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viernes, 16 de marzo de 2018

DOMINANTES Y DOMINADOS.



Dice la Biblia de Jerusalén que Israel fue el pueblo que Dios eligió, el pueblo hijo de Dios.

Y según el salmo segundo, a ese pueblo elegido le otorgó el dominio del mundo:
Pídeme, y te daré en herencia las naciones
y serás dueño de los confines de la tierra.

Pero el pueblo de Israel le daba muchos disgustos, por ingrato y por pecador. Y según las malas lenguas, al cabo de muchas amenazas, maldiciones y castigos, Dios perdió la paciencia. Desde entonces, otros pueblos se han atribuido el regalo.

En el año 1900, el senador de los Estados Unidos, Albert Beveridge, reveló:
Dios Todopoderoso nos ha señalado como su pueblo elegido para conducir, desde ahora en adelante, la regeneración del mundo.
Eduardo Galeano. Espejos.



sábado, 17 de febrero de 2018

EL AMAR DE LOS AMARES.



Cantó el rey Salomón a la más mujer de sus mujeres. Cantó a su cuerpo y a la puerta de su cuerpo y al verdor del lecho compartido.

El «Cantar de los cantares» no se parece ni un poquito a los demás libros de la Biblia de Jerusalén. ¿Por qué está ahí? Según los rabinos, es una alegoría del amor de Dios por Israel. Según los curas, un jubiloso homenaje a la boda de Cristo con la Iglesia. Pero ningún verso menciona a Dios, y mucho menos a Cristo ni a la Iglesia, que nacieron mucho después de que el «Cantar» fuera cantado.

Más bien parece que este encuentro entre un rey judío y una mujer negra fue una celebración de la pasión humana y de la diversidad de nuestros colores. Mejores que el vino son los besos de tu boca, cantaba esa mujer.

Y según la versión que llegó a nuestros días, ella cantaba también: Negra soy, pero bella, y se disculpaba atribuyendo su color a su trabajo, a pleno sol, en los viñedos.

Sin embargo, según otras versiones, el pero fue agregado. Ella cantaba: Negra soy, y bella.

Eduardo Galeano Espejos.

Una historia casi universal

lunes, 5 de junio de 2017

ALONSO MADRIGAL “EL TOSTADO”.



Filólogo y teólogo en la Castilla de Juan II, del que fue consejero. Estudió con los franciscanos y se doctoró en Salamanca, prodigio intelectual de tu tiempo, sabio y prolífico escritor, poseía una memoria portentosa y nunca olvidaba lo que leía. Los que lo conocieron decían de él que era capaz de recitar pasajes enteros de la Biblia.


Abad en Valladolid y obispo en Ávila, dominaba magistralmente el latín (lengua culta por designación divina), además del griego y del hebreo, y si hacemos caso de lo que se comenta en su epitafio, escribió más pliegos que el mismísimo Lope de Vega, Fénix de los Ingenios. 

sábado, 16 de mayo de 2015

ECCE HOMO



"Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: !He aquí al hombre¡".
Juan, 19:5

sábado, 9 de agosto de 2014

MOSESBRUNNEN



Las estatuas policromadas que coronan las fuentes de la ciudad, son el elemento más llamativo, y quizás representativo de Berna, la capital de Suiza. Frente a la portada de su gótica catedral, en la plaza del mismo nombre, Münsterplatz, el profeta Moisés, aquel que liberó al Pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto y que más tarde, recibió de Yavhé los Diez Mandamientos, enseña, a todo el que quiera mirar, las famosas Tablas de la Ley de Dios.  

domingo, 2 de febrero de 2014

LA CULTURA CLÁSICA Y LOS PADRES DE LA IGLESIA I. SAN JERÓNIMO



San Jerónimo (c 342 - 420) estudió en Roma y por tanto recibió una educación esencialmente pagana. Sin embargo en la capital imperial se convirtió al catolicismo. Pero esa conversión no borró de su mente todo lo que había estudiado y aprendido. Realizó importantes viajes por territorios imperiales, recorrió la Galia y visitó Constantinopla. Además, Jerónimo fundó algunos monasterios, tanto en Oriente, Belén, como en Occidente, concretamente en una de sus propiedades a las afueras de Roma. A su regreso a Roma fue secretario del papa Dámaso I. Personalidades como Jerónimo, junto con los obispos católicos, son reconocidos como los intelectuales de su época. 

Jerónimo, personaje de notable intelecto, participó activamente en las controversias de su época. Se comprometía con los problemas del momento, destacando sus escritos sobre Doctrina Moral y Vida Austera. Por otro lado, Jerónimo fue un gran estudioso de la Biblia y realizó importantes comentarios, exégesis de los textos bíblicos. Por tanto, ya no bastaba únicamente con leer las Sagradas Escrituras, también era necesario conocer los comentarios que los Padres de la Iglesia hacían sobre la Palabra Escrita. En ese sentido, Jerónimo está considerado el más importante exégeta bíblico de la Antigüedad. 

Al mismo tiempo, San Jerónimo tuvo la curiosidad de fija el texto sagrado, siendo él quien tradujo la Biblia al latín. Una obra que sería conocida como "Vulgata". Un texto definitivo que va a ser constantemente reproducido, estudiado y comentado. 

La actitud que mantuvo Jerónimo ante los clásicos fue ambigua, ya que era partidario de no rechazar categóricamente los clásicos paganos. El conocimiento surgido de ellos debía pasar a esta nueva sociedad cristiana. Sin embargo, defendía que había que realizar una selección de los autores paganos, no todos ellos debía pasar al acervo cultural cristiano. 

sábado, 25 de enero de 2014

LA CULTURA CLÁSICA Y LA IGLESIA


El siglo IV fue una época fundacional para la Iglesia y en función de algunos acontecimientos podemos sostener esta afirmación; Edicto de Milán en el 313, el Concilio de Nicea en el 325 y declaración del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano en el 381. 

Al mismo tiempo este siglo IV hace que el catolicismo converja en el Imperio Romano (tanto en Oriente como en Occidente) dentro del ámbito político, pero también inmiscuyéndose en los círculos culturales. De esta forma, el Cristianismo intenta asumir aquellos pensamientos que procedían de la Antigüedad, e incluso intenta asumir ideas que procedían de autores paganos. 

La iglesia naciente estuvo muy atenta a todo lo que habían elaborado los grandes autores paganos y que podían aportar éstos al corpus doctrinal cristiano. Pero no debemos perder de vista un hecho; que la iglesia católica surge dentro de otra religión, el judaísmo. 

Los primeros pasos de la nueva religión los va a dar de la mano del judaísmo. Básicamente se va extender por todo el Imperio Romano a través de las sinagogas. Estos primeros pasos seguirán a uno de los dos grandes puntos de vista; o el de San Pedro o el de San Pablo.


Pedro defendía que el cristianismo sólo tenía que desarrollarse en un mundo judío, exclusivamente en Palestina. Por el contrario, Pablo de Tarso, sostiene que ese cristianismo debe predicarse también a los gentiles, es decir, a los no judíos. Estas tesis diferentes van a provocar enfrentamientos entre los partidarios de una y otra corriente. El cristianismo que nos llega lo hace a través de San Pablo, serán sus tesis universalistas, las que a la larga triunfen. 

En la expansión del cristianismo y en la creación de comunidades fuera de Palestina van a jugar un papel trascendental las comunidades judías que se encontraban dispersas a lo largo y ancho de todo el Imperio Romano. Los judíos, aunque estaban lejos de Palestina, conocían el lenguaje y sabían de que se las hablaba cuando leían o escuchaban a Pablo de Tarso, ya que de alguna manera, todo su discurso estaba contenido en la Biblia. 


En los lugares donde no existían comunidades judías, el Cristianismo tuvo bastantes problemas para abrirse camino. Por ejemplo, Pablo cuenta que estando hablando en el ágora de Atenas, los presentes no podían entenderle, ya que no conocían las claves interpretativas para conocerlo. 

Volviendo a nuestro discurso, algunos aspectos del judaísmo fueron adoptados posteriormente por la Iglesia Católica, siendo el ejemplo más claro el Antiguo Testamento. Esa actitud positiva ante el judaísmo caminaba de forma paralela con una posición negativa de los cristianos sobre los judíos, a los que acusaban de ser un pueblo deicida. Desde este punto de vista se fueron desarrollando actitudes antisemitas. 

Teniendo en cuenta lo que acabamos de exponer, comprobamos que el cristianismo tiene una actitud ambivalente con respecto al judaísmo. Y ese mismo esquema ambivalente es el que va a mantener con el paganismo. Van a aceptar (y tomar postulados) de algunos autores paganos y denostarán y rechazarán a otros. 

Esta relación con el paganismo la vemos claramente en dos autores, Orígenes y Tertuliano. 



Orígenes (c 185  254) escribió en griego. Según él, los cristianos deberían conocer la cultura pagana y además utilizar la razón. Al mismo tiempo sostenía que era necesario poseer textos correctos y una buena traducción de las Escrituras. Orígenes rechazaba lo que podía ser una simple lectura de los textos, argumentando la necesidad de una exégesis (interpretación) de las Escrituras.


Tertuliano (muere en 220), pertenece a la parte occidental del Imperio Romano, y por tanto, escribe en latín. Según Tertuliano, la veracidad de las Escrituras, superaba el pensamiento pagano y por tanto los cristianos debían separarse de la cultura pagana. 

Tenemos aqui dos posiciones diametralmente opuestas. La iglesia adopta una posición intermedia, se eligen determinados autores y se abandonan otros. 

La Iglesia fue recogiendo el postulado de la cultura pagana a través de los Padres de la Iglesia, una serie de diversos escritores cristianos anteriores al año 600, a saber San Jerónimo, San Ambrosio, San Agustín y Gregorio Magno (todos ellos escribieron en latín). Y esta adopción de la cultura pagana por parte de la iglesia sucedió a lo largo del siglo IV y V.  "el problema de las relaciones entre la cultura pagana y el cristianismo no había sido en modo alguno resuelto por las discusiones de los tres primeros siglos de la era cristiana".(Alexander Vasiliev). 

martes, 14 de mayo de 2013

". . . tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia . . . "



A lo largo de toda la Edad Media, época del gran desarrollo cultural, político, espiritual y territorial de la Iglesia Católica Apostólica Romana, el obispo de la Ciudad Eterna, el Papa, únicamente contará con un argumento para justificar su supremacía sobre el resto de las diócesis; las palabras que Jesús de Nazaret dirigió a Pedro: 

". . . tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia. . . "
Mateos 16, 18

Palabras que han convertido al Vaticano en la cabeza de toda la Cristiandad.

Por otra parte, nunca debemos olvidar que el lenguaje carece de inocencia, y que Pedro (o Pietro) y Piedra, hacen referencia al mismo concepto: material duradero para la construcción y símbolo eterno de permanencia, ausencia de cambio, fortaleza e involución. 

martes, 15 de enero de 2013

LOS HITITAS


VIDA Y COLOR 2
(Colección de Cromos de 1968)


A medida que las investigaciones arqueológicas se han ido desarrollando en el Próximo Oriente, nuestros conocimientos acerca de la historia de aquellas tierras se han hecho mucho más precisos.  Fruto de los trabajos de excavación realizados a partir de 1907 es el descubrimiento de un pueblo nuevo, cuya existencia ya estaba señalada en la Biblia: los hatti o hititas. 



La capital de su imperio la antigua Hattusas, situada junto a la actual aldea turca de Boghazköi, es un inmenso conjunto de ruinas de las que se han extraido millares de objetos artísticos y de tabletas inscritas, gracias a las cuales se ha podido reconstruir la historia de la ciudad. 



El panteón teológico estaba presidido por Teshub, dios de la tempestad que se manifestaba en el trueno, y su compañera Hepat, a los cuales se superponía la gran divinidad solar venerada en el santuario de Arinna. 



En razón de la heterogeneidad de los pueblos amalgamados en la denominación de hititas, no puede hablarse de la existencia de una raza de tal nombre. Nuestra lámina trata de imaginar cual sería el aspecto de un guerrero. 



Sus mujeres, como la que vemos en esta lámina, iban sencillamente vestidas y no usaban joyas ni productos de belleza, estaban habituadas a la vida al aire libre y a los trabajos de la casa. 



Aunque la fuerza del ejército hitita estaba basada en la facilidad de maniobra y la rapidez de sus unidades de caballería, las circunstancias geográficas obligaron también al empleo de cuerpos de infantes. Sus acciones eran especialmente efectivas en los lugares cubiertos por densa vegetación, sobre todo en los terrenos pantanosos o en los tupidos bosques de las cuencas fluviales, impenetrables para los jinetes. 



El esplendor político del estado hitita dependió en gran manera de la utilización de un arma mortífera: el carro de guerra. Las asombrosa campañas de Suppiluliuma y sus resonantes éxitos estuvieron basado en la movilidad de los escuadrones de carros que componían el grueso de su ejército. 



El cultivo de los campos y el pastoreo de los ganados se encomendó casi siempre a los antiguos pobladores del país que, al término de la conquista hitita, habían pasado a la condición de vasallos. 

La meseta de Anatolia, tierra esteparia, quebrada, hendida por agrestes barrancos, dio cobijo a numerosas especies de animales salvajes. 

En la época de los reinos neohititas, es decir, después del siglo XII a.C., la parte de Anatolia situada entre el mar Egeo y  la cadena montañosa del Tauro fue ocupada por los frigios.



En lo alto de los despeñaperros, oteando las barrancadas y la llanura anatolia, anidaban diversas especies de aves comedoras de carroña. 

CAMINOS DE ALTA FIESTA




¿Adán y Eva eran negros?
En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores. Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.


Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.
Eduardo Galeano. Espejos.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

ISRAEL, EL PUEBLO ELEGIDO


Pretencioso resumir en pocos párrafos la historia del pueblo hebreo, elegidos por Dios, y condenados, precisamente por su santidad, a un perpetuo errar. La historia política, económica, social y cultural, así como sus costumbres y tradiciones, es inseparable de la Historia Sagrada.

Y encontrar la verdad humana en las palabras, en libros mudos que sólo hablan a quien sepa escuchar. La Biblia es mucho más que la palabra de Dios, la Biblia es la palabra de los hombres y de las mujeres. 

1.- Los Orígenes del pueblo de Israel.
Para el pueblo de Israel, lo que lo hace santo, no es un objeto místico, ni un hito concreto, lo verdaderamente importante, es el relato de su Alianza con Dios. Israel, se cree, y se siente elegido por Dios.

1.1.- Los Patriarcas.
En origen, los judíos eran un conjunto de grupos de pastores semitas seminómadas vagando por tierras de Mesopotamia y que de ninguna manera formaban unidad. La organización social se basaba en la tribu, y la autoridad correspondía al Patriarca, o Cabeza de Familia, cuyo cargo pasaba del padre al hijo mayor. Las mujeres estaban totalmente subordinadas a ellos. 
Como pueblos pastores, adoraban al dios pastor de sus antepasados, al que conocían como "Él". En estas primeras etapas formativas, aceptaban a otras divinidades, e incluso mantenían antiguos cultos animistas, relacionados con el mundo natural; piedras sagradas, fuentes,. . .

1.2.- Abraham y la alianza.
De entre estos patriarcas, cobra gran importancia y trascendencia Abraham, originario de Ur en Caldea, que andando el tiempo se convertiría en el padre, y piedra angular de las tres grandes religiones reveladas: Judaísmo, Cristianismo e Islam.
Según narran las Sagradas Escrituras, hacia el 1850 a.C. Dios se apareció ante Abraham, sin que mediara invocación, y le reveló sus intenciones para con él y sus descendientes. Dios acordó una alianza con Abraham, le instó abandonar Ur y marchar hacia la Tierra Prometida de Canaán, prometiéndole que sería el fundador del "Pueblo Elegido". A cambio, Yahvé, pide obediencia y confianza total, es decir, auténtica Fe en sus divinas palabras.
Abraham aceptó la alianza, hizo suyo el mensaje de Dios, abandonó las tierras de Caldea con los suyos y se asentó en Canaán, donde nacieron sus descendientes; su hijo Isaac y su nieto Jacob, aquel que recibió el nombre de Israel. Los miembros del linaje de Abraham se convirtieron en los patriarcas de Israel.

Jacob, recibió de Yahel nombre de Israel y fue padre de doce hijos, epónimos de las Doce Tribus de Israel; Aser, Benjamín, Dan, Gad, Isacar, José, Judá, Leví, Neftalí, Rubén, Simeón y Zabulón.

1.3.- Moisés y el Éxodo.
Hacia el 1.700 a.C., una época de carestía obligó a los hebreos marchar a Egipto en busca de mejores condiciones de vida. Una constante que se ha repetido, y continúa repitiéndose a lo largo del tiempo, grupos nómadas que buscan una vida mejor, asentándose en territorios urbanizados más prósperos.

En Egipto vivieron unos cuatro siglos, y cayeron bajo el yugo de la esclavitud al haber olvidado su Alianza con Yahvé. Pero en su infinita benevolencia y misericordia, el Dios de Israel estaba dispuesto a concederles una nueva oportunidad, una nueva esperanza llamada Moisés.
Dios se materializó como una Zarza Ardiente ante los atónitos ojos de Moisés, se presentó con el nombre de Yahvé, le comunicó su deseo de renovar la Alianza y le animó a liberar a su pueblo de la opresión del faraón. Dios ayudaría a su pueblo, si eran capacez de obedecerle y adorarle sólo a Él.

Moisés se puso al frente de los hebreos en su salida de Egipto y los guió a través del ardiente desierto del Sinaí, en una larga marcha, el Éxodo, que se prolongó durante cuarenta años, desde el País del Nilo, hasta Canaán, la anhelada Tierra Prometida. 
En el monte Sinaí, Yahvé entregó a Moisés las Tablas de la Ley, los "Diez Mandamientos" de obligado cumplimiento, y que se sellan la Alianza de Dios con el Pueblo de Israel. El Decálogo reglará la vida del pueblo, basándose en la Ley Divina.

2.- El Reino de Israel.
La conquista de la tierra de Canaán y la lucha contra los pueblos vecinos; filisteos, edomitas, amalecitas, moabitas y otros, hicieron posible la unificación de todo el pueblo de Israel en un sólo reino, cuyo primer rey fue Saul.

Con sus sucesores, David y Salomón, Israel alcanzó su época de mayor esplendor como reino. Tras la desaparición de Salomón, el reino quedó dividido en Judá e Israel, y fue cayendo sucesivamente bajo el poder asirio, babilonio, persa, griego y romano.

2.1.- La época de los Jueces.
La época que transcurre desde la salida de Egipto a la creación de la monarquía, se conoce como época de los Jueces. En este periodo de tiempo, los hebreos eran dirigidos por grandes hombres llamados jueces, con poderes civiles, militares y religiosos.

Una vez en tierras cananeas, los israelitas fueron conquistando las ciudades una a una, pero como es lógico suponer, no pudieron dominarlas a todas. Uno de los líderes militares más activos fue Josué, que consiguió asaltar los altos muros de Jericó.

Tras el asentamiento en tierras cananeas, el territorio se repartió entre las Doce Tribus. Todas ellas recibieron un lugar donde comenzar una nueva vida excepto las tribus de Leví y la de José. La de José, debido a su fortaleza, se dividió entre los descendientes de sus hijos Manesés y Efraín. Mientas que la tribu de Leví, por mandato divino se dedicaría al sacerdocio, por lo que no iba a necesitar tierras.

A mediados del siglo XII a.C. hicieron su fulgurante aparición los filisteos, uno de los elementos más activos de los llamados "Pueblos del Mar", que ocuparon la costa siriopalestina y derrotaron en varias ocasiones a los hebreos. 

Aunque también hubo caudillos victoriosos, como Sansón, prodigio de fuerza, capaz de estrangular a un león con sus propias manos, combatió con éxito frente a los filisteos.


 2.2.- La unificación.
La necesidad de unidad para hacer frente a los numerosos enemigos, edomitas, madianitas, amonitas y arameos, aceleró el proceso de creación del reino. 

Samuel, el último de los jueces, fue el encargado de elegir y ungir a Saúl, primer rey de Israel, y artífice de la unificación de todo el pueblo bajo su égida.
El sucesor de Saúl, el Rey David, derrotó a los filisteos, conquistó Jerusalén, a la que convirtió en capital, e inició la construcción de un gran Templo, que fue terminado por su hijo Salomón.

Salomón, adquirió fama por la prosperidad de su reino y era considerado un gran y benevolente sabio.

2.3.- La división del Reino.
Tras la muerte de Salomón (930 a.C.)  la unidad se quebró, dividiéndose el reino en dos; Israel al Norte con capital en Samaria, y Judá en el Sur, manteniendo la capitalidad Jerusalén.

La vida urbana y el contacto con las creencias y costumbres cananeas fueron diluyendo la fe de los judíos en su Dios. Por este motivo, surgieron los Profetas; personas que predicaban la necesidad de mantener la fidelidad de la alianza, la fe en la promesa de Dios y el cumplimiento estricto de la ley mosaica.

2.4.- Los portavoces de Dios.
Estos profetas se convirieron en auténticos portavoces de Yahvé, intermediarios entre la divinidad y los hombres.

Elías advirtió a Israel que sería castigado si desobedecía a Dios y no era fiel a la alianza. Vaticinó que en un futuro llegaría el Mesías, el elegido de Dios que traería la Paz a Israel.

Ezequiel acompañó, y sufrió, con Israel su cautivero en Babilonia, insistiendo en la necesidad de manenter la fe y la esperanza en el retorno y la reconstrucción de la nación.

2.5.- El exilio en Babilonia.
Nabucodonosor II, rey de Babilonia, conquistó Jerusalén en el año 586 a.C. Buena parte de sus habitantes, en especial las élites políticas y religiosas, fueron llevadas cautivos a Babilonia. Los exiliados, alejados de cultos y rituales ajenos, emprendieron una labor de purificación de su propia religión.

Unos siglos antes, en el 720 a.C., el reino de Israel había sido asaltado, conquistado y destruído por el rey asirio Sargón II, después de la muerte de Salmanasar V, en el asedio de Samaria.
Cuando los persas de Ciro II el Grande consiguen el control y dominio sobre Babilonia, permite a los judíos regresar a su hogares. Lo primero que hicieron al volver a casa, fue reconstruir el Templo de Jerusalén, y proclamar que era la única morada de Yahvé, y que no se le podían ofrecer sacrificios en ningún otro lugar.

Durante el exilio en Babilonia surgió una nueva institución religiosa, la sinagoga. En la sinagoga se celebran reuniones y asambleas de los judíos que no pueden acudir al Templo de Jerusalén, allí honran a Dios y leen los textos sagrados. Aunque nunca sustituye al Templo único de Jerusalén.

Con el paso del tiempo, las sinagogas se fueron convirtiendo también en centros de estudio de las escrituras. Los rabinos, conocedores a fondo de la Ley Divina y de las Sagradas Escrituras, se hicieron cada vez más importantes en las comunidades judías. 
Una de las sinagogas de la Ciudad Vieja de Praga
2.6.- Período Helenístico.
Hacia el 333 a.C. Israel fue ocupado por las falanges de Alejandro Magno, el helenismo se introdujo en el mundo hebreo. Los judíos aprovecharon la situación para entrar en contacto con las ideas griegas, algunas de las cuales incorporaron a su religión.

Durante esta época aparecieron diversos grupos (o sectas) dentro del judaísmo, íntimamente relacionados con las clases sociales y las ideas religiosas, y las diferentes formas de interpretar las escrituras y vivir la espiritualidad. Siendo los más importantes e influyentes; saduceos, fariseos, esenios y zelotas.

Saduceos, eran la casta sacerdotal, y los fariseos, laicos piadosos, sus principales rivales. Los esenios, que vivían, igual que los posteriores monjes, en comunidades que seguían formas de vida austera. Los zelotes luchaban contra la dominación extranjera, haciendo uso de la violencia si lo consideraban justo y necesario.
2.7.- Dominación romana.
En el año 63 a.C. Pompeyo ocupa la zona y los romanos establecen su dominio. En el año 40 a.C., los romanos reconocieron a Herodes el Grande, rey de los judíos.

La ocupación romana, con la insatisfacción social que provocaba entre los judíos, hizo aumentar la esperanza en la venida de un Mesías que los liberara del invasor. El Mesías tenía que descender de la casa de David, se convertiría en un rey libertador y restablecería el maltrecho reino de los judíos.

A principios del siglo I d.C., Jesús de Nazaret, se presentó como el Mesías, el que viene en nombre de Dios. Los rabinos y sacerdotes no lo reconocieron como tal, posiblemente, Jesús, no era el Mesías de los judíos que ellos querían y necesitaban. Lo arrojaron en manos de los dominadores romanos, que para ahorrarse problemas, lo crucificaron.
3.- La Diáspora.
El Exilio y la Diáspora, a que se vieron arrojados, bien pudo significar el final del pueblo judío, tal y como le ha sucedido a tantos, y tantos pueblos a lo largo de la historia. Sin embargo, supieron hacer de la adversidad una ventaja, la fortaleza de las comunidades judías impidieron el exterminio de su cultura, pues fueron capaces de mantener sus leyes, sus tradiciones, sus formas de vida, y especialmente su fe, contra viento y marea, a pesar de las crueles persecuciones que estoicamente sufrieron. 

Jesús fue crucificado,y poco a poco la tensión social y la animadversión contra los romanos fue creciendo cada vez más, y en el año 66 d.C. estalló una revuelta que fue duramente reprimida. Finalmente, en el 70 d.C. Tito, siguiendo las  órdenes de su padre, el emperador Vespasiano, conquistó Jerusalén. El Templo fue saqueado y destruído, y miles de judíos marcharon al exilio.

El último reducto de resistencia judía fue la fortaleza de Masada, que cayó en el año 73 d.C.
Legionarios romanos al asalto de Masada
 Un siglo más tarde, en 132, de nuevo volvieron a rebelarse los judíos, acaudillados estas vez por Simón bar Kojba y de nuevo fueron reprimidos, Adriano convirtió Jerusalén en una ciudad romana y los israelitas continuaron su dispersión por el territorio del Imperio.

Con la destrucción del Templo y el posterior exilio desaparició la fuerza unificadora del judaísmo. A partir de entonces, las sinagogas empezaron a desempeñar el papel de aglutinante social, y el liderazgo religioso pasó de los sacerdotes a los rabinos. 

Teodosio, mediante el Edicto de Tesalónica, en 380, convirtió el Cristianismo en religión oficial del Imperio, por lo que empeoró, aún más si cabe, la situación de los judíos. Si bien es cierto que el judaísmo no fue prohibido, si que se hizo cada día más complicado ser seguidor de Yahvé.  Como muestra un botón; el Imperio de Bizancio, sucesor del Imperio Romano de Oriente fue tan duro con los judíos, que cuando se prodjo la conquista del Islam en el siglo VII, los hebreos recibieron a los musulmanes como auténticos libertadores.

4.- Dios y la ley divina.
Dos son los ejes fundamentales sobre los que basculan las creencias judías; la existencia de un Dios único, que estableció una alianza con el pueblo de Israel - a través de Abraham - y la Ley, que este mismo Dios entregó a su pueblo - de manos de Moisés - Los Diez Mandamientos.

4.1.- Yahvé, el Dios de Israel.
Los judíos creen en un Dios, único, todopoderoso, justo (¿vengativo?), misericordioso y eterno, que creó a los seres humanos a su imagen y semejanza.

Los rabinos, sabios y maestros, no intentan explicar como es Dios, únicamente intentan comunicarse con él, sin siquiera nombrarlo, pues es tal su grandeza, que los humanos no tenemos capacidad para aprehenderlo. Para los judíos, lo importante, lo que los hace dichosos, es haber sido elegidos por Dios, y celebran la imperecedera alianza sellada con Él.

El Shema es la oración diaria: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas".
Deuteronomio 6, 4 -5.

Uno de los principales símbolos del judaísmo es la llamada Estrella de David. Sus triángulos entrelazados simbolizan, entre otros conceptos, el Sol, el Fuego y la Energía masculina, es decir el Cielo, que se unen con la Luna, el Agua y la Energía Femenina, es decir, la Tierra. 
Detalle en una de las sinagogas de Praga

4.2.- La ley hebrea.
Uno de los puntales del judaísmo, como hemos leído más arriba, es la ley, una ley igual para todos, que debe ser estudiada, e interpretada, pero nunca modificada. Se trata de una Ley Divina - Palabra de Dios - , por tanto eterna, infalible e inmutable, por ese motivo el hombre no puede cambiarla, únicamente aceptarla y cumplirla, a cambio de la alianza con Dios. Es la expresión de aquel que ha sometido el Universo entero a su Sagrada Voluntad. 

El estudio de la ley hebrea, de la que se encargan los rabinos, es una de los máximos deberes religiosos entre los judíos. 

La ley está contenida en la Torá, conjunto de libros, que segun la tradición, le fueron revelados a Moisés por Dios, en su encuentro del Monte Sinaí. Por supuesto, la parte más imporante es el Decálogo, los Diez Mandamientos que todo judío debe cumplir y respetar. Aunque no son los únicas normas.

La Torá, contiene además, los preceptos y reglas básicas que los judíos deben observar en su vida cotidiana: calendario, fiestas, ritos, celebraciones, vestimenta . . .    

Además, la Torá es el núcleo de la Biblia hebrea, y está formada por el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia, a saber: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.  

Los comentarios e interpretaciones de la Ley Mosaica, dan forma, constituyen el Talmud; conjunto de textos elaborados a lo largo de siglos de estudio y discuciones, por rabinos, sabios y eruditos. Precisamente, Talmud significa "estudio".

El Talmud se compone de Misná y Guemará. Misná son las enseñanzas recogidas en el siglo II d.C. por Rebi Yehudá. Guemará son los comentarios y discusiones sobre la Misná, compilados entre los siglos III y IV. 

El Talmud regula la vida cotidiana hasta en los aspectos que pueden parecer más triviales. 

Para un judío cumplir los mandamientos de la Torá y seguir las indicaciones del Talmud, representa honrar y respetar la alianza entre Dios e Israel.     

5.- Templo y Sinagoga.
Sinagoga y templo son los edificios, en torno a los cuales, gira la vida religiosa y ritual del pueblo hebreo.

El Templo de Jerusalén, era el único centro de culto del pueblo de Israel, solamente allí se podían ofrecer sacrificios a Dios. Tras su destrucción, las sinagogas, lugares de reunión y estudio, se convirtieron en los lugares donde reunir a la comunidad de creyentes.   

5.1.- El Templo de Jerusalén.
 Edificado por David y Salomón, era la Casa de Dios. En su lugar más sacro, el Sancto Sanctorum moraba Dios, y su interior guardaba y protegía el Arca de la Alianza.

Dentro del Arca de la Alianza se hallaban los objetos más sagrados de los israelitas: las Tablas de la ley que Dios entregó a Moisés, la vara florecida de Arón y un poco de maná, con el que se alimentó el pueblo durante su peregrinar por el desierto. 

Precisamente, el Templo de Jerusalén fue construido con el objetivo de tener un lugar seguro donde custodiar el Arca de la Alianza.    

Antes de la existencia del templo, durante la travesía del desierto por ejemplo, el Arca se depositaba en el tabernáculo, un santuario portatil y demontable, confeccionado de tela, similar a cualquier tienda de pastores nómadas (recordemos el origen de Israel). Por designio divino, únicamente los levitas, descendientes de Leví, eran los encargados de transportar sobre sus hombros, el Arca de la Alianza.

Otro de los símbolos judíos es el Menorah, un candelabro de siste brazos, que puede significar los Siete Días de la Creación que cuenta el Génesis.   










Tras la destrucción del templo, el menoráh fue trasladado a Roma, tal como refleja el Arco de Tito, ubicado en uno de los accesos al foro romano. 
Arco de Tito (detalle)
 Según la traición, el Templo fue erigido en un lugar triplemente sagrado. Adán, primer hombre, ofreció allí el primer sacrificio a Dios, Noé sacrificó con gratitud tras haber sido salvado de las aguas destructivas del Diluvio y Abrahám dio muestas de su fe, al ser puesto a prueba por Yavhé. 

5.2.- La Sinagoga.
Su nombre "Bet-Ha Knesset" significa "Casa de la Asamblea". Precisamente una sinagoga es un lugar para reunir a la comunidad judía. Allí se discute, se ora y también se enseña. 

Su estructura refleja su función, lugar de reunión, y aunque no existen reglas fijas para su construcción, todas deben estar orientadas hacia Jerusalén, hacia el Templo, morada única de Yahvé. 

6.-Calendario, fietas y celebraciones.
El calendario judío es lunar, y además del día de descanso, el Sabbat (séptimo día de la semana), marca las festividades, que conmemoran acontecimientos importantes de su historia pasada. 

Entre las principales fiestas y celebraciones judías tenemos:

- Ros Hasana, es el día año nuevo, y conmemora la creación del mundo. Se hace sonar el shofar, un cuerno de carnero, para que la gente acuda al encuentro de Dios. Los diez días siguientes se dedican al arrepentimiento y autoexamen.

- Yom Kippur, el día del perdón, que sigue al año nuevo. La fiesta más importante del calendario judío, día de ayuno y expiación.

-  Pesah (Pascua), recuerda el Éxodo, celebra la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto. Se hace una comida especial, donde no falta el pan sin levadura - matzah - y se cuenta el relato de la liberación.

    
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