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domingo, 20 de enero de 2019

CASIODORO.



Destacado hombre de estado de Teodorico el Grande el cuasi emperador de los Godos, fue además historiador, aunque buena parte de su producción literaria se perdió bajo las arenas del tiempo. Escribió una “Historia de los Godos”, hoy perdida, en la que les atribuye un origen divino y los emparente, nada más y nada menos, que con Hércules y con Teseo.

De joven había estudiado gramática y ornitología, y con noventa años aún disfrutaba en su finca criando canarios y otros pájaros. En cierta ocasión tuvo que dirigir un brindis por el rey, y lo hizo con tanta gracia, ingenio y desparpajo, que Teodorico lo nombró su secretario personal.

sábado, 29 de septiembre de 2018

TESEO Y LAS AMAZONAS



Algunos dicen que Teseo tomó parte en la afortunada expedición de Heracles contra las Amazonas y recibió como su parte en el botín a su reina Antíope, llamada también Melanipa; pero que este no fue un destino tan desdichado para ella, como pensaban muchos, pues le había entregado la ciudad de Temiscira sobre el río Termodón, en prueba de la pasión que él había encendido ya en su corazón. 

Otros dicen que Teseo fue al país de las Amazonas algunos años más tarde, en compañía de Pirítoo y sus camaradas, y que las Amazonas, complacidas por la llegada de tantos guerreros apuestos, no les hicieron resistencia. Antíope salió a recibir a Teseo con regalos, pero tan pronto como subió a bordo de su nave, Teseo ordenó levar, anclas y la raptó. Otros más dicen que Teseo permaneció algún tiempo en Amazonia y agasajó a Antíope como su, invitada. Añaden que entre sus compañeros se hallaban tres hermanos atenienses, Euneo, Tóloas y Solunte, el último de los cuales se enamoró de Antípode, pero como no se atrevía a cortejarla directamente, pidió a Euneo que defendiera su causa. Antíope rechazó esos requerimientos, pero siguió tratando a Solunte con la misma cortesía que anteriormente, hasta que él se arrojó al río Termodonte y se ahogó Teseo no se enteró de lo que había sucedido y eso le afligió mucho. Recordando una advertencia que le había hecho el oráculo de Delfos en el sentido de que si alguna vez se sentía afligido en un país extraño debía fundar una ciudad y dejar en ella a algunos de sus compañeros para que la gobernasen, construyó Pitópolis, en honor de Apolo Pitio, y al río cercano le dio el nombre de Solunte. Dejó allí a Eunéo, Tóloas y un tal Hermo, noble ateniense a cuya primera residencia en Pitópolis se le llama ahora equivocadamente «Casa de Hermes». Luego se hizo a la mar con Antíope. 

La hermana de Antíope, Oritia, confundida por algunos con Hipólita, cuyo ceñidor obtuvo Heracles, juró vengarse de Teseo. Concluyó una alianza con los escitas y condujo una gran fuerza de amazonas a través del hielo del Bósforo Cimerio, cruzó el Danubio y pasó por Tracia, Tesalia y Beocia. En Atenas acampó en el Areópago e hizo un sacrificio a Ares, acontecimiento por el que, según dicen algunos, recibió ese nombre la colina; pero primeramente ordenó que un destacamento invadiera Laconia y disuadiera a los peloponeses de enviar refuerzos a Teseo por el istmo. 

Las fuerzas atenienses estaban ya formadas, pero ninguna de las dos partes se decidía a iniciar las hostilidades. Al fin, por consejo de un Oráculo, Teseo sacrificó a Fobo, hijo de Ares, y presentó batalla el día 7 del mes de Boedromión, fecha en que se celebran en Atenas los sacrificios llamados Boedromios; aunque algunos dicen que el festival ya había sido fundado en honor de la victoria que obtuvo Juto contra Eumolpo en el reinado de Erecteo. El frente de batalla de las Amazonas se extendía entre el lugar llamado ahora Amazonio y el Pnix, cerca de Crisa, El ala derecha de Teseo descendió desde el Museo y cayó sobre el ala izquierda enemiga, pero fue derrotada y tuvo que retirarse hasta el Templo de las Furias. Recuerda este episodio una piedra erigida al jefe local Calcodomte en una calle a cuyos lados se hallan las tumbas de los que murieron en el combate y que ahora lleva su nombre. Pero el ala izquierda ateniense atacó desde el Paladio, el monte Árdelo y el Liceo y obligó al ala derecha de las Amazonas a retirarse a su campamento, infligiéndoles muchas bajas. 

Algunos dicen que las Amazonas ofrecieron la paz sólo tras cuatro meses de dura lucha; el armisticio, jurado cerca del templo de Teseo, es conmemorado todavía con el sacrificio amazónico que se realiza en la víspera de su festival. Pero otros dicen que Antíope, ahora esposa de Teseo, peleó heroicamente a su lado, hasta que la mató una flecha disparada por una tal Molpadia, a la que Teseo dio muerte luego; que Oritía, con unas pocas compañeras, huyó a Megara, donde murió de pena y desesperación; y que las demás Amazonas, arrojadas del Ática por el victorioso Teseo se establecieron en Escitia. 

En todo caso, ésta fue la primera vez que los atenienses rechazaron a invasores extranjeros. Algunas amazonas que quedaron heridas en el campo de batalla fueron enviadas a Caléis para que las curaran. Antíope y Molpadia están enterradas en las cercanías del templo de la Madre Tierra, y una columna de barro señala la tumba de Antíope. Otras yacen en el Amazonio. Las Amazonas que cayeron cuando cruzaban la Tesalia están enterradas entre Escotusia y los Cinocéfalos, y unas pocas más cerca de Queronea, junto al río Hemón. En la región pírrica de Laconia unos altares señalan el lugar donde las Amazonas detuvieron su avance y dedicaron dos imágenes de madera a Artemis y Apolo; y en Trecén un templo de Ares conmemora la victoria de Teseo sobre este destacamento cuando trató de abrirse paso por el istmo a su regreso. 

Según un relato, las Amazonas entraron en Tracia por Frigia y no por Escitia, y fundaron el templo de Artemis Efesia mientras marchaban a lo largo de la costa. Según otro, se habían refugiado en ese templo en dos ocasiones anteriores, a saber, en su huida de Dioniso y después de haber vencido Heracles a la reina Hipólita; y sus verdaderos fundadores fueron Creso y Éfeso. 

La verdad respecto a Antíope parece ser que sobrevivió a esa batalla y que finalmente Teseo se vio obligado a matarla, tal como había predicho el oráculo de Delfos, cuando se alió con el rey Deucalión de Creta y se casó con su hija Fedra. La celosa Antíope, que no era su esposa legal, interrumpió las fiestas nupciales irrumpiendo en ellas completamente armada y amenazando con dar muerte a los invitados. Teseo y sus compañeros se apresuraron a cerrar las puertas y la mataron en un horrendo combate, aunque ella le había dado a él un hijo, Hipólito, llamado también Demofonte, y nunca había yacido con otro hombre. 

Robert Graves. 
Los mitos griegos. 




jueves, 22 de enero de 2015

LAPITAS



En la región griega de Tesalia habitaban desde tiempos prehistóricos los lapitas, miembros de un pueblo mitológico que se enfrentó a los centauros, experimentados en el Arte de la Guerra. Lapites, hijos de Apolo, era el héroe epónimo de los lapitas, que contando con la ayuda de Teseo consiguieron derrotar a los centauros, en una batalla esculpida en las metopas del Partenón.

domingo, 5 de octubre de 2014

MOSAICO DE ARIADNA Y TESEO.



El valeroso Teseo llegó a Creta para liberar del laberinto del Minotauro a la inteligente Ariadna. Este mosaico romano encontrado en Austria ilustra su historia. A la izquierda Ariadna entrega a Teseo la madeja que le permitirá encontrar la salida del laberinto. En el centro del mosaico, que también los es del laberinto, el héroe lucha con el monstruo. Una vez muerto el Minotauro, Teseo siguió el hilo hasta los brazos de Ariadna, y juntos huyen de Creta.  

jueves, 21 de enero de 2010

ABANTES

Con parte de la cabeza afeitada, pero dejándose una larga trenza, los guerreros abantes, primitivos habitantes de la Grecia Ilírica, fueron uno de los muchos contingentes que participaron en el sitio de Troya, y tras la guerra, desgajándose en pequeños grupos, acabaron por desaparecer de la historia.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y DESCRIPCIÓN DEL TERRITORIO.

Los Abantes habitaban la isla griega de Eubea. Es una región muy montañosa, con alturas superiores a los 1.300 metros, situada en el mar Egeo y separada de la Grecia continental por el Golfo de Eubea. A pesar de estar atravesada por montañas, entre ellas se extienden fértiles llanuras aptas para el cultivo. El propio nombre de la isla deriva del de este pueblo los abantes, que fueron los primeros habitantes conocidos de la isla.

ORIGEN

Es posible que los abantes procedieran de Tracia siendo la ciudad Abes (Abae) su patria de origen. De todas formas algunos autores los hacen descender de un héroe epónimo; Abante, hijo de Metanira y Celeo fue convertido en lagarto por burlarse de Deméter.


ALGO DE HISTORIA

Uno de los príncipes de los abantes gobernaba sobre siete principados, amén de ser tributario de Micenas. Los veremos combatiendo en la guerra de Troya a favor de los griegos, para posteriormente disgregarse en pequeños grupos y desaparecer de la Historia.

PERSONAJES CONOCIDOS.

Homero nombra a Elefenor Calcodontíada (hijo de Calcodón) como caudillo de los bravos abantes, descendiente de Ares y que comandaba cuarenta naves negras. Pero que perdió la vida combatiendo en Troya.

LA GUERRA

Los abantes eran valientes y arrojados guerreros.

CIUDADES.

Homero cita siete ciudades de los abantes en la isla de Eubea, a saber; Calcis, Eretria, Histiea en uvas abundosa, Cerintio marítima, Dio ciudad excelsa, Caristo y Estira.

COSTUMBRES.

Una de sus costumbres más conocidas, es la de raparse la cabeza pero dejándose una larga trenza. Pensamos que puede tratarse de algún tipo de ritual relacionado con la actividad bélica.

SELECCIÓN DE TEXTOS

"Los abantes de Eubea, que residían en Calcis, Eretria, Histiea en uvas abundosa. Cerinto marítima, Dio, ciudad excelsa. Caristo y Estira, eran capitaneados por el magnánimo Elefenor Calcodontíada, vástago de Ares. Con tal caudillo llegaron los ligeros abantes, que dejaban crecer la cabellera en la parte posterior de la cabeza: eran belicosos y deseaban siempre romper con sus lanzas de fresno las corazas en los pechos de los enemigos. Seguíanle cuarenta negras naves".

Homero , Ilíada: Canto II 536.

La Muerte de Elefenor.

"Fue Antíloco quien primeramente mató a un teucro, a Equepolo Talisíada, que peleaba valerosamente en la vanguardia: hirióle en la cimera del penachudo casco, y la broncínea lanza, clavándose en la frente, atravesó el hueso, las tinieblas cubrieron los ojos del guerrero y éste cayó como una torre en el duro combate. Al punto asióle de un pie el rey Elefenor Calcodontíada, caudillo de los bravos abantes, y lo arrastraba para ponerlo fuera del alcance de los dardos y quitarle la armadura. Poco duró su intento. Le vio el magnánimo Agenor e hiriéndole con la broncínea lanza en el costado, que al bajarse quedara en descubierto junto al escudo, dejóle sin vigor los miembros. De este modo perdió Elefenor la vida y sobre su cuerpo trabaron enconada pelea teucros y aqueos: como lobos se acometían y unos a otros se mataban".

Homero; Ilíada; Canto IV 457

"Era entonces costumbre que los que salían de la edad pueril fuesen a Delfos y consagrasen a Apolo en primicia su cabellera; pasó a Delfos, Teseo, y dicen que el lugar de la ceremonia de él se llama hasta el día de hoy Teseia. Afeitóse solamente la parte anterior de la cabeza como de los Abántidas lo refiere Homero, y este modo de afeitarse también por él se llamó Teseide. Fueron los Abantes los primeros que así se trasquilaron: no por haberlo aprendido de los Árabes, como creen algunos, ni por imitar a los de Misia, sino a causa de que eran guerreros amigos de combatir de cerca, e inclinados más que otros algunos a venir a las manos con los contrarios, según que en estos versos lo atestigua también Arquíloco:

No en el tender del arco, o de las hondas
en el crujir frecuente, se señalan;
sino en el campo, cuando el crudo Marte
para herir con el hierro más se ensaña:
que en esta lucha los gloriosos hijos
de la Eubea prez ilustre alcanzan:

trasquílanse, por tanto, para no dar a los enemigos el asidero de los cabellos. Y con esta misma idea se dice que Alejandro de Macedonia dio orden a sus generales para que hiciesen rasurar las barbas a los Macedonios, porque eran para los contrarios una presa que les estaba muy a la mano".


Plutarco; Vidas Paralelas; Teseo V

FUENTES.

Aparecen citados en la Ilíada y en la obra de Hesíodo. También encontramos menciones de ellos en Heródoto, Aristóteles, Estrabón, Pausanias Plutarco.

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