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domingo, 25 de marzo de 2018

CASTILLO DE HUNYAD.




Castelol Corvino, un castillo para Drácula. Un puente de madera salva un profundo precipicio (del que no queremos ver el fondo) y permite la entrada a la fortaleza de Hunedoara, centro neurálgico de los dominios del noble transilvano Janos Hunyadi, un territorio más húngaro que rumano, de origen medieval, pero de arquitectura plenamente renacentista. 


Sin la magia de Poenari, la suntuosidad de Peles ni la publicidad de Bran, el de Hunedoara es el castillo más hermoso de Rumanía. El puente que salva el foso es digno de la novela de Bram Stoker. 


La fortaleza fue iniciada durante la primera mitad del siglo XV por deseo de Janos Hunyadi. Posteriormente su hijo, el rey Matías, añadió elementos constructivos típicos del Renacimiento. En el siglo XVII Gabriel Bethlen también acometió otra importante reforma. 





La puerta torre fue construida durante la primera fase de las obras del castillo, en vida de Janos Hunyadi. 


Gruesos muros, torreones hercúleos, esbeltas formas que sobresalen en un todo macizo, de apariencia inexpugnable. Concebido, en su apariencia actual (más renacentista que medieval) como símbolo de poder, que como recinto militar. Muy similar al palacio del rey Matías en Visegrad. ¿Trabajaron aquí los mismos albañiles que allá?. 





En este castillo se entrelazan las historias de Rumanía y de Hungría. Uno de los reyes más celebrados en la historia de Hungría, nació en la actual Rumanía. 





Aquí en Transilvania Hunyadi gana la partida a Vlad. En Valaquia será otro cantar. 






Pasamos por las salas del castillo, nos empapamos con su historia, con la vida de sus moradores. Un palacio fortificado para la nobleza. 



Capilla de estilo gótico tardío también es de época de Janos Hunyadi, y está consagrada a Juan el Bautista. Al contrario que la mayoría de los Rumanos, Janos Hunyadi era un ferviente católico. 


Sobre la Sala del Consejo (o de los Caballeros) se eleva la Torre del Homenaje, que domina toda la fortaleza, y que en caso de extrema necesidad se convierte en último reducto defensivo. Todo un plan perfecto para asegurar la defensa del castillo.


Próximas a la parte más fuerte del castillo se encuentran también las alcobas del rey Matías.



La habitación de la princesa. 


Este es el rincón reservado a las damas de la corte. 


Una estufa para calentar las estancias. (En el palacio de Matías en Visegrad hay algunas muy parecidas a estas).


El escudo de los Corvino. 


La Sala de los Caballeros donde se reunían los caballeros leales a Janos Hunyadi, decorado con vistosos estandartes, para celebrar fiestas, banquetes y ceremonias solemnes. 



Galerías cubiertas para comunicar habitaciones, torres y caminos de rondas. 


Orgullosa torre albarrana, exenta, para ayudar en la vigilancia y defensa de la fortaleza. 


En el taller del herrero se herraban caballos, se reparaban armas o se fabricaban herramientas. 


Cuando el noble no combatía, salía a cazar. 


"Tenéis agua, pero no alma". Cuenta una leyenda, que Janos Hunyadi prometió a unos prisioneros turcos la libertad a cambio de que cavasen un pozo con las manos. Tras quince años de duro trabajo, de la tierra brotó agua. Como recompensa los turcos fueron ejecutados. 



En la armería podemos contemplar una modesta colección de armas de la Baja Edad Media y el Renacimiento. Como han cambiado las guerras. 



Como todo castillo que se precie, este también cuenta con rincones lúgubres, como la sala de tortura.


Mazmorra, un oscuro agujero para las pesadillas. 


Transilvania fue tierra húngara, hoy es Rumanía. Los fantasmas de los soldados muertos en el castillo ¿a favor de quién lucharán hoy?.


Un enclave inspirador. Un lugar para escribir novelas, inventar cuentos, rodar películas o soñar aventuras. Imprescindible. Si Drácula, el de la novela, tuvo un castillo, fue este. (Y eso que Stoker ni lo visitó, ni lo conocía).






jueves, 10 de noviembre de 2016

JAN OLBRACHT.



Juan I Alberto de Polonia, hijo de Casimiro IV, fue soberano de Polonia durante una década. Su reinado lo dedicó a negociar con la nobleza, guerrear contra los valacos y oponerse abiertamente a la política pro-otomana del Prinicpado de Moldavia. También fue serio candidato al trono de Hungría cuando murió Matías Corvino.  

sábado, 9 de julio de 2016

NICOLÁS OLAHUS



Humanista e historiador húngaro (Oláh Miklos) de origen rumano (nació en Orastie). Llegó a convertirse en Arzobispo de Esztergom, máxima autoridad católica en Hungría, y como tal fue el encargado de coronar en Bratislava, como rey de Hungría, a Maximiliano II en 1563. Hijo de un noble menor que estaba emparentado con el rey Matias Corvino, Nicolás Olahus fue un afamado pensador que mantuvo correspondencia con el élite intelectual del Renacimiento europeo (como Erasmo de Rotterdam) y que se relaciona con la fundación de la primera universidad de la Edad Moderna en Hungría.

martes, 28 de junio de 2016

BLAS MAGYAR.



Blas Magyar aparece junto al nádor Esteban Zápolya, el voivoda de Transilvania Esteban Báthory, y su propio yerno, el también militar Pablo Kiniszi, escoltando a su gran señor, el rey húngaro Matías Corvino, en el espectacular (por dimensiones y por estética) grupo escultórico que ocupa un lugar relevante en el animado centro de Cluj Napoca.


Blas Magyar – en húngaro Magyar Balázs – de ignoto origen, fue un comandante que empezó su carrera militar junto a Janos Hunyadi luchando contra los incómodos husitas. Cuando el hijo de Hunyadi, Matías Corvino se convirtió en rey de Hungría, Blas Magyar siguió a su servicio, integrando el Ejército Negro creado por el nuevo monarca. Durante toda su vida, Blas destacó su faceta militar, dirigiendo la defensa meridional de las agresiones otomanas y ejerciendo el cargo de ban en la región de Croacia.


Más tarde se convirtió en voivoda de Transilvania, luchó (con desigual fortuna) contra venecianos y otomanos, y apoyó con sus armas, cuando fue necesario, al voivoda de Moldavia, enfrascado también en una guerra (a vida o muerte) contra la Sublime Puerta. Una de sus hazañas más recordadas fue arrebatar, tras un penoso asedio, la estratégica plaza de Otranto a los turcos, que pensaban lanzarse desde aquí a conquistar Italia.  

sábado, 16 de abril de 2016

IGLESIA DE MATÍAS.



La colina de Buda es el enclave original de Budapest, celebrada su belleza con el apelativo de “Reina del Danubio”. El Bastión de los Pescadores es uno de los grandes atractivos que ofrece la urbe, siempre animado y concurrido. Muy cerca se sitúa la Iglesia de Matías – Matyas templom – el templo católico histórico de Budapest.


La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora – advocación auténtica – fue levantada durante la Baja Edad Media. Fundada en 1255 por Bela IV, los trabajos se prolongaron entre el siglo XIII y XV. Buena parte de la construcción data del reinado de Segismundo de Luxemburgo, aunque ha quedado vinculada con el rey Matías (de ahí el nombre por el que es conocida), que encargó la ampliación del edificio. En 1458 tras su coronación se celebró aquí una multitudinaria Misa de Acción de Gracias.


Durante un tiempo fue el lugar de coronación de los reyes húngaros. En 1309 fue coronado aquí Carlos Roberto de Anjou, primer rey húngaro tras la desaparición de la histórica dinastía de Arpad. Su interior guarda una réplica del Orbe de San Esteban, el Cetro y la Santa Corona, los elementos simbólicos del ceremonial.


También fue coronada en este templo Sissi Emperatriz, que gozó del amor del pueblo húngaro. 


Los muros interiores de las iglesias húngaras aparecen siempre policromados, ofreciendo a los feligreses vívidas imágenes de la historia del país.



Un interminable fresco que se extiende por paredes, bóvedas y cúpulas. Nada que ver con la monotonía de la piedra desnuda de nuestras iglesias.



Los otomanos conquistaron la ciudad y transformaron la iglesia en mezquita. Es por este motivo que muchos elementos originales han desaparecido.


Los avatares de la ciudad pasaron factura a la iglesia que fue reconstruida por los franciscanos en estilo barroco y a finales del siglo XIX vuelta a restaurar siguiendo la moda del momento; el neogótico.


El altar mayor es el corazón espiritual de la iglesia.


Capilla de San Emeric, hijo de San Esteban, al que la muerte le llegó en la incompleta juventud.


En el año 1860 se trasladaron desde la desaparecida basílica de Szekesfehervar los cuerpos del rey Bela III y su esposa Inés de Chatillón.


El ciervo es uno de los animales simbólicos y totémicos de los magiares desde los tiempos en que cabalgaban libremente por las estepas.




Capilla del rey San Ladislao – Szent Laszlo.


Rematando una de las puntiagudas cúpulas el cuervo, símbolo de la poderosa familia Hunyadi, a la que pertenecía el rey Matías.




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