Sobrino nieto de Ludovico Pío. Marqués de Friuli. Se hizo aclamar por los Lombardos y fue coronado Rey de Italia. Pocos títulos a lo largo de la historia han tenido menos éxito y credibilidad que este de Rey de Italia. Ni siquiera el propio portador de la corona se lo ha creído nunca. A pesar de ser un monarca débil no dudó en porfiar por el título imperial, consiguiendo tal reconocimiento en el 915 por mediación del papa Juan X. Derrotado en batalla se refugió en la ciudad de Verona donde fue asesinado. Tras su muerte pasaron treinta y ocho años sin emparador, hasta el ascenso de Otón I.
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martes, 28 de septiembre de 2021
lunes, 23 de diciembre de 2019
OTÓN I EL GRANDE.
Nace
Alemania. Camina en solitario y deja en el camino a Francia. Dos
países (nacidos de la desmembración del Imperio Carolingio) que
durante siglos no conocerán una paz duradera entre ellos. Otón era
hijo de Enrique el Pajarero, aquel guerrero que detuvo a los
peligrosos magiares e iniciador de la enérgica dinastía otónida.
A
la muerte de su padre, Otón I fue coronado en Aquisgrán (capital
espiritual de Alemania) por el arzobispo Hüdebrando, Rex et
sacerdos. La idea de restaurar el Imperio Carolingio rondaba su
cabeza cuando acudió a Italia en ayuda del Sumo Pontífice. En 962,
en Roma, fue coronado emperador (Kaiser) por el papa Juan XII. La decadencia,
de capa caída, que vivía Italia, llevó a Otón a considerarse el
poder más sólido (y estable) de la Cristiandad. Nacía así, el
Sacro Imperio Romano Germánico. Otón es conocido, con toda
justicia, el Carlomagno de Alemania.
Otón
I ejerció su dominio sobre buena parte de Europa Occidental y además
en un solo año, 955, supo conjurar los peligros húngaro y eslavo en
sendas batallas, Lechfeld y Recknitz. Desde el punto de vista de la
cultura, y contando con el apoyo de su hermano Bruno, arzobispo de
Colonia, el emperador se convirtió en auténtico mecenas y patrocinó
el conocido como Renacimiento otoniano. Otón II, hijo tenido con su
segunda esposa, Adelaida de Italia, se convirtió en su sucesor.
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martes, 31 de julio de 2018
SCHLESWIG, ENTRE DINAMARCA Y ALEMANIA.
Hacia 948 Ribe, Aarhus y Schleswig
se fundaron como sedes episcopales para ayudar en la cristianización
de Escandinavia por parte de Otón I. El asentamiento vikingo de
Haithabu (Hedeby) dominaba la región y en 850 Ansgar, el
evangelizador, había fundado un iglesia. Después de la destrucción
de Haithabu, se estableció un asentamiento en la orilla norte del
fiordo Schlei, dando origen a la actual Schleswig.
Schleswig, al norte de Germania,
muy cerca de Jutlandia, aunque más danesa que alemana. La política,
y la organización administrativa, dirá que esto es Alemania, el
idioma me suena igual (germano-escandinavo), pero aquí, paseando por
Schleswig, siento más la impronta danesa. Recuerda a Ribe, a Tonder
. . .
En las proximidades de esta
localidad discurría la Danevirke, la muralla danesa que protegía el
sur de la península de Jutlandia.
Schleswig toma su nombre del
fiordo, y formó parte del Reino de Dinamarca hasta su anexión en
1864 por parte del reino de Prusia.
lunes, 22 de mayo de 2017
BRUNO I DE COLONIA.
En la Edad Media el destino de una persona venía frecuentemente marcado por su nacimiento. Si eras el primogénito de una poderosa familia, heredarías títulos, tierras y te dedicarías a la guerra. Si eras el segundogénito de esta familia harías carrera eclesiástica, como le sucedió a Bruno I de Colonia.
Bruno era hijo de Enrique el Pajarero y hermano, por tanto, del emperador Otón I. Gracias el interés y al amor fraternal, Bruno fue arzobispo de Colonia y duque de Lotaringia. Para el gobierno de su ducado, lo dividió en dos, Alta y Baja Lotaringia, y para marcar su posición de superioridad se autointituló archiduque. La Alta Lotaringia acabaría evolucionando hacia el Ducado de Lorena, mientras que los territorios de la Baja Lotaringia fueron la base de los Países Bajos después de la fragmentación en diferentes entidades. A su muerte Bruno I fue enterrado en San Pantaleón en Colonia, una iglesia fundada por él mismo.
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martes, 24 de enero de 2017
ADELAIDA DE ITALIA.
Una mujer con una vida de culebrón latino o folletín radiofónico. Una Verónica Castro o Jeanette Rodríguez (pero en la Edad Media), heroínas femeninas de telenovela. Adelaida fue amante del rey de Italia, Hugo de Provenza (Donald Trump es un pipiolo comparado con esta gentuza) y esposa de su hijo (y sucesor) Lotario II. Cuando quedó viuda fue encerrada en una torre junto al lago Garda por sus opositores, Berengario y Adalberto. Otón, el emperador, cual gentil caballero andante llegó a Italia luciendo brillante armadura, liberó a la desdichada Adelaida y la convirtió en su emperatriz y su esposa. La luna de miel la pasaron en la Riviera.
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viernes, 9 de octubre de 2015
CARACTERIZACIÓN DE LA PLENA EDAD MEDIA.
Esta
etapa abarca los siglos clásicos del Medievo, del XI al XIII.
Durante la Plena Edad Media asistimos al desarrollo de determinadas
realidades políticas, que englobamos dentro del nombre genérico de
Monarquías Feudales. Básicamente y ciñéndonos a sus
características (teóricas) en Occidente fueron Francia e
Inglaterra.
Al
frente de este sistema monárquico se sitúa el rey, que no obstante,
encuentra su poder limitado debido al desarrollo de los grandes
señores, de los que el monarca únicamente es un “primus inter
pares” (el primero entre los iguales). Estos grandes señores,
duques, condes y marqueses dependen institucionalmente del rey, en
virtud de las relaciones feudovasalláticas. En ocasiones un vasallo
podía ser más poderoso que el propio rey. Esto fue lo que ocurrió
entre el rey de Inglaterra, Enrique II que era vasallo del monarca
francés, pero era más poderoso, al menos territorialmente. Enrique
II era vasallo de su homólogo francés porque tenía propiedades en
suelo francés.
El
desarrollo de la autoridad real, primitiva etapa de las Monarquías
Autoritarias, se produce a partir de la segunda mitad del siglo XIII,
cuando los reyes empiezan a ir asumiendo más poder, en detrimento de
los señores feudales.
Junto
a las monarquías feudales, en la Plena Edad Media continua vigente
la idea imperial, heredada de los imperios romano y carolingio, y
siguen existiendo emperadores. En la Plena Edad Media, el denominado
Sacro Imperio Romano Germánico, está focalizado en la zona de
Alemania, la antigua Francia Orientalis, cuyo primer emperador fue
Otón I.
Una
tercera realidad política que se va a desarrollar, con gran éxito
por cierto, en el Occidente Cristiano durante la Plena Edad Media,
son las ciudades estado, especialmente en la península italiana;
Venecia, Pisa, Florencia... que deberán su prosperidad, en gran
medida, las actividades comerciales. Precisamente los beneficios
obtenidos por el comercio le ofrecen la posibilidad del autogobierno.
Un
cuarto poder fáctico lo constituye el Papado, como autoridad
religiosa suprema, pero también como un influyente agente temporal.
Será en el siglo XIII cuando el Papa Inocencio III en el IV Concilio
de Letrán (1215) elabore la teoría de la Teocracia Pontificia, en
virtud de la cual, el poder espiritual está por encima del poder del
Emperador.
Desde
un punto de vista estrictamente económico, la Plena Edad Media se
caracteriza por el desarrollo y auge que se manifiesta en todos los
aspectos de la sociedad y la economía. La roturación de nuevas
tierras es la materialización de los nuevos tiempos. Estas tierras se
dedicaban fundamentalmente al cereal (trigo y cebada) y al viñedo.
Los productos que se obtienen de ellos, pan, cerveza y vino
constituirán la base alimenticia de la población, pero también
tenían una carga simbólica en las ceremonias eclesiásticas
(excepto la cerveza, claro está).
En
ese sentido, la fundación de monasterios exigía un desarrollo
paralelo de campos de cultivo para la vid y el cereal, es decir, para
obtener el pan y el vino necesarios para celebrar la Eucaristía.
Por
otro lado, la ganadería tendrá también un papel notable en la
época, pero secundario con relación a la agricultura.
Todo
este proceso de roturación provoca cambios en el paisaje, los
bosques van retrocediendo, lo mismo que las zonas pantanosas. En
cualquier caso, agricultura, ganadería o zonas incultas, la tierra
sigue siendo la fuente principal de riqueza en la Plena Edad Media.
Paralelo
a este crecimiento económico agropecuario, también se produce un
creciente desarrollo comercial centralizado en el mundo urbano, a
partir de la celebración de mercados y ferias, y la aparición de la
banca y las letras de cambio, todo ello en estrecha relación con la
ciudad.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
IGLESIA DE SAN PANTALEÓN DE COLONIA.
Un
magnífico ejemplo de arquitectura prerrománica con el inigualable
sello de la dinastía otónida. El arzobispo Bruno, hermano menor del
emperador Otón I, financió la construcción de la iglesia de San
Pantaleón en la ciudad germana de Colonia.
El
westwerk, esto es, la fachada monumental occidental rematada por dos
torres, tan típica del arte carolingio, tuvo su continuación (con
las correspondientes aportaciones) durante la etapa otónida.
Precisamente los imponentes westwerkes de San Pantaleón son
genuinamente otonianos, mientras que la planta se inspira
directamente en las iglesias carolingias, como Saint Riquier.
El
cuerpo occidental es lo que se conserva de la construcción original
del siglo X, mientras que el resto fue objeto de profundas
transformaciones a lo largo del siglo XIII. El mismo arzobispo Bruno
yace en su cripta en el interior de un sarcófago romano.
Las
torres van mutando conforme se van elevando, arrancan del suelo en
sección cuadrada, se vuelven octogonales a media altura, cuando
comienzan a superar la masa compacta del edificio y se vuelven
redondeadas al tocar el cielo.
domingo, 5 de octubre de 2014
GRAN PRÍNCIPE GEZA DE HUNGRÍA
El
Gran Príncipe Geza, descendiente del noble linaje de Arpad puso los
cimientos del reino de Hungría que fundó su hijo Esteban I. Geza
continuó la obra política de sus antecesores y supo ver que la
nación húngara no podía seguir siendo un pueblo pagano y
destructor de pueblos. Para llevar a buen puerto su estrategia
política, envió una delegación a la dieta imperial para negociar
la paz y la cooperación de Otón I en el año 973, solicitando
además que le enviase misioneros cristianos que acometieran la labor
de evangelizar el país, así como la ayuda de caballeros feudales
que le ofreciesen su apoyo militar.
| Príncipe Geza en Szekesfehervar |
Para
consolidar y centralizar su poder necesitaba dominar lugares
estratégicos, que eran además los territorios de señores
triabales, lo que le obligaba a combatirlos. Convirtió Esztergom en
la capital de sus dominios y contrajo matrimonio con Sarolta, la hija
de Gyula de Transilvania, consiguiendo de esta manera el control de
las regiones más orientales del país. No obstante también se sirvió de Szekesfehervar como residencia. En la Edad Media era bastante frecuente que las cortes fuesen itinerantes, al igual que la capitalidad de los reinos.
Geza
se encargó de preparar el terreno para su hijo y sucesor, el futuro
Esteban, al que puso como maestros y preceptores al obispo Adalberto
de Praga y al abad Astrik (San Anastasio), para que lo educasen en la
fe cristiana, por la que había apostado ciegamente. Además para
reforzar sus relaciones con Occidente lo desposó con Gisella, la
hija de Enrique II de Baviera, "el Pendenciero".
Las dos
fuentes que siguen muestran la evolución histórica de la opinión
acerca de Géza:
“Enormemente
cruel, en su furia repentina asesinó a muchos. Trató a su pueblo
duramente y abusando de su autoridad […] a los que encontró en una
ruta diferente, les subyugó con amenazas e intimidación. […] De
burla presentó sacrificios al Dios Todopoderoso y a otros varios
dioses. Cuando su prelado le reprochó por eso, respondió que era
suficientemente rico y poderoso como para hacerlo.” (Thietmar,
obispo de Merseburgo)
“Hubo
entonces un príncipe de nombre Géza quien, aunque se hundió en la
forma de vida pagana, al acercarse la luz de la gracia espiritual
atentamente empezó a negociar la paz que antes nunca apreció con
todas las comarcas a su alrededor; permitió a los sacerdotes y
monjes que se presentaran delante de él, les escuchó con gozo,
encontró gusto en que la semilla de la fe verdadera plantada en su
alma germinase. […] junto con su Corte creyó y se bautizó jurando
poner a cada súbdito suyo al servicio de la fe cristiana.” (De la
leyenda mayor del rey Esteban)
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martes, 30 de septiembre de 2014
BATALLA DE LECHFELD.
Otón
I el Grande, el auténtico primer emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico, tuvo el mismo problema que su padre Enrique, los
magiares, que pululaban, cual mosca cojonera picando acá y allá, a
todos los ducados, reinos, obispados y principados de Europa Central. Enrique I "el Pajarero" los derrotó en la Batalla de Merseburgo, pero al parecer
no tuvieron suficiente, y siguieron erre que erre con sus razzias e
incursiones. Otón con una posición más consolidada y fuerte que su
padre les quitó las gana de seguir incordiando en la Batalla de
Lechfeld (955) frente a los muros de Ausburgo. Tras la derrota, los
húngaros, abandonaron sus correrías por Europa, y también
decidieron fortalecer su posición en la llanura panónica y acabaron
convirtiéndose en un estado cristiano más dentro de la gigantesca
órbita de Roma.
El
10 de agosto del 955 en una llanura junto al río Lech las tropas
húngaras, comandadas por Bulcsú, y sus lugartenientes Lehel y Sür,
fueron derrotados por el ejército germánico de Otón I el Grande,
cuyo triunfo le sirvió para conseguir los apoyos necesarios para
cimentar su autoridad imperial. Ocho divisiones de caballería
pesada, de unos mil jinetes cada una, aplastaron la caballería
ligera húngara. El propio Otón comandaba el cuerpo de ejército más
numeroso, que incluía su guardia personal, y decidió la batalla al
dirigir un vigoroso ataque sobre la fuerza principal del ejército
húngaro. Conrado el Rojo, Enrique I duque de Baviera, el príncipe
Boleslav de Bohemia y Herman de Suabia formaron el Estado Mayor del
futuro emperador.
Como
escribió hace mucho tiempo, Mariano Pérez de Castro, "La
batalla del río Lech puede considerarse a la vez como el sepulcro de
la raza nómada de Atila y como la cuna de la nacionalidad húngara
moderna, cuya piedra angular no tardó en poner San Esteban"
(Atlas de las Batallas, Combates y Sitios más célebres).
domingo, 15 de junio de 2014
LA DESCOMPOSICIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIO.
El Imperio Carolingio, la obra política de Carlomagno, se mantiene como tal hasta el año 843. Una estructura política que duró tan sólo 43 años. En el año 814 muere Carlomagno y le sucede su hijo Luis el Piadoso, también conocido como Ludovico Pío. El halo mítico y religioso sobrevivirá al rey Luis.
En el año 843, con la muerte de Ludovico Pío, y tras el Tratado de Verdún, el gran imperio de Carlomagno queda dividido entre sus tres nietos (los hijos de Luis).
Francia Occidentalis, que se corresponde a grandes rasgos con la Francia actual, para Carlos el Calvo.
Francia Orientalis, más o menos Alemania, para Luis el Germánico.
Lotaringia, la zona central del Imperio, para el primogénito Lotario, incluyendo las dos ciudades más importantes, Roma y Aquisgrán (el intento de Carlomagno de fundar una capital para su imperio). Sobre Lotario recaía también el título Imperial.
Lotario pierde el poder y el título, y entonces es cuando se crean dos grandes bloques territoriales, conformándose además dos espacios políticos que serán el germen tanto de Francia como de Alemania.
El título imperial se sigue manteniendo en la Francia Occidentalis, como un título esencialmente nominal. Será a partir del siglo X, cuando el título traspase la frontera entre ambos reinos, y desde el año 964 con Otón I "el Grande", se vincule con el territorio alemán.
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