A
dos kilómetros de Vivir, Sotopalacios, un pueblo y un enorme
castillo situado en la ruta de Carlos V. La sombra del Cid, la épica
de sus victorias y el drama de sus destierroes es alargada por estos
páramos burgaleses.
Sotopalacios,
ubicada junto al río Urbiena, afluente del Arlanzón como el río de
la ciudad, también nació como una población vinculada a Burgos.
Localidad cabecera de la Merindad del río Ubierna. La fortaleza de
Sotopalacios fue la residencia del Adelantado de Castilla, que desde
sus muros y torres ejercía su jurisdicción. A lo largo de su
historia fue pasando de familia en familia de la nobleza hispánica.
La
submeseta norte está llena de pequeños pueblos de larga historia,
rodeados de Naturaleza, que desprenden un encanton especial. Muchos
de ellos, afortunadamente, no aparecen ni en guías, ni en listas
blogueras, ni en recomendaciones de las insulsas redes sociales.
Sotopalacios es un buen ejemplo de lo que hablo.
El
topónimo Sotopalacios hace referencia a soto, masa de árboles, y a
palacios, o casas grandes en su acepción medieval. La localidad se
ubica en la Merindad del río Urbiena, que es un municipio que se
inserta en la comarca que rodea a la capital burgalesa, el Alfoz de
Burgos. A orillas del Urbiena, frente al castillo, se puede oler la
historia de Castilla.
La
historia de Sotopalacios, la documentada, la cierta, comienza a raíz
de la fundación de Burgos, y su fortaleza en el año 884 por el
conde Diego Porcelos. Por su cercanía a la capital, la población
fue ganando cierta importancia, y en el siglo XII ya aparece como
cabeza de la Merindad de Urbina, puesto que el rey Alfonso VIII
poseía aquí la bodega regia o cillero donde ingresaba sus rentas
agrícolas.
Aunque
popularmente se conoce como Castillo del Cid, nada tiene que ver con
el héroe de Vivar. La fortaleza actual data del siglo XIV. Fue
construida por los Manrique, y perteneció sucesivamente a los
Padilla, los duques de Lerma, los duques de Segorbe y Cardona, los
duques de Medinaceli, y los duques de Feria, titulares todos ellos
del Adelantamiento Mayor de Castilla. Los Adelandatos de Castilla,
impartían justicia desde aquí a todas sus tierras de realengo.
El
castillo es obra humana, pero el río y el bosque de ribera adyacente
nada le envidia en belleza. Esa vegetación de ribera permite
disfrutar de la biodiversidad que ofrecen estos bosques situados a
orillas de los ríos. Auténticos corredores verdes. Los sotos y
márgenes de los ríos son lugares elegidos por especies tan
características como chopos, álamos, sauces y fresnos.
Una
vieja tradición sitúan el nacimiento del Cid en uno de los
desaparecidos barrios de Sotopalacios, el barrio de Viallenetro, en
base a una nota aparecida en el libro de la Crofadía de Nuestra
Señora de Acorro de Sotopalacios en la que dice: “Nuño Laínez,
abuelo de dicho Cid […] labró una casa fuerte y grande de tapias
en un gran soto de robles en que vivió junto a la Villa de Dentro
[...]”.
“Jimena
en soledad
Jimena
rehén encarcelada
Jimena
dejando pasar noches
y
auroras sin gemir
porque
habías de ser tan fuerte
como
el que en buen hora nació,
el
desterrado”.
Mª
Teresa León.