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domingo, 9 de junio de 2019

ABJASIOS.



El pueblos abjasio lleva atrincherado en el Cáucaso desde la Antigüedad, morando la vertiente meridional de la cordillera, entre los valles de Yugur y de Bsib. Su territorio, en la actual Georgia, formó parta del reino de la Cólquide a mediados del primer milenio a.C y posteriormente también bajo dominio grecorromano. En la actualidad siguen sufriendo control externo, en este caso, el estado georgiano, y por tanto, reclamando el derecho a su autodeterminación.


Los abjasios – conocidos como Abasci y Achoci en la antigüedad - fueron considerados buenos esclavos por griegos, romanos y bizantinos, y siempre fueron un pueblo libre e indómito, dedicados al pastoreo, la caza y el bandolerismo, y en ocasiones, incluso de lanzaban a la piratería en las costas del Ponto Euxino. Su tierra fue escenario de cruentas batallas hasta la caída del Ponto en el 63 a.C. Posteriormente fueron dominados por algunos reyezuelos locales georgianos, y en el siglo VIII se fundó el primer reino abjasio. Posteriormente otomanos y rusos dominaron Abjasia. En la actualidad el pueblo abjasio lucha para que la República Abjasia sea considerada un estado soberano. 


Este pueblo cuenta con una rica tradición oral, posee sus propias versiones de la saga de los Narts, cuentos originarios del Cáucaso, que conforman la mitología de la región. Los Narts son una raza de Gigantes, Sosruko es un malhechor y Satanaya es la matriarca. Un tema común con la mitología griega, Prometeo Encadenado.



martes, 25 de diciembre de 2018

LAS CINCO EDADES DEL HOMBRE.




Algunos niegan que Prometeo creara a los hombres, o que algún hombre brotara de los dientes de una serpiente. Dicen que la Tierra los produjo espontáneamente, como el mejor de sus frutos, especialmente en la región del Ática, y que Alalcomeneo fue el primer hombre que apareció, junto al lago Copáis en Beocia, incluso antes que existiera la Luna. Actuó como consejero de Zeus, con ocasión de su querella con Hera, y como tutor de Atenea cuando ésta era todavía una muchacha.

Estos hombres constituían la llamada raza de oro; eran súbditos de Crono, vivían sin preocupaciones ni trabajo, comían solamente bellotas, frutos silvestres y la miel que destilaban los árboles, bebían leche de oveja y cabra, nunca envejecían, bailaban y reían mucho; para ellos la muerte no era más terrible que el sueño. Todos ellos han desaparecido, pero sus espíritus sobreviven como genios de los felices lugares de retiro rústicos, donantes de buena fortuna y mantenedores de la justicia.

Luego vino una raza de plata, comedora de pan, también de creación divina. Los hombres estaban completamente sometidos a sus madres y no se atrevían a desobedecerlas, aunque podían vivir hasta los cien años de edad. Eran pendencieros e ignorantes y nunca ofrecían sacrificios a los dioses, pero al menos no se hacían mutuamente la guerra. Zeus los destruyó a todos.

A continuación vino una raza de bronce, hombres que cayeron como frutos de los fresnos y estaban armados con armas de bronce. Comían carne y pan, y les complacía la guerra, pues eran insolentes y crueles. La peste terminó con todos.

La cuarta raza de hombres era también de bronce, pero más noble y generosa, pues la engendraron los dioses en madres mortales. Pelearon gloriosamente en el sitio de Tebas, la expedición de los argonautas y la guerra de Troya. Se convirtieron en héroes y habitan en los Campos Elíseos.

La quinta raza es la actual de hierro, indignos descendientes de la cuarta. Son degenerados, crueles, injustos, maliciosos, libidinosos, malos hijos y traicioneros.

Robert Graves. Los Mitos Griegos.





domingo, 4 de noviembre de 2018

DOS MITOS FILOSÓFICOS DE LA CREACIÓN




Algunos dicen que al principio reinaba la Oscuridad y de la Oscuridad nació el Caos. De la unión entre la Oscuridad y el Caos nacieron la Noche, el Día; el Erebo y el Aire. De la unión de la Noche y el Erebo nacieron el Hado, la Vejez, la Muerte, el Asesinato, la Continencia, el Sueño, los Desvaríos, la Discordia, la Miseria, la Vejación, Némesis, la Alegría, la Amistad, la Compasión, las tres Parcas y las tres Hespérides. De la unión del Aire y el Día nacieron la Madre Tierra, el Cielo y el Mar. De la unión del Aire y la Madre Tierra nacieron el Terror, la Astucia, la Ira, la Lucha, las Mentiras, los Juramentos, la Venganza, la Intemperancia, la Disputa, el Pacto, el Olvido, el Temor, el Orgullo, la Batalla, y también Océano, Metis y los otros Titanes, Tártaro y las Tres Erinias o Furias. De la unión de la Tierra y el Tártaro nacieron los Gigantes.

De la unión del Mar y sus Ríos nacieron las Nereidas. Pero todavía no había hombres mortales, hasta que, con el consentimiento de la diosa Atenea, Prometeo, hijo de Jápeto, los formó a semejanza de los dioses. Para ello utilizó arcilla y agua de Panopeo en Fócide y Atenea les insufló la vida.

Otros dicen que el Dios de Todas las Cosas —quienquiera que pudiera haber sido, pues algunos lo llaman Naturaleza— apareció de pronto en el Caos y separó la tierra del cielo, el agua de la tierra y el aire superior del inferior. Después de desenredar los elementos los puso en el orden debido, tal como está en la actualidad. Dividió la tierra en zonas, unas muy calurosas, otras muy frías y algunas templadas; la moldeó en forma de llanuras y montañas, y la revistió con hierba y árboles. Sobre ella puso el firmamento rodante, al que tachonó con estrellas, y asignó posiciones a los cuatro vientos. Pobló también las aguas con peces, la tierra con animales y el cielo con el sol, la luna y los cinco planetas. Finalmente, hizo al hombre —quien, único entre todos los animales, alza su rostro hacia el cielo y observa el sol, la luna y las estrellas—, a menos que sea cierto que Prometeo, hijo de Jápeto, hizo el cuerpo del hombre con agua y arcilla, y que el alma le fue proporcionada por ciertos elementos divinos errantes que habían sobrevivido desde la Primera Creación.
Robert Graves. 
Los Mitos Griegos.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

CUANDO EL HÍGADO ERA LA CASA DEL ALMA.



En otros tiempos, mucho antes de que nacieran los cardiólogos y los  letristas de boleros, las revistas del corazón bien pudieron llamarse revistas del  hígado. 

El hígado era el centro de todo. 

Según la tradición china, el hígado era el lugar donde el alma dormía y  soñaba.  En Egipto, la custodia del hígado estaba a cargo de Amset, hijo del dios  Horus, y en Roma quien se ocupaba de cuidarlo era nada menos que Júpiter, el  padre de los dioses.  Los etruscos leían el destino en el hígado de los animales que sacrificaban. 

Según la tradición griega, Prometeo robó para nosotros, los humanos, el  fuego de los dioses. Y Zeus, el mandamás del Olimpo, lo castigó encadenándolo  a una roca, donde un buitre le comía el hígado cada día.  No el corazón: el hígado. Pero cada día el hígado de Prometeo renacía, y  ésa era la prueba de su inmortalidad. 
Eduardo Galeano. 
Espejos. 


viernes, 20 de enero de 2017

LUCES ARTIFICIALES.



El ser humano dejó definitivamente de ser un animal el día en que se inventó la iluminación nocturna de las ciudades. Desde lo alto del monte la ciudad se muestra como un juego de luces, amarillas y fijas la mayoría, azules y verdes unas pocas, rojas intermitentes, y el neón es cosa de otro tiempo, de décadas prodigiosas que se resisten a disiparse en el olvido. Danzan alrededor de esas luces insectos humanos, luciérnagas inmunes y gatos trasnochadores, bohemios, juerguistas de cualquier sexo, ludópatas, adictos al vicio, perros callejeros y mafiosos del tres al cuarto. Videoclubs pasados de moda, cines abandonados, obsoletas gasolineras, decadentes galerías de arte, farmacias de guardia, tiendas 24 horas, solitarias máquinas expendedoras, mansiones, bares, clubes, pisos modestos, oficinas y burdeles. Todos pecan al amparo de la noche, y todos tendrán que rendir cuenta algún día. Inexorable se cumple su condena. ¿Quién se acuerda hoy del sereno?.
 

La luz eléctrica sustituye al fuego. En torno a una, y a otro, se forma un hogar. Alrededor del fuego nos hicimos sociables, bajo la luz de una farola nos tientan todos los vicios. En el siglo XIX Alva Edison robó su papel a Prometeo y se convirtió en el héroe civilizador de los tiempos modernos. Abandonamos los ritmos vitales naturales, ya no queremos existir como seres diurnos. Podemos trabajar de sol a sol, pero preferimos vivir de noche. 
 

Luces que nos alejan de la Naturaleza. Artificiales y extrañas, nos producen rechazo, pero también sentimos una irracional atracción hacia ellas. 
 

Antes de la luz eléctrica, la luz era para dormir, confabular o para delinquir. Actualmente es para bailar, beber, y si se tercia, fornicar. Aunque también la puedes pasar conectado a la red de redes. 

jueves, 3 de diciembre de 2015

EL NACIMIENTO DE ATENEA.



Zeus se une a Metis, quien había adoptado diversas formas para zafarse, y al dejarla encinta se apresura a devorarla, pues Gea había predicho que después, de la hija que llevaba en su vientre, nacería un hijo destinado a ser dueño del cielo: por miedo a esto se la tragó. Cuando llegó el momento del parto, Prometeo, o según otros Hefesto, con un hacha le abrió la cabeza a Zeus y de ella saltó Atenea ya armada junto al río Tritón.
Apolodoro. Biblioteca (I, 3, 6).

lunes, 29 de octubre de 2012

PROMETEO ENCADENADO



"Hay cuatro leyendas referidas a Prometeo. Según la primera, fue encadenado al Cáucaso por haber revelado a los hombres los secretos divinos, y los dioses mandaron águilas a devorar su hígado, que se renovaba perpetuamente.
Según la segunda, Prometeo, aguijoneado por el dolor de los picos desgarradores, se fue hundiendo en la roca hasta hacerse uno con ella.
Según la tercera, la traición fue olvidada en el curso de los siglos. Los dioses la olvidaron, las águilas la olvidaron, él mismo la olvidó.
Según la cuarta, se cansaron de esta historia insensata. Se cansaron los dioses, se cansaron las águilas, la herida se cerró de cansancio.
Quedó el inexplicable peñasco.
La leyenda quiere explicar lo que no tiene explicación. Como nacida de una verdad, tiene que volver a lo inexplicable".
Franz Kafka en Cuentos Fantásticos.

El titán Prometeo, castigado por los dioses es encadenado a las imponentes cumbres de la cordillera del Cáucaso, donde cada dia, para su suplicio, antes del atardecer, un aguila de enormes proporciones se precipitaba sobre él para devorarle las entrañas, pero, dada la naturaleza inmortal de Prometeo, a la mañana siguiente todas sus heridas estaban cicatrizadas, a la espera de que nuevamente el aguila se arrojase sobre su cuerpo. Víctima de un castigo atroz por haber desafiado a los dioses hubiese sido así hasta el fin de los tiempos, si no llega a ser liberado por otro de los grandes héroes, el semidios Hércules (o Heracles). El cuadro "Prometeo Encadenado" de Peter Paul Rubens y las palabras de Kafka son tan solo dos botones de muestra, de como los mitos griegos, han inspirado y seguirán haciendolo, a todo clase de artistas.
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