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sábado, 21 de enero de 2023
sábado, 17 de agosto de 2019
LOS NUEVE DE LA FAMA.
La Edad Media, esa época
oscura que prolonga su existencia desde la caída del Imperio Romano
de Occidente, hasta la conquista turca de Constantinopla, es un
período de efervescencia cultural (a contrario de la creencia
generaliza de atraso y regresión), cuyas creaciones han traspasado
fronteras físicas y temporales. Monjes y escritores, juglares y
trovadores, goliardos y profesores de universidad, dieron forma a un
interesante universo literario, cuyos ecos traspasaron el Barroco y
nuestro celebrado Siglo de Oro, para irrumpir con nuevos bríos en el
Romanticismo y llegar, más o menos transformado, hasta nuestros día.
Entre estos temas ocupa un lugar destacado el de los Nueve de la
Fama, otros tantos nombres convertidos en modelos ideales de
caballero, el héroe medieval por antonomasia.
Estos Nueve caballeros de la
Fama se distribuyen en tres triadas que representan a tres mundos
religiosos diferentes pero a la vez complementarios: el judaísmo, el
paganismo clásico y el cristianismo medieval. Jacques de Longuyon
fue el primero en agruparlos de esta forma y bajo este nombre en su
Voeux du Paon, en el año 1312.
La Triada del Antiguo
Testamento está formada por Josué, uno de los profetas de Israel
que condujo a su pueblo a conquistar las tierras de Canaan, el rey
David, arquetipo de rey guerrero en le Biblia y Judas el Macabeo,
líder de la revuelta de los macabeos contra el dominio seleúcida.
La Triada pagana está formada
por tres de los héroes de la Antigüedad Clásica; Héctor, el hijo
de Príamo rey de Troya, Alejandro Magno, el conquistador más grande
de todos los tiempos y Julio César, paradigma de estadista que aúna
su capacidad militar y sus dotes como político.
La Triada cristiana, plenamente
medieval, la componen los tres caballeros que definieron con su
ejemplo la Orden Universal de Caballería: el emperador Carlomagno,
renovador de la idea imperial, el legendario rey Arturo, cuyas
hazañas se pierden en la brumas de la leyenda y el triunfador de la
primera cruzada, Godofredo de Bouillón, convertido en Protector del
Santo Sepulcro.
Pinturas, miniaturas,
esculturas, múltiples y variadas son las representaciones medievales
(y aún posteriores) de los Nueve Caballeros, apareciendo siempre
agrupados en tres grupos de tres. Cada uno con los elementos
identificativos, incluyendo el blasón.
Este lugar literario común fue
motivo de significativas adaptaciones, como Ignacio de Loyola,
fundador de la Compañía de Jesús, y sus nueve seguidores
iniciales, encargados de extender el catolicismo y el espíritu de la
Contrarreforma por todo el Orbe.
Don Quijote de la Mancha,
caballero andante como pocos han existido, no tiene reparo en
compararse con ellos: “Yo sé quien soy – respondió don
Quijote -, y sé que puedo ser, no sólo los que he dicho, sino todos
los Doce Pares de Francia, y aún todos los Nueve de la Fama, pues a
todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron
se aventajarán las mías”.
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domingo, 4 de noviembre de 2018
JIMERA DE LÍBAR.
Jimera de Líbar a medio camino
entre el Valle del Guadiaro y la alta montaña, es un acogedor
pueblecito en la comarca pintoresca de la Serranía de Ronda, en
pleno parque Natural de Grazalema.
El municipio Jimea de Líbar (en
algún punto entre las sierras de Cádiz y Málaga) se divide en dos
barrios, la estación, a orillas del río Guadiaro, y el pueblo
(propiamente dicho) en la montaña. La plaza de San Roque es el
centro neurálgico del bario bajo, justo enfrente de la estación.
Los alrededores del pueblo se
caracterizan por las hazas dedicados a los cultivos de secano y por
las huertas, vinculadas a los cursos de agua permanente, olivares y
almendrales.
Hasta estos picachos llegó el
lusitano Viriato en sus correrías, y aquí cerquita se produjo una
refriega entre pompeyanos y cesarianos en la famosa guerra civil que
enfrentó a estos dos grandes generales imprescindibles para
comprender la historia de Roma.
Sus casa y calles se adaptan,
como no podría ser de otra manera, a la topografía del terreno. El
paisaje cambia casi imperceptiblemente del terreno abrupto poblado
por las típicas encinas y los alcornoques, a las suaves parcelas de
olivar, viñedo y las huertas que bajan al valle a beber. Las
pequeñas orquídeas florecen acá y allá llenando el paisaje con
sus colores y fragancias.
Al igual que sucede con las
poblaciones del entorno, Jimena de Líbar vincula sus orígenes,
primero con los asentamientos prehistóricos en cerros y cavernas,
que usaban los lugares de agregamiento y reunión como la Cueva de la
Pileta, y en segundo lugar, con la presencia histórica del Islam en
estas tierras serranas. La toponimia nos cuenta que Jimea nació como
Inz Almaraz, un emplazamiento que significa fortaleza o castillo de
mujer.
Sobre ese castillo se construyó
la iglesia del pueblo, en cuyos cimientos se ha encontrado un
cementerio musulmán.
La localidad, que en tiempos se
llamaba Ximena o Ximera, alcanzó su apogeo demográfico entrado el
siglo XIX. Pero cuando excavamos en las arenas del tiempo descubrimos
elementos arqueológicos vinculados con los fenicios, que
posiblemente comerciarían con los habitantes de la zona y los restos
de un ramal de la calzada romana que unía Acinipo (Ronda) con el
campo de Gibraltar y la bahía de Algeciras.
El buitre leonado campa a sus
anchas, aunque también son visibles otras rapaces emblemáticas de
la península Ibérica, como el águila real.
martes, 28 de agosto de 2018
SARCÓFAGOS PÚNICOS DE GADIR.
Colocados de esa forma ante el
público, el uno junto al otro, los dos sarcófagos antropoides,
masculino y femenino, parecían un matrimonio de otras épocas, y era
así sin duda como lo interpretaban quienes se detenían a
contemplarlos con esa mezcla de temor y reverencia que produce
siempre todo aquello que tiene alguna relación con la historia y con
la muerte. Sin embargo, el sarcófago femenino era unos setenta más
más antiguo, aunque fue encontrado casi un siglo más tarde que su
actual compañero para la posteridad, y lo delicado de su talla
llevaba a pensar que en efecto había una cierta evolución artística
en su diseño, quizás porque el sarcófago masculino no había sido
tallado en mármol noble y había permanecido a la intemperie
demasiado tiempo.
Ambos formaban parte de los
tesoros más valiosos del museo. En realidad, el edificio había
crecido alrededor del sarcófago masculino. El 30 de mayo de 1887, en
el transcurso de unas obras en Punta de Vaca, el lugar donde luego se
instalarían los astilleros que darían brevemente respiro a la
ciudad que ya hacía un siglo que había empezado a enmascarar su
hundimiento con la pérdida del monopolio ultramarino, se encontró
el primer sarcófago. Hubo quien lo consideró el mismísimo rey
Argantonio de Tartessos, quien al comprobar el tamaño de sus huesos
lo atribuyó a un pigmeo, y quien quiso imaginar que su procedencia
era egipcia con influencia helenizante. Al final, se cifró su
procedencia y su edad: una talla sidonense contemporánea de Platón
que quizá albergaba en su interior a un rico comerciante tan
satisfecho de sí mismo que había legado sus rasgos para la
historia. El Museo se construyó para mostrarlo al público, aunque
los dimes y diretes de prohombres y políticos, cuestiones monetarias
y otras polémicas lo habían dejado abandonado y al raso durante
décadas; quizás a eso se debiera parte de lo deteriorado de su
aspecto.
El yacimiento y los otros
cadáveres y ajuares encontrados a su alrededor llamaron la atención
de arqueólogos de todo el mundo. El comentario corriente de la
antigüedad de la ciuda y la falta de ruinas que conllevaban sus
diversos hundimientos a lo largo de la historia se veía, por fin,
negado ante la evidencia de un sarcófago gigantesco que hablaba de
la importancia de la Gadir fenicia en el mundo comercial mediterráneo
que luego sería ahogado por Roma y su imperio. Uno de aquellos
arqueólogos venidos a principios del siglo veinte se llamaba Pelayo
Quintero Atauri. Durante décadas, hasta que ya septuagenario marchó
en 1939 a Tetuán, donde murió en 1946, se dedicó a la búsqueda de
un segundo sarcófado que revalidara la influencia comercial de la
colonia, el poderío de sus mercaderes y sacerdotes, incluso, en su
fantasía el amor que el ocupante del sarcófago femenino tendría
que haber profesaro hacia su esposa, a la que sin duda había
enterrado con la misma pompa y circunstancia que se había otorgado a
sí mismo.
Quienes escuchaban ahora la
historia, resuelto el misterio, no podían evitar un escalofrío.
Porque Pelayo Quintero, a pesar de sus esfuerzos, no logró encontrar
aquel sarcófago y se lo llevó la muerte antes de que su tesis
pudiera ser demostrada.
El 26 de septiembre de 1980, en
la inevitable obra que siempre desgrana Cádiz los restos de su
pasado de oropeles y miseria, se halló el sarcófago femenino, en un
solar de la calle Ruiz de Alda (ahora convenientemente rebautizada
“Parlamento”). El sarcófago, aunque hoy los visitantes del museo
ven su tono marfileño, era de mármol policromado; como siempre, la
tardanza en retirarlo y la lluvia y el viento de aquel día borraron
del rostro de piedra de la muerta gran parte del mimo que el dinero
de sus seres queridos habían puesto en su enterramiento. También
las raíces de los árboles y la rotura del catafalco había hecho
que dos mil quinientos años de erosión carcomieran la momia
interior, de la que apenas quedaban restos y vendajes putrefactos.
Quizá a imitación de su prima lejana ibera, y aunque su
contrapartida masculina no tiene nombre específico, se la llamó
“Dama de Cádiz”.
El hallazgo no habría tenido
mayor importancia que la anécdota de no ser porque, por uno de esos
caprichos del destino, el solar donde fue descubierto el sarcófago
había sido exactamente el lugar donde Pelayo Quintero, aquel soñador
convencido de su existencia, había vivido durante años. Hoy,
conocida la anécdota y la burla del destino, no era difícil
imaginar a aquel hombre durmiendo cada noche, soñando con un
sarcófago enterrado más de dos milenios antes, rebulléndose en su
cama y buscando la respuesta a aquella comezón que lo atosigaba, sin
saber que a pocos metros de su mismo chalecito, bajo él, la Dama de
Cádiz lo llamaba cada noche, insistiéndole para que la sacara a la
luz y la colocara en el trono público que ahora compartía con el
varón que la acompañaba en la contemplación de la vida desde la
muerte.
No hay quien conozca la
historia de Pelayo Quintero y la casualidad del hallazgo que no
reprima un suspiro de perplejidad ante la jugarreta del destino. La
Dama de Cádiz, sin embargo, sonríe ahora al recordarlo por debajo
de su máscada de mármol inexpresivo. Después de dos mil quinientos
años bajo tierra, aunque se gastó las uñas intentando arañar una
salida, aunque se quemó las cuerdas vocales que ya no tenía
llamando cada noche al único hombre que confiaba en su existencia,
ahora estaba aquí, a plena luz, esperando, igual que quienes la
adoraban, su momento.
Rafael Marín.
La Ciudad
Enmascarada.
sábado, 16 de septiembre de 2017
martes, 27 de junio de 2017
ALEA JACTA EST.
Un paso para provocar una guerra, una apuesta consigo mismo, un órdago para conquistar un imperio. Julio César cruzó el Rubicón, se rebeló contra la autoridad del Senado, rompió el corazón a su viejo amigo Pompeyo y desencadenó una cruenta Guerra Civil. La suerte de César estaba echada, la de la República también.
viernes, 17 de febrero de 2017
VELLIDO DOLFOS.
Como sucede con Bruto, aquel que
apuñaló a Julio César durante los Idus de Marzo, Vellido Dolfos
que asesinó al rey Sancho II el no menos famoso Cerco de Zamora, es
tratado indistintamente como héroe y como traidor. El que
históricamente se ha conocido como Portillo de la Traición en
Zamora ha mutado su nombre y ahora es Puerta de la Libertad. Juzgue
cada cuál como considere oportuno.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
LA ÚLTIMA LEGIÓN.
La leyenda comenzó bajo
estas oscuras colinas y bajo este mismo cielo. Nos cuenta la historia
de una espada de enorme poder, forjada para el conquistador Julio
César. La espada pasó de generación en generación hasta llegar al
último descendiente del noble linaje de César, el emperador
Tiberio. A su muerte fue ocultada para evitar que cayera en manos de
sus enemigos. Durante generaciones estuvo escondida en un lugar
secreto marcado por el símbolo de la estrella de cinco puntas y como
decía la leyenda, bajo la mirad de César. Yo Ambrosino, nacido en
Britania, fuí uno de los numerosos guerreros que la buscaron. En una
época de injusticias dediqué mi vida a la búsqueda de la espada y
aquel que fuera digno de empuñarla. Viajé lejos, crucé el
continente europeo y llegué al corazón de un imperio que gobernaba
la mitad del mundo conocido.
Una apuesta arriesgada
con cierto tufillo a fracaso. Basada libremente en la obra homónima
de Valerio Manfredi, la Última Legión es un intento (otro más) de
desentrañar un viejo misterio: el origen de Excalibur la poderosa
espada del rey Arturo.
Un universo donde
conviven el paganismo, el decadente Imperio Romano, la barbarie
germana, el atávico paganismo, un pretendido celtismo auténtico y
un dulce toque de exotismo.
El Imperio Romano de
Occidente desaparece como tal, mientras que el Imperio de Oriente
comienza una lenta transformación para convertirse en Imperio
Bizantino. El colapso político de Occidente marca el origen de una
nueva época con sus propios mitos; la Edad Media.
La historia intenta
profundizar en el origen de algunos de los protagonistas esenciales
del Ciclo Artúrico, como Merlín, Uther Pendragón, Vortigern o el
misterioso Aurelio Ambrosio. A pesar de la buena intención, los
personajes no son más que caricaturas de sí mismos, alejados del
marco ideológico y literario del que surgieron.
domingo, 15 de mayo de 2016
BUREBISTA, SEÑOR DE TODO EL DANUBIO.
De entre los bosques
carpáticos surge la imponente figura de Burebista, henchido de
firmeza, determinación, carisma y capacidad de mando. Junto a
Decébalo, el más grande rey de los dacios.
A mediados del siglo I
a.C. estableció el primer gran estado dacio, unificó a los
geto-dacios y a los tracios, reorganizó el ejército y se lanzó a
guerrear contra los pueblos vecinos (y algunos de más allá). Venció
a los boios, tauriscos y escordiscos (todos ellos profundamente
celtizados), subyugó a los correosos bastarnos e incluso consiguió
el control de las dinámicas colonias griegas del mar Negro.
Burebista construyó un imperio al norte de los Balcanes, que se
extendía a ambas orillas del Danubio y que por oriente alcanzó la
región de Odessa.
Este monarca levantó
una red de fortalezas en los Cárpatos (Patrimonio de la Humanidad de
la UNESCO) y situó su capital muy cerca de Costesti. Reinó durante
cuatro décadas sobre un mosaico de pueblos, dispares entre sí y
poco cohesionados. Las tierra sobre las que gobernó eran fértiles
para la agricultura, aptas para la ganadería, ricas en minas y
prósperas para el comercio. Burebista siempre contó con la
colaboración de Decenus, un hombre religioso similar a los druidas,
un sabio consejero al estilo de Merlín, Gandalf o Panoramix.
“Burebistas, tras
haberse hecho cargo de la dirección del pueblo, levantó la moral de
la gente, que estaba decaída por las numerosas guerras, y logró
alcanzar tal grado de prosperidad a base de entrenamiento, disciplina
y obediencia a sus órdenes, que en pocos años se había hecho con
un gran imperio, sometiendo al yugo geta a la mayoría de sus
vecinos. Ahora comenzaba a ser digno de temer para los romanos, dado
que cruzaba sin reparo el Istro y saqueaba Tracia hasta Macedonia e
Iliria; devastando no sólo a los celtas que estaban mezclados con
tracios e ilirios, sino también causando la completa desaparición
de los boyos, gobernados por Critasiro y de los tauriscos. Para
lograr la docilidad del pueblo contaba con la ayuda de Deceneo, el
adivino, el cual había viajado por Egipto y había aprendido a
interpretar ciertos signos, por medio de los cuales descifraba la
voluntad divina”
Estrabón VII, 3, 11.
En su avance hacia
Occidente Burebista chocó contra Roma y en el año 60 a.C. fulminó
a un ejército comandado por Antonio Hybrida. Esta victoria le otorgó
fama e hizo aumentar su prestigió, hasta el punto que Pompeyo Magno
buscó su alianza para sumar fuerzas en la tortuosa Guerra Civil.
Julio César, animado
por deseos de venganza y preocupado por un potencial enemigo en el
Corazón de Europa, preparaba una campaña contra los dacios, cuando
sobrevinieron los trágicos Idus de Marzo. A Burebista no le fue
mucho mejor, pues también fue víctima de un oscuro complot nunca
aclarado. Los hados del destino no quisieron que estos dos titanes
cruzaran armas.
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viernes, 18 de diciembre de 2015
SOBRE IBERIA DE APIANO ( y LI)
100 Actuación vergonzosa de Didio.
Existía otra ciudad
próxima a Colenda, habitada por tribus mezcladas de los celtíberos,
a quienes Marco Mario había asentado allí hacía cinco años con la
aprobación del senado, por haber combatido como aliados suyos contra
los lusitanos. Pero éstos a causa de su pobreza se dedicaron al
bandidaje. Didio, tras tomar la decisión de destruirlos, con el
beneplácito de los diez legados todavía presentes, comunicó a los
notables que quería repartirles el territorio de Colenda en razón
de su pobreza. Cuando los vio alegres, les ordenó que comunicaran al
pueblo esta decisión y acudieran con sus mujeres e hijos a la
repartición del terreno. Después que llegaron, ordenó a sus
soldados que evacuaran el campamento y, a los que iban a recibir el
nuevo asentamiento, que penetraran en su interior so pretexto de
inscribir en un registro a la totalidad de ellos, en una lista los
hombres y en otra las mujeres y los niños para conocer qué cantidad
de tierra era necesario repartirles. Cuando hubieron penetrado en el
interior de la zanja y la empalizada, Didio, rodeándoles con el
ejército, les dio muerte a todos. Y por estos hechos también
celebró su triunfo Didio. De nuevo se sublevaron los celtíberos y,
enviado Flaco contra ellos, mató a veinte mil. En la ciudad de
Belgeda, el pueblo, presto a la revuelta, prendió fuego al consejo,
que se hallaba indeciso, en el mismo lugar de su reunión. Flaco
marchó contra ellos y dio muerte a los culpables.
101 Sertorio en Iberia.
Éstos son los hechos que
encontré dignos de mención en las relaciones de los romanos con los
iberos, como pueblo, hasta este momento. En un período posterior,
cuando surgieron en Roma las disensiones entre Sila y Cínna, y el
suelo patrio se vio dividido por guerras civiles y campamentos,
Quinto Sertorio, del partido de Cinna, elegido para mandar en Iberia,
sublevó a esta última contra los romanos. Después de reunir un
gran ejército y crear un senado de sus propios amigos a imitación
del senado romano, marchó contra Roma con atrevimiento y una moral
elevada. También en lo demás era renombrado por su celo extremado,
hasta tal punto que el senado, lleno de temor, eligió contra él a
aquellos de sus generales que gozaban de la máxima fama entonces:
Cecilio Metelo con un gran ejército y Gneo Pompeyo con otro
ejército, para que repelieran de cualquier manera posible esta
guerra fuera de Italia, gravemente aquejada por la guerra civil. Pero
a Sertorio lo mató Perpenna, uno de sus partidarios, que se proclamó
a sí mismo general de la facción en su lugar, y Pompeyo dio muerte
en el combate a Perpenna, de modo que esta guerra que había causado
gran alarma a los romanos por el miedo llegó a su fin. Los
pormenores de la misma los mostrará el libro de la guerra civil
concerniente a Sila.
102 Iberia bajo César y Augusto.
Después de la muerte de
Sila, fue elegido como pretor para Iberia, Gayo César, con poder
incluso para hacer la guerra a quienes fuera necesario. Sometió por
la fuerza de las armas a todos aquellos pueblos iberos que estaban
agitados o faltaban por someter a los romanos. A algunos que se
sublevaron los sometió Octavio César, el hijo 61 de Gayo, llamado
Augusto. Y me parece a mí que desde aquel tiempo los romanos
dividieron Iberia —a la que precisamente ahora llaman Hispania—
en tres partes y comenzaron a enviar, cada año, gobernadores a cada
una de ellas, dos elegidos por el senado y el tercero por el
emperador por el tiempo que estimase oportuno.
jueves, 26 de noviembre de 2015
LOS AVERNOS
Los arvernos estan
establecidos hacia el Liger. Su capital es Nemoso, situada a la vera
del rio que discurre junto a Cénabo, enclave comercial de poblacion
variopinta ubicado hacia la mitad de la parte navegable, y va a
desembocar al Oceano. Del antiguo poder de los arvernos da buena
prueba el hecho de que, en muchas ocasiones, lucharon contra los
romanos alineando unas veces doseientos mil hombres y otras el doble,
como cuando lucharon a las ordenes de Vercingetorix contra Cesar el
dios. Antes, contra Maximo Emiliano, eran doscientos mil, y otros
tantos contra Domicio Enobarbo. Los enfrentamientos con Cesar
tuvieron lugar en las cercanias de Gergovia, ciudad de los arvernos
situada sobre un monte muy alto de la cual procedia Vercingetorix, y
en torno a Alesia, ciudad de los mandubios, pueblo fronterizo de los
arvernos, también ella situada sobre un altozano, rodeada de montes y
ceñida por dos ríos. En esta ciudad fue hecho prisionero su jefe y se
puso fin a la guerra. Contra Maximo Emiliano lucharon en la
confluencia entre el Isara y el Rodano, por la parte en que el Cemeno
confina con el Rodano, pero contra Domicio fue aun mas abajo, en la
confluencia del Sulga y el Rodano. Los arvernos se extendían
inicialmente hasta Narbona y hasta las fronteras de la masaliotida, e
imperaban sobre los pueblos establecidos hasta el Pirene, el Oceano y
el Rin. Se cuenta que Luerio, el padre de aquel Bituito que combatio
contra Maximo y Domicio, era tan rico y ostentoso que, para hacer a
sus amigos una demostracion de su opulencia, había cruzado en un
carro la llanura sembrando a diestro y siniestro monedas de oro y de
plata, de forma que pudieran recogerlas los que lo escoltaban.
Estrabón IV, 2, 3.
miércoles, 22 de julio de 2015
ON VELLE
Dos guerreros celtas, de
alguna tribu de los galos, un capitán y su guardaespaldas que ha
jurado defenderlo y no sobrevivirle en el campo de batalla, vigilan
atentos la llegada a las Galias de miles de legionarios con un tal
Julio César al mando. El mundo que conocen se acerca a su fin.
El grupo escultórico
"On velle" obre de Edmond Desca se levanta en el bonito
parque Pepiniere en Nancy, la antigua capital del Ducado de Lorena.
Francia nunca olvida.
martes, 7 de julio de 2015
EL TROMPETISTA DE URSO
Un guerrero turdetano, un centinela o un músico metido a soldado, vestido con una túnica corta, atada a la cintura a modo de faldín, hace sonar la trompa (o cuerno) mientras las tropas desfilan envalentonadas y cantando himnos de victoria rumbo fijo al campo de batalla. Tras el combate, el mismo instrumentista tocará la trompa con monotonía fúnebre, mientras loas caídos inician su peregrinar espiritual al paraíso.
En la ciudad ibérica de Urso durante la guerra civil entre Julio César y Pompeyo, se levantaron murallas, reforzándola con sillares que presentaban relieves escultóricos que habían pertenecido a diferentes construcciones de una antigua necrópolis de tradición ibera. Se piensa que el sillar expuesto formaba parte del conjunto más moderno conocido como "monumento B de Osuna".
sábado, 4 de abril de 2015
RUTENOS
La obra escrita de Julio César nos permite conocer, al menos el nombre antes de desaparecer de la historia, de muchos de los pueblos que habitaban la Galia hacia el cambio de milenio. Por ejemplo, los Rutenos, que habitaban Aquitania, hicieron causa común con los avernos, cuando se levantaron en armas contra Roma.
"[...]....que los avernos y los rutenos habían sido derrotados por Quinto Fabio Máximo".
Guerra de las Galias I,45,2
Estrabón de Amasia también los cita como parte de los pobladores de Aquitania. "En el límite con la Narbonense están los rutenos y los gábalos" (IV, 2.2.)
martes, 31 de marzo de 2015
LUCIO CORNELIO SILA
Ojos fríos, mirada altiva, cabellos dorados, corazón orgulloso. Vividor, militar y político. Miembro de una notable familia patricia venida a menos, Sila vivió una juventud de crápula, alternando con truhanes, gladiadores y meretrices, y consiguió aquello que John Voight anhelaba en Cowboy de Medianoche, una mujer que lo mantuviese. Una ramera griega algo mayor que él a la que maltrató sin remordimiento.
Salió de la inmundicia para enrolarse en el ejército (única salida para los desechos sociales). Sirvió como cuestor en el ejército de Cayo Mario durante la guerra de Yugurta, interviniendo de forma crucial en la traición que posibilitó la captura del rey numida.
Vuelto a la decadencia de Roma se lanzó a la política para poder pagar vicios y sus numerosas deudas, y rápidamente se enfrentó abiertamente a su antiguo general. Los optimates (ricos y poderosos) vieron en Sila, al hombre capaz de derrotar al bando popular acaudillado por Mario.
Hombre capaz y talentoso, pero un político contradictorio hasta la temeridad. Por un lado pretendía mantener vigente la legalidad, pero sus acciones marcaron el comienzo del fin de la República. En un alarde de prepotencia e irresponsabilidad acampó a sus hombres en el foro, siendo el primer general en lanzar un ejército romano contra la propia Roma, sentando un peligroso precedente.
Embriagado de sí mismo, se proclamó cónsul vitalicio y organizó una auténtica masacre con los seguidores y simpatizantes de Mario, sembrando de muerte una agonizante república. Sila dispuso del mayor poder personal que existió en toda la historia de Roma, hasta la irrupción de César. Un Julio César al que precisamente Sila perdonó la vida, al tiempo que mascullaba entre dientes "cometo una tontería, pues hay muchos Marios en ese muchacho". Con esta decisión permitió al joven Julio labrarse un futuro más que prometedor.
Cansado de la diplomacia de los políticos, la parsimonia de los chupatintas, asqueado del ejercicio del poder y aburrido de una existencia insulsa, un día decidió abdicar, y retirarse a una villa rural en la fértil Campania, cerquita de Nápoles. A partir de entonces vivió como un Padrino de la Cosa Nostra retirado de los negocios, rodeado de sus aduladores veteranos, enfrascado en interminables conversaciones sobre filosofía, dulcificando el día a día con el vino de la región y fornicando como un adolescente con su bella y joven esposa Valeria.
Antes de morir rubricó su intensa vida con un epitafio de su propia cosecha, "he correspondido con creces a los amigos que me hicieron favores y a los enemigos que me ofendieron".
domingo, 22 de marzo de 2015
BLANOVIOS
Vercingétorix, caudillo de los avernos, solicita a los blanovios, una tribu aliada, que le envíe 35.000 guerreros para salvar Alesia. Aunque la cifra apuntada por Julio César es a todas luces inverosímil, si que tuvo que ser importante el aporte blanovio al ejército confederado de los galos. La única mención que he encontrado de ellos es en La Guerra de las Galias de César (7, 75.2). ¿Pueden ser los mismos que los branovices?
domingo, 15 de marzo de 2015
LUCANO, EL POETA.
Lucano, cordobés, sobrino de Séneca, y autor de la Farsalia, un poema épico con la guerra entre César y Pompeyo de fondo. Tuvo la desgracia de ser mejor poeta que el emperador Nerón, quien celoso del talento del cordobés proscribió su obra, prohibiendo la lectura de sus versos en público. Enfadado con la decisión arbitraria del emperador, no dudó en unirse a la conjura de los Pisones para derrocar a Nerón. Cuando el complot fue descubierto y conocedor de la sentencia de muerte que le había caído por traidor, optó por maquillar su honor. Con serenidad y entereza se abrió las venas y dejó que la vida abandonase su cuerpo.
domingo, 25 de enero de 2015
ADUÁTICOS O ATUÁTICOS
Los cimbrios y los teutones fueron una de las mayores amenazas que sufrió Roma durante la etapa republicana. Miles de guerreros germanos procedentes de Jutlandia se abalanzaron sobre la Galia y el Norte de Italia. Pero al parecer algunos grupos quedaron por el camino, como los Aduáticos (también llamados Atuáticos), un destacamento que se asentó en le región de Namur (en la Galia Belga). Quizá la intención era proteger de alguna manera la retaguardia y controlar una posible vía de escapa si la gran migración fracasaba.
"Descendíán éstos [atuátucos] de los cimbrios y teutones"
Julio César. Guerra de las Galias II, 29,4.
Cinco décadas más tarde de la victoria de Roma sobre cimbrios y teutones en Aquaa Sextae (102 a.C.), Cayo Julio César inició sus campañas de conquista en la Galia. En una de estas campañas, en la Batalla del Sabis, el brillante general romano se enfrentó a la tribu de los nervios que fueron apoyados por los aduáticos.
"[los nervios]....se estaba a la espera de las tropas de los atuátucos, que iban de camino"
Julio César, Guerra de las Galias II, 16, 4.
Las legiones romanas derrotaron a los nervios, pero fueron superados por las tropas de aduáticos, que tras la batalla se vieron obligados a replegarse a una de sus fortificaciones junto al río Mosa y prepararse para resistir.
Acosados por César y encerrados en la ciudad, los fieros aduáticos atacaron a los romanos después de haber alcanzado un acuerdo pacífico de rendición.
"Después de informar a los suyos, digieron que harían lo que se les mandese"
Julio César. Guerra de las Galias II, 32,3.
El ejército romano mejor preparado derrotó a los aduáticos (germanos o celtas),que fueron tratados con dureza por haber faltado a la palabra dada a César.
"[...] ...habiendo cubierto con pieles, salieron súbitamente en tromba de la plaza con todos sus efectivos, en el curso de la tercera vigilia, allí por donde parecía menos difícil el acceso a nuestras fortificaciones.
Rápidamente, tal y como César había previamente ordenado, apenas se dio la señal con fuego se acudió a este punto desde los fortines más cercanos. Los enemigos pelearon con el encarnizamiento con que debían hacerlo hombres valientes en una situación desesperada, sobre un terreno desfavorable, enfrentándose a gente que les disparaba sus dardos desde la empalizada y las torres, mientras todas sus esperanzas dependían únicamente de su valor.Caídos ya unos cuatro mil, los restantes fueron rechazados hacia la plaza.
Al día siguiente, tras forzar las puertas - pues ya nadie defendía - y entrar en su interior nuestros soldados, César vendió en un solo lote todo el botín de la plaza. Los compradores le informaron de que habían sumado cincuenta y tres mil cabezas".
Julio César. Guerra de las Galias II, 33
jueves, 27 de noviembre de 2014
ARLES ROMANA
En
la región natural de la Camarga, a orillas del Ródano, Arlés,
engrandecida por Roma, patrocinada por el Divino César, su
impresionante anfiteatro, conocido como Arena de Arlés, sigue
sirviendo como escenario de sangrientos espectáculos. Veintiún
siglos después, la impronta romana es la que recie el visitante, una
monumentalidad imperial que a veces oculta un precioso trazado
medieval.
Una
de las primeras ciudades fundada por los romanos en el sur de la
Galia, que primeramente había sido la griega Theline y más tarde la
celta Arelate, y que el poeta Ausonio definió como "la pequeña
Roma de los galos". Conquistada en el 123 a.C., pronto los
ingenieros latinos construyeron un canal para unirla al mar
Mediterráneo con el objetivo de competir con el gran puerto
mediterráneo del momento; Marsella.
Precisamente
durante la casi fratricida guerra entre César y Pompeyo, Arlés
apoyó a Julio, y su rival Marsella, al Grande. Tras su victoria,
César arrebató posesiones a la antigua colonia griega para cederlas
a la ciudad que la ofreció ayuda. Su nombre completo era Colonia
Iulia Paterna Arelatensium Sextanorum, esto es, Colonia Julia de
Arlés de los Soldados de la Sexta Legión, y es que se convirtió en
una colonia para el asentamiento de los veteranos de la Legión VI
Ferrata.
Con
el tiempo se convirtió en una de las ciudades más destacadas de la
Narbonense y recuerdo de ese esplendor son el anfiteatro, conocido
como las Arenas, el teatro o las termas. La cercanía al mar y la
utilidad de su puerto fueron la clave del desarrollo que experimentó
la colonia romana. Arlés contaba con un puente construido con
barcos, torres y puentes levadizos, que era el más meridional de
todos los puentes que vadeaban el Ródano.
"
[...] mientras que de la parte del Ródano, Arelate es una ciudad y
puerto comercial importante".
Estrabón
IV, 1, 6.
A
finales de la Edad Antigua (siglos IV y V) fue utilizada como cuartel
militar para las tropas de los emperadores en campaña y en tiempos
de Flavio Honorio (emperador) fue sede de la prefectura de las Galias
que también incluía a Hispania. Durante el reinado de Constantino,
se convirtió en una de las residencias favoritas del emperador.
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