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martes, 25 de septiembre de 2018

LA BESTIA Y LA ESPADA MÁGICA.




“Señor os lo he dicho muchas veces, los burgundios son charlatanes y timoratos, los bizantinos son cobardes cuando están sobrios y valientes cuando están ebrios, lo mismo puede decirse de los alemanes, los romanos son viles y fanfarrones, pero los húngaros son diablos, vampiros insaciables que buscan a su víctimas para arrebatarles la sangre y el alma”. 


Terror, aventuras y fantasía épica. Magiares, nigromantes, duelos a muerte, emboscadas, traidores, brujas, hechiceros, samurais, licántropos , bellas mujeres, tigres, espadachines e inquisidores. Sortilegios, rituales y combates de muerte. Waldemar Daninsky, el romántico y atormentado hombre lobo creado por Jacinto Molina – uno de los pocos cineastas de este país que se atrevió a rodar lo que quiso – viaja desde Toledo al lejano país del Sol Naciente en busca de una curación para su maldición. 





martes, 10 de julio de 2018

QUE LLEGAN LOS BÁRBAROS.



El pequeño número de los que sobrevivimos no fue gracias a nuestros méritos, sino a la misericordia del Señor. Pueblos innumerables y feroces han ocupado el conjunto de la Galia. Todo el territorio que se extiende entre los Alpes y los Pirineos, el que limita con el océano y el Rin, ha sido devastado por quados, vándalos, sármatas, alanos, hérules, sajones, burgundios, alamanes, etc.. (…)

Maguncia, en otro tiempo ilustre, ha sido tomada y saqueada. En su iglesia, millares de hombres han sido masacrados. Worms ha sido reducida después de un largo asedio. Las ciudades han quedado despobladas por la espada y el hambre. No puedo recordar sin lágrimas a Tolosa (…). Hispania misma, tiembla (…)
San Jerónimo, Carta a Geruchia, siglo V.

miércoles, 3 de agosto de 2016

CUANDO EL REY NO CUMPLE SUS FUNCIONES.



El gran historiador de la Antigüedad, Amiano Marcelino nos cuenta sobre los burgundios lo siguiente, "Entre los burgundios, el rey es conocido normalmente como Hendinos y, de acuerdo con una antigua costumbre, debe abandonar el poder si, durante su mandato, sufren una derrota en la guerra o la tierra les niega una cosecha abundante, ya que al igual que los egipcios, suelen culpar a sus mandatarios de estos hechos". Esta reflexión me transporta a la situación actual, donde nuestros dirigentes políticos - ya sean nobles o plebeyos - nunca pagan por sus errores y es el pueblo el que soporta las fatalidades perpetradas por la clase dirigente.

miércoles, 27 de mayo de 2015

ANTIGUA CONFEDERACIÓN SUIZA.



Suiza es, teniendo en cuenta su organización política y administrativa, uno de los estados más originales de la Vieja Europa, hay incluso quien afirma, sin rubor, que es el estado más extraordinario del continente. El origen de su característica estructura cantonal hay que buscarlo en la Edad Media, en la Antigua Confederación, cuando poblaciones rurales de campesinos y centros urbanos sedes de artesanos y comerciantes, decidieron romper los mecanismos feudales clásicos que les hacían depender de poderosos linajes aristocráticos y crear una forma diferente de organizar su sociedad, su economía y su política. Su aparición entre los siglos XIV y XV fue una auténtica sorpresa e innovación política para la época.

En el territorio de lo que hoy es Suiza, en el corazón de la cordillera más elevada de Europa, los Alpes, se sucedieron cazadores recolectores del Paleolítico, trabajadores del metal del Neolítico, diversas tribus celtas como retios y helvecios, invasores germanos como cimbrios y teutones, todos ellos sometidos por el fuerte brazo de Roma, el reino altomedieval de los burgundios y los señores carolingios. Y desde el 1037 el territorio de la Suiza moderna se hallaba en el interior de los límites del Imperio. Parecía que el destino de esta tierra y de sus gentes, iba a depender de las energías e intereses de unas pocas familias aristocráticas.

Durante el siglo XII, época del renacer urbano, el número de ciudades suizas pasó de 16 a 80, de tal manera que la vida económica del país se desarrolló a un ritmo vertiginoso, especialmente gracias a las rutas entre el Rin y el Norte de Italia a través del paso de San Gotardo, que abrieron el acceso a la Suiza central por vez primera en la Historia.

Hacia mediados del siglo XIII el rey Rodolfo I de los Habsburgo, extendió sus dominios por la Meseta Suiza, al mismo tiempo que se iba imponiendo a marchamartillo el régimen feudal, pero sus ambiciones imperiales le distrajeron de los asuntos suizos. Un hecho que los suizos se apresuraron en aprovechar.

Las comunidades de los bosques, que se querían libres e independientes, Waldstatten , fueron las primeras en agruparse, dando lugar, con el tiempo, a la Antigua Confederación, una férrea alianza concretada por las poblaciones que habitaban los valles centrales de la cordillera alpina. De la misma manera que en el siglo XX, los maltrechos estados europeos destrozados durante la Segunda Guerra Mundial, estas comunidades de los bosques aunaron una serie de intereses comunes, como el libre comercio y el asegurar la paz, la seguridad y la viabilidad de las principales rutas mercantiles que atravesaban las montañas.


En el año 1291, pocos meses después de la muerte de Rodolfo I, las comunidades suizas quisieron dar oficialidad a su unión, como cuando contraen matrimonio dos personas que llevan veinte años compartiendo sus vidas, y firmaron la Carta o Pacto Federal (Bundsbrief). Este documento que suscribieron las comunidades rurales de Uri, Schwyz (de donde procede el nombre de Suiza) y Unterwalden, está considerado el acta fundacional de la Ewiger Bund, la Liga Eterna. Estos primitivos cantones, cuyo objetivo más inmediato era sacudirse las injerencias extranjeras y oponerse a los soberanos austríacos, estaban compuestos por campesinos, siervos y ciudadanos, tanto nobles como burgueses, y con la firma de este tratado se juraron fidelidad y socorro mutuo.


Para consolidar su posición buscaron el apoyo de los rivales de los Habsburgo, como Adolfo de Nassau o Enrique VII de Luxemburgo, que no tardan en reconocer a la Confederación.

En 1353 a los tres cantones originales (y fundacionales) se habían sumado otros dos cantones, Glaris y Zug, y las ciudades estado de Lucerna , Zurich y Berna (que siguen estando entre las más destacadas e importantes del país), y todos juntos dieron vida a la Antigua Confederación, compuesta ahora por ocho estados, que con el tiempo fue incrementando sus miembros y que pudo existir hasta los convulsos años revolucionarios de finales del siglo XVIII.


Lucerna, Berna y Zurich se fueron uniendo a la confederación por diferentes intereses, aunque algunas de estas ciudades no habían roto su relación con los Habsburgo. En un momento de debilidad de la dinastía imperial, Lucerna intentó apoderarse de ciertas tierras de los Habsburgo, y Leopoldo III reaccionó armando un ejército dipuesto a someter a los levantiscos suizos. El choque entre ambos ejércitos tuvo lugar en 1386 en la batalla de Sempach , donde los helvéticos volvieron a demostrar sus habilidades como combatientes. El propio Leopoldo III murió en batalla.


Para el siglo XV la pujante confederación controlaba gran parte de los territorios al sur y al oeste del Rin, hasta los Alpes, en 1476 derrotaron a Carlos el Temerario en la batalla de Morat y en 1499 la victoria suiza sobre la Liga Suaba y la Casa de Habsburgo en la celebrada batalla de Dornach , dio como resultado la independencia de facto del Sacro Imperio.

Con esta victoria la Confederación reafirmó su reputación de invencible, pero no siempre se puede ganar, y en 1515 la expansión suiza fue frenada en seco, tras sufrir una derrota en la batalla de Marignano. Tras la batalla suizos y franceses firmaron una paz perpetua, (lejano origen de la neutralidad suiza), que marcaba además el final de la expansión de los confederados, que prácticamente no volvieron a participar en ninguna guerra continental. Solo como mercenarios.


Sin embargo la Confederación carecía de instituciones comunes, aunque se había adquirido la conciencia de remediar este defecto durante las siguientes centurias. A veces los intereses de las ciudades entraban en conflicto con los valles, de ahí que en el fondo no existieran motivos para perseguir un gran objetivo político. Y esto último quizá salvó a Europa de ser dominada por Suiza. La fama de gente pacífica de la que gozan los suizos en la actualidad, nada tiene que ver con la imagen de los montañeses helvéticos del siglo XV, prácticamente imbatibles en el campo de batalla. El carácter local de su gobierno cantonal, sin excesivos intereses imperialistas, ancló sus ambiciones dentro de unos límites geográficos determinados.




jueves, 5 de junio de 2014

SANTA CLOTILDE, REINA DE LOS FRANCOS.



Sobrina del rey de los Burgundios, el rey de los francos Clodoveo, envió a su representante a Génova, para hacerla su esposa.

Se cuenta que Clotilde convenció al pagano Clodoveo de la conveniencia de convertirse a la religión católica. Clodoveo se bautizó y utilizó la religión recién adquirida para afianzar la unidad de su pueblo. Además Gregorio de Tours alaba la generosidad de una reina, que consiguió elevar al primer plano el papel político (aunque sea en la sombra) de las reinas medievales.


Paseando por los inmensos Jardines de Luxemburgo en París, nos encontramos con la estatua de la reina esculpida por Jean-Baptiste Jules Klagman.

miércoles, 2 de abril de 2014

GREGORIO DE TOURS Y LA HISTORIA DE LOS REYES FRANCOS



Los francos se asentaron fundamentalmente en las regiones septentrionales de las Galias, y paulatinamente se fueron extendiendo por ese territorio y se fueron anexionando distintos reinos extendiendo por ese territorio y se fueron anexionando distintos reinos existentes en la Galia: Austrasia, Borgoña y Neustria. De tal manera que al final de ese proceso podemos hablar del reino de los Francos. Dentro de los Francos podemos señalar dos grandes dinastías: merovingios y carolingios ( a partir del 751).

Uno de los reyes merovingios más destacados será Clodoveo, que unificó los tres reinos, por medio de la política matrimonial se anexionó el reino de los burgundios y derrotó a los visigodos en la batalla de Vouillié. 

Clodoveo se convierte al catolicismo en el contexto de la construcción política del reino Franco. Además propició un desarrollo cultural cuyo principal protagonista fue Gregorio de Tours, el obispo de esta ciudad. 

Gregorio procedía de una familia importante galorromana. Fue consejero de los reyes merovingio, en ese sentido, estaba muy cerca de la cúpula de poder del reino. Gregorio apoyó a los monarcas merovingios porque estos reyes, concretamente Clodoveo, habían abrazado el catolicismo.

La obra más importante de Gregorio de Tours fue la "Historia regnum francorum". Será una obra en la que plantea un objetivo ambicioso, quería contar la historia de los francos desde la creación del mundo hasta su época. En realidad, termina dedicándole más espacio en su obra, a los acontecimientos coetáneos a él.

En su Historia regnum francorum se hace referencia a la divinidad, algo muy común en los diferentes autores de período, sobretodo en los siglos inmediatamente posteriores. Gregorio introduce a Dios en la percepción que tiene el hombre en la historia. De esta manera consigue aunar el pensamiento clásico con la idea de un Dios que interviene en la Historia. 

lunes, 7 de octubre de 2013

LA CONVERSIÓN DE CLODOVEO Y LA FUSIÓN ENTRE GALORROMANOS Y FRANCOS


"Le bapteme de Clovis" de Joseph Blanc en el Pantheón de Paris. 
El reino de los Francos aunaba cuatro reinos (o más bien regiones) distintos: Austrasia, Aquitania, Borgoña y Neustria. Además, los francos convivían con otras realidades sociales y políticas; burgundios, alamanes, bretones ubicados en la antigua Armórica, una antigua guarnición militar romana en los alrededores de París y los visigodos que estaban al sur del país. 

Los francos, a través de uno de sus monarcas, Clovis (nuestro Clodoveo), van a intentar buscar la unión con los galorromanos, y para ello la solución que van a encontrar es su completa conversión al catolicismo. 

Los francos eran un pueblo pagano, pero Clodoveo se bautiza y se hace católico. Con él, todo el pueblo de los francos también pasa a ser católico.

No se sabe con exactitud cuando se bautizó Clodoveo, aunque si que se sabe que fue en Navidad. Las posibles fechas; 497, 498 o a principios del siglo VI, en el 501. La ceremonia de bautismo tuvo que suceder antes del año 507, fecha de la Batalla de Vouillé, cuando Clodoveo expulsó a los visigodos del sur de la Galia. El obispo Remigio de Reims fue el encargado de oficiar la ceremonia y proceder al bautismo. 

Los visigodos instalados en el sur de la Galia desde el 418 eran cristianos arrianos, por tanto suponemos que había un conflicto entre la población visigoda arriana y la población galorromana católica del sur. Y en ese sentido la comunidad galorromana tuvo que ver con buenos ojos la llegada de Clodoveo porque éste, ya era católico. 

El bautismo de Clodoveo es el paso de una religión a otra, pero esconde un deseo, una intención de buscar apoyo fuertes en los sectores más poderosos e importantes de la Galia. A finales del siglo V y principios del VI, esos sectores importantes a los que nos acabamos de referir, eran la aristocracia galorromana, poseedora de tierras y controladora del comercio, e instalada al sur del país. 

Por otro lado, carecemos de datos sobre lo que opinaba el resto de la sociedad. Lo que tenemos hace referencia a las clases superiores, aunque cabe suponer, que la conversión del monarca, supuso la conversión de todo el reino. 

La conversión de Clodoveo supone aceptar las ideas y dogma católico, como la existencia de Tres Personas que estaban formadas por la misma sustancia. Este pensamiento cristiano del siglo IV se empieza a dibujar en el Concilio de Nicea. Nicea está situada en la zona oriental del Imperio Romano, una ciudad donde predomina la lengua griega. Aquellos obispos e intelectuales que reflexionaban sobre las distintas naturalezas y sustancias de Cristo, lo hacían en griego.

En Occidente, la lengua imperante era el latín. Y en Occidente había muy poca gente que supiera hablar y leer el griego, así es que además de los problemas a la hora de leer en griego esos conceptos pensados en Nicea, había que traducirlos al latín, perdiendo o trasmutando parte de su significado previo. Cuando esos conceptos , pensados en una lengua en el siglo IV, llegan a Clodoveo en el siglo VI traducidos a otra, habrán sufrido importantes cambios en su valor. 

El acercamiento entre francos y galorromanos se hace desde el punto de vista religioso, pero esconde una intención política. En definitiva se trataba de encontrar una fórmula adecuada que permitiese el fortalecimiento de la monarquía de los francos y la unión de las dos comunidades.

jueves, 23 de mayo de 2013

EL IMPACTO GERMANO Y LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO



El Imperio Romano era una estructura política, dominando un territorio determinado y con unas fronteras claras. Éstas fueron fluctuando a los largo de los siglos, pero desde el siglo II d.C, prácticamente no se movieron. 

Las citadas fronteras estaban constituidas por accidentes geográficos; grandes ríos, Rhin y Danubio, mares, como el Mar Negro y el Océano Atlántico, y grandes desiertos, como el Sahara. Estas fronteras, llamada "limes", marcaban, delimitaban el territorio del Imperio Romano, más allá de ellas  moraban los diferentes pueblos bárbaros. 

Muchos de estos pueblos eran nómadas, formados por distintas tribus, que a su vez se desglosaban en diversos clanes. Estas sociedades tribales oscilaban entre dos polos; los jefes y los guerreros. La relación entre ellos se basaba en la vinculación personal que unía la vida, incluso el destino, del guerrero con su jefe. Este tipo de relación tendrá importantes repercusiones en época medieval. 



A partir del siglo III se comenzó a producir una fuerte presión, por parte de estos pueblos, sobre el limes, que terminarían traspasando para asentarse en el mismísimo Imperio Romano, siendo una importante agente que contribuyó a su disolución. Buscar el por qué de esa presión ha sido uno de los grandes temas de debate de la historiografía. 

Hasta hace relativamente poco, se trataba de dar explicación a partir de una única causa. Actualmente se piensa que un fenómeno tan complejo, y cargado de tantos matices, no es posible comprenderlo, ni explicarlo, por un solo motivo. La suma de una serie de causas nos permitirá establecer una explicación más razonable de esta presión. 

La primera de estas causas fue la debilidad del Imperio Romano a partir del siglo III; un bajo nivel demográfico, una mala administración y un cierto malestar social. Luis García Moreno afirma que "a todo esto habría que añadir la falta de solidaridad con los elementos dirigentes del estado imperial". 

A partir de los siglos III y IV varias ciudades cobran gran importancia, ya no va a ser Roma la única ciudad que capitalice el poder. A inicios del siglo IV Constantino funda una nueva ciudad en Bizancio, una segunda capital para el imperio, que bautizará con su nombre. Constantinopla se transforma en una Nueva Roma, con lo que el Imperio comienza a polarizarse entre Oriente y Occidente. Esta realidad se hace patente en el año 395, cuando Teodosio divide el imperio entre sus dos hijos, Honorio y Arcadio, en Imperio de Occidente e Imperio de Oriente, cada uno con su propia capital. 

De forma paralela otras ciudades fueron adquiriendo mayor entidad. Gracias a las Constituciones Imperiales sabemos que, por ejemplo, Milán o Tréveris fueron ejerciendo funciones de capitalidad. En los citados documentos aparece no solo el emperador que las emite, sino también el lugar dónde son emitidas. Muchas de ellas señalan Milan y Tréveris, por lo que poco a poco se van convirtiendo en cabeza de la administración. La capitalidad adquiere cierto tono itinerante, allí donde se encuentre el emperador, se hallará la capital. 

Ante problemas acuciantes para el Imperio, no se adoptaba una solución única para todo el territorio. Mas bien, proliferaban discursos distintos, no existía un proyecto político común. Se constata una ausencia absoluta de solidaridad entre los diferentes territorios imperiales. 

En cada lugar, o ciudad, se podía opinar, y actuar de manera contradictoria, tal y como sucedió en el siglo IV. Los visigodos hostigaban continuamente la región de los Balcanes, un problema que corresponde atajar a la capital de Oriente, Constantinopla. La solución adoptada será desviar el problema hacia Occidente, concretamente hacia Occidente. Por lo tanto el problema no desaparece, únicamente va a cambiar de ubicación. Constantinopla se deshace del marrón y le pasa la papeleta a Roma. 



Peter Brown apunta que la aristocracia romana, y también la Iglesia, cada vez con mayor frecuencia, optan por negociar acuerdos personales con cada uno de los jefes y reyezuelos de los pueblos germánicos. Poder temporal y poder espiritual se iban desentendiendo de la posibilidad de una política común para todo el ámbito imperial. Un ejemplo claro lo constituyen los grandes terratenientes del sur de Francia, que pactaron el asentamiento de los visigodos sin contar con Roma. 

Hemos analizado la situación interna de Roma, vamos a intentar ahora acercarnos a la realidad exterior. El fenómeno invasor no fue algo aislado, ni de aparición súbita. El peligro de los germanos estuvo ahí desde siempre, desde el mismo momento en que Roma comenzó su expansión y fue anexionando nuevos territorios. Mas esta presión se va haciendo insostenible a partir del siglo IV, relacionada con la necesidad de mejorar que tenían estos pueblos (una constante universal, iniciar migraciones para mejorar las condiciones de vida). 

Factores climáticos, demográficos y sociales nos ayudan a explicar este aumento de la presión sobre el limes.  Oscilaciones y empeoramiento del clima en algunas zonas de Asia provocaron que los grupos humanos buscaran espacios más templados. El aumento demográfico de determinadas tribus hizo que parte de la población se desplazase en búsqueda de más y mejores tierras para asentarse. 

A las oscilaciones climáticas y el crecimiento demográfico hay que sumar los cambios sociales. Entre los siglos II y III los germanos experimentan un desarrollo de su estructura político-social, el desarrollo de determinadas explotaciones agrarias y el fortalecimiento de una clase dirigente, una incipiente aristocracia. Estos cambios provocan la aparición de nuevas reglas para ordenar la vida cotidiana de estos pueblos. Los señores fueron acaparando cada vez más poder político, asentado en el control económico de un determinado territorio. 

En el momento en que estamos, no se puede seguir manteniendo la "Hipótesis del efecto dominó". Según esta hipótesis los movimientos de estos pueblos seguían un efecto dominó. Se argumentaba que existía un movimiento primario que desencadena el resto, empuja a otros pueblos hacia el limes. Como acabamos de señalar, esta hipótesis ya no se sostiene. Los diferentes pueblos se van acercando al limes en distintos momentos y por diferentes causas. Para abordar estos temas es necesario realizar estudios más locales. 



Miles de personas van a traspasar el limes, van a intentar establecerse en el Imperio y la solución que adopta Roma ante esa avalancha será, en principio, de naturaleza jurídica. Buscará una fórmula jurídica que le permitiese asumir la presencia de estos pueblos dentro del Imperio. Esta fórmula es el "foedus". 

El "foedus" es un tratado firmado entre el estado romano y un pueblo germano. A través de este tratado el pueblo se convierte en federado y aliado de los romanos y queda instalado dentro del Imperio. 

Una vez asentados dentro del Imperio Romano se produce un reparto de las propiedades entre la población romana y la población germana. Este reparto se hace de la siguiente manera, dos tercios del ager (zonas en cultivo) para el germano y el tercio restante para el romano. Mientras que del saltus (zonas incultas, bosques, marismas) queda la mitad para cada uno. 

En el 418 se firma un foedus entre Roma y los visigodos, en virtud del cual, quedan instalados en el sur de la Galia, entre Toulouse y el Atlántico. En este espacio la población romana residente, tendría que convivir con los recién llegados. 

Entre el 395, año de la división del Imperio, y el 476, cuando Roma desaparece como estructura política, se firmaron más de cien foedus, entre Roma y diferentes pueblos germanos. Bien es cierto, que un pueblo germano podía firmar más de un foedus. 



De alguna manera Roma pretendía asumir a estos pueblos, incorporarlos a su realidad, hacerlos romanos, y que participasen en la defensa del Imperio. Y por supuesto que iban a hacerlo, en tanto en cuanto que estos germanos ya tenían unas propiedades, y había que defenderlas. Roma lanzó a unos germanos contra otros. 

A pesar del éxito inicial de esta fórmula, el Imperio Romano terminó desapareciendo. El hecho de la caída del Imperio Romano siempre se ha estudiado poniendo todo el énfasis en las invasiones germanas. Indudablemente el factor más espectacular y llamativo a ojos del historiados decimonónico. Como venimos señalando, esta afirmación ya no se sostiene. En la desaparición del Imperio Romano de Occidente intervinieron algunos elementos más .



Para estudiar el tema de las invasiones se utiliza un concepto de la historiografía alemana, acuñado en el siglo XIX, el Volkerwanderung, literalmente "migración de pueblos". Este concepto iba asociado al análisis de las estrategias militares utilizadas por los germanas para vencer a los romanos. También intentaba explicar la caída de Roma como consecuencia de la llegada de los invasores llegados de más allá del limes. 

Hoy día esta lectura única del concepto volkerwanderung está en tela de juicio y se potencian los estudios regionales que atiendan a una serie de aspectos tales como, el grado de desarrollo sociopolítico de los invasores, las conexiones existentes entre los grupos de dirigentes invasores y las autoridades imperiales, que objetivos subyacían bajo estos movimientos (fusionarse con la población romana o destruirla) y las relaciones entre el gobierno central romano y sus provincias. Muchos germanos actuarán como aliados romanos en la lucha contra otros germanos, independientemente del pueblo al que pertenezcan; los guerreros germanos siguen a su jefe, no a una supuesta nación.

En el año 476, Odoacro, un rey hérulo, depone al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto. El caudillo hérulo coge los símbolos e insignias imperiales y las envió a la nueva Roma, Constantinopla.

Ese 476 tuvo un gran valor simbólico; significaba el final del Imperio Romano de Occidente. Sin embargo, hemos de verlo como un hecho más, ya que en ese momento, el poder político romano era pura ficción.

Durante los siglos IV al VII se va produciendo la llegada y el establecimiento de distintos pueblos. Normalmente este proceso lo estudiamos a través de distintas fases, tres oleadas migratoria. 

La primera fase, entre los siglos IV - V, protagonizada por hunos, visigodos, suevos, vándalos, burgundios, anglos, jutos , sajones provocó los efectos más traumáticos y devastadores. Entre los siglos V y VI, participan pueblos que durante la fase anterior permanecieron en un segundo plano, como los francos y los ostrogodos. 



La tercera fase, siglo VI - VII, se produce el intento de recuperación de la parte occidental por parte del emperador bizantino Justiniano. Para llevar a cabo este proyecto crea un ejército dirigido por los generales Belisario y Narsés, invirtiendo grandes riquezas, para lo que tuvo que realizar un gran esfuerzo económico. Tras algunos éxitos iniciales, recupera el Norte de África, el Levante de la Península Ibérica y algunas zonas de Italia, el intento termina en fracaso. En este ejército participan algunos pueblos germanos aliados de Constantinopla. Uno de ellos es el de los lombardos, que terminará separándose de Bizancio e instalándose en Europa Occidental.

Para finalizar una rápido repaso a los más importantes protagonistas del volkerwanderung. 

HUNOS.



Dirigidos por Atila, no llegaron a establecerse en ningún punto de Occidente. Procedentes de Asia, recorrieron buena parte de Europa y hostigaron a los romanos, especialmente en las Galias y en la Península Ibérica. Al parecer se trataba de una confederación formada por distintos pueblos. 

Esta gran confederación estaba agrupada gracias a Atila, un caudillo militar. Todos sus guerreros dependían dél personalmente. Cuando muerte Atila el peligro huno se difumina, al desaparecer el nexo que los unía. 

VISIGODOS. 

Junto con los ostrogodos pertenecen a una familia mayor, los godos. Los godos estaban situados junto al río Dniéster. Los visigodos empiezan a presionar la frontera oriental del Imperio Romano, sobre todo en la zona de los Balcanes. 

Los problemas originados por los visigodos a Constantinopla, provoca que la corte oriental desvíe el problema hacia occidente, siendo asentados al sur de la Galia. Posteriormente, tras la derrota militar que los visigodos sufren en el 507 en la batalla de Vouillé, a manos de los francos, los visigodos se desplazarán a la península Ibérica, donde se instalarán hasta el 711. 

SUEVOS.




Los suevos procedían de Centroeuropa y se instalan en lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal. 

VÁNDALOS.

Cruzaron la frontera del Rhin en el año 406, recorren parte de las Galias, cruzan la Península Ibérica y se dirigen hacia el norte de África. A través de un foedus, 429, los vándalos son instalados definitivamente en el norte de África. La actitud de este pueblo será bastante hostil hacia las comunidades romanas.

BURGUNDIOS.

Llegaron desde el Centro de Europa y su recorrido será algo más corto. Quedaron instalados en la zona que actualmente se conoce como Borgoña. Este pueblo será anexionado por los francos.

ANGLOS, JUTOS Y SAJONES.

Estos pueblos, aprovechando que las guarniciones del sur de Britania habían sido abandonadas, se dirigen y asientan en la isla. Su hogar original pudo estar en Dinamarca.

En las segundas oleadas llegan a occidente otros pueblos.

FRANCOS. 

El pueblo franco se dividía en francos salios y francos ripuarios. Los salios procedían de Salland (Países Bajos) y los ripuarios estaban asentados más al este, grosso modo, entre la ciudad de Colonia y el mar del Norte. La rama que va a triunfar será la de los francos salios. 

OSTROGODOS. 

Pertenecían a la gran familia de los godos, primos hermanos de los visigodos. En torno al 490, los ostrogodos están instalados en el Norte de Italia, situando su capital en Rávena. 

LOMBARDOS. 

Llegan a Occidente de la mano de las tropas de Justiniano, actuando como tropas auxiliares de Bizancio. Los bizantinos intentaban recuperar la parte occidental del imperio, y en ese contexto conseguirán destruir el Reino Vándalo del Norte de África. 




Durante esos años de reconquista, los lombardos actuaban como tropas auxiliares, hasta que consiguen independizarse de los bizantinos. Una vez liberados de la tutela bizantina, se instalan en Italia, básicamente en la región actual de Lombardía, provocando a su vez, la desaparición de los ostrogodos. 

viernes, 12 de octubre de 2012

BURGUNDIOS

Aproximación a la historia del pueblo burgundio

Es comunmente aceptado que el lugar de origen del pueblo burgundio sería alguna zona a orillas del mar Báltico. 
 Para Plinio eran germanos emparentados con los vándalos; "Las estirpes de los germanos son cinco: los vándalos, de los que forman parte los burgodiones, los varinnas, los carinos y los gutones; "
Plinio el Viejo. H.N. IV, 28.

En el siglo I d.C. abandonaron su patria ancestral y ocuparon la cuenca del Vístula medio. En el siglo III se unieron a los alamanes para intentar franquear el limes de los Campos Decumates. Fracasaron en este intento y se asentaron entre el Röhm y Suabia central. 

A partir del año 406 llegaron desde el Norte a tierras imperiales, en la misma oleada que arrastró a ostrogodos y vándalos.

En esta época comenzaron a funcionar como auxiliares de los romanos, convirtiéndose en federados del emperador Jovino en el 413, asentándolos en la zona en torno al Main. 

Las pretensiones burgundias de expandirse hacia el Norte provocaron que Flavio Aecio lanzase contra ellos a los hunos, que en estos momentos, 436, aún eran federados romanos. 
Los hunos de Atila destruyeron este "primer reino burgundio", muriendo a sus manos el rey burgundio Gundanar. Este acontecimiento esta bellamente narrado en la epopeya medieval "El Cantar de los Nibelungos".
Tras esta derrota, los burgundios abandonaron sus pretensiones expansionistas, y en 443 fueron asentados por Roma en las inmediaciones del Lago Leman y Ginebra, donde crearon un "segundo reino".





La única condición: impedir que los alamanes se asentasen en el Ródano. "Después de considerar numerosas posibilidades, el emperador decidió enviar contra los alamanes a los burgundios, pueblo belicoso y que contaba con muchísimos jóvenes valientes, de manera que causaría el pánico entre todos los pueblos vecinos"
Amiano Marcelino 28, 5.9
De todas formas, la ambición corría por las venas de los líderes burgundios, y dos de ellos, Gondiac y Chilperico, a partir del 457 comenzaron a ampliar sus fronteras, hacia Lyon, el Ródano, el Loira, la depresión del Saona y los Alpes Marítimos. 
Durante estos años los burgundios combatieron a favor de Roma contra los hunos (451) y contra los suevos en Hispania (456). En el siglo V los burgundios constituían un poderoso, importante e influyente reino en Europa Occidental. 
Desde la creación del reino, los burgundios van a contar con enemigos fronterizos claros; los alamanes, a los que consiguieron contener en Sapaudia, los ostrogodos de Italia y los francos de Clovis; éstos últimos fueron sus más encarnizados rivales. 
El Reino Burgundio fue una entidad política mixta; romano-germana; que concedía leyes, aunque diferentes, a romanos y burgundios. El rey designaba condes en los diferentes "pagus"; un conde romano para juzgar a los romanos y un conde burgundio que haría lo propio con su gente. 
Conocemos las bases de la ley burgundia gracias a la "Lex Romana Burgundionum", recopilación efectuada en el 506 bajo el reinado de Gundobaldo, con ayuda de juristas romanos. Toda la civilización burgundia descansa sobre esta dualidad germano-romana. El ejército se organiza a partir de razzias y pillajes; mientras que la administración se modela según la de Rávena.  

 
Los burgundios se adaptaron rápidamente a la vida urbana y mostraron siempre respeto a los emperadores. Así el rey burgundio Segismundo (516 - 523) escribió a Anastasio: "Mi pueblo os pertenece; os obedezco, al mismo tiempo que le mando a él".

El rey burgundio residía en Lyon, y su heredero e Ginebra. El monarca debía abandonar su cargo en caso de derrota en el campo de batalla o de una mala cosecha (de la misma forma que hacen hoy día nuestros políticos)ya que no habría cumplido su cometido y fallado a su pueblo. Otra de las figuras importantes de la sociedad burgundia era la máxima autoridad religiosa, que mantenía su posición durante toda la vida.

" Entre los burgundios, el rey es conocido normalmente como Hendinos y, de acuerdo con una antigua costumbre, debe abandonar el poder si, durante su mandato, sufren una derrota en la guerra o la tierra les niega una cosecha abundante, ya que al igual que los egipcios, suelen culpar a sus mandatarios de estos hechos. 
En cuanto a la principal autoridad religiosa de este pueblo, es el Sinistus, que mantiene esta dignidad durante toda su vida sin verse expuesto a las eventualidades de los reyes"
Amiano Marcelino 28,5.4  

A partir de estos momentos la historia política estuvo marcada por el continuo conflicto con los reyes merovingios.

En 493, Gundebaldo firmó un pacto de no agresión con el rey franco Clodoveo I que se casó con su hija Clotilde. Mas la conversión de Clodoveo al catolicismo y las ambiciones políticas del hermano de Gundobaldo, provocaron un nuevo conflicto entre francos y burgundios.

Clodoveo venció a Gundobaldo en Dijón y aceptó levantar el sitio de Aviñón a cambio de un tributo anual. No obstante los sucesores de Gundobaldo, Segismundo y Gondomar siguieron enfrentados a los herederos de Clodoveo. 

Estatua de Gundobaldo en Ginebra.

Aprovechando disenciones internas en la casa real burgundia, los francos consiguen por fin anexionar el Reino de Burgundia hacia el 534. Los francos respetaron las instituciones y la nacionalidad burgundia, parte de la aristocracia permaneció en los puestos claves, produciéndose la fusión entre francos y burgundios. 

Pero la zona resistirá hasta el siglo XV, cuyo nombre recordaba la impronta dejada por los invasores del siglo V. . . BORGOÑA.... 

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