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sábado, 8 de julio de 2017

GUY DE LUSIGNAN



Guy – o Guido – de Lusignan fue un cruzado de origen francés que llegó a Tierra Santa durante el transcurso de las Cruzadas. En Jerusalén destacó por encima de otros cruzados y se convirtió en vasallo de Inés de Courtenay, la madre del rey leproso Balduino IV. Las luchas palaciegas estaban a la orden del día y la reina madre estaba muy preocupada por el futuro de su hijo y del reino. Para fortalecer la posición de la familia Guy de Lusignan contrajo matrimonio con Sibila, hermana de Balduino. (Este es el contexto en que se desarrolla el argumento de la película “El Reino de los Cielos” de Ridley Scott).

Cuando finalmente la lepra puso fin a la vida (y sufrimiento) de Balduino IV, Sibila fue proclamada reina de Jerusalén y Guy se convirtió en su rey. Guy tenía rivales dentro del palacio y un formidable enemigo en el exterior, el poderoso sultán Saladino. Saladino lo derrotó en la batalla de Hattin – convirtiéndolo en prisionero – y Conrado de Montferrato se las apañó para arrebatarle la corona. Más tarde Guy entabló un fructífera relación con Ricardo I Corazón de León, que intercedió para que el francés acabase convertido en Rey de Chipre.


domingo, 11 de junio de 2017

BALDUINO II, REY DE JERUSALÉN.



Balduino estaba unido por algún vínculo de parentesco, primo quizás, a los hermanos Godofredo de Bouillón, Balduino de Buologne y Eustaquio. Cuando Balduino de Boulogne se convirtió en rey de Jerusalén, Balduino, le sucedió como conde de Edesa, y cuando el primero murió, Balduino se convirtió en el segundo rey de Jerusalén (y también el segundo llamado Balduino).

Durante su reinado se creó en Tierra Santa la Orden Militar de los Pobres Caballeros de Cristo fundada por Hugo de Payens. El rey Balduino les cedió unos terrenos en la explanada donde se ubicaba el Templo de Salomón, para que instalaran allí su sede. Desde ese momento la orden será conocida como Orden del Temple.


Con ayuda de todos los caballeros cruzados que pululaban por Tierra Santa Balduino se enfrentó en varias ocasiones, con resultados dispares, a los sarracenos. Balduino no tuvo hijos, por eso casó a su hija Melisenda con Fulco de Anjou, que además de en yerno se convirtió en su sucesor en el trono hierosolimitano.  

jueves, 16 de junio de 2016

JEAN DE BRIENNE, REY SIN TRONO DE JERUSALÉN.



Jean de Brienne, hijo menor de un acaudalado señor feudal de la Champaña, fue regente del Reino de Jerusalén y coemperador del Imperio Latino de Constantinopla. Aunque parecía destinado a la carrera eclesiástica acabó convertido en caballero, sin mucha fortuna eso sí, hasta que trabó cierta amistad con el rey Felipe II Augusto. Juglares y escritores de la época incluyen a Jean de Brienne entre los cruzados que tomaron Constantinopla en la Cuarta Cruzada y entre los caballeros que asaltaron la ciudad cátara de Beziers en el transcurso de la más vergonzosa de las cruzadas habidas en suelo europeo. Ambas posibilidades son bastante remotas.

Con el apoyo de Felipe II y del papa Inocencia III, y el consentimiento (imprescindible) de los barones, Jean contrajo matrimonio con María de Montferrato, hija del difunto Conrado Montferrato, y por consiguiente reina legítima del estado cruzado de Jerusalén. Poco después María murió y Jean se convirtió en regente en nombre de su hija Yolanda.

Como el hombre no puede vivir solo, Jean contrajo matrimonio con una princesa armenia y casó a su hija (con la mediación del maestre de la Orden de los Caballeros Teutónicos Herman Von Salza) con Federico II Hohenstaufen. En cuanto tuvo ocasión el ambicioso emperador sacro relegó a Jean del poder.

Otra vez viudo Jean inició un periplo por tierras de Occidente, intentando recabar acá y allá, apoyos para organizar un nueva cruzada (la quinta sería) recorriendo Francia, Italia, León y Castilla. De paso aprovechó la ocasión para peregrinar a Santiago de Compostela y postrarse ante la tumba del apostol. Entre la peregrinación y la cruzada Jean intentaba labrarse un futuro junto al Altísimo. Durante su presencia en la Península Ibérica contajo matrimonio (en maravillosa ciudad de Toledo) con la infanta Berenguela, hija de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla. Precisamente la reina consorte de León, descendiente de Leonor de Aquitania, puso todo su interés en que se celebrase este enlace.

Durante la quinta cruzada eclipsó al ferviente rey católico Andrés II de Hungría, llamdo a brillar con luz propia en la expedición, y dirigió con acierto el asalto (y conquista) del estratégico puerto de Damieta situado en una de las bocas del río Nilo. Sin embargo, los ejércitos cruzados acabaron estrellándose contra El Cairo.

Arrastrado por los follones políticos-diplomáticos del momento, Jean fue invitado a Constantinopla para ser mentor, protector y regente del joven Balduino II en al frente del Imperio Latino. Un veterano Jean de Brienne defendió, como hubiese hecho cualquier monarca legítimo, el estado latino, repeliendo los feroces ataques de los búlgaros de Ivan Asen II y de los vecinos griegos de Nicea.


Según algunas fuentes, anciano y con la salud mermada, se convirtió en fraile franciscano, no mucho antes de morir. En cuanto al lugar donde se encuentra su tumba, tampoco existe consenso.  

domingo, 10 de abril de 2016

BATALLA DE MONTGISARD.



En el otoño del año 1177 las tropas cristianas del reino de Jerusalén, con su rey Balduino IV el Leproso consiguieron contra todo pronóstico derrotar al sultán Saladino en la batalla de Montgisard. La santísima Vera Cruz en manos del obispo de Belén encabezaba el ejército hierosolimitano, con más de trescientos caballeros, ochenta de ellos de la orden del temple, entre los que se contaban Eudes de Saint Amand, Reinaldo de Chatillón y Jocelín III de Courtenay.



Balduino IV fue capaz de atrapar al ejército de Saladino totalmente desprevenido, pues se habían diseminado por un territorio demasiado vasto, incapacitándolo para presentar batalla con un frente compacto. Gracias a esta victoria el reino de Jerusalén pudo retrasar su caída y alargar la agonía diez años.  

martes, 9 de febrero de 2016

DAGOBERTO DE PISA.



Dagoberto desde su influyente posición de Arzobispo de Pisa, promovió entre los cristianos, la guerra contra el Islam. Fue legado papal en la corte de Alfonso VI de León, pero las luchas de la Reconquista no saciaban su ambición. Convencido de la viabilidad de la Guerra Santa se embarcó con la flota pisana que participó en la Primera Cruzada apoyando a los ejércitos occidentales en los asedios de las ciudades de la costa mediterránea. Una vez en Tierra Santa entrabló una provechosa relación con Bohemundo de Tarento y Balduino de Boulogne, que apoyaron a Dagoberto para que se convirtiese en el primer patriarca de Jerusalén. 

Un iluso Dagoberto pretendía que el Reino de Jerusalén fuese gobernado directamente por la iglesia, con el Patriarca de Jerusalén como único representante legítimo del Santo Padre de Roma. Pero los nobles tenían otros planes para el recién creado reino. A la muerte de Godofredo de Bouillón, los mismos hombres que habían situado a Dagoberto como patriarca, decidieron proclamar rey a Balduino (el hermano del fallecido) y aunque a regañadiéntes Dagoberto no tuvo más remedio de proceder a coronarlo. Un episodio más de la secular lucha entre los dos poderes: el temporal y el espiritual. 
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