23 de Junio de 1990. Estadio San Paolo de Nápoles comienzan los octavos de final de la Copa del Mundo. Dos zarpazos, dos goles de Roger Milla. Camerún a cuartos de final, primer conjunto africano en conseguirlo y Milla elevado a la categoría de mito viviente en su país.
Acabada la primera fase llega la hora de la verdad. No hay tiempo para enmendar los errores. Ser o no ser. La pasión del fútbol.
El toque en corto y el juego en zona, frente a la pasión y la velocidad. El duelo Colombia - Camerún se presentaba como uno de los más atractivos de estos cruces de octavos de final. Dos estilos, dos formas de tratar el balón.
Pacho Maturana no dudó en salir a defender a su pupilo, un jugador clave en el sistema de juego colombiano. Un adelantado a su tiempo, pero que no ha tenido continuidad en el fútbol actual.
Lo que estaba claro antes del partido, es que Camerún y Colombia se disputaban el honor de ser la selección revelación del mundial. Viva el fútbol.
En 1990 aún no había comenzado la Era Digital, en la época preinternet la única oportunidad de disfrutar del fútbol de otras latitudes eran partidos como este. Además tanto Colombia como Camerún se habían ganado la simpatía y la admiración de todo el mundo.
Sin duda alguna, el equipo que ganase el partido, y pasese de ronda, se convertiría en el preferido de muchos aficionados al fútbol.
Personalidad, carisma y gran capacidad de liderazgo. La selección colombiana es imposible de comprender sin René Higuita, un futbolista único en su forma de jugar.
Carlos Valderrama, capitán, y otro de los líderes de la selección cafetera, sabía perfectamente cuál era el punto débil del equipo; no tener en el plantel a un goleador contrastado.
Camerún se hizo con la victoria en el colorido duelo que protagonizaron leones y cafeteros.
Los Leones Indomables se dieron un festín a la hora del café.
Los colombianos tocan y tocan, marcan el tempo del partido. Rincón casi rompe la portería con un cañonazo que pudo haber cambiado el sino del partido. En la prórroga, un Miller en estado de gracia, se erigió en el héroe de la eliminatoria.
El orden y el trato del balón colombiano, frente a la fuerza física y velocidad camerunesa. Más de cien minutos sin goles. En la segunda parte de la prórroga se desató la fiebre goleadora. Dos goles de Milla y el mal llamado "del honor" de Redín. Insuficiente para Colombia.
Pacho Maturana, pizarra en mano, trabaja la defensa en zona. René Higuita guarda el arco y juega de líbero. Gómez, Herrera, Escobar y Perea forman la retaguardia. Frente a ellos la potencia física de Kana-Biyick, M'Fede, M'Bouh y un espíritu libre como Makanaky.
René Higuita se convirtió en uno de los protagonistas negativos del encuentro. Conocedor de sus capacidades, y consciente de lo arriesgado de su forma de juego, tiene además, la capacidad de asumir responsabilidades. Hay días que se gana, y hay días que se pierde. Grande René.
Leonel Álvarez corta el avance del atacante Maboang.
Mbouh y Gómez por los aires.
Minuto 106, 1 - 0, Roger Milla.
Minuto 108, 2 - 0, Roger Milla.
Minuto 115, 2 - 1, Bernardo Redín.
René Higuita vuela ante el atacante camerunés Oman Biyick.
Batalla aérea sobre el césped de San Paolo.
Leonel Álvarez, uno de los sostenes del equipo colombiano en la línea medular.
Makanaky y Valderrama, dos formas diferentes de ser influyentes y decisivos en el juego de sus respectivos equipos. Dinamismo frente a templanza.
Roger Miller salta al campo, empezarán a suceder cosas sobre el verde.
El veterano ariete, el "abuelo" del mundial, en jugada personal consigue enviar el balón al fondo de la red. Camerún 1 - Colombia 0.
El error de René Higuita y el zarpazo del león. Camerún 2 - Colombia 0.
El baile junto al banderín y la celebración de todo el equipo.




















































