Mostrando entradas con la etiqueta Costa Sirio-Palestina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Costa Sirio-Palestina. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de diciembre de 2015

RESHEF.



Reshef (también Melkart/Baal) una divinidad guerrera que se arma con lanza y escudo, y porta la tiara del Alto Egipto, llegó al suroeste de la Península Ibérica durante el Periodo Orientalizante (siglos VIII – VII a.C.). Esta deidad de origen sirio-fenicio, alcanzó gran popularidad y expansión por todo el Mediterráneo, incluído Egipto, tradicional cuna de dioses. Piezas similares a esta se elaboraban en Tartessos, una misteriosa entidad estatal, que mantenía profundas relaciones con los comerciantes fenicios.  

jueves, 17 de enero de 2013

MARI

UNA CIUDAD COMERCIAL

Mari, importante intermediario comercial, situado en un estratégico enclave, desde el que podía controlar las principales rutas que unían Mesopotamia con la franja Sirio-Palestina. 

Al alba del tercer milenio a.C., en el curso medio del río Éufrates, se fundó la ciudad de Mari, que gozó de gran importancia desde el mismo momento de su nacimiento, y que a lo largo de este milenio, se convirtió en centro de uno de los grandes estados sirios de la época. 

Ubicación de Mari, entre Mesopotamia y Siria.
Mari, auténtico emporio comercial, enclavada a orillas del Éufrates, justo en el centro de los principales polos de comercio de Próximo Oriente, estamos hablando por supuesto de Mesopotamia y Norte de Siria. La ciudad, es decir, sus gentes (comerciantes, artesanos, reyes, sacerdotes), se enriqueció gracias al control del tráfico de mercancías esenciales, de la que era deficitaria Mesopotamia, y que procedían de la franja sirio palestina, como la piedra, los metales o la excelente madera de los cedros del Líbano. 
Bosque de cedros en el Líbano
Esta relación con Mesopotamia propició que su población, semita, adoptara tradiciones culturales sumerias. En ese sentido, Mari es, por sus características formales, organizativas, estructurales y culturales, una auténtica ciudad mesopotámica, pero en territorio sirio; eran sumerios, sin serlo propiamente. Los ejemplos materiales de esta influencia cultural sumeria son, la propia escritura cuneiforme, las estatuas que recuerdan los tipos sumerios y los anillos cilíndricos. 
Estatua del superintendente Ebih II hallada en Mari, y expuesta en Louvre
Entre los años 2600 - 2340 a.C. (Protodinástico III), Mari vivió su primera etapa de esplendor. Para las fuentes sumerias, los reyes de Mari fueron la "Décima Dinastía después del Diluvio". Desde el principio, parece ser que estaba gobernada por auténticos reyes que se extendieron por algunas zonas de la Mesopotamia media. Incluso su rey Iblu-il pretendió también tomar Ebla, pero fue derrotado y tuvo que abandonar la idea de doblegar a su gran rival eblaíta. 

El control que ejercía Mari sobre el tráfico comercial levantó suspicacias, y envidias malsanas entre sus vecinos, y le granjeó poderosos enemigos; especialmente Ebla en Siria y Acad en Mespotamia. 

Es factible el hecho de que Mari cayera, de manera más o menos directa, dentro del primer imperio universal de la región; el Imperio Acadio. Para los acadios, las encarnizadas rivales Ebla y Mari, constituían una gran barrera que precisaban eliminar para liberalizar el acceso a las ricas regiones de Siria y alcanzar la costa del Mediterráneo. Tras el colapso del Imperio acadio, los reyes de la III Dinastía de Ur, impondrán vasallaje a Mari, Ebla y otras ciudades del entorno. 

Tras la desaparición de la III Dinastía de Ur, Mari comenzó una segunda época de esplendor. A comienzos del II milenio a.C., tiene lugar en Próximo Oriente una atomización del poder y varias formaciones estatales, de pequeño tamaño, se fueron alternando por el control de la zona; Isin, Larsa, Assur, Mari, Eshnunna y Uruk. 

Avanzando el milenio, la influencia de Mari en la región debía ser los suficientemente importante, como para que el rey de Babilonia, Hammurabi, sintiese la necesidad de borrarla del mapa. Esto aconteció en 1760 a.C., cuando las tropas babilonias del rey asaltaron la ciudad, arrasándola hasta sus cimientos. 

La historia de la ciudad está bien documentada, gracias al impresionante archivo, más de 20.000 tablillas, descubierto en el palacio de Zimri-Lim, que se opuso a Hammurabi, y que sería a la postre, el último rey de Mari. 

El palacio del rey Zimri-Lin es uno de los más impresionantes monumentos de toda el Asia Occidental antigua. Es de gran tamaño, posee unas 300 salas, habitaciones y corredores. Destaca el buen estado de conservación de los elementos ornamentales y además en las diferentes campañas de excavación ha aparecido un material muy variado; estatuas, pinturas murales, utensilios cotidianos, e incluso moldes para repostería. En uno de los sectores se eleva una segunda planta de unos 15 metros de altura. 

El palacio quedaba organizado alrededor de dos patios. En la planta baja encontramos almacenes, cocinas, habitaciones para el personal doméstico y la zona oficial, donde localizamos el salón del trono. Al sureste de este sector aparece un santuario. En la segunda planta se distribuyen las dependencias privadas del rey y los diferentes servicios administrativos. 

Uno de los salones del palacio de Zimri-Lin
Tras la caída, y destrucción de Mari, tomará su relevo una antigua ciudad vasalla, Terga. Terga era sede desde muy antiguo de un santuario consagrado al dios Dagan y se convirtió en capital del reino Hana. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

LOS GITANOS Y LA MALDICIÓN DE LA FORJA.



Aquella mañana amaneció con más ajetreo de lo habitual, en el acuartelamiento romano de la ciudad de Jerusalén, tras una larga noche en la que fustigaron sin piedad, y coronaron sus sienes de espinas, de aquel, que el pueblo aclamaba como “rey de los judíos”. Una enfervorecida multitud se congregaba, desde algunas horas antes del alba, esperando que se abriesen las grandes puertas, y saliese su Mesias, para acompañarlo en lastimosa procesión, en su calvario, camino del Gólgota.

El Legado imperial, se reunió con dos de sus centuriones, les entregó una bolsa con veinte denarios, y les encomendó la misión, de que con ese dinero, comprasen a un herrero, los cuatro clavos, para colgar del madero, a Jesús, el hijo del carpintero.

Publio Cornelio y Anco Marcio, eran tan valientes y arrojados en el combate, lo que les valió el rápido ascenso al centurianado, como truhanes y borrachos, cuando no portaban armas. Así es que antes de realizar la tarea que se les había solicitado, pasaron por la taberna, donde dieron buena cuenta del buen vino de Galilea, y gozaron de los placeres carnales, de las afamadas y pasionales bailarinas asirias, dejando allí, la mitad de los denarios.

Las calles de la ciudad, reverberaban, bulliciosas y concurridas, como era habitual a esas horas de la mañana, y Publio y Anco, se dirigieron, por los mal empedrados caminos, a la calle de los herreros, en busca de una fragua, donde les forjaran los clavos.

En primer lugar entraron en el taller de Maese Jebediah, un humilde judío, de avanzada edad, de pelo cano y piel curtida por años de trabajo junto al fuego. Le solicitaron su encargo, y mientras Jebediah manejaba el fuelle para avivar las brasas, preguntó que quién iba a ser ejecutado. Los dos centuriones se miraron extrañados, como era posible, de que aquel hombre, no estuviese al tanto de lo que ocurría en su ciudad. Los centuriones ignoraban, que hacía ya muchas lunas, que Jebediah permanecía encerrado en su taller, en una especie de reclusión autoimpuesta, sin querer saber nada del mundo en que vivía, precisamente desde el maldito día, que la lepra arrancó de sus brazos, a la mujer que era toda la alegría, desde aquel momento, Jebediah estaba enterrado en vida.

Cuando Anco Marcio, respondió a Jebediah, que Jesús, el hijo el Carpintero, iba a ser ejecutado, el afable anciano, detuvo el fuelle, los miró contrariado, con el rostro lleno de terror, y cortésmente les pidió que abandonasen su taller, pues ese era un encargo, que un buen judío como él no podía de ninguna manera aceptar.

Bien, no pasa nada, pensaron los dos centuriones, aún quedan muchos herreros a los que visitar, y se dirigieron a preguntar a Samael, que tenía su taller unos diez pasos calle abajo. Samael acababa de ser padre, su joven y bella esposa, había colmado de dicha al muchacho, al dar a luz a un robusto y sano retoño, por tanto, la familia necesitaba más que nunca los denarios romanos. Aunque, esta vez, a pesar de las necesidades económicas, el forjador ni tan siquiera movió un dedo, en cuanto supo de que se trataba, expulsó de mala manera a los romanos de su casa.

Y así pasaron casi toda la mañana Anco y Publio, de taller en taller, de fragua en fragua, recibiendo en todas un no por respuesta, ninguno de aquellos gentiles hombres, estaba dispuesto a forjar los clavos que atravesarían la piel, desgarrarían la carne y acabarían con la vida, del “Rey de los Judios”.

Irremediablemente se acercaba la hora de la ejecución, y aún no habían conseguido los clavos, cuando de pronto, al final de la calle, en una esquina, se abrió la puertezuela del taller más oscuro y mísero de todo Jerusalén. Asomaron las cabezas y dentro encontraron a un muchacho, de apenas veinte años, de pelo color azabache y de tez morena, se trataba de Manuel “el Gitano”. Los dos romanos pasaron, y preguntaron al gitano si podría forjarles cuatro clavos; el herrero se limitó a responder - ¿Cuánto me van a pagar? – y se puso enseguida, manos a la obra. Con el fuelle avivó el fuego hasta que los cuatro trozos de metal se hallaban incandescentes, luego los fue pasando uno a uno al yunque y a templarlos con el martillo, tras lo cual, los iba introduciendo en agua, para enfriarlos.

Uno, dos, tres clavos….se hacía tarde, asi, mientras Manuel golpeaba el último clavo, Anco y Publio, pensaron que con tres sería suficiente, no podían aguardar más tiempo, soltaron la bolsa con los diez denarios restantes, agarraron los tres clavos, que aun quemaban, y salieron corriendo callejón arriba, en dirección al Gólgota. Qué suerte, pensó Manuel, me han pagado bien, y no había tenido necesidad de entregar los cuatro clavos, de esta forma, siguió golpeando y golpeando, hasta que hubo dado forma al cuarto clavo, inmediatamente lo introdujo en el cubo con agua.

Tres horas más tarde, en el monte Gólgota, Jesús, el hijo del Carpintero exhaló su último suspiro, el cielo se oscureció de repente en pleno día, los ciclópeos muros del templo se resquebrajaron, definitivamente, el hijo de Dios, había muerto.

Esa misma noche, Manuel se fue feliz a la cama, había sido un buen día para él, gastó parte del dinero en una suculenta y copiosa comida, y en unos odres de buen vino, y aún le quedaban denarios, para poder pasar sin trabajar un par de días más. Muy de madrugada, una potente luz cegadora, interrumpió el plácido sueño del gitano. Se levantó de su maltrecha cama, se dirigió al lugar de donde provenía la luz, y con horror contempló en su taller, el cuarto clavo, encendido e incandescente…. Lleno de pavor, recogió todas sus cosas, las colocó como pudo a lomos de sus mulas y abandonó precipitadamente su hogar, antes de que los primeros rayos del alba iluminasen de nuevo Jerusalén, Manuel se encontraba a varias leguas de distancia de la Ciudad Santa.

Pasó un mes más o menos, y Manuel se encontraba acampado a las afueras de Bizancio, donde seguía desempeñando su oficio de herrero. Esa jornada fue propicia, le deparó buenas ganancias, y de nuevo, se las prometía felices al ir a dormir, mas antes de poder cerrar los ojos, comprobó con estupor, el clavo ardiendo, en medio de su tienda , otra vez, lo recogió todo a la carrera, cargó sus enseres en las acémilas y puso tierra de por medio…..
Desde aquel fatídico día que Manuel aceptó el encargo de forjar los cuatro clavos, con los que crucificaron al Mesías, la terrible maldición persigue al pueblo gitano, por eso nunca pueden permanecer mucho tiempo acampados en el mismo lugar, porque cada vez, que parece que todo va bien para ellos, se hace tangible la visión horrible del clavo ardiendo, y los gitanos no tienen más remedio, que recoger sus cosas, y continuar con su eterno nomadeo…..
(adaptación libre de una antigua
 y apócrifa leyenda gitana)

martes, 4 de diciembre de 2012

LOS PUEBLOS DEL MAR


 Misteriosa confederación de pueblos, de diferentes procedencias, que hacia el 1.200 a. C. pusieron patas arriba todo el Mediterráneo Oriental.
En el tránsito del II al I milenio antes de Cristo, se produjo un movimiento de pueblos, que alteró el mapa geopolítico del Próximo Oriente y el Mediterráneo. Estamos a caballo entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, una época de profundos cambios en el ámbito oriental del Mediterráneo, se modifican relaciones diplomáticas, se producen transformaciones técnicas, surgen nuevas ideologías políticas y desaparecen estados y civilizaciones, y en mayor o menor medida, de todos estos acontecimientos, se hace responsable a los Pueblos del Mar. 

Entre las principales consecuencias políticas, ya sean directas o indirectas, de estos movimientos poblacionales podemos destacar las que siguen:
  • Colapso del Reino Medio Asirio
  • Caída del Imperio Hitita y aparición de los principados neo-hititas
  • El Imperio Egipcio deja de controlar la costa Sirio-Palestina
  • Los arameos, aprovechando el desconcierto, comienzan a crear pequeños reinos independientes.
  • Instalación de los Israelitas en torno al Jordán.
  • También se les asocia con la desaparición de la civilización micénica y las invasiones de los dorios.
Denominación colectiva de una serie de pueblos, que aliados de los libios, tal vez como mercenarios, atacaron Egipto por tierra y por mar. El faraón Ramsés III los venció en la primera batalla naval de la historia y consiguió expulsarlos del Delta. Una derrota de Ramsés III hubiese supuesto que estos pueblos hubiesen ocupado Egipto.
Tras no conseguir asentarse en Egipto, estos pueblos continuaron su camino hacia oriente, y desembarcaron en la Costa Sirio-Palestina. En esa zona, y por tecera vez, Ramsés III hubo de hacer frente a los pueblos del mar. A pesar de lo recogido en las crónicas de la época, el choque con los invasores, se saldó con una derrota que supuso el final del dominio egipcio En las inscripciones políticas , y propagandísticas, egipcias se presenta a los faraones como invencibles, por tanto perder una batalla no cabía en sus anales.

Después de estos acontecimientos los peleset, consiguieron asentarse en la costa de Siria,  se convirtieron en los filisteos de la Biblia, y dieron su nombre a Palestina.

Algunos de estos pueblos ya fueron utilizados como mercenarios por el faraón Ramsés II. Los shardana, por ejemplo, tomaron parte de la batalla de Kadesh.

Las fuentes egipcias los presentan como saqueadores llegados del otro lado del mar. La Crónica de Ramsés III del templo de Medinat Habu, en Tebas, relata el enfrentamiento habido entre el ejército faraónico y los pueblos del mar en la costa Sirio-Palestina.

"Los países extranjeros conspiraron en sus islas. De súbito las tierras fueron apartadas y diseminadas en la contienda. Ninguna tierra podía sostenerse frente a sus armas, desde Hatti, Cada, Arkemish, Arzawa y Alasiya (Imperio hitita, costa de Cilicia y Chipre) en adelante, siendo amputadas de una vez. Un campamento se estableció en el lugar de Amor (¿norte de Siria?), desolaron a su gente, y su tierra fue como lo que nunca había sido. Avanzaban hacia Egipto, mientras la llama se preparaba ante ellos. Su confederación la formaban filisteos, tjker, sekeles, denyen y weses, con sus territorios unificados. Pusieron sus manos en los países hasta el circuito de la tierra, con los corazones llenos de confianza y seguridad: ¡nuestros propósitos triunfarán!.

Pero el corazón de este dios, el Señor de los Dioses estaba preparado y dispuesto a atraparlos como pájaros. . . Organicé mi frontera en Djahi (en la costa fenicia), preparé frente a ellos a príncipes, jefes de guarniciones y maryanu.


He dispuesto las bocas del río como un fuerte muro, con naves de guerra, galeras y embarcaciones de cabotaje, con la tripulación completa, pues la ocupaban de popa a proa valientes guerreros con sus armas. Las tropas consistían en hombres elegidos de Egipto. Eran como leones rugiendo en las cimas montañosas. la fuerza de carros se componía de corredores, de hombres selectos, de todo guerrero de carro bueno y capaz.


Aquellas que llegaron a mi frontera, su simiente no existe, su corazón y su alma terminaron para siempre jamás".

La Confederación en cuestión, atacó otros puntos del Mediterráneo Oriental, como fue el caso de Anatolia, donde destruyeron Ugarit. Conservamos la correspondencia entre Suppiluliuma II y Hammurabi, rey de Ugarit, intercambiando información acerca de estos pueblos y  de la inminente invasión que se cernía sobre sus respectivos reinos.

"Así habla el rey a Hammurabi, rey de Ugarit. Salud,que los dioses te guarden en buen estado. De lo que me has escrito, ha sido visto en el mar un navío enemigo. Bien, aún si verdederamente han sido vistos navíos enemigos, mantente firme. ¿Qué hay pues de tus tropas, de tus carros, dónde estan estacionados? ¿Están o no a mano? ¿Quién te empuja tras el enemigo? Fortifica tus ciudades, lleva a ellas tus tropas y tus carros y espera al enemigo con pie firme."
Carta de Suppiluliuma II a Hammurabi, rey de Ugarit. Fines Imperio Hitita.

"Al rey de Alashiya. Mi padre, así dice el rey de Ugarit, su hijo. Caigo a los pies de mi padre. Salud a mi padre, a su casa, a sus esposas, sus tropas, a todo lo que pertenece al rey de Alashiya mucha, mucha salud. Padre mío, los barcos enemigos ya están aquí, han incendiado mis ciudades y causado gran daño en el país. Padre mío, ¿no sabías que todas mis tropas estaban estacionadas en el país de Hatti, y que todos mis barcos todavía están en Licia y no han regresado? Así, el país está abandonado a sí mismo . . . Considere esto mi padre, hay siete barcos enemigos que han venido y causado un daño muy grande. Ahora, si hay más barcos enemigos, hágamelo saber para que pueda decidir qué hacer."
Carta del rey de Ugarit en respuesta a la de Suppiluliuma. Fines Imperio Hitita.

Relacionado con estos movimientos de los "pueblos del mar", podemos encuadrar también, el ataque de grupos tracios, y otros procedentes de Europa Oriental sobre Hattusa en el 1180 a.C. Contamos además con los anales asirios que nos informan de estas invasiones. Bajo el reinado de Tiglatpilesr I, (1112 - 1074 a.C.) los asirios tuvieron que hacer frente a los mushkis. Los mushkis (se trata de los frigios según las fuentes asirias), y gashgash  habían llegado unos cincuenta años antes, 1170 a.C., a las fronteras de Asiria, tras haber arrasado Troya y Hatussa, y atravesar Anatolia.

Existen controversias sobre diversos aspectos relacionados con este proceso; el origen geográfico de estos pueblos, la identidad social y las causas de estos movimientos.

Hipótesis tradicional: Grupos que emigraban hacia el sur llegados del sureste de Europa. Otra hipótesis mantiene que fueron desplazados de su lugar de origen por otros invarores (como la invasión doria de Grecia). Otra explicación que hace tiempo fue desechada es la del cambio climático que les obligó a ponerse en marcha.

Interpretaciones posteriores consideran, invasiones externas, huidas y una corriente de revolución social que serían  factores de la creación de un nuevo paisaje político. El impacto de los Pueblos del Mar se ha puesto en relación con el final de la Edad del Bronce en Oriente. Incluso hay quien admite, que su aparición coincide con la difusión de la metalurgia del hierro en Próximo Oriente.

Por tanto, dentro de este maremoto humano, que traspasó el umbral de II milenio, para entrar en el I milenio a.C., podemos incluir los siguientes movimientos:

-   Los pueblos del mar que lucharon contra Ramsés III
-   Los pelests que se instalaron en la Costa Siriopalestina
-   Arameos y hebreos que aprovecharon el desconcierto para asentarse en Siria y Canaán respectivamente
-   Los mushki, tracios y otras tribus balcánicas que arrasaron Anatolia y llegaron hasta Mesopotamia.
-   Incluso podemos incluir la migración de los dorios a Grecia Continental.

El listado, más o menos completo de los mencionados Pueblos del Mar, es el siguiente:

Denyen. Hay quien ha querido ver en los denyen a los mismos aqueos, por la similitud con el nombre de danoi.

Ekwesh (también Akawasha), identificados con un estado vecino de los hititas, Ahhiyawa. Los investigadores se dividene entre los que los relacionan con los aqueos, y quienes niegan este vínculo.

Lukka. Conocidos desde la época de Amarna, se dedicaban a la piratería en las costas de Asia Menor. En la batallade Kadesh los encontramos luchando en el bando hitita. El nombre de lukka se ha puesto en relación con el de los licios históricos, algo que es aceptado por buena parte de la investigación.

Peleset. Su identificación parece ser la más clara, pues se trata de los filisteos, enemigos de Israel, que aparecen citados en el Antiguo Testamento. Tras ser rechazados por Ramsés III se asentaron en el territorio entre el Monte Carmelo y Gaza. "Esta ecuacion (Peleset-Filisteos) es, sin duda, la más sólida de cuantas se han establecido en torno a los Pueblos del Mar y son pocas las voces disonantes en este acuerdo" (Jaime Alvar)

Shardana (también Sherden). Su principal atributo es el casco con cuernos. Lucharon al lado de Ramsés II en Kadesh y posteriormente con los pelesets frente a Ramsés III. Su nombre se ha puesto en relación con Cerdeña.
Shekelesh. Es posible que se tratase de los Sículos, pero esta identificación no está muy clara. Es más probable que Sicilia fuese su punto de llegado y no de partida.

Teresh. (también conocidos como Tursha por los hititas). Los partidarios de un origen oriental para los etruscos, parten de este nombre.

Tjeker. Se les asocia con los teucros, piratas que siguieron al hérote Teucro en sus correrías por el Mediterráneo.

Weshesh. Identificación muy complicada. Las opciones son relacionarlos con los hititas wilusha o con la propia Troya.

No obstante, salvo el caso de los filisteos, todas las demás identificaciones presentan profundas lagunas, que quizás nunca lleguemos a conocer bien del todo. En palabras de Jaime Alvar: "llama especialmente la atención el hecho de que casi todos los Pueblos del Mar terminen prestando su nombre a un espacio geográfico en el que se supone que se asientan"



lunes, 21 de mayo de 2012

JEBUSEOS, HABITANTES DE JERUSALÉN


Considerada la parte más antigua de Jerusalén 
es la Ciudad de David sobre una ladera de la colina de Sión.


Jebuseos eran los habitantes de Jerusalén hasta que el rey David la conquistó, convirtió en su capital y depositó en ella el Arca de la Alianza.

Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban aquella tierra.
Samuel II.

Los jebuseos eran una población preisraelita de Palestina, emparentados o tal vez influidos por los hurritas, que ocuparon la ciudad de Jerusalén, a la que llamaban Jebus-Salem. El rey David conquistó su fortaleza situada en la colina de Sión y la convirtió en residencia y fortaleza. 

sábado, 23 de enero de 2010

FENICIOS, LOS DUEÑOS DEL MAR





De Tiro a Gadir, los intrépidos navegantes fenicios surcaron el mar Mediterráneo, de uno al otro confín. Excelentes marinos y mejores comerciantes, llenaron todos los puertos del Mare Nostrum con sus productos, y dejaron su impronta en muchos aspectos, destacando especialmente la adopción del alfabeto fenicio, por la mayor parte de las culturas del Orbe mediterráneo. Utilizando la navegación de cabotaje, y sus conocimientos de astronomía, fueron capaces de llegar hasta las Columnas de Hércules, el confín del mundo conocido.Marineros experimentales y hábiles comerciantes, los fenicios recorrieron todo el Mediterráneo desde la franja costera de Oriente Próximo. Su desunión política les hizo vulnerables a los imperios vecinos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...