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jueves, 30 de junio de 2016

MATEO CSÁK, EL REY SIN CORONA DE HUNGRÍA.



Poderoso señor feudal húngaro que aprovechó la debilidad de los últimos monarcas de la Casa Arpad y la crisis sucesoria subsiguiente, para medrar en política, acumular dominios, hacerse tremendamente rico, campar a sus anchas por las tierras del reino y convertirse, de facto, en un “el rey sin corona de Hungría”.

Miembro de una poderosa e influyente familia, los Csak, inmersos en un cruenta lucha de poderes contra otras familias. Los Kozsegie eran sus más encarnizados rivales. Mateo Csák fue, como su propio padre, nádor (segunda persona más poderosa después del rey), mariscal, juez, gobernador y señor de la tesorería, además de dueño absoluto de la Alta Hungría. A lo largo de su vida fue juntando un destacado patrimonio territorial a través de diferentes procedimientos: herencia de su padre y de su tío, conquista de posesiones rivales y compra de tierras y fortalezas.

En el año 1291 participó en una campaña militar que Andrés III lanzó contra el duque Alberto I Habsburgo, un pretendiente al trono magiar. Las tropas húngaras derrotaron a los austriacos en una batalla cerca de Viena. Sus triunfos militares ayudaron a incrementar su prestigio. Como recompensa Mateo recibió del rey el título de caballero y el de gobernador de Bratislava. Más tarde fue nombrado juez de los cumanos y nádor de Hungría. A lo largo del reinado de Andrés III Mateo fue consiguiendo más y más títulos, acrecentando exponencialmente su poder e influencia.

En 1293 las ansias de poder de Mateo eran incontenibles y ocupó, utilizando la fuerza, la provincia de Trencín. Atacó y devastó la región de Nitra y por el uso irresponsable y desmedida de la violencia, el rey le desposeyó de sus títulos. Sin embargo, el orgullo y altivo Mateo siguió hacierno gala de ellos. Enfrentado al rey, comenzó a ocupar tierras y fortalezas de otros nobles (más afines al monarca), llegando a eleminar a algunas de las ramas rivales. En esos momentos logró una posición que ningún otro noble había alcanzado jamás en la longeva historia de Hungría.

En 1301 muere el rey Andrés III, último representante de la casa de Arpad y se inicia una larga lucha por la sucesión con tres candidatos enfrascados en ella: Otón III duque de Baviera, Wenceslao III de Bohemia y Carlos Roberto de la familia Anjou.


Como sucedió en la corona de Castilla durante el siglo XV (y otros rincones de Europa), los clanes nobiliarios luchan por el poder y la supremacía sobre el resto. Se dedican a coleccionar tierras, haciendas y feudos, para demostrar quién la tenía más grande. Tras la muerte de Andrés los barones se independizaron totalmente: recaudaban impuestos, acuñaban moneda, impartían justicia....

Para consolidar su poder, Mateo Csák decidió establecer a un rey marioneta, joven, débil e inexperto al que pudiese manejar a su antojo, y el elegido fue Wenceslao III de Bohemia. Mateo Csák participó activamente en su coronación en la ciudad regia de Szekesfehervar. Por este apoyo, Mateo Csák recibió los territorios de Nitra. Como en el fondo Mateo no quería a ningún rey (salvo a él mismo), pronto se levantó contra su antiguo protegido. Sin apoyos y desde una posició débil, Wenceslao renunció al trono húngaro y se volvió a Bohemia a reinar allí con dignidad.

Mateo Csák aprovechó la vuelta a casa de Wenceslao para conquistar e instalarse en Visegrad. Convirtió esta palza en residencia y desde allí se lanzó a tomar otras fortalezas (no menos de veinte). A priori en estos momentos no parecía oponerse abiertamente a otro candidato, Carlos Roberto. De todas formas el enfrentamiento entre ambos era cuestión de tiempo, no puede haber dos gallos altaneros en el mismo corral.

Desde Visegrad Mateo lanzó un terrible ataque sobre la cercana ciudad de Buda, obligando a Carlos Roberto a traslader su corte a Temésvar (Timisoara). Con el rey acantonado en el sur y él dominando todo el norte del país, alcanzó Mateo Csák la cúspide de su poder. Fue excomulgado por no acatar la autoridad de un rey al que había jurado obediencia. Su respuesta fue asediar y tomar las fortalezas del arzobispo de Esztergom y la del arzobispo de Nitra. Estaba dando el todo por el todo y Carlos Roberto (si quería reinar sin obstáculos) no podía permanecer de brazos cruzados.

En 1312 Mateo Csák aliado con los hijos de Amado Aba, fue vencido en la batalla de Rozgony por las tropas reales. A pesar de que con esta derrota la posición del noble Mateo se había debilitado mucho, el rey nunca pudo ni vencerlo ni someterlo del todo. Esa partida únicamente la podían decidir las Moiras.

Aprovechando esta debilidad, Tamás Széceni, fiel partidario del Carlos Roberto, arrebató en 1315 la ciudad y la estratégica fortaleza de Visegrad al noble rebelde. Ahora pudo el monarca regresar a la plaza fuerte y la ciudad recuperó la capitalidad del reino. En los años venideros, el rey solo pudo recuperar un puñado de fortalezas, hasta que en 1321 murió Csák, y con él su vasto imperio. Sin hijos, descendencia, ni sucesor, el rey Carlos Roberto dijo, todo para mí e incorporó los antiguos dominios de Mateo a la Santa Corona Húngara, restableciendo la autoridad (y la unidad).


La vida de Mateo Csák fue una carrera de fondo en pos del poder omnímodo. Una persona ambiciosa, con pocos escrúpulos, un fascinante personaje de la historia medieval húngara. El oligarca más poderoso de la Alta Hungría, nunca sometido ni sojuzgado, nunca derrotado ni desposeído. Se enfrentó a la nobleza, a la alta jerarquía eclesiástica y a la monarquía. Nadie pudo con él.


lunes, 1 de febrero de 2016

TOMÁS SZÉCSÉNYI, VOIVODA DE TRANSILVANIA



Tomás Szécsényi fue voivoda de Transilvania a comienzos del siglo XIV y un estrecho colaborador del rey húngaro Carlos I Roberto.

En 1301 murió el rey Andrés III con el que se extinguía la dinastía de Arpad, un hecho que provocó caos y una dura pugna por sentarse en el trono húngaro. Tomás Szécsényi, que ofreció toda su ayuda militar, se convirtió en personaje clave en la victoria final de Carlos. Un ejemplo, en 1316 arrebató la ciudad de Visegrad a Mateo Csak, pudiendo la corte instalarse en ella.

Como voivoda de Transilvania, Tomás Szécsényi deseaba con ambición controlar también la vecina Valaquia, y animó a su rey a someter por la fuerza al vasallo rebelde Basarab. Aquella campaña acabó con un sonoro fracaso en la batalla de Posada (1330).

Persona cercana al monarca, Tomás Szécsényi fue también Juez del Reino y canciller de la Orden de Caballería de San Jorge fundada por el propio Carlos Roberto.


domingo, 9 de noviembre de 2014

HOLLOKO, LA ROCA DEL CUERVO.



Un espía les advirtió que la guarnición había abandonado el castillo. Confiados por su superioridad y por el factor sorpresa, soldados turcos avanzan con sigilo en dirección a la fortaleza. Pero cuando ya avistaban su objetivo una bandada de cuervos se lanzó con violencia sobre ellos, provocando el caos y el miedo. Temerosos de Ala los turcos emprendieron la retirada montaña abajo. Nuevamente los cuervos habían salvado su fortaleza.



El entorno natural es una maravilla, el sendero que lleva hasta el castillo atraviesa un precioso bosque. Una excursión muy recomendable. 


La historia de Hollóko podemos remontarla hasta la Plena Edad Media, en el siglo XIII, con la construcción de un castillo sobre el monte Szár, un antiguo volcán. La primera mención de la fortaleza es de 1310, y su construcción se relaciona con las invasiones mongolas. La fortaleza se edificó para proteger la zona de futuros ataques, contruyéndose el pueblo original bajo las murallas del castillo. 


En esta época el territorio estaba controlado por el clan de los Kacsics y en 1312 el castillo pasó a manos del nuevo monarca húngaro Carlos Roberto. Diez años más tarde el soberano regaló la ciudadela y el pueblo a Tamás Széchényi, un jefe militar que había conseguido unificar distritos rurales y apartados. El mismo Széchényi (o Máté Trencsenyi Csák) tomó la decisión de construir una formidable fortificación, que según la leyenda, los mismos cuervos se encargaban de proteger. Su familia gobernaba en este terreno hasta la mitad del siglo XVI, cuando comenzó la expansión del imperio otomano hacia el norte de Europa. 


A partir de 1552 tanto el castillo como el pueblo fueron ocupados por los turcos y con el tiempo la fortaleza fue abandonada, quedó recudida a ruinas y cayó en un profundo olvido. Curiosamente mientras la Roca del Cuervo iba muriendo el pueblo de Holloko iba floreciendo.





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