Mostrando entradas con la etiqueta Murad I. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Murad I. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2015

BAYACETO I, EL RAYO.



La victoria en la Batalla de Kosovo (1389) fue letal para el sultán otomano, Murad I que murió allí mismo. Con el cadáver aún caliente de su padre, Bayaceto I se proclamó nuevo sultán del Imperio. Bayaceto, apodado el Rayo, fue un triunfante sultán, de trágico final; de los altares de la monarquía a besar el suelo como esclavo.


Bayaceto mató a sus hermanos para acceder al poder, instaurando una nueva tradición, una práctica que fue institucionalizada más tarde por Mehmet II. Una vez en el poder, Bayaceto I protagonizó una victoriaosa carrera militar, afirmando su intención de conquistar el Reino de Hungría, la Península Italiana y abrevar a su montura en el mismísimo altar de San Pedro en Roma. No obstante, su bravuconería no estaba reñida con sus excelentes capacidades para la guerra; completó la conquista de Asia Menor y destrozó a un gran ejército cristiano en la batalla de Nicópolis (1396), dejando prácticamente un pasillo abierto hacia el corazón de los Balcanes y la sensación de que Constantinopla corría más peligro que nunca. Pero quien a hierro mata, a hierro muere.


Obligado a enfrentarse a los mongoles en su frente oriental, que habían aprovechado la presencia de Bayaceto en Europa para arrasar Anatolia, fue derrotado en la Batalla de Angora por Tamerlán. Cuentan que Bayaceto murió encerrado por su captor en una jaula de hierro como una alimaña a la que han arrancado garras y colmillos. También se cuenta que Tamerlán lo utilizaba como apoyo para subir y bajar de su caballo. Y así pasó sus últimos días el victorioso Bayaceto, besando el suelo que pisaba el conquistador mongol. 


domingo, 19 de abril de 2015

MILOS OBILIC



Caballero suicida serbio al servicio del Príncipe Lazar  que al más puro estilo kamikaze, asesinó, antes de morir en un acto audaz, al sultán otomano Murad I en el transcurso de la recordada Batalla de Kosovo .  

jueves, 16 de abril de 2015

YAKUB CELEBI



La Batalla de Kosovo es el acontecimiento fundacional del nacionalismo serbio y el origen de la enquistada enemistad con Albania. Pero para el Imperio Otomano también tuvo funestas repercusiones, el propio sultán Murad I quedó muerto en el campo de batalla.

Yakub Celebi, hijo mayor de Murad, valiente comandante de sobrada experiencia militar, cuya actuación había contribuido a la victoria en el "Campo de los Mirlos", despertó rápidamente los recelos de su hermano menor, Bayaceto, proclamado soberano tras la muerte de su padre. Horas después de la batalla, el nuevo sultán ordenó la detención y ejecución de Yakub, para eliminar toda posibilidad de rebelión y conflicto por el trono otomano.

"Yakub Celebi, the sultan's oldest son, was also killed, and his younger brother Bayezi was declared sultan".

Ismail Kadare. "Elegy for Kosovo".  

miércoles, 15 de abril de 2015

LALA SHAHIN PASHA.




Lala Shahin Pasha fue el maestro (lala) y preceptor de Murad, hijo de Orhan I, además del primer beylerbey (señor de señores) de Rumelia (el territorio otomano en la región de los Balcanes). Precisamente tomó parte activa en la campaña militar que consiguió la conquista de Adrianópolis, que mutó su nombre en Edirne, y se convirtió en capital del naciente Imperio Otomano. Su ascenso militar coincidió con la subida al trono de Murad I y uno de sus grandes éxitos bélicos fue su brillante  y decisiva victoria en la batalla del Maritza (1371)

lunes, 16 de febrero de 2015

MURAD I



Murad I (o Amurates), de madre cristiana bizantina, llamado "el Divino" - Hüdavendigar - fue un activo y enérgico sultán (el primero en utilizar este título, abandonando el de emir) otomano, amante del lujo, que conquistó Tracia, Galípolis y Adrianópolis, que pasó a llamarse Edirne y se convirtió en capital, derrotó en batalla a servios y búlgaros, reorganizó el afamado cuerpo de los jenízaros (implantando el reclutamiento obligatorio entre los vasallos cristianos) y un complejo aparato burocrático inspirado en el bizantino, y que finalmente murió en la recordada batalla de Kosovo (1389). Su hijo Bayaceto I se proclamó sultán en allí mismo, con el cadáver de Murad todavía caliente. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

KARL THOPIA.



Príncipe y señor de la guerra albanés, miembro de uno de los linajes más poderosos de su país, que nació en el castillo de Krujë y pasó toda su vida peleando por mantener sus dominios. Su ambición posibilitó la primera intervención turca en Albania y la tierra por la que tanto había luchado acabó en manos venecianas. 

El territorio de Albania ha sido lugar de paso a lo largo de la historia del Mediterráneo y de las potencias extranjeras. Factores ambos que propiciaron la fusión entre las sociedades autóctonas y los próceres foráneos. Un buen ejemplo de ello fue Karl Thopia. Karl fue el hijo de Charles Tanush Thopia y la princesa Helena de Anjou. Cuando sus padre murieron Karl reclamó sus derechos sobre la herencia territorial. 

En el año 1368 Karl se levantó en armas contra los Anjou y logró expulsarlos de Durres, una ciudad costeras de gran importancia estratégica y comercial. Thopia se convirtió en el príncipe del Reino de Albania (que había sido fundado por Carlos de Anjou, rey de Sicilia) un territorio que incluía la propia Durres, Krujë, Peqin, Elabasan, Mokra y Gora. 

Además de señor de la guerra, Karl o Charles Thopia fue un hábil diplomático y supo encontrar a un poderosos aliado en Venecia, que incluso lo consideró ciudadano de la república. La Serenissima reconoció la legitimidad del príncipe a cambio de jugosos privilegios comerciales en la región de Durres. Los venecianos, maestros de las intrigas, aprovecharon la derrota de sus enemigos (Anjou) para lanzar sus redes sobre la costa albanesa. 

En 1376, Luis de Evraux, hermano del rey de Navarra Carlos II que también reclamaba sus derechos sobre las posesiones angevinas, al mando de la Compañía de Navarra, un variopinto ejército de mercenarios y aventureros ávidos de botín, se lanzaron sobre Durres y la conquistaron. Luis murió al año siguiente por lo que Thopia pudo recuperar la plaza. 

Más tarde tuvo que enfrentarse a Balsa II Balsic, señor de Zeta, un principado situado al norte de Albania, en tierras que hoy pertenecen a Montenegro. Balsha expulsó a Thopia de Durres y la anexionó a sus dominios. 

Para lograr nuestros objetivos a veces vendemos nuestra alma al maligno, y eso es lo que hizo Karl Thopia. El príncipe albanés pidió ayuda a los otomanos y Murat I envió a un ejército que derrotó, y dio muerte a Balsa II Balsic en la batalla de Savra (1385). Este acontecimiento marcó el inicio de la intervención turca en suelo albanés, donde permaneció seis largas centurias. 

En 1388 murió Karl Thopia, que más bien que mal, había conseguido mantener su principado. Poco después, en 1392, su hijo y sucesor entregó (o fue obligado a ello) todos sus dominios a la República de Venecia. Estos territorios se convirtieron en el centro de la Albania Veneciana. 

sábado, 3 de mayo de 2014

BATALLA DE KOSOVO



El 15 de Junio de 1389, festividad de San Vito, una fecha que siglos después, muchos, aun no han olvidado. Ese día, una coalición de príncipes balcánicos fueron derrotados por el sultán otomano Murad I, en la célebre Batalla de Kosovo.

Los líderes de ambos ejércitos, Lazar de Serbia y Murad I , perdieron la vida en la batalla. Siglos después la Batalla de Kosovo se convirtió en el hito fundacional del creciente nacionalismo serbio, que terminaría derivando en un nuevo conflicto armado, esta vez, contra los albaneses que residían en estas tierras. Más de seiscientos años después, las heridas abiertas en el Campo de los Mirlos, no han terminado de cerrar. 

"La batalla de Kosovo dio lugar a un largo poema épico que para los serbios cobró una importancia literaria similar a la Chanson de Roland para los franceses, aunque a la larga adquirió una carga de significado nacionalista mucho más densa, deviniendo el gran mito romántico serbio de la redención por la derrota, como sería el Once de Septiembre de 1714 o el Álamo por las norteamericanos"
Francisco Veiga.
El turco, diez siglos a
las puertas de Europa.

El problema étnico de Kosovo, muy evidente desde finales del siglo XIX, comenzó en realidad en la Baja Edad Media. Los serbios, que se instalaron en la región entre los siglos VI y VIII, constituyeron entonces la mayoría de su población y alternaron momentos de unidad y de enfrentamientos internos. En cambio, los albaneses, de procedencia posiblemente autóctona, eran menos numerosos, tenían una estructura social mucho más arcaica y fueron pasando de una dominación a otra: primero los romanos, luego los bizantinos y finalmente los turcos. 
 El 28 de junio de 1389, el zar serbio Lazar murió derrotado por el Imperio Otomano en la legendaria batalla de Kosovo Polje, uno de los eventos decisivos en la desaparición del reino medieval de Serbia, que no recuperaría su independencia hasta 1878. Desde entonces, Kosovo se convertiría en el gran mito fundacional del pueblo serbio, unido en la adversidad, el sacrificio y la sangre de aquel campo de batalla. La narración legendaria de aquel combate, de una generación a otra, fue uno de los principales elementos por los que la identidad serbia mantuvo su esencia durante cinco siglos, hasta recuperar su independencia en 1878. Kosovo es por tanto considerada la cuna de esa nación, encontrándose allí los templos más sagrados de la iglesia autocéfala serbia, incluyendo su sede, sita en Péc. Es difícil encontrar en la historia y la psique de ninguna otra nación europea un efecto similar al de Kosovo para los serbios. Kosovo los vincula con un pasado glorioso, heroico y trágico, suponiendo una inspiración permanente para recobrar la independencia en los tiempos de ocupación otomana, motivando al ejército durante las guerras balcánicas de 1912 - 1913 - la victoria de Kumanovo, decisiva en la primera de ellas, se libró bajo el grito de guerra ¡Por Kosovo! -, y sería la clave del resurgimiento nacionalista a finales de la década de 1980.
Y llegó la Barbarie. 
Nacionalismo y juegos de poder
en la destrucción de Yugoslavia.
José Ángel Ruiz Jiménez. 

Unos años antes, los otomanos habían derrotado a serbios y búlgaros en la batalla de Maritza (1371), poco después de haber conquistado la ciudad de Adrianópolis (1369) a la que rebautizaron con el nombre de Edirne. Y en 1389 el príncipe serbio Lazar Hrebeljanovic reunió un ejército para tratar de frenar el avance turco hacia el Corazón de Europa, contando con el apoyo del rey de Bosnia, Tvrtko I y algunos nobles serbios.

El príncipe serbio, antes de iniciar la marcha hacia las llanuras kosovares, lanzó una proclama, que con los siglos se tornó maldición: "Cualquiera que sea serbio de nacimiento y no venga a Kosovo a librar batallas contra los turcos, no le dejéis tener descendencia masculina, ni femenina; no le dejeis que recoja cosecha alguna".

La batalla tuvo lugar en el Campo de los Mirlos, a unos 5 kilómetros de la actual Prístina, y fue terrible. Ambos ejércitos lamentaron cuantiosas bajas, y a día de hoy sigue siendo difícil otorgar la victoria a uno u otro bando, pues en su época, se atribuyó la victoria a uno, a otro, e incluso se consideró un empate.

"En 1389 la batalla de Kosovo señala la colisión de una coalición cristiana contra los otomanos. En ella combatieron codo con codo serbios, bosnios, albaneses, valacos (rumanos) y otros puebos de los Balcanes. Ni un solo albanés se encuentra entre las filas del campo turco; por el contrario una parte del ejército serbio, a las órdenes de Marko Kraljevic, traiciona a los balcánicos y se bate contra los suyos en el bando de los otomanos.

A consecuencia de esa batalla, lejos de verse frenada, la invasión otomana se fortalece. Si los turcos llevan a cabo un repliegue provisional es debido a que son atacados por la espalda por Tamerlán (1400). Pero en el siglo XV reemprenden la ocupación de los Balcanes"
I. Kadare.
Diario de Kosovo.

Los Contingentes.
Murad I, acompañado de sus dos hijos, encabezaba el ejército turco, en el que sobresalia su cuerpo de élite, los jenízaros. Además de auxiliares procedentes de todos los rincones del imperio, contingentes de griegos, búlgaros y serbios, y algunos comandantes cristianos como Constantino Dragas y el Rey Marco, que sumaban un total aproximado de entre 30.000 y 40.000 hombres.


El ejército cristiano tenía en Lazar a su líder, que dirigía un cuerpo de ejército de unos 15.000 serbios, junto con el también noble serbio Vuk Brankovic. Además el rey bosnio Tvrtko I envió a uno de sus mejores comandantes, Vlatko Vukovic, señor del Ducado de Hum, con una fuerza de entre 5000 y 10000 soldados. Además un contingente de caballeros hospitalarios, poseídos por el inefable espíritu de cruzada, formaban parte del ejército de Vukovic, reunidos en torno al caballero croata Juan de Palisna, prior de Vrana. En total unos 15.000 - 30.000 efectivos.

Formaciones.
Murad I dirigía el ejército turco desde el centro de la formación, con su hijo Bayaceto en el flanco derecho, y su hijo Yakub en el izquierdo. El centro de la vanguardia estaba ocupado por los jenízaros, y el frente de las alas cubierto por los arqueros.

El príncipe Lazar dominaba el centro serbio, con Brankovic a la derecha y Vlatko a la izquierda. Al frente la caballería pesada y en los flancos los arqueros a caballo. La infantería quedaba situada en la retaguardia.

Primeros movimientos.
El desarrollo de la batalla no es sencillo de reconstruir, puesto que las narraciones serbias y turcas son diferentes. Se piensa que la delantera la tomó la caballería pesada serbia que cargó en forma de "V" y fue recibida por una lluvia de flechas desde los flancos. Esta primera acción consiguió desbaratar el flanco izquierdo turco (Yakub) y obligó a replegarse al centro otomano. Pero Bayaceto, comandando el flanco derecho, consiguió aguantar esta primera embestida y preparara la reacción.


Contragolpe turco.
Bayaceto, apodado "el rayo" a raíz de su rápida reacción en esta batalla, comandó un demoledor contragolpe, obligando a retroceder a los serbios, y provocnado una carnicería entre la infantería. Ante esta circunstancia, el cuerpo de ejército de Vukovic tuvo que reforzar el centro para compensar las pérdidas.

Traición.
En un momento crítico, Vuk Brankovic, emprendió la retirada, seguido por sus tropas, y dejando al resto de los serbios a merced de los turcos. Mucho se ha especulado sobre los motivos de esta traición; ¿había pactado con Murad traicionar a su señor a cambio de más tierras?, ¿o tal vez, viendo la batalla perdida, decidió poner a salvo a sus hombres?. Solo podemos imaginar las intenciones del caballero serbio.

Muertes.
Poco después de la huida se produjo la captura de Lazar, que fue ejecutado, junto con algunos de sus generales, en el mismo campo de batalla. En plena confusión, el caballero bosnio Vlatko Vukovic, también pudo escapar y poner su vida a salvo, y curiosamente, nadie le acusó de traición, como si sucedió con Brankovic.

A pesar de la victoria, Murad I, tiene el dudoso honor de haber sido el único sultán otomano en morir en batalla. El brazo del caballero serbio Milos Obilic, fue el ejecutor. Las fuentes turcas cuentan que fue al día siguiente de la batalla, mientras el sultán paseaba tranquilamente entre los despojos de ambos ejércitos. Sin embargo, las fuentes cristianas se vanaglorian del acto heroico (y suicida) de Obilic, que llegó al campamento otomano y fue capaz de acabar con la vida del sultán, antes de caer abatido por la guardia personal del sultán.

Una vez muerto el sultán, su hijo Bayaceto ordenó asesinar a su propio hermano, y en medio del tumulto se proclamó nuevo sultán. Su mano férrea y crueldad salvaron la situación y llevaron al ejército turco a la victoria.



En realidad, la Batalla de Kosovo, ni fue la primera que enfrentó a los turcos con los pueblos balcánicos, ni fue tan decisiva, los serbios aguantaron casi medio siglo más su independencia, y por supuesto no abrió definitivamente los Balcanes, a la ocupación otomana, puesto que tras Kosovo, aún debieron seguir combatiendo duramente en la región. Aunque si es cierto, que el Corán comenzaba a ganar la partida a la Biblia.  
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...