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viernes, 2 de agosto de 2019

A UNA ESCULTURA




Joven belleza,
el bronce atrapó tu hermosura,
para hacerla eterna,
tu pequeño seno
asoma por el balcón de tu escote,
el sauce derrama
sus lágrimas sobre ti,
dime niña
¿a quién esperabas
para terminar así?

(seguramente a alguien
que nunca llegó)

domingo, 19 de octubre de 2014

NICOLÁS FLAMEL, ALQUIMIA EN EL CAMINO DE SANTIAGO.



El Camino de Santiago ha sido imaginado y contextualizado desde diferentes puntos de vista (históricos y esotéricos) como un camino iniciático, una camino hacia el autoconocimiento, y como tal, también relacionado con la alquimia. Nicolás Flamel, acaso el más afamado alquimista medieval, concibe en su obra "El libro de las Figuras Jeroglíficas" el Camino de Santiago, como el recorrido (real o metafórico) que le llevó a lograr su meta personal; la Piedra Filosofal, para a través de ella convertir cualquier metal en oro y alcanzar la inmortalidad. En cierta manera, podemos concebir el Camino de Santiago, como un proceso alquímico en el cual, el objeto transformado es el propio peregrino (en cuerpo y alma).

Aunque yo, NICOLAS FLAMEL, escribano y vecino de París, en este año de 1399, y residiendo en mi casa de la rue des Ecrivains, cerca de la capilla de St. Jacques de la Boucherie. Aunque ―digo― no haya aprendido más que un poco de latín, debido a los escasos medios de mis padres, que eran estimados, incluso de mis envidiosos, como gente de bien: sin embargo, por la gracia de Dios y la intercesión de los bienaventurados santos y santas del paraíso, y sobre todo de monseñor Santiago de Galicia, he podido llegar a los libros de los Filósofos y aprender sus ocultos secretos.
El Libro de las Figuras Jeroglíficas.

Nicolás Flamel es uno de esos personajes en que lo legendario ha ido devorando al hombre, hasta llegar a un punto donde no se puede saber donde empieza éste y donde termina aquel. Flamel, el hombre, fue hombra instruido de su época, rabino, escribano y librero parisino del siglo XIV. El Flamel legendario fue un amafado alquimista medieval capaz de ejecutar la Magna Obra de la Alquimia, elaborar la piedra filosofal, y a través de ella transmutar cualquier metal en oro y lograr la inmortalidad. Durante la Guerra de los Cien Años, mientras trabajaba de librero en París llegó a sus manos un viejo grimorio alquímico y empleó más de veinte años en descifrarlo.

Siempre empezaba de nuevo; y cuando estaba a punto de perder la esperanza de entender estas figuras, hice una promesa a Dios y a Santiago de Galicia para impetrar la interpretación de éstas a algún sacerdote judío en alguna de las Sinagogas de España.
El Libro de las Figuras Jeroglíficas.


Con el objetivo de obtener los conocimientos necesarios para traducir el grimonio, Nicolás Flamel viajó a la Península Ibérica, llegó a Santiago de Compostela, pero nada consiguió.Derrotado y cabizbajo emprendió el regreso a casa, con las esperanzas perdidas llegó a León, y finalmente en la antigua capital del reino, pudo contactar con el Maestro Canches, un anciano rabí que identifió el grimorio con el mítico Aesc Mezareph del judio Abraham, y consintió en enseñar a Flamel todo el conocimiento esotérico y simbólico necesario para su interpretación. Este viaje (externo e interno) fue narrado en su Libro de las Figuras jeroglíficas, describiendo su ascenso hasta el conocimiento supremo como si de la peregrinación a Santiago de Compostela se tratase.


Me puse, pues, en camino y llegué a Montjoye, y luego a Santiago, donde cumplí mi voto con gran devoción. A la vuelta, encontré en León a un mercader de Boulogne quien me presentó a un médico judío convertido al cristianismo, y que era muy sabio. Se llamaba Maestro Canches, Cuando le mostré las figuras de mi resumen, preso de extrañeza y alegría, me preguntó de inmediato si sabía algo del libro de donde fueron sacadas. Le respondí en latín de la misma manera en que me preguntó que esperaba buenas noticias si alguien me descifraba esos enigmas. De inmediato y poseído de gran ardor y alegría, empezó a descifrar el principio.
El Libro de las Figuras Jeroglíficas.

De regreso a París se puso manos a la obra, fue capaz de elaborar la piedra filosofal, consiguiendo ingentes cantidades de oro. También asegura la leyenda que gracias a la peidra, él y su esposa Perenelle, obtuvieron la inmortalidad. Hay quien afirma haberlos visto en la Ópera de Paris años antes del estallido revolucionario. Si esta historia es cierta, quizás algún día, en algún recóndito lugar del Viejo Mundo, me tope con Nicolás y Perenelle



martes, 2 de septiembre de 2014

VALVERDE DE LA VIRGEN.



Valverde de la Virgen, antes Valverde del Camino, en una orilla de la N - 120, es una pequeña localidad cercana a la capital leonesa, vinculada al Camino de Santiago y documentada ya en el siglo X. Su Parroquia de Santa Engracia es un auténtico residencial para cigüeñas y conserva la espadaña con dos cuerpos de la primitiva iglesia.  

domingo, 3 de agosto de 2014

LA MISA NOCTURNA DEL PEREGRINO.



Cuando cae la noche el convento se convierte en una fiesta, el vino santifica la lujuria, la paz del Camino muere cuando Santiago se va a dormir. Convento benedictino de San María Carbajal. Queda claro que la obra de Dios no alcanzó al hombre; ni a la mujer, por supuesto. Peregrinación es una romería, y romería deviene siempre en orgía. La misa nocturna del peregrino insufla ánimos al gentío, que abandona la capilla dispuestos a pecar, a no perder un minuto y llegar al alba condenado a arder en el fuego eterno.

sábado, 24 de mayo de 2014

LAS ÓRDENES MILITARES Y EL CAMINO DE SANTIAGO.



El 15 de julio de 1099 los caballeros cruzados recuperaron para la Cristiandad la Ciudad Santa de Jerusalén, e inmediatamente surgieron las primeras órdenes militares, compuesta por monjes guerreros, cuya función era proteger a los miles de peregrinos que acudían a Tierra Santa. Por esa misma época comenzó a cobar fuerza un lugar de peregrinación en al noroeste de la Península Ibérica, Santiago de Compostela. Las Órdenes Militares se trasladaron a los caminos ibéricos, para proteger, defender y asistir a los peregrinos. A tal fin constuyeron hospitales y encomiendas. En esta época los hospitales no se dedicaban tanto a la medicina como al recogimiento y asistencia a pobres, vagabundos y peregrinos. De esta manera, los templarios se instalaron en Ponferrada y en Villalcázar de Sirga, la Orden de Santiago administrava el Hospital de San Marcos en León y los Caballeros Hospitalarios controlaban el Hospital de Órbigo.

domingo, 18 de mayo de 2014

REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO DE LEÓN



San Isidoro es el panteón regio de los Monarcas de León; la cripta es una auténtica Capilla Sixtina del Románico. El rey Sancho III el Mayor de Navarra, en su tiempo el más poderoso de los monarcas ibéricos, descansa bajo la atenta mirada del Pantocrátor y el Tetramorfos. Otra cuestion es lo que piensan en el Monasterio de Oña que tambien presume de poseer los restos de tan gran monarca. 


Los orgullosos reyes de León, cuando eran los soberanos del más poderoso estado cristiano ibérico, se hacían titular como Imperator Hispaniarum. De León dice Aymeric; “es sede de la corte real, llena de todo tipo de bienes”

En 1063 Fernando I, que había trasladado a la Capital del Reino, los restos mortales del sabio San Isidoro de Sevilla, procedió a la consagración definitiva de este Santo Lugar. El propio Fernando I, uno de los hijos de Sancho III el Mayor, y su esposa, Doña Sancha, eligieron este lugar para el enterramiento de la Estirpe Real Leonesa, convirtiéndose en Panteón Regio. La hija de ambos, Urraca, señora de Zamora, amplió el templo, edificando una nueva iglesia. 


Inscripción en el interior del Panteón en homenaje a Doña Urraca: “Aquí reposa Doña Urraca, reina de Zamora, hija del rey Fernando el Magno, ella amplificó esta iglesia y la enriqueció con multitud de donaciones. Y porque amaba a San Isidoro sobre todas las cosas de este mundo se consagró a su servicio”.

El insigne sabio visigodo San Isidoro de Sevilla, celebrado autor de Etimologías, reposa eternamente en este excepcional templo del Románico. Una auténtica joya del primer estilo europeo, tanto en arquitectura, como en pintura y escultura. 


La puerta aparece rematada por San Isidoro a caballo, emulando a Santiago Matamoros. Sabio y guerrero. 


La cripta, como toda necrópolis, desprende una suave atmósfera de sacralidad enfatizada por etéreas nubes de misterio. Todo ello bajo una cúpula policromada, donde Pantocrátor es Señor Absoluto, acompañado por su cuatro heraldos. La cúpula románica vela por el descanso eterno de once reyes, catorce reinas y condes, infantas y nobles; sus almas en el cielo y sus cuerpos en suelo sacro. 


Cristo en maiestas (majestad) y el Tetramorfos, desde el cielo velan por las almas de reyes, reinas, infantes e infantas del reino. La pintura románica, simple e infantil en láminas y fotografías, cobra esplendor, belleza, brillo, luminosidad y significado cuando se observa en la realidad. 


Un precioso calendario agrícola ornamente un arco de una de las bóvedas. Cada mes se relaciona con la actividad agropecuaria que correspondía según la estación.  El Calendario Agrícola, dibujado con maestría en un arco, muy cerca de Cristo, es un velado homenaje a esa clase de hombres y mujeres, los campesinos, encargados de sostener sobre sus hombres todo el engranaje socioeconómico de la Europa Feudal. Sin ellos (ni ellas) no hay señores, ni reyes, ni obispos, y por supuesto, ni iglesias ni castillos. El autor supo donde situarlos, en los cimientos de la inmensa Colegiata, sobre sus doloridas (y castigadas) espaldas se elevan, altos, gruesos y compactos muros. Una iglesia es mucho más que piedra, cuenta la historia del mundo, del real (campesino) y el ideal (noble y clérigo). Hoy San Isidoro seguirá escribiendo, hoy San Isidoro conocerá mi historia. 






jueves, 23 de enero de 2014

IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL CAMINO O DEL MERCADO Y LA CORONACIÓN DE ALFONSO VII.



Junto al convento de las Carbajalas en la ciudad de León, uno de los albergues más visitados del Camino de Santiago, se ubica la iglesia de Santa María del Camino, del siglo XII, situada en la Plaza del Mercado. En 1135, en la mañana de Pentecostés, el rey de Navarra, García Ramírez y el obispo de León, escoltan a Alfonso VII, recién coronado emperador. La actual denominación es Parroquia de Nuestra Señora del Mercado.



"Y en el día señalado llegó el rey en compañía de su esposa doña Berenguela y de su hermana la infanta doña Sancha y de García, rey de Pamplona. Y según lo había preceptuado el rey, todos se concentraron en León. Allí concurrió también una gran muchedumbre de monjes y clérigos así como un gran número de plebeyos bien para ver u oír o tal vez recitar oraciones divinas. 

En el primer día de concilio todas las jerarquías mayores y menores se reunieron con el rey en la iglesia de Santa María y allí trataron aquellos asuntos que la propia inspiración de nuestro señor Jesucristo les sugirió y aquellos otros que son convenientes para la salvación de las almas de los fieles. En el segundo día en que se celebraba la festividad de la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, se reunieron por segunda vez en la iglesia de Santa María los arzobispos, obispos, abades, nobles, innobles y toda la plebe, junto con el rey García y con la hermana de rey y siguiendo la voluntad divina nombraron al rey Alfonso emperador; por todo lo cual el rey García y el rey Zafadola de los sarracenos y el conde Raimundo de Barcelona y el conde Alfonso de Toledo y muchos condes y duques de Gascuña y Francia le deberían prestar obediencia absoluta. Vestido el rey con una hermosísima capa bordada con gran primor, colocaron sobre sus sienes una corona de oro puro cuajada de piedras preciosas y después de poner el cetro en sus manos, sosteniéndolo el rey García por el brazo derecho y el obispo de León por el izquierdo, lo trasladaron ante el altar de Santa María en medio de una comitiva formada por obispos y abades cantando hasta el final el "Tedeum laudamus" (a ti, Señor te alabamos) y diciendo "¡Viva Alfonso emperador!"; y una vez impartida la bendición sobre él mismo, celebraron misa solemne. Y luego cada uno regresó a su residencia. Pero él ordenó celebrar un gran banquete en el palacio real, siendolos condes, príncipes y duques los servidores de la mesa real. Ordenó también el emperador que se dieran generosas gratificaciones a los obispos, abades y demás, y ordenó a su vez entregar abundantes limosnas de trigo y ropas a los pobres".
Chronica Adefonsi imperatoris. 

HOSPITAL Y CONVENTO DE SAN MARCOS DE LEÓN



Aunque el edificio actual fue construido en el siglo XVI en un brillante estilo plateresco, su historia comienza algunos siglos antes. Durante el reinado de Alfonso VII de León, concretamente el 29 de junio de 1152, la infanta Sancha Raimúndez, hermana, y tal vez consejera del rey, donó unas tierras situadas a extramuros de a ciudad regia, a orillas del Bernesga, a una institución denominada "Puente de Bernesga" con la finalidad de construir una iglesia, un hospital para los peregrinos que se dirigían a Santiago y una serie de casas para las personas encargadas de cuidar el puente. 

En este mismo lugar, en el año 1172, Suero Rodríguez un caballero de cierta relevancia, junto a otros caballeros, fundó aquí un convento que dedicó a San Marcos. De esta manera, se había dado forma a una Orden Militar instalada junto al puente del Bernesga, cuya estructura estaba perfectamente definida: caballeros y sus mujeres con Suero Rodríguez como Maestre y clérigos conventuales con un prior al frente. 


Entre los años 1175 y 1179, el propio Suero Rodríguez ingresó en la Orden de Santiago y le cedió toda sus propiedades. En el año 1180 San Marcos pertenecía plenamente a la orden santiaguina. Desde este momento el edificio, convertido ya en una iglesia y hospital para peregrinos, fue el priorato y casa principal de la Orden de Santiago en León, siendo su principal cometido proteger y dar refugio a los peregrinos jacobeos. 


Broncíneo peregrino extasiado, reposa apoyado sobre un cruceiro, ensimismada su mirada, recorre, cuenta en silencio cada concha vénera, que muestran femineidad en la fachada del Hostal de San Marcos; antiguo hospital de peregrinos y casa principal de la Orden de Santiago. 

miércoles, 15 de enero de 2014

PULCHRA LEONINA. CATEDRAL DE LEÓN



Como Pulchra leonina es conocida la preciosa catedral de la ciudad de León. Junto a Burgos y Toledo, la tercera de las grandes catedrales góticas castellanas. La Catedral de León, dedicada a Santa María de Regla, recibe la influencia de la Teoría de la Luz, del Abad Suger. Transmisión de esa correa de comunicación que fue la Ruta Jacobea.


La Catedral de León es la más francesa de todas las góticas castellanas. Iniciada en la transición del siglo XII al XIII por el obispo Manrique de Lara y Alfonso IX. Ningún edificio le hace sombra, no tiene puntos muertos, bajo sus torres, junto a la portada o desde la fachada lateral es posible contemplarla en su totalidad. Torres desiguales y más de setecientas vidrieras, la divinidad cuenta su historia, iluminan las tinieblas interiores del edificio y del hombre; la Jerusalén Celeste se materializa entre estos espigados muros.

viernes, 27 de diciembre de 2013

CALLE DEL CID.



Callejero histórico de la ciudad de León. Una placa reza así:

“Aquí vivió y tuvo una hija Rodrigo Díaz, 
según indica el Romancero del Cid:
Salió a misa de parida
a San Isidoro de León
la noble Jimena Gómez
mujer del Cid Campeador.
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