Geógrafo con alma de
poeta, natural de Etruria, que escribió en latín durante el siglo
IV. Senador y cónsul, formó parte de la élite cultural de Roma, y
sus viajes le llevaron a visitar, entre otros rincones del Viejo
Mundo, el Santuario de Delfos y la ciudad de Gades. Escribió sus
obras utilizando versos, inspirado en los grandes de la literatura –
Ovidio, Virgilio, Cátulo - sobre el cosmos, cartografía,
etnografía y geografía, todo en tono poético y con un cierto aire
nostálgico por los tiempos pasados. Fenómenos que
versa sobre el universo, Descripción del orbe
terrestre una descripción física y política, con ciertos
toques de antropología, del orbe conocido, y Ora Marítima,
un periplo que sigue los cánones de las obras de la geografía
clásica, son tres sus obras que nos han llegado.
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domingo, 22 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
LAS TIERRAS QUE BAÑA EL ISTRO Y SU GENTE.
Más aún, los recónditos
parajes bárbaros muestran de repente el Danubio, si bien el curso
de sus aguas es cambiante. El monte Abnoba es el progenitor del
Istro. Este río se despeña de una hendidura del Abnoba; luego se
vuelve hacia las regiones orientales y desemboca en las aguas saladas
del Ponto Euxino; cinco son las desembocaduras que arrojan su
corriente al mar en la zona en que aparece la lejana isla de Teuce;
y este río, hacia donde soplan las ráfagas heladas del aquilón, lo
pueblan el sármata, los germanos, el geta, los feroces basternas, y
los pueblos de los dacios; lo habita también el salvaje alano y, el
escita, que mora en el litoral Taurisco; y después, a partir de
aquí, la terrible raza del melancleno va y viene diseminada por
estos contornos.
Cercano se encuentra el
país de los neuros, los gelones veloces y los agatirsos, cubiertos
con sayos siempre de colores. Acto seguido el río Boristenio
desemboca con energía en el Ponto Euxino; a continuación se te
brindan las llanuras marinas de Panticapeo y de Ardisco, procedentes
de la cumbre quebrada de los montes Rifeos; a menudo, allá, bajo las
duras condiciones atmosféricas de la Osa, unas nubes espesas
desprenden nubarrones de escarcha; allá las ricas venas de la tierra
generan el cristal níveo; también allá la tierra comienza a
endurecerse merced al resistente diamante entre los montes Rifeos y
los agatirsos de elevada estatura. Tales son las etnias que se
encuentran hacia el Istro, en la áspera región que se extiende bajo
la constelación de Boyero.
Por la zona meridional
habitan los gerras, arrastrándose a través de las lomas de montes
cubiertos de maleza. Con estos gerras limitan las ciudadelas del
extenso Nórico y, luego, la Panonia cultiva sus fértiles tierras
de enorme extensión. El mesio eleva muy alto hacia el bóreas sus
campos y, prolongando su territorio por detrás de los tracios, los
rebasa ampliamente. Vienen después los propios tracios que trabajan
su enorme país con el curvo arado; finalmente, desde la amplia
franja en que se extiende la Propóntide, abundante en peces, y
desde donde se agitan las aguas turbulentas del Helesponto, hasta el
lejano mar Egeo, los tracios poseen muchísimas tierras. Aquí Palena
cría las llamas de la resplandeciente licnita en cuevas productoras
de miel; también aquí el rubio jaspe centellea como las estrellas,
con la misma intensidad con que los ígneos astros arden sin cesar en
llamas eternas por la bóveda celeste.
Rufo Festo Avieno
“Descripción del Orbe Terrestre”
domingo, 6 de abril de 2014
BERIBRACES
En las regiones montañosas del sur de Cataluña y norte de Castellón vivían los beribraces, gente agreste y montaraz, y feroz, si hacemos caso de las fuentes. Algunos investigadores piensan que son los mismos que los bebrices de los Pirineos que habrían cambiado de lugar.
Avieno escribe: "Más allá (del río Tyrio, Turia), donde la tierra se aparta lejos del mar, ampliamente extiende una región su dorso cubierto del bosque. Allí los beribraces, tribu agreste y feroz, vagaban entre los rebaños de su numeroso ganado. Ellos, alimentándose paupérrimamente con leche y pingüe queso, revelaban una vida semejante a la de las fieras".
En fuentes posteriores no aparecen, posiblemente por ser absorbidos por los movimientos de otros pueblos.
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