jueves, 5 de febrero de 2026
SCHALKE 04 ÚLTIMO CAMPEÓN DE LA VIEJA COPA DE LA UEFA.
MOLINO DE LA CUEVA.
Entre Los Gallardos y Alfaix (provincia de Almería), a orillas del río Aguas, excavado en una de las paredes del cañón que esculpen las aguas fluviales, se enclava el curioso Molino de la Cueva (1.400 – 1.700)
Construido con sillería y mampostería, presenta planta irregular y un único vano. Una rareza tipológica, que tal vez, nos hable de su antigüedad.
Un entorno humanizado, pero también asalvajado, típico del árido sureste peninsular. El río Aguas, sin embargo, constituye un auténtico oasis de humedad y vida, en medio del medio subdesértico almeriense.
miércoles, 4 de febrero de 2026
REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL
Un edificio mastodóntico, como el Imperio Hispánico, pero frío e inerte, como el rey que ordenó su construcción. Si Keops levantó la Gran Pirámide, Felipe II erigió San Lorenzo de El Escorial. Estableció su capital, y centro de la administración en Madrid y diseñó una tumba monumental rodeado de las montañas de la Sierra de Guadarrama. Desde este lugar se gestionaba el inmenso Imperio de los Habsburgo.

"Sacros, altos, dorados capiteles,
que a las nubes borráis sus arreboles,
Febo os teme por más lucientes soles,
y el cielo por gigantes más crueles.
Depón tus rayos, Júpiter; no celes
los tuyos, Sol; de un templo son faroles,
que al mayor mártir de los españoles
erigió el mayor rey de los fieles;
religiosa grandeza del Monarca
cuya diestra real al Nuevo Mundo
abrevia, y el Oriente se le humilla.
Perdone el tiempo, lisonjee la Parca
la beldad desta Octava Maravilla,
los años deste Salomón segundo".
Luis de Góngora
El Escorial, un conjunto arquitectónico que compendia, de alguna manera, la ideología de su fundador, un monarca ultracatólico y autosuficiente, Dios es suyo, y se enfrentó a la Iglesia y al Papado cuando lo consideró necesario. Felipe II, el rey Prudente, embebido en el misticismo católico de la época, llegó a creer que estaba construyendo un nuevo Templo de Jerusalén. El rey Felipe II eligió este enclave a los pies de la sierra para construir aquí la cabeza pensante de su imperio. Aquí encontró la paz y el refugio, y dio rienda suelta a todas sus obsesiones.
En el siglo XX el general Francisco Franco, después de vencer en la Guerra Civil, implantó un régimen que fue definido como nacionalcatolicismo, y ordeno construir cerca del monasterio el Valle de los Caídos, quedando patente la ideología que orientó su actuación política. El dictador quiso ser enterrado cerca de Felipe II y del resto de monarcas, aunque simbólicamente separado de ellos.
El emperador Carlos V cambió de idea en el último momento. No se siente parte de los Trastámara, a pesar de la sangre que corre por sus venas, ya no deseaba reposar en la Capilla Real de Granada junto a sus padres y a sus abuelos maternos. Esos mismos que le legaron la Corona de Castilla, la de Aragón y todas las tierras de ultramar. El imperio lo había conquistado gracias a sus dotes como militar, pero también con el oro y la plata de Castilla. De todas formas, el rey Carlos, se desligó de la Reconquista.
Es posible que no pudiese soportar la idea de que su tumba ocupase una posición secundaria con respecto a sus antepasados, convencido que su dinastía superaría con creces a castellanos y aragoneses al haber sigo ungido con la suprema dignidad del Imperio. Él era el César Carlos, más poderoso que Carlomagno y Augusto juntos. Ni siquiera el Santo Padre podía cuestionar su autoridad.
El rey Felipe pretendía instaurar un complicado ceremonial litúrgico de forma regular a las cenizas de los monarcas fallecidos, lo que exigía un nutrido elenco de sacerdotes y nada mejor que proveer al lugar de su propia comunidad religiosa. Por otro lado, estos reyes castellanos y austríacos siempre tuvieron debilidad (y cierta fijación) por los recintos de meditación , y era un buen momento para levantar uno nuevo en las mismas entrañas de Castilla.
La construcción de El Escorial es la materialización de la gran capacidad técnica, administrativa y jerárquica del estado. Una empresa oficial, desarrollada a escala universal que necesitó de una coordinación titánica tanto en la planificación como con los recursos materiales. El rey, autor de la idea se preocupa de su financiación, de que los planes se lleven a cabo y se cumplan los plazos. Era frecuente la presencia de Felipe II en el monasterio, en el que residía durante largas temporadas, dando instrucciones, cuando lo consideraba oportuno, al propio arquitecto. Los ojos del rey en la obra eran los de Fray Antonio de Villacastín, el supervisor de los trabajos, de la llegada de recursos, de los almacenes y encargado de vigilar de cerca al personal.
Todo el conjunto nació , se organizó y fue creciendo alrededor de la basílica, el templo funerario que acoge los restos de Carlos V y Felipe II, con sus respectivas familias y que desde ese momento se convirtió en Panteón de los Reyes. El templo, localizado en el eje de simetría, cuyos volúmenes dominan todo el edificio, es el auténtico corazón del entramado monástico.
Felipe II aparece representado con tres de sus cuatro esposas, María Manuela de Portugal, Isabel de Valois y Ana de Austria.
La luz de la razón humana, el amor puro por el conocimiento, la personificación femenina de la Filosofía, rodeada y agasajada por cuatro grandes pensadores, pilares de la Cultura Clásica; Sócrates, Platón, Aristóteles y Séneca. El Escorial como centro de conocimiento y cultura.
Alrededor del Monasterio se fue desarrollando un núcleo de población castizo. Las Cocheras del Rey, situadas en San Lorenzo de El Escorial, fueron mandadas construir por Carlos III, el monarca ilustrado. Durante un siglo estuvieron al servicio de la Casa Real, ocupándose del transporte de personas y equipajes.




























