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martes, 22 de diciembre de 2015

SAN SAVA.



San Sava o (Свети Сава ) es una personalidad clave para la historia medieval serbia. Sava de Serbia, hijo de Stefan Nemanja y hermano de Esteban I Nemanjic, el primer rey de Serbia, fue arzobispo, santo y fundador de la Iglesia Ortodoxa Serbia, tras conseguir el beneplácito de Constantinopla para formalizar su propia Iglesia nacional.


Templo dedicado a San Sava en Belgrado, la capital de Serbia. 

martes, 17 de febrero de 2015

ESTEBAN NEMANJA



Si Arconte Desconocido fue el legendario líder y guía de los primeros serbios que llegaron a los Balcanes, Esteban Nemanja fue su primer soberano de importancia (aunque fue su hijo el primero en ser coronado), gran zupán de Raska, aglutinó a todos los clanes serbios bajo su autoridad y puso los cimientos del Reino de Serbia.

Esteban Nemanja pudo nacer cerca de la actual Pogdorica, hijo de Zavida, un noble serbio, reinó en Raska con ayuda de Manuel Comneno, aunque luego se enfrentó a él. Nemanja aprovechó la debilidad bizantina para crear un gran estado, extendiendo sus territorios hacia Montenegro, Dalmacia, Herzegovina y la Serbia Danubiana. Gobernó sobre los diferentes clanes serbios, a los que ofreció una cierto sentido de unidad, contribuyendo además al fortalecimiento de la iglesia ortodoxa serbia con la fundación y patrocinio de monasterios e iglesias. Además potenció la actividad comercial en especial con Venecia. 

Nemanja se casó con Ana de Serbia, que tomó los votos y pasó a ser conocida como Anastazia. De los cinco hijos que tuvo, dos de ellos consolidaron su obra política. Esteban I Nemanja fue coronado rey en 1217 con el beneplácito papal y Rastko, primer arzobispo serbio, se convirtió en piedra angular de la Iglesia Serbia y elevado al santoral como Sveti Sava (San Sava).

Los últimos años de su vida, Esteban Nemanja los pasó retirado en un monasterio situado en el Monte Athos, y tras su muerte la iglesia lo canonizó con el nombre de San Simeón. (Sveti Simeón).

domingo, 15 de febrero de 2015

ENRICO DÁNDOLO, LA CUARTA CRUZADA Y EL EQUILIBRIO DE PODER EN LOS BALCANES.



Entre los años 1202 y 1204, el octogenario dux veneciano Enrico Dándolo, con la colaboración intestimable de Bonifacio de Montferrato, dirigió la Cuarta Cruzada sobre Constantinopla, conquistando la capital de un Imperio que intentaba a duras penas aferrarse a la vida, aceleró el proceso de descomposición del Imperio Bizantino y propinó el golpe definitivo del que nunca llegó a recuperarse. 

El papa Inocencio III exhortó a los príncipes europeos a participar en una nueva cruzada, con Egipto como principal objetivo. El dux veneciano consiguió reconducir los ánimos y objetivos cruzados en beneficio de la propia Serenissima República de San Marcos. Una Cruzada descarriada, en palabras de Steve Runciman, reconocido especialista en el tema, que terminó con la conquista y saqueo de la ciudad fundada por Constantino el Grande. La victoria de los cruzados produjo un auténtico cataclismo en los Balcanes y el Adriático, y una ruptura definitiva de los equilibrios de poder en la región, que hasta entonces habían basculado entre Hungría y el Imperio Bizantino. 

Antes de ese año, en 1187, Bizancio había perdido Dalmacia, Croacia y Servia, había tenido que reconocer el Segundo Imperio Búlgaro. El príncipe serbio Esteban Nemanja unificó los clanes servios y se convirtió en el gobernador de varios principados. Mientras que los búlgaros aprovechando las convulsiones de la Tercera Cruzado proclamaron el Segundo Imperio Búlgaro y se convirtieron durante un tiempo en el rival a batir en la región. 

Tras la conquista de Constantinopla se produjo el pacto conocido como "Partitio Romaniae" en virtud del cual los príncipes que participaron en la Cruzada se repartieron parte del Imperio Bizantino con el beneplácito veneciano. De esta manera se rompió la unidad orgánica bizantina y fue sustituida por un conjunto de pequeños estados feudales, y perdió cualquier control e influencia sobre las regiones balcánicas y adriáticas. 


Se crea el Imperio Latino con capital en Constantinopla, siendo coronado emperador Balduino IX conde de Flandes, con el nombre de Balduino I, el Reino de Salónica, del que dependían Acaya y el ducado de Atenas será concedido a Bonifacio Montferrato, uno de los principales protagonistas de este expolio territorial, el Imperio de Trebisonda centralizado en Armenia, el Imperio de Nicea y el Despotado del Epiro con Miguel I Comneno Ducas al frente. Ni que decir tiene que muy pronto surgen desavenencias y conflictos entre ellos, encrespando más aún la situación. 

Venecia, que antes de lanzarse a depredar Constantinopla, había arrebatado la ciudad dálmata de Zadar al Reino de Hungría, se reservó algunas bases territoriales, como Durazzo (Durrës), Modón, Corón, archipiélago del Egro, Creta, únicamente las que sabía que podía defender y conservar, y de esta manera lograba una posición de preeminencia por encima de sus rivales italianas, Génova y Pisa. 

En las décadas siguientes se produjeron nuevas fundaciones, como por ejemplo el Reino de Serbia, cuyo primer rey coronado, Esteban I Nemanjic, fue reconocido por el papado en 1217 o el Reino de Albania creado por Carlos de Anjou en los territorios que había arrebatado al Despotado del Epiro. 

Todos estos cambios territoriales y la ausencia de una poder omnímodo que pudiese aglutinar toda la potencia militar y humana de la región, trastocó todo el sistema defensivo de la Cristiandad. 

Desde los comienzos de su Imperio, Bizancio había sido el guardián de Europa contra el Oriente infiel y el Norte bárbaro. Se opuso a ellos con sus ejércitos y los amansó con su civilización. Pasó por muchos períodos angustiosos, cuando parecía que había llegado su hora, pero nasta entonces siempre sobrevivió. A fines del siglo XII , estaba enfrentado con una larga crisis, cuando el daño a su fuerza en hombres y a su economía originado por las conquistas turcas en Anatolia, un siglo antes, empezó a surtir todo su efecto, aumentado por la enérgica rivalidad de las ciudades mercantiles italianas. Pero, tal vez, habría demostrado nuevamente su elasticidad y hubiese podido reconquistar los Balcanes y gran parte de Anatolia, y su cultura habría seguido proyectando su ininterrumpida influencia sobre los países en torno.
Runciman. 
Historia de las Cruzadas III. 
El Reino de Acre y las últimas Cruzadas.

La acción del dux veneciano y los ejércitos cruzados supusieron un duro golpe para el Imperio Bizantino del que nunca pudo reponerse, abonando una creciente debilidad  que sería aprovechada más tarde por los turcos. Ninguno de los estados creados de los despojos territoriales bizantinos fue lo suficientemente fuerte para imponerse a los demás, ni mucho menos, para detener el avance otomano. 

domingo, 1 de junio de 2014

LAS MURALLAS DE DUBROVNIK



La República de Ragusa (actual Dubrovnik) fue uno de los más potentes estados del Mediterráneo Central durante la Edad Media y la única ciudad adriática que pudo resistir el avance veneciano en aquellas costas. Uno de los principales factores que contribuyeron a conservar su autonomía hasta época napoleónica fue su imponente entramado defensivo, formado por torreones, baluartes, fuertes y una muralla que rodea (y cierra) completamente el núcleo urbano.  



En el siglo XII se erigieron las murallas de la ciudad, en croata Dubrovacke gradske, construidas con roca caliza, alrededor de la ciudad nueva, para intentar protegerse y defenderse de las amenazas llegadas tanto de Oriente como de Occidente. Numerosas adiciones y fortificaciones, su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, han hecho de estas murallas medievales de las mejor conservadas de Europa. Como si de una auténtico milagro se tratase, después de un pasado turbulento y un durísimo asedio durante los años '90, los orgullosos muros de la ciudad aún permanecen en pie.



Una fortificación jalonada con fortines, bastiones y torreones, que se extiende durante unos dos kilómetros, elevándose hasta los 25 metros de altura. Hoy son centenares de turistas los que tratan de asaltarlos. El cerco de murallas está reforzado por tres torres circulares y catorce cuadrangulares, cinco bastiones, dos grandes y angulares fortificaciones y el Fuerte de San Juan. El foso que rodeaba parte de la ciudad contaba con más de 120 cañones que hacían mucho más férrea y efectiva su defensa. 


A lo largo de su turbulenta historia, muchas han sido las ocasiones en que Ragusa ha dado muestras de lo formidable de sus murallas y de su capacidad para la resistencia. Entre 866 y 867 aguantó quince meses de asedio sarraceno contando con la ayuda de la flota bizantina enviada por Basilio I. En 948 los venecianos intentaron conquistar la ciudad y los ragusanos atribuyeron la victoria a San Blas. También Stefan Nemanja, Gran Príncipe de Raska, fue derrotado en las puertas de Ragusa en 1185, que en esta ocasión contaron con la ayuda de los fieros normandos. En 1205 venecianos y cruzados se aposentaron en Dalmacia y a Ragusa no le quedó más remedio que abrirle sus puertas y en 1451 el poderoso señor de bosnia Stjepan Vukci Kosaca se vio obligado a levantar el sitio. 



Trdava Lovrijenac, o Fuerte de San Lorenzo, situado en una especie de islote frente a la ciudad, para asegurarse la lealtad de la guarnición, ésta, se sustituía cada treinta días, y además únicamente se les proporcionaban víveres para ese tiempo.


Trdava Bokar, defendía una de las puertas principales, la Puerta de Pile. Diseñada en el siglo XV por el arquitecto florentino Michelozzo di Bartolommeo, que fue invitado a Ragusa para dirigir la defensa de la ciudad tras la caída de Constantinopla. El fuerte Bokar está considerado uno de los más hermosos ejemplos de armonía y funcionalidad de la arquitectura defensiva. 


El Fuerte Revellin, exento, protegía y defendía el acceso a la ciudad a través de la Puerta Ploca, y también tiene controlado el puerto. Fue construido en 1462, y diseñado por Antonio Ferramolino, tras la caída de Bosnia y el recrudecimiento de la amenaza otomana. El nombre deriva del término rivelino (revellin) que hace referencia a la obra defensiva construida frente a la puerta de la ciudad. 


La no tan importante entrada norte, Sjeverna gradska vrata, está defendida por la St. James Tower. 


Las murallas marítimas se extienden desde del Fuerte Bokar en el Oeste, y el Fuerte de San Juan en el sur, y la Fortaleza Revelín, y su cometido era defender a la República de Ragusa de los ataques marítimos, especialmente de la marina veneciana. 


Las imponentes murallas terrestres se extienden desde Trdava Bokar hasta el Fuerte Revellin. 


El Fuerte de San Juan - Trdava sv. Ivana - cumplía la función de proteger la entrada del puerto, uno de los lugares más importantes de la ciudad, a través del cual los comerciantes ragusinos controlaban gran parte del Adriático. Consiguió en varias ocasiones evitar el acceso de piratas y otras naves enemigas. 


Tvrdava Minceta, desde el norte ejerce el dominio sobre toda la ciudad, se yergue como una auténtica torre del homenaje, señera y señora de todo el entramado defensivo. Mencetic era la familia propietaria de los terrenos donde se construyó la torre. 


Además de murallas y torres que defendían la ciudad de Dubrovnik, la República de Ragusa, también contaba con núcleos cercanos fortificados, como Ston. La gran muralla de Ston, situada varios kilómetros al norte de la capital ragusina, formaba parte del sistema defensivo de la República. 


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