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viernes, 23 de febrero de 2024

CASTILLO DE POENARI, EL NIDO DEL DRAGÓN



Todo depredador tiene una guarida, Drácula también. Ni Bran, ni Hunedoara, ni la casa amarilla de Sighisoara. El auténtico hogar lo encontró Vlad en la soledad y la quietud de los altos riscos de los Cárpatos.





Abandonamos Curtea de Argés bien temprano, a eso de las 7.10 de la mañana (temprano desde el punto de vista de un español dormilón, pues hace rato que clarea), y encaramos la carretera que sigue paralela el curso del “rau Argés”, evocador y poético nombre. Una carretera rústica en un estado aceptable. Tras una media hora de plácido trayecto alcanzamos uno de los objetivos místicos de este viaje: las ruinas de Poenari, el auténtico castillo de Drácula. 1480 escalones y 80 metros de desnivel nos separan del Nido del Dragón. Un reto complicado y exigente, sin duda.





Justo en el lugar donde comienzan los primeros tramos de escalera, se ha instalado un camping de nombre típico (y lógico) el Camping Drácula. Unos pocos metros más atrás se levanta un hotel restaurante (con ciertos aires de resort rural), en el que la bienvenida te la da una bizarra escultura metálica del Empalador. Es la hora del desayuno y el hotel está hasta los topes de turistas (rumanos y extranjeros), deseosos de participar en la romería Drácula. Este Hotel La Cetatea (es decir, el Castillo) es un buen lugar para tomar un café expreso antes de comenzar la ascensión.





El pueblo rumano, inteligente como pocos, hace bien en aprovechar el tirón mediático de Vlad III. Aunque como he señalado (y repetiré) Rumanía tiene mucho más que ofrecer. Al final la figura del voivoda-vampiro-empalador queda reducida (y devorada) a una simple anécdota. Curiosamente Vlad III no es, ni mucho menos, el mejor de los gobernantes de la Rumanía medieval. Eso sí, ha sido el único en lograr la inmortalidad.




Cada amanecer el dragón, después de pasar la noche surcando los cielos en busca de alimento, encuentra refugio en su nido, encaramado en lo alto de una inaccesible roca, y protegido por un espeso bosque.





La escalera es cómoda, pero dura. En el primer descanso – 453 escalones, apenas un tercio – las piernas arden, y pesan más de la cuenta. El húmedo bosque, oscuro y vivo, dificulta el ascenso. Un ejercicio intenso para piernas y corazones fuertes, llenos de vitalidad. Rozando el escalón mil, las fuerzas flaquean. Venga un poco más. El tramo final, con las piernas, y toda la musculatura, calientes y el corazón a mil por hora, ha resultado más sencillo. Robé la energía a otro excursionista y experimenté una recuperación vampírica. 



Se acaba el bosque, se hace la luz y se materializa ante nuestros ojos las ruinas del Nido del Dragón. Desde aquí se dominaba perfectamente el valle del Argés, un paso natural que comunica Valaquia y Transilvania.





Sudor, sol y viento. Visitantes por doquier, es la romería Drácula, en su etapa más dura. Pisamos las mismas piedras, que con seguridad, pisó Vlad el Empalador. Este es el único y auténtico castillo de Drácula. El único del que existen registros de la presencia de Vlad III. Dos empalados de rostro inexpresivo nos reciben a la entrada de la cetatea (ciudadela). Son un par de maniquíes bastante feos y mal hechos.




La subida (por estas escaleras) es una experiencia donde se van alternando el cansancio y la lucidez, la fatiga y el vigor. Momentos de desfallecimiento que son seguidos por minutos de explosión física. Cuentan que los boyardos (y familiares) que no fueron asesinados  durante el famoso banquete celebrado en Targoviste fueron obligados a construir esta fortaleza. Sus ropas quedaron hechas harapos, muchos morían despeñados y otros desfallecían mientras acarreaban enormes piedras hasta la cumbre. A pesar de la crueldad, me parece un castigo justo para los traidores. Especialmente para aquellos que tienen las manos teñidas de sangre inocente.




Las ruinas de castillo sobrecogen, alimentan la sensibilidad humana, un lugar para la fantasía, el cuento y la leyenda, historias de caballeros y princesas, terribles relatos de horror gótico. Este castillo se ha convertido en un centro de peregrinación para rumanos y extranjeros. La historia, la leyenda, la naturaleza, fusionadas en un enclave de gran belleza para todos los sentidos, los físicos y los mentales.



Poenari es una fortaleza de pequeñas dimensiones, defendida por una reducida guarnición formada por entre 5 y 7 soldados. En el castillo podemos distinguir dos partes correspondientes a sendas fases constructivas:


  • El donjón o torre del homenaje, data del siglo XIII, muy probablemente durante el gobierno de Negru Voda.

  • Los muros y las torres semicirculares fueron construidos en el siglo XV, precisamente durante el gobierno de Vlad III.






Desde un punto de vista arquitectónico, la Torre Central presenta influencias transilvanas y los muros un estilo claramente bizantino. La fortaleza original y la primera mitad de los muros están fabricados con piedra, por su resistencia y durabilidad, mientras que la parte superior se reconstruyó con ladrillos, con el objetivo de configurar los huecos necesarios para la artillería. El único asedio conocido que sufrió la fortaleza fue obra de los turcos en el verano de 1462, y se puede fechar durante el gobierno de Radu cel Frumos (hermanastro de Vlad).




Una leyenda que leí una vez en el laberinto de Buda, que coincide (en parte) con la maravillosa introducción rodada por Francis Ford Coppola para su versión de Drácula (de 1992), cuenta que la esposa de Vlad se encontraba en esta fortaleza cuando fue atacada por los otomanos. Para evitar ser capturada por los invasores la princesa decidió quitarse la vida lanzándose a las aguas del río.




Con el tiempo esta fortaleza perdió protagonismo en las guerras contra los otomanos, y después de 1550 fue abandonado. Un terremoto destruyó la parte norte en el año 1915. La restauración actual data del año 1972, durante la época de Ceaucescu.




Otro reto superado con éxito. El sudor y el esfuerzo son la clave del éxito. Ahora descender y dejar aquí un pedacito de nosotros para la posteridad. Otros vendrán a pisar mis huellas impresas. No es el más hermoso (su estado es totalmente ruinoso) pero si el más sugerente de todo el arco carpático, la herradura montañosa, donde historia, leyenda y literatura se funden en un todo indivisible. Alzo la vista y sobre un lejano bosque, serpentea un río de argénteo caudal.



miércoles, 27 de marzo de 2019

VLAD, LA MALDICIÓN DE DRÁCULA.




Cuatro jóvenes universitarios, dos chicos y dos chicas sobradamente preparados, se internan en los míticos montes Cárpatos para realizar sus tesis sobre la figura de Vlad III el Empalador. Amuletos, vampiros, leyendas y reencarnaciones en una aventura escrita con la misma tinta de las historias tradicionales de terror.



domingo, 4 de noviembre de 2018

EL RÍO DANUBIO.




El Danubio es un símbolo de la Europa Centro-Oriental, que recorre casi tres mil kilómetros (2.850) atravesando Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía antes de verter sus aguas en el mar Negro. Se trata del río más largo del continente si exceptuamos los de las llanuras rusas, nace en la Selva Negra, desciende por Alemania y Austria, recorre la llanura Panónica y cruz los Cárpatos meridionales a través de las Puertas de Hierro, uno de los paísajes naturales más espectaculares de Europa, y se divide en varias bocas formando un próspero Delta en la desembocadura.


Su amplia cuenca riega el sur de Alemania, incluye la práctica totalidad de Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, y parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia, Serbia y Bulgaria y una pequeña porción de Ucrania y Moldavia. Doce países y cuatro capitales: Viena, Bratislava, Budapest y Belgrado. En una región altamente urbanizada, el Danubio es una auténtica arteria vital, con gran valor cultural y geoestratégico y una destacada riqueza natural.


La cuenca danubiana acoge a un sinnúmero de pueblos y culturas que se fueron asentando en sus tierras – germanos, eslavos, búlgaros, húngaros, turcos – durante los cinco primeros siglos de la Edad Media, y se fusionaron con las gentes que las habitaban; dacios, romanos, gépidos. . . .


El río Danubio, el bello Danubio Azul de Strauss, ha sido testigo mudo de una historia larga y dramática, al tiempo que ha ido desempeñando un rol integrador de las culturas y las naciones más diversas. El Danubio es un símbolo eterno de la unión de todos los pueblos de la Europa Central, la Europa danubiana.




domingo, 9 de septiembre de 2018

SINAIA, LA PERLA DE LOS CÁRPATOS.




En Sinaia, una de las ciudades más turísticas de toda Rumanía, construyó el primer rey del país, Carol I, el Castelul Peles, un capricho nerorromántico que recuerda a los edificios alpinos tiroleses.


Lugar de asueto, descanso y recreo, para disfrute de la familia real, la primera dinastía reinante de un país que aún balbuceante, daba sus primeros pasos de forma autónoma a finales del siglo XIX.


Una montaña rocosa en el valle del Prahova fue el lugar elegido para edificar este bello palacio.


Las localidades turísticas de Rumania, aquellas que están en la montaña y cuentan con una estación balnearia son un completo horimiguero de coches, personas y autobuses. Un poco angustiosas. A través de un bazar natural, cuyas cubiertas están formadas por árboles y tenderetes que se abren a ambos lados se llega al Palacio Peles. Un auténtico enjambre humano, una marabunta de turistas armados con cámaras, ipods y los famosos palos de selfie se disponen a tomar al asalto los muros del castillo.

sábado, 5 de mayo de 2018

MARMOTA ALPINA



Un roedor de gran tamaño, una especie de ardilla de tierra, de orejas y cabeza corta, amante del sol, la siesta y la montaña. La Marmota Alpina – Marmota marmota – pasa la mitad de su vida durmiendo y la otra mitad tumbada al Sol. Durante las glaciaciones las marmotas invadieron todo el continente europeo. Con la retirada de los hielos quedaron constreñidas a los Alpes y los Cárpatos. Posteriormente fueron reintroducidas en los Pirineos donde han conseguido medrar. Habitantes pretéritos de las montañas, conocidos en la Antigüedad Clásica, el naturalista Plinio el Viejo las llamó “ratones de los Alpes” y escribió que transportaban la comida a su cubil llevándola sobre la espalda.

Las marmotas alpinas viven en las laderas de las montañas a más de 2000 metros de altitud y es capaz de alimentarse de una considerable cantidad de plantas, aunque suelen ocupar las altas cumbres rocosas, desprovistas, casi totalmente, de cubierta vegetal. También necesitan suelos suficientemente profundos para cavar sus madrigueras. Se organizan en pequeños grupos familiares, y cada uno de estos grupos dispone de una acogedora madriguera cuyo interior forran cariñosamente con paja.

Son animales tímidos y austadizos, que les encanta el sol, pero el sol fuerte de mediodía y de pleno verano. Pueden pasar horas enteras tumbadas bajo sus rayos. La mejor forma de observarlas es desde la distancia utilizando unos prismáticos. Se puede ver como salen de su madriguera, corretean por la hierba y se levantan, de cuando en cuando, sobre sus patas traseras para ver si hay algún peligro. El águila real es su enemigo más peligroso y cuando la marmota centinela ve aproximarse alguna lanza un característico silbido de aviso. El resto del grupo corre a esconderse. Como la mayoría de los roedores la marmota necesita del contacto físico y de forma continua con sus congéneres, se agarran, se frotan las narices y se rascan con las patas.


Cuando llegan los fríos el clan familiar de marmotas, compuesta por tres o cuatro decenas de individuos, se introducen en la guarida excavada bajo tierra, taponan las entradas y en la cámara más profunda se echan a dormir todas juntas y apretadas. De esta manera consiguen mantener el calor. Este profundo sueño dura no menos de cinco meses, y es que la marmota es uno de los animales de considerable tamaño que hacen una hibernación auténtica. Con el despertar de la primavera, despierta también el celo.

Según el naturalista suizo Hainard a estos animales lo que mas les entusiasma son “los bellos días, la vida apacible, el alimento abundante, los juegos sobre la hierba y la siesta al sol”. Como esos turistas nórdicos que cruzan Europa buscando el sol y las playas del mar Mediterráneo.



miércoles, 21 de marzo de 2018

EL MEDIO DE ALTA MONTAÑA.




“Las grandes cadenas montañosas siempre han inspirado un profundo respeto y admiración. En ellas se situaron las moradas de los dioses y el origen de muchos fenómenos naturales. Su colosidad actuó siempre como una barrera limitante para la penetración, colonización y consiguiente explotación por el hombre”.
Fauna Ibérica y Europea. Salvat.

Europa es un continente densamente poblado y muy humanizado, y la alta montaña es el único bioma (quizás junto a la taiga boreal) que ha conservado su identidad hasta nuestros días, por eso sigue siendo el lugar elegido para miles de urbanitas para escapar del cotidiano mundo de hormigón. Pero la montaña pone a prueba la vida, junto a polos y desierto, presenta el hábitat más complicado del planeta. A medida que ascendemos el aire se hace más frío y húmedo.

Vivir en la montaña nunca ha sido fácil, las especies deben adaptarse a un medio hostil y enfrentarse a condiciones de vida muy complicadas. El frío, el viento y la escasez de oxígeno son los principales problemas que tienen que afrontar animales y plantas de las cumbres. Un medio donde el invierno, la estación fría, se alarga demasiado, mientras que los períodos cálidos duran apenas un suspiro. Las montañas son como islas de reducido ámbito geográfico en comparación con las inmensas extensiones de otros biotopos.

La vegetación en montaña se dispone en pisos, dependiendo de las características y necesidades específicas de cada especie. En muchas montañas se aprecia claramente donde se sitúa el límite del bosque, hasta que altitud crecen los árboles. Los árboles de hoja caduca – hayas, robles y fresnos – ceden su espacio a los abetos y a otras coníferas. Pero si continuamos ascendiendo, las partes más altas están demasiada expuestas al viento y son demasiado gélidas para que crezcan incluso estos árboles. El bosque es sustituido por el prado, y en las zonas de mayor altitud, la flora desaparece y únicamente podemos observar la roca desnuda. No situamos en la conocida como zona alpina; un paisaje desolado, gran parte del año cubierto por un blanco manto de nieve. Por encima de los 4000 metros las nieves perpetuas cubren incluso las montañas situadas sobre la imaginaria línea del ecuador. Aquí el hombre se enfrenta solo al mundo, este es el lugar donde podemos encontrarnos con nosotros mismos.




martes, 13 de marzo de 2018

LA VEGETACIÓN DE MONTAÑA.



Las plantas que crecen en el medio montañoso deben imperiosamente adaptarse a las bajas temperaturas, la vegetación se ha hecho raquítica y más oscura, y para protegerse de los fuertes vientos la vegetación se abraza íntimamente a la escasa tierra existente.

La cubierta vegetal depende también de la orientación, en la pendiente expuesta al sur, la solana, presentan un microclima más favorable, la diferencia de vegetación con la cara norte, la umbría, es palpable. La calidad del suelo, incluyendo a la roca madre, es determinante, la flora de una montaña calcárea no es la misma que la de una montaña silícea.



En el conjunto de un sistema montañoso se desarrolla una faceta biológica espectacular, con la superposición altitudinal de una serie de biotopos. En el caso de los grandes sistemas montañosos peninsulares van desde el bosque y matorral mediterráneo, a la vegetación de líquenes y algas, cubierta que antecede a los hielos perpetuos.

Piso basal. Colonizado por formaciones xerófilas, maquis, encinas y alcornoques. Esta banda no suele superar los 1000 metros. No obstante en las laderas abrigadas y de condiciones microclimáticas singulares podemos hallar numerosas excepciones a esto.

Bosque caducifolio. Las temperaturas comienzan a descender, mientras que el ambiente se va haciendo más húmedo. Vamos penetrando en el bosque caducifolio, robles en el Sistema Central, y hayas en los Pirineos, Cordillera Cantábrica y Sistema Ibérico.

Bosques de coníferas. Por encima de los 1500 metros de altitud nos encontramos en los dominios propiamente montanos, en la Alta Montaña. Este medio se corresponde con las taigas septentrionales y estaría integrado, según orientación y disponibilidad de agua, por abetos y pinos silvestres.

Con cierta frecuencia encontramos grandes claros en medio del bosque. Los seres humanos han sustituido los árboles por frescas (y nutritivas) praderas donde pastan los rebaños durante los meses estivales.

Landas alpinas. Entre los 1700 y 2400 se dispone el estrato de vegetación subalpina. Espléndidos prados de césped que pueden alcanzar fácilmente alturas de medio metro. De forma intermitente pueden aparecer algunos árboles, como el alarce y el pino negro, y arbustos de tipo globoso como los piornos. A partir de los 2000 metros la vegetación queda reducida a formas herbáceas en las zonas donde la superficie queda libre de nieve al menos tres meses al año. En las peladas cumbres únicamente encontraremos líquenes.




miércoles, 7 de marzo de 2018

TREPARRISCOS, UN PEQUEÑO HABITANTE DE LOS ROQUEDOS.




La alta montaña, donde soplan violentos vientos, no es el hábitat ideal para pájaros y otras aves de pequeño tamaño que no pueden volar bajo condiciones tan adversas. Pero en las montañas de Eurasia, una pequeña ave desafía toda lógica y ha conseguido triunfar en este medio tan hostil, el Treparriscos (Tichodroma muraria).

Simpático, vistoso y valiente habitante de las cumbres, los riscos y los cortados, su propio nombre ya nos está indicando su extraordinaria habilidad, un auténtico especialista para la vida en la pared rocosa. El Treparriscos ostenta el privilegio, ganado a pulso, de ser uno de los pájaros más pequeños capacitado para vivir en las regiones más elevadas de las montañas. En el curso de la evolución se ha adaptado perfectamente a la piedra, del tamaño de un gorrión, pasa desapercibido fácilmente mientras trepa por riscos y crestas.

Un destello de alas rosadas que vuela de una roca a otra. El treparriscos suele estar siempre junto a las paredes de la montaña, las gargantas y los desfiladeros buscando el abrigo del viento. Su alimentación está basada en insectos y pequeños invertebrados. Un pájaro con hábitos de mariposas, que no soporta la compañía de sus congéneres y prefiere vivir su vida en solitario.


En Europa podemos encontrarlos en los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, los Alpes, los Apeninos, los Cárpatos y los Balcanes. También está presente en el Cáucaso y en los macizos de Asia Central. En Suiza, durante el invierno, no es extraño observarlos en las grandes ciudades. En la montaña en las épocas más crudas descienden a altitudes menores.

Con la primavera el macho aceptará la cercanía de su futura compañera reproductora a la que intentará seducir revoloteando alrededor de ella. La feliz (y efímera) pareja elegirá una rendija estrecha y profunda para convertirla en un hogar. Mientras la hembra construye un nido utilizando musgo, líquenes, plumas, raíces, tallos secos e incluso telas de araña, el macho canta en la entrada. Las crías son alimentadas por ambos progenitores y en tres semanas los jóvenes treparriscos ya estarán preparados para enfrentarse al mundo real.



Una vez que los pequeños pueden vivir independientes, el treparriscos vuelve a convertirse en el solitario empedernido de siempre.


martes, 3 de octubre de 2017

MEDIO FÍSICO DE EUROPA.


Europa era la joven hija de Agenor, rey de Fenicia, y Zeus, el conquistador y dios de dioses, se encrapichó con ella. Zeus se transformó en Toro, la raptó y la llevo a Creta. Allí tuvieron varios hijos, Minos, Radamanto y Sarpedón. Cuando Zeus se aburrió de ella, Europa se casó con Asterión, el rey de Creta. Esta leyenda sitúa en Creta la cuna de la Civilización Europea.

El continente europeo es en realidad un apéndice de la gran Eurasia, una enorme península en el extremo sudoccidental del macrocontinente euroasiático. Después de Oceanía Europa es el continente de menor extensión y dispone de una extensa línea de costa (43.000 kilómetros) bañada por los océanos Atlántico, Glacial Ártico y mar Mediterráneo.

Los límites geográficos (y en cierto modo también sociales y culturales) de Europa son los siguientes:

- por el Norte el Océano Glacial Ártico

- por el Sur, el mar Mediterráneo que la separa de África

- por el Oeste el inmenso Océano Atlántico

- por el Este, los Urales, el Cáucaso y el mar Caspio.

1.- EL RELIVE.

El relieve del continente europeo es predominantemente llano, con una altitud media de apenas 340 metros sobre el nivel del mar. En él podemos distinguir tres tipos de unidades: los macizos, las cordilleras jóvenes y las llanuras.

1.1.- MACIZOS.

Los macizos son relieves antiguos, muy erosionados, un hecho que les confiere un aspecto suave y redondeado, y poca altitud, pues apenas superan los 2.000 metros. Estos macizos están situados en el Norte, Oeste y centro de Europa: Montes de Irlanda y Esocia, Montes Escandinavos, Macizo Central francés….

El paisaje de estos lugares es diverso, caracterizado por la sucesión de montes erosionados, de escasa altitud y separados por amplios valles. Estos valles son recorridos por ríos de caudal regular, como el Sena, el Loira o el Rin, que vierten sus aguas al océano Atlántico.

1.2.- CORDILLERAS JÓVENES.

Surgieron en época (relativamente) reciente, y por tanto, están menos desgastadas por la erosión, y presentan mayores altitudes. Ocupan la mayor parte del continente (especialmente el sur) y originan relieves elevados, abruptos y accidentados que dificulta las comunicaciones: Pirineos, Alpes (Mont Blanc, 4810), Apeninos, Cárpatos, Balcanes, Cáucaso (Elbrús, 5633 metros) , Urales (Narodnaia 1894)….

Históricamente los contactos entre las regiones de estas zonas se han producido a través de los amplios valles abiertos por caudalosos ríos como el Ródano (que desemboca en el Mediterráneo), el Po (que los hace en el Adriático) y el Danubio (que muere en el mar Negro).

1.3.- LA GRAN LLANURA.

La Gran Llanura europea se extiende prácticamente desde el Macizo Central Francés hasta los Montes Urales ocupando la mayor parte del interior del continente, desde Países Bajos y Bélgica hasta Rusia. Se trata de una zona de pequeñas monótonas colinas y de amplisimos valles por los que discurren los grandes ríos europeos: el Volga (el más largo), el Don, el Dniéper y el Dniéster.

Otras zonas de llanura son la Llanura de Hungría, la Llanura del Po y las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.

2.- LAS COSTAS.

En función de los mares que bañan las aguas continentales se distinguen (a grandes rasgos) las costas atlánticas y las costas mediterráneas.

En las costas mediterráneas se sitúan tres grandes penínsulas – Ibérica, Itálica y Balcánica – que dan lugar a profundos arcos y limitan mares como el Tirreno, el Adriático y el Egeo. En el seno del continente se ubica el mar Negro, que a través del Bósforo se comunica con el resto del Mediterráneo. Las aguas del mar Mediterráneo se encuentran salpicadas por numerosas islas: Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta, Chipre, Creta, Cícladas, Rodas …

Las costas atlánticas incluyen las costas del mar Báltico, del mar del Norte y del mar Cantábrico. En ellas podemos destacar la existencia de las penínsulas de Jutlandia y la de Escandinavia que cierran el mar Báltico. Estas penínsulas, junto con las islas Británicas, limitan el mar del Norte.

Teniendo en cuenta el relieve podemos hablar de costas recortadas, cuando las aguas desgastan las rocas más blandas o invaden antiguos valles – fiordos noruegos y rías gallegas – costas acantiladas, cuando las montañas llegan al mar – costas de Noruega, de Escocia y cantábrica – y costas bajas y arenosas – Países Bajos, Alemania y Dinamarca -. Es en estas costas bajas y tranquilas donde los ríos dan forma a extensos deltas; Ebro, Danubio, Ródano y Po.
 
3.- LAS AGUAS. RÍOS Y LAGOS.

Europa está surcada por numerosos ríos, e históricamente la población europea ha buscado asiento en los territorios bañados por ellos. Estos ríos pueden clasificarse a partir de su vertiente: 
 

- Vertiente Ártica: ríos largos que presentan una notable caudal en otoño y primavera (después del deshielo) aunque permanecen helados todo el invierno. Los más destacados son el Dvina Septentrional, y el Pechora.

- Vertiente atlántica: ríos cortos y los más caudalosos de Europa, puesto que reciben lluvias constantes a lo largo de todo el año. Muchos son navegables durante parte de su curso y atraviesan algunas de las regiones más pobladas del continente.: Dvina Occidental, Vístula, Oder, Elba, Rin, Sena, Loira, Tajo, Garona, Támesis….

- Vertiente mediterránea: ríos cortos y de caudal irregular (algunos presentan acusado estiaje) como el Po, el Ebro o el Ródano…

- Vertiente del mar Negro; ríos largos y regulares, como el Danubio, el Don, el Dniéster y el Dniéper. Estos tres ríos constituyen unos importantes ejes de comunicación.

- Vertiente del mar Caspio: en el mar Caspio desemboca el río más largo de Europa, el Volga y el Ural, frontera natural entre Europa y Asia.

Los lagos en Europa suelen ser de tamaño medio y se concentran fundamentalmente en la región Alpina – Leman, Constanza – en Escandinavia – Vänern, Maalaren, región de los mil lagos en Finlandia – y en la llanura Rusa – Ladoga, Onega y Peipus -. Estos últimos se hielan durante el invierno.
 
4.- LOS MEDIOS NATURALES.

La mayor parte de Europa está asentada en las latitudes medias, y por tanto los climas templados predominan en el continente. 
 

- Medio Oceánico. Se extiende por toda la fachada atlántica, penetrando en el interior hasta donde alcanza la influencia del océano. El medio natural característico es el bosque caducifolio de hayas y robles. La landa, una formación vegetal de arbustos, hierbas y matorrales, principalmente brezos, retamas y juncos, se desarrolla en algunas zonas costeras.

- Medio continental. En el centro y este del continente se desarrolla un riguroso clima continental de temperaturas extremas y precipitaciones irregulares. Las formaciones vegetales y las especies de animales varían en función de la latitud. El bosque boreal, o taiga, aparece en las latitudes más septentrionales y está compuesto por coníferas como pinos y abetos. Al sur de la taiga aparece la pradera, amplia llanura de hierbas altas, que se transforma en estepa en las regiones más áridas.

- Medio mediterráneo. Se extiende por todo el arco Mediterráneo y presenta veranos cálidos e invierno suaves, con precipitaciones irregulares. Abundan los matorrales, arbustos, hierbas aromáticas y árboles como la encina, el pino y el alcornoque. Toda esta vegetación forma el típico bosque mediterráneo.

- Medio polar. En la franja septentrional que se extiende al norte del círculo polar se desarrolla la tundra, vegetación típica del clima polar.

- Medio de alta montaña. En las elevaciones montañosas del continente el clima es de alta montaña con un paisaje de bosque y prados.

domingo, 18 de junio de 2017

BAYAN I



Bayan I fue kagan de los ávaros. Este título se refiere a un jefe todopoderoso, caudillo militar y señor supremo de las tribus que se encuentran bajo su mando. Bayan vivió en el siglo VI, una época turbulenta en Europa Central y Oriental, y convirtió a su pueblo en una auténtica potencia geo estratégica. Expulsó a los gépidos de la Cuenca de los Cárpatos, saqueo Dalmacia, dirigió expediciones a la región del Elba, conquistó Sirmiun una destacada plaza fuerte en la llanura panónica, sometió a la mayoría de los grupos eslavos que pululaban, como pollos sin cabeza, por la región y asedió constantemente las ciudades bizantinas.  

lunes, 5 de diciembre de 2016

BASARAB I EL FUNDADOR.



Atrincherado en las montañas carpáticas, Basarab I venció a los ejércitos húngaros a la vieja usanza, proclamó la independencia de Valaquia, e instaló su corte en la novelesca Curtea de Argés. Una Curtea de Argés que fue capital, cuando Bucarest aún no era ni proyecto de ciudad.

Basarab I, católico, hijo del legendario voivoda Thocomerius, y hay quien dice que cumano, es conocido como “el Fundador”, en rumano Intemeietorul, ya que rompió su relación de vasallaje con el Reino de Hungría y fundó su propio principado, Valaquia.

Tras varios desencuentros con el rey Carlos Roberto, Basarab decidido a desligarse del control magiar, reunió tropas y derrotó a los húngaros en la célebre batalla de Posada. Este príncipe rumano reinó durante unos treinta años, y desde la región central de Muntenia, llamada así por razones obvias, consiguió extender sus dominos hasta las regiones orientales de Valaquia, llegando así a alcanzar el río Danubio.

Basarab y sus descendientes supieron aprovechar la crisis interna que sufrió Hungría con la extinción de la casa de Arpad para sentar las bases de su propio estado.


domingo, 15 de mayo de 2016

BUREBISTA, SEÑOR DE TODO EL DANUBIO.



De entre los bosques carpáticos surge la imponente figura de Burebista, henchido de firmeza, determinación, carisma y capacidad de mando. Junto a Decébalo, el más grande rey de los dacios.

A mediados del siglo I a.C. estableció el primer gran estado dacio, unificó a los geto-dacios y a los tracios, reorganizó el ejército y se lanzó a guerrear contra los pueblos vecinos (y algunos de más allá). Venció a los boios, tauriscos y escordiscos (todos ellos profundamente celtizados), subyugó a los correosos bastarnos e incluso consiguió el control de las dinámicas colonias griegas del mar Negro. Burebista construyó un imperio al norte de los Balcanes, que se extendía a ambas orillas del Danubio y que por oriente alcanzó la región de Odessa.


Este monarca levantó una red de fortalezas en los Cárpatos (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO) y situó su capital muy cerca de Costesti. Reinó durante cuatro décadas sobre un mosaico de pueblos, dispares entre sí y poco cohesionados. Las tierra sobre las que gobernó eran fértiles para la agricultura, aptas para la ganadería, ricas en minas y prósperas para el comercio. Burebista siempre contó con la colaboración de Decenus, un hombre religioso similar a los druidas, un sabio consejero al estilo de Merlín, Gandalf o Panoramix.

“Burebistas, tras haberse hecho cargo de la dirección del pueblo, levantó la moral de la gente, que estaba decaída por las numerosas guerras, y logró alcanzar tal grado de prosperidad a base de entrenamiento, disciplina y obediencia a sus órdenes, que en pocos años se había hecho con un gran imperio, sometiendo al yugo geta a la mayoría de sus vecinos. Ahora comenzaba a ser digno de temer para los romanos, dado que cruzaba sin reparo el Istro y saqueaba Tracia hasta Macedonia e Iliria; devastando no sólo a los celtas que estaban mezclados con tracios e ilirios, sino también causando la completa desaparición de los boyos, gobernados por Critasiro y de los tauriscos. Para lograr la docilidad del pueblo contaba con la ayuda de Deceneo, el adivino, el cual había viajado por Egipto y había aprendido a interpretar ciertos signos, por medio de los cuales descifraba la voluntad divina”
Estrabón VII, 3, 11.

En su avance hacia Occidente Burebista chocó contra Roma y en el año 60 a.C. fulminó a un ejército comandado por Antonio Hybrida. Esta victoria le otorgó fama e hizo aumentar su prestigió, hasta el punto que Pompeyo Magno buscó su alianza para sumar fuerzas en la tortuosa Guerra Civil.

Julio César, animado por deseos de venganza y preocupado por un potencial enemigo en el Corazón de Europa, preparaba una campaña contra los dacios, cuando sobrevinieron los trágicos Idus de Marzo. A Burebista no le fue mucho mejor, pues también fue víctima de un oscuro complot nunca aclarado. Los hados del destino no quisieron que estos dos titanes cruzaran armas.


jueves, 12 de mayo de 2016

OROLES, REY DE LOS DACIOS.



Oroles fue un rey de los dacios, los aguerridos habitantes de los Cárpatos, durante el siglo II a.C. Su mayor éxito militar fue derrotar a los fieros bastarnos, cerrándoles el paso e impidiendo que invadieran Transilvania.

El historiador galo-romano Pompeyo Trogo nos cuenta la siguiente anécdota sobre este rey: “Por su parte los dacios descienden de los getas, quienes, habiendo sido derrotados en tiempos del rey Oroles por los bastarnas, en castigo por su cobardía estaban obligados por orden de su rey a poner la cabeza en el lugar de los pies, cuando iban a dormir, y a hacer a sus esposas los servicios que antes solían hacérseles a ellos mismos y no se cambiaron estas costumbres antes de que borraran con su valor la vergüenza sufrida con la guerra”.

sábado, 7 de mayo de 2016

ORASTIE, LA PUERTA DE LOS CÁRPATOS.



Al pie de los montes Cárpatos, Orastie es el lugar ideal para emprender una expedición hacia las fortalezas dacias Patrimonio de la Humanidad. Sus murales, bustos y estatuas recuerdan con orgullo (además de a otras personalidades destacadas) su vinculación histórica con la Civilización Dacia.



Orastie es un pequeño pueblo encantador, bien cuidado y que me pareció maravilloso cuando me bajé de la autocaravana. Luego no era para tanto, pero los alrededores de la iglesia con un parque lleno de jardines y flores era bonito y agradable.  


sábado, 23 de abril de 2016

RADAUTI



Radauti (Radautz en alemán y Radóc en húngaro), situada en la llanura que bañan los ríos Suceava y Sucevita, muy cerca de los famosos monasterios de Bucovina, adquirió carta de población durante el reinado de Alejandro I de Moldavia (Alexandru cel Bun).


Esteban III procuró en lo posible fomentar su desarrollo, así que aprovechando su ubicación de privilegio a medio camino entre los Cárpatos y la meseta, le concedió el privilegio de celebrar ferias y mercados. Históricamente también ha sido un núcleo de asentamiento para la población judía. En la actualidad es una importante ciudad de paso.


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