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miércoles, 24 de julio de 2019

INTERPRETACIÓN A LA SOCIEDAD TRIPARTITA MEDIEVAL.



El esquema medieval que concibe una sociedad tripartita organizada en oratores, bellatores y laboratores (expuesto por la intelectualidad eclesiástica) ha sido explicado (con mayor o menor éxito) desde distintos puntos de vista. 

Utilizando el método antropológico, y según se desprende de los estudios de Dumézil, este esquema tripartito procede de sociedades indoeuropeas que se organizaban en guerreros, sacerdotes y artesanos. Según esta interpretación fueron los pueblos germanos los que, de alguna manera, introdujeron esta visión de la sociedad en el Occidente. 

Desde un punto de vista meramente histórico, contamos con los estudios de Duby. Para el prestigioso erudito francés, esta división de la sociedad no tenía como objetivo definir las funciones sociales de cada grupo, sino los valores morales de los tres. Desde un punto de vista meramente social, la división sería bipartita, entre potentes y pauperes, entre los que tienen, y los que no tienen. Esto quiere decir que Adalberón y Gerardo (los teóricos de esta sociedad feudal tripartita) no estaban inventando nada, sino que lo que hacían era proyectar al exterior su propia percepción de esta realidad. Esto implica que se trate de una representación mental de los grupos dominantes, que en la práctica, no tenía correspondencia con la realidad. 

El propio Duby se preguntará porque esto ocurre en el siglo XI, y la respuesta la encuentra en el desarrollo económico que experimenta Europa en esta centuria a partir de las roturaciones de nuevas tierras. Este desarrollo económico provocará que algunos individuos acumulen riquezas, o en su defecto, que aspirasen a ellas. La respuesta que dará la clase dominante a esta nueva situación, va a ser protegerse, y esta protección estará basada en la división de la sociedad en tres órdenes, y esto es algo inamovible (las clases altas siempre han mostrado un miedo atroz a los cambios). 

En resumen esta sociedad tripartita medieval, tiene como trasfondo la sociedad feudal, que se divide simple, y llanamente, en señores y campesinos; los que poseen la tierra, y los que la trabajan. Todo ello se articula por medio de la existencia de relaciones de dependencia personales. 

Dentro de este marco social plenomedieval, la historiografía señala la existencia de distintos grupos sociales: los señores (laicos y eclesiásticos), los campesinos y los habitantes de la ciudad (burgueses). Los señores se corresponde, en el modelo de Gerardo y Aldaberón, con los Oratores y Bellatores, mientras que los campesinos quedan englobados en el de los laboratores. Mientras, los burgueses, no entrarían en el esquema feudal clásico, pero debían estar relacionados de alguna manera con los laboratores, ya que surgen de este segmento social. 

sábado, 5 de enero de 2019

JUSTIFICACIÓN DE LA SOCIEDAD ESTAMENTAL.




Desde Adalberón de Laón y Gerardo de Cambrai en la Edad Media, muchos intelectuales (más o menos vinculados al poder) han justificado la existencia de privilegiados y de no privilegiados, legitimando una sociedad tremendamente desigual.

“Es necesario que haya orden en todas las cosas (…), es imprescindible que unos ordenen y otros obedezcan. Los que mandan tienen varios niveles: los soberanos señores dirigen a todos los de su Estado, dirigiendo su dominio de los grandes, los grandes a los mediocres, los mediocres a los pequeños y los pequeños al pueblo (…). Unos están dedicados al servicio de Dios; los otros a conservar el Estado por medio de las armas, otros a alimentarlo y a mantenerlo mediante los ejercicios de la paz. Esas son nuestras tres órdenes de Francia”.
Charles Loyseau, Tratado de órdenes y simples dignidades, 1610.

domingo, 25 de junio de 2017

ORATORES, BELLATORES Y LABORATORES.



En el siglo XI en determinados sectores de la intelectualidad europea, se perfila un corpus que pretende describir la realidad social del momento, ¿cuántas categorías sociales existen, quienes la integran o cuales son sus funciones?. Se trata de una creación intelectual, un modelo que en el fondo no se ajusta a la realidad social, aunque este modelo interpretativo se va a repetir durante los siglos posteriores (la Sociedad Estamental de la Edad Moderna).

Dos obipos del siglo XI, Gerardo de Cambrai y Adalberón de Laón, los que organizan la sociedad de la época, en base a tres términos acuñados por ellos mismos: Oratores, Bellatores y Laboratores. Una división tripartita que se mantuvo durante el resto de la Edad Media y la mayor parte de la Edad Moderna.

“[...] desde sus orígenes el género humano está dividido en tres, los oradores, los labradores y los guerreros [...] cada uno es objeto por parte de los otros de una solicitud recíproca.”
Gerardo de Cambrai.

“El orden eclesiástico no compone sino un solo cuerpo. En cambio la sociedad está dividida en tres órdenes. Aparte del ya citado, la ley reconoce otras dos condiciones: el noble y el siervo que no se rigen por la misma ley. Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todo el pueblo, a los grandes lo mismo que a los pequeños y al mismo tiempo se protegen a ellos mismos. La otra clase es de los siervos. Esta raza de desgraciados no posee nada sin sufrimiento. Provisiones y vestidos son suministrados a todos por ellos, pues los hombres libres no pueden valerse sin ellos. Así pues la ciudad de Dios que es tenida como una, en realidad es triple. Unos rezan, otros luchan y otros trabajan. Los tres órdenes vive juntos y no sufrían una separación. Los servicios de cada uno de estos órdenes permite los trabajos de los otros dos. Y cada uno presta apoyo a los demás. Mientras esta ley ha estado en vigor el mundo ha estado en paz. Pero, ahora las leyes se debilitan y toda paz desaparece. Cambian las costumbres de los hombres y cambia también la división de la sociedad.”
Adalberón de Laón: Carmen ed Rotbertum regem francorum.

Este esquema tripartito es una visión que responde a una concepción organicista de la sociedad, como si esta funcionase como un cuerpo humano (una concepción que ya podemos intuir en Platón). Este cuerpo estaría integrado por distintos órganos, cada uno de ellos con una función determinada y funcionando merced a la totalidad, el cuerpo. Esta idea no es original ni de Gerardo ni de Aldaberón, ellos fueron los primeros que le dieron forma y asignaron nombres, pero esta concepción se puede rastrear en el mundo judeocristiano, concretamente en San Pablo.

ORATORES.
Son los encargados de administrar los sacramentos, orar por las almas de sus convecinos y también de predicar la palabra de Dios. Con esas funciones los oratores son los encargados de que el resto de la sociedad encuentre la salvación eterna. Gerardo y Adalberón pusieron en primer lugar al clero, no podemos olvidar que ellos mismos eran hombres religiosos, y en ello subyace la idea de que el poder espiritual debe estar por encima del poder temporal (cualquiera que sea la forma que tome ese poder)

BELLATORES.
Su función principal (y casi única) es ser la espada de Dios (y de su pueblo), defender a toda la sociedad cristiana. Por este motivo los caballeros necesitan estar bien preparados físicamente, y esa preparación la consiguen por medio de las actividades cinegéticas y la participación en justas y torneos. Su objetivo fundamental es hacer la guerra y castillo y caballo son sus símbolos.


Tanto oradores como bellatores son grupos privilegiados, tendrán una consideracíon especial de su persona. Implica que sólo podrán ser juzgados por sus iguales, nunca por un inferior. El no tener obligación de pagar impuestos es otra de la ventajas de pertenecer a uno de estos dos grupos.

LABORATORES.
Los laboratores, como podemos deducir de su nombre, son los que trabajaban la tierra, y esa es, su razón de ser. Estos esforzados campesinos están obligados institucionalmente a mantener, con el sudor de su frente, a bellatores y oratores. Como orden social carecen de privilegios, pagan tributos, rentas, impuestos, diezmos, y además, sobre ellos recae (con dureza) todo el peso de una ley mayormente injusta.

Según esta visión de la sociedad, cada uno ocupa el lugar que le corresponde, y no debe existir ningún tipo de movilidad social. Esto a nivel teórico, pues la realidad social es mucho más rica, y ahí, en la vida real, sí que se producía cierta movilidad. Eso sí, dentro de unos límites.




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