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jueves, 21 de abril de 2016

HELENA DE HUNGRÍA, REINA DE CROACIA.



Esta princesa magiar de la Casa de Arpad, conocida como Helena la Hermosa, hizo posible que el Reino de Hungría se anexionase Croacia. Hija del monarca Bela I (y hermana de Geza I y Ladislao I) en 1063 fue entregada en sagrado matrimonio al rey croata Dimitar Zvonimir.

Helena (Jelena Lijepa en croata) tuvo un hijo que murio muy joven y una hija, por tanto, cuando murió su esposo Croacia no tenía ni rey, ni sucesor. Entonces una leal Helena, comprometida con los asuntos familiares, llamó a su hermano Ladislao (que ya era rey de Hungría) para que se hiciera cargo del gobierno de Croacia. Estamos en el año 1091 y este es el principio del largo dominio húngaro sobre Croacia.


domingo, 20 de marzo de 2016

GEZA I REY DE HUNGRÍA.



Ser hijo (y heredero) de un rey durante la Edad Media era de todo menos fácil y placentero. Mucho antes del surgimiento del Estado Moderno y el establecimiento de unos mecanismos de sucesión fiables, llegar a reinar era una cuestión de confianza, fuerza y apoyos. Una especie de democracia aristocrática, en la que cualquier individuo, en un momento determinado, y gracias al apoyo de otros nobles, clérigos y familiares, podía convertirse en rey. Geza I de Hungría, junto a sus hermanos Ladislao  y Lampert, peleó duro para convertirse en el séptimo rey del joven Reino de Hungría.

Cuando murió su padre, Bela I , el primo de Geza,  Salomón , se convierte en nuevo rey, y aunque en principio Geza huyó con su hermano a Polonia, al poco tiempo decide regresar y apoyar a su primo. Todos los primos juntos vencieron a los pechenegos y también se enfrentaron a los bizantinos, pero los egos terminarían por socavar el frágil equilibrio existente en la corte magiar. En 1074 Geza junto con sus inseparables Ladislao y Lampert, derrotó a Salomón en la batalla de Mogyorod. Como consecuencia de la derrota Salomón se refugió en tierras imperiales llevándose consigo la corona húngara, y Geza fue coronado rey gracias a una corona enviada por el emperador bizantino Miguel VII Ducas. El papa Gregorio VII reconoce rey a Geza I, en un capítulo más del conflicto a gran escala que enfrentaba a Papado e Imperio; la Querella de las Investiduras.


Geza I, conocido como “Magno” gobernó poco tiempo, pero tuvo tiempo de fundar una abadía benedictina en Garamszentbenedek, construir la basílica de Vak y cambió la fecha de celebración del mercado del sábado al domingo, para impedir que participasen los comerciantes judios. El rey húngaro contrajo matrimonio con Sofia de Looz, hija de un noble belga, con la que tuvo varios hijos, entre ellos Colomán el Bibliófilo y Almos el Ciego. Cuando enviudó, Geza se casó con una aristócrata bizantina llamada Sinodia.

Cuando murió Geza, sus hijos aún eran menores de edad, y fue sucedido por su hermano Ladislao, que se convirtió en San Ladislao, y al que Geza había confiado la educación de Colomán y Álmos.


jueves, 19 de noviembre de 2015

SALOMÓN DE HUNGRÍA.



Salomón, hijo de Andrés I y Anastasia de Kiev, fue rey de Hungría el tiempo que pudo. Mejor dicho, fue rey cuando lo dejaron. Cuando murió su padre fue apartado del trono por su tío Bela I y buscó refugio en la corte de su cuñado, estaba casado con Judith de Baviera, el emperador Enrique IV. Allí en Alemania esperó Salomón el momento de regresar y reclamar su trono. La oportunidad llegó con otra muerte, la de Bela I. 

En 1063 fue coronado en Szekesfehervar , gracias a la ayuda de Enrique IV (y su ejército) que le presentó al pueblo húngaro, y que consiguió un acuerdo con su primo Geza, el hijo de Bela I. Geza reconocía rey a Salomón y a cambio recibia la tercera parte del territorio del reino, convirtiéndose en el segundo hombre más poderoso de Hungría. La ayuda de Enrique IV no era gratuita, pues pretendía extender su influencia sobre el reino magiar. 


Tras este acto de fraternidad Salomón contó con el apoyo de Geza y de su hermano Ladislado, con los que combatió a los extranjeros, en especial a los cumanos y a los pechenegos. Enfrentado también al Imperio Bizantino, Salomón tomó Belgrado, y posteriormente Nis. Tras la conquista surgieron serias desavenencias entre el rey y sus primos por el reparto del botín. No sabemos si Geza tenía preparada la pataleta, pero el caso es que aprovechó la coyuntura para romper sus relaciones amistosas y pugnar abiertamente por el trono húngaro. En 1074 Ladislao y Geza vencieron en la batalla de Mogyorod, Geza se proclamó rey, y Salomón volvió al exilio otra vez, llevándose con él la Santa Corona. 

Durante el reinado de Geza, Salomón contó nuevamente con el apoyo de su cuñado Enrique IV, al que prometió entregar el reino en vasallaje si le ayudaba a recuperarlo. Vencido al primer intento, el emperador decide retirarse de Hungría. Cuando murió Geza, fue sucedido por su hermano Ladislao. Se acababan las oportunidades para Salomón, que fue perdiendo también la confianza del emperador, aunque siempre estuvo presto a incordiar a su primo, confabulando con cualquiera que pudiese ofrecerle hombres armados, como fue el caso de los cumanos. Derrotados también por Ladislao I

La historia de Salomón tiene un final hasta cierto punto poético. Se le recuerda en los campamentos de los pechenegos combatiendo con ardor al Imperio Bizantino, y viviendo sus últimos trece años vagando como un eremita y durmiendo en el interior de una cueva.

sábado, 14 de noviembre de 2015

BELA I "EL CAMPEÓN" REY DE HUNGRÍA.




Bela I tuvo una vida difícil, llena de de obstáculos. Luchó contra todo y su reinado fue una pelea continua por mantener el trono. Nunca aceptó de buen grado su condición de segundón. Siendo muy joven tuvo que huir de Hungría junto a sus hermanos Andrés y Levente, cuando su padre Vazul cayó en desgracia y fue mandado cegar por el rey Esteban I. Bela encontró acomodo en la vecina Polonia, donde contrajo matrimonio con la princesa Riquilda. 

Por las venas de Vazul corría la sangre de Arpad y por tanto sus hijos tenían derecho a reclamar el trono magiar. Bela acompañó a su hermano Andrés a Hungría y colaboró con él para destronar a Pedro Orseolo (al que consideraban ilegítimo) y coronarle rey. Estas acciones le sirvieron a Bela para consolidar su presencia en la corte, y conseguir que Andrés I le concediese los dominios sobre el Principado de Nitra, que habitualmente correspondían al heredero. Desde esta posición de fuerza Bela pudo desarrollar una política casi autónoma, aunque no podía disfrutar de una política exterior independiente.


Bela fue nombrado jefe del ejército y pudo demostrar en varias ocasiones sus grandes cualidades como estratega. En 1051 Enrique III “el Negro” invadió Hungría, y Bela no dudó en utilizar la táctica de tierra quemada, obligando a los alemanes a retroceder para atacarlos en una complicada zona montañosa. Tras este fracaso Enrique III firmó la paz de Andrés I y para rubicarla acordaron el matrimonio de sus hijos Judith y Salomón. 

Este acuerdo matrimonial encendió la llama de la desconfianza en Bela, que veía como era unió le terminaría apartando del poder, y no dudó en oponerse a la futura coronación de Salomón. Entonces decidió actuar. Juntó a sus hombres de confianza, encontró apoyo de los polacos y atacó a su hermano al que venció en batalla. Andrés quedó malherido y murió pocos días después. Salomón huyó a refugiarse en la corte de su cuñado Enrique IV. Bela tenía el camino libre para ser coronado nuevo rey. 

A pesar de lo breve de su reinado (1060 – 1063) y de tener que estar siempre defendiendo con uñas y dientes el trono, Bela obtuvo éxito en las empresas que acometió; aplastó con éxito un rebrote del paganismo, la Revuelta de Vata, intensificó el comercio con Bizancio y desarrolló una política encaminada a contar con una próspera base económica , saneando la hacienda, regulando las ferias y legislando a favor de las clases productoras (artesanos y campesinos).

Este rey, apodado “el Campeón”, no tuvo un reinado lo que se dice plácido, pues siempre tuvo que mantener a raya a su sobrino Salomón, que intentó una y otra vez recuperar el trono, que por herencia paterna era suyo, con el apoyo de Enrique IV. En estas guerras civiles Bela I contó con el apoyo de los húngaros, que no veían con buenos ojos las relaciones de Salomón con los alemanes. 

En 1063, y como no podía suceder de otra forma, Bela I murió combatiendo en el sur de Italia. Salomón aprovechó para conronarse. Los hijos de Bela, Geza, Ladislao y Lamberto, al igual que habían hecho su padre y sus tíos, se refugiaron en Polonia (patria de su madre Riquilda), donde esperaron el momento de volver. Los hermanos lucharon constantemente contra Salomón, hasta que uno de ellos, Geza, se convirtió en Geza I. 




martes, 10 de febrero de 2015

LADISLAO I DE HUNGRÍA. SANTO Y CABALLERO.



Ladislao I, apodado el rey caballero por protagonizar numerosas leyendas de valentía y espada, fue además un ferviente defensor del Cristianismo, como si quisiese adelantarse unos años a la creación de las órdenes militares formadas por monjes soldados, como templarios y hospitalarios, se convirtió en San Ladislao I de Hungría, cuyo culto floreció tras su canonización en 1192.


Hijo de Bela I "el Campeón" y de la princesa polaca Riquilda, en 1077 sucedió a su hermano Geza I en el trono magiar. Durante su reinado (1077 - 1095) se consolidó la monarquía y el poder real, el régimen feudal en Hungría y se estabilizó la situación interna del reino. A pesar de los varios intentos de su primo Salomón (rey depuesto) por recuperar el trono.


En su época fueron anexadas Croacia y Dalmacia, con lo que el Reino de Hungría comenzaba una fase de proyección exterior que le llevaría a chocar con los intereses de Venecia y de Bizancio. Su relación con la iglesia siempre fue excelente, fundó el obispado de Zagreb, apoyó al papado en la Querella de las Investiduras y logró que Gregorio VII canonizase al rey Esteban, a su hijo Emerico y al obispo y mártir Gerardo.


A lo largo de su vida fueron surgiendo numerosas leyendas en las que Ladislao rescada a damas en peligro y derrota a terribles enemigos, proyectando para la posteridad la imagen de un rey fuerte físicamente, con alma noble y alma piadosa. Murió cuando estaba preparando para participar en la Primera Cruzada. Aunque algunos historiadores húngaros discrepan en este punto y la imagen de rey caballero fue forjada por cronistas húngaros posteriores con el ánimo de exaltar la figura de San Ladislao. Un auténtico paladín protector de los débiles, custodio de la iglesia y defensor de su país.


Mucho tiempo después de su muerte los húngaros se lanzaban al combate invocando a su rey caballero al grito de !Lazslo, Lazslo¡.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

BATALLA DE CSERHALOM.



La Edad Media está llena de batallas inolvidables que han quedado recogidas en los anales de la historia, y esas mismas batallas están llenas de actos heroicos y leyendas. Y el rey húngaro San Ladislao protagonizó tanto batallas como leyendas.

En el año 1068 los cumanos, procedentes de la inmensa Asia (el mismo lugar del que siglos antes habían llegado a Europa los magiares), dirigidos por Ozul, penetraron y arrasaron la región de Transilvania. El rey húngaro Salomón, en compañía de sus primos, los hermanos Ladislao y Geza (que también llegarían a sentarse en el trono de Hungría), les salieron al pason empeñados en presentar batallas y expulsarlos de su país.

Ozul situó a sus tropas en una posición ventajosa sobre la colina de Cserhalom y recibían con una lluvia de flechas a los tres ejércitos húngaros. Ambos bandos se emplearon a fondo, el combate fue duro y muchos soldados jamás abandonarían el campo de batalla. La resistencia de los húngaros parecía inquebrantable, y agotados, los cumanos decidieron emprender la huída, concediendo la victoria al ejército magiar.


Y durante la huida se produce el legendario episodio protagonizado por Ladislao, e inmortalizado por los trovadores medievales y los pintores románticos. Cuando los cumanos iniciaron la retirada, Ladislao pudo ver a uno de ellos que huía al galope cargando con una joven doncella sobre su caballo. El futuro rey y santo, comenzó una persecución frenética, y al ver que no lograba dar alcance al captor, gritó a la joven que se agarrase al cinturón del jinete y se arrojasen juntos al suelo. Una vez pie en tierra, Ladislao y el cumano se enzarsaron en un agotador combate, que se resolvió cuando la valiente muchacha clavó una daga en el muslo de su raptor. Exhausto y malherido el cumano recibió la lanzada mortal de Ladislao que de esta manera logró liberar a la joven.


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