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martes, 28 de septiembre de 2021

BERENGARIO DE FRIULI.




Sobrino nieto de Ludovico Pío. Marqués de Friuli. Se hizo aclamar por los Lombardos y fue coronado Rey de Italia. Pocos títulos a lo largo de la historia han tenido menos éxito y credibilidad que este de Rey de Italia. Ni siquiera el propio portador de la corona se lo ha creído nunca. A pesar de ser un monarca débil no dudó en porfiar por el título imperial, consiguiendo tal reconocimiento en el 915 por mediación del papa Juan X. Derrotado en batalla se refugió en la ciudad de Verona donde fue asesinado. Tras su muerte pasaron treinta y ocho años sin emparador, hasta el ascenso de Otón I.

lunes, 23 de diciembre de 2019

OTÓN I EL GRANDE.



Nace Alemania. Camina en solitario y deja en el camino a Francia. Dos países (nacidos de la desmembración del Imperio Carolingio) que durante siglos no conocerán una paz duradera entre ellos. Otón era hijo de Enrique el Pajarero, aquel guerrero que detuvo a los peligrosos magiares e iniciador de la enérgica dinastía otónida.


A la muerte de su padre, Otón I fue coronado en Aquisgrán (capital espiritual de Alemania) por el arzobispo Hüdebrando, Rex et sacerdos. La idea de restaurar el Imperio Carolingio rondaba su cabeza cuando acudió a Italia en ayuda del Sumo Pontífice. En 962, en Roma, fue coronado emperador (Kaiser) por el papa Juan XII. La decadencia, de capa caída, que vivía Italia, llevó a Otón a considerarse el poder más sólido (y estable) de la Cristiandad. Nacía así, el Sacro Imperio Romano Germánico. Otón es conocido, con toda justicia, el Carlomagno de Alemania.

Otón I ejerció su dominio sobre buena parte de Europa Occidental y además en un solo año, 955, supo conjurar los peligros húngaro y eslavo en sendas batallas, Lechfeld y Recknitz. Desde el punto de vista de la cultura, y contando con el apoyo de su hermano Bruno, arzobispo de Colonia, el emperador se convirtió en auténtico mecenas y patrocinó el conocido como Renacimiento otoniano. Otón II, hijo tenido con su segunda esposa, Adelaida de Italia, se convirtió en su sucesor.


martes, 31 de julio de 2018

SCHLESWIG, ENTRE DINAMARCA Y ALEMANIA.




Hacia 948 Ribe, Aarhus y Schleswig se fundaron como sedes episcopales para ayudar en la cristianización de Escandinavia por parte de Otón I. El asentamiento vikingo de Haithabu (Hedeby) dominaba la región y en 850 Ansgar, el evangelizador, había fundado un iglesia. Después de la destrucción de Haithabu, se estableció un asentamiento en la orilla norte del fiordo Schlei, dando origen a la actual Schleswig.


Schleswig, al norte de Germania, muy cerca de Jutlandia, aunque más danesa que alemana. La política, y la organización administrativa, dirá que esto es Alemania, el idioma me suena igual (germano-escandinavo), pero aquí, paseando por Schleswig, siento más la impronta danesa. Recuerda a Ribe, a Tonder . . .


En las proximidades de esta localidad discurría la Danevirke, la muralla danesa que protegía el sur de la península de Jutlandia.


Schleswig toma su nombre del fiordo, y formó parte del Reino de Dinamarca hasta su anexión en 1864 por parte del reino de Prusia.


lunes, 22 de mayo de 2017

BRUNO I DE COLONIA.



En la Edad Media el destino de una persona venía frecuentemente marcado por su nacimiento. Si eras el primogénito de una poderosa familia, heredarías títulos, tierras y te dedicarías a la guerra. Si eras el segundogénito de esta familia harías carrera eclesiástica, como le sucedió a Bruno I de Colonia.

Bruno era hijo de Enrique el Pajarero y hermano, por tanto, del emperador Otón I. Gracias el interés y al amor fraternal, Bruno fue arzobispo de Colonia y duque de Lotaringia. Para el gobierno de su ducado, lo dividió en dos, Alta y Baja Lotaringia, y para marcar su posición de superioridad se autointituló archiduque. La Alta Lotaringia acabaría evolucionando hacia el Ducado de Lorena, mientras que los territorios de la Baja Lotaringia fueron la base de los Países Bajos después de la fragmentación en diferentes entidades. A su muerte Bruno I fue enterrado en San Pantaleón en Colonia, una iglesia fundada por él mismo. 

martes, 24 de enero de 2017

ADELAIDA DE ITALIA.



Una mujer con una vida de culebrón latino o folletín radiofónico. Una Verónica Castro o Jeanette Rodríguez (pero en la Edad Media), heroínas femeninas de telenovela. Adelaida fue amante del rey de Italia, Hugo de Provenza (Donald Trump es un pipiolo comparado con esta gentuza) y esposa de su hijo (y sucesor) Lotario II. Cuando quedó viuda fue encerrada en una torre junto al lago Garda por sus opositores, Berengario y Adalberto. Otón, el emperador, cual gentil caballero andante llegó a Italia luciendo brillante armadura, liberó a la desdichada Adelaida y la convirtió en su emperatriz y su esposa. La luna de miel la pasaron en la Riviera.

viernes, 9 de octubre de 2015

CARACTERIZACIÓN DE LA PLENA EDAD MEDIA.



Esta etapa abarca los siglos clásicos del Medievo, del XI al XIII. Durante la Plena Edad Media asistimos al desarrollo de determinadas realidades políticas, que englobamos dentro del nombre genérico de Monarquías Feudales. Básicamente y ciñéndonos a sus características (teóricas) en Occidente fueron Francia e Inglaterra.

Al frente de este sistema monárquico se sitúa el rey, que no obstante, encuentra su poder limitado debido al desarrollo de los grandes señores, de los que el monarca únicamente es un “primus inter pares” (el primero entre los iguales). Estos grandes señores, duques, condes y marqueses dependen institucionalmente del rey, en virtud de las relaciones feudovasalláticas. En ocasiones un vasallo podía ser más poderoso que el propio rey. Esto fue lo que ocurrió entre el rey de Inglaterra, Enrique II que era vasallo del monarca francés, pero era más poderoso, al menos territorialmente. Enrique II era vasallo de su homólogo francés porque tenía propiedades en suelo francés.

El desarrollo de la autoridad real, primitiva etapa de las Monarquías Autoritarias, se produce a partir de la segunda mitad del siglo XIII, cuando los reyes empiezan a ir asumiendo más poder, en detrimento de los señores feudales.

Junto a las monarquías feudales, en la Plena Edad Media continua vigente la idea imperial, heredada de los imperios romano y carolingio, y siguen existiendo emperadores. En la Plena Edad Media, el denominado Sacro Imperio Romano Germánico, está focalizado en la zona de Alemania, la antigua Francia Orientalis, cuyo primer emperador fue Otón I.


Una tercera realidad política que se va a desarrollar, con gran éxito por cierto, en el Occidente Cristiano durante la Plena Edad Media, son las ciudades estado, especialmente en la península italiana; Venecia, Pisa, Florencia... que deberán su prosperidad, en gran medida, las actividades comerciales. Precisamente los beneficios obtenidos por el comercio le ofrecen la posibilidad del autogobierno.

Un cuarto poder fáctico lo constituye el Papado, como autoridad religiosa suprema, pero también como un influyente agente temporal. Será en el siglo XIII cuando el Papa Inocencio III en el IV Concilio de Letrán (1215) elabore la teoría de la Teocracia Pontificia, en virtud de la cual, el poder espiritual está por encima del poder del Emperador.


Desde un punto de vista estrictamente económico, la Plena Edad Media se caracteriza por el desarrollo y auge que se manifiesta en todos los aspectos de la sociedad y la economía. La roturación de nuevas tierras es la materialización de los nuevos tiempos. Estas tierras se dedicaban fundamentalmente al cereal (trigo y cebada) y al viñedo. Los productos que se obtienen de ellos, pan, cerveza y vino constituirán la base alimenticia de la población, pero también tenían una carga simbólica en las ceremonias eclesiásticas (excepto la cerveza, claro está).


En ese sentido, la fundación de monasterios exigía un desarrollo paralelo de campos de cultivo para la vid y el cereal, es decir, para obtener el pan y el vino necesarios para celebrar la Eucaristía.

Por otro lado, la ganadería tendrá también un papel notable en la época, pero secundario con relación a la agricultura.

Todo este proceso de roturación provoca cambios en el paisaje, los bosques van retrocediendo, lo mismo que las zonas pantanosas. En cualquier caso, agricultura, ganadería o zonas incultas, la tierra sigue siendo la fuente principal de riqueza en la Plena Edad Media.


Paralelo a este crecimiento económico agropecuario, también se produce un creciente desarrollo comercial centralizado en el mundo urbano, a partir de la celebración de mercados y ferias, y la aparición de la banca y las letras de cambio, todo ello en estrecha relación con la ciudad.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

IGLESIA DE SAN PANTALEÓN DE COLONIA.



Un magnífico ejemplo de arquitectura prerrománica con el inigualable sello de la dinastía otónida. El arzobispo Bruno, hermano menor del emperador Otón I, financió la construcción de la iglesia de San Pantaleón en la ciudad germana de Colonia.
El westwerk, esto es, la fachada monumental occidental rematada por dos torres, tan típica del arte carolingio, tuvo su continuación (con las correspondientes aportaciones) durante la etapa otónida. Precisamente los imponentes westwerkes de San Pantaleón son genuinamente otonianos, mientras que la planta se inspira directamente en las iglesias carolingias, como Saint Riquier.


El cuerpo occidental es lo que se conserva de la construcción original del siglo X, mientras que el resto fue objeto de profundas transformaciones a lo largo del siglo XIII. El mismo arzobispo Bruno yace en su cripta en el interior de un sarcófago romano.



Las torres van mutando conforme se van elevando, arrancan del suelo en sección cuadrada, se vuelven octogonales a media altura, cuando comienzan a superar la masa compacta del edificio y se vuelven redondeadas al tocar el cielo.


domingo, 5 de octubre de 2014

GRAN PRÍNCIPE GEZA DE HUNGRÍA



El Gran Príncipe Geza, descendiente del noble linaje de Arpad puso los cimientos del reino de Hungría que fundó su hijo Esteban I. Geza continuó la obra política de sus antecesores y supo ver que la nación húngara no podía seguir siendo un pueblo pagano y destructor de pueblos. Para llevar a buen puerto su estrategia política, envió una delegación a la dieta imperial para negociar la paz y la cooperación de Otón I en el año 973, solicitando además que le enviase misioneros cristianos que acometieran la labor de evangelizar el país, así como la ayuda de caballeros feudales que le ofreciesen su apoyo militar.

Príncipe Geza en Szekesfehervar
Para consolidar y centralizar su poder necesitaba dominar lugares estratégicos, que eran además los territorios de señores triabales, lo que le obligaba a combatirlos. Convirtió Esztergom en la capital de sus dominios y contrajo matrimonio con Sarolta, la hija de Gyula de Transilvania, consiguiendo de esta manera el control de las regiones más orientales del país. No obstante también se sirvió de Szekesfehervar como residencia. En la Edad Media era bastante frecuente que las cortes fuesen itinerantes, al igual que la capitalidad de los reinos.


Geza se encargó de preparar el terreno para su hijo y sucesor, el futuro Esteban, al que puso como maestros y preceptores al obispo Adalberto de Praga y al abad Astrik (San Anastasio), para que lo educasen en la fe cristiana, por la que había apostado ciegamente. Además para reforzar sus relaciones con Occidente lo desposó con Gisella, la hija de Enrique II de Baviera, "el Pendenciero".


Las dos fuentes que siguen muestran la evolución histórica de la opinión acerca de Géza:
Enormemente cruel, en su furia repentina asesinó a muchos. Trató a su pueblo duramente y abusando de su autoridad […] a los que encontró en una ruta diferente, les subyugó con amenazas e intimidación. […] De burla presentó sacrificios al Dios Todopoderoso y a otros varios dioses. Cuando su prelado le reprochó por eso, respondió que era suficientemente rico y poderoso como para hacerlo.” (Thietmar, obispo de Merseburgo)

Hubo entonces un príncipe de nombre Géza quien, aunque se hundió en la forma de vida pagana, al acercarse la luz de la gracia espiritual atentamente empezó a negociar la paz que antes nunca apreció con todas las comarcas a su alrededor; permitió a los sacerdotes y monjes que se presentaran delante de él, les escuchó con gozo, encontró gusto en que la semilla de la fe verdadera plantada en su alma germinase. […] junto con su Corte creyó y se bautizó jurando poner a cada súbdito suyo al servicio de la fe cristiana.” (De la leyenda mayor del rey Esteban)



martes, 30 de septiembre de 2014

BATALLA DE LECHFELD.



Otón I el Grande, el auténtico primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, tuvo el mismo problema que su padre Enrique, los magiares, que pululaban, cual mosca cojonera picando acá y allá, a todos los ducados, reinos, obispados y principados de Europa Central. Enrique I "el Pajarero" los derrotó en la Batalla de Merseburgo, pero al parecer no tuvieron suficiente, y siguieron erre que erre con sus razzias e incursiones. Otón con una posición más consolidada y fuerte que su padre les quitó las gana de seguir incordiando en la Batalla de Lechfeld (955) frente a los muros de Ausburgo. Tras la derrota, los húngaros, abandonaron sus correrías por Europa, y también decidieron fortalecer su posición en la llanura panónica y acabaron convirtiéndose en un estado cristiano más dentro de la gigantesca órbita de Roma.



El 10 de agosto del 955 en una llanura junto al río Lech las tropas húngaras, comandadas por Bulcsú, y sus lugartenientes Lehel y Sür, fueron derrotados por el ejército germánico de Otón I el Grande, cuyo triunfo le sirvió para conseguir los apoyos necesarios para cimentar su autoridad imperial. Ocho divisiones de caballería pesada, de unos mil jinetes cada una, aplastaron la caballería ligera húngara. El propio Otón comandaba el cuerpo de ejército más numeroso, que incluía su guardia personal, y decidió la batalla al dirigir un vigoroso ataque sobre la fuerza principal del ejército húngaro. Conrado el Rojo, Enrique I duque de Baviera, el príncipe Boleslav de Bohemia y Herman de Suabia formaron el Estado Mayor del futuro emperador.


Como escribió hace mucho tiempo, Mariano Pérez de Castro, "La batalla del río Lech puede considerarse a la vez como el sepulcro de la raza nómada de Atila y como la cuna de la nacionalidad húngara moderna, cuya piedra angular no tardó en poner San Esteban" (Atlas de las Batallas, Combates y Sitios más célebres).

domingo, 15 de junio de 2014

LA DESCOMPOSICIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIO.



El Imperio Carolingio, la obra política de Carlomagno, se mantiene como tal hasta el año 843. Una estructura política que duró tan sólo 43 años. En el año 814 muere Carlomagno y le sucede su hijo Luis el Piadoso, también conocido como Ludovico Pío. El halo mítico y religioso sobrevivirá al rey Luis.

En el año 843, con la muerte de Ludovico Pío, y tras el Tratado de Verdún, el gran imperio de Carlomagno queda dividido entre sus tres nietos (los hijos de Luis).

Francia Occidentalis, que se corresponde a grandes rasgos con la Francia actual, para Carlos el Calvo.

Francia Orientalis, más o menos Alemania, para Luis el Germánico.

Lotaringia, la zona central del Imperio, para el primogénito Lotario, incluyendo las dos ciudades más importantes, Roma y Aquisgrán (el intento de Carlomagno de fundar una capital para su imperio). Sobre Lotario recaía también el título Imperial.

Lotario pierde el poder y el título, y entonces es cuando se crean dos grandes bloques territoriales, conformándose además dos espacios políticos que serán el germen tanto de Francia como de Alemania. 

El título imperial se sigue manteniendo en la Francia Occidentalis, como un título esencialmente nominal. Será a partir del siglo X, cuando el título traspase la frontera entre ambos reinos, y desde el año 964 con Otón I "el Grande", se vincule con el territorio alemán. 
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