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miércoles, 26 de marzo de 2014

CATEDRAL DE CUENCA.



Personalmente es una de las catedrales que más me han impresionado por su belleza. Antes de visitar Cuenca, ni siquiera la había visto en fotografias, y cuando me detuve ante su fachada quedé maravillado. Es lo que ocurre cuando uno no espera nada.


Aunque la fachada hubo de ser reconstruída, en un cuidado estilo neogótico en el siglo XX, el edificio es un bonito ejemplo del gótico temprano ibérico.


Para su ubicación se eligió el espacio que ocupaba la aljama - mezquita mayor - de la ciudad manchega, y su construcción se inició en el siglo XII. En 1208, el arzobispo Jiménez de Rada consagró un edificio que presenta elementos de transición entre el románico y el gótico. Tiene una típica planta de cruz latina, con tres naves y transepto. 

martes, 5 de noviembre de 2013

CASTILLO DE LA YEDRA



El Castillo de la Yedra, en el cerro de Salvatierra, situado sobre las aguas del río Cerezuelo, que fluyen con parsimonia por las calles de la localidad jiennense de Cazorla, se construyó en época bereber, pero la forma definitiva que podemos disfrutar en la actualidad es obra de los cristianos.



El rey de Castilla Fernando III “el Santo”, en el año 1231, junto al arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, conquistó el enclave de Cazorla. Tras la conquista, la albacara árabe, recinto amurallado de tierra y cal, se transformó en castillo, con muros de piedra y una enorme torre del homenaje.



Al amparo de la conquista cristiana de Cazorla, surgió la trágica leyenda de la Tragantía. El rey y señor del castillo, al enterarse que las huestes portadoras de la Cruz avanzaban rápidamente en dirección a su fortaleza, y para evitar que su hija fuese cautiva y ocultarla de los lascivos ojos invasores decidió ocultarla. Para ello, la encerró en una profunda mazmorra horadada en la roca, más profunda que los propios cimientos del castillo, y camufló perfectamente la entrada para impedir su localización.

El rey moro y su guardia personal partieron al encuentro de los soldados castellanos. Tras una sangrienta escaramuza, todos perdieron la vida. Las esperanzas de la princesa también quedaron sepultadas ese día.



La joven princesa, abandonada, y olvidada por todos, se vio embargada por una terrible tristeza y una inapetente melancolía. Poco a poco, día a día, fue cayendo en un profundo letargo reptiliano. La oscuridad absoluta y la humedad de la piedra provocaron un irreversible proceso de metamorfosis, y la hermosa princesa mora, terminó por transformarse en un ser fantástico, mitad mujer, mitad lagarto.

Desde entonces, vecinos del pueblo, e incluso incautos visitantes, han podido oír, durante las larguísimas noches serranas, los ahogados lamentos de la Tragantía, que se van haciendo más frecuentes a medida que se acerca la siempremágica Noche de San Juan, único momento del año que, por unas horas, escapa de su eterna prisión de rocas.

“Yo soy la Tragantía,
hija del rey moro.
El que me oiga cantar,
no verá la luz del día
ni la noche de San Juan”.

También se cuenta, que todos aquellos que la oyen cantar, van muriendo a consecuencia, de la dulce voz de la Tragantía.

Cazorla se utilizó como trampolín, para lanzar a las tropas cristianas sobre la campiña cordobesa, y terminar apoderándose de la antigua capital del Califato, Córdoba, tan sólo cinco años después, en 1236.


Gélidas y cristalinas aguas del río Cerezuelo. 



La construcción más antigua de la fortaleza es la muralla que rodea el recinto, y probablemente haya que remontarse hasta el siglo XI, para encontrar su origen.



La recia torre del homenaje se levantó en el siglo XIV, bajo el arzobispado de Pedro Tenorio, para realzar el poder y el prestigio de los Adelantados. No obstante su capacidad simbólica, la torre fue concebida para un uso estrictamente militar, y de ahí su estructura.


Como muchas construcciones de estas características, el Castillo de la Yedra, también se sirve de la orografía del terreno y de sus materiales rocosos. 



Fernando III, quizás como recompensa por la ayuda prestada, quizás por su incapacidad material para mantener abierto varios frentes simultáneos, cedió al Arzobispado de Toledo un señorío, el Adelantamiento de Cazorla, cuya función sería la protección del Valle del Guadalquivir.



Este Adelantamiento de Cazorla estaba compuesto por seis municipios; Cazorla, La Iruela, Villacarrillo, Iznatoraf, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela del Guadalimar, que además eran centro y apoyo a un buen número de castillos rurales, atalayas y torres ópticas.



Desde el Mirador Riogazas vemos los restos del Castillo de las Cinco Esquinas (también conocido como Castillo de Salvatierra). Muy posiblemente una atalaya en relación directa con el entramado defensivo cuyo núcleo principal era el Castillo de la Yedra.



Omnipresente Castillo de la Yedra, protegiendo la localidad que aun duerme envuelta en brumas. 



La torre del Homenaje del Castillo de la Yedra se yergue como una prolongación de la montaña, bajo su atenta protección, y amparada por una enorme muralla granítica nació, creció y se multiplicó la pequeña Cazorla medieval, una localidad en que las viviendas robaron su espacio a la sierra, el hombre usurpó su lugar a la fauna, aunque no le quedó más remedio que aprender a convivir con la Naturaleza.

viernes, 13 de septiembre de 2013

JIMENO CORONEL



Jimeno Coronel, junto al caballero Aznar Pardo, comandó la segunda línea aragonesa, que formaba parte del ala izquierda del ejército cristiano que luchó en las Navas de Tolosa. 

"El valiente rey Pedro de Aragón distribuyó su ejército en igual número de líneas de batalla; García Romero se hizo cargo de la vanguardia; Jimeno Cornel y Aznar Pardo de la segunda línea; en la última estaba él en persona con otros señores de su reino; de este mismo modo dispuso a otros de sus nobles en el flanco. Incluso él mismo llevaba consigo tropas ordinarias de las ciudades de Castilla. [...] ...cuán valientemente Jimeno Cornel se unió con su tropa a los que luchaban en primera línea, de qué modo García Romero y Aznar Pardo junto con otros nobles de Aragón y Cataluña terminaron magníficamente con las dudas de la batalla....."
Crónica de Rodrigo Jiménez de Rada
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