Áspero páramo leonés incendiado por el sol de mediodía, amarillentos prados de León, contemplando este paisaje cobran total sentido los versos que escribió don Antonio Machado “llanuras bélicas y páramos de asceta, no fue por estos campos el bíblico jardín”.
Sobre esta áspera llanura, en el año de Nuestro Señor de 1111, dirimieron diferencias y batieron fuerzas en batalla, doña Urraca y su esposo Alfonso el Batallador.
El Batallador, y sus tropas aragoneas, se enfrentaron a Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII de León), el arzobispo de Compostela Diego Gelmírez y los nobles gallegos, al parecer, apoyados por su esposa. El rey de Aragón, que contó con la ayuda del conde de Portugal, Enrique de Borgoña, se hicieron con la victoria.
