El Padre Eterno sobre San Marco (1543/44), Bonifacio Veronese. Venecia como centro universal de la Creación. Durante siglos Venecia se ha concebido a sí misma, como la más increíble y admirada obra de arte realizada por la Humanidad.
HISTORIA, VIAJES, NATURALEZA Y CULTURA.
Muy breve historia del origen, desarrollo y caída del Imperio Romano, o ¿cómo una pequeña aldea del centro de la península italiana fue ...
El Padre Eterno sobre San Marco (1543/44), Bonifacio Veronese. Venecia como centro universal de la Creación. Durante siglos Venecia se ha concebido a sí misma, como la más increíble y admirada obra de arte realizada por la Humanidad.
26 de Junio, estadio Renato Dell'Ara de Bolonia, el último partido de los octavos de final, regalaron a la afición el final más épico, un auténtico golazo de David Plat en los instanstes finales de la prórroga. 120 minutos de pasión y un desenlace para la leyenda.
Bélgica salta al terreno de juego con la condición de favorita y lo demuestra durante los primeros compases del partido, exhibiendo una mejor organización de juego. En la primera parte, solo Waddle aguanta el tipo frente al centro del campo de Guy Thys. Igualdad en ocasiones, un poste de Ceulemans y un gol de Barnes anulado injustamente. En la reanudación, Scifo también se topa con el poste, pero los ingleses parecen mostrar una mejor forma atlética. El ritmo decae visiblemente en la prórroga. Ambos equipos parecen resignados a la solución desde la tanda de penaltis. En el último suspiro una genialidad de Gascoigne habilita a Platt para una volea a la media vuelta imparable.
Bobby Robson sigue utilizando la defensa de cinco con Mark Wrigh de líbero, y McMahon en el centro del campo en sustitución del capitán Brian Robson, realizando la función de ancla y de guardaespaldas de los primeros espadas Waddle, Barnes y Gascoigne. Thys confía en la veteranía del bloque de alcanzó las semifinales en el mundial de México 86.
Demol y Lineker dos de los jugadores más destacados en sus equipos respectivos.
Un titán llamado Mark Wright.
Último minuto de la prórroga. El gol soñado por todo futbolista.
26 de Junio, estadio Marcantonio Bentegodi, en la ciudad de Romeo y Julieta, la selección española vivió su propia tragedia. El yugoslavo Pixie Stojkovic fue el futbolista desequilibrante, el encargado de marcar las diferencias y llevar a Yugoslavia al siguiente nivel.
La calidad de "Pixie" Stojkovic fue el elemento desequilibrante a favor del conjunto yugoslavo. España no realizó un mal partido pero le faltó, como casi siempre, contundencia ofensiva. Yugoslavia avanza de fase mientras los españoles preparan las maletas.
Luis Suárez mantiene esquema y jugadores. Ni Michel, ni Butragueño, ni Martín Vázquez son capaces de generar peligro y la selección española se agarra al olfato goleador de Julio Salinas. En Yugoslavia Sabanadzovic es el escudero perfecto, para que Susic y Stojkovic lancen a los peligrosos Pancev y Vujovic.
Los "3" frente a frente. Pedrag Spasic salió del mundial como uno de los centrales con mayor proyección del continente. Manuel Jiménez, defenestrado tras el primer partido frente a Uruguay, ingresaba en el terreno de juego sustituyendo a Andrinúa.
Jozic y Roberto, lucha sin cuartel en la media cancha.
Precioso el duelo entre Pedrag Spasic y Julio Salinas.
El poderío aéreo de Alberto Gorriz.
Emilio Butragueño se encuentra con el palo. La Diosa Fortuna, imprescindible para tocar la Gloria, fue esquiva con el capitán de la selección española.
Minuto '80. Gol de Stojkovic. 0 - 1.
Minuto '84. Gol de Salinas. 1 - 1. El partido se va a la prórroga.
Minuto '92. El toque de calidad de Stojkovic para salvar la barrera y batir a Andoni Zubizarreta 1 - 2.
25 de Junio, toda Italia es un clamor, la afición concentrada en el Olímpico de Roma lleva en volandas a su equipo. De nuevo, el hombre gol, el héroe inesperado, Toto Schillaci, un trallazo, para hacer felices a millones de italianos. Cuarto partido y cuarta victoria consecutiva.
Avanti. La selección italiana sigue manteniendo su portería a cero y avanza con paso firme en pos del título.
El equipo charrúa poco pudo hacer contra los anfitriones. En ningún momento de la Copa del Mundo mostró Uruguay capacidad para llegar más lejos, a pesar de contar con futbolistas de gran calidad. Frente a Italia plantea un juego tosco y duro, intentando romper el ritmo y cortocircuitar los ataques italianos. Los uruguayos tuvieron en vilo a todo un país más de una hora, hasta que Schillaci abrió el marcador.
Italia dispone un equipo muy equilibrado, con una defensa sólida, jugadores con mucho fútbol en sus botas en la media cancha y un Totó Schillaci destinado para la gloria.
Dos brillantes combinaciones iniciales entre Baggio y Schillaci obligan a Uruguay a replegarse progresivamente, con una barrera móvil que seca en el origen el juego de los azzurri. Así, Italia permanece durante mucho tiempo prisionera del ritmo lento y del obstruccionismo de sus adversarios, hasta que, en la segunda parte, Vicini sustituye al centrocampista Berti por el delantero Serena, quien resulta decisivo; de hecho, en el minuto 20 del segundo tiempo, Serena, tras recibir de Baggio, habilita a Schillaci, que se deshace rápidamente de su marca para soltar en carrera un disparo irresistible. En el minuto 38, el propio Serena firma el segundo gol, interviniendo de cabeza para rematar a la red el balón servido por Giannini en una jugada a balón parado. (Guerin Sportivo).
Zenga, Maldini, De Napoli, Berti, Ferri y Bérgomi. Abajo Gianinni, Schillaci, Baggio, Baresi y De Agostini, la más importante novedad en el once (en sustitución de Donadoni).
Incansable Fernando De Nápoli. Su trabajo en el campo, impagable.
Interista por interista. Abandona el campo Nicola Berti, salta al césped Aldo Serena. El signo del partido está a punto de cambiar.
El pistolero más rápido de Palermo vuelve a ser el primero en desfundar su revolver. Italia 1 - Uruguay 0.
Aldo Serena, que ya había asistido a Schilaci en el 1 - 0, marca el segundo tras una falta lateral botada por Nando De Napoli. Esa noche el delantero neroazzurro cumplía 30 años y no encontró manera mejor de celebrarlo.
Pietro Vierchowod salió en el segundo tiempo para dar más consistencia a la zaga italiana.
Gianluca Vialli, la estrella que no brilló. Baja forma, lesiones, polémicas y una redención que no llegó a materializarse.
Las sonrisas de la victoria.
25 de Junio, estadio Luigi Ferraris de Génova, después de 120 minutos sin goles, la eliminatoria se decide desde los once metros. La selección de Irlanda que debutaba en la fase final de un mundial, consigue colarse entre los ocho mejores. Pat Bonner el nuevo héroe del trébol.
El capitán McCarthy se adelanta a Balint. Los irlandeses llegan al choque llenos de ilusión y los rumanos con un ojo en su país, pendientes de la agitación política y social que se está viviendo estos meses.
Partido tenso con más emoción que buen fútbol y la épica de los penaltis. La República de Irlanda, en su primera participación mundialista, se cuela en los cuartos de final, eso sí, sin ganar ninguno de los cuatro partidos disputados.
Jackie Charlton con su once de gala, su guardia pretoriana. Rumanía cuenta con la baja por sanción de su delantero Lacatus, pero alinea una vanguardia de muchos kilates, Hagi, Raducioiu y Balint. La férrea defensa irlandesa los mantuvo a raya 120 minutos.
La contundencia en defensa y en el centro del campo hacen de Eire un rival muy complicado, no marca muchos goles, pero encaja muy pocos. Paul McGrath es uno de sus futbolistas clave. En Génova jugó como en casa, arropada por miles de compatriotas que llenaron de color Marassi.
Gica Hagi se presenta al mundo. Cuatro años después, en Estados Unidos, maravilló al orbe futbolístico.
Nial Quinn y Silviu Lung un duelo en el espacio aéreo rumano.
Sabau y Mc Grath dos capos en el centro del campo.
La divertida aficion irlandesa llenó de alegría y color las gradas del Luigi Ferraris de Génova.
Marca Hagi, marca Sheedy.
Marca Lupu, marca Houghton.
Marca Rotariu, marca Towsend.
Marca Lupescu, marca Cascarino.
Lanza Timofte, para Bonner, marca O'Leary . . . e Irlanda a cuartos de final.
Pat Bonner el héroe del partido.
Tras 120 minutos de partido y una tanda de penaltis, la derrota es muy dolorosa.