fue entre las tropas enemigas, en Lucania, durante la guerra contra Pirro  - se trataba así mismo de cuadrúpedos cornamentados, pues muchos denominan también cuernos a los dientes de los elefantes - llamaron a aquel animal bos luca, porque creían que se trataba de un buey lucano. 
Varrón. De lingua latina. 

martes, 24 de septiembre de 2013

FOCAS, TERNEROS DEL MAR.



Como "terneros de mar" eran calificadas las focas durante la Antigüedad, según se desprende de los textos de Plinio el Viejo. Con toda probabilidad, se trata de la foca monje, que hasta no hace mucho, era bastante común en las aguas mediterráneas. 

"Los terneros de mar, a los que llaman focas, respiran y duermen en tierra"
Plinio el Viejo.
 Historia Natural IX. 19


"[el ternero de mar] Este pare en tierra y expulsa la placenta, como los cuadrúpedos. En el acoplamiento se queda pegado, a la manera de los perros; algunas veces pare más de dos cachorros y los cría sus pechos. No los saca al mar antes de doce días y a partir de ese momento los lleva frecuentemente, para acostumbrarlos. Es difícil matarlos, a no ser que  se les aplaste la cabeza. Emiten un sonido similar a un mugido, de donde el nombre de terneros; no obstante aceptan la disciplina y las órdenes verbales, y saludan al público cuando se las manda; al llamarlos por su nombre responden con gruñidos inarticulados. Ningún animal tiene el sueño más pesado. Se arrastran por tierra, en lugar de pies, con las aletas que utilizaban en el mar. Cuentan que sus pieles, incluso cuando han sido arrancadas del cuerpo, retienen la sensación del mar y se erizan al retirarse la marea; que, demás, su aleta derecha tiene un poder soporífero, y que, colocada bajo la cabeza, atrae el sueño."
Historia Natural IX. 41 - 42

viernes, 12 de julio de 2013

BAELO CLAUDIA.



Si existe un lugar idóneo para conocer una ciudad romana en el ámbito sur de nuestra Península Ibérica, ese es, sin ningún género de dudas, Baelo Claudia. Ubicada en un paraje idílico, en el Estrecho de Gibraltar, junto a la playa de Bolonia, rodeada de sierras (Loma de San Bartolomé, Sierra de la Plata y Sierra de la Higuera) y justo enfrente del continente africano. 

El contacto con el norte de África, a través del puerto de Tingis, fue continuo a lo largo de toda la existencia de la ciudad. 


Las ruinas romanas se funden con un paradisíaco entorno. Al fondo la enorme duna de Bolonia. 

"[...] y a continuación el río y la ciudad de Belón. De allí es de donde parten generalmente las travesías hacia Tingis de Maurusia, y es puerto comercial y saladero"
Estrabón III, 8, 1. 


Desde el origen del asentamiento, allá por el siglo II a.C., la población estuvo ligada a la pesca de atunes, que periódicamente abandonan las frías aguas del Atlántico para desovar en las más cálidas aguas del mar Mediterráneo. La salazón de pescado, y la salsa garum, producto estrella de la zona, dieron fama a Baelo Claudia en todo el imperio.


Muralla exterior. 

Su máximo esplendor, económico y constructivo, comenzó en el siglo I d.C., cuando el emperador Claudio le concede el rango de municipio romano y le lega su apellido. La mayor parte de los edificios que hoy día podemos contemplar pertenecen a este siglo. 

"[...] la costa Curense, con el recodo de su bahía enfrente de la cual está Gades; el cabo de Juno, el puerto de Besipo, la población de Belo, Melaria, el estrecho del Atlántico, Carteya, llamada Tartessos por los griegos, y el monte Calpe"
Plinio "el Viejo" III, 3.


El suministro de agua es fundamental e imprescindible para cualquier asentamiento humano. Los eficaces ingenieros romanos solucionaron este problema con el diseño y construcción de acueductos. Baelo contaba con tres acueductos, este es el Acueducto de Punta Paloma, que traía agua a la ciudad desde la punta de igual nombre. 

Las ciudades romanas seguían todas un mismo patrón de calles rectilíneas, formando una perfecta cuadrícula, llamado trazado hipodámico, que se organizan a partir de dos calles principales y perpendiculares, Cardo y Decumano, que se funden en el corazón de la urbe, lugar donde se establece el foro. Más o menos la plaza mayor de nuestros actuales pueblos y ciudades. 


Puertas de la Ciudad, el Edil sale a recibirnos.

Baelo Claudia adapta su urbanismo a la topografía del terreno por medio de terrazas y calles conectadas por medio de rampas y escalinatas.


Decumanus Máximus, uno de los dos ejes principales, con orientación este - oeste. 

La zona baja de la ciudad, la más cercana a la playa, concentraba las actividades artesanales y portuarias, mientra que la parte media, fue la zona comercial, social y política, así como lúdica. La parte más alta, bien pudo acoger los barrios residenciales. 


Plano del Foro de la ciudad de Baelo, el centro vital de la vida urbana; plaza enlosada (1), templos de la Tríada Capitolina (2), Templo de Isis (3), Curia o Senado Local (4), Tabularium (5), Templo al culto Imperial (6), Basílica (7) y tabernas y tiendas (8). 

El garum y las salazones fueron los principales productos elaborados en Baelo. Las factorías romanas se ubican en la costa sur de la península, muy cerca de la ruta que describen los atunes, que pescaban, entre  Mayo y Septiembre utilizando técnicas como la tradicional almadraba.



Al pescado se le cortaba la cabeza, las aletas y todas las vísceras, se troceaba en grandes filetes, que se iban introduciendo en estas grandes piletas. Se golpeaba para que la sal se impregnara bien, y se iban componiendo capas de sal y pescado, hasta llenar la pileta. Luego se tapaban con grandes losas y se dejaba en salazón varias semanas. Para su envasado y transporte se utilizaban ánforas.

A pesar de las salazones - nuestra exquisita mojama - el producto estrella era el garum, una especie de salsa que se elaboraba con las cabezas, las vísceras y demás productos sobrantes del pescado, que se introducían en salumeras y se exponían al sol dos o tres meses. Para suavizas su sabor, o tal vez personalizarlo, se le añadía vinagre, vino, miel, aceite o agua. 


En el foro se desarrollaba toda la vida administrativa, política y religiosa de la ciudad. Un continuo ir y venir de personas, hacia el mercado, la basílica, los templos o a encontrarse con los conocidos. El romano vivía en la calle, al igual que sigue sucediendo en la actualidad en todos los países ribereños del Mare Nostrum. 


. . . cuantos pies habrán tatuado su huella aquí . . . 


La Basílica, construida en el siglo I d.C. era la sede de la administración de justicia y unos de los principales edificios, no sólo del foro, sino de toda la ciudad. 


Una colosal estatua del Emperador Trajano presidía el espacio de la Basílica. La original se encuentra en el Museo de Cádiz. 


El Macellum - Mercado - de Baelo abre su fachada hacia el Decumanus Máximus, siendo edificado a finales del siglo I d.C. o tal vez, a principios de la centuria siguiente. Este mercado aglutina diez tiendas alrededor de un patio alargado que tiende a ser octogonal. 



El mercado desde el Decumanus.


Una de las tiendas del mercado.


Piedra ostionera que conocemos desde nuestra niñez por las tierras gaditanas. 


¿Y qué seria de una ciudad romana sin sus termas? Un lugar dónde ejercitar un poco el físico, reparar el físico mediante las técnicas de combinar agua fría y agua caliente (salud per aqua), hacer negocios o pasar un rato con los amigos. 


Palestra, la zona donde ejercitar el cuerpo.


Al norte del foro se encuentran los templos dedicados a la Triada Capitolina, Juno, Júpiter y Minerva. 


En la actualidad únicamente se conserva el basamento y desde sus escaleras podemos apreciar el foro en toda su magnitud. 


Reconstrucción de los templos.


En la parte alta de la ciudad se sitúa el teatro, otro lugar para el ocio y el divertimento. El edificio aprovecha el desnivel del terreno para asentar - nunca mejor dicho - el graderío. 


Una de las bóvedas del teatro.


Crepúsculo atlántico.


Templo de Isis. Las legiones romanas conquistaron Egipto, mas la milenaria religión del País del Nilo conquistó Roma, y de una sutil manera Isis fue ganando adeptos y popularidad entre los ciudadanos del Imperio.

El culto a esta diosa implicaba una serie de rituales secretos, de ahí que hablemos de religiones mistéricas, que únicamente unos pocos elegidos conocían. Revelar estos misterios podía tener terribles consecuencias para la voz incauta que los relatase. 

Baelo, como genuina ciudad romana que era, también rendían honores a la diosa egipcia y para llevar a cabo las ceremonias, contaba con su propio templo, situado cerca, aunque a distancia prudencial, de los dedicados a las deidades supremas, la Triada Capitolina. 


El néofito debía pasar una serie de rituales de iniciación, uno de los cuales llamado incubatio, constistía en pasar una noche dentro del templo en soledad. Durante la incubatio el neófito entraría en contacto con Isis, y decidiría entrar a su servicio y abrazar sus secretos y su magia. 



...arena, sal, atunes, ánforas, comerciantes, mar, ostionera, balbos, garum, bailarinas, viento, mojana, crepúsculo . . . cuando Cádiz conquistó Roma...





. . . una ciudad que no murió, sigue viviendo en el viento, sigue latiendo en la piedra, sigue comerciando con la sal del mar, te atrapa cuando llegas y te embruja durante el ocaso . . . ¿qué irremediable hechizo lanzan las ruinas para que tu espíritu quede atrapada en ellas?. . .




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