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lunes, 12 de diciembre de 2016

VEZPREM, LA CIUDAD DE LAS REINAS.



Veszprem es una localidad medieval asociada a la realeza. Una de las ciudades históricas de Hungría.


Es conocida como ciudad de las reinas, o mas concretamente, de la reina Gisela. Consorte y bienamada de Esteban, el fundador del reino húngaro, y benefactora de esta ciudad. El obispo de Veszprem tenía el derecho, y privilegio, de coronar a todas las reinas de Hungría.


Veszprem era uno de los principales centros medievales del reino de Hungría, y mantuvo su importancia hasta la ocupación otomana. Era también sede episcopal y eventual residencia de los reyes, momentos en que cumplía función de capital.


El castillo o ciudadela de Veszprem se alza sobre un espolón rocoso rodeado por el río Séd, y en su interior se concentran los principales edificios de la historia de la ciudad. Paseando por Var Utca, una calle que atraviesa y organiza la ciudadela se siente la presencia de Gisella en cada esquina. Siendo especialmente emotiva la reliquia que se conserva en el altar mayor de la Catedral. Aún recuerdo cuando pase a su interior, la emoción de una agradáble mujer instándonos a subir al altar y para contemplar el tesoro de la ciudad, un hueso húmero de Gisella.


La presencia de los monarcas atrajo a gran número de artesanos y comerciantes que colaboraron en el desarrollo y enriquecimiento de la ciudad. Por otro lado, los soberanos construyeron iglesias y abrieron escuelas. Desde el siglo XIII cuenta con universidad, siguiendo en la actualidad con esa sana tradición estudiantil.


En el extremo del castillo, elevado sobre un muro, dando la espalda al horizonte, Gisella y Esteban, reina y rey, los imagino enamorados, apasionados, dirigiendo su reino cristiano.




sábado, 3 de septiembre de 2016

EL LINAJE DE LOS GRANDES REYES HÚNGAROS.



Como los primeros libros del Antiguo Testamento, imitando las profusas genealogías de Tolkien, al estilo de las bellísimas sagas nórdicas. Simón Kezai y Anonymus redactaron sus crónicas, en la Képes Krónica aparecen bellamente ilustradas estas historias, bardos, escaldos y aedos cantaron sus hazañas. He aquí la estirpe de la casa de Arpad, los grandes reyes de Hungría. Nunca hubo una casa real que defendiese su patria con tanto ardor, ninguna familia aportó tantos santos y santas a la Iglesia Católica.

Enfadado con la creación, Dios destruyó el mundo de los hombres, pero salvó la vida de Noé, un hombre de corazón puro, y a su familia. Noe tuvo tres hijos, Sem, Cam y Jafet. La descendencia de la tripulación del arca repobló el mundo. Jafet tuvo a Gómer, Madai, Javán, Mesec, Tirás, Tubal y Magog. Cincuenta y ocho años después del Diluvio Universal, Enetöl, amada esposa de Magog, dio a luz dos gemelos sanos, Hunor y Magor.

Los ingenuos hermanos Hunor y Magor, portadores de una pureza infantil, educados, como el inocente Perceval, según la ley natural, y criados en lo más profundo del bosque alejados de toda corrupción, persiguieron y dieron caza a la Gran Cierva Primigenia. Luego separaron sus caminos y se convirtieron, respectivamente, en los padres de dos poderosas estirpes; los hunos y los magiares. Un descendiente de Hunor, el más famoso de todos, llamado Atila y conocido como Azote de Dios, construyó un efímero imperio nómada que desapareció tras su muerte. Nunca se ha hallado su tumba.

Algunos siglos más tarde (no muchos) cuando la Edad Oscura había caído sobre Europa, y el Imperio Romano no era más que un borroso recuerdo, el Ave Turul fecundó, durante un agitado sueño, a la grácil Emese, esposa de Ügyeko. Y Emese alumbró a Almos. La mítica ave auguró grandes éxitos al linaje que había nacido con Almos. Almos fue padre de Arapd, el invencible.

Siete jefes magiares, caudillos guerreros y magníficos jinetes, Elod, Ond, Kond, Tas, Töhötöm, Huba y el propio Arpad, líderes de otras tantas tribus, atravesaron al galope el impresionante arco carpático, llegaron a la Gran Llanura - el Alföld – bañada por el río más emblemático de Europa, el Danubio, siguiendo la estela que el Ave Turul dejaba en el cielo, e iniciaron la conquista de la patria – Honfoglalás. Celebraron un ritual, vertieron sangre en un cáliz dorado y todos bebieron de él, formalizaron un juramento y sacrificaron al príncipe Almos; todos los reyes debían portar la sangre sagrada del Turul.

El gran caudillo guerrero Arpad, conquistador de tierras y de hombres, borró del mapa la Gran Moravia, tuvo varios hijos, entre ellos otro valeroso guerrero, Juctosa, pero sobrevivió únicamente uno, Zolta. Juctosa, el mayor, engrendró a Falicsi, y Zoltán a Taksony. Falicsi perdió el liderazgo y la vida en la batalla de Lechfeld, combatiendo a Enrique I “el Pajarero” y fue sustituido al mando de los magiares por su primo Taksony. Taksony tuvo dos hijos, Mihaly y Geza. Mihaly fue el padre de Vazul. Töhötöm, fiel compañero de correrías de Arpad, fue padre de Horka. Horka engendró al voivoda de Transilvania Gyula, y Gyula tuvo una hija, Sarolta, que se convertiría en madre de Hungría.

Sarolta se casó con Geza, se unieron dos estirpes y el fruto de este matrimonio fue Esteban. Esteban eliminó a todos sus rivales, unificó todas las tribus, se bautizó y fue coronado primer rey de Hungría. Pocos años después de su muerte fue elevado a los altares de la santidad. A partir de este momento se establece el ritual de coronación y las piezas fundamentales que le dan forma y la hacen legítima: la Santa Corona, el arzobispo de Esztergom y la sede de Szekesfehervar. Las reinas consortes quedaron vinculadas a la diócesis de Vezprem.

Esteban casó con una germana, Gisella de Baviera y tuvieron un hijo, Emeric, que murió joven y no llegó a reinar. El primo de Esteban, Vazul, que no pudo reinar, tuvo dos hijos que si lo hicieron, Andrés I y Bela I. La discordia enraizó entre ellos al igual que sucedió entre Caín y Abel (o Rómulo y Remo). Las hermanas de Esteban sentaron a dos reyes en el trono; Pedro Orseolo, medio veneciano e hijo de una de ellas, y Aba Samuel, medio cumano y esposo de la otra. Ambos indignos por no representar a la noble raza magiar.

Andrés I fue padre de un rey, Salomón, que pasó sus últimos días viviendo como eremita en una cueva, y Bela I de dos, Geza I y Ladislao I, que además de rey fue Santo y Caballero. Ladislao prefirió el celibato y no tuvo hijos, pero Geza I tuvo dos, y se convirtió (a partir de este momento) en el ancestro único de todos los reyes hasta Ladislao IV, conocido como “el Cumano”. Los dos hijos de Geza fueron Almos y Colomán, que se llevaban mucho peor que Caín y Abel, el segundo mandó cegar al primero, incapacitándolo para el gobierno y coronándose rey. Uno ha pasado a la historia como el Ciego y el otro como el Bibliófilo, por su amor a los libros y el afán por patrocinar la cultura. El hijo de Colomán reinó como Esteban II y el de Almós como Bela II (también cegado por su malévolo tío Colomán). Tres reyes engendró este Bela, Geza II, Ladislao II y Esteban IV, los dos últimos enfrentados al primogénito. Geza II transmitió la sangre arpádica a sus hijos Esteban III y Bela III, que tuvo dos hijos, Emerico, que fue rey y padre de Ladislao III, y Andrés II el Hierosolimitano, cruzado y figura del parlamentarismo en Europa Central. Andrés II tuvo un digno heredero en Bela IV que se las tuvo tiesas con los mongoles, una hija elevada a la santidad, Santa Isabel, y un hijo póstumo fruto de su tercer matrimonio, también llamado Esteban. Bela IV engrendró a otra santa, Santa Margarita y a otro rey, Esteban V. Esteban V fue padre de Ladislao IV el Cumano no por sangre sino por preferencias, que fue sucedido por Andrés III, hijo de Esteban el Póstumo. En 1301 moría sin heredero Andrés III y con él la legendaria estirpe de Arpad. Una nueva era comenzaba en el Reino de Hungría.


viernes, 20 de marzo de 2015

GISELA DE BAVIERA.



Aún recuerdo con cierta emoción el día que visitamos Veszprem, y en el interior de su catedral , una agradable mujer nos animó a que subiéramos al altar para contemplar la reliquia de Gisela de Baviera. Independientemente de las creencias de cada uno, aquella mujer contagiaba el entusiasmos por su más preciado tesoro, haciéndonos partícipes de su admiración y veneración por Gisela. Pero ¿quién fue Gisela de Baviera?.


Gisela, hija del duque Enrique II de Baviera, fue la esposa de Esteban I , el primer rey de Hungría, y por tanto reina consorte. Además, la reina bávara, se encargó de promover el Cristianismo en Hungría, y realizó importantes donaciones, en especial a la diócesis de Veszprem. Llegó a Hungría con un numeroso séquito de nobles y clérigos germanos que contribuyeron al desarrollo del recién nacido reino.

La estrecha relación que se estableció entre la reina y el obispado de Veszprem fue tan intenso, que el obispo de esta diócesis adquirió el derecho exclusivo de coronar a todas las reinas consortes de Hungría, a partir de Gisela.


Consorte y bien amada de Esteban, fundador del Reino húngaro, podemos estimar, que algo tuvo que influir esta Santa Mujer, beatificada en 1975, en la configuración del estado medieval de los magiares, que llegó a convertirse en el más destacado defensor del Catolicismo en toda Europa Centro Oriental.


Mi sensación al recorrer Hungría, es que para sus habitantes Gisela y Esteban deben significar algo parecido que Isabel y Fernando, Reyes Católicos, para los españoles.


jueves, 15 de enero de 2015

CATEDRAL DE SAN MIGUEL EN VESZPREM



En el año 1000, en la misma época en que Esteban era coronado primer rey de todos los húngaros, el Sínodo de Rávena aprobó la fundación del obispado de Veszprem. El rey Esteban , acompañado de su esposa bávara, Gisela, fundaron y equiparon la Catedral dedicada al Arcangel Miguel . Los documentos escritos de la época sostienen que se trata de la primera catedral de Hungría.


Gisella, y tras ellas todas las reinas de Hungría se convirtieron en las perpetuas patronas y benefactoras de la catedral. El trono se ubicó en el santuario y el obispo de Veszprem gozaba la prerrogativa de coronar a la reina.


Su interior custodia una reliquia de la primera reina de Hungría, concretamente el húmero.


La iglesia primigenia fue construida en estilo Románico, y en el siglo XIV fue quemada y reducida a cenizas por las tropas de Mátél Csák. El templo fue restaurado a partir de 1723 en estilo Barroco, adquiriendo su actual aspecto neorrománico en 1910. De época medieval quedan los muros de las naves sur y norte, y la cripta.

viernes, 12 de diciembre de 2014

SAN ESTEBAN, SÍMBOLO DE HUNGRÍA.



En el año 1000 Esteban se bautizó y abrazó la fe Cristiana, y utilizó la religión como argamasa para cimentar el Reino Medieval de Hungría. Poco después de su muerte fue elevado a la categoría de Santo, y su figura sirvió a sus sucesores para mantener (durante los momentos más difíciles) la unidad del reino.

Esteban I el Santo es uno de los más importantes símbolos de la patria húngara y (casi) no existe una ciudad del país magiar que no le brinde, de una u otra manera, un sentido homenaje. La imagen de San Esteban nos acompaña a lo largo y ancho de Hungría. Su corona, su espada, su cetro y su orbe están presentes en cualquier punto de este maravilloso país. 


Presidiendo el altar mayor de la Basílica de San Esteban en Budapest. 


En la Plaza de los Héroes - Hósok tere - en Budapest, formando parte del Monumento al Milenio. 


Esteban recibe la Santa Corona húngara.


Efigie en el Sziklakápolna, una iglesia rupestre a orillas del Danubio a su paso por Budapest. 


En compañía de su consorte, Gisela de Baviera, en Szeged


Sujetando un orbe en la basílica de Esztergom.


Pintura con cierta influencia bizantina. Esztergom.



Impresionante estatua ecuestre en Szekesfehervar.


Conmemoración de su coronación en la ciudad de Esztergom.


En el Bastión de los Pescadores, junto a la Iglesia de Matías en Buda


Esteban rey de los húngaros.


La ceremonia de coronación.


Protector de la iglesia húngara y Santo Patrón del país.


Vencedor en el campo de batalla.


Con su hijo el príncipe Emeric. Talla policromada en la Iglesia de Matías.


En los alrededores de la Catedral de Esztergom.


En su faceta de rey guerrero en la misma ciudad. 


Detalle en Veszprem.


Vidriera en la Catedral de Veszprem. 


Con su padre el Gran Príncipe Geza, en Veszprem. 


Esteban y Gisela fundadores del Reino de Hungría. Veszprem. 


lunes, 24 de noviembre de 2014

BATALLA DE VESZPREM



Cuando muere un rey, lo normal es que la sucesión al trono sea tranquila y pacífica. Pero en ocasiones esto no es así, y dos o más candidatos porfían por la corona. En estos casos, los pretendientes se muestran convencidos de poseer la razón, y la mayoría de las veces, esa razón se dirime en el campo de batalla. Precisamente esto sucedió en el 997 en tierras húngaras.

Este mismo años falleció Geza, el Gran Príncipe de los magiares, que había designado sucesor a su hijo Esteban, pero un pariente del príncipe fallecido, de nombre Cupan (Koppany), reclamó a la viuda Sarolta como esposa y alzó armas contra el heredero.

Geza había abrazado la fe cristiana, y según las costumbres llegadas de oriente, el heredero debía ser el primogénito del anterior líder. Sin embargo, las ancestrales leyes magiares predicaban otra cosa; el miembro mayor del clan, independientemente de su parentesco con el monarca fallecido, heredaba el Principado, y en esta costumbre apoyó Cupan, señor de Somogy, su reivindicación. Y como ninguno estaba dispuesto a renunciar a sus pretensiones, serían las armas las que decidiesen. La discusión concluyó en la batalla de Veszprem.

Esteban había contraido matrimonio con Gisela, princesa de Baviera, que había arribado a Hungría acompañada de nobles y caballeros alemanes, de tal manera que el futuro rey logró reunir un poderoso ejército. El conde Vencelino de Wasserburg, los caballeros Hont y Pazman y el noble húngaro Csanad, aplastaron al ejército de Cupan, apoyado por los sectores paganos contrarios a la conversión, en una llanura cercana de Veszprem.


Cupan fue derrotado, ejecutado y descuartizado. Sus cuatro extremidades fueron expuestas, como advertencia, en las principales ciudades húngaras del momento: Veszprem, Gyulafehervar (Alba Iulia), Gyor y Esztergom.  

domingo, 5 de octubre de 2014

GRAN PRÍNCIPE GEZA DE HUNGRÍA



El Gran Príncipe Geza, descendiente del noble linaje de Arpad puso los cimientos del reino de Hungría que fundó su hijo Esteban I. Geza continuó la obra política de sus antecesores y supo ver que la nación húngara no podía seguir siendo un pueblo pagano y destructor de pueblos. Para llevar a buen puerto su estrategia política, envió una delegación a la dieta imperial para negociar la paz y la cooperación de Otón I en el año 973, solicitando además que le enviase misioneros cristianos que acometieran la labor de evangelizar el país, así como la ayuda de caballeros feudales que le ofreciesen su apoyo militar.

Príncipe Geza en Szekesfehervar
Para consolidar y centralizar su poder necesitaba dominar lugares estratégicos, que eran además los territorios de señores triabales, lo que le obligaba a combatirlos. Convirtió Esztergom en la capital de sus dominios y contrajo matrimonio con Sarolta, la hija de Gyula de Transilvania, consiguiendo de esta manera el control de las regiones más orientales del país. No obstante también se sirvió de Szekesfehervar como residencia. En la Edad Media era bastante frecuente que las cortes fuesen itinerantes, al igual que la capitalidad de los reinos.


Geza se encargó de preparar el terreno para su hijo y sucesor, el futuro Esteban, al que puso como maestros y preceptores al obispo Adalberto de Praga y al abad Astrik (San Anastasio), para que lo educasen en la fe cristiana, por la que había apostado ciegamente. Además para reforzar sus relaciones con Occidente lo desposó con Gisella, la hija de Enrique II de Baviera, "el Pendenciero".


Las dos fuentes que siguen muestran la evolución histórica de la opinión acerca de Géza:
Enormemente cruel, en su furia repentina asesinó a muchos. Trató a su pueblo duramente y abusando de su autoridad […] a los que encontró en una ruta diferente, les subyugó con amenazas e intimidación. […] De burla presentó sacrificios al Dios Todopoderoso y a otros varios dioses. Cuando su prelado le reprochó por eso, respondió que era suficientemente rico y poderoso como para hacerlo.” (Thietmar, obispo de Merseburgo)

Hubo entonces un príncipe de nombre Géza quien, aunque se hundió en la forma de vida pagana, al acercarse la luz de la gracia espiritual atentamente empezó a negociar la paz que antes nunca apreció con todas las comarcas a su alrededor; permitió a los sacerdotes y monjes que se presentaran delante de él, les escuchó con gozo, encontró gusto en que la semilla de la fe verdadera plantada en su alma germinase. […] junto con su Corte creyó y se bautizó jurando poner a cada súbdito suyo al servicio de la fe cristiana.” (De la leyenda mayor del rey Esteban)



jueves, 11 de abril de 2013

SZENT ISTVÁN



Szent István o San Esteban (975 - 1038), descendiente del caudillo magiar Arpad, hijo de Géza y la Reina Sarolta, esposo de Gisela de Baviera, fue el primer rey de Hungría. Esteban I el rey que organizó el reino de Hungría murió en 1038 y casi de inmediato fue canonizado. En diciembre del año 1000 fue coronado como "Rey de los Panonios" y "Rey de los Húngaros". 



Con la espada en una mano, y la cruz en la otra, Esteban reafirmó su autoridad, derrotó a los otros aspirantes al trono, unificó los distintos clanes magiares y sentó las bases de un Reino que se convirtió en el principal baluarte del cristianismo en la frontera con el Islam y uno de los estados más importantes de Europa Centro Oriental. 



Szent István Bazilika en Budapest, la capital de Hungría.


Interior de la Basílica de San Esteban, su mano, encontrada en perfecto estado de conservación fue (y sigue siendo) objeto de veneración. Antes de llegar a esta basílica pasó por Bihar en Transilvania, Ragusa la actual Dubrovnik, Viena y finalmente Buda. Igual viajó su mano muerta, más que el propio rey en vida.



En la Edad Media los Santos y sus reliquias eran elementos que servían para unificar en torno a ellos territorios y reinos..Los nacionalismos europeos del siglo XIX buscaron sus símbolos patrios en la Edad Media. 

En Esteban I se mezcló la sangre de dos legendarios caudillos magiares, pues su padre Geza era descendiente de Arpad, y su madre Sarolta bisnieta de Tohötöm. 


Mátyas Templum, Iglesia de Matías, en la colina de Buda,  coronada por una espectacular cubierta de azulejos, rojos, blancos y verdes, colores de la bandera nacional. En este templo se coronaban los reyes de Hungría. De espaldas el rey San Esteban.


Otra estatua del omnipresente rey Esteban en la Plaza de los Héroes - Hósok tére - en el lugar donde desemboca Andráss ut, la más elegante de las avenidas que recorre, durante tres kilómetros, el núcleo urbano de Pest. 


Sziklakápolna, una peculiar iglesia rupestre excavada en las entrañas de la roca, un lugar de peregrinación fundado por los Hermanos Paulistas única orden monástica húngara. El interior de la Madre Tierra es el marco perfecto para la oración y la vida retirada. Y por supuesto, cuenta con una efigie del rey Esteban I y Santo y Patrón de Hungría. 

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