miércoles, 15 de abril de 2026

SÚPER DEPOR 1992/93. LOS ÚLTIMOS ROMÁNTICOS.

 


La temporada 1992/93 fue la del nacimiento del Súper Depor. Son los últimos románticos, héroes del deporte. Liaño, Lopez Rekarte y Nando en las bandas, Ribera y Albístegui de marcadores y Djukic de jefe de la defensa, un medio campo de tres con Mauro Silva, Adolfo Aldana y Fran, y una delantera con Bebeto y Claudio Barragán. Aquel año con la llegada de los dos brasileños y los descartes de los grandes (Nando, Aldana o López Rekarte) el Deportivo a las órdenes del mítico Arsenio Iglesias estuvo a punto de ganar una liga. Más tarde llegarían Voro, Donato, Manjarín o Alfredo para consolidar aquel legendario equipo, animador de la liga española durante la segunda mitad de los años ´90. Hablamos de un tiempo en que era habitual recitar un once de carrerilla. Antes de los dorsales fijos con el nombre y de las rotaciones. Y solo dos sustituciones. Si hacías dos cambios y se te lesionaba un jugador estabas jodido. Otros tiempos, otro fútbol. 

 


Paco Liaño, ágil y seguro, no existe debate posible sobre su titularidad. Es el último bastión de una defensa muy bien organizada. Meterle un gol es misión (casi) imposible. Segundo en el trofeo Zamora por detrás de otro mito, Santiago Cañizares. 37 partidos como titular. El bueno de Liaño ya había ganado el Zamora de Segunda jugando para el Setao. Y ganarías dos Zamoras consecutivos en Primera División en 1993 y 1994.



López Rekarte no tenía sitio en el Barcelona de Cruyff y ficho por el Depor para convertirse en el dueño absoluto de la banda derecha. Uno de los fichajes estrellas la temporada anterior, cuando el Deportivo era un recién ascendido. Luis López Rekarte vivió desde dentro la metamorfosis que experimentó el Deportivo de la Coruña, un club que pasó de jugar en los campos de segunda división a pelear de tú a tú con los grandes por el campeonato de Liga.

 


En el costado izquierdo otro descarte. Nando demostró jugando en el carril zurdo todo lo que no pudo hacer en Valencia. Sus actuaciones llamaron la atención del seleccionador del momento, Javier Clemente. Aunque solamente llegó a jugar un partido, y no tuvo continuidad en la selección. (Ya había sido internacional en 1988).

 


Miroslav Djukic, un líbero de los de antes, el jefe de la defensa, uno de los hombres clave en el esquema de Arsenio Iglesia. Sobrio, contundente, nunca pierde la posición. Es el único de los extranjeros del equipo que no ha perdido el puesto con respecto al año pasado.  Djukic llegó procedente del FK Rad de Belgrado a un Deportivo que acababa de volver a primera división después de una eternidad sin hacerlo. Desde el primer partido se convirtió en indiscutible y colaboró en el objetivo de esa temporada, la permanencia.

 



Alberto Albistegui ocupaba uno de los dos puestos de defensa central que solían acompañar a Djukic. Jugador eminentemente defensivo capaz de desempeñarse como lateral y como mediocentro. Albistegui llegó al equipo en 1990 y se asentó en la defensa en la temporada del ascenso, ocupando diferentes posiciones.  En total tres temporadas ofreciendo gran rendimiento en Riazor. 



José Luis Ribera, excelente marcador central, titular indiscutible, completa la línea defensiva. Las lesiones le impidieron triunfar la temporada anterior, la primera en el club.  Antes de recalar en la Coruña, Ribera formó parte del Real Burgos que ascendió a primera y se convirtió en una de las sensaciones del campeonato. Ribera jugó seis temporadas en el Deportivo, tres de ellas siendo un fijo en la defensa.

 


Mauro Silva, la brújula, el metrónomo, especialista en la recuperación de balones y en dotar de equilibrio a todo el equipo. Estamos, probablemente, ante el mejor jugador en la historia del Deportivo de la Coruña.  Mauro Silva llegó desde Brasil para cambiar la historia del club. Indiscutible desde el primer día, llegó a disputar 459 partidos, siendo el tercero en el ranking histórico del club. El futbolista brasileño participó en la conquista de todos los títulos que poseé el club, la liga del año 2000, las dos Copas del Rey (1995 y 2002, la del centenariazo) y las tres sucesivas súpercopas.

 


El elegante centrocampista gaditano, de fino olfato goleador, Adolfo Aldana, no pudo triunfar en el Real Madrid y se mudó a Galicia para disfrutar del fútbol y hacer disfrutar a una afición deportivistas completamente entregada. Treinta encuentros y siete goles.  Adolfo Aldana fue evolucionando desde delantero o media punta, a centrocampista ofensivo o inerior derecho, posición, esta última, en la que se asentó en el once deportivista. Sus brillantes actuaciones llamaron la atención del seleccionador nacional, Javier Clemente, que empezó a contar con él. Una desgraciada lesión le cortó la progresión y le privó de acudir al mundial de Estados Unidos '94.

 


Fran, el capitán, el buque insignia, el símbolo de la época más gloriosa del Deportivo de la Coruña, un zurdo magnífico, con excelente toque de balón. El director de una maravillosa orquesta.  Uno de los mejores zurdos de los '90 en el fútbol español, debutó en la selección con Javier Clemente, aunque luego no contó con él para disputar el mundial de Estados Unidos. El "10", el jugador diferencial, disputó los 38 partidos y marcó 7 goles. El medio zurdo disputó 700 partidos con el Dépor, a lo largo de casi dos décadas,y lidera el ranking  del club. Al igual que Mauro Silva participó de todos los trofeos ganados por el equipo de su vida.

 


Claudio Barragán, veterano delantero curtido en mil batallas, que había goleado para Elche y Mallorca, y que se convirtió, con 10 goles, en clave para obtener la salvación la temporada anterior.  En esta temporada 92/93 el ariete logró su mejor registro goleador de su carrera con 13 goles.

 


Media Europa peleando por él, pero fue Lendoiro el que consiguió traer al delantero brasileño. El ariete preparó en La Coruña su asalto al trono mundial con la selección de Brasil. Con 29 goles en 37 partidos se alzó con el trofeo Pichichi de máximo goleador de la liga española. Excelente pelotero y fino goleador, Bebeto es de esos futbolistas que marcan la diferencia, el artífice, el artista del gol,ese que encandila al aficionado con su técnica y su olfato.

 

Hubo un tiempo en que los titulares eran muy titulares, y los suplentes muy suplentes. Mariano fue el suplente más utilizado, seguido de José Ramón, Antonio Doncel y Jon Mujika. 


ZUBROMAWI




Abdullah Sulaiman Zubromawi fue un defensa solvente que fue una pieza clave en la mejor selección que Arabia Saudí ha tenido en su historia, aquella que alcanzó los octavos de final (de forma brillante) en el mundial de Estados Unidos '94 y dos años más tarde se coronó campeona de Asia. Más de cien veces internacional, Zubromawi disputó tres mundiales (1994, 1994 y 2002) siendo uno de los titulares indiscutibles.



DE SANTA MARIÑA A HOSPITAL DE LOGOSO.

 



 Y donde terminamos, comenzamos. 

 


Buscamos al Espantapájaros mientras transitamos por Oz. 

 





Ascenso a Monte Aro. Avanza el verano, avanza el Camino, nos aproximamos al Final de la Tierra. A estas alturas, los kilómetros parecen más largos. 

 


Embalse de A Fervenza e Baíñas.

 




El porte y la belleza del ganado vacuno.

 


Para desayunar, para almorzar, para descansar un rato, para pernoctar. Una muy buena opción.

 


Tierra de megalitos. Dólmenes que se ocultan bajo capas de vegetación. Hábitat preferido de mouros y mouras. 

 


San Cristovo de Corzón, parroquia de Mazaricos. 

 




Cruzamos el río Xallas, pisamos el concello de Dumbría y entramos en territorio Vákner. 

 





Olveiroa, población estrechamente vinculada al Camino del Fin de la Tierra. 

 





Ascendemos hacia el alto do Sino sin perder de vista el curso del río Xallas. 

 


Las aventuras de Peregrino.  

 





O Casteliño, remanso de paz en Hospital. Al parecer en el lugar existió un hospital para peregrinos en el siglo XII. 

viernes, 10 de abril de 2026

OSASUNA 1979/80 EL ASCENSO A PRIMERA DIVISION.

 

 


En Junio de 1980 Osasuna certificaba el ascenso a Primera División, inciando de esta manera el periodo más brillante de su historia, consolidándose en la máxima categoría del fútbol español. 

 



 

Lunes 2 de Junio de 1980 el nombre Osasuna copa la portada de Marca, el períodico deportivo más vendido del país. 

 


Además Iriguibel, con 19 tantos, fue el máximo goleador del campeonato, seguido de cerca por Cabrera, del Castellón, y por su compañero Echeverría.  



Osasuna logró el ascenso en la Condomina, el estadio del equipo campeón de la división, el Real Murcia.  

 


El equipo era una interesante mezcla de veteranía y juventud, de experiencia en el césped y ganas de comerse el mundo, gente de la casa por cuyas venas corre sangre rojilla.  

 


Vicuña bajo el arco, Macua y Esparza en los laterales con Lecumberri y Mina en el centro de la zada. En la media cancha, el maestro Iriarte y dos j́óvenes escuderos, Lumbreras y Rípodas. Y arriba, el dinamismo, el olfato de gol, Iriguibel, Martín y Echeverría. Los indios de Pepe Alzate se lanzaban al ataque y hacían añícos las defensas más rudas de la época. Entre los tres mosqueteros marcaron medio centenar de goles.  

 


El gaditano Pepe Alzate ascendió al club, lo mantuvo y lo consolidó en primera, convirtiendo el Sadar en un fortín, un campo muy incómodo para todos los rivales. Estamos ante uno de los grandes técnicos que se han sentado en el banquillo osasunista.  Artífice de una forma de entender el fútbol, dinámico, directo, vertical y pasional, auténtica esencia de Osasuna. 

 


El arquero Francisco Javier Vicuña disputó 28 partidos, todos ellos como titular. Junto a la temporada 83/84 fue la que más partidos disputó. En sus quince años en el club permaneció a la sombra de Basauri, Biurrun y Roberto Santamaría, aunque siempre hizo gala de honestidad, profesionalidad y saber estar.  

 


José Emilio Macua disputó treinta y seis partidos y anotó dos goles. Lateral derecho, uno de los fijos en la defensa. Procedía del Castilla y pasó por el Rayo Vallecano antes de llegar a Pamplona donde permaneció hasta la temporada 1984/85. Su trayectoria en el club fue de más a menos.  

 


Santiago Esparza, lateral izquierdo que también podía desempeñarse en la derecha. Esta temporada disputó veinte partidos y marcó dos goles. Esparza ya había participado del ascenso de Tercera a Segunda división en la temporada 1976/77.  

 


José María Lecumberri, con tan solo 21 años ya era el jefe de la defensa, disputando treinta y tres partidos y marcando un gol.  Uno de los puntales de la primera época dorada del club, con el asentamiento en primera y la primera clasificación para Europa. 

 


Francisco Javier Mina acompañaba a Lumbreras en el centro de la zaga y con 25 años ya era un defensa curtido en los complicados campos de la segunda división de finales de la década de los 70. Un habitual en la defensa de Osasuna durante casi una década.  

 


Clemente Iriarte, el Maestro. Con treinta y tres años, Iriarte era el director de orquesta, encargado de marcar el tempo, todo elegancia y buen gusto en el trato del balón. Disputó 33 partidos y marcó 5 goles. Estamos ante uno de los mejores jugadores en la Historia del club. 

 


José María Lumbreras, otra de las jóvenes promesas. Con dieciocho años ya se había convertido en un imprescindible en el medio del campo, un escudero de lujo para Iriarte. Permaneció en el club hasta la temporada 1986/87. Posteriormente jugó con el Real Zaragoa y con la Real Sociedad. 

 



Patxi Rípodas, una de las joyas de la prolífica cantera osasunista. Un motor para el centro del campo, futbolista de personalidad arrolladora, de esos que juegan, pelean y marcan. Otro de los imprescindibles en la historia del club navarro. 

 


José Manuel Echeverría, treinta y ocho partidos y 16 goles. Capitán del equipo, jugó en tercera, en segunda y en primera, un puñal por la banda, un extremo de los de antes, cuando los equipos atacaban como una auténtica carga de caballería. Tercer máximo goleador histórico (107) y segundo en número de partidos (396).  

 

 

Enrique Martín, la Bruja de Campanas, la pasión desbordada, la melena al viento, la celebración encaramado a la valla, un huracán pegado a la banda (a ambos lados de la línea de cal), la técnica, la entrega y el gol. Su ardor guerrero incendia las gradas de El Sadar y entonces el campo, se convierte en un infierno para el rival. Santo y seña del osasunismo más racial.

 


Patxi Iriguibel, el gol, la punta de lanza, el definidor experimentado y certero, el vértice del triangulo infernal. Dos temporadas consecutivas siendo el máximo goleador en segunda división. 

 


El veterano guardameta Victor Marro disputó once encuentros, incluyendo el decisivo en Murcia.  

 


Dionisio Domínguez "Dioni" un hombre de club. Disputó 25 partidos, 13 de ellos como titular. El primer recambio para el centro del campo. 

 


Francisco Javier Bayona disputó 22 partidos, 10 de inicio. Otro de los recambios en la media cancha, en las temporadas siguientes se asentó en el once titular.  

 


Jesús Rández, el revulsivo y refresco, participó en 24 partidos, 21 de ellos saliendo desde el banquillo. Marcó cinco goles, incluyendo el de la victoria en la Condomina.  

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