miércoles, 17 de junio de 2026

ITALIA '90. COREA DEL SUR 1 - ESPAÑA 3.

 


 

17 de Junio de 1990. España 3 - Corea del Sur 1. Grupo E. Bajo el cielo de Udine la estrella de Michel brilló más que nunca. Tres golazos para doblegar a una voluntariosa selección de Corea del Sur que sorprendió con otro golazo al meta Zubizarreta. 

 


La selección española, con un Michel en plan estelar, doblegó a Corea del Sur, llenando de alegría, emoción y esperanza en el triunfo final, a miles de hogares españoles. 

 


El seleccionador español Luis Suárez cambió el guion. Del 4-4-2 del debut pasó a un 5-3-2. Gorriz sustituyó a Jiménez en la zaga y el siempre efectivo Julio Salinas el inoperante delantero colchonero Manolo. El equipo español comienza a funcionar. 

 


El capitán, Emilio Butragueño no pudo repetir su excelente actuación de México 86. El Buitre había tocado techo y comenzaba una temprana decadencia futbolística. Frente a él el Hong Myung -Bo llamado a convertirse uno de los mejores jugadores asiáticos de la historia. 

 


Kim Joo Sung perseguido por el incasable lateral derecho español Chendo. 

 


En el segundo encuentro España recupera su pantalón azul. Chendo, Zubizarreta, Michel, Roberto, Gorriz, Andrinua, Villarroya, Butragueño, Salinas, Sanchis y Martín Vázquez. 

 


Michel, la estrella del partido (y casi de la jornada). Su eficacia de cara al gol desarboló a la defensa surcoreana. 

 


El misil tierra aire de Hwangbo Kwan para poner en el marcador el empate momentáneo.  

 



También de falta volvió Michel a adelantar a España en el marcador.  

 


Julio Salinas, que estrenaba titularidad, en duelo aéreo con Yoon Deuk Yeo.  

 


Duelo de talentos, Rafael Martín Vázques frente a Kim Joo Sung.  


ITALIA '90. BÉLGICA 3 - URUGUAY 1

 


 

17 de Junio de 1990. Verona. Bélgica 3 - Uruguay 1. Grupo E. Los Diablos Rojos que asombraron al mundo en México '86 se meriendan a un combinado uruguayo completamente desbordado. Las estrellas belgas, Scifo y Ceulemans, seguían brillando. 

 


Bélgica asentaba su éxito en una experimentada defensa y un centro del campo conformado por jugadores con buen trato de balón.  Los uruguayos no consiguieron en ningún momento imponer su ritmo más pausado. 

 


Tabares alineó el mismo once que ante España salvo el cambio de Ostolaza por Pereira en la media. Thys recompuso su equipo metiendo a Clijsters en el medio del campo y sacando de inicio al incombustible Jan Ceulemans.

 


Leo Clijsters adelanta a los Diablos Rojos.  

 


Rubén Sosa contra Grun y Demol. El atacante uruguayo estuvo bastante desafornado a lo largo de toda la competición. 

 


Perdomo se emplea con dureza para tratar de detener al capitán belga Jan Ceulemans.  

 



Scifo marca el 2 - 0.  

 


Enzo Francescoli, uno de los mejores futbolistas uruguayos de la historia, no pudo brillar en Italia 90.  

 



Ceulemans anota el 3 - 0. La defensa uruguaya no pudo hacer nada frente a la contundencia del equipo europeo de cara al gol.  

 


Jan Ceulemans, tres mundiales - 1982, 1986, 1990 - , dieciséis partidos y cuatro goles.  

 



El centrocampista del Sevilla FC Pablo Bengoechea conseguía el gol uruguayo. 

ITALIA '90. IRLANDA 0 - EGIPTO 0.

 


 

17 de Junio de 1990. Stadio della Favorita de Palermo. República de Irlanda 0 - Egipto 0. Grupo F.  Los irlandeses intentaron ser un martillo, pero no pudieron derribar el muro egipcio. Las dos cenicientas del grupo pretenden conseguir una invitación para el baile de octavos de final. 

 


Tanto Jackie Charlton como El Gohary tenían muy bien definidos sus once. Eire jugó con los mismos hombres que frente a Inglaterra, mientras que en Egipto las únicas snovedade del once titular fue Tolba que ya había jugado algunos minutos frente a Países Bajos y Orabi. 

 

Los egipcios jugaron a no perder y a no dejar jugar al contrario. En el fútbol y en el amor todo vale. 

 


Mohamed El Gohary, seleccionador técnico de Egipto, demuestra ser un buen estratega al desplegar un planteamiento táctico impenetrable para los hombres de Jack Charlton (quien posteriormente se declaró indignado por el "no juego" de los africanos). Por lo tanto, el partido se disputa principalmente en el centro del campo, ya que se impone un muro de hombres levantado por los egipcios, quince metros por delante de la línea de defensa. Como resultado, a los irlandeses se les niega su tradicional carta de triunfo: los centros al área que, en la víspera del encuentro, habían quitado el sueño a El Gohary. Por encima de todos destaca el líbero Hany Ramzy, dotado de un gran sentido de la posición y de un notable bagaje técnico. 

 


Los seguidores de Irlanda podían recitar de memoria el once inicial de su equipo: Bonner, McCarthy, Morris, Moran, Staunton, Towsend, McGrath, Houghton, Sheedy, Aldridge y Cascarino. 

 


Jack Charlton utilizó a lo largo de todo el campeonato la misma línea defensiva, no perdiendo a ninguno de sus componentes por sanción, lo que habla bien a las claras del buen hacer. Morris y Staunton en los laterales, y McCarthy y Moran por el centro. En la Eurocopa de 1988, que significó el debut de Irlanda en una fase final la defensa fue prácticamente la misma, salvo el lateral izquierdo que era ocupado por Chris Hughton. En Italia un joven Staunton le desplazó de la titularidad.

 


La aviación irlandesa en la persona de Cascarino, y Yaken, la defensa antiaérea egipcia  

martes, 16 de junio de 2026

ITALIA'90. SUECIA 1 - ESCOCIA 2.

 


 

16 de Junio 1990. Estadio Luigi Ferraris de Génova. Escocia 2 - Suecia 1. Grupo C. La Tartan Army da una alegría a su afición que lo celebra por todo lo alto. 

 


La victoria en el duelo europeo del grupo C viaja a Escocia. El equipo sueco no encuentra su camino en este mundial. 

 


Con la victoria los escoceses se permiten soñar con algo nunca logrado en sus participaciones mundialistas, superara la primera fase. 

 


Escocia alineó a tres delanteros, Mo Johnston, Durie y el casi debutante Fleck. Suecia contaba con un ramillete de jugadores jóvenes, como Schwarz, Brolin, Thern, Limpar o Ingesson, con un brillante futuro por delante. Acompañados de veteranos como Ravelli, Peter Larsson o Hysen.

 


Stuar McCall, uno de los mejores jugadores escoceses de su generación, abrió el marcador cuando apenas se llevaban jugado diez minutos. 

 


Aitken aprovecha un pase largo en profundidad y se cuela entre las amplias rendijas de la defensa sueca: Ravelli rechaza el primer disparo, pero Aitken recoge el rebote y es derribado. Desde el punto de penalti, ejecución perfecta de Johnston. 

 


Jonas Thern, motor y jefe del medio del campo escandinavo.  

 


En el minuto 85, Strömberg llega casi abriéndose de piernas para rematar con el interior del pie derecho tras un servicio largo de Schwarz y bate a Leighton. 

ITALIA 90. INGLATERRA 0 - PAÍSES BAJOS 0.

 

  

16 de Junio de 1990. Stadio Sant'Elia de Cagliari. Países Bajos 0 - Inglaterra 0. Grupo F. Un partido soso y dos selecciones que no encuentran su camino. El grupo F empieza a llenarse de empates. 

 


Los capitales Bryan Robson y Rudd Gullit intercambian banderines. Dos de los grandes futbolistas europeos de los '80s. 

 


Las hinchadas holandesa y inglesa eran de las más problemáticas de cuantas acudieron a la cita Italiana. El encuentro Países Bajos - Inglaterra declarado de alto riesgo. 

 


Ni Van Basten, ni Gary Lineker, ni Gullit, ni nadie fue capaz de marcar un gol . Para Inglaterra, después de no ganar a Irlanda, no ser derrotado por los campeones de Europa, no era mal resultado. 

 


Dos años atrás, en la Eurocopa celebrada en Alemania, Países Bajos ganó con claridad a Inglaterra por un 1 -3 , con un triplete de Marco Van Basten. En esta ocasión, prácticamente los mismos 22 jugadores, empataron a cero. 

 


El habilidoso centrocampista del PSV Vanenburg, que llegó tocado al mundial, fue una de las bajas más sensibles del lado holandés. En Inglaterra era su capitán, Bryan Robson, el jugador que sufrió problemas físicos. El técnico inglés rediseñó su defensa, Mark Wright entró en el equipo para jugar de líbero, cubriendo las espaldas de Walker y Butcher, y el joven Paul Parker ocupó el lateral derecho en detrimento de Stevens. 

 


Paul Gascoigne, Ruud Gullit y Ronald Koeman, cuanta calidad futbolística en una instantánea. 

 


Cuerpo a cuerpo Waddle Gullit, esencia del fútbol ochentero. 

 


Gary Lineker frente a Van Breukelen. Las defensas ganaron la partida a las vanguardias.  

 


Peter Shilton dominador del espacio aéreo.  

 


Paul Gascogine supera a Ronald Koeman. Los jugadores holandeses no pudieron esconder un bajo estado de forma a lo largo de todo el campeonato. 

 


Inglaterra - Holanda, un clásico europeo a nivel de selecciones. Nada más grande que enfrentarse en un mundial.  

 


Otro partido se jugaba en las calles. La policia italiana tuvo que emplearse a fondo para evitar los enfrentamientos entre los sectores más violentos de ambas aficiones. Inglaterra tenía un serio problema de paro, violencia y alcoholismo que confluyeron en el movimiento hoolingan. En estos momentos los clubes ingleses tenían prohibido jugar en competiciones europeas.  «Usaremos el puño de hierro, como nos ha aconsejado el propio ministro de deporte británico: parece que estos hooligans no son tan insensibles a las maneras fuertes...». Así había amenazado el subsecretario de Interior, Giuseppe Ruffino, presidente del Comité de Seguridad para los estadios de Italia 90, en la víspera del Mundial. A pesar de los disturbios el control sobre los hooligans ingleses estaba funcionando. Los hooligans ingleses han ocupado cada día las crónicas de los periódicos por pedradas, escaramuzas y pequeñas peleas. Pero un buen número ha terminado en la cárcel, otros han sido enviados de vuelta al otro lado del canal, humillados en su orgullo de «guerreros», quizá fuertemente apaleados y también un poco sedientos debido a las copas faltantes. «Estoy agradecido a las fuerzas del orden italianas», comentó Colin Moynihan, ministro de deporte inglés, «por su rápido, firme y decidido compromiso».

 



El partido entre Inglaterra y Países Bajos en Cagliari, había sido anunciado como una ocasión propicia para el choque violento entre las dos aficiones. Exactamente a las 18.00 se produjo el intento por parte de los ingleses se burlar a la estrecha vigilancia que ejercía la policía y lanzarse sobre la afición orange. Los naranjas no aceptaron el desafío y los ingleses se estrellaron contra el muro formado por las fuerzas del orden: las pedradas y lanzamientos de botellas fueron respondidas a golpe de porra y gases lacrimógenos.

 


Hubo guerrilla durante dos horas, con coches dañados, persecuciones hombre a hombre, unos cuarenta heridos y 5 arrestos. Uno de los arrestados estaba ebrio, 400 aficionados ingleses estaban sin entrada, 150 eran identificables como hooligans de marca. Las crónicas cuentan también que mucha de la rabia que anima a los bull-dogs ingleses deriva del control al que son sometidos, de la atmósfera de desconfianza que rodea a cualquiera que hable la lengua de Albión, de ser el blanco de la intolerancia de vándalos sardos que, por un malentendido espíritu regionalista, buscan su momento de gloria transformándose en «hunters», cazadores de hooligans. 



Gigi Riva, antes del Mundial, dijo: «Todos están muy preocupados por la llegada de los hooligans. Yo solo querría decir una cosa: los sardos son hospitalarios y muy cordiales, pero no permiten a nadie arrollar sus tradiciones. He aquí que quien llegue a Cagliari sepa que el estadio para los sardos es respetado, no representa una ocasión de violencia y de caos, sino que es casi un lugar sagrado». Seguramente los jóvenes sardos han exagerado en la defensa de sus sentimientos, pero también esto debía tenerse en cuenta: la violencia atrae más violencia. 

 


El choque entre ingleses y holandeses concluyó con consecuencias menos graves de las previsibles. Sin embargo, el peligro no ha pasado aún, perdurará mientras Inglaterra siga en liza.  Y entonces se impone una consideración: ya no es admisible que una ciudad, una región, una Nación deban vivir días de tensión, si no de terror, porque un grupo de inadaptados tome como pretexto un partido para sus locuras. No es admisible que ingentes fuerzas de policía deban ser movilizadas para un evento deportivo. He aquí que, al menos, el Mundial ya ha evidenciado esta realidad, si es que alguna vez hubo necesidad de una contraprueba.

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