miércoles, 1 de abril de 2026

TRIESTE, DE CENTROEUROPA AL ADRIÁTICO.

 


Trieste, austríaca de corazón, italiana de adopción. Una ciudad vertical que duerme en la montaña y vive a orillas del mar. Trasladarse al centro neurálgico nos exige un considerable esfuerzo físico, que nos obliga (a los vecinos de los barrios) a estar en forma (y alerta). Aunque la mayoría llega a orillas del mar en coche. Desconocen pues una parte de la ciudad, aquella que durante el día trabaja, y por la noche sueña.

 


El dios de los Océanos, tridente en mano, vigila atento las aguas del mar Adriático. 



Una mañana cualquiera te encuentras a James Joyce paseando tranquilamente bajo el Sol.

 


La Trieste actual es heredera de la Tergeste romana asentada sobre un  territorio donde confluyeron  ilirios y carnios. Las huellas del Imperio están presentes y visibles en la ciudad. La primera globalización. 

 


La catedral de Trieste, que data del siglo XI, tiene un aire entre califal y visigótico. Muchas veces cuando visitas un sitio nuevo tiendes a buscar parecidos con otros conocidos. 


    


Trieste es la ciudad y su trepidante historia, en especial la del siglo XX. Más austríaca que veneciana, y menos yugoslava que italiana. De alguna manera de atrapa. Y cuando vuelvo a casa, subiendo por estas empinadas cuestas, veo a los vecinos del barrio, a sus trabajadores, a la gente corriente, y me pregunto, ¿qué pensarán?. ¿Serán conocedores de la complicada historia de la ciudad baja, aquella que besa el mar durante el largo crepúsculo?. Pero es comprensible. La vida de la ciudad vertical, de los operarios, tampoco ha importado mucho a los que se reúnen en los cafés literarios, los que se hospedan en hoteles de cinco estrellas o los que toman las decisiones que terminan afectando a todos. 



Aquí es el mundo al revés, los poderosos están abajo y la gente humilde arriba. Haciendo equilibrios para no despeñarse montaña abajo y agarrándose fuerte al pasamanos para no ser arrastrado por el terrible bora, azote eólico del mar Adriático. 



Aunque peor suerte hubiese corrido de haber caído en las garras de la República de Venecia. El Senado de San Marcos jamás hubiese permitido su desarrollo, crecimiento y prosperidad. Los inteligentes triestinos, viendo el ascenso y las ambiciones de la vecina República de Venecia, decidieron buscarse un protector, y en 1382 se encomendaron al duque de Austria Leopoldo IV. En este punto comenzó la intensa relación con los Habsburgo. Cuando Austria tomó posesión de Venecia, pudo Trieste, por fin, mirar con desdén, y por encima del hombro a su rival. 

 


"Trieste se entregó a la Austria de los Habsburgo para frenar los avances de Venecia, que era su rival". (Kaplan. Adriático). 

 


Y como su rival, Trieste construyó una gran plaza abierta al mar, la Piazza Unitá d'Italia. Un espacio similar encontramos en Split, en el Adriático, o la exquisita Praça do Comerço en Lisboa.

 


El mundo germano, a partir del siglo XIX, comenzó a desarrollar gran fascinación por el arte clásico. Aquí en Trieste pusieron beber directamente de las fuentes originales. La impronta en la arquitectura es inconfundible.

 



 "El lugar comenzó siendo una aldea costera de ilirios, un difuso pueblo indoeuropeo-celta que comerciaba con sus vecinos mas cercanos con pescado, sal, aceite de oliva y vino. Colonizada por Roma, que la llamó Tergeste, fue posteriormente hostigada, saqueada y puntualmente invadida por Venecia hasta que, a finales del siglo XIV, los gobernantes locales encomendaron su protección a la monarquía de los Habsburgo, en Viena (...). Este fue el verdadero nacimiento de Trieste, cuatro siglos después fueron los Habsburgo quienes la introdujeron en el mundo moderno". Jan Morris. Trieste o el sentido de ninguna parte.

 


Trieste formó parte sucesivamente del Sacro Imperio (1382 - 1806), del Imperio Austríaco (1814 - 1867) y del Imperio Austrohúngaro (1867 - 1918). La Italia unificada la consideraba un territorio irredento.



Tras la Primera Guerra Mundial, y a pesar de la victoria mutilada, Trieste quedó incorporada a Italia. 

 


A partir de ese momento Trieste ya no quiso (o no la dejaron) ser otra cosa que italiana. La ciudad recuerda a algunos de los activistas del irredentismo, como el marino Nazario Sauro.

 


No se puede obviar la influencia eslava en la ciudad. El templo serbo-ortodoxo de la Santísima Trinidad y de San Spiridione fue construido a finales se 1800. Tras la Segunda Guerra Mundial el mariscal Tito quiso incorporar Trieste a Yugoslavia.

 


Trieste vivió un intenso siglo XX. Aquí se sentía de verdad la existencia de las dos Europeas. "Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero". Winston Churchill.

 


 Trieste es lo que no puede ser Viena, elegantes cafeterías a orillas de Adriático. Es como Rijeka, pero más presumida y grandiosa. Trieste es un ciudad austríaca en Italia. Pirán es una ciudad italiana en Yugoslavia. Perdón quise decir Eslovenia. Cosas de la juventud perdida. Tan cerca geográficamente y tan lejos en todo lo demás.    

 


 


Una farmacia elegante y clásica. En todos los sentidos.  

 





Librerías de viejo en las calles de Trieste. Los libros son el legado de la Humanidad a sus hijos, nietos, bisnietos......

 


 Soñé ser Ulises, pero no el de Joyce. Sino aquel que perdió su patria, pero siempre anheló volver a ella. Aquel que miró a la cara al violento bora, y sobrevivió.  



HADA DE LA MUERTE.

 


  

El Hada de la Muerte, un ser mitológico, ancestral, y sobrenatural. Una criatura fantástica para una película en la que Del Toro recupera la técnica del stop motion.

NOSTALGIA AZZURRA

 


Zenica fue la tumba para Italia. Ya no hablamos de mala suerte, planificación errónea, generación agotada o fin de ciclo. Desde 2006 y con la excepción de la sorprendente, y balsámica, victoria en la Euro ‘21, el fútbol italiano se ha instalado en la más completa mediocridad, al tiempo, que la mayoría de los países europeos han ido creciendo a nivel futbolístico. Cuando era niño pasaba horas leyendo y releyendo una vieja enciclopedia de fútbol que hablaba de la Uruguay campeona del mundo en Maracaná y de los magiares mágicos húngaros con Puskas a la cabeza. En aquellos momentos Uruguay estaba lejos de poder ganar un mundial y Hungría, el otrora campeón sin corona, no pasaba de ser un equipo de segunda fila. Imagino a los niños de hoy día que empiezan a interesare por el fútbol, verán al fútbol italiano como yo veía a las viejas glorias del pasado. 

    Del mundial España ‘82 apenas tengo recuerdos, pero una imagen se quedó grabada en mi retina, la mítica celebración de Marco Tardelli, la pasión y la alegría desbordada y contagiosa. Crecí, futbolísticamente hablando, con el Milan de Arrigo Sacchi, la Sampdoria de Vujadín Boskov, el Inter de Lothar Mattahus, la Juventus de Trappatoni y el Parma de Nevio Scala, maduré junto a Cappello y Lippi, con las diabluras de Baggio, Zola y Del Piero, la magia de Pirlo, la elegancia de Maldini y el pundonor de Conte y Gattuso, pero se retiró Maldini, se retiró Del Piero, se retiró Pirlo, y no hubo sustitutos.  En las dos últimas décadas el fútbol italiano, el legendario Giuco di Calcio está sumido en una profunda depresión que hoy por hoy no tiene solución. Recuerdo estadios calientes como Marassi o San Paolo, jugadores de raza como Torricelli, Ferrara, Materrazzi o Benarrivo, tripletas de extranjeros legendarias como Gullit, Van Basten y Rijkaard en el Milan, Mathaus, Klinsman y Brehme en el Inter o Skuravy, Aguilera y Branco en la Genoa, recuerdo pasión y títulos, recuerdo cuando en el sorteo de la UEFA, la Copa de Europa o la Recopa te tocaba viajar a Italia, todos se echaban a temblar. Hoy todo ha cambiado, los clubes italianos se arrastran por Europa y la mítica Squadra Azzurra sufre una terrible crisis de identidad. ¿Qué ha pasado en Italia?. En Italia han renunciado a su esencia, a los valores que le hicieron dominar el fútbol europeo a nivel de clubes. Se ha abandonado la cantera, se apuesta antes por un jugador de Georgia, Letonia o Egipto (con perdón) antes que por uno nacido en la península italiana, y con ello han matado un estilo, que con sus pros y sus contras, ha dado cuatro Mundiales, una Eurocopa, doce Copas de Europa, nueve Copas de la UEFA, siete Recopas, nueve Supercopas y nueve Intercontinentales. Entre el mundial de España, 1982, y el de Alemania 2006, los dos últimos títulos mundiales de la Squadra Azzurra, los equipos italianos dominaron (en gran medida) el escenario del fútbol de clubes europeos, seis Copas de Europa, ocho UEFAS y cuatro Recopas, con el añadido que estos títulos se lo reparten entre siete equipos (Milan, Inter, Juve, Sampdoria, Parma, Lazio y Nápoles).

    Tanto en 1982, como en 2006 la selección italiana llegaba a la cita mundialista después de sendos escándalos – el Totonero y el Calciopoli – con sanciones y descensos administrativos, y en ambos la Selección se alzaba con el título. El plantel que alzó la copa del mundo en el Santiago Bernabeú estaba formado por jugadores consagrados, como Gentile, Zoff, Scirea, Cabrini o Rossi, con otras jóvenes promesas como Bérgomi o Baresi. A partir de ese momento se arman poderosos equipos que mezclan producto nacional – Tardelli, Cabrini, Vialli – con fueras de serie venidos del extranjero – Platini, Zico, Maradona o Marco Van Basten. A.C Milán se transformó con Arrigo Sacchi en uno de los mejores equipos de la historia, entre 1989 y 1999 los clubes italianos ganaron ocho de once copas de la UEFA, y a mediados de los '90 la Juventus de Lippi dominaba el fútbol continental.

    Muchas veces eran los foráneos los que marcaban la diferencia, pero era el futbolista nacional la verdadera esencia del club. A Maradona, Careca y Alemao le acompañaron en el campo Ferrara De Napoli o Carnevale, los tres holandeses del Milan no jugaban solos, sino que lo hacían con Baresi, Maldini, Ancelotti, Donadoni o Evani, en la Roma Gianini encontró perfecto sustituto en Totti, en la Sampdoria Vialli y Mancini, junto a Lombardo, Vierchowood y Pagliuca colocaron a Génova en el palmarés europeo, el primer Parma campeón de la UEFA estaba compuesto prácticamente por futbolistas nacionales y las gotas de calidad del sueco Brolin, el Inter de los alemanes tenía jugadores con carisma como Walter Zenga o Giusseppe Bérgomi......

    Pero llegó 1996. Ese año la Juventus de Lippi y Del Piero alzaba la copa de Europa frente al Ajax, poco después de la sentencia Bosman, a partir de ese día nada volvería a ser lo mismo. Poco a poco los equipos italianos se fueron llenando de jugadores muy muy mediocres venidos del extranjero, la supuesta calidad y los millones de euros, fueron sustituyendo el pundonor y pasión del futbolista italiano. Durante los primeros años el número de futbolistas italianos era similar de los extranjeros, y la selección consiguió un subcampeonato de europa en 2000 y el mundial del 2006, amén de otros brillantes títulos en la copa de la UEFA y Liga de Campeones. Hasta la final del 2010. En el Santiago Bernabeu, y ante el Bayern de Munich, José Mourinho ganaba una Liga de Campeones para el Inter de Milán sin ningún italiano en el once titular (en la segunda parte salió Materazzi). 

    Italia sufre más que nadie los efectos de la globalización e interdependencia mundial. Italia no produce futbolistas, los compra al exterior, no cuidad su materia prima, y tampoco innova de manera alguna.  En las dos últimas décadas el fútbol europeo se ha desnaturalizado, los tradicionales estilos se han ido desvaneciendo en muchos países, pero es en Italia donde el caso es más sangrante. En los últimos años no ha despuntado ningún jugador nacido en Italia, futbolistas como Giovinco, Marchisio, Chiesa, Insigne quedaron en proyectos de estrellas. En el campo de acaban los referentes y los técnicos andan completamente perdidos. ¿Dónde están los Giannini, los Donadoni, los Gattuso, los Mancini, los Del Piero o los Zola?.¿En qué espejo se miran los niños italianos que sueñan con ser futbolistas?. Italia siempre produjo excelentes porteros, defensas contundentes y resolutivos, delanteros combativos y medios ofensivos que hacían magia con el balón en los pies. Nada de eso queda ya, la selección italiana es un equipo triste y sin alma, un fantasma futbolístico de lo que fue alguna vez. 


martes, 31 de marzo de 2026

XACOOMA.

 













Annie Goetzinger.

Historietista y novelista gráfica francesa.

 

Metal Hurlant. Número 1.  

ESTRILDA COMÚN O PICO DE CORAL.

 


 

Estrilda común o pico de coral (Estrilda astril) un pajarillo de origen africano que en los últimos años se han extendido por buena parte de la isla de Gran Canaria. Charca de Maspalomas. Verano 2022.

 



 

 

 

lunes, 30 de marzo de 2026

LAVACOLLA - SANTIAGO - VENTOSA (AMÉS).

 


En Lavacolla arrancan los últimos diez kilómetros del Camino Francés a Santiago de Compostela. 

 




Además de por la peregrinación, Lavacolla es conocida por el aeropuerto que se encuentra en sus inmediaciones.  Somos muchos los que, concluida la aventura xacobea, regresamos volando a casa. 

 


Fluyen libres las aguas de Lavacolla.

 


Nos acercamos a la ciudad. Poco a poco abandonamos el entorno rural. 

 


Banda sonora del Camino por tierras de Galicia.

 



¿La Virgen y el Niño peregrinos? ¿Santiago peregrinando con su madre?.

 



La capilla de San Marcos en el Monte do Gozo. La primera referencia a una iglesia en este lugar nos lleva hasta el obispado de Diego Gelmirez en 1105, que reedificó un edificio anterior y ordenó la celebración de una procesión anual el día de San Marco. 

 



Doce siglos viendo llegar peregrinos. Muchos de ellos pasaban, y pasan, las vísperas de su encuentro con el Apóstol, en el Monte do Gozo, con el corazón inquieto y el alma llena de vida. Alegría y felicidad. 

 


Sigo los pasos de los que llegaron antes que yo. En ocasiones piso mis propias huellas. El ciclo del eterno retorno. 

 



Estas toscas esculturas de piedra llevan años recibiendo a los peregrinos a su llegada a Santiago.



Templarios y Camino de Santiago un filón que no termina de agotarse nunca.

 



El monumento situado en Praza da Concordia sirve de homenaje a personajes históricos vinculados al camino, y por extensión, a todos los peregrinos. El citado monumento es conocido como Puerta de Europa o Porta Itineris Sancti Iacobi, y ¿qué es el Camino de Santiago sino la Calle Mayor de Europa?.

 


Hacia el año 950, Gotescalco, obispo de Le Puy en Velay, fue el primer peregrino, de nombre conocido, que llegó a Santiago de Compostela, desde más allá de los Pirineos. La vía con Europa quedaba definitivamente abierta.

 


Gautier Giffard, caballero normando que acompaño a Guillermo el Conquistador en su campaña de 1066. En la península Ibérica participó en el sitio de Barbastro y posteriormente peregrinó a Compostela. 

 


Robert Langton, viajero y peregrino inglés. En el siglo XVI recorrió parte de Europa Occidental y realizó peregrinación a Roma, Santiago y Oviedo. Además visitó otras ciudades y regiones: León, Colonia, Guadalupe, Cádiz, Córdoba. . . 

 


Este personaje, ataviado como peregrino, de nombre Estefanos, no me queda claro de quién se trata. ¿Del mártir?, ¿del rey húngaro?, ¿tal vez un peregrino de origen griego?. Dudas, dudas. Xacopedia dice sobre él: "Citado también como Estéfanos. Aparece en el milagro XIX del Códice Calixtino dotado de virtudes divinas, dimitió de su obispado por amor a Santiago y, llegado de Grecia, le concedieron un lugar dentro de la basílica del Santo Apóstol." 

 


Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de OPUS Dei, mantuvo una estrecha relación con la ciudad. En 1938, en plena Guerra Civil y en Año Santo Jacobeo, peregrinó a la tumba del Apóstol. 

 


Karol Wojtyla, Juan Pablo II, el Papa Viajero y uno de los pontífices más queridos del siglo XX, visitó Santiago de Compostela en dos ocasiones, 1982 y 1989. Un auténtico Papa Peregrino. 

 



Teodomiro obispo de Iría Flavia certificó el hallazgo de los restos del apóstol. Con el tiempo la diócesis de Iria se trasladó a la nueva y flamante Santiago de Compostela. 

 


 

Leo von Rozmithal, noble bohemio, escritor y viajero que  en el siglo XV recorrió gran parte de Europa Occidental, incluyendo en su caminar la peregrinación a Santiago de Compostela. 

 


 

El poeta que descendió a los Infiernos y subió a los Cielos, escribió sobre la peregrinación a Santiago en dos de sus obras, Vita Nuova y Divina Comedia. En la primera es donde aparece su famosa frase "[...] peregrino es el que va a la casa de Santiago"



Jakub Sobieski fue un noble polaco que llegó a Santiago en 1611, estamos en plena Contrarreforma, tras un largo periplo iniciado en Cracovia en 1607. Como muchos viajeros y peregrinos Sobieski dejó a la posteridad un relato sobre su experiencia como caminante. 

 



Miguel Payá y Rico, arzobispo de Santiago de Compostela entre 1875 y 1886, y más tarde de Toledo. Payá y Rico puso todo se empeño en recuperar el antiguo esplendor de la Catedral de Santiago como centro internacional de peregrinación. Y vaya si lo consiguió. Logró el apoyo de la corona gracias a su buena relación con Alfonso XII y lo más trascendente, recuperó las desaparecidas reliquias del Santiago, en lo que sería el segundo descubrimiento de los restos del Apóstol.

 


Alma de ermitaño que se retiró a los bosques, pero también gran vocación de servicio. Abrió senderos, desbrozó malezas, levantó puentes y construyó un hospital para peregrinos y una pequeña iglesia donde rezar. Domingo de la Calzada, ingeniero del Camino. Domingo de la Calzada, el santo que construye puentes. Bajo el sol, bajo la lluvia, por senderos polvorientos y barrizales, por veredas empedradas y asfalto inerte, el peregrino sigue batiendo pasos sin detenerse jamás. El espíritu nómada se apodera de él.



El descubrimiento de la tumba de Santiago, y por consiguiente el origen del Camino, se produjo durante el reinado en Asturias de Alfonso II el Casto. ¿Estamos por tanto ante el primer peregrino?. Alfonso II ordenó la construcción de la primera iglesia para custodiar las reliquias del apóstol y la fundación del Monasterio de Antealtares , cuyos monjes serían los responsables del culto alrededor de los restos de Santiago. 

 


Fernando Quiroga Palacios, obispo de Mondoñedo y arzobispo de Santiago (1949 - 1971), autoridad de primer nivel en la Iglesia española de la época, como cardenal participó en el Concilio Vaticano II en 1953. Puso trabajo y empeño para promover y recuperar la peregrinación compostelana. Logró su objetivo en el Año Santo de 1965 en una España que empieza a concebir el turismo como uno de sus motores económicos. 

 



Brígida de Suecia, religiosa, mística, fundadora de una orden religiosa, escritora, teóloga y Santa Patrona de Suecia. Peregrinó en el siglo XIV a Santiago y también a Nidaros. Su lugar de sepultura, el monasterio de Vadstena, es un lugar de peregrinación en su país natal. 

 


¿Peregrinó Jan Van Eyck, maestro de la pintura flamenca a Santiago?. Se sabe de su presencia en Portugal formando parte de la embajada de su señor Luis el Bueno, Duque de Borgoña, y es posible que visitase Santiago, aunque no es posible asegurar su condición de peregrino. 

 


Las peregrinaciones se mantienen vivas gracias a mujeres y hombres anónimos, como Isabel de Lucerna que falleció en Betanzos, kilómetros antes de poder alcanzar la tumba del Apóstol. 

 



Diego Xelmirez, artífice del esplendor compostelano románico. Miembro de la baja nobleza gallega su padre colaboró con el obispo Peláez, en la defensa de las torres de Catoria. El joven Diego, inteligente y ambicioso se aupó hasta la cátedra de Santiago. Sagaz, buen diplomático y hombre de acción, consiguió elevar la diócesis compostelana a la dignidad de archidiócesis, convirtiéndose en el primer arzobispo de Santiago de Compostela. Además dió el impulso definitivo a la transformación y engrandecimiento de la catedral románica. Xelmirez puso en el mapa de la Cristiandad la ciudad de Santiago de Compostela y trazó para el futuro el Camino de las Estrellas. Su sucesor, ya en el siglo XX, fue el modesto y entrañable párroco Elías Valiña.

 


Guido de Borgoña, hermano de Raimundo, Sumo Pontífice con el nombre de Calixto II, una figura crucial en la consolidación definitiva del Camino de Santiago. En 1120 concedía a la sede episcopal de Santiago de Compostela la dignidad metropolitana de Mérida y también fue el Papa que instauró el Año Santo Jacobeo para el año 1226. 

 


 

 

 Isabel de Portugal, hija de Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia, sobrina de Santa Isabel de Hungría (por la que recibe su nombre) y esposa del rey Don Dinis de Portugal. Conocida entre los portugueses como Rainha Santa, por su piedad y religiosidad. Protagonizó una de las peregrinaciones más famosas y mitificadas de la Baja Edad Media. Después de enviudar comenzó su peregrinación en Coimbra en 1325, por el histórico camino portugués.Isabel se hizo acompañar por un numeroso séquito y una escolta bien armada para custodiar un gran tesoro con joyas, objetos de lujo, e incluso la corona real, todo destinado a ser ofrendado al apóstol. Una de las más ostentosas ofrendas de toda la historia compostelana. De ese fabuloso tesoro , nada se conserva. Terminada la peregrinación vuelve a Coimbra e ingresa en un convento de clarisas que ella misma había fundado. Diez años después, en 1335, volvió a peregrinar, pero esta vez casi de incógnito. Sabía que su final se acercaba y falleció poco después de regresar a Coimbra. Fue sepultada en el monasterio con sus atributos de peregrina.

 


La plaza del Obradoiro es el corazón, que nunca deja de latir, de Santiago de Compostela. Aquí se reúnen caminantes, peregrinos, viajeros y turistas. Cada uno de ellos vive su propia experiencia xacobea. 

 


Dos caminan juntos.  

 



Francisco de Casas Novoa ocultó al Maestro Matea, su impresionante fachada guarda tras ella un magnífico tesoro, el Pórtico de la Gloria. El románico metamorfoseado en barroco. 

 


Nunca me ha movido el fervor religioso, ni la posibilidad de expiar mis pecados, por eso no me considero peregrino, simplemente, caminante. 

 



Y después de caminar , un menú a buen precio (algo cada vez más complicado de encontrar) en Casa Manolo. Colas kilométricas para conseguir mesa. 

 


Peregrino disfruta del Camino más que nadie, tanto que ha decidido no parar en Santiago, y seguir caminando un rato más.

 




Las cuatro Sotas de la baraja se disfrazaron de virtudes cardinales en la iglesia de San Fructuoso. Son ellas las encargadas de despedirnos y desearnos buen camino. 

 


Los adoquines de la Rua das Hortas sentirán en su piel mi marcha. Esta bonita calle parte del corazón de Santiago de Compostela y conduce al caminante que busca la salida de la ciudad y el bullicio. Volver al sendero de la vida, al Camino de las Estrellas. 

 


El Camino no termina en Santiago, el Obradorio es otro principio. El Finis Terrae y el Océano esperan al caminante que dirige sus pasos hacia el Sol Poniente. Ser caminante con todo nuestro ser. 

 


Descendemos hasta el río Sarela. El puente de piedra que lo salva está documentada su existencia en 1485. Suponemos habrá sido reformado y/o reconstruido en varias ocasiones. Cinco siglos es mucho tiempo. 

 


Transitamos por la Parroquia de San Fructuoso, en el Lugar de Ponte Sabela. El concepto de lugar supongo que se puede identificar con aldea. De cualquier manera hablamos de poblamiento disperso.

 


Modernidad y tradición. Hasta la construcción de carreteras nacionales y autovías, este era uno de los principales accesos a la ciudad de Santiago. El auge del turismo y de las peregrinaciones en el siglo XXI está contribuyendo a su recuperación. 

 



El viejo molino. El encanto que subyace en las ruinas. Atrapados por el espíritu de un Romanticismo que nunca pasa de moda. 



 

La vegetación recupera su espacio. La Gran Madre abrazando la obra del ser humano. 

 




Un tramo precioso, muy cerquita de la ciudad y de su centro neurálgico, el Obradoiro. Un lugar para la evasión. Las ruinas, el agua, la vegetación y la fauna, la esquiva y la visible. Primeros pasos hacia el Fin de la Tierra. Más hermosa la salida que la entrada a Santiago.

 



Atravesado el río comienza una dura subida, corta e intensa. Llegamos a Sarela de Abaixo. 

 


Y antes de continuar la marcha una última mirada atrás, para comprender de dónde venimos. Fundamental para mantener la cordura en estos días locos que vivimos nunca olvidar el origen. Santiago, como tantas otras veces, ansiará nuestro regreso. 

 



Caminamos protegidos por la vegetación. El tórrido verano vive intensamente más allá de la sombra proyectada por estos árboles. En otros lugares de la geografía española sería impensable caminar a estas horas. 

 




Desde que salimos de Santiago el Camino desciende paulatinamente, a veces de forma casi imperceptible. Alcanzamos Ventosa, en el concello de Ames. Esta noche dormiremos en A Casa do Boi a unos 10 kilómetros de Santiago. Como siempre me dejo atrapar por las ruinas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...