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martes, 13 de febrero de 2018

MUSA IBN MUSA.



Musa Ibn Musa fue un destacado miembro de la dinastía de los Banu Qasi del valle del Ebro. una de las primeras familias de muladíes (cristianos conversos al Islam) de Hispania. Lazos de sangre lo emparentaban con el primer rey de Pamplona. Musa era medio hermano de Íñigo Aritza y el navarro le entregó la mano de su hija, Assona Aritza.

A lo largo de su vida Musa mantuvo intensas relaciones con los emires cordobeses – Abderramán II y Mohamed I – que le fueron entregando territorios y también con los monarcas pamploneses. Fue gobernador de Tudela y de su comarca, y más tarde de toda la Marca Superior. Tal fue el poder que llegó a acumular Musa ibn Musa, que no dudó en autoproclamarse “tercer rey de España” (tertius regem d'Isbaniya), un claro desafío a la autoridad cordobesa. Para defender sus posesiones construyó la fortaleza de Albelda al sur de Logroño.

Hombre de armas, su primera participación destacada en batalla fue en el 824, cuando ayudó a su medio hermano Iñigo a derrotar a los ejércitos carolingios en la Segunda Batalla de Roncesvalles. Más tarde luchó a favor de Córdoba contra los cristianos y ayudó a expulsar a los piratas vikingos de Andalucía.

En el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, Musa apostó a caballo ganador, y se fue alejando de Pamplona conforme se acercaba a Córdoba. En cierta ocasión se enfrentó al rey asturiano Ordoño I. Los cronistas cristianos otorgan la victoria a Ordoño, mientras que las fuentes musulmanes recogen el triunfo de Musa. Dos caudillos guerreros que tenían que mantener su reputación de grandes militares.

Gran militar pero mal diplomático, al final de sus días acabó enfrentándose con el emir de Córodoba, no supo conservar su posición (ni sus posesiones) y acabó dilapidando todo el poder que había acumulado su familia.



jueves, 27 de julio de 2017

RAMIRO I DE ASTURIAS.




Ramiro I fue la espada y la cruz del Reino de Asturias, guerrero y constructor. Este hijo de Bermudo I “el Diácono” y de Numila estuvo sentado en el trono desde el 842 hasta el 850.

Buena parte de su reinado la pasó combatiendo a los piratas normandos que habían invadido el litoral del reino. Con tesón logró expulsarlos (al menos por un tiempo) de las costas cántabras y gallegas, arrojándolos de nuevo al mar.



Con la misma prestancia e intrepidez luchó Ramiro, con adversa fortuna, contra el emir Mohamed I. Es durante este reinado cuando la tradición ágrafa sitúa la legendaria Batalla de Clavijo. En plena contienda entre moros y cristianos, irrumpió el Apóstol Santiago cabalgando a lomos de un caballo blanco para guiar a la victoria a las huestes de Ramiro.

En agradecimiento por la ayuda divina recibida, Ramiro I creo el Voto de Santiago, que consistía en una ofrenda anual y perpetua de las primicias de las cosechas y vendimias.

Además de su faceta militar, fue Ramiro constructor de templos, bellos ejemplos del arte prerrománico asturiano: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Para acometer estas obras el rey asturiano pudo contratar a maestros que conocían la arquitectura de Roma, Rávena y Aquisgrán, y a especialistas andaluces expertos en el arte de la decoración.

miércoles, 14 de junio de 2017

MOHAMED I DE CÓRDOBA.




Emir cordobés, hijo de Abderramán II, convertido por sus acciones en un azote para los incipientes reinos cristianos del norte peninsular. Mohamed continuó la política de su progenitor y trató de frenar los avances reconquistadores de los reyes asturianos Ordoño I y Alfonso III. También invadió Navarra para someter a los Banu Qasi y saqueó Barcelona.

Durante su gobierno los piratas normandos, que hacían correrías por el Mediterráneo, invadieron Andalucía. El emir cordobés les recetó jarabe de palo y los desvió hacia otros objetivos.  

lunes, 13 de marzo de 2017

EULOGIO DE CÓRDOBA.



Integrista cristiano en la Córdoba musulmana. Hastiado y enfadado por la cantidad de cristianos que relajaban sus costumbres y vivían como los hijos de Alá, Eulogio inició una serie de ataques frontales contra la fe islámica. Hábil manipulador manejó a las masas a su antojo, y junto a su compinche Álvaro, consiguió que un grupo de trece personas, aspirantes al martirio, insultasen al Profeta del Islam delante de la autoridad musulmana. Esta era la forma más rápida de acceder al martirio. Los jueces dictaron sentencia; la muerte para todos ellos.

Pero no ceso la lucha – demasiado absurda – por parte de Eulogio, que no paró hasta que el emir Mohamed I ordenó su decapitación. Tal vez consiguió acercarse al Sumo Hacedor.


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