Se dice, se cuenta, se comenta,
que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Sin
embargo, pocas veces se cuenta, cuantas de esas mujeres, hacen
grandes a los hombres que duermen con ellas. Hija del conde Balduino
V de Flandes y de Adela de Flandes (a su vez hija del rey Roberto II
de Francia) por las venas de Matilde corría la sangre de la
aristocracia más vieja de Europa. Esposa y compañera de Guillermo
el Conquistador, regente en Normandía, se convirtió en reina de
Inglaterra después del triunfo de su esposo en la Gran Bretaña.
Mostrando entradas con la etiqueta William The Conqueror. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta William The Conqueror. Mostrar todas las entradas
jueves, 21 de marzo de 2019
MATILDE DE FLANDES.
Etiquetas:
Balduino V de Flandes,
Condado de Flandes,
Inglaterra,
Matilde de Flandes,
Normandía,
Roberto II de Francia,
Vikingos,
William The Conqueror
domingo, 4 de noviembre de 2018
ROBERTO EL DIABLO, DUQUE DE NORMANDÍA.
Roberto
I duque de Normandía, conocido como el Liberal, el Diablo y el
Magnífico fue un hombre de personalidad violenta y complicada, que
llegó al poder después de la muerte, en extrañas circunstancias,
de su hermano Ricardo III. Se ha especulado mucho sobre la
implicación de Roberto en dicha muerte.
Roberto
era el hijo menor de Ricardo II y Judith de Bretaña, y desde el
primer momento proyectó gobernar Normandía con mano dura, pasando
por encima de todo aquel que se le opusiera, como el obispo Hugo de
Bayeux o el poderoso arzobispo de Ruán, Roberto el Danés.
El
Diablo también intervino activamente en el extranjero. Invadió
Flandes para reponer a Balduino IV que había sido depuesto por su
hermano Balduino V, ayudó a Enrique I a recuperar el trono de
Francia usurpado por su hermano Roberto y actuó en Inglaterra en
favor de su primo Eduardo el Confesor.
Como
buen normando Roberto el Diablo dispuso de varias amantes, una de
ellas Arlette de Falaise, dio a luz a Guillermo el Conquistador. En
1035, y siguiendo la moda imperante en Occidente, Roberto emprendió
peregrinación a Tierra Santa, muriendo en el camino de regreso a
casa.
domingo, 11 de febrero de 2018
EL CANTAR DE ROLDÁN
El 14 de Octubre de 1066 se enfrentaron en Hastings el rey anglosajón Harold II y el duque de Normandía William the Conqueror. En los momentos previos al trascendental combate, el juglar Taillefer, para enardecer a las tropas normandas, recitó los versos que cuentan la heroica resistencia y la dramática muerte de Roldán, el paladín franco emboscado en la batalla de Roncesvalles.
Locura fuera -responde
Roldán-. Perdería por ello mi renombre en Francia, la dulce. Muy
pronto habré de asestar recios golpes con Durandarte. Sangrará su
hoja hasta el oro del pomo. Los viles sarracenos vinieron a los
puertos para labrar su infortunio. Os lo juro: a todos les espera la
muerte.
El
Cantar de Roldán – Chanson de Roland – es el Cantar de Gesta por
excelencia, obra fundamental de la literatura francesa y también uno
de los más hermosos. La base histórica es la emboscada que el
ejército de Carlomagno sufrió en el desfiladero de Roncesvalles a
manos de los vascones. Pero esto es poesía y romance no historia
bélica para llenar viejos manuales, es la novelización de una
campaña militar. Tres siglos separan la acción narrada del texto
escrito (podemos establecer un paralelismo con la Guerra de Troya y
la Ilíada), la tradición oral se encargó de dar forma a la versión
definitiva, adornó, deformó, exageró, olvidó unos detalles e
inventó otros, y la batalla acabó convertida en un excelso poema, y
la historia quedó como algo meramente residual.
Altos son los montes y
tenebrosas las quebradas, sombrías las rocas, siniestras las
gargantas. Los franceses las cruzan ese mismo día, con grandes
fatigas. Desde quince leguas de distancia, se oye el ruido de la
marcha de las tropas. Cuando llegan a la Tierra de los Padres y
avistan Gascuña, dominio de su señor, hacen memoria de sus feudos,
de las jóvenes de su patria y de sus nobles esposas. Ni uno de ellos
deja de verter lágrimas de enternecimiento. Más aún que los otros,
se siente pleno de angustia Carlos: ha dejado en los puertos de
España a su sobrino. Lo invade el pesar y no puede contener el
llanto.
Los
vascones se convirtieron en sarracenos y se introducen dos pulsiones
muy humanas, la traición y la venganza. Los francos son atrapados en
el Pirineo por la traición de Genalón y tras la muerte de Roldán,
el emperador Carlomagno se tomará justa venganza matando al emir
musulmán en combate singular. De esta manera, el Cantar de Roldán,
se nos muestra como un episodio más de la lucha eterna entre
Cristianismo e Islam, Occidente contra Oriente, y el Bien contra el
Mal.
Os lo voy a decir -responde
Ganelón-. Partirá el rey hacia los mejores puertos de Cize; dejará
su retaguardia a sus espaldas. Con ella quedará el poderoso conde
Roldán y Oliveros, en quien tanto confía éste, al mando de veinte
mil franceses. Enviadle cien mil de los vuestros para darles la
primera batalla. Las huestes de Francia hallarán gran quebranto,
aunque también habrán de sufrir los vuestros, no lo niego. Mas
entablad luego la segunda batalla: ya sea en la una o en la otra, no
habrá de salvarse Roldán. Habréis llevado a cabo, entonces, una
gran proeza y nunca en vuestra vida volveréis a tener guerra.
El
autor o, mejor dicho, autores, dibujan a los protagonistas de la
trama. En palabras de Riquer-Valverde: “El acierto estriba en que
los tipos del cantar están matizados de tal suerte que se advierte
su humanidad y no quedan relegados a la categoría de paradigmas de
virtudes y vicios”.
El emperador se halla en un
gran vergel: junto a él, están Roldán y Oliveros, el duque Sansón
y el altivo Anseís, Godofredo de Anjeo, gonfalonero del rey, y
también Garín y Gerer, y con ellos muchos más: son quince mil de
Francia, la dulce. Los caballeros se sientan sobre blancas alfombras
de seda; los más juiciosos y los ancianos juegan a las tablas y al
ajedrez para distraerse, y los ágiles mancebos esgrimen sus espadas.
Bajo un pino, cerca de una encina, se alza un trono de oro puro todo
él: allí se sienta el rey que domina a Francia, la dulce. Su barba
es blanca, y floridas sus sienes; su cuerpo es hermoso, su porte
altivo: no hay necesidad de señalarlo al que lo busque.
Roldán
es el héroe, un joven guerrero algo tozudo. La temeridad le conducen
a una muerte segura al luchar contra un enemigo superior y considerar
un acto de cobardía pedir ayuda al emperador. Olivero, amigo y colega de armas de
Roldán, valiente y sensato. “Rollant est proz e Oliver est sage”.
Roldán es esforzado y Oliveros
juicioso. Ambos ostentan asombroso denuedo. Una vez armados y
montados en sus corceles, jamás esquivarían una batalla por temor a
la muerte. Los dos condes son valerosos y nobles sus palabras.
Ganelón
es el padrastro de Roldán y el traidor que condujo al ejército
franco hacia el desastre. A pesar de todo no es una persona ni vil ni
cobarde.
Y el conde Ganelón se siente
penetrado por la angustia. Retira de su cuello las amplias pieles de
marta, descubriendo su brial de seda. Sus ojos son veros, su rostro
altivo; noble es su cuerpo y su pecho amplio: tan hermoso se muestra
que todos sus pares lo contemplan.
Carlomagno
es el soberano supremo de la Cristiandad, protegido permanentemente
por Dios, su señor feudal.
Buen motivo tengo para
maravillarme -añade el infiel-. Carlomagno es viejo y blanca su
cabeza; en mi opinión, debe tener más de doscientos años; por
tantas tierras ha llevado a la lucha su cuerpo, ha recibido tantos
tajos y lanzazos, tantos opulentos reyes se han convertido por su
culpa en mendigos, ¿cuándo se cansará de guerrear?
Nunca -responde Ganelón-,
mientras viva su sobrino. No hay hombre más valeroso que Roldán
bajo el firmamento. Y también es varón esforzado su amigo Oliveros.
Y los doce pares, que tanto ama Carlos, forman su vanguardia con
veinte mil caballeros. Carlos está bien seguro, no teme a ningún
ser viviente.
El
arzobispo Turpín es una clérigo que lucha como el más valiente de
los soldados. Muere poco antes que Roldán.
Por otro lado, he aquí que se
acerca el arzobispo Turpín. Espolea a su caballo y sube por la
pendiente de una colina. Interpela a los franceses y les echa un
sermón:
-Señores barones, Carlos nos
ha dejado aquí: Por nuestro rey debemos morir. ¡Prestad vuestro
brazo a la cristiandad! Vais a entablar la lucha; podéis tener esa
seguridad pues con vuestros propios ojos habéis visto a los
infieles. Confesad vuestras culpas y rogad que Dios os perdone; os
daré mi absolución para salvar vuestras almas. Si vinierais a
morir, seréis santos mártires y los sitiales más altos del paraíso
serán para vosotros.
Alda
es la novia de Roldán, que cae fulminada al conocer la muerte de su
amado.
Pierde el color y cae a los pies de Carlomagno. Ha muerto al
instante; ¡Dios se apiade de su alma! Los barones franceses no
escatiman por ella llanto y lamentaciones.
El
momento más dramático del cantar es cuando Carlomagno descubre el
desastre y se siente culpable por no haber estado allí luchando
junto a sus hombres.
Ha muerto Roldán; Dios ha
recibido su alma en los cielos. El emperador llega a Roncesvalles. No
hay ruta ni sendero, ni un palmo ni un pie de terreno libre donde no
yazca un franco o un infiel. Y exclama Carlos:
-¿Dónde estáis, gentil
sobrino? ¿Dónde está el arzobispo? ¿Qué fue del conde Oliveros?
¿Dónde está Garín, y Gerer, su compañero? ¿Dónde están Otón
y el conde Berenguer, dónde Ivon e Ivores, tan caros a mi corazón?
¿Qué ha sido del gascón Angeleros? ¿Y el duque Sansón? ¿Y el
valeroso Anseís? ¿Dónde está Gerardo de Rosellón, el Viejo?
¿Dónde están los doce pares que aquí dejé? ¿De qué le sirve llamarlos,
si ninguno le ha de responder?
-¡Dios! -dice el rey-. ¡Buenos
motivos tengo para lamentarme! ¿Por qué no habré estado aquí
desde el comienzo de la batalla?
Y se mesa la barba, como hombre
invadido por la angustia. Lloran sus barones y caballeros; veinte mil
francos caen por tierra sin sentido. El duque Naimón siente por ello
gran piedad.
Con la ayuda de Dios, el emperador Carlomagno vengará la muerte
de su sobrino con otra muerte.
Cuando Carlos escucha la santa
voz del ángel, desecha todo temor; sabe que no habrá de perecer. Al
momento recobra vigor y discernimiento. Golpea al emir con la espada
de Francia. Le parte el yelmo, en el que fulguran las gemas, le abre
el cráneo, derramándole los sesos y, luego de hendirle la cabeza
toda hasta la barba blanca, lo derriba muerto sin esperanza.
Etiquetas:
Cantar de Gesta,
Carlomagno,
Edad Media,
Harold II de Inglaterra,
Leyendas,
Literatura,
Roland,
Roncesvalles,
Taillefer,
William The Conqueror
viernes, 2 de diciembre de 2016
COLINA DE SENLAC.
En la colina de Senlac
desplegó sus tropas el rey Harold II para enfrentarse a Guillermo el
Conquistador durante la batalla de Hasting. Desde este lugar obervó,
el defensor del título, los movimientos y el desarrollo de los
acontecimientos. Los ejércitos de Harold formaron un infranqueable
muro de escudos en la parte superior de la colina. Al final del día,
tras varias acometidas, la caballería normanda logró romper el
frente sajón, los infantes fueron masacrados y el cadáver de Harold
acabó abandonado en el campo de batalla.
domingo, 11 de septiembre de 2016
GUILLERMO EL CONQUISTADOR.
Descendiente del
legendario Rollo el Caminante e hijo ilegítimo del duque de
Normandía Roberto I el Diablo, Guillermo “el Conquistador” -
William the Conqueror o Guillaume le Conquérant- por cuyas venas
fluía sangre vikinga, un tipo duro que machacó a todos sus rivales
y zurró de lo lindo a sus opositores, ha sido, hasta el día de hoy,
el único general capaz de culminar con éxito un desembarco en la
Gran Bretaña. Algunos historiadores no han dudado en declarar a
Guillermo el auténtico primer rey de Inglaterra.
Huérfano a los ocho
años, su agitada infancia y el cambiar constantemente de hogar y de
tutor que trataban de aprovecharse de él, transformaron a Guillermo,
un muchacho robusto, en un hombre duro, dispuesto, arrojado y
valiente, en ocasiones dominado por la cólera. Su condición de
bastardo le hizo objeto de mofa y desdén por parte de los engreídos
nobles. Llegado el momento, convertirdo en duque de Normandía con
todas las de la ley, se tomó justa y violenta venganza. Obligó a
los nobles jurarle fidelidad sometiéndolos a su voluntad. Configuró
un ducado fuerte y centralizado y perfectamente organizado con un
poderoso ejército que ni el rey de Francia (del que el duque
Guillermo era vasallo) podía permitirse.
Guillermo contrajo
matrimonio con Matilde de Flandes, tuvieron no menos de nueve hijos,
fueron un matrimonio feliz y formaron un perfecto equipo de
gobernantes. Además de una brillante y amorosa esposa, su unión con
Matilde le propició un poderoso aliado, el Condado de Flandes.
Con 24 años fue
invitado a Inglaterra por su primo Eduardo el Confesor y a su regreso
al hogar contaba a todo aquel que prestase oídos que el rey inglés
había prometido nombrarlo sucesor al trono. Pero murió Eduardo y
los nobles sajones eligieron a su propio rey, Harold Gowinson de
Wessex. El obstinado duque de Normandía pertrechó naves, consiguió
que el papa Alejandro II bendijese su estandarte (y por extensión la
expedición), cruzó el canal, venció a Harold en la batalla de
Hastings y se coronó rey de Inglaterra.
Esta epopeya está
narrada de forma excepcional en una pieza única, el Tapiz de
Bayeux.
Con Guillermo sentado en
el trono inglés se produjo la división histórica (e histérica)
entre sajones y normandos. Nunca dudó en arrebatar todo a sus
antiguos enemigos (ahora sufridos súbditos) y entragarlo a los
caballeros que le acompañaron en su aventura. En pocos años la
nobleza local fue esquilmada y el campesinado sometido a
servidumbre. En 1086 reunió a todos los señores, grandes y
pequeños, a una asamblea en Salisbury, y les hizo prestar un
juramente de fidelidad hacia su persona.
Además de conquistador,
Guillermo destacó como administrador y encargó la redacción del
Domesday Book, un censo y registro de la propiedad, que recogía toda
la información necesaria para gobernar las tierras recién
adquiridas. Este documento es algo inédito en la Europa de su
tiempo.
Los últimos años de
vida los pasó luchando por conservar su posesiones y mantener el
orden en ambas orillas del canal, y en 1087 se reunió
definitivamente con el Sumo Hacedor.
lunes, 7 de marzo de 2016
ESTEBAN II CONDE DE BLOIS.
El
conde Esteban II de Blois fue uno de los hombres más ricos de
cuantos tomaron parte de la Primera Cruzada. No quedan muy claros los
motivos que le impulsaron a unirse a la expedición, aunque deben
encontrarse entre el fervor religioso y la presión de su dominante
esposa, Adela de Normandía, hija de Guillermo el Conquistador.
Entre
su numerosa descendencia se encuentran, Guillermo de Blois un hijo
deficiente mental, Teobaldo IV de Blois, sucesor de Esteban como
conde y ancestro de reyes de Chipre, Jerusalén, Navarra y Francia,
Maud ahogada en un naufragio (trama política de los Pilares de la
Tierra) y Esteban, rey de Inglaterra desde 1135.
Cuentan
que Esteban regresó a casa antes de concluir la conquista de
Jerusalén y su enérgica esposa lo mandó de vuelta de Tierra Santa
para que completase la peregrinación.
miércoles, 8 de abril de 2015
EDUARDO EL CONFESOR
Príncipe
tranquilo entregado a la vida religiosa y contemplativa, llamado
precisamente el Confesor por su escrupulosidad en cumplir con la
confesión y la asistencia a los más desfavorecidos, llegó al trono de Inglaterra (1042 - 1066) en su madurez, rozaba los cuarenta,
convirtiéndose en el último rey sajón del linaje de Alfredo el
Grande. Nunca mostró ser un gobernante fuerte, más que rey, fue un
monje en el trono (Chesterton incluso lo tilda de idiota), que se
rodeó de normandos (en recuerdo de su infancia vivida en aquella
tierra), lo que provocó el descontento entre los nobles sajones.
Cumplió voto de castidad a pesar de estar casado con Edith y su
muerte sin descendencia sumió el país en una guerra por la corona,
de la que salió victorioso Guillermo I el Conquistador. Venerado
como san Eduardo, durante su reinado se comenzó a construir la
Abadía de Westminster y como muchos reyes medievales, poseía poderes taumatúrgicos, y curaba a los enfermos mediante imposición de manos "Yo te toco, Dios te cura".
domingo, 4 de mayo de 2014
THE SQUARE MILE & THE CITY OF LONDON
La City de Londres, actual distrito de negocios, que se corresponde más o menos con el Londinium romano, es el núcleo de la capital de Inglaterra, y conserva prácticamente el perímetro de la muralla medieval. La superficie que encierra es aproximadamente de una milla cuadrada, y por ese motivo, la City de Londres también es conocida como Square Mile (Milla Cuadrada). En la actualidad aun podemos encontrar algunos restos de la antigua muralla, junto al Museo de la Ciudad, y en las proximidades de la Torre de Londres.
La City posee independencia administrativa desde el año 886, cuando Alfredo el Grande, nombró a su yerno Earl Aethelred de Mercia, gobernador de Londres. La idea del "Grande" era asegurar un lugar apropiado para alojar a los comerciantes del Norte de Europa y de los países mediterráneos. Se llegó incluso a elaborar un código legislativo para los comerciantes.
Gracias a estas medidas la prosperidad comercial de Londres se fue desarrollando cada vez más, hasta llegar a convertirse en uno de los principales centros comerciales del Atlántico Norte. En ese sentido, durante el siglo X, mientas que en Winchester se pedían 6 monedas para establecerse, en Londres se solicitaban 8.
La ciudad quedaba dividida en varias circunscripciones encabezadas por concejales y las reuniones que incumbian a toda la población se celebraban bajo la protección de la Catedral de San Pablo.
Cuando William the Conqueror llegó a Londres, concedió a los londinenses un estatus especial, pudiendo los anglosajones conservar su autoridad.
En el año 1666 un terrible incendió destruyó, lo mucho, y lo poco, que del Londres medieval había sobrevivido hasta esa fecha.
miércoles, 30 de abril de 2014
WESTMINSTER ABBEY
Fundada en los tiempos de Eduardo el Confesor, desde Guillermo el Conquistador, la Abadía de Westminster o Iglesia Colegiata de San Pedro de Westminster, ha sido el lugar de coronación de los monarcas ingleses (y británicos). Uno de los centros religiosos más importantes del Reino Unido, en competencia con Canterbury.
En el 960 monjes benedictinos se establecen en la Isla de Thorney, que posteriormente se denominaría Westminster. Algunos años más tarde, concretamente el 28 de diciembre de 1065, se consagra la abadía a Eduardo el Confesor.
The Pix Chamber, fue construida en los años inmediatamente posteriores a la llegada de los normandos y es una de las partes más antiguas de la abadía.
El día de Navidad de 1066 se celebró la coronación de Guillermo el Conquistador, la primera de la que se tiene constancia, y que inició una sacra tradición que ha sobrevivido hasta nuestros días.
A partir de 1245 durante el reinado de Enrique III se inicia la construcción de la iglesia actual, en estilo gótico. La reconstrucción auspiciada por este rey fue organizada como un santuario en honor al rey Eduadro el Confesor, cuyo sepulcro ocupa un destacado lugar en el altar mayor de la iglesia.
Su interior es un enorme mausoleo donde descansan, entre reyes, nobles y reinas, algunos de los británicos más destacados de la historia en diferentes campos, como Newton, Darwin o Livingstone
La Silla de la Coronación es uno de esos objetos cargados de secular tradición, tan del gusto británico. En madera, ordenada fabricar por el rey Eduardo I hacia 1300, concebida para que contuviese la Piedra del Destino, que el propio Eduardo había robado a los escoceses en 1296.
La Abadía se fundó en el siglo X, una época en que toda la Cristiandad reconocía la supremacía del papado de Roma. Pero en el siglo XVI todo esto cambió, Enrique VIII rompió con el Catolicismo, la Iglesia Anglicana se independizó y Westminster se convirtió en uno de sus baluartes.
Etiquetas:
Canterbury,
Charles Darwin,
Edad Media,
Eduardo el Confesor,
Eduardo I Longshanks,
Escocia,
Iglesia Anglicana,
Inglaterra,
Isaac Newton,
Orden Benedictina,
Piedra del Destino,
Westminster,
William The Conqueror
martes, 29 de abril de 2014
THE TOWER OF LONDON
A pesar de su nombre, la Torre de Londres, no se refiere a una torre o torreón, sino a una auténtica fortaleza, formada por varios recintos, y que prácticamente es una ciudad amurallada, situada en una de las orillas del Támesis, en pleno centro neurálgico del eterno Imperio Británico. Una colosal fortificación que narra la historia de Inglaterra de los últimos mil años. Un edificio impresionante que no hay que dejar de visitar.
Como tantas otras construcciones de la época, se edificó en madera, por expreso deseo de William the Conqueror, para controlar el río y la ciudad. Para finales del siglo XI la piedra había reemplazado a la madera.
La Torre de Londres está formada por tres recintos. En el más interior, la Torre Blanca, representa la fase más temprana de construcción. Hacia el norte, este y oeste, la estructura central, erigida bajo el mandato de Ricardo I, y el recinto exterior, que abarca todo el castillo, fue construido por Eduardo I.
La Torre en tiempos de Enrique III. En momentos de apuros los reyes solían utilizar la torre como refugio. En 1238 Enrique III se retiró aquí y viendo las defensas desfasadas del castillo ordenó construir una enorme muralla.
En 1281, Eduardo I, hijo de Enrique III, modernizó el foso, reemplazó la entrada y rodeó la muralla exterior con una nueva muralla, convirtiendo la Torre en un castillo concéntrico.
Desde principios del siglo XIV una procesión partía desde este lugar, en dirección a la Abadía de Westminster, donde el nuevo monarca era coronada. Durante el desfile, el pueblo podía vitorear o repudiar al rey.
A partir del siglo XII fue también utilizada como prisión para destacados personajes.
Los vikingos, o normandos, pusieron en práctica una eficiente política de fortificaciones (otro espectacular ejemplo es el Castillo de Windsor), que se ha descrito como: "el programa más extenso y concentrado de construcción de castillos en toda la historia de la Europa Feudal".
Byward Tower (1280) flanquea y controla el paso por una de las principales entradas de la Torre. Desde aquí comenzamos la visita.
Un doble cerco de murallas protegen el Corazón de la Torre.
Parte de la Historia de Europa Occidental durante la Edad Media se jugó entre estas murallas. Tener controlada la Torre de Londres significaba poder controlar todo el país.
La Bell Tower, construida bajo Ricardo I, se ubica muy cerca de la entrada del castillo. La campana se hacía sonar en casos de peligro: los rastrillos caían, los puentes se elevaban y las puertas quedaban cerradas.
La Torre Blanca - White Tower - que hace las funciones de Torre del Homenaje, es un auténtico castillo en sí mismo.
Su construcción la inició William the Conqueror, y posiblemente fue terminada por sus hijos. El objetivo era asustar a los invasores que llegaban desde el río e intimidar a los londinenses recién conquistados. La torre tenía dos plantas sobre un sótano profundo y un muro central dividía cada planta en dos salas de gran tamaño. Cuatro torres cuadrangulares la rematan en sus cuatro esquinas. La entrada se situaba bastante elevada sobre el nivel del suelo y para alcanzarla se utilizaba una escalera de madera.
Al anochecer,
cuando se hizo demasiado oscuro para trabajar, toda aquella gente
afanosa convergió en el gran salón de la torre del homenaje. Se
encendieron velas de junco, se alimentó el fuego de las hogueras y
todos los perros acudieron para resguardarse del frío. Algunos
hombres y mujeres cogieron tablas y caballetes de un montón apilado
en un lado del salón e instalaron mesas formando una T, colocando
luego sillas en la cabecera y bancos a cada lado de la parte central.
Jack nunca había visto a tantas personas trabajando juntas y quedó
asombrado ante lo mucho que disfrutaban. Sonreían y reían mientras
levantaban pesadas tablas exclamando ¡Arriba! y ¡Para mí,
para mí!, ¡Ahora, bajadla con cuidado!. Jack envidiaba
aquella camaradería y se preguntaba si algún día podría
compartirla. Al cabo de un rato todo el mundo se sentó en los
bancos. Uno de los sirvientes del castillo fue repartiendo grandes
boles y cucharas de madera, contando en voz alta a medida que los
entregaba. Luego hizo de nuevo el recorrido poniendo una gruesa
rebanada de pan moreno y duro en el fondo de cada bol. Otro de los
sirvientes llevó tazas de madera llenándolas de cerveza de una
serie de grandes jarros. Jack, Martha y Alfred estaban sentados
juntos en la parte final de la T, y cada uno de ellos recibió una
taza de cerveza, por lo que no hubo motivo de pelea. Jack cogió su
taza y se disponía a beber, pero su madre le dijo que esperara un
momento.
Una vez escanciada
la cerveza, se hizo el silencio en el salón. Jack esperaba,
fascinado como siempre, a ver qué iba a ocurrir. Al cabo de un
momento apareció el conde Bartholomew en el rellano de la escalera
que bajaba desde su dormitorio. Descendió al salón seguido de
Matthew Steward, tres o cuatro hombres bien vestidos, un muchacho y
la criatura más bella que Jack jamás había visto.
No estaba seguro
de si era una muchacha o una mujer. Iba vestida de blanco y su túnica
tenía unas asombrosas mangas acampanadas que se arrastraban por el
suelo mientras ella se deslizaba por la escalera. Su pelo era una
masa de bucles oscuros enmarcándole la cara y tenía unos ojos
oscuros, muy oscuros. Jack comprendió que eso era a lo que se
referían las chansons cuando hablaban de una hermosa princesa de un
castillo. No era de extrañar que todos los caballeros lloraran
cuando la princesa moría.
Los Pilares de la Tierra. Ken Follet
La Torre Blanca contaba con estos retretes, que parecen bastante cómodos.
Tower Hill, era un espacio abierto que separaba la torre del límite de la ciudad. Es ente lugar se llevaban a cabo las ejecuciones públicas.
Torre de Santo Tomás era la zona residencial en la Edad Media.
El Palacio Medieval. En la Torre de Santo Tomás (St. Thoma´s Tower) por la que además se accede al adarve, y que fue construida por Enrique III y su hijo Eduardo I, se construyeron los aposentos reales. Estas habitaciones sirvieron de lugar de residencia. En la actualidad podemos pasear por las estancias donde vivía Eduardo I.
Wakefield Tower (1220 - 1238) construida junto al río por Enrique III.
En el interior de la Torre de Wakefield residió el rey Enrique III.
La estancia contaba con una pequeña capilla privada, donde el monarca rezaba sus oraciones, y quedaba en paz con el Altísimo.
En la planta baja, los soldados defendían los aposentos reales y la puerta de agua.
Lanthorne Tower (1220 - 1238), comunicada con la zona residencial, sirve para controlar el río, y proteger una de las zonas más vulnerables de la fortificación.
La torre de la Sal (1230) sirvió para alejar en su interior a insignes prisioneros, como el rey escocés John Balliol, retenido aquí por Eduardo I.
La Cradle Tower (1348 - 1355), construida por Eduardo III, guardaba y protegía una de las puertas abiertas en el anillo exterior, que cercaba toda la fortaleza. Vista desde arriba parece un pequeño castillo.
Cradle Tower vista desde el exterior del recinto.
Broad Arrow Tower (1240) alojaba a la guarnición. Situada en el punto medio de la muralla oeste de la fortaleza, los soldados y ballesteros podían acudir raudos a cualquier punto donde fuesen necesarios.
35 soldados guardaban la torre y protegían al rey. Desde este adarve podían defender la muralla y para protegerse las espaldas se colocaban mamparas de madera.
Expertos ballesteros eran sumamente eficaces en la defensa de las almenas.
La Torre de Londres era una poderosa máquina de guerra. Su presencia ya era suficiente para disuadir a los enemigos del rey de proyectar un ataque.
Martin Tower (1240) custodiaba en su interior las Joyas de la Corona.
Tower Green es célebre por ser el lugar donde se dio muerte a tres reinas, dos lores y dos ladys, acusados de traición. Y el caso es que no era este el sitio habitual para las ejecuciones, lo normal era hacerlo en Tower Hill.
"Dulce visitante deténgase un rato, donde usted se encuentra la muerte cortó la luz de muchos días, aquí a los nombres engalanados les tajaron el fértil hilo de la vida, que en paz descansen mientras paseamos a las generaciones por sus conflictos y su coraje bajo esos agitados cielos".
La Torre de Londres también acogió durante siglos una casa de fieras, un zoológico primitivo para disfrute de reyes y nobles: monos, avestruces, serpientes, elefantes, leones e incluso un oso polar llegaron a vivir enjaulados entre rejas y muros.
Un leyenda cuenta que el día que no haya cuervos en la Torre, caerá la monarquía inglesa. ¿Será por eso que los tienen enjaulados?.
Etiquetas:
Edad Media,
Eduardo I Longshanks,
Enrique III de Inglaterra,
Inglaterra,
John Balliol,
Londres,
Ricardo I Corazón de León,
Támesis,
Vikingos,
Westminster,
William The Conqueror
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

















