Mostrando entradas con la etiqueta Cid Campeador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cid Campeador. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de marzo de 2025

CICLO CIDIANO EN EL PUENTE SAN PABLO EN BURGOS.

 


Ocho esculturas, de otros tantos personajes (más o menos históricos) relacionados con el Cid están colocadas en el Puente de San Pablo de la capital burgalesa sirviendo de cortejo a la estatua ecuestre del Campeador. El puente conecta la plaza de Mío Cid con la plaza del Conde Castro. Las obras fueron realizadas entre 1953 y 1055 por el artista Joaquín Lucarini. Los personajes en cuestión son:




Doña Jimena, amante esposa de Rodrigo Díaz de Vivar, y soberana del Principado de Valencia entre 1099 y 1102.



Diego Rodríguez, único hijo varón del Cid, muerto en la batalla de Consuegra combatiendo a los almorávides.



San Sisebuto fue abad del monasterio de San Pedro de Cardeña lugar donde el Cid dejó a su esposa y sus hijas cuando marchó al destierro. Curiosamente San Sisebuto no aparece en el cantar de Mio Cid (al menos no con su nombre).



Jerónimo de Perigord fue un clérigo, que según el cantar, acompañó al Cid durante sus campañas y como recompensa recibió el obispado de Valencia cuando fue conquistada por el paladín de Vivar.



Martín Antolínez, el burgalés más cumplido, astuto compañero de aventuras del Campeador.



Álvar Fañez, conocido históricamente como Minaya, sobrino de Rodrigo y uno de sus hombres de confianza.



Martín Muñoz, acompañó al Cid en el destierro y en algunas batallas. Más tarde se convirtió en conde de Coimbra.



Ben Galbón, amigo de Rodrigo el Campeador y alcaide de Molina de Aragón.




martes, 18 de febrero de 2025

SOTOPALACIOS Y EL ADELANTADO MAYOR DEL REINO DE CASTILLA.


 


A dos kilómetros de Vivir, Sotopalacios, un pueblo y un enorme castillo situado en la ruta de Carlos V. La sombra del Cid, la épica de sus victorias y el drama de sus destierroes es alargada por estos páramos burgaleses.




Sotopalacios, ubicada junto al río Urbiena, afluente del Arlanzón como el río de la ciudad, también nació como una población vinculada a Burgos. Localidad cabecera de la Merindad del río Ubierna. La fortaleza de Sotopalacios fue la residencia del Adelantado de Castilla, que desde sus muros y torres ejercía su jurisdicción. A lo largo de su historia fue pasando de familia en familia de la nobleza hispánica.


La submeseta norte está llena de pequeños pueblos de larga historia, rodeados de Naturaleza, que desprenden un encanton especial. Muchos de ellos, afortunadamente, no aparecen ni en guías, ni en listas blogueras, ni en recomendaciones de las insulsas redes sociales. Sotopalacios es un buen ejemplo de lo que hablo.




El topónimo Sotopalacios hace referencia a soto, masa de árboles, y a palacios, o casas grandes en su acepción medieval. La localidad se ubica en la Merindad del río Urbiena, que es un municipio que se inserta en la comarca que rodea a la capital burgalesa, el Alfoz de Burgos. A orillas del Urbiena, frente al castillo, se puede oler la historia de Castilla.




La historia de Sotopalacios, la documentada, la cierta, comienza a raíz de la fundación de Burgos, y su fortaleza en el año 884 por el conde Diego Porcelos. Por su cercanía a la capital, la población fue ganando cierta importancia, y en el siglo XII ya aparece como cabeza de la Merindad de Urbina, puesto que el rey Alfonso VIII poseía aquí la bodega regia o cillero donde ingresaba sus rentas agrícolas.




Aunque popularmente se conoce como Castillo del Cid, nada tiene que ver con el héroe de Vivar. La fortaleza actual data del siglo XIV. Fue construida por los Manrique, y perteneció sucesivamente a los Padilla, los duques de Lerma, los duques de Segorbe y Cardona, los duques de Medinaceli, y los duques de Feria, titulares todos ellos del Adelantamiento Mayor de Castilla. Los Adelandatos de Castilla, impartían justicia desde aquí a todas sus tierras de realengo.






El castillo es obra humana, pero el río y el bosque de ribera adyacente nada le envidia en belleza. Esa vegetación de ribera permite disfrutar de la biodiversidad que ofrecen estos bosques situados a orillas de los ríos. Auténticos corredores verdes. Los sotos y márgenes de los ríos son lugares elegidos por especies tan características como chopos, álamos, sauces y fresnos.




Una vieja tradición sitúan el nacimiento del Cid en uno de los desaparecidos barrios de Sotopalacios, el barrio de Viallenetro, en base a una nota aparecida en el libro de la Crofadía de Nuestra Señora de Acorro de Sotopalacios en la que dice: “Nuño Laínez, abuelo de dicho Cid […] labró una casa fuerte y grande de tapias en un gran soto de robles en que vivió junto a la Villa de Dentro [...]”.




Jimena en soledad

Jimena rehén encarcelada

Jimena dejando pasar noches

y auroras sin gemir

porque habías de ser tan fuerte

como el que en buen hora nació,

el desterrado”.


Mª Teresa León.

jueves, 12 de octubre de 2023

GUERRILLA, TERRORISMO, SÍMBOLOS Y PROPAGANDA.

 


En el contexto de la conquista romana del interior peninsular, allá por el siglo II a.C. el pretor Servio Sulpicio Galba, con la excusa de cederles unas tierras para que se dedicasen a trabajarlas y abandonasen el bandolerismo, engañó y masacró a varios miles de lusitanos. Los lusitanos acudieron confiados a la reunión con Galba y se encontraron con el acero de las espadas de los legionarios. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron pasados a cuchillo. Unos cuantos consiguieron escapar a la masacre, se refugiaron en las montañas y en poco tiempo se organizaron para plantar frente al invasor. Como líder eligieron a Viriato.


Viriato aglutinó a su alrededor un ejército disciplinado que recurría a la guerrilla y la emboscada para derrotar uno tras otro a todos los orgullosos generales que llegaban desde Roma. Para la autoridad romana Viriato era un bandolero, un ladrón, un simple salteador de caminos. No es un rey legítimo, ni un senador, con el que se pueda dialogar o mantener relaciones diplomáticas. Pero en política es tan fácil cambiar de opinión como de camisa, y tras una nueva derrota el Senado otorgó a Viriato el título de amigo del pueblo romano. Como bien sabemos, Roma, ni paga a traidores, ni respeta pactos que van en contra de sus intereses, de tal manera que recurrió a la ambición de unos amigos de Viriato que lo asesinaron vilmente una noche mientras dormía. Los miembros del senado brindaron con júbilo cuando llegó al noticia de la muerte de Viriato. Un problema menos.


Dos milenios más tarde, los nacionalistas románticos del siglo XIX recuperaron las figuras del bandolero Viriato, el traidor Arminius, o la rebelde Boudicca, para convertirlos en símbolos nacionales, en piedras angulares de los estados nación que estaban irrumpiendo para modificar radicalmente el mapa de Europa y transformar profundamente la vinculación entre gobernantes y gobernados. Un ladrón como Viriato o un traidor como Arminius se acabaron convirtiendo en héroes, en mitos fundacionales de la nación. Lo mismo ocurre con el Cid Campeador, un señor de la guerra, un mercenario, un extraordinario hombre de armas, pero que únicamente se mantuvo fiel a sí mismo, y con la famosa resistencia francesa considerada como un grupo de terroristas por el legal régimen de Vichy. O para la Corona Inglesa, que los amotinados de Boston eran unos alborotadores que había que someter sí, o si. El que ayer fue un hereje puede ser hoy un santo, el traidor un patriota y el mercenario un defensor de la nación.


¿Terrorismo o acción armada?, ¿ejército regular o guerrilla?, ¿soldado patriota o mercenario a sueldo?. ¿Víctima civil o militar?. Como si los militares no fuesen personas. Las palabras nunca son inocentes. El terrorismo, la guerrilla, el corso, algunas formas de bandidaje, el boicot, el sabotaje, son maneras diferentes (y complementarias según los casos) de hacer la guerra. Y en las guerras no hay ni malos, ni buenos, ni existen heroicidades, solo existen intereses y ambiciones. En la guerra hay destrucción, dolor y muerte. Esto vale para cualquier época, y lugar de nuestra historia común.


La guerra la hacen personas, como tú, y como yo. Bueno, como yo no, nunca empuñaría un arma. Mi elección es siempre la vida. Los militares, antes de ser soldados, son personas, y son personas que podrían decidir no combatir. No mira, no vamos a entrar en combate. No lucharemos en una guerra cruenta para que cuando a ti y a tu enemigo se os ocurra, firméis un acuerdo de paz y brindéis felices por ello, mientras mi cuerpo yace inerte en tierra de nadie. La historia alabará tus triunfos, la nación te rendirá honores de héroe, y nuestra sangre derramada solo habrá servido para dejar familias rotas, hijos huérfanos y madres desconsoladas. A lo mejor, elegir la vida en lugar de la patria es la opción acertada.

miércoles, 25 de enero de 2023

SOFÍA LOREN Y GENEVIEVE PAGE.

 


Sofía Loren y Genevieve Page, Doña Jimena y Urraca de Zamora, sus personalidades llegaron, por momentos, a eclipsar a la del propio Cid, y protagonizaron un auténtico duelo de titanes. Los minutos que aparecen juntas (que no revueltas) en pantalla, valen su precio en oro. La verdadera lid, el duelo más importante no es precisamente el que tiene lugar en la arena. 

jueves, 24 de junio de 2021

JERÓNIMO DE PERIGORD.



Jerónimo de Perigord, fue un clérigo francés, muy vinculado a la monarquía de Alfonso VI, a través de su yerno, Raimundo de Borgoña. Es posible que Jerónimo llegase a la península Ibérica de la mano del arzobispo de Toledo, el también francés, Bernardo de Sedirac. No obstante, como tantas cosas en la historia, no es segura la existencia de la relación entre ambos clérigos. Cuando el Cid conquistó Valencia, recurrió a Jerónimo que se puso al frente del obispado de la ciudad levantina. No pudo conservar por mucho tiempo su silla episcopal, con la muerte del Cid y los almorávides como nuevos señores de la ciudad, Jerónimo decide abandonar Valencia. Cuando llegó Castilla, Raimundo de Borgoña, encargado de repoblar las tierras que iba conquistando su suegro, le encargó restaurar las sedes de Salamanca y Zamora. Más tarde también se convirtió en el obispo de Ávila. Una tradición sostiene que cuando llegó a Salamanca, trajo consigo el famoso Cristo de las Batallas, que solía acompar al Cid en sus campañas militares y que actualmente está depositada en la Catedral Nueva. A su muerte, Jerónimo fue enterrado en este templo. El Jerónimo literario lo podemos leer en los versos del Mio Cid, un hombre de letras, pero también de armas. Algún investigador, como Javier Sainz Moreno, para quien el autor del Cantar habría que situarlo dentro del Mester de Clerecía, es el propio Jerónimo el creador del Cantar de Mio Cid. Por mi parte, una tarde de finales de verano, lo encontré mientras paseaba por Burgos, en puente de San Pablo, acompañando a otras figuras vinculadas, de una u otra manera, con el Cid Campeador. El obispo Jerónimo no quiso desvelarme el secreto.

sábado, 4 de mayo de 2019

ALVAR FAÑEZ “MINAYA”.




Un primo o sobrino de Rodrigo Díaz de Vivar, el legendario Cid Campeador, Alvar Fañez, conocido como Minaya fue uno de los guerreros y lugartenientes más destacados del monarca leonés Alfonso VI, al que acompañó en la celebrada conquista de Toledo. Este infanzón y reputado militar aparece mencionado en el Poema de Almería y en el Cantar de Mio Cid, como compañero de armas del Campeador. Alvar Fañez, además de conquistador de ciudades (como Guadalajara o Medina del Campo), se convirtió en el gran defensor de la frontera del Tajo, ante los feroces ataques de los almorávides.






sábado, 8 de abril de 2017

MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE OÑA.



La historia de la Edad Media se escribió en los monasterios, convertidos en bibliotecas y centros culturales de la época, especialmente en los primeros siglos medievales, cuando la vida urbana sufrió un fuerte retroceso. Una de las cunas de Castilla es el Monasterio de San Salvador de Oña.


En el año 1011 el conde de Castilla Sancho García fundó el monasterio de San Salvador, que frente a Leyre y Nájera, se convirtió en panteón regio. La propia hija de Sancho, Santa Tigridia sirvió como abadesa hasta la reforma de 1033. La comunidad primitiva asentada en Oña tenía naturaleza mixta.


El abad Íñigo, designado como tal por Sancho III de Navarra, introdujo la reforma de Cluny y a partir de entonces el monasterio se convirtió en el centro religioso más destacado de Castilla. En el altar mayor, una arqueta trabajada en plata y bronce, custodia los restos del influyente abad.


La orden de San Benito permaneció en Oña hasta la desamortización de Juan Álvarez Mendizábal en el siglo XIX. Más tarde fue transformado en Universidad Pontificia por los jesuítas y ya en época plenamente contemporánea fue transformado en un manicomio. Por todos estos avatares poco queda del mobiliario e instalaciones monásticas.


Junto al monasterio abre sus puertas la iglesia abacial, donde nos reciben impertérritos los reyes enterrados aquí.


En el conocido como Pórtico del Cid, depositó el campeador el cuerpo sin vida de su rey Sancho II, para que la comunidad benedictina le diese cristiana sepultura.


Mil años de arquitectura, complicado distinguir y diferenciar la cantidad de estilos superpuestos. Se fueron derribando torres, muros y bóvedas para acometer las pertinentes reconstrucciones y reformas; de esta manera, el mundo medieval desapareció completamente.


Capilla Mayor, Sillería Coral y Panteones, la joya artística de Oña. Aquí la madera sustituyó a la piedra y al oro, configurando un espacio original y sobrecogedor. Los sarcófagos tallados durante el siglo XV en madera de boj y de nogal son de gran valor artístico. 


Panteón Real y Condal; a la derecha el conde Sancho García, su esposa Urraca, el hijo de ambos el infante don García, y dos hijos de Sancho IV el Bravo; Alfonso y Enrique (infantes). A la izquierda Sancho II de Castilla, Sancho III el Mayor rey de Navarra y su esposa doña Mayor, y el infante don García, hijo de Alfonso VII.


Otra tumba para el rey don Sancho III de Navarra. ¿O es esta la auténtica?. En San Isidoro de León aseguran que Fernando I trasladó a la capital del reino los restos de su padre. Por supuesto, en Oña piensan de otra manera.


Alfonso X el Sabio visitó el monasterio en su niñez, quedó fascinado por su belleza y le dedicó una de sus cantigas a la Virgen de Santa María de Oña.



El claustro de los caballeros, gótico-flamígero, organiza la estructura del monasterio y sirve de nexo de unión con la iglesia. Simón de Colonia fue su constructor entre los años 1503 y 1508. A lo largo del muro de la Ala de los Caballeros, se disponen sepulcros que corresponden a algunos condes de La Bureba.  


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...