Mostrando entradas con la etiqueta Al Andalus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Al Andalus. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de febrero de 2026

MOLINO DE LA CUEVA.

 


Entre Los Gallardos y Alfaix (provincia de Almería), a orillas del río Aguas, excavado en una de las paredes del cañón que esculpen las aguas fluviales, se enclava el curioso Molino de la Cueva (1.400 – 1.700) 
 




Construido con sillería y mampostería, presenta planta irregular y un único vano. Una rareza tipológica, que tal vez, nos hable de su antigüedad. 

 


Un entorno humanizado, pero también asalvajado, típico del árido sureste peninsular. El río Aguas, sin embargo, constituye un auténtico oasis de humedad y vida, en medio del medio subdesértico almeriense. 

 




 

domingo, 30 de noviembre de 2025

HERVIDEROS EN CARRIÓN DE CALATRAVA.

 

 


 Zona volcánica, aguas calientes y tradición termal manchega. A unos tres kilómetros de la fortaleza de Calatrava la Vieja, en el municipio de Carrión de Calatrava, en el paraje conocido como la Dehesa, encontramos un ejemplo de hervidero manchego. 

    


Estos hervideros de Carrión se conocen, al menos, desde época islámica. Una compilación anónima de tradiciones andalusíes escrita hacia finales del siglo XIV afrimaba que “cerca de Calatrava brota un manantial de agua tan amarga como el más ácido vinagre e imposible de beber; sin embargo, si se llena con ella un odre y se agita, pierde la acidez y se hace potable . . . “. Desde entonces el lugar ha sido objeto de la atención por parte de geógrafos, cronistas y médicos. 




    Estos hervideros de Carrión funcionaron como balneario termal, durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, período durante el cual adquirieron cierta fama y renombre en la comarca. En esta centuria las aguas fueron clasificadas como frías (15ºC), claras, transparentes, inodoras y acídulo-carbónicas sin hierro. Estaban especialmente indicadas para el tratamiento de afecciones venéreas y erupcions cutáneas. Abandonado en la década de los ‘40 del siglo XX. El aspecto actual se debe a la profunda restauración llevada a cabo en el año 2008. 

sábado, 15 de noviembre de 2025

CALATRAVA LA VIEJA.





Huyeron despavoridos los caballeros templarios, cuya fama de invencibles les precedía, incapaces de contener el avance almohade. Los hermanos calatravos se hicieron cargo de la fortaleza y fundaron su propia orden de caballería.

 


Dentro del recinto que encierran estas murallas y torreones, se ubica la casa matriz de la Orden de Calatrava que terminó marcando la historia de la región. Andando el tiempo dieron nombre a toda la comarca, el Campo de Calatrava, y apellido a las sencillas poblaciones que la habitan. 

 


Amplios son los horizontes del Campo de Calatrava. Perséfone regresa del inframundo cargada de vitalidad al comienzo de cada primavera. Sus lágrimas de alegría y los suspiros que nacen en su pecho, llenan estos campos de vida y color. 



 
Un enclave de gran importancia estratégica, en el corazón de la submeseta sur, una encrucijada equidistante a dos centros políticos de primer nivel, Córdoba y Toledo. Ahí radica su indudable valor geopolítico. Su control permite dominar su entorno y los caminos que por aquí pasan. En palabras del sultán Yusuf b. Tasufín “La cabeza de al-Andalus es Toledo y su pico Calatrava y sus garras Granada y sus alas, la derecha el poniente y la izquierda el levante”. Hasta mediados del siglo XIII por aquí pasaban la ruta principal entre Toledo y Córdoba, los caminos que iban de Mérida a Zaragoza, y del Atlántico a Levante. Este nudo de comunicaciones generó un intenso tráfico comercial, y convirtió Calatrava, y su poderosa fortificación, en un baluarte clave en el sistema defensivo de la submeseta sur. Asomado a una de sus murallas, oteo el horizonte, detengo la mirada en la llanura y me pregunto ¿utilizaría alguno de estos caminos Alonso Quijano “el Bueno”?. 

 

En el espacio que podemos contemplar desde el cerro no existen ni ciudades, ni fábricas, ni ninguna otra infraestructura visible. Estas tierras han sufrido pocas modificaciones durante las últimas centurias. Y las ruinas, estas ruinas, son la perfecta metáfora de lo inevitable, de lo que ya no tiene vuelta atrás.

 

Nos trasladamos a los orígenes. Los primeros vestigios de ocupación son de época omeya (año 785). En esa época Calatrava desempeñó un destacado papel en las luchas civiles entre los muladíes de Toledo y el poder central cordobés, así como en las diversas rebeliones bereberes que acontecieron durante los siglos VIII y IX. En el 853 fue asaltada y destruida por los rebeldes toledanos, e inmediatamente fue reconstruida por orden del emir Muhammad I. La importancia de la plaza comenzó a crecer. A partir de este momento fue capital de una extensa región y se convirtió en el principal punto de apoyo del poder cordobés en la zona, siendo el núcleo más poblado entre Córdoba y Toleda hasta el siglo XIII. Después de la ruptura del Califato en el año 1031, Calatrava gozó durante un tiempo de cierta autonomía, al tiempo que las poderosas taifas de Sevilla, Córdoba y Toledo se disputaban su control. Finalmente acabó integrada en los dominios de la taifa de Toledo.

 

 
El rey Alfonso VII tomó Calatrava en el 1147 y la convirtió en el baluarte cristiano más avanzado en el frente. En un primer momento la entregó a la Orden del Temple, que la abandonó pronto ante la incapacidad para defenderla. En 1158 fue concedida a la Orden del Císter, lo que dio lugar al nacimiento de la primera orden militar autóctona de la península, que adoptó el propio nombre del emplazamiento. Después de la batalla de Alarcos (1195) los almohades se hicieron con el control del enclave. Finalmente Alfonso VIII retomaría Calatrava pocos dís antes de la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Esta vez de forma definitiva.




Sin embargo los mejores tiempos de Calatrava habían quedado atrás. A partir de este momento Calatrava comenzó su decadencia. Alejada de la nueva frontera y enclavada en una región con una decreciente importancia estratégica, no era ya una sede adecuada para la Orden. La cabeza de la orden se trasladó en 1217 al Castillo de Dueñas, aumentaron sus defensas y la rebautizaron como Calatrava la Nueva. Desde aquel entonces , Calatrava la Vieja, fue una encomienda más de la orden, trasladándose en el siglo XV a un nuevo emplazamiento.




En la vieja ciudad de Calatrava podemos destacar cuatro partes, la muralla que ocupa el pequeño cerro amesetado junto al río Guadiana, el alcázar, con una extensión de 3.500 m² (en torno a él se concentran los principales elementos defensivos), el foso, que la convertía en una verdadera isla difícil de asalta, y la medina, con sus viviendas, talleres y mercado, que ocupaba la mayor parte del recinto amurallado. 




La muralla de la medina, en gran parte, es de época omeya. Tiene casi un kilómetro de perímetro y estaba protegida por al menos treinta y cinco torres de flanqueo, todas ellas, en origen, de planta cuadrangular. 



 
Entre la puerta de la medina y el alcázar, en el frente sur, se conservan las tres torres más completas. Dos de ellas son huecas y están construidas con mampostería encofrada sobre zócalos de sillares. La tercera, situada entre las otras dos, es una poderosa torre pentagonal en proa. En origen era una torre albarrana, y en el siglo XII, con el propósito de alojar máquinas de guerra para la defensa de la fortaleza, se amplió su superficie mediante un forro perimetral de tapial sobre zócalo de sillares, que la convirtió en la torre pentagonal en proa que aún podemos admirar.

 

 
Caminamos a los pies de la muralla por el viejo foso. Excepto el frente norte, que estaba protegido por el río, y se situaban las corachas, el resto del recinto se encuentra rodeado por un foso artificial, excavado en la misma roca del cerro. Tenía unos 750 metros de recorrido y una profundidad de cuatro metros.




Una coracha es un lienzo (o brazo) de muralla que sirve para proteger la comunicación entre la fortaleza y un punto concreto cercano a la fortificación. Lo más habitual es utilizarlas para proteger el acceso al agua. En Calatrava se han identificado cuatro corachas que permitían la recogida y conducción del agua del Guadiana de forma constante y segura. 

 



Una de las corachas más destacadas es la de la medina. Jalonada por cinco torres-contrafuerte se adentra 80 metros en el río. La diferencia de altura de casi veinte metros entre el río y el interior de la ciudad se superaba mediante un sistema de ruedas hidraúlicas movidas por la corriente del río. El agua fluía por un canal abierto sobre el brazo de la muralla que se adentraba en la ciudad. Aguas abajo un muro paralelo a la coracha impedía que el agua captada se mezclara con el agua sucia procedente del foso.

 

 
 
En la arquitectura militar islámica eran muy características las entradas en recodo, que obligan a realizar un recorrido con varios quiebros, para facilitar la defensa (y en especial para evitar la irrupción de caballerías). En Calatrava se han documentado dos puertas de este estilo. Una de ellas permitía la entrada a la ciudad por el sur, después de cruzar un puente de varios arcos que servía para salvar el foso y una rampa que daba acceso a la medina.




La medina constituye el núcleo principal de la vida urbana y en ella habitaba la población civil. Son pocos los restos visibles actualmente. 




El alcázar es el elemento clave de la fortaleza, en origen representa el poder central cordobés en Calatrava. Albergaba el centro de poder de la ciudad, por lo que congrega los elementos defensivos más destacados. Con posterioridad se instalaron en su interior las dependencias de la Encomienda de la Orden de Calatrava (siglos XIII – XV), que ocuparon las mayor parte de la superficie del alcázar, y se distribuyeron alrededor de un pequeño claustro entre la iglesia y el aljibe. En esos dos siglos se realizaron continuas reformas construyendo todo lo necesario para la autosuficiencia de la plaza; herrerías, hornos, habitaciones con hogares, la iglesia . . .





En el interior del alcázar se conservan varias estructuras de época andalusí, como la gran sala de audiencias del siglo XI. 




 

El ábside templario construido entre 1150 y 1157 es la más antigua construcción templaria conocida en el Reino de Castilla y León. Cuando el Temple abandonó la plaza, los miembros de la recién fundada Orden de Calatrava, iniciaron la construcción de una iglesia de nueva planta sobre los restos de la obra templaria inconclusa. 
 

 

jueves, 6 de febrero de 2025

PUERTO MENESTEO

 



Del mar Mediterráneo al Océano Atlántico, el río Guadalete cuenta la leyenda de Menesteo.




El rey de Atenas Menesteo dirigió las tropas atenienses en la Guerra de Troya y fue uno de los valientes que entró en la ciudad escondido en el vientre del famoso caballo de madera. Tras la trágica caída de Troya, navegó sin rumbo por el Mediterráneo, traspasó las columnas de Hércules, y en el lugar que bañan estas aguas, fundó un asentamiento, el Puerto Menesteo. El tiempo y la historia lo transformaron en el Puerto de Santa María, una de las poblaciones más animadas y dinámicas de la bulliciosa bahía de Cádiz.




Al amparo de la Gadir púnico-romana se desarrolló el Puerto Menesteo, bautizado como Alcanatif por los musulmanes. Sería Alfonso X, el hijo de Fernando III el Santo quién conquistó la plaza para incorporarla al reino de León y Castilla. Y sobre la mezquita se construyó en el castillo de San Marcos, que se convirtió en una de las sedes de la Orden Marinera de Santa María, dependiente de la casa madre situada en Cartagena (otra ciudad de larga historia púnica).




Y en el año 1500, el piloto Juan de la Cosa dibujó en la localidad gaditana el primer mapamundi en el que aparece la recién descubierta, América.





Sabores del Océano. Almuerzo en el Nautilus. Cortesía del capitán Nemo. 



domingo, 26 de noviembre de 2023

ARQUITECTURA ISLÁMICA. CARACTERÍSTICAS GENERALES.


 

Los árabes eran nómadas en su mayoría, y no poseían una tradición arquitectónica propia, por ello, en su en su expansión territorial los musulmanes irán adoptando las formas artísticas romanas, cristianas, bizantinas, persas, coptas, visigodas . . . vigentes en las tierras conquistadas, creando un arte plenamente oriental que sintetiza elementos diversos, que posteriormente va a difundir.



Del arte romano copiaron el uso de columnas, los arcos de medio punto y las dovelas bicolores, del arte bizantino la utilización de bóvedas y cúpulas para cubrir edificios y del arte visigodo el arco de herradura.


Los elementos constructivos:


♠ Se trata de un arquitectura que presta poco interés por los problemas constructivos, centrándose en la decoración. La arquitectura tiende a ocultar los elementos constructivos y las estructuras de sus edificaciones, recubriéndolo todo con la decoración. Todo ello obedece al deseo de ocultar la pobreza de los materiales y de adecuar los edificios a su función religiosa.


♠ Edificios de poca altura en armonía con el paisaje, inscritos en volúmenes cúbicos, realizados en materiales pobres como ladrillo (aunque también la piedra y la mampostería), utilizando yeso y madera en la decoración. Una arquitectura de exteriores sobrios, siendo el único elemento vertical el alminar o minarete, por su función de llamada a la oración.


♠ Como elementos sustentantes utilizaron esbeltas y delgadas columnas, que soportan techumbres ligeras y se enlazan con arcos variados. Los capiteles de influencia clásica y de creación propia; capiteles cúbicos, de mocárabes . . .



♠ Utilizan una variada tipología de arcos: adoptan el arco de herradura califal por herencia del arte visigodo, siendo característica la alternancia de dovelas de distinto color, a partir del siglo X se generalizan los arcos lobulados, polilobulados, mixtilíneos, entrelazados y apuntados. Y desde el siglo XIV los de mocárabes.


♠ Las bóvedas utilizadas pertenecen a varios tipos: crucería (con la particularidad de que los nervios no se cruzan en el centro sino dejando un espacio cuadrado o de varias figuras poligonales), de cañón, gallonadas, de mocárabes y bóvedas caladas.


♠ La cúpula se empleó por su simbolismo religioso relacionado con la divinidad. Tiene pequeñas dimensiones y un carácter ornamental. Destaca el empleo de cúpulas esféricas de herencia bizantina.


Los elementos decorativos.

La decoración se sitúa, casi exclusivamente, en el interior de los edificios, siendo extraordinariamente rica, con temas vegetales (ataurique), geométricos y epigráficos, que cubren superficies embelleciendo muros y cubiertas con gran densidad.


En contraste, el exterior se muestra prácticamente desnudo, pues únicamente se cuidan las portadas y las cúpulas.


Es característica la disposición reiterativa y repetitiva de los elementos decorativos que se multiplican hasta el infinito. Esta repetición unida a la densidad ornamental (horror vacui) se una metáfora de la eternidad que todo lo llena y una forma de plasmar la mutabilidad del Universo.


Los motivos decorativos son:


♠ Motivos vegetales. De herencia bizantina y clásica, los más utilizados son rosetas, palmetas, hojas de acanto y hojas de vid. A este tipo de decoración vegetal estilizada se le denomina ataurique, inspirada en el acanto clásico, pero estilizada al gusto musulmán.



♠ Motivos geométricos. La geometría es muy importante en el Islam. A través de ella se representa la indivisibilidad de Dios. La forma perfecta es el círculo, que se utiliza como patrón que permite crear otros motivos. El diseño es sencillo, se aplican los principios de repeteción simétrica, multiplicación o subdivisión. Se trata de un arte de base matemática, más intelectual que emocional. Utiliza ramas mixtilíneas entrecruzadas, dibujos en zigzag, ajedrezados y lazos formando estrellas.


Entre los motivos geométricos destacan lacerías y mocárabes. La lacería es una técnica utilizada sobre la madera que consiste en líneas entrecruzadas formando polígonos o estrellas ordenadas según un ritmo continuo y siguiendo leyes geométricas. El mocárabe es la decoración de prismas, forman a modo de estalactitas racimos en arcos o bóvedas.


♠ Motivos figurativos. Las representaciones figurativas suelen estar ausentes de los edificios religiosos y en los objetos de culto, pero no en las obras de carácter civil, como la ilustración de libros.


♠ Caligrafía. Es el arte de la escritura bella. Se trata de la manifestación artística más importante, pues escribir, es dar forma a la palabra de Alá. La escritura árabe tiene una doble función: ornamental e iconográfica. En la caligrafía árabe podemos ver el equivalente a las imágenes sagradas del arte cristiano, el medio por el que se transmite el mensaje divino. El contenido de estas inscripciones es variado; versículos del Corán, mensajes piadosos, textos poéticos . . .


Si ninguna cultura puede comprenderse sin considerar el hecho religioso, en el mundo islámico el fenómeno religioso impregna toda la vida de la comunidad, no existe diferencia entre lo laico y lo religioso. Por la misma razón los rasgos esenciales del arte islámico están configurados por la fe musulmana, son consecuencia directa del concepto de la divinidad. Estos rasgos son los siguientes: inexistencia de imágenes sagradas, relevancia cultural de la lengua árabe, tendencia a la estilización y estética de lo perecedero y de lo mutable.

El musulmán cree en un Dios único, cuya esencia es inaprehensible, de quien sólo conocemos sus nombres y sus atributos; uno de estos atributos es la palabra mediante la que se ha revelado a la humanidad en un acto de misericordia divina. Esta concepción de la divinidad, enmarcada en una tradición monoteísta anicónica, configura una religión sin imágenes sagradas. A diferencia del antropomorfismo cristiano, para el que las imágenes de la divinidad hallan su justificación en el hecho histórico de la Encarnación de Cristo, el concepto de la divinidad en el Islam no permite su representación en imágenes. Dios es inasible por los sentidos.

Sin embargo, no existe en el Corán una prohibición expresa de las imágenes sagradas; los versículos que se han querido aducir en relación con el tema de la prohibición de las imágenes (5/92 y 6/74), prohíben estrictamente la idolatría y enlazan con la tradición anicónica del monoteísmo judío. Además, el Corán (cuya etimología significa salmodeo, lectura en voz alta, predicación) no es un texto narrativo sino recitativo, basado en el atractivo de la palabra y no se presta a ser traducido en imágenes visuales, no es fuente de ilustración gráfica.

Pero la inexistencia de imágenes de la divinidad se suple con la presencia de uno de los atributos divinos, la palabra contenida en el Corán y revelada en lengua árabe. Aquí radica la trascendencia de la lengua árabe en la cultura musulmana: al ser el árabe la lengua de la revelación divina, su escritura o caligrafía confiere forma y hace visible la palabra de Dios. De este modo el calígrafo se convierte en el artista de mayor consideración social y las inscripciones en árabe juegan en el arte islámico el papel equivalente al de las imágenes en el arte cristiano.

Arte bizantino y Arte del Islam.

Conocer el Arte. Historia 16.

Isidro G. Bango y Gonzalo Borrás.


La importancia del agua y de la luz.

La luz y el agua, sin ser motivos ornamentales per se, inciden en la decoración de manera especial. El agua desempeña un papel fundamental, aumenta las perspectivas al reflejar la imagen arquitectónica que se desvanecen con el movimiento del agua, refresca el ambiente durante el estío y llena de música las habitaciones con el susurro de canalillos y surtidores. Los efectos de luz ayudan a conseguir sensaciones de desmaterialización arquitectónica y la incorporeidad de las construcciones, por ejemplo, con el juego de brillos sobre la cerámica o el juego de entreluces por medio de las celosías.



También cobran especial relevancia los jardines, donde la naturaleza se asocia con el agua y la arquitectura.


TIPOLOGÍA ARQUITECTÓNICA.

La mezquita (lugar de oración de los musulmanes), el palacio (residencia del califa o del rey de la taifa), alcazaba (recinto fortificado defensivo), madrasa (escuela coránica), hamman (baños públicos para aseo personal, con horario de mañana para hombres y de tarde para las mujeres), maristán (hospital), zoco o bazar (mercado, abierto o cubierto), alcaicería (mercado para productos de lujo como la seda, joyas, telas bordadas), fundaq (fondas o mesones con habitaciones para huéspedes), qubba (mausoleo cuadrado con cúpula), ribat (convento o monasterio fortificado para los monjes guerreros), alhóndiga (almacen para mercancías y mercaderes). . .



sábado, 14 de octubre de 2023

ARTE E ISLAM.

 



El Islam es una religión que nació en la península arábiga en el siglo VII a partir de la predicación del profeta Mahoma. A la muerte del profeta los árabes comienzan una rápida expansión política y religiosa, y en apenas cien años conforma una gran unidad política que se extendía desde el Indo hasta el Atlántico, conquistando civilizaciones de tradición clásica de las que va obteniendo determinadas influencias configurando un arte ecléctico, a partir de elementos bizantinos, griegos, romanos, orientales . . . Una de las regiones que quedaron integradas en la civilización islámica fue la Península Ibérica, territorio que recibió el nombre de Al Andalus.



El Islam, al igual que el Cristianismo y el Judaísmo, es una religión monoteísta que cuenta con un libro sagrado, el Corán. El musulmán debe cumplir cinco obligaciones, los Cinco Pilares, a saber; profesión de fe “no hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”, oración cinco veces al día, el ayuno durante el mes de Ramadán, dar limosna y peregrinar a La Meca.


BASES TEÓRICAS Y ESTÉTICAS DEL ARTE ISLÁMICO.




El arte islámico, como el arte cristiano de la Edad Media, está muy influido por la religión. No existe el concepto de artista considerado como un genio creador, ya que hubiera sido un pecado de soberbia equipararse con Alá, el único capaz de crear, El artista islámico era un mero artesano, aunque a veces, por su cercanía a los poderosos gozaba de una buena posición social y económica.


Miniatura turca del siglo XVI. 

Existe la creencia generalizada de que el islam prohíbe la representación de imágenes de animales y seres humanos, especialmente en el caso del profeta Mahoma. El Corán no establece dicha prohibición, aunque existen corrientes dentro del islam que prefieren obviar las imágenes para evitar la idolatría.




El arte islámico es producto del contexto social y cultural árabe, y no solo de la dimensión religiosa. Pero la forma de vida de los musulmanes, tan influida por la fe y las normas derivadas del Corán, tiene múltiples aplicaciones en el arte:




Es un arte anicónico, es decir, iconoclasta. No se concibe una imagen de Dios y por tanto su representación es imposible.




♠ Es un arte que tiende a la estilización, se pretende recrear un ámbito puramente religioso donde no cabe la representación de la realidad, se tiende al misticismo y a lo espiritual, donde la realidad se deforma en imágenes geométricas, de formas estilizadas, en representaciones esquemáticas, pocas veces reales o figurativas.


Generalife 

♠ Arte de la mutabilidad, basado en el principio de que únicamente Dios es eterno y permanece inalterable en el tiempo. El arte debe reflejar esa condición efímera y cambiante de la naturaleza, porque así reafirma que lo único inalterable es Dios. Utiliza efectos de luz para conseguir sensaciones de desmaterialización arquitectónica, materiales pobres que dan apariencia evanescente, disposición reiterativa y repetitiva de los elementos decorativos que su multiplican hasta el infinito para provocar un efecto de agitación espacial que plasma la mutabilidad del universo, la presencia del agua en albercas para reflejar arquitecturas que se desvanecen con el movimiento del agua.


Mezquita de Kairuán (Túnez)


♠ Materiales nobles y materiales pobres. En momentos de esplendor, por ejemplo durante el Califato de Córdoba, se utilizaban materiales nobles, como el mármol. Pero en épocas de escasez hacían uso de materiales pobres como azulejo y yeso. Consideraban que el trabajo del artista y la luz (símbolo de la Divinidad) podían ennoblecer cualquier material.


Caja de marfil omeya. 


♠ Todas las técnicas y todas las manifestaciones artísticas eran muy valoradas en el arte islámico, no existieron, por tanto, artes menores. La arquitectura se completa con toda una serie de objetos y muebles, recuerdo y homenaje a la cultura nómada de sus orígenes: alfombras, cofres, arquetas, tapices, braseros, pequeños muebles . . . En ese sentido el trabajo en madera fue especialmente delicado: puertas labradas, artesonados, aleros de tejados, etc.




♠ La decoración es muy compleja y responde al concepto de horror vacui (miedo al vacío). Prácticamente todas las superficies de cada edificio se cubrían con pinturas, azulejos o yeserías, predominando los motivos vegetales y geométricos. La escritura es otro de los elementos básicos de la decoración islámica.


El arte islámico no se limita a las creaciones artísticas realizadas por los musulmanes con objeto de servir a su fe, el Islam. La expresión “arte islámico” no hace referencia a un arte religioso, como en el caso de la denominación arte cristiano. El término islámico, unido a la palabra arte, sirve para identificar un tipo especial de manifestaciones, el de una civilización, la del Islam, entendida como fenómeno cultural.

El mundo islámico engloba multitud de etnias y países, con sus peculiaridades geográficas y climáticas. Pese a ello, todos están unidos por la misma religión y por el empleo de la lengua árabe. Este hecho hace posible la creación de una auténtica identidad supranacional, manifestada en un modo de pensar y de actuar común y en la creación de un arte peculiar. No por ello hay que pensar en la existencia de una uniformidad artística. Por el contrario, bajo la indudable unidad global existen incontables diversidades locales y regionales.

El mundo islámico crea con enorme rapidez un arte rico y variado, en el que no existe aporte alguno procedente de Arabia. Son, por el contrario, la tradición clásica, el arte bizantino, el persa y el de los pueblos orientales sometidos, los que, con sus elementos y técnicas propios, constituyen la base del arte islámico. La original selección de motivos, la fusión de formas y la yuxtaposición de elementos da como resultado un arte propio que, pese a la enorme variedad de sus fuentes, es típicamente musulmán. Tanto en los monumentos como en los objetos artísticos, cualquiera que sea el material y la técnica con que se haya trabajado, se advierte siempre un parentesco indiscutible y un vocabulario artístico común.

Historia del Arte Islámico.

Alfredo J. Morales.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...