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jueves, 9 de febrero de 2017

TEÓFANO SKLERAINA.



Princesa bizantina de ascendencia griega, con fama de mujer hermosa. Esposa de Otón II. Cuando falleció su esposo (querido esposo no gustaría creer) se convirtió en regente de su hijo, el pequeño Otón III, y en auténtica emperatriz del Sacro Imperio. ¿Qué hubiese sido de las monarquías europeas sin esas mujeres fuertes y decididas que tuvieron que actuar de regenteas en los momentos más difíciles, superando las situaciones más adversas?. Muy religiosa y fiel, iba piadosamente a misa, no se casó nunca más, y acudía diariamente a visitar la tumba de su esposo.  

martes, 10 de enero de 2017

NOTGER DE LIEJA.



Noble benedictino del siglo X , descendiente de una noble familia de Suabia, fue nombrado obispo de Lieja. Notger está considerado el primer príncipe obispo de Lieja, apoyó activamente a Otón III en su proyecto imperial y durante su episcopado la ciudad desarrolló una intensa vida intelectual. Antes de la fundación de las primeras universidades la Escuela de Lieja se convirtió en uno de los principales centros culturales y de estudio de Europa.  

jueves, 9 de junio de 2016

SILVESTRE II "EL PAPA MAGO".



A Silvestre II le tocó comandar la Santa Iglesia Católica durante los largos meses del simbólico, fatídico y apocalíptico año mil, una circunstancia, que unida a su interés por la astronomía, las ciencias y conocimiento en general, han servido para tejer a su alrededor una tupida maraña en la que se entremezclan datos reales, con exageraciones y fabulaciones sin fundamento.

Gerberto de Aurillac, que así se llamaba el muchacho antes de lucir mitra, nació en el seno de una humilde familia e inició su educación en el humilde monasterio de Aurillac. Más tarde pasó por Reims y estudió matemáticas y árabe en Cataluña bajo la protección del conde de Barcelona Borrell II. Una vez en la península Ibérica entró en contacto con maestros árabes en Córdoba y Sevilla, grandes centros urbanos y culturales de la época. De estas relaciones, y siempre según la leyenda, el futuro pontífice accedería al conocimiento del misticismo árabe, e incluso sería iniciado en los secretos de la magia oriental.

Llegó a Roma acompañado de su amigo y protector Otón III el emperador, que movió los hilos necesarios para sentar a Geberto en el trono de San Pedro. El nuevo papa, que adoptó el nombre de Silvestre II, se encontró con una nueva Gomorra, una ciudad asolada por las luchas entre facciones rivales, donde la inmoralidad, la inmundicia y los asesinatos eran moneda corriente. Aficionado (y quizás experto) en astronomía, a Silvestre II (primer papa francés) le gustaba observar el cielo nocturno desde la archibasílica de San Juan de Letrán, que era entonces la sede pontificia, deleitándose con la Luna y las estrellas.


Silvestre II no tuvo un pontificado tranquilo, y en el año 1001 tuvo que abandonar Roma en compañía de su protector. Ambos murieron en un lapso temporal de apenas un año. A pesar de las dificultades este pontífice combatió la corrupción que apestaba a la Iglesia y luchó con denuedo contra la simonía. Lo más destacado quizá fue la forja de dos alianzas (cuasi) eternas, pues intervino de forma directa en la evangelización de Polonia y de Hungría, dos reinos que siempre defendieron a la iglesia católica.

En la biografía de Silvestre II se entremezclan los real y lo fantástico, su faceta de incipiente científico se confunde con la práctica de la magia. Se cuenta incluso que selló un pacto con el mismísimo diablo. Aún hoy se le atribuye el poder de profetizar la muerte del vicario de Cristo en la Tierra; su sepulcro destila agua o sus huesos producen ruidos en el interior de la tumba, cuando la muerte del Pontífice es inminente.


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