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domingo, 8 de abril de 2018

BERMUDO I EL DIÁCONO, REY DE ASTURIAS.




Bermudo era hijo de Fruela, hermano de Aurelio, sobrino de Alfonso I y nieto de Pedro de Cantabria. Después del reinado de Mauregato los magnates volvieron a desestimar a la descendencia del rey Fruela I y optaron por otro candidato. Con la elección de Bermudo los nobles transgredieron la ley visigoda que inhabilitaba para el poder real a quienes hubiesen sido tonsurados para ingresar en un monasterio, pues tal era la condición del nuevo rey.


Bermudo era un hombre generoso y magnánimo a la par que ilustrado, dotado de una práctica inteligencia de estado, conocía a la perfección las cualidades innatas de Alfonso, hijo de Fruela, y supo ver en él al monarca ideal. Lo trajo consigo a la corte, se convirtió en su protector y lo puso al frente de sus ejércitos.


Al igual que Nerva confió en Trajano, Bermudo puso en bandeja el reino a Alfonso II, y después del descalabro en la batalla de Bureba, se apartó del poder y cedió la corona a su pupilo.


jueves, 27 de julio de 2017

RAMIRO I DE ASTURIAS.




Ramiro I fue la espada y la cruz del Reino de Asturias, guerrero y constructor. Este hijo de Bermudo I “el Diácono” y de Numila estuvo sentado en el trono desde el 842 hasta el 850.

Buena parte de su reinado la pasó combatiendo a los piratas normandos que habían invadido el litoral del reino. Con tesón logró expulsarlos (al menos por un tiempo) de las costas cántabras y gallegas, arrojándolos de nuevo al mar.



Con la misma prestancia e intrepidez luchó Ramiro, con adversa fortuna, contra el emir Mohamed I. Es durante este reinado cuando la tradición ágrafa sitúa la legendaria Batalla de Clavijo. En plena contienda entre moros y cristianos, irrumpió el Apóstol Santiago cabalgando a lomos de un caballo blanco para guiar a la victoria a las huestes de Ramiro.

En agradecimiento por la ayuda divina recibida, Ramiro I creo el Voto de Santiago, que consistía en una ofrenda anual y perpetua de las primicias de las cosechas y vendimias.

Además de su faceta militar, fue Ramiro constructor de templos, bellos ejemplos del arte prerrománico asturiano: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Para acometer estas obras el rey asturiano pudo contratar a maestros que conocían la arquitectura de Roma, Rávena y Aquisgrán, y a especialistas andaluces expertos en el arte de la decoración.

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