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martes, 11 de julio de 2017

CATEDRAL DE BRUNSWICH.



Alemania es el país de las catedrales protestantes. Bueno, en realidad, todo el norte de Europa. Eso sí, cuanto más te acercas a territorio ruso, las ortodoxas van sustituyendo a las luteranas y evangelistas. Vistas desde fuera es muy difícil diferenciar unas de otras. De la misma forma que el Cristianismo se extendió a partir de las comunidades judías, los luteranos reutilizaron los templos católicos.


La fundación y construcción de la Catedral de Brunswich está datada en la época de Enrique el León (1129 – 1195), duque de Sajonia y de Baviera y uno de los hombres más poderosos de su tiempo. Mantuvo relaciones (buenas) con Inglaterra – su esposa Matilde era hija del rey Enrique II – con los territorios meridionales del Sacro Imperio y con la corte bizantina.


Desde 1150 el duque tenía el Dankwarderode, un palacio construido en el centro de Brunswich, en la burgplatz, en la cara sur del emplazamiento de la catedral. De tal forma que la Burgplatz terminaría concentrando todos los poderes de la ciudad. En la calle de enfrente se alza el edificio que alberga el ayuntamiento actual.


La construcción de la catedral se inició en 1173, inmediatamente después del regreso de Enrique de Tierra Santa. Durante su peregrinación por los Santos Lugares, el duque alemán consiguió hacerse con reliquias de algunos santos y los donó a varias iglesias alemanas, en especial a la catedral de Brunswich.


La decoración del templo es una gran obra centrada en el simbolismo de la muerte y la resurrección.


El centro litúrgico de la catedral es el altar de Nuestra Señora, consagrado en el año 1188.


El candelabro de siete brazos es una pieza medieval. Aunque no se tiene información sobre su origen, se considera que fue una donación del duque. El candelabro, de unos 400 kilogramos y cinco metros de altura, fue colocado alrededor de 1188, y simboliza un nuevo comienzo tras la muerte; la vida eterna. El número de brazos del candelabro, siete, es una cifra simbólica y su apariencia imita el candelabro del templo de Salomón conocido como Menorah. El siete es un número de gran contenido simbólico para el cristianismo: siete sacramentos, siete arcángeles, siete pecados capitales...


El crucificado es uno de los más impresionantes trabajos de escultura medieval. Este crucificado se enmarca dentro de la categoría de “Volto Santo” cuyo original se encuentra en la catedral de Lucca (Italia). La peculiaridad del Volto Santo es que Cristo aparece con los ojos abiertos, victorioso sobre la muerte. Esta bella pieza simboliza a Cristo resucitado, al Cristo triunfante del Juicio Final, convertido en juez supremo en el final de los tiempos.


La tumba del duque y su esposa, magnífico ejemplo de escultura sajona del siglo XIII, labrada entre 1235 y 1240, presiden la nave central de la Catedral consagrada a los santos Blas y Juan Bautista.




jueves, 25 de mayo de 2017

LA TUMBA DE ENRIQUE EL LEÓN.



La tumba de Enrique el León y su esposa Matilde es el ejemplo más temprano de sepulcro doble en Alemania. Enrique el León, uno de los nobles más influyentes de su tiempo yace junto a su esposa Matilde, una infanta Plantagenet, hija de Enrique II y Leonor de Aquitania. Frente al altar mayor de la Catedral de Brunswich. 


La estatua de Enrique es de un tamaño ligeramente superior al natural y está representado con un iglesia en la mano por ser donante de la Catedral de San Blas (lugar de enterramiento) a la que transformó a su regreso de Tierra Santa. La enorme espada simboliza la justicia impartida por el duque. 


Su esposa, adornada con una diadema, es representada en actitud devota y honesta.




Estas esculturas funerarias góticas presentan una fascinante contradicción. Por un lado las almohadillas donde descansan pies y cabezas, características de las figuras yacentes simbolizan los efímero de la vida y lo irremediable de la muerte. Pero al mismo tiempo ambos cuerpos se muestran en la plenitud de la vida: ojos abiertos, juventud y atributos del poder terrenal.  


lunes, 22 de agosto de 2016

ALBERTO EL OSO.



Alberto I de Brandenburgo, más conocido como Alberto el Oso por su fuerza y valentía. Miembro de la nobleza sajona, fue un personaje clave en la política expansiva alemana del siglo XII, favoreciendo la colonización de las tierras orientales. Espada en mano fundó la Marca de Brandenburgo y se proclamó primer margrave.


Sus posesiones se extendían más allá de la frontera que marcaba el río Elba y se dedicó a cristianizar a los wendos paganos. Con Enrique el León mantuvo una relación de amistad/enemistad, alianza/enfrentamiento, peregrinó en compañía de su mujer a Tierra Santa, continuó su labor germanizadora toda su vida y fundó varias ciudades, entre ellas Berlín.   

lunes, 24 de noviembre de 2014

ENRIQUE EL LEÓN.



Desde un lugar destacado del Ayuntamiento Nuevo de Munich, dominando la Marienplatz, sumido en un silencio pétreo, nos observa Heinrich der Löwe - Enrique el León - un destacado duque de Baviera y fundador de la capital muniquesa.



Hombre enérgico y de carácter, si atendemos a su apelativo de león, elegido por él mismo como animal totémico, hijo de Enrique el Soberbio, duque de Sajonia, participó con éxito en la evangelización de las tierras bálticas, peleó con el emperador Conrado III para obtener Baviera, casó en segundas nupcias con Matilda, la hija del rey inglés Enrique II Plantagenet, peregrinó a Tierra Santa, fortaleció su posición en Baviera fundando Munich y llegó a dominar un vasto territorio que se extendía entre el mar del Norte y el Báltico. Y en la cúspide de su carrera político-militar, se enemistó con alguien más poderoso que él, y no menos bravo, el emperador Federico I Barbarroja, lo que le hizo caer en desgracia, perder sus feudos y la entrega del Ducado de Baviera a Otón de Wittelsbach. En 1195 falleció en Brunswick, lugar donde fue enterrado.  

domingo, 14 de septiembre de 2014

OTÓN I DE WITTELSBACH.



Otón de Wittelsbach - Otto I der Rotkopt - , conocido como el Pelirrojo, fue el primer duque de Baviera de la Casa de Wittellsbach. Hijo de Otón V de Wittellsbach y hermano del arzobispo Conrado I de Maguncia y Salzburgo. Destacó como uno de los caballeros más eficaces del séquito de Federico Barbarroja, llegando a evitar la derrota imperial en cerca de Verona en 1155.



En 1180, tras el derrocamiento de Enrique el León (por su enfrentamiento con el emperador) como Duque de Baviera, Federico Barbarroja ofrece el ducado a Otón de Wittellsbach, cuya casa continuó rigiendo los destinos de Baviera hasta el siglo XIX.  


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