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miércoles, 12 de diciembre de 2018
ADUNICATES.
Los adunicates, citados por Plinio, habitaban la Galia, la región de los bajos Alpes, junto a suebros y cuariates.
jueves, 2 de agosto de 2018
PLIOCENO.
El Plioceno es el último período
anterior al Cuaternario y sus límites cronológicos van de 5,2
millones de años a 1,6 millones de años (geológicamente antes de
ayer). En el oeste de América del Norte, la subducción de la placa
tectónica del Pacífico, contribuyó a elevar Sierra Nevada. En
Europa, los Alpes continuaron sus ascensión apoyados por el
movimiento de la tectónica de placas que empujaba y combaba la
corteza en una amplia región de este continente. Al final del
Mioceno, la colisión de las placas africana e ibérica había
formado el Sistema Bético-Rifeño, cortó la comunicación entre
Mediterráneo y Atlántico y se produjo la desecación del mar
Mediterráneo, en cuya cuenca se instaló un clima árido,
depositándose ingentes cantidades de sal. Al iniciarse el Plioceno
se volvió a abrir el paso y el Mediterráno se llenó de nuevo.
El clima, en general, se hizo
frío y seco. Los mamíferos se habían establecido desde hacía
mucho tiempo como la forma de vida dominante en el planeta, y es a lo
largo del Plioceno cuando se produce la evolución de un grupo de
primates, los homínidos, con diversas especies; desde los
Australopithecus al Homo habilis y Homo erectus, considerados
antepasados (más o menos directos) de Homo sapiens.
martes, 10 de julio de 2018
QUE LLEGAN LOS BÁRBAROS.
El pequeño
número de los que sobrevivimos no fue gracias a nuestros méritos,
sino a la misericordia del Señor. Pueblos innumerables y feroces han
ocupado el conjunto de la Galia. Todo el territorio que se extiende
entre los Alpes y los Pirineos, el que limita con el océano y el
Rin, ha sido devastado por quados, vándalos, sármatas, alanos,
hérules, sajones, burgundios, alamanes, etc.. (…)
Maguncia, en
otro tiempo ilustre, ha sido tomada y saqueada. En su iglesia,
millares de hombres han sido masacrados. Worms ha sido reducida
después de un largo asedio. Las ciudades han quedado despobladas por
la espada y el hambre. No puedo recordar sin lágrimas a Tolosa (…).
Hispania misma, tiembla (…)
San Jerónimo,
Carta a Geruchia, siglo V.
sábado, 5 de mayo de 2018
MARMOTA ALPINA
Un roedor de
gran tamaño, una especie de ardilla de tierra, de orejas y cabeza
corta, amante del sol, la siesta y la montaña. La Marmota Alpina –
Marmota marmota – pasa la mitad de su vida durmiendo y la otra
mitad tumbada al Sol. Durante las glaciaciones las marmotas
invadieron todo el continente europeo. Con la retirada de los hielos
quedaron constreñidas a los Alpes y los Cárpatos. Posteriormente
fueron reintroducidas en los Pirineos donde han conseguido medrar.
Habitantes pretéritos de las montañas, conocidos en la Antigüedad
Clásica, el naturalista Plinio el Viejo las llamó “ratones de los
Alpes” y escribió que transportaban la comida a su cubil
llevándola sobre la espalda.
Las marmotas
alpinas viven en las laderas de las montañas a más de 2000 metros
de altitud y es capaz de alimentarse de una considerable cantidad de
plantas, aunque suelen ocupar las altas cumbres rocosas,
desprovistas, casi totalmente, de cubierta vegetal. También
necesitan suelos suficientemente profundos para cavar sus
madrigueras. Se organizan en pequeños grupos familiares, y cada uno
de estos grupos dispone de una acogedora madriguera cuyo interior
forran cariñosamente con paja.
Son animales
tímidos y austadizos, que les encanta el sol, pero el sol fuerte de
mediodía y de pleno verano. Pueden pasar horas enteras tumbadas bajo
sus rayos. La mejor forma de observarlas es desde la distancia
utilizando unos prismáticos. Se puede ver como salen de su
madriguera, corretean por la hierba y se levantan, de cuando en
cuando, sobre sus patas traseras para ver si hay algún peligro. El
águila real es su enemigo más peligroso y cuando la marmota
centinela ve aproximarse alguna lanza un característico silbido de
aviso. El resto del grupo corre a esconderse. Como la mayoría de los
roedores la marmota necesita del contacto físico y de forma continua
con sus congéneres, se agarran, se frotan las narices y se rascan
con las patas.
Cuando
llegan los fríos el clan familiar de marmotas, compuesta por tres o
cuatro decenas de individuos, se introducen en la guarida excavada
bajo tierra, taponan las entradas y en la cámara más profunda se
echan a dormir todas juntas y apretadas. De esta manera consiguen
mantener el calor. Este profundo sueño dura no menos de cinco meses,
y es que la marmota es uno de los animales de considerable tamaño
que hacen una hibernación auténtica. Con el despertar de la
primavera, despierta también el celo.
Según el
naturalista suizo Hainard a estos animales lo que mas les entusiasma son “los bellos días, la vida apacible, el alimento abundante, los
juegos sobre la hierba y la siesta al sol”. Como esos turistas
nórdicos que cruzan Europa buscando el sol y las playas del mar
Mediterráneo.
miércoles, 21 de marzo de 2018
EL MEDIO DE ALTA MONTAÑA.
“Las
grandes cadenas montañosas siempre han inspirado un profundo respeto
y admiración. En ellas se situaron las moradas de los dioses y el
origen de muchos fenómenos naturales. Su colosidad actuó siempre
como una barrera limitante para la penetración, colonización y
consiguiente explotación por el hombre”.
Fauna Ibérica
y Europea. Salvat.
Europa es un
continente densamente poblado y muy humanizado, y la alta montaña es
el único bioma (quizás junto a la taiga boreal) que ha conservado
su identidad hasta nuestros días, por eso sigue siendo el lugar
elegido para miles de urbanitas para escapar del cotidiano mundo de
hormigón. Pero la montaña pone a prueba la vida, junto a polos y
desierto, presenta el hábitat más complicado del planeta. A medida
que ascendemos el aire se hace más frío y húmedo.
Vivir en la
montaña nunca ha sido fácil, las especies deben adaptarse a un
medio hostil y enfrentarse a condiciones de vida muy complicadas. El
frío, el viento y la escasez de oxígeno son los principales
problemas que tienen que afrontar animales y plantas de las cumbres.
Un medio donde el invierno, la estación fría, se alarga demasiado,
mientras que los períodos cálidos duran apenas un suspiro. Las
montañas son como islas de reducido ámbito geográfico en
comparación con las inmensas extensiones de otros biotopos.
La
vegetación en montaña se dispone en pisos, dependiendo de las
características y necesidades específicas de cada especie. En
muchas montañas se aprecia claramente donde se sitúa el límite del
bosque, hasta que altitud crecen los árboles. Los árboles de hoja
caduca – hayas, robles y fresnos – ceden su espacio a los abetos
y a otras coníferas. Pero si continuamos ascendiendo, las partes más
altas están demasiada expuestas al viento y son demasiado gélidas
para que crezcan incluso estos árboles. El bosque es sustituido por
el prado, y en las zonas de mayor altitud, la flora desaparece y
únicamente podemos observar la roca desnuda. No situamos en la
conocida como zona alpina; un paisaje desolado, gran parte del año
cubierto por un blanco manto de nieve. Por encima de los 4000 metros
las nieves perpetuas cubren incluso las montañas situadas sobre la
imaginaria línea del ecuador. Aquí el hombre se enfrenta solo al
mundo, este es el lugar donde podemos encontrarnos con nosotros
mismos.
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Zoología
martes, 13 de marzo de 2018
LA VEGETACIÓN DE MONTAÑA.
Las plantas
que crecen en el medio montañoso deben imperiosamente adaptarse a
las bajas temperaturas, la vegetación se ha hecho raquítica y más
oscura, y para protegerse de los fuertes vientos la vegetación se
abraza íntimamente a la escasa tierra existente.
La cubierta
vegetal depende también de la orientación, en la pendiente expuesta
al sur, la solana, presentan un microclima más favorable, la
diferencia de vegetación con la cara norte, la umbría, es palpable.
La calidad del suelo, incluyendo a la roca madre, es determinante, la
flora de una montaña calcárea no es la misma que la de una montaña
silícea.
En el
conjunto de un sistema montañoso se desarrolla una faceta biológica
espectacular, con la superposición altitudinal de una serie de
biotopos. En el caso de los grandes sistemas montañosos peninsulares
van desde el bosque y matorral mediterráneo, a la vegetación de
líquenes y algas, cubierta que antecede a los hielos perpetuos.
♠ Piso
basal. Colonizado por formaciones xerófilas, maquis, encinas y
alcornoques. Esta banda no suele superar los 1000 metros. No obstante
en las laderas abrigadas y de condiciones microclimáticas singulares
podemos hallar numerosas excepciones a esto.
♠ Bosque
caducifolio. Las temperaturas comienzan a descender, mientras que el
ambiente se va haciendo más húmedo. Vamos penetrando en el bosque
caducifolio, robles en el Sistema Central, y hayas en los Pirineos,
Cordillera Cantábrica y Sistema Ibérico.
♠ Bosques
de coníferas. Por encima de los 1500 metros de altitud nos
encontramos en los dominios propiamente montanos, en la Alta Montaña.
Este medio se corresponde con las taigas septentrionales y estaría
integrado, según orientación y disponibilidad de agua, por abetos y
pinos silvestres.
Con
cierta frecuencia encontramos grandes claros en medio del bosque. Los
seres humanos han sustituido los árboles por frescas (y nutritivas)
praderas donde pastan los rebaños durante los meses estivales.
♠ Landas
alpinas. Entre los 1700 y 2400 se dispone el estrato de vegetación
subalpina. Espléndidos prados de césped que pueden alcanzar
fácilmente alturas de medio metro. De forma intermitente pueden
aparecer algunos árboles, como el alarce y el pino negro, y arbustos
de tipo globoso como los piornos. A partir de los 2000 metros la
vegetación queda reducida a formas herbáceas en las zonas donde la
superficie queda libre de nieve al menos tres meses al año. En las
peladas cumbres únicamente encontraremos líquenes.
miércoles, 7 de marzo de 2018
TREPARRISCOS, UN PEQUEÑO HABITANTE DE LOS ROQUEDOS.
La alta
montaña, donde soplan violentos vientos, no es el hábitat ideal
para pájaros y otras aves de pequeño tamaño que no pueden volar
bajo condiciones tan adversas. Pero en las montañas de Eurasia, una
pequeña ave desafía toda lógica y ha conseguido triunfar en este
medio tan hostil, el Treparriscos (Tichodroma muraria).
Simpático,
vistoso y valiente habitante de las cumbres, los riscos y los
cortados, su propio nombre ya nos está indicando su extraordinaria
habilidad, un auténtico especialista para la vida en la pared
rocosa. El Treparriscos ostenta el privilegio, ganado a pulso, de ser
uno de los pájaros más pequeños capacitado para vivir en las
regiones más elevadas de las montañas. En el curso de la evolución
se ha adaptado perfectamente a la piedra, del tamaño de un gorrión,
pasa desapercibido fácilmente mientras trepa por riscos y crestas.
Un destello
de alas rosadas que vuela de una roca a otra. El treparriscos suele
estar siempre junto a las paredes de la montaña, las gargantas y los
desfiladeros buscando el abrigo del viento. Su alimentación está
basada en insectos y pequeños invertebrados. Un pájaro con hábitos
de mariposas, que no soporta la compañía de sus congéneres y
prefiere vivir su vida en solitario.
En Europa
podemos encontrarlos en los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, los
Alpes, los Apeninos, los Cárpatos y los Balcanes. También está
presente en el Cáucaso y en los macizos de Asia Central. En Suiza,
durante el invierno, no es extraño observarlos en las grandes
ciudades. En la montaña en las épocas más crudas descienden a altitudes menores.
Con la
primavera el macho aceptará la cercanía de su futura compañera
reproductora a la que intentará seducir revoloteando alrededor de
ella. La feliz (y efímera) pareja elegirá una rendija estrecha y
profunda para convertirla en un hogar. Mientras la hembra construye
un nido utilizando musgo, líquenes, plumas, raíces, tallos secos e
incluso telas de araña, el macho canta en la entrada. Las crías son
alimentadas por ambos progenitores y en tres semanas los jóvenes
treparriscos ya estarán preparados para enfrentarse al mundo real.
Una vez que
los pequeños pueden vivir independientes, el treparriscos vuelve a
convertirse en el solitario empedernido de siempre.
domingo, 10 de diciembre de 2017
REBECO, EL ANTÍLOPE DE LAS CUMBRES.
Desde la
Cordillera Cantábria hasta el Cáucaso, la elegante silueta del
rebeco vigila desde las cumbres, brinca de peña en peña y trepa por
las laderas más escarpadas en todas las montañas del sur de Europa.
El rebeco
(Rupicapra rupicapra) también denominado sarrio o gamuza es un
rumiante de pequeño tamaño, miembro especial de la numerosa familia
de los bóvidos. Decimos que es especial, porque su aspecto sugiere
una especie de cruce entre antílope y cabra. Una criatura montaraz y
grácil, con cuernos en forma de gancho y dotado de una habilidad
especial para trotar por los riscos y trepar por las montañas.
Su hábitat
preferido es la montaña, aunque también lo podemos encontrar en la
llanura, tanto en bosques caducifolios como penetrando en los grandes
bosques de coníferas en busca de refugio y comida. Los rebecos
realizan migraciones verticales de corto recorrido; en verano suben a
los parajes alpinos, las máximas altitudes por encima de los pastos
de los rebaños domésticos (y preferentemente lejos de las
interferencias humanas), mientras que en invierno descienden de la
montaña para ocupar el límite superior del bosque y hábitats
estrictamente forestales.
Animal
sociable (y gregario) forma grupos mixtos de entre 5 y 20 individuos
(aunque según las condiciones pueden alcanzar el centenar). Un macho
viejo y experimentado vela por la seguridad de la manada y advierte a
todos en caso de peligro lanzando un grito de alarma. No obstante, es
bastante común que los machos vivan apartados de las hembras, o en
compañía de otro solitario.
En época de
celo el macho dominante reúne un harén de hembras y las defiende de
las apetencias de otros competidores. Machos solitarios de gran
tamaño se acantonan en sitios inaccesibles y pasan allí largas
temporadas, expulsando de su territorio a otros rebaños o indiviuos
intrusos.
miércoles, 4 de octubre de 2017
A TRAVÉS DE LOS ALPES.
“Después
de haber reclutado todas las tropas que pudo entre los celtíberos,
africanos y otros pueblos, y de encomendar los asuntos de Iberia a su
hermano Asdrúbal, atravesó los montes Pirineos en dirección al
país de los celtas, hoy llamado Galia, con nueve mil soldados de
infantería, doce mil jinetes y treinta y siete elefantes. Atravesó
el país de los galos, atrayéndose a algunos con dinero, a otros,
mediante la persuasión, y a otros, en fin, sometiéndolos por la
fuerza. Cuando llegó a los Alpes y no encontró ningún paso que los
atravesara o pasara sobre ellos – pues se trata de una cordillera
sumamente escarpada -, emprendió también su ascenso con intrepidez
sufriendo grandes pérdidas debido a la gran cantidad de nieve y al
rigor del frío existentes. Cortaba madera, la quemaba y apagaba los
rescoldos con agua y vinagre, y a la roca, que se había tornado
frágil por este procedimiento, la rompía con martillos de hierro.
Así, abrió un paso sobre las montañas que aún está en uso en la
actualidad y se llama paso de Aníbal. Como le empezaron a faltar las
provisiones, se apresuró en su marcha sin que los romanos se
percataran de que en realidad estaba ya en Italia, y al sexto mes de
su partida de Iberia, después de haber perdido a muchos hombres,
descendió desde los montes a la llanura”.
Apiano.
La Guerra de Aníbal, 4.
martes, 3 de octubre de 2017
MEDIO FÍSICO DE EUROPA.
Europa era la joven hija de Agenor, rey de Fenicia, y Zeus, el conquistador y dios de dioses, se encrapichó con ella. Zeus se transformó en Toro, la raptó y la llevo a Creta. Allí tuvieron varios hijos, Minos, Radamanto y Sarpedón. Cuando Zeus se aburrió de ella, Europa se casó con Asterión, el rey de Creta. Esta leyenda sitúa en Creta la cuna de la Civilización Europea.
El continente europeo es en realidad un apéndice de la gran Eurasia, una enorme península en el extremo sudoccidental del macrocontinente euroasiático. Después de Oceanía Europa es el continente de menor extensión y dispone de una extensa línea de costa (43.000 kilómetros) bañada por los océanos Atlántico, Glacial Ártico y mar Mediterráneo.
Los límites geográficos (y en cierto modo también sociales y culturales) de Europa son los siguientes:
- por el Norte el Océano Glacial Ártico
- por el Sur, el mar Mediterráneo que la separa de África
- por el Oeste el inmenso Océano Atlántico
- por el Este, los Urales, el Cáucaso y el mar Caspio.
1.- EL RELIVE.
El relieve del continente europeo es predominantemente llano, con una altitud media de apenas 340 metros sobre el nivel del mar. En él podemos distinguir tres tipos de unidades: los macizos, las cordilleras jóvenes y las llanuras.
1.1.- MACIZOS.
Los macizos son relieves antiguos, muy erosionados, un hecho que les confiere un aspecto suave y redondeado, y poca altitud, pues apenas superan los 2.000 metros. Estos macizos están situados en el Norte, Oeste y centro de Europa: Montes de Irlanda y Esocia, Montes Escandinavos, Macizo Central francés….
El paisaje de estos lugares es diverso, caracterizado por la sucesión de montes erosionados, de escasa altitud y separados por amplios valles. Estos valles son recorridos por ríos de caudal regular, como el Sena, el Loira o el Rin, que vierten sus aguas al océano Atlántico.
1.2.- CORDILLERAS JÓVENES.
Surgieron en época (relativamente) reciente, y por tanto, están menos desgastadas por la erosión, y presentan mayores altitudes. Ocupan la mayor parte del continente (especialmente el sur) y originan relieves elevados, abruptos y accidentados que dificulta las comunicaciones: Pirineos, Alpes (Mont Blanc, 4810), Apeninos, Cárpatos, Balcanes, Cáucaso (Elbrús, 5633 metros) , Urales (Narodnaia 1894)….
Históricamente los contactos entre las regiones de estas zonas se han producido a través de los amplios valles abiertos por caudalosos ríos como el Ródano (que desemboca en el Mediterráneo), el Po (que los hace en el Adriático) y el Danubio (que muere en el mar Negro).
1.3.- LA GRAN LLANURA.
La Gran Llanura europea se extiende prácticamente desde el Macizo Central Francés hasta los Montes Urales ocupando la mayor parte del interior del continente, desde Países Bajos y Bélgica hasta Rusia. Se trata de una zona de pequeñas monótonas colinas y de amplisimos valles por los que discurren los grandes ríos europeos: el Volga (el más largo), el Don, el Dniéper y el Dniéster.
Otras zonas de llanura son la Llanura de Hungría, la Llanura del Po y las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.
2.- LAS COSTAS.
En función de los mares que bañan las aguas continentales se distinguen (a grandes rasgos) las costas atlánticas y las costas mediterráneas.
En las costas mediterráneas se sitúan tres grandes penínsulas – Ibérica, Itálica y Balcánica – que dan lugar a profundos arcos y limitan mares como el Tirreno, el Adriático y el Egeo. En el seno del continente se ubica el mar Negro, que a través del Bósforo se comunica con el resto del Mediterráneo. Las aguas del mar Mediterráneo se encuentran salpicadas por numerosas islas: Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta, Chipre, Creta, Cícladas, Rodas …
Las costas atlánticas incluyen las costas del mar Báltico, del mar del Norte y del mar Cantábrico. En ellas podemos destacar la existencia de las penínsulas de Jutlandia y la de Escandinavia que cierran el mar Báltico. Estas penínsulas, junto con las islas Británicas, limitan el mar del Norte.
Teniendo en cuenta el relieve podemos hablar de costas recortadas, cuando las aguas desgastan las rocas más blandas o invaden antiguos valles – fiordos noruegos y rías gallegas – costas acantiladas, cuando las montañas llegan al mar – costas de Noruega, de Escocia y cantábrica – y costas bajas y arenosas – Países Bajos, Alemania y Dinamarca -. Es en estas costas bajas y tranquilas donde los ríos dan forma a extensos deltas; Ebro, Danubio, Ródano y Po.
El continente europeo es en realidad un apéndice de la gran Eurasia, una enorme península en el extremo sudoccidental del macrocontinente euroasiático. Después de Oceanía Europa es el continente de menor extensión y dispone de una extensa línea de costa (43.000 kilómetros) bañada por los océanos Atlántico, Glacial Ártico y mar Mediterráneo.
Los límites geográficos (y en cierto modo también sociales y culturales) de Europa son los siguientes:
- por el Norte el Océano Glacial Ártico
- por el Sur, el mar Mediterráneo que la separa de África
- por el Oeste el inmenso Océano Atlántico
- por el Este, los Urales, el Cáucaso y el mar Caspio.
1.- EL RELIVE.
El relieve del continente europeo es predominantemente llano, con una altitud media de apenas 340 metros sobre el nivel del mar. En él podemos distinguir tres tipos de unidades: los macizos, las cordilleras jóvenes y las llanuras.
1.1.- MACIZOS.
Los macizos son relieves antiguos, muy erosionados, un hecho que les confiere un aspecto suave y redondeado, y poca altitud, pues apenas superan los 2.000 metros. Estos macizos están situados en el Norte, Oeste y centro de Europa: Montes de Irlanda y Esocia, Montes Escandinavos, Macizo Central francés….
El paisaje de estos lugares es diverso, caracterizado por la sucesión de montes erosionados, de escasa altitud y separados por amplios valles. Estos valles son recorridos por ríos de caudal regular, como el Sena, el Loira o el Rin, que vierten sus aguas al océano Atlántico.
1.2.- CORDILLERAS JÓVENES.
Surgieron en época (relativamente) reciente, y por tanto, están menos desgastadas por la erosión, y presentan mayores altitudes. Ocupan la mayor parte del continente (especialmente el sur) y originan relieves elevados, abruptos y accidentados que dificulta las comunicaciones: Pirineos, Alpes (Mont Blanc, 4810), Apeninos, Cárpatos, Balcanes, Cáucaso (Elbrús, 5633 metros) , Urales (Narodnaia 1894)….
Históricamente los contactos entre las regiones de estas zonas se han producido a través de los amplios valles abiertos por caudalosos ríos como el Ródano (que desemboca en el Mediterráneo), el Po (que los hace en el Adriático) y el Danubio (que muere en el mar Negro).
1.3.- LA GRAN LLANURA.
La Gran Llanura europea se extiende prácticamente desde el Macizo Central Francés hasta los Montes Urales ocupando la mayor parte del interior del continente, desde Países Bajos y Bélgica hasta Rusia. Se trata de una zona de pequeñas monótonas colinas y de amplisimos valles por los que discurren los grandes ríos europeos: el Volga (el más largo), el Don, el Dniéper y el Dniéster.
Otras zonas de llanura son la Llanura de Hungría, la Llanura del Po y las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.
2.- LAS COSTAS.
En función de los mares que bañan las aguas continentales se distinguen (a grandes rasgos) las costas atlánticas y las costas mediterráneas.
En las costas mediterráneas se sitúan tres grandes penínsulas – Ibérica, Itálica y Balcánica – que dan lugar a profundos arcos y limitan mares como el Tirreno, el Adriático y el Egeo. En el seno del continente se ubica el mar Negro, que a través del Bósforo se comunica con el resto del Mediterráneo. Las aguas del mar Mediterráneo se encuentran salpicadas por numerosas islas: Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta, Chipre, Creta, Cícladas, Rodas …
Las costas atlánticas incluyen las costas del mar Báltico, del mar del Norte y del mar Cantábrico. En ellas podemos destacar la existencia de las penínsulas de Jutlandia y la de Escandinavia que cierran el mar Báltico. Estas penínsulas, junto con las islas Británicas, limitan el mar del Norte.
Teniendo en cuenta el relieve podemos hablar de costas recortadas, cuando las aguas desgastan las rocas más blandas o invaden antiguos valles – fiordos noruegos y rías gallegas – costas acantiladas, cuando las montañas llegan al mar – costas de Noruega, de Escocia y cantábrica – y costas bajas y arenosas – Países Bajos, Alemania y Dinamarca -. Es en estas costas bajas y tranquilas donde los ríos dan forma a extensos deltas; Ebro, Danubio, Ródano y Po.
3.- LAS AGUAS. RÍOS Y LAGOS.
Europa está surcada por numerosos ríos, e históricamente la población europea ha buscado asiento en los territorios bañados por ellos. Estos ríos pueden clasificarse a partir de su vertiente:
Europa está surcada por numerosos ríos, e históricamente la población europea ha buscado asiento en los territorios bañados por ellos. Estos ríos pueden clasificarse a partir de su vertiente:
- Vertiente Ártica: ríos largos que presentan una notable caudal en otoño y primavera (después del deshielo) aunque permanecen helados todo el invierno. Los más destacados son el Dvina Septentrional, y el Pechora.
- Vertiente atlántica: ríos cortos y los más caudalosos de Europa, puesto que reciben lluvias constantes a lo largo de todo el año. Muchos son navegables durante parte de su curso y atraviesan algunas de las regiones más pobladas del continente.: Dvina Occidental, Vístula, Oder, Elba, Rin, Sena, Loira, Tajo, Garona, Támesis….
- Vertiente mediterránea: ríos cortos y de caudal irregular (algunos presentan acusado estiaje) como el Po, el Ebro o el Ródano…
- Vertiente del mar Negro; ríos largos y regulares, como el Danubio, el Don, el Dniéster y el Dniéper. Estos tres ríos constituyen unos importantes ejes de comunicación.
- Vertiente del mar Caspio: en el mar Caspio desemboca el río más largo de Europa, el Volga y el Ural, frontera natural entre Europa y Asia.
Los lagos en Europa suelen ser de tamaño medio y se concentran fundamentalmente en la región Alpina – Leman, Constanza – en Escandinavia – Vänern, Maalaren, región de los mil lagos en Finlandia – y en la llanura Rusa – Ladoga, Onega y Peipus -. Estos últimos se hielan durante el invierno.
4.- LOS MEDIOS NATURALES.
La mayor parte de Europa está asentada en las latitudes medias, y por tanto los climas templados predominan en el continente.
La mayor parte de Europa está asentada en las latitudes medias, y por tanto los climas templados predominan en el continente.
- Medio Oceánico. Se extiende por toda la fachada atlántica, penetrando en el interior hasta donde alcanza la influencia del océano. El medio natural característico es el bosque caducifolio de hayas y robles. La landa, una formación vegetal de arbustos, hierbas y matorrales, principalmente brezos, retamas y juncos, se desarrolla en algunas zonas costeras.
- Medio continental. En el centro y este del continente se desarrolla un riguroso clima continental de temperaturas extremas y precipitaciones irregulares. Las formaciones vegetales y las especies de animales varían en función de la latitud. El bosque boreal, o taiga, aparece en las latitudes más septentrionales y está compuesto por coníferas como pinos y abetos. Al sur de la taiga aparece la pradera, amplia llanura de hierbas altas, que se transforma en estepa en las regiones más áridas.
- Medio mediterráneo. Se extiende por todo el arco Mediterráneo y presenta veranos cálidos e invierno suaves, con precipitaciones irregulares. Abundan los matorrales, arbustos, hierbas aromáticas y árboles como la encina, el pino y el alcornoque. Toda esta vegetación forma el típico bosque mediterráneo.
- Medio polar. En la franja septentrional que se extiende al norte del círculo polar se desarrolla la tundra, vegetación típica del clima polar.
- Medio de alta montaña. En las elevaciones montañosas del continente el clima es de alta montaña con un paisaje de bosque y prados.
sábado, 27 de febrero de 2016
LAGO GARDA
La lluvia estival cae
suavemente sobre la tersa superficie del agua. Bajo sus aguas todo es
placidez. El Lago Garda es el más grande y oriental de los lagos
italianos y limita con tres regiones: Tentrino al Norte, la Lombardía
hacia Poniente y el sugerente Véneto a Oriente. El norte de este
lago de origen glacial (formado durante la última glaciación),
lleno de extensos pinares y de los impresionantes riscos alpinos,
contrasta con el sur que penetra en la llanura Padana.
viernes, 20 de marzo de 2015
AVENDEATAS.
Unos de los grandes troncos lingüísticos indoeuropeos, emparentados muy de cerca con los celtas, con los que compartían usos y costumbres, eran los ilirios. Una de estas tribus eran los avendeatas, habitantes de los Alpes identificados por Apiano (Il, 16), vencidos y sometidos por Octavio Augusto.
viernes, 28 de noviembre de 2014
CAPERUCITA ROJA Y EL LOBO FEROZ
La inocencia frente a la maldad, la ilusión frente a la pesadilla, la fantasía frente al terror. Los cuentos populares dulcificados por Disney tienen un origen más brutal y realista. Caperucita Roja es uno de Cuentos de Hadas más famosos y versionados del fondo cultural europeo, y aunque fue puesto por escrito por vez primera en 1697 por Perrault, la historia debía llevar varios siglos siendo transmitida de forma oral.
En la ciudad de Munich nos tropezamos con
esta fuente en la que Caperucita parece inmune a la ferocidad del
lobo. El cuento nos lleva a algún lugar de los Alpes, el Loira o el
Tirol, durante la Edad Media, un tiempo en que las fronteras entre el
bosque y la aldea aparecían difusos, sin poder discernir donde
empieza uno y donde acaba el otro. La bondad inherente de una niña,
metafora de la civilización, amenazada por la naturaleza salvaje,
peligrosa y desconocida, personificada en el secular rival del hombre
europeo; el lobo.
lunes, 3 de noviembre de 2014
LAMENTOS DEL PANTANO
Los
viejos del lugar cuentan la siguiente historia sobre el origen del
nombre de la ciudad austriaca de Klagenfurt. Cerca de la actual
Klagenfurt existían zonas pantanosas, lugares inaccesibles que
alimentan los miedos más ancestrales. Los habitantes de esta zona,
llamada Furt, oían gritos y lamentos procedentes de las cercanas
ciénegas, y era seguro, que se trataba de las imprecaciones de
aquellos desgraciados que habían desaparecido en tan espantoso
lugar. Las noches de niebla se agudizaban los gritos, acrecentando el
terror de los vecinos. El cercano río, donde se producían los
terribles alaridos se conocía como Glanfurt (hoy Sattniz), y poco a
poco, propios y extraños comenzaron a llamar al lugar "Klagen
an der Furt", es decir, "Lamentos en el Furt". A
fuerza de usar la expresión acabó derivando en Klagenfurt, el
nombre de la capital de Carintia. Probablemente el ruido, los
lamentos eran producido por el viento. ¿O, no?.
jueves, 18 de septiembre de 2014
VÍA DOMITIA
Los
legionarios romanos formaban una magnífica fuerza militar. Pero
además, cuando las circunstancias lo requerían, actuaban como un
efectiva maquinaria constructiva. Con sus armas vencían a los
enemigos y con sus herramientas los romanizaban. No existe mejor
forma de dominar un territorio que un buen sistema de comunicaciones.
Y eso es lo que hizo roma en Europa, construir una excelente red de
carreteras.
La
primera que se construyó en las Galias fue la Vía Domitia, que
discurría por la Galia Narbonense, corriendo paralela a la costa
Mediterránea, entre los Alpes y los Pirineos. Una de las principales
ciudades que atravesaba la Vía Domitia, era Narbona, capital
provincial, y la cruzaba justo por el Foro, el mismo lugar donde
siglos después se elevó la Catedral de los Santos Justo y Pastor.
La
Vía Domitia unía todas las ciudades romanas de la Galia Meridional,
como Brigantio (Briancon), Nemausus (Nimes), Baeteris (Beziers) y la
propia Narbo Martius (Narbona). Al llegar a la Península Ibérica,
la Vía Domitia se transformaba en la Vía Augusta que prolongaba su
trayecto hasta Gades. En la actualidad es posible encontrar tramos de
la Vía Domitia en algunas de las áreas de servicio y de descanso de
la Autopista que cruza el sur de Francia.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
DRAGONES EN LOS ALPES.
La zona Alpina es
abundante en lagos. Y parece ser, que estos lagos hace varios siglos
eran, morada de dragones y otros reptiles monstruosos. Jasón mató un dragón cerca de Ljubljana
y hoy es símbolo de la ciudad.
Klagenfurt, que significa "lamentos
del pantano", a orillas del lago Wörthese en Austria, cuenta
con su propio dragón. Otro terrible lagarto llamado Lindwurm hubo de
morir para bienestar de sus habitantes. ¿Por qué tantas leyendas de
dragones en los lagos alpinos?. ¿Enigmas sorprendentes de la
Naturaleza?¿Insondables misterios de la condición humana?
INNSBRUCK MEDIEVAL, CAPITAL DEL TIROL.
En
el Corazón del Tirol, Innsbruck lleva más de mil años, siendo la
ciudad más importante de la región. Los documentos escritos más
antiguos referidos a Innsbruck datan de 1187 y la ciudad aparece con
el nombre de Insprucke, que deriva del río Inn que atraviesa la
localidad alpina.
Innsbruck
creció al amparo del río Inn, pues era el punto más importante
para vadearlo, y durante la Plena Edad Media ya era famosa por el
puente que cruzaba el río. La ruta que pasaba por la ciudad era la
principal forma de comunicaciones entre el Norte y el Sur, entre
Baviera e Italia, y el camino más sencillo para atravesar los Alpes.
Gracias a su excelente ubicación (y a su puente) se convirtió en un
lugar de paso habitual para comerciantes y viajeros, lo que trajo
consigo desarrollo y prosperidad a la pequeña ciudad.
En
el siglo XIII la familia Habsburgo llegó al poder en Austria y
algunos de sus soberanos, seguramente enamorados del entorno idílico
donde se alza Innsbruck, la escogieron como una de sus predilectas y
se encargaron de engrandecerla y embellecerla. Esa impronta imperial
y barroca otorga a Innsbruck toda su esencia arquitectónica, que
invita al visitante a perderse por sus calles y sumergirse en siglos
de historia.
En
la niñez, el Tirol se nos presentaba como una mágica tierra
montañosa donde acontecían los cuentos y las historias más
variopintas.
martes, 26 de febrero de 2013
MEDIOLANUM LA TIERRA DE ENMEDIO
Los ínsubres, una inquieta banda de celtas, procedentes de la Galia, aburridos de pelear con sus vecinos, deciden ponerse en camino, llegar al norte de Italia y pegarse en esta ocasión, con los exquisitos etruscos. Tras vencer a los etruscos y someter a las poblaciones indígenas, los insubres fundaron al norte del Po, la ciudad de Mediolanum
"[...] tras vencer en combate a los toscanos no lejos del río Tesino, como si hubiesen oído que el territorio en el que se habían asentado se llamaba Insubrio, que tenía el mismo nombre que el cantón de los insubrios en el país de los eduos, obedeciendo entonces al presagio del nombre del lugar fundaron una ciudad, a la que llamaron Mediolanio."
Tito Livio V, 34, 9
La presencia celta en Mediolanum fue efímera, pues pronto, (222 a.C.) fue conquistada por los romanos, iniciando entonces un paulatino desarrollo, que la llevó a convertirse en la ciudad más importante del norte de Italia, por los siglos de los siglos.
"Por el contrario, los insubres todavía existen. Tenían por capital Mediolanio, antaño una villa (pues todos vivían en villas), pero hoy una ciudad importante, situada en la orilla opuesta del Po, al píe de los Alpes".
Estrabón V, 1, 6
Etimológicamente, Mediolanum - topónimo de origen celta - parece significar, la "tierra de enmedio", y es que Milan, se ubica entre los Alpes y los Apeninos. Y aunque la monumentalidad milanesa no le deba nada a los celtas, nunca debemos olvidar las raíces.
.
domingo, 10 de febrero de 2013
GRAYOCELOS (o Graiocelos)
Pueblo galo que habitaba en los Alpes, y que en cierta ocasión intentaron entorpecer el paso de las legiones de César a través de sus montes. Tras varios combates fueron derrotados junto a ceutrones y catúriges.
"Por ello, deja la legado Tito Labieno al mando de la fortificación que había construido. Él, por su parte, se dirige a Italia a marchas forzadas, recluta allí dos legiones y saca de sus campamentos las tres que invernaban en torno a Aquileya, y por el camino más corto a la Galia Ulterior, a través de los Alpes, apresura su marcha con estas cinco legiones. Allí, desde las alturas, los ceutrones, grayócelos y caturiges intentan impedir el paso del ejército. Derrotados éstos al cabo de muchos combates . . . "
Julio César I, 11.
SALASOS
Los salasos eran un pueblo ilirio que habitaba en los Alpes, asentándose en el Valle de Aosta. Los romanos les hicieron la guerra, el objetivo, al parecer, eran las minas y arenas auríferas que se encontraban en el territorio salaso.
Según el historiador, y literato Theodor Mommsen: "La gran extensión de estos lavaderos de metales, que arrebataban a los habitantes de la llanura inferior las aguas necesarias para la agricultura, fue causa de que Roma intentase un arreglo pacífico y verificase después una intervención armada" (Historia de Roma)
Tras unos primeros reveses, Roma empezaba siempre igual todas sus guerras, el territorio de los salasos fue incorporado a los dominios de la República, siendo Terencio Varrón, el general que los derrotó. Para defender su territori, los salasos, encaramados en los elevados riscos, arrojaban enormes piedras sobre las tropas romanas.
Los salasos, en su época de mayor poderío controlaban tanto la explotación de las minas, como los propios pasos alpinos. Eran avezados comerciantes, y tras la ocupación romana, se dedicaron a vender agua, imaginamos que potable, a los empresarios que explotaban dichas minas.
También cobraban a los viajeros el derecho a atravesar su territorio, cobrando una especie de impuesto por cruzar los pasos montañosos. Incluso en época de la dominación romana, grupos de bandoleros salasos exigían dinero a los viajeros que debían adentrarse en sus territorios.
"La mayor parte del territorio de los salasos está en un valle profundo, cerrado por ambos lados por montes, aunque una parte de ellos se extiende también por las laderas hasta la cima. Para los que viniendo de Italia franquean los montes, el camino atraviesa dicho valle, y se escinde luego en dos: por una parte, el que cruza el llamado Penino por las crestas de los Alpes, no transitable para las yuntas, y, por la otra, uno más occidental por el territorio de los ceutrones.
El país de los salasos posee también minas de oro que antes, cuando eran poderosos y se enseñoreaban de los pasos, controlaban ellos mismos. El río Duria les era muy útil para manipular el metal en los lavaderos, por lo cual en muchos lugares desviaban su agua por canales secundarios vaciando por completo el caudal común. Y si bien a ellos les resultaba bueno para buscar el oro, no dejaba de ser perjudicial para los que cultivaban las llanuras inferiores que se veían privados del riego, cuando precisamente el río hubiera podido regar estupendamente la región al discurrir la corriente por una parte elevada. Esta fue la causa de las continuas guerras que tuvieron lugar entre ambos pueblos. Después de la dominación romana, los salasos hubieron de evacuar la región y sus minas de oro, aunque siguieron ocupando las montañas y vendían el agua a los negociantes que se habían hecho cargo de las minas. También con ellos las diferencias eran continuas por la ambición de los comerciantes, y así los oficiales romanos enviados a estos lugares encontraban siempre sobrados motivos para efectuar operaciones militares.
No obstante, hasta tiempos muy recientes conservaron su poder, unas veces por estar en guerra y otras en períodos de tregua con los romanos, y con su tradicional actitud de bandoleros causaban grave daño a los que cruzaban los montes por allí. Cuando Décimo Bruto huía de Mutina le hicieron pagar un dracma por cada hombre, y cuando Mesala instaló cerca de ellos sus cuarteles de invierno hubo de pagar en efectivo la leña y la madera de olmo necesaria para fabricar los dardos y las armas para ejercitarse. Una vez estos hombres llegaron incluso a robar el dinero de César. Dejaban caer rocas sobre las expediciones militares pretextando que construían carreteras o que tendían puentes sobre los torrentes. Pero más tarde Augusto los derrotó por completo y, llevados a Eporedia (la colonia romana que se había construido con objeto de tener una guarnición contra los salasos), los vendió a todos como botín de guerra. Poco resistencia habían podido oponer los de la colonia antes de la desaparición de aquel pueblo. Se contaron en total treinta y seis mil cautivos, entre los cuales había ocho mil guerreros. Todos fueron vendidos en pública subasta por Terencio Varrón, el general que los había derrotado. César envió tres mil romanos y fundó la ciudad de Augusta, en la misma región en que Varrón había instalado el campamento, y ahora reina la paz en todos los alrededores hasta las cimas de los pasos del monte".
El país de los salasos posee también minas de oro que antes, cuando eran poderosos y se enseñoreaban de los pasos, controlaban ellos mismos. El río Duria les era muy útil para manipular el metal en los lavaderos, por lo cual en muchos lugares desviaban su agua por canales secundarios vaciando por completo el caudal común. Y si bien a ellos les resultaba bueno para buscar el oro, no dejaba de ser perjudicial para los que cultivaban las llanuras inferiores que se veían privados del riego, cuando precisamente el río hubiera podido regar estupendamente la región al discurrir la corriente por una parte elevada. Esta fue la causa de las continuas guerras que tuvieron lugar entre ambos pueblos. Después de la dominación romana, los salasos hubieron de evacuar la región y sus minas de oro, aunque siguieron ocupando las montañas y vendían el agua a los negociantes que se habían hecho cargo de las minas. También con ellos las diferencias eran continuas por la ambición de los comerciantes, y así los oficiales romanos enviados a estos lugares encontraban siempre sobrados motivos para efectuar operaciones militares.
No obstante, hasta tiempos muy recientes conservaron su poder, unas veces por estar en guerra y otras en períodos de tregua con los romanos, y con su tradicional actitud de bandoleros causaban grave daño a los que cruzaban los montes por allí. Cuando Décimo Bruto huía de Mutina le hicieron pagar un dracma por cada hombre, y cuando Mesala instaló cerca de ellos sus cuarteles de invierno hubo de pagar en efectivo la leña y la madera de olmo necesaria para fabricar los dardos y las armas para ejercitarse. Una vez estos hombres llegaron incluso a robar el dinero de César. Dejaban caer rocas sobre las expediciones militares pretextando que construían carreteras o que tendían puentes sobre los torrentes. Pero más tarde Augusto los derrotó por completo y, llevados a Eporedia (la colonia romana que se había construido con objeto de tener una guarnición contra los salasos), los vendió a todos como botín de guerra. Poco resistencia habían podido oponer los de la colonia antes de la desaparición de aquel pueblo. Se contaron en total treinta y seis mil cautivos, entre los cuales había ocho mil guerreros. Todos fueron vendidos en pública subasta por Terencio Varrón, el general que los había derrotado. César envió tres mil romanos y fundó la ciudad de Augusta, en la misma región en que Varrón había instalado el campamento, y ahora reina la paz en todos los alrededores hasta las cimas de los pasos del monte".
Estrabón IV, 7.
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