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martes, 31 de enero de 2023
domingo, 5 de septiembre de 2021
AMALASUNTA.
Hija de Teodorico el Grande, designada, tras la muerte de su padre, regente de su hijo Atalarico, que aún era un niño. Era una mujer culta, hermosa y dominante, capacitada sobradamente para mantener a raya cualquier machito. Hablaba latín y griego, y conocía de sobra a los clásicos. También cuentan que dominaba la filosofía. Muchos godos la detestaban por rodearse de romanos e impregnarse de su cultura.
Atalarico murió joven, dieciocho añitos, afectado por la tisis y su madre – regente asoció al trono a su primo Teodato. Este Teodato pronto dio sobradas muestras de querer deshacerse de su prima. Enterada, Amalasuta, intentó huir a Bizancio (la reina llevaba un tiempo negociando con Justiniano) pero fue descubierta, detenida y encerrada en una torre. Más tarde fue estrangulada mientras dormía. Los peligros del poder. Este asesinato era la excusa perfecta para que Bizancio interviniese otra vez en Italia.
domingo, 14 de marzo de 2021
AMALARICO.
Teodorico el Grande, líder indiscutible de todos los godos, impuso a sus primos visigodos de a su joven nieto Amalarico, para gobernar las Españas a través de él. Cuando murió su abuelo Amalarico inició la desvinculación con los ostrogodos italianos, algo que no gustó demasiado.
Teodorico había concertado el matrimonio de su nieto con Clotilde, hermana del rey franco Childeberto. Amalarico era anciano y Clotilde católica, e intentó atraerla a su credo. Ella no cedía y él perdía los nervios con demasiada frecuencia, y le propinó más de una paliza. Clotilde envió a su hermano un pañuelo manchado con su sangre y Childeberto envió un ejército, derrotó a Amalarico y rescató a su hermana. Pero Clotilde estaba tan malherida que murió camino a casa.
Amalarico se refugió en Barcelona y años después fue asesinado en el interior de una iglesia (a manos de sus propios hombres, según Isidoro de Sevilla) muerte típica dentro de la monarquía visigoda.
miércoles, 12 de agosto de 2020
AMBRONES.
Los ambrones acompañaron a los
cimbrios y a los teutones en la gran migración que se dirigía a
Roma. Aquellos germanos derrotados por el general Mario. Encontramos
sus huellas en Dinamarca, en Francia y en Europa Central. Plutarco
señala que los ligures se daban a sí mismos el nombre de ambrones.
¿Germanos o Ligures? He ahí la cuestión.
viernes, 23 de agosto de 2019
EL PRIMER CHOQUE.
Alrededor del 1000 a. C., un grupo de tribus no civilizadas
—formadas por hombres altos, de tez clara y que eran cazadores
salvajes— vivía al norte y al sur de la entrada del marBáltico,
regiones que hoy constituyen Dinamarca, el sur de Suecia, Noruega y
el norte de Alemania. Nadie sabe de dónde provenían.
Su lengua era diferente de las lenguas habladas al este y al sur,
razón por la cual agrupamos juntas a esas tribus.
Muchos siglos más tarde, los romanos encontraron una tribu que
descendía de esas tribus primitivas (y que aún era bastante
primitiva). Los miembros de esa tribu se llamaban a sí mismos con un
nombre que a los romanos les sonaba como germani. Posteriormente, los
romanos aplicaron ese nombre a todas las tribus que hablaban la
lengua de los Germani, por lo cual las llamamos tribus germánicas.
Entre sus descendientes actuales, se cuentan los alemanes. Pero
los alemanes se llaman a sí mismos «Deutsch» (de una antigua
palabra que quizá significaba «gente») y a su nación«Deutschland».
Las tribus germánicas eran algunas de las que los libros de
historia a menudo llaman «bárbaras».
Para los civilizados griegos y romanos del sur, todo el que no
hablase griego o latín era considerado un bárbaro, es decir, les
parecía que emitían sonidos ininteligibles, tales como«barbarbar».
Esa palabra, pues, no tenía necesariamente un carácter insultante.
Después de todo, los habitantes de Siria, Babilonia y Egipto también
eran bárbaros en ese sentido, y eran tan cultos y sabios como los
griegos y los romanos, y lo eran desde hacía más tiempo.
Los germanos eran bárbaros en este sentido, pero también eran
incivilizados. En siglos posteriores, contribuyeron a destruir partes
del Imperio Romano, y su falta de aprecio por la cultura y el saber
dio a la palabra «bárbaro» su significado actual: persona sin
educación e incivilizada.
La única importancia de las tribus germánicas para el resto del
mundo en esa época primitiva residía en el hecho accidental de que
a lo largo de las costas meridionales del mar Báltico, unos sesenta
millones de años antes, habían existido enormes bosques de pinos.
Esos bosques murieron mucho antes de que el hombre apareciese en
la Tierra y esa variedad de pino se ha extinguido, pero mientras los
árboles vivieron produjeron enormes cantidades de resina.
Trozos endurecidos de esa antigua resina pueden encontrarse en el
suelo y son arrojados desde el mar por las tormentas. Es una
sustancia transparente, de colores que van del amarillo al naranja y
el marrón rojizo, de bello aspecto y suficientemente blanda como
para poder darle hermosas formas. Ese material (ahora llamado ámbar)
era muy valorado como ornamento.
El ámbar pasaba de mano en mano, y en la Europa del Sur, gente
mucho más avanzada que los habitantes de los bosques septentrionales
dio con algunas muestras de él y quiso tener más. Surgió una ruta
comercial del ámbar, y los productos de la Europa meridional,
cambiados por ámbar, llegaron al norte.
Probablemente como resultado del comercio del ámbar,en un
principio los germanos tuvieron un oscuro conocimiento de que en
alguna parte del lejano sur había regiones ricas
El conocimiento del norte bárbaro era igualmente oscuro para el
sur civilizado. Hacia el 350 a. C., el explorador griego Piteas de
Massilia (la moderna Marsella) se aventuró por el Atlántico y
exploró las costas noroccidentales de Europa.Llevó de vuelta mucha
información interesante para el público lector de libros, que
entonces, como siempre, sólo era una pequeña parte de la población.
Pero pronto iba a llegar el tiempo en que el conocimiento de los
germanos se impondría al hombre medio de un modo mucho más directo.
En los siglos primitivos, las tribus germánicas no practicaban la
agricultura, sino que vivían de la caza y la cría de ganado. Los
bosques septentrionales no podían sustentar a mucha gente que
viviera de este modo, y hasta cuando la población era muy escasa,
según patrones modernos, esas tierras estaban ya superpobladas.
Las tribus luchaban unas contra otras por la tierra necesaria para
sustentar a la población en crecimiento, y una de las partes,
naturalmente, perdía. Los perdedores vagabundeaban en busca de
mejores pastos y mayor caza, y así hubo un lento desplazamiento de
tribus germánicas fuera de sus hogares originarios.
Gradualmente, los germanos se dirigieron al sur y al este, a lo
largo de la costa del mar Negro. Por el 100 a. C., habían llegado al
río Rin en el oeste y ocupado la mayor parte de lo que es hoy
Alemania.
A su paso, empujaron o absorbieron a un grupo de pueblos que
antaño habían dominado vastos tramos de Europa septentrional y
occidental, y que hablaban un grupo de lenguas emparentadas entre sí
llamadas célticas. Al oeste del Rin, por ejemplo, estaban las tribus
celtas que habitaban una región llamada Gallia por los romanos y
Galia por nosotros.
A medida que los germanos se desplazaban al oeste y al sur, deben
de haber oído hablar cada vez más de las ricas y maravillosas
tierras del sur. Por el 150 a. C., la gran civilización de los
griegos estaba en decadencia, pero Italia estaba aumentando
rápidamente en poder y riqueza. La ciudad de Roma, en Italia
central, estaba imponiendo afanosamente su dominación sobre toda la
región mediterránea.
El sur debe de haberles parecido incalculablemente rico a los
germanos..., un maravilloso lugar para un posible botín. La
atracción del sur se combinó con tiempos excepcionalmente duros en
el norte, pues en lo que es ahora Dinamarca, la superpoblación
crónica había empeorado a causa de los daños producidos por
tormentas e inundaciones.
Hordas de hombres, mujeres y niños de las tribus empezaron a
marchar hacia el sur en cantidades sin precedentes, en 115 a. C. Los
romanos llamaron luego a esas hordas los cimbrios. (La península
danesa que llamamos Jutlandia todavía lleva el nombre más antiguo
de península Cimbria.)
En el curso de su migración hacia el sur, empezaron a unirse a
los cimbrios otras tribus, llamadas los teutones por los romanos.
Este nombre tribal particular más tarde fue aplicado a todos los
germanos, por lo que podemos llamarlos los teutones o los pueblos
teutónicos. También podemos hablar de las lenguas teutónicas, que
incluyen a todas las habladas por aquellos antiguos germanos: el
inglés es una de ellas.
(Dicho sea de paso, no es en modo alguno seguro que los cimbrios y
los teutones —pese al nombre de éstos— fuesen realmente
germanos. Aunque ésta es la creencia tradicional, muchos
historiadores modernos piensan que eran celtas, en parte o hasta en
su totalidad.)
No es muy probable que los cimbrios migrantes fueran en realidad
una hueste formidable. Entre ellos escaseaba el metal, por lo que no
llevaban armadura y tenían unas pocas espadas cortas. Sus armas eran
muy inferiores a las romanas. Además, carecían de disciplina o de
toda idea de una táctica ordenada.
Su única esperanza de vencer a los romanos era cogerlos por
sorpresa y caer sobre ellos como el rayo con feroces alaridos, a la
espera de que el primer choque los desorganizase y los hiciese echar
a correr.
Esto ocurrió muy a menudo. En primer lugar, las tribus
constituían una hueste numerosa, pues todos luchaban, mujeres y
niños crecidos tanto como los hombres. Además, los germanos tenían
un aspecto temible, con sus largos cabellos desgreñados y sus
vestimentas primitivas. También eran altos, mucho más altos y
fuertes, individualmente, que los hombres de las tierras
mediterráneas.
Las tropas romanas podían haber vencido fácilmente a las hordas
bárbaras, si se hubiesen mantenido firmes y conservado su sangre
fría; pero muy a menudo rompían filas y echaban a correr al primer
ataque. Entonces era fácil para las tribus eliminar uno a uno a los
soldados que corrían y hacer una matanza con ellos.
Los rumores de la marcha hacia el sur de los cimbrios los
precedieron y, como sucede casi siempre con los rumores, fueron
exagerados al propagarse. Se decía que los cimbrios eran medio
millón o más; su altura, su fuerza y su ferocidad eran descritas en
términos superlativos. El ejército romano enviado al norte para
enfrentarse con ellos del otro lado de los Alpes oyó esos cuentos y
quedó aterrorizado y semiderrotado ya antes de tomar contacto con
ellos.
Los cimbrios lucharon con ese ejército el 113 a. C. y lo
destruyeron fácilmente. Ahora tenían ante ellos los Alpes,
indefensos. Pero los hombres simples de las tribus no tenían ideas
claras sobre geografía. ¿Para qué trepar por esos picos elevados,
si podían virar hacia el oeste y bordear la cadena montañosa? Se
dirigieron, entonces, a la Galia.
Tres batallas distintas entre los cimbrios y los romanos tuvieron
lugar en la Galia, y los romanos las perdieron todas. En 105 a. C.,
toda Roma era presa absoluta del pánico. En las heroicas guerras de
los dos siglos anteriores, habían derrotado casi a todas las
naciones importantes que rodeaban al Mediterráneo, pero ante esos
bárbaros mal armados parecían inermes.
Indudablemente, si los cimbrios hubiesen marchado entonces sobre
Italia, hubiesen obtenido un botín que habría superado sus más
alocados sueños y podía haber cambiado la historia del mundo. Pero,
nuevamente, una dirección les parecía lo mismo que otra y,
afortunadamente para los romanos, avanzaron más al oeste y
penetraron en España, donde combatieron con pueblos celtas que no
eran mucho menos primitivos que ellos.
Esto dio tiempo a Roma, y apareció el hombre apropiado para la
ocasión. Era un soldado rudo y prácticamente analfabeto llamado
Cayo Mario. Se convirtió de hecho en dictador de Roma y se puso a
trabajar a fin de forjar un ejército y prepararlo para que
resistiese con firmeza el embate de los bárbaros
En 102 a. C., cuando los bárbaros retornaron de España y
finalmente parecían dispuestos a invadir Italia, Mario estaba
preparado para enfrentarse a ellos. Los bárbaros avanzaron en dos
contingentes, uno de los cuales fue exterminado casi hasta el último
hombre en el sur de la Galia. El otro logró abrirse camino hasta
Italia, pero en el 101 a. C. fue aniquilado en el valle del Po.
La amenaza desapareció totalmente y Roma experimentó una
espasmódica alegría. Por el momento, Mario fue su niño mimado.
Quizá nadie por entonces podía prever que esas batallas entre
romanos y bárbaros sólo fueran el primerepisodio de una guerra que
duraría muchos siglos.
Isaac Asimov. La Alta Edad Media.
viernes, 1 de marzo de 2019
EL EJÉRCITO VISIGODO.
El visigodo fue, sobre todo, un
ejército de control territorial basado en el establecimiento de
tropas en las grandes ciudades y en la militarización de sus
frontera. Desde el punto de vista táctico, se basó en una
combinación flexible de la caballería y la infantería, aunque
desde el reinado de Ataulfo se observa un mayor peso de la primera.
Constituido sobre una base
territorial, los oficiales superiores pertenecían a la aristocracia
visigoda, mientras que la masa de guerreros estaba compuesta por
hombres libres (como en la mayoría de los reinos germanos
altomedievales) de estirpe goda o germana. Sin embargo, desde el
reinado de Alarico comenzaron a ser admitidos antiguos esclavos,
desclasados y provinciales de origen diverso.
martes, 12 de febrero de 2019
ALAMANES.
Alamanes, literalmente todos los hombres poderosa confederación de tribus germánicas (suevos, cuados, teutones, carudos y eudoses) que alcanzó su apogeo en el siglo III, entrando en duro conflicto con Roma.
Se habían establecido entre el Elba y el Vístula, atacaron la frontera de Retia en 213, pero el emperador Caracalla los expulsó. Cincuenta años depués, 258, ocuparon vastas zonas entre el Rin, el Main y el Danubio, y descendieron hasta el Norte de Italia, pero Galieno los volvió a derrotar. En varias ocasiones intentaron conquistar la orilla izquierda del Rin, siendo rechazados en cada tentativa.
En el contexto de las grandes migraciones del siglo V se establecieron en Alsacia y el Palatinado, entrando en conflicto con los francos. El rey merovingio Clodoveo los venció y los sometió.
Los alamanes se desarrollaron como un pueblo unitario, con leyes propias y tras la desaparación del Imperio Carolingio, formaron el ducado de los suevos.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
VIDUKINDO, EL ÚLTIMO BÁRBARO DE GERMANIA
Carlomagno se dedicó a someter a los sajones, como haría cualquier emperador con ansias expansionistas. El emperador cristiano les destruyó el Irminsul, su ídolo. Los sajones hacían aguas por todos lados, necesitaban un líder fuerte, y lo encontraron en la figura de Vidukindo.
Vidukindo, un caudillo militar, una especie de Vercingétorix, durante tres décadas fue el alma de la resistencia sajona frente a los francos, atacó guarniciones carolingias, incendió iglesias y arrasó monasterios (siempre sufrientes y dolientes).
Pero el triunfo del cristianismo era imparable y la superioridad franca insoportable para los sajones, de forma que en el 785 Vidukindo fue obligado a someterse y aceptar el bautismo, convirtiéndose así en el último bárbaro de Germania.
martes, 10 de julio de 2018
QUE LLEGAN LOS BÁRBAROS.
El pequeño
número de los que sobrevivimos no fue gracias a nuestros méritos,
sino a la misericordia del Señor. Pueblos innumerables y feroces han
ocupado el conjunto de la Galia. Todo el territorio que se extiende
entre los Alpes y los Pirineos, el que limita con el océano y el
Rin, ha sido devastado por quados, vándalos, sármatas, alanos,
hérules, sajones, burgundios, alamanes, etc.. (…)
Maguncia, en
otro tiempo ilustre, ha sido tomada y saqueada. En su iglesia,
millares de hombres han sido masacrados. Worms ha sido reducida
después de un largo asedio. Las ciudades han quedado despobladas por
la espada y el hambre. No puedo recordar sin lágrimas a Tolosa (…).
Hispania misma, tiembla (…)
San Jerónimo,
Carta a Geruchia, siglo V.
lunes, 12 de febrero de 2018
VALKYRIA.
Las
mujeres lloran a sus muertos, los niños quedan huérfanos, muchos de
los caídos no volverán a levantarse, la valkyria cumple con su
cometido y conduce a Walhalla al más valiente de los guerreros,
aquel que murió con la espada en la mano, el que nunca dio la
espalda al enemigo y jamás se dio por vencido. Desde los cielos
Wotan espera a otro soldado para formar su ejército.
viernes, 26 de mayo de 2017
HYGELAC.
Hygelac fue un rey y pirata
escandinavo de la Era de Vendel. Hacia el año 528 saqueo Frisia,
llegó navegando por el Rhin hasta Nimega, antes que los francos lo
derrotase y le diesen muerte. Esta (primera) incursión vikinga tuvo
tal repercusión que fue recogida por Gregorio de Tours en su
“Historia de los Francos” y por los bardos en el poema “Beowulf”.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
YGGDRASIL, EL FRESNO DEL MUNDO.
Vikingos, germanos y
hombres del norte en general tenían la certeza que el centro del
Universo, de todo lo que existe, era un enorme y perenne fresno, al
que llamaban Yggdrasil. Sus ramas cubre los cielos y comunican los
diferentes mundos, de los dioses, de los gigantes de hielo, los
gigantes de fuego, los enanos, los elfos, los humanos y el propio
inframundo. El erudito Tolkien que bebió de muchas fuentes, también
lo hizo de la savia de Yggdrasil. Tampoco podemos olvidarnos de James
Camero y su “Avatar”. Un árbol fuente primordial de todo
existencia, un árbol de la vida presente en muchas culturas.
jueves, 26 de mayo de 2016
WALHALLA
A orillas del Danubio se
eleva el majestuoso Walhalla, una maravilla de la arquitectura
romántica, un revival de formas y conceptos artísticos de la
Antigüedad, homenaje a la Civilización Clásica y apoteosis de la
cultura germana.
Al contemplar la obra
Wotan debió sentirse orgulloso de su pueblo alemán. En su interior
los elegidos esperan pacientemente la llegada de la batalla decisiva
que acontecerá al final de los tiempos, el Ragnarok. (Esta vez
quizás no toque perder).
Concebido por Luis I de
Baviera y ejecutado por Leo von Klenze, este Olimpo de los dioses
germanos se encuentra situado a unos seis kilómetros de Ratisbona.
Grecia y Germania unidas en una sola idea: la superioridad cultural
de la Vieja Europa.
lunes, 28 de diciembre de 2015
SOBRE LA REGIÓN DE TRANSILVANIA POBLADA POR TEUTONES, SÍCULOS Y VALACOS.
La región de
Transilvania está situada al otro lado del Danubio y antaño la
poblaron los dacos, nación fiera y famosa por las muchas derrotas
que infligió a los romanos. En nuestra época habitan en ella tres
razas: teutones, sículos y valacos. Los teutones, recios y duchos en
la guerra, son originarios de Sajonia y reciben en su lengua la
denominación de “sibenburgenses” porque viven en siete ciudades.
Los sículos se cree que son los más antiguos de los húngaros, los
primeros de todos los que desde la antigua Hungría vinieron a esta
comarca. Por esta razón, aunque cultivan los campos con sus propias
manos, dedicándose a la agricultura y la ganadería, se les
considera pese a todo nobles. Cuando se cruzan se saludan unos a
otros llamándose “noble señor” y no pagan tributo salvo el año
que se corona el rey de Hungría. Ese años, todos y cada uno de los
padres de familia entregan al rey de Hungría. Ese año, todos y cada
uno de los padres de familia entregan al rey los bueyes que sean
necesarios para contemplar un número que dicen que sube de sesenta
mil. En cambio si los ponen en pie de guerra y no obedecen, lo pagan
con la pena capital y la confiscación de sus bienes. Los valacos son
de estirpe itálica, como poco después explicaremos. Pese a ello,
pocos hombres ilustrados hallarás en Transilvania que desconozcan la
lengua de los húngaros.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.
viernes, 20 de noviembre de 2015
LAS TIERRAS QUE BAÑA EL ISTRO Y SU GENTE.
Más aún, los recónditos
parajes bárbaros muestran de repente el Danubio, si bien el curso
de sus aguas es cambiante. El monte Abnoba es el progenitor del
Istro. Este río se despeña de una hendidura del Abnoba; luego se
vuelve hacia las regiones orientales y desemboca en las aguas saladas
del Ponto Euxino; cinco son las desembocaduras que arrojan su
corriente al mar en la zona en que aparece la lejana isla de Teuce;
y este río, hacia donde soplan las ráfagas heladas del aquilón, lo
pueblan el sármata, los germanos, el geta, los feroces basternas, y
los pueblos de los dacios; lo habita también el salvaje alano y, el
escita, que mora en el litoral Taurisco; y después, a partir de
aquí, la terrible raza del melancleno va y viene diseminada por
estos contornos.
Cercano se encuentra el
país de los neuros, los gelones veloces y los agatirsos, cubiertos
con sayos siempre de colores. Acto seguido el río Boristenio
desemboca con energía en el Ponto Euxino; a continuación se te
brindan las llanuras marinas de Panticapeo y de Ardisco, procedentes
de la cumbre quebrada de los montes Rifeos; a menudo, allá, bajo las
duras condiciones atmosféricas de la Osa, unas nubes espesas
desprenden nubarrones de escarcha; allá las ricas venas de la tierra
generan el cristal níveo; también allá la tierra comienza a
endurecerse merced al resistente diamante entre los montes Rifeos y
los agatirsos de elevada estatura. Tales son las etnias que se
encuentran hacia el Istro, en la áspera región que se extiende bajo
la constelación de Boyero.
Por la zona meridional
habitan los gerras, arrastrándose a través de las lomas de montes
cubiertos de maleza. Con estos gerras limitan las ciudadelas del
extenso Nórico y, luego, la Panonia cultiva sus fértiles tierras
de enorme extensión. El mesio eleva muy alto hacia el bóreas sus
campos y, prolongando su territorio por detrás de los tracios, los
rebasa ampliamente. Vienen después los propios tracios que trabajan
su enorme país con el curvo arado; finalmente, desde la amplia
franja en que se extiende la Propóntide, abundante en peces, y
desde donde se agitan las aguas turbulentas del Helesponto, hasta el
lejano mar Egeo, los tracios poseen muchísimas tierras. Aquí Palena
cría las llamas de la resplandeciente licnita en cuevas productoras
de miel; también aquí el rubio jaspe centellea como las estrellas,
con la misma intensidad con que los ígneos astros arden sin cesar en
llamas eternas por la bóveda celeste.
Rufo Festo Avieno
“Descripción del Orbe Terrestre”
martes, 8 de septiembre de 2015
LA ENCOMENDACIÓN Y EL ORIGEN DE LAS RELACIONES FEUDOVASALLÁTICAS
El debate sobre el origen
del feudalismo en Europa Occidental ha sido durante décadas uno de
los más interesantes de la historiografía sobre el Medievo. Algunos
investigadores de prestigio han rastreado sus orígenes en la
encomendación carolingia. El punto de partida, la existencia de la
fragmentación del poder público. Tras la caída del Imperio Romano
de Occidente en el 476 desaparece la seguridad que proporcionaba el
estado romano, surgiendo en Occidente un sentimiento de inseguridad
colectiva. A pesar de los estados germánicos recién formados, no
existía un poder regio que garantizase la convivencia. La solución
que se halló fue buscar la protección personal, del hombre poderoso
hacia el humilde y de baja condición socioeconómica.
La fórmula encontrada
es la Encomendación, la primera institución plenamente medieval. Es
una institución jurídica a través de la cual un campesino se
encomendaba y se ponía bajo la protección directa de una persona
poderosa. De alguna manera este campesino débil se convertía en
“hombre” del poderoso. El señor le entregaba a ese campesino
unas tierras para que las trabajase y viviese de ellas, pero no le
entregaba la propiedad de esa tierra, sino que la daba el usufructo
de las mismas. Esta institución acentúa la entrada en dependencia o
vinculación personal, el débil busca (y encuentra) el apoyo del
poderoso, y como contrapartida, el poderoso va constituyendo a su
alrededor una clientela fiel y eficaz. Este fenómeno lo podemos
situar durante prácticamente toda la Alta Edad Media, en el seno del
reino Franco, del reino Visigodo o del propio Imperio Carolingio.
Esta Encomendación no
surge de la nada, tuvo sus antecedentes en la Antigüedad Tardía. En
el mundo tardorromano se desarrolló el patronato. Este patronato
materializaba la existencia de patronos que controlaban a otros
individuos más débiles. Por otro lado, dentro de las comunidades
germanas existían las clientelas militares, que hacían referencia a
las relaciones personales entre jefes y guerreros.
martes, 11 de agosto de 2015
ESENCIA MEDIEVAL.
Si para mí
el corazón de la Edad Media sigue estando situado en los tres siglos
y medio que van desde el año mil a la peste negra, hoy me sentiría
más inclinado a recolocar esa Edad Media corta dentro de una Edad
Media que se extendería desde aproximadamente el siglo III hasta
mediados más o menos del siglo XIX, un milenio y medio en el que el
sistema esencial es el del feudalismo, aunque haya que distinguir
fases a veces bien diferenciadas.
Lo esencial
para la cristiandad latina es ese largo equilibrio del modo de
producción feudal dominado por la ideología cristiana, que se
extiende desde finales de la Antigüedad clásica hasta la revolución
industrial, no sin crisis e innovaciones.
El
Occidente medieval nació de las ruinas del mundo romano. En ellas
encontró un apoyo y un obstáculo a la vez. Roma fue su alimento y
su parálisis.
Ese mundo
medieval es el resultado del encuentro y de la fusión de dos mundos
en evolución, de una convergencia de las estructuras romanas y de
las bárbaras en plena transformación.
Jacques Le Goff.
La Civilización del Occidente Medieval.
domingo, 25 de enero de 2015
ADUÁTICOS O ATUÁTICOS
Los cimbrios y los teutones fueron una de las mayores amenazas que sufrió Roma durante la etapa republicana. Miles de guerreros germanos procedentes de Jutlandia se abalanzaron sobre la Galia y el Norte de Italia. Pero al parecer algunos grupos quedaron por el camino, como los Aduáticos (también llamados Atuáticos), un destacamento que se asentó en le región de Namur (en la Galia Belga). Quizá la intención era proteger de alguna manera la retaguardia y controlar una posible vía de escapa si la gran migración fracasaba.
"Descendíán éstos [atuátucos] de los cimbrios y teutones"
Julio César. Guerra de las Galias II, 29,4.
Cinco décadas más tarde de la victoria de Roma sobre cimbrios y teutones en Aquaa Sextae (102 a.C.), Cayo Julio César inició sus campañas de conquista en la Galia. En una de estas campañas, en la Batalla del Sabis, el brillante general romano se enfrentó a la tribu de los nervios que fueron apoyados por los aduáticos.
"[los nervios]....se estaba a la espera de las tropas de los atuátucos, que iban de camino"
Julio César, Guerra de las Galias II, 16, 4.
Las legiones romanas derrotaron a los nervios, pero fueron superados por las tropas de aduáticos, que tras la batalla se vieron obligados a replegarse a una de sus fortificaciones junto al río Mosa y prepararse para resistir.
Acosados por César y encerrados en la ciudad, los fieros aduáticos atacaron a los romanos después de haber alcanzado un acuerdo pacífico de rendición.
"Después de informar a los suyos, digieron que harían lo que se les mandese"
Julio César. Guerra de las Galias II, 32,3.
El ejército romano mejor preparado derrotó a los aduáticos (germanos o celtas),que fueron tratados con dureza por haber faltado a la palabra dada a César.
"[...] ...habiendo cubierto con pieles, salieron súbitamente en tromba de la plaza con todos sus efectivos, en el curso de la tercera vigilia, allí por donde parecía menos difícil el acceso a nuestras fortificaciones.
Rápidamente, tal y como César había previamente ordenado, apenas se dio la señal con fuego se acudió a este punto desde los fortines más cercanos. Los enemigos pelearon con el encarnizamiento con que debían hacerlo hombres valientes en una situación desesperada, sobre un terreno desfavorable, enfrentándose a gente que les disparaba sus dardos desde la empalizada y las torres, mientras todas sus esperanzas dependían únicamente de su valor.Caídos ya unos cuatro mil, los restantes fueron rechazados hacia la plaza.
Al día siguiente, tras forzar las puertas - pues ya nadie defendía - y entrar en su interior nuestros soldados, César vendió en un solo lote todo el botín de la plaza. Los compradores le informaron de que habían sumado cincuenta y tres mil cabezas".
Julio César. Guerra de las Galias II, 33
jueves, 11 de diciembre de 2014
OSTARA.
Diosa germana, o personificación, de la primavera, la fertilidad y el amanecer, vinculada con las fuerzas germinativas de la Tierra. Simboliza la resurrección de la Naturaleza tras el invierno y posiblemente relacionada con las celebraciones de pascua en el mundo anglosajón, en las que el intercambio de huevos es una metáfora del comienzo de una nueva vida. A pesar del Cristianismo, las antiguas deidades paganas nunca fueron olvidadas.
martes, 28 de octubre de 2014
TRÉVERIS ROMANA.
Trier,
o Tréveris, presume de ser la ciudad más antigua de Alemania.
Quizás no le falte razón ni motivos. Lo que si es incuestionable es
que Tréveris se convirtió en una de las ciudades más importantes
del Imperio Romano, con una influencia creciente a lo largo del Bajo
Imperio, que la llevó a ser conocida como una Segunda Roma.
Sobre
un antigua santuria prerroma de la tribu gala de los tréviros, el
emperador Augusto fundó, en el año 15 a.C., la colonia de "Augusta
Treverorum". En la siguiente centuria se convirtió en un
destacado centro comercial, quizás el más importante del noreste de
la Galia Romana. Su ubicación, junto al puerto fluvial del río
Mosela, desde el que se podría controlar la exportación de sus
famosos vinos, y el encontrase unida por carretera a otros núcleos
urbanos como Meguntiacum (Maguncia) y con Colonia Agrippinensis
(Colonia), hicieron de Tréveris un nudo de comunicaciones de primer
orden dentro del Imperio. Además de todo esto, cumplía una función
militar de defensa y estratégica de control del territorio, al
situarse muy próxima al limes germánico.
También
fue una destacado centro de difusión de cultura grecorromana. Un
aspecto de gran trascendencia al encontrarse tan lejos del centro
espiritual del Imperio y en las inmediaciones de la Germania más
bárbara y salvaje.
La
decadencia de la ciudad de Roma, y su cercanía a algunos de los
focos más problemáticos, convirtieron a Tréveris, en el siglo III,
en una de las capitales del agonizante Imperio Romano. Y
precisamente, el encontrarse en una zona tan conflictiva, obligó a
sus ciudadanos a fortificarla, siendo la Porta Nigra, el resto más
espectacular (de los conservados) de su muralla.
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